Opinión Migración 040322

Aquí en el Congreso // Que siempre sí regresa los 200 mdd

APORTA QUINTANA ROO PARA NUEVA LEY DE TURISMO

El secretario de Turismo de Quintana Roo, Bernardo Cueto se reunió con el diputado presidente de la comisión de Turismo, en san Lázaro, Jerico Abramo Masso para aportar su potencial de la industria sin chimenea que coadyuve en la integración de la nueva Ley de Turismo que se está cocinando direccionada a generar empleo, desarrollo y sobre todo se fortalezca ese sector para lograr una mayor captación de divisas. Presente también el titular de la comisión en el Senado, Antonio García Conejo.

Obviamente la aportación de Bernardo Cueto es significante si tomamos en cuenta que Quintana Roo integra los destinos más importantes del país en la generación de divisas, anote Cancún, Playa del Carmen con su Riviera Maya, la Isla de Cozumel primer receptor de Cruceros y Tulum, entre otros.

Cueto como mandamás del turismo en esa entidad que gobierna el panista, Carlos Joaquín, aprovechó su visita en la Ciudad de México para reunirse también con el titular de Migración, Francisco Garduño para buscar mecanismos prácticos que faciliten la estancia de los millones de extranjeros que arriban a esa entidad. Lleva la tarea este encuentro de facilitar el servicio y atención a todos los turistas que llegan al aeropuerto de Cancún, el mismo que ha registrado más de 600 vuelos diarios.

La idea es ofrecer las facilidades que permitan dar confianza a los visitantes internacionales en sus vacaciones con toda la seguridad. (José Antonio Chávez, Ovaciones, Seguridad, p. 6)

Uso de Razón / La impotencia de Joseph Biden

MIAMI, FL.- En su informe de Estado de la Unión el presidente Biden optó por hacerse chiquito y desperdició una oportunidad inmejorable de retomar el liderazgo de la nación.

De las grandes transformaciones que prometió y que lo llevaron al poder para “reconstruir mejor” a Estados Unidos, no saldrá nada. O sólo chisguetes que no apuntan a lastres estructurales.

El informe fue un denodado esfuerzo por coincidir con los republicanos, sin atender la lección de que, cuando los partidos caen en brazos de un populista autoritario y mentiroso, no hay manera de entenderse en lo fundamental.

Joseph Biden, tal vez por su larga tradición de parlamentario en un país que ya cambió (es decir: parlaba, se entendía con), no ha caído en la cuenta que el Partido Republicano ya no es lo que fue.

Le salió fatal el esfuerzo por llegar a la unidad con los legisladores de Trump y se instaló en el peor de los mundos: las bases demócratas están decepcionadas y los republicanos le manifestaron públicamente su desprecio.

Dedicó buena parte de su discurso a hablar de la guerra en Ucrania, con lo que buscaba, con sentido común para tiempos normales e interlocutores normales, un momento de unidad nacional.

A juzgar por los resultados, Biden se equivocó medio a medio en la forma: ayer el sitio especializado en encuestas y que lleva el seguimiento diario de la aceptación presidencial, FiveThirtyEight, marcaba un 52.9 por ciento de rechazo al presidente, y 41.6 puntos de aprobación. Tal vez el más bajo desde que asumió la Presidencia.

Vestirse de republicano no le funcionó.

Él, Kamala Harris y los integrantes de su equipo que lo acompañaron al Congreso iban sin mascarillas, luego de implorarle al país que las usaran, porque la pandemia no ha terminado.

Renunció a la reforma migratoria y ahora habla como trumpista sobre la frontera con México.

Amigos, si queremos promover la libertad y la justicia, necesitamos asegurar nuestra frontera”, dijo el presidente Biden. Agregó, en segundo plano, que “necesitamos arreglar nuestro sistema migratorio”.

Es decir, tolerancia cero en la frontera (con México) y luego hablamos de migración.

Cierto, Biden no cuenta con los votos necesarios en el Senado para aprobar la ambiciosa reforma migratoria que regularizaría a 12 millones de indocumentados, de los cuales unos 8 millones son mexicanos.

Pero sí puede tomar la vía de las “acciones ejecutivas” para detener las deportaciones, dar protección a los dreamers (jóvenes que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños y ahora estudian en la universidad o trabajan), garantizar la permanencia de los trabajadores esenciales y a los beneficiarios de protección temporal.

Renunció a esa ruta y adoptó el discurso republicano.

Lo mismo en el caso del financiamiento a las policías, bajo el escrutinio y rechazo de las organizaciones de protección de derechos civiles por su conducta abusiva y racista.

“Todos deberíamos estar de acuerdo: la respuesta no es desfinanciar a la policía. Es financiar a la policía. Financiarlos. Financiarlos. Financiarlos con recursos y capacitación. Recursos y capacitación que necesitan para proteger a sus comunidades”, dijo.

Tal vez tenga razón, no lo sé, pero llegó al poder con el discurso de reformar a las policías, y ahora dio el cambio.

Como no pudo cambiar a los republicanos (y a los senadores demócratas Sinema y Manchin), entonces cambió su agenda él.

Ayer las más importantes organizaciones hispánicas, demócratas leales, enviaron una severa carta de extrañamiento al presidente Biden, en la que le exigen alivio migratorio por la vía de la acción ejecutiva.

El texto lo firman el histórico Consejo Nacional por la Raza (ahora se llama UNIDOSUS), LULAC, Hispanic Federation y Voto Latino.

Todos los representantes de indocumentados que llegaron a Estados Unidos siendo niños, abandonaron su respaldo a Biden.

La respuesta del lado republicano al informe no tuvo piedad. Ted Cruz le dijo al presidente que acepte su responsabilidad en la guerra de Ucrania, pues se dio en virtud de su desastrosa retirada de Afganistán.

Que la crisis migratoria fue consecuencia de su tolerancia y que la inflación fue generada por sus políticas de cadenas de suministro (lo que ello signifique).

Biden no logró relanzar su Presidencia.

No convenció a nadie.

Quiso congraciarse con los porristas del asalto al Capitolio y lo rechazaron.

Perdió aliados.

Su aceptación cayó a un mínimo. (Pablo Hiriart, El Financiero, Nacional, p.42)

América Latina: apuesta por la unidad

El presidente Andrés Manuel López Obrador destacó ayer el potencial del continente americano y llamó a que más allá del sueño bolivariano por integrar América Latina y el Caribe se trabaje para establecer a nivel continental una comunidad similar a la Unión Europea. Señaló que para avanzar en esa dirección son importantes los equilibrios, así como dar confianza a quienes tienen miedo de las actitudes intervencionistas y convencer a los actores hegemónicos de que ya no es el tiempo de los espías, de quitar o poner gobernantes, de los bloqueos (económicos).

Por otra parte, el mandatario apuntó que mientras siga el actual modelo de mercado persistirá el rezago de la región frente a China y otras naciones asiáticas, y recordó que Pekín alcanzó su posición de preminencia actual gracias a la planificación a mediano y largo plazos, no dejando su desarrollo al arbitrio de los capitales. Ya el miércoles, López Obrador había hablado de la importancia de ver más allá del inmediatismo electoral y, al saludar el exhorto de su homólogo estadunidense, Joe Biden, a que el Congreso de su país apruebe la reforma migratoria, abogó por la integración bajo la idea de que no conviene a nadie tener un vecino fuerte en lo bélico y débil en lo económico.

Esta sucesión de declaraciones cobra un particular relieve al darse en el contexto de la visita a México del ex presidente de Brasil Luis Inacio Lula da Silva, referente histórico de los esfuerzos por la unidad latinoamericana en un contexto de soberanía y respeto a los procesos internos de cada Estado. El llamado del Ejecutivo mexicano también encuentra eco en la presencia de gobiernos progresistas en Argentina y Chile, dos de las grandes economías latinoamericanas, y podría reforzarse si Lula se alza con el triunfo en las presidenciales brasileñas de este año, como anticipan todas las encuestas. En este sentido, Da Silva afirmó que a partir de 2023 la relación entre Brasil y México será más fuerte que nunca y que él volverá a visitar Palacio Nacional, ya como presidente; mientras la presidenta del Partido de los Trabajadores brasileño, Gleisi Hoffmann, aseguró que, con el trabajo conjunto de México y Brasil, el subcontinente vivirá una transformación profunda.

Lo cierto es que Latinoamérica tiene la posibilidad de convertirse en un gran bloque mundial, no entendido en un concepto ofensivo ni de confrontación con otras regiones, sino dotado del mandato y la capacidad para impulsar el bienestar de sus casi 700 millones de habitantes y ser un factor de sensatez en el convulsionado mundo actual. (La Jornada, Editorial, p.6)

La migración ucrania: río desenfrenado

Entre medio millón y un millón de seres humanos huyen hacia los países fronterizos cual río desenfrenado. Corre el agua del río que pasa y queda. Mas el cauce y el río mismo permanecen. El cauce es tan necesario al río que sin él no habría río sino pantano.

Las aguas al correr tienen un instante de ilusión al ser libres. La furia del agua encauzada al paso de la guerra ascendería a la muerte.

La muerte que moviliza a seres humanos al no lugar, a buscar el espacio propio que dice la escritora española María Zambrano y prosigue: el desterrado que alimenta la esperanza de encontrar “quién sabe qué” hasta perder la esperanza de ingresar, y vive la pérdida de la tierra al país interminable del exilio.

A vivir en el no lugar, en el desamparo. Sin un lugar en el mundo, ni geográfico, ni social, ni político, ni ontológico. En ocasiones ni lingüístico, por la incapacidad de hablar el idioma del país en que se aterriza, que puntualiza Jacques Derrida en línea con Zambrano.

Los exiliados no son nada, han dejado de ser, sin apoyo ninguno. Los excluidos ucranios viven una condición dolorosa, la imposibilidad de vivir y de morir.

Supervivientes destinados a morir son rechazados por la misma causa: la muerte. Angustia mundial frente al pantano cercado por armas nucleares y sin cauce, que requiere movimiento, que resulta imposible. ¿Qué hacer? ¿Cómo?

Los exiliados han invadido Polonia, donde ya vivían un millón de ucranios antes de la ofensiva rusa. Hungría acogió a más de 20 mil. Pero otros 60 mil llegaron en estos últimos días.

En Rumania el Acnur contabilizó 40 mil migrantes procedentes de Ucrania. Unos 50 mil ucranios viajaron desde el jueves a Eslovaquia ante la amenaza de la guerra. La agencia de la Organización de Naciones Unidas precisó que decenas de miles de ucranios se trasladaron a otras naciones europeas más alejadas de las fronteras de su país. Un millón se han desplazado internamente y sigue (La Jornada, 2/3/22). Y el río sigue desenfrenado. (José Cueli, La Jornada, Cultura, p. 4)

Quebradero

“Lo peor está por venir” 

El alto al fuego temporal, que más bien es la creación de corredores humanitarios, entre Rusia y Ucrania, será sólo una pausa en la invasión rusa.

El momento va a servir para que cada país recoja sus muertos, sane momentáneamente sus heridas y se reorganice. El presidente de Francia lo dejó establecido después de una larga conversación con Vladimir Putin: “Lo peor está por venir”.

Pudiera ser que las intenciones del presidente ruso vayan más allá de apoyar a los separatistas en terreno ucraniano. Por ahora no queda claro si el único objetivo es Ucrania, los temores de las naciones circunvecinas no son casuales, Georgia ya vivió una situación similar y Crimea ha terminado por ser ejemplo de lo que puede pasar.

Lo que se va viendo en el mundo es que, a pesar de que exista un consenso en contra de lo que está pasando, han surgido voces que bajo los terrenos ideológicos conceden riesgosamente algún tipo de reconocimiento al ataque ruso. Hay quien dice que quizá nunca hemos dejado de estar bajo la Guerra Fría.

La decisión de Putin pasa por dar un golpe en la mesa para hacerse presente no sólo en los países vecinos, sino también en la geopolítica del mundo.

Mientras China se la ha pasado de alguna manera agazapado sin dejar de ser la gran potencia, EU ha jugado abiertamente el papel hegemónico desde la caída del muro, lo cual fue interpretado como un triunfo del libre mercado de la mano de la derrota de las economías de Estado, con lo que esto implica.

Lo que vivió Rusia en los 80 fue tremendo. En algún sentido parecía que la nación se caía a pedacitos. Recordamos varias visitas en aquellos años en que las urgencias estaban al límite en el ámbito económico y político. No había salida y lo que pudo ser el gran proyecto de Mijail Gorbachov terminó por tirarse materialmente a la basura.

Las urgencias eran tales que había que pensar en una reestructuración interna antes que contemplar el papel del país en la geopolítica del mundo.

Si alguien lo ha entendido es Vladimir Putin. Después de las inevitables secuelas que provocó la caída del Muro de Berlín fue preparando su llegada al poder bajo lineamientos en que la población se ha sentido amparada y apoyada.

Al interior de Rusia hay voces en contra de la invasión, pero también hay muchas voces en favor de que el país vuelva a jugar un papel hegemónico en el mundo. Putin es el personaje al que se le ve como el guía. En los procesos electorales ha triunfado con contundencia, más allá de que en muchos casos ha lanzado la maquinaria del Estado para ganar las elecciones.

No es fácil entender lo que está pasando. Ucrania también corre con muchas adversidades y muchos problemas. La invasión está cohesionando a los ucranianos, pero antes de ella estaban a la vista situaciones que pasan por la discriminación y por la violación a los derechos humanos.

Sin embargo, desde donde se vea la invasión rompe con la autonomía y autodeterminación de las naciones. La reacción del mundo tiene que ver con lo que está a la vista de todos: la muerte, la violencia, el rompimiento de millones de familias y la violación del derecho internacional.

Pero también está de por medio lo que puede pasar a partir de ahora. El momentáneo alto al fuego es solamente eso, una pausa para preparar lo que para Putin deberá de ser el desenlace.

Por algo el presidente de Francia dijo que “viene lo peor”. Será importante que nuestro país como integrante del Consejo de Seguridad de la ONU haga valer el derecho internacional, el respeto a los derechos humanos, el diálogo y la urgencia de terminar con la invasión.

Lo que debe quedarnos claro es que no podemos ver las cosas desde la tribuna.

RESQUICIOS

La invasión a Ucrania ha provocado un desplazamiento de 5.6 millones de personas. Europa vivirá una oleada de refugiados, la cual podría llevar a conflictos sociales y quizá raciales. Como dijo Octavio Paz, “las guerras del siglo XXI tendrán en las grandes movilizaciones sociales su signo”. (Javier Solórzano Zinser, La, Razón, La 2, p.2)