Conforme avanza el proceso electoral en Estados Unidos, con dos candidatos ya muy perfilados en ambos partidos, el Demócrata y el Republicano, más se exacerban las acciones y tentativas xenofóbicas y ultraderechistas; algunas francamente neofascistas, en algunos estados y sectores de ese país, principal socio comercial de México.
Por un lado, el gobierno de Texas insiste en hacer más difícil el ya de por sí complicado cruce de la frontera de los migrantes, muchas veces acompañados de su familia, incluidos menores de edad, con barreras físicas en el río Bravo y con expulsiones exprés de su territorio, sin juicio previo, apoyados en una ley ostensiblemente inconstitucional.
En solidaridad con esta política regresiva y violatoria de los derechos humanos, el gobierno de Florida está enviando a su homólogo republicano refuerzos militares para bloquear el acceso de migrantes a Estados Unidos por este lado de la frontera, al tiempo que ha restringido, y en algunos casos retirado, el derecho de la población migrante a los servicios hospitalarios y en general de salud.
Ahora son Arizona y Georgia los estados que se suman a estas políticas e iniciativas lesivas para los derechos humanos.
Una propuesta legislativa en Arizona, promovida por legisladores republicanos, ha generado un intenso debate en ese estado, ese país y en amplios círculos mundiales defensores de los derechos humanos. Me refiero al proyecto de ley HB 2843, que busca permitir el uso de la fuerza letal –incluso privar de la vida sin consecuencias legales– contra inmigrantes que entren a propiedad privada. Esto ha suscitado críticas y preocupaciones sobre su impacto en los derechos humanos y la seguridad de los migrantes.
No se trata, afortunadamente, todavía de una legislación aprobada y vigente, sino de un proyecto de ley, sujeto a un proceso de discusión y eventualmente aprobación, en el Congreso de Arizona, pero donde el Partido Republicano es mayoría, por lo que los analistas ven amplias posibilidades de que prospere y se convierta en normatividad obligatoria. Para los defensores de los derechos de los inmigrantes, y para nosotros, esta norma violaría flagrantemente los principios fundamentales de la dignidad humana y el derecho a la vida.
Sería violatoria de la declaración universal de los derechos humanos, instrumento suscrito por Estados Unidos, porque estaría dirigida no contra la población en general, sino específicamente contra los migrantes, lo cual es ostensiblemente discriminatorio para la máxima de igual acceso a la ley y la justicia. Quizá por ello la gobernadora demócrata Katie Hobbs se ha comprometido a vetar la ley si es aprobada por el Senado estatal, pues, sostiene, es contraria a los valores de inclusión y respeto a la diversidad que deben prevalecer en Arizona.
Al mismo tiempo, apenas el jueves de la semana pasada, la Cámara de Representantes del estado de Georgia aprobó una iniciativa que obligaría, de ser aprobada también en el Senado local, a todos los departamentos de policía locales a ayudar a identificar a migrantes sin estatus legal en el país, arrestarlos y detenerlos para su deportación.
La Cámara baja aprobó la iniciativa HB 1105 con una votación de 97-74 después de que la policía acusó a un inmigrante latinoamericano de estar involucrado en la muerte de una estudiante universitaria. Ante el clima antinmigrante que priva en el estado, los analistas locales pronostican que la iniciativa será aprobada también por el Senado estatal.
La nueva ley haría que los sheriffs que no consulten y reporten a las autoridades federales el estatus migratorio de los detenidos por faltas administrativas sean acusados del delito de encubrimiento. El proyecto de ley también negaría el financiamiento estatal a las cárceles y alguaciles que no cooperen.
Se trata de acciones y tentativas que desestiman la enorme contribución de los migrantes al crecimiento, mantenimiento y prosperidad de la principal economía del mundo, con aportaciones de 324 mil millones de dólares anuales de impuestos, como expresó la canciller mexicana Alicia Bárcena, cifra que supera el PIB de Colombia y el de la mayoría de países de América Latina, tal como consignó este importante medio nacional en su principal nota del martes 27 de febrero.
Cada migrante, explicó, paga en promedio a las autoridades fiscales del país que se beneficia de su fuerza de trabajo y su consumo, 1.38 dólares de impuestos, mientras un ciudadano estadunidense contribuye con sólo 0.69 dólares. Si bien los migrantes aportan con el envío de remesas a nuestro país, que el año pasado superaron 63 mil millones de dólares, esa cifra es apenas 18.5 por ciento de su ingreso, y el resto, que suma 265 mil millones, lo gastan en Estados Unidos.
En suma, es mucho, determinante, para el sostenimiento de la primera economía del mundo, lo que contribuyen los trabajadores migrantes, y muchas también son las fobias, tentativas y acciones regresivas de sectores oscurantistas de Estados Unidos, en contra de esta población proactiva y positiva, que espera todavía el reconocimiento pleno a sus derechos humanos, laborales y migratorios. (José Murat, La Jornada, Política, p. 10)
Por primera vez desde que el tema migratorio comenzó a ser incluido en las encuestas de opinión pública, hace medio siglo, es el principal punto de preocupación para 28 por ciento de los estadounidenses, indica un reporte de la organización encuestadora Gallup.
Como problema, está por encima de la economía, la vara de medir tradicional en la política estadounidense.
Y tal vez no como coincidencia, la última vez que la cuestión migratoria había estado en el primer lugar de las preocupaciones, fue 2019, ante la alarma despertada por las “caravanas” organizadas en Centroamérica y atravesaban México para llegar a la frontera con Estados Unidos.
No es accidente que el Presidente en funciones entonces haya sido Donald Trump, que durante su campaña electoral en 2016 denunció la que calificó como “invasión” de migrantes y amenaza para el país. Es el mismo que ahora, como virtual candidato del Partido Republicano acusa a los migrantes de “envenenar” la sangre de los estadounidenses.
Y en ese marco, de acuerdo con analistas políticos, la cuestión migratoria es el “talón de Aquiles” del presidente Joe Biden, al que sus adversarios presentan como demasiado viejo, demasiado débil, para enfrentar las múltiples crisis que enfrenta su país.
Que algunos de esos problemas hayan sido agravados por la obstaculización política republicana en el Congreso es un hecho, como el que fueron los demócratas los que interpusieron obstáculos múltiples al régimen Trump. Ese es el rejuego tradicional de la política, en Estados Unidos y los países democráticos del mundo.
La importancia del tema fue subrayada por las visitas que los dos virtuales aspirantes hicieron el jueves simultáneamente a ciudades fronterizas: Biden, a Brownsville, y Trump a Eagle Pass.
En términos electorales Trump lleva ventaja: puede hace promesas que quien sabe si legalmente podrá cumplir, a menos que se constituya en dictador. Biden lleva a cuestas lo que muchos ven como políticas fracasadas que permitieron la entrada a Estados Unidos de millones de peticionarios de asilo.
La semana pasada se esperaba que Biden anunciara en Brownsville nuevas medidas para restringir la entrada y la aceptación de inmigrantes, pero la realidad es que no están los recursos para ejercerlas, y menos cuando es la Cámara baja del Congreso, controlada por los republicanos, la encargada de aprobar los fondos.
De ahí, las presiones a México para que también limite la entrada de migrantes indocumentados.
No es la primera vez. Durante su primera campaña electoral Trump ofreció construir un muro fronterizo que México pagaría. La valla no prosperó mucho; a cambio, Trump presume ahora de que logró la cooperación mexicana y 28 mil soldados, tras amenazar con incrementar tarifas a la entrada de sus exportaciones. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Online)
Campaña Biden-Trump // Salvajes antinmigrantes // Mexicanos y PIB gringo
Práctica común en tiempos de campaña electoral –cualquiera que sea el cargo público al que se aspira– es que los candidatos todo prometen y ya en el ejercicio del hueso suelen incumplir todo, o cuando menos la parte medular del interminable paquete de compromisos y ofertas –notariadas y, ya en el ridículo, con sangre de por medio– adquiridos durante el proselitismo. Y ello sucede aquí, allá y acullá.
El siguiente ejemplo no aborda el actual proceso electoral –que oficialmente arrancó el viernes pasado y no estará libre de incumplimientos–, sino que se trata de lo mismo, pero en Estados Unidos, en el que el tema migratorio es recurrente y se utiliza con perversidad por los candidatos para ganar votos de la mayoría blanca a costillas de agredir y vilipendiar a quienes cometieron el sacrilegio de buscar la vida en aquellas tierras, especialmente tratándose de mexicanos.
Como sucede en estos casos, las recientes semanas han sido utilizadas por Joe Biden y Donald Trump (formalmente aún no son candidatos, pero ya se dan vuelo con el tema referido) para golpear a los migrantes y de forma por demás ruin utilizarlos en sus aspiraciones electorales. Duro que dale en contra de las minoría étnicas –con los mexicanos a la cabeza–, con todo y que en los últimos días se han conocido informes muy reveladores (el de la canciller Alicia Bárcena es uno de ellos) sobre el sólido aporte de esos migrantes a la economía estadunidense.
Por ello, resulta de primer nivel la información de los corresponsales de La Jornada en Estados Unidos (David Brooks y Jim Cason), la cual dice así: “mientras el presidente Joe Biden y Donald Trump compiten sobre propuestas para frenar el flujo de inmigrantes que cruzan la frontera con México, el jefe de la Reserva Federal y la Oficina del Congreso sobre el Presupuesto –centro de análisis oficial no partidista– reportan que los inmigrantes han sido clave en la recuperación económica pospandemia y proyectan que aportarán 7 billones de dólares al crecimiento económico en los próximos 10 años en ese país del norte”.
Algo más: “la economía estadunidense se ha beneficiado de la inmigración, pues en el último año una gran parte de la historia del mercado laboral recuperando el equilibro se explica por la inmigración retornando a niveles prepandemia, explicó el presidente de la Fed, Jerome Powell; los inmigrantes tienden a ser más jóvenes y su participación en la fuerza laboral es más alta que la de trabajadores locales … Como resultado de los cambios en la fuerza laboral, se estima que de 2023 a 2034 el PIB será más grande por 7 billones de dólares y los ingresos (fiscales del gobierno) serán mayores por aproximadamente un billón de dólares de lo que serían sin estas aportaciones … Según la Oficina de Estadísticas Laborales del gobierno federal, 18.1 por ciento de la fuerza laboral estadunidense nació en el extranjero, el porcentaje más alto en por lo menos los pasados 28 años”.
La información es contundente, pero Biden y Trump compiten para ver quién dice más barbaridades y no dejan de golpear y ofender a los inmigrantes, con especial enfoque en los mexicanos, resulta indiscutible que éstos constituyen la primera minoría étnica en Estados Unidos, la cual contribuye de forma creciente al producto interno bruto estadunidense (los mexicanos en ese país, incluidos los de segunda y tercera generación, contribuyen con 8 por ciento del PIB de Estados Unidos; si bien esta información es de una década atrás, da cuenta del peso específico y creciente de los paisanos).
De lo anterior dan cuenta los informes del Centro Selig de la Universidad de Georgia, que subrayan que “el poder adquisitivo de los hispanos (65 por ciento de los cuales son de origen mexicano) determinará cada vez más el ritmo del crecimiento del PIB de Estados Unidos… Para 2020 el poder de compra de ese grupo –que excluye a los indocumentados– se aproximó a un billón 700 mil millones de dólares; de ellos, alrededor de 60 por ciento corresponde a los mexicanos”.
Entonces, Biden y Trump deben ser menos energúmenos, negociar un amplio acuerdo migratorio incluyente y respetuoso de los derechos humanos, tirar a la basura sus enseñanzas en el Ku Klux Klan y encontrar formas más civilizadas de captar votos, porque de otra forma quedarán embarrados, como tantos otros políticos estadunidenses a lo largo de su historia.
Las rebanadas del pastel
Aquí, arrancan las campañas electorales con 100 compromisos, una aspirante a vampira, Lady Drácula, que ofrece una cárcel grandota y un millennial que no ata ni desata. (Carlos Fernández-Vega, La Jornada, Economía, p. 19)
Un día antes de la visita de Donald Trump a la frontera con México, la Cámara de Representantes de Arizona aprobó una propuesta que permitirá privar de la vida a los invasores de cualquier propiedad sin incurrir en responsabilidad penal. El pasado 28 de febrero, una mayoría de 31 legisladores, todos del Partido Republicano, votó favorablemente el proyecto de reforma presentado por los representantes Carter, Díaz, Griffin y Peña.
La ley vigente en Arizona sigue la denominada Doctrina Castillo, según la cual el uso de la fuerza letal está permitido contra cualquier persona que invada una propiedad o tenga la intención criminal de hacerlo. La redacción actual requiere que el invasor se encuentre en su lugar de residencia o en cualquier estructura (por ejemplo, un remolque) que esté diseñada para ser habitada. La reforma aprobada propone ampliar la definición del domicilio de manera que el uso de la fuerza letal esté permitido ya sea que el intruso se halle al interior de una residencia o en cualquier parte de su propiedad.
Es innecesario quebrarse la cabeza para determinar quiénes son los destinatarios de la reforma. En una comparecencia ante el Comité Judicial de la Cámara, el representante republicano Heap afirmó que la propuesta permitirá que un dueño de 10 mil acres de terreno pueda usar la fuerza letal contra los intrusos, aun cuando no se encuentren dentro de su hogar, pero sí en su propiedad. De acuerdo con el legislador, el vacío legal ha permitido que un creciente número de migrantes y traficantes de personas crucen ranchos y granjas sin que se pueda hacer nada.
El fenómeno migratorio se ha ido convirtiendo cada vez más en un campo fértil para expresar la polarización existente en la sociedad estadounidense. La reforma a la ley de Arizona tuvo lugar unas semanas antes al juicio que enfrenta un ranchero de 73 años acusado de haber privado de la vida a un migrante mexicano. En efecto, el 21 de marzo comparecerá ante un juez penal George Alan Kelly quien en enero de 2023 disparó “tiros de advertencia” en contra de un grupo de migrantes que cruzaron por su rancho en las afueras de Nogales. Kelly declaró que el grupo venía armado. Como resultado de los disparos murió Gabriel Cuén, un migrante de 48 años originario de Sonora. La autopsia demostró que el migrante estaba desarmado. Mientras que un sector de la opinión pública considera a Kelly como un héroe que defendió el territorio nacional de una invasión extranjera, la autoridad señala que los disparos y la muerte de Cuén estuvieron basados en racismo.
La reforma aprobada por los representantes pasó al Senado estatal donde será analizada y, considerando que los republicanos son mayoría, probablemente también ahí será aceptada. La gobernadora demócrata Katie Hobbs ha declarado que, en caso de que la propuesta reciba la aprobación en ambas cámaras, ejercerá su derecho de veto para impedir que los habitantes de Arizona tengan licencia para matar migrantes. (Mauricio Ibarra, La Razón, México, p. 4)
El Supermartes, el día en que el mayor número de estados de EU celebran primarias presidenciales, está a punto de llegar. Los resultados están cantados, Donald Trump y Joe Biden serán los ganadores, pero estas votaciones pueden ayudarnos a comprender mejor la brecha entre lo que muestran los datos, sobre todo los económicos, y lo que sienten los votantes.
Uno de los mayores misterios de esta temporada electoral es por qué Joe Biden no recibe más crédito por el auge de la economía estadunidense. El producto interno bruto (PIB) subió, la inflación bajó y el mercado laboral difícilmente puede ser mejor. Y, sin embargo, la confianza de los consumidores sigue siendo baja, lo que probablemente se verá reflejado en las encuestas de salida de mañana, en las que no solo se estudia a qué candidatos eligieron los votantes, sino por qué.
Sospecho que esas encuestas nos dirán que los datos económicos y la experiencia que sienten los votantes chocan entre sí o, como mínimo, no están correlacionados de la forma que imaginamos.
Por ejemplo, la inflación. Sí, se está enfriando, aunque el desempleo sigue siendo bajo y los salarios suben; sin embargo, la gente no siente las cifras del índice de precios al consumidor. Sienten el impacto acumulado de cómo los precios de los comestibles, el alquiler, el gas, la electricidad, el seguro del coche y otras necesidades subieron más de 20 por ciento en los últimos dos o tres años.
Para la mayoría de los estadunidenses, en especial los más jóvenes y vulnerables, la experiencia de inflación no es: “oye, las cosas están caras, pero los aumentos de precios están descendiendo y tengo más dinero en mi bolsillo”. Es ira. Como dice el encuestador demócrata Stan Greenberg: “Mi aprendizaje clave (durante esta temporada de campañas) es que incluso cuando se sale de un periodo inflacionario, la gente permanece enojada durante mucho tiempo”.
Ese pesimismo persistente se agrava por el hecho de que los cambios económicos generacionales (como una inflación que supera 5 por ciento, algo que no ocurría desde 2008) suelen dejar huella en las personas por el resto de sus vidas. De hecho, hay investigaciones que demuestran que incluso un año realmente duro que se experimente en la edad adulta temprana es suficiente para cambiar el comportamiento durante toda la vida.
Pienso en mi abuela británica, enfermera en la Segunda Guerra Mundial, que usaba una bolsita de té varias veces. O, por el contrario, mis padres boomers, que se sienten cómodos teniendo una hipoteca ya con mucho tiempo desde su jubilación. Los sentimientos impulsan nuestras decisiones económicas y nuestra forma de votar.
Tengo la sospecha de que esta verdad no solo se va a reflejar en las percepciones de los precios, sino también en torno a la migración y la seguridad fronteriza, que cobran gran importancia como tema electoral. Por supuesto, los migrantes siempre han sido fundamentales para el éxito económico de Estados Unidos. Incluso hay nueva evidencia que sugiere que los trabajadores nacidos en el extranjero son una razón clave de por qué la inflación laboral no ha sido más alta.
Eso incluye tanto a migrantes con documentos como a indocumentados. Un informe reciente de Strategas Research Partners sobre cómo la “gran migración” es clave para comprender el crecimiento de EU señala que: “En la medida en que la migración en EU ha sido difícil de medir plenamente en los últimos años, los datos reportados (que muestran el impacto desinflacionario de la migración) pueden estar subestimando este impulso.
“La política que adoptaron algunos estados para reubicar a los migrantes de la frontera sur a ciudades más grandes tal vez también tuvo el efecto (probablemente no buscado) de vincular a las personas con regiones donde tenían la capacidad de trabajar, aunque fuera de manera informal”.
Sin duda veo eso cuando recorro Nueva York. Sí, tenemos grandes problemas para alojar a los migrantes, pero también contamos con una enorme reserva de trabajadores informales que mantienen bajos los costos de los servicios en ámbitos como los restaurantes y la economía de los cuidados. Me encantaría que se acelerara la concesión de permisos de trabajo formales para migrantes que puedan llenar los vacíos en mercados laborales con escasez, pero soy una minoría, pues 61 por ciento de los estadunidenses —y 91 por ciento de los republicanos— considera la migración de indocumentados un problema “muy grave”.
Esa división refleja la forma más importante en que los sentimientos, más que los hechos, dictan la realidad política en la actualidad: la creciente división partidista en las percepciones económicas. Un estudio publicado en 2022 por académicos de Stanford y la Universidad de Nueva York encontró que la brecha en cómo demócratas y republicanos veían los mismos datos económicos se duplicó entre 1999 y 2020. Ambos partidos se alejaron por igual de las opiniones de base de los votantes independientes. Todos somos partidistas ahora.
Es más, la división suele aumentar en épocas de recuperación económica, como los años de Obama después de la gran crisis financiera, o el auge actual de Biden. Los autores del estudio plantean que esto puede deberse “a que los ideólogos de todas las tendencias pueden encontrar datos o puntos de vista económicos que favorecen sus creencias políticas”.
Hay que considerar que los condados con dificultades económicas, que representan 8 por ciento del PIB de EU, recibieron 16 por ciento de las inversiones del sector estratégico en ámbitos como energía limpia y semiconductores desde 2021, gracias a la atención que prestó la administración a la economía basada en el lugar; sin embargo, dado que se trata de proyectos a largo plazo que tardan años en convertirse en una experiencia palpable en estas comunidades, muchas de las personas que viven en esos lugares votarán por Trump.
Los hechos del Supermartes son algo conocido. En lugar de eso, hay que estar atentos a los sentimientos y a lo que puedan decirnos sobre noviembre. (Rana Foroohar, Milenio, Negocios, p. 20)
Este año habrá elecciones en una gran cantidad de países que tendrán lo que genéricamente puede denominarse como “elecciones generales”. De acuerdo con varias estimaciones, 50% de la población mundial acudirá a las urnas en contextos de los más variados sistemas democráticos; algunos mucho más abiertos y competitivos, mientras que otros tienden más a los regímenes autoritarios que utilizan a la democracia como fachada de prácticas violentas y represoras de la población.
Para quien sea la próxima presidenta de México habrá un escenario internacional en el que, por un lado, se afianzarán tiranos en el poder y, por el otro, en el mundo auténticamente democrático habrá nuevas administraciones de las cuales es fundamental tener un diagnóstico preciso a fin de que nuestra nación no pierda relevancia política y que ésta corresponda a la magnitud demográfica que tenemos a nivel internacional.
Varios de los países en los que habrá elecciones son clave para las relaciones binacionales y multilaterales de nuestro país. La primera y tan obvia como importante es la elección que habrá de llevarse a cabo en los Estados Unidos de América, la que conducirá a que los nuevos gobiernos de ambos países inicien de manera prácticamente simultánea.
Hasta ahora no tenemos claridad de cuál es la visión y propuesta de las candidatas en materia migratoria; tanto en lo que respecta a la migración internacional de nuestras y nuestros connacionales, como la migración internacional en tránsito por nuestro territorio nacional, así como de quienes tiene la intención de quedarse aquí. Habrá además elecciones presidenciales en Venezuela, El Salvador, Panamá, República Dominicana y Uruguay; mientras que en Brasil habrá elecciones municipales.
Otros países que tendrán elecciones y cuya relevancia global es de la mayor magnitud son nada menos que Rusia e India; dos de los países gobernados por mandatarios respecto de los que el presidente López Obrador ha mostrado abierta simpatía, pero respecto de quienes no hay mucha claridad de cuál es la percepción y estrategia geopolítica de las principales candidatas a sucederlo.
En África habrá 10 elecciones presidenciales en 10 países, en ocho de los cuales ha habido golpes de Estado o deposiciones de los anteriores mandatarios, o como en el caso de Senegal, la exigencia de elecciones anticipadas que incluso debieron haberse realizado el 25 de febrero de este 2024.
Tradicionalmente, México ha tenido una muy importante política exterior que le ha ganado un prestigio internacional relevante y ha logrado impulsar medidas de alcance planetario de gran relevancia. Sin embargo, a partir del año 2000 hemos tenido una importante serie de inconsistencias y eventos que han resultado francamente bochornosos, como ocurrió con la grosera expresión del “comes y te vas” de Vicente Fox a Fidel Castro.
En un mundo globalizado, donde además hay posturas muy poderosas que están en contra del multilateralismo, que fue pensado luego de la finalización de la Segunda Guerra Mundial, pero también de algunas de las tendencias de la globalización económica y del funcionamiento de algunos sectores de los mercados internacionales, es imprescindible que, quien haya de gobernar a México de 2024 a 2030, pueda hacer valer estrictamente los principios constitucionales en la materia, y pueda construir y conducir nuevas estrategias que permitan posicionar a México en la vanguardia de agendas de interés planetario como el cambio climático, la gestión del agua, la reducción de las desigualdades, la erradicación del hambre y la pobreza, la justicia fiscal, entre otros temas cruciales.
Estamos, además, en un contexto internacional en que hay severos cuestionamientos a la ONU, que provienen tanto de centros de poder privado, como de varios representantes de Estados nacionales; pero también enfrentamos un escenario internacional amenazante donde proliferan con cada vez más fuerza partidos políticos xenófobos, ultranacionalistas y otros más de tintes abiertamente fascistas.
México debe seguir apostando por la solidaridad internacional, por la paz, por la solución dialogada y diplomática de las diferencias, por la defensa irrestricta de los derechos humanos, y por la condena a la violencia, los regímenes autoritarios y autocráticos, así como por alianzas globales que permitan enfrentar nuevas amenazas como el crimen organizado trasnacional. (Mario Luis Fuentes, Excélsior, Nacional, p. 12)
“Un pequeño reproche fraterno y respetuoso” le envió el presidente López Obrador al primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, en su mañanera del jueves luego de que se diera a conocer que el gobierno canadiense impondrá una visa parcial a los mexicanos para visitar ese país. Ni pequeño, ni fraterno, AMLO está fúrico porque le soltaron esta bomba justo empezando las elecciones más importantes en la historia de México.
¿Debemos estar enojados con Canadá por este nuevo control? Desde luego que no, hay razones más que justificadas. Mire usted, para viajar a Canadá como turista se requería una ETA (Electronic Travel Authorization) que se obtenía en línea, casi de inmediato, pagando alrededor de 100 pesos; miles de mexicanos usaban esa vía para solicitar asilo una vez que llegaban, algunos justificadamente, pero la mayoría mentía para obtener la ayuda que el gobierno canadiense da a los asilados hasta que se resuelve su caso (unos dos años), prácticamente los mantiene y les permite trabajar. En 2016, 260 mexicanos solicitaron asilo, mientras que en 2023 fueron 24 mil, una locura.
El creciente número de solicitudes de asilo de mexicanos (17% del universo de demandantes en Canadá el año pasado) llevó a un serio conflicto político interno en el que los conservadores a nivel federal, el gobierno de Quebec, e incluso Estados Unidos, presionaron fuerte a Trudeau para imponer nuevos límites a esta situación de abuso que ha creado problemas internos de escasez y encarecimiento de vivienda, salud, educación, etc.
-Visa parcial: En 2009, el entonces primer ministro Steven Harper impuso la visa a todos los mexicanos, pero esta vez es distinto porque se trata de una visa parcial: si usted cuenta con una visa de no inmigrante para Estados Unidos o ha tenido una visa canadiense en los últimos 10 años, sólo requerirá una nueva ETA; con ello, menos de 40% de solicitantes se verán afectados por la nueva medida. Eso sí, todas las ETA otorgadas antes del jueves pasado (1.4 millones) fueron canceladas a fin de aplicar los nuevos controles.
-Represalias vs. Canadá: Entiendo la molestia de López Obrador y creo que los canadienses se equivocaron en el momento de imponer la medida, pero pensar que esto influirá en las elecciones es totalmente exagerado. Vamos, nadie va a cambiar su voto en México por esta decisión de Trudeau. ¿Actuará México en reciprocidad, exigiendo ahora visa a los canadienses? No lo descarto, aunque se ve difícil considerando que es una enorme fuente de ingresos turísticos para México. Quizás la respuesta quede en la cancelación de la asistencia de AMLO a la Cumbre de los tres amigos que esta vez tendría lugar en Quebec.
Para Juan José Gómez-Camacho, reconocido diplomático y embajador de México en Canadá de 2019 a 2023, quien acepta que es un problema complejo de resolver, “la imposición de visas en general siempre tendrá consecuencias políticas inevitables”. Pero, ¿qué otras opciones tenía Canadá? Mentir en México no es tan grave como en otras latitudes, por eso toda la campaña -inocente- que se hizo para informar que la vía para trabajar en Canadá no era el asilo, obviamente no sirvió ni servirá de nada. Alrededor de 60% de las demandas no procedían o eran abandonadas por los solicitantes, y todavía algunos se indignan porque Canadá pone un freno al abuso. ¿Cómo reaccionaría usted si eso pasara en México? Es entendible que todas las personas busquen alternativas para mejorar su situación, pero no con engaños ni con fraude a la ley. Dejemos de subestimar y normalizar la mentira. (Irene Levy, El Universal, Cartera, p. A26)
El aspirante presidencial Donald Trump está usando el asesinato de una estudiante en Georgia por un sospechoso indocumentado de Venezuela para pintar a la mayoría de los migrantes sin papeles como criminales violentos. Eso no solo es falso, sino también peligroso, porque alienta el odio racial contra todos los hispanoparlantes.
Unas 71 personas son asesinadas diariamente en Estados Unidos, según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Pero a pesar de que la mayoría de estos asesinatos son cometidos por estadounidenses nacidos en Estados Unidos, Trump está centrando la atención exclusivamente en los crímenes violentos cometidos por migrantes.
Durante una visita a la frontera el jueves 29 de febrero, Trump afirmó falsamente que “Estados Unidos está siendo invadido por migrantes criminales”. Añadió, en una obscena generalización, que los migrantes indocumentados “vienen de cárceles y de prisiones y de instituciones mentales y de manicomios”.
Trump citó cifras de crímenes cometidos por migrantes, pero omitiendo mencionar que las tasas de delitos violentos en las ciudades más grandes de Estados Unidos cayeron un 12 por ciento el año pasado y están significativamente por debajo de sus niveles de 2020, según estudios basados en datos del FBI.
Otro dato que Trump omitió mencionar es que los indocumentados cometen menos delitos violentos que los ciudadanos nacidos en Estados Unidos, según un estudio publicado por la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.
De hecho, la mayoría los indocumentados tienen muchos menos cargos criminales que el propio Trump, que está siendo acusado de 91 delitos penales.
En su discurso en la frontera, Trump hizo hincapié en el reciente asesinato de Laken Riley, la estudiante de enfermería de Georgia que aparentemente fue asesinada por un migrante venezolano indocumentado.
Días antes, refiriéndose a ese crimen, el republicano había escrito en su red social que “el monstruo que le quitó la vida entró ilegalmente a nuestro país en 2022”.
Es la misma indignación selectiva con la que Trump lanzó su campaña presidencial de 2016, cuando afirmó falsamente que los migrantes mexicanos “están trayendo el crimen”, o que usó más recientemente cuando dijo que los indocumentados están “envenenando la sangre” de Estados Unidos.
Según Douglas Rivlin, portavoz del grupo promigración ordenada Americas Voice, el discurso de Trump incita el odio racial.
“Trump trata de inflamar los ánimos de los votantes, pero algunas personas llevan las cosas al próximo nivel y cometen asesinatos”, me dijo Rivlin.
Desde que el republicano pronunció su famoso discurso de campaña de 2016, los ataques violentos contra migrantes latinos han aumentado considerablemente, según el Centro para el Estudio del Odio y el Extremismo de la Universidad Estatal de California.
La masacre de 2019 en un centro comercial Walmart en El Paso, Texas, que dejó 23 muertos fue el peor ataque contra los hispanos en la historia reciente de Estados Unidos.
Haciéndose eco de la retórica de Trump, el asesino masivo había dejado un mensaje diciendo que estaba actuando “en respuesta a la invasión hispana de Texas”.
El terrorismo interno, que proviene principalmente de extremistas de derecha, es una de las mayores amenazas a la seguridad nacional, según las agencias gubernamentales estadounidenses. En lugar de alimentar la llama del racismo, Trump debería intentar apagarla.
También es irónico que Trump y sus seguidores no apliquen la misma lógica para la migración que para el control de armas. Cada vez que hay un asesinato masivo y la gente pide regulaciones más estrictas contra las armas automáticas, Trump y sus seguidores dicen que “no hay que politizar el tema” mientras los familiares de las víctimas están de luto.
Pero cuando un indocumentado comete un asesinato, inmediatamente politizan el tema y exigen medidas contra los migrantes.
El motivo por el que Trump y las cadenas de televisión de extrema derecha alimentan la narrativa de los “migrantes criminales” es muy simple: generar el miedo a los extranjeros aumenta la audiencia y los votos.
Trump también se está concentrando en el tema de los “migrantes criminales” porque se le han caído sus principales temas de campaña: la economía estadounidense va sorprendentemente bien, la bolsa de valores ha subido a un récord histórico, y el desempleo ha bajado a mínimos no vistos en décadas.
La xenofobia y el racismo son el último refugio de los demagogos. (Andrés Oppenheimer, Reforma, Internacional, p. 16)
Lupita se despertó muy de madrugada y, de inmediato, abrió su Facebook para seguir la transmisión en vivo que hacía su madre desde las calles de Fresnillo, Zacatecas. Lupita pudo ver en la pantalla de su celular a cientos de paisanos suyos que participaban en la caminata nocturna que organizó Xóchitl Gálvez Ruiz para enfrentar al miedo que tienen no sólo los zacatecanos sino todos los mexicanos. Lupita sintió nostalgia por estar tan lejos de su tierra, pero, a la vez, creció en ella unas ganas efervescentes de sumarse a esa marcha desde su trinchera como migrante. Al escribir esto, me encuentro en Irapuato, Guanajuato, para presenciar el lanzamiento de la campaña presidencial de Xóchitl Gálvez Ruiz. Seguramente retumbará el estadio Sergio León Chávez con aplausos, porras y arengas, pero lo que en realidad se hará sentir es el deseo de millones de mexicanos que, por fin, han decidido enfrentar al miedo y ayudar a corregir el rumbo de México.
La historia de Lupita es, desafortunadamente, la de miles de mexicanos en los últimos seis años: migró a los Estados Unidos por miedo. El crimen organizado le arrebató la vida a su hijo mayor y no quería que le pasara lo mismo a su hijo más pequeño. Hoy, Lupita trabaja de mesera en un restaurante de Los Ángeles, California. Gana lo suficiente para pagar renta, solventar sus gastos básicos y mandar el resto a su madre, quien cuida de su hijo menor en la Ciudad de México (también tuvieron que movilizarse para escapar de la inseguridad que prevalece en su lugar de origen). Lupita es originaria de Fresnillo, Zacatecas, considerado el municipio de México donde más personas sienten miedo a la delincuencia. (De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del INEGI, el 96.4% de la población se siente insegura.)
Con el inicio de las campañas, es momento de conocer propuestas, debatir ideas y, sobre todo, de escuchar las historias de quienes conforman el estado número 33. Me explico: México es una gran nación trasnacional conformada por 130 millones de personas que habitan en las 32 entidades de la república, y 40 millones más que radican en los Estados Unidos. Lupita es parte de ese estado número 33 que es separado de nuestro territorio sólo por un río. El sueño de Lupita es que su familia viva feliz en su tierra y que todos en México contemos con la misma bendición. ¿Cuál es tu sueño? ¿Qué es lo que deseas para tus seres queridos? ¿Cómo te imaginas a México si nos aferramos a corregir su rumbo? Tus respuestas son las mismas a las de millones de mexicanos. Este 1 de marzo inició otro tipo de marcha rumbo a la batalla más importante de los últimos años: ¡luchar por la libertad, por la democracia y por México! ¿Te sumarás como lo hace Lupita que se encuentra a cientos de kilómetros de su verdadero hogar? Yo creo que sí… (Juan Hernández, El Sol de México, Análisis, p. 21)
Quiere llevarse el distrito de Columbia

(Llera, Excélsior, Nacional, p. 12)
Bárbaros impunes

(Rocha, La Jornada, Política, p. 4)