Siendo la migración un asunto que hoy en día ocupa gran parte de las pláticas que están llevando a cabo los gobiernos de nuestro país y el de EE. UU., vale la pena considerar algunas de las aristas que se derivan de su gestión, y de los pendientes que tenemos de este lado de la frontera para ayudar a aliviar la crisis en curso.
La actual Ley de Migración, aprobada en 2011, considera en su articulado a la migración de retorno, es decir, a los mexicanos que son devueltos por la autoridad norteamericana. Sin embargo, no prevé con suficiencia el protocolo de atención para nuestros compatriotas, desde su recepción hasta su reintegración. Tampoco atiende el caso, que debería ser excepcional, de extranjeros devueltos a México.
Otro capítulo importante que debe incorporarse a la Ley de Migración es el de la atención de los mexicanos en el extranjero. Hasta hoy, es la Ley de Población la que rige al Instituto de Mexicanos y Mexicanas en el Extranjero (IMME), pero su actuación debe actualizarse e incluirse en la legislación migratoria.
Por otra parte, uno de los espacios del gobierno federal que requiere un rediseño integral es la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), que ha implosionado ante la llegada de grandes cantidades de extranjeros que buscan refugio en México.
La COMAR es el organismo desconcentrado de la Secretaría de Gobernación que gestiona las solicitudes de refugio y propone caminos para la integración de quienes obtienen ese estatus, o en su caso, la repatriación a los lugares de origen de los solicitantes.
Tiene su origen en la atención brindada por el gobierno mexicano en la década de los 80´s a los centroamericanos desplazados por la violencia en sus países, especialmente Guatemala. Posteriormente, la Comisión se convirtió en un instrumento permanente y presta ayuda a personas de todo el mundo que buscan refugio.
La andanada trumpista de órdenes ejecutivas para deportar a personas que no poseen documentación legal en EE. UU. ha presionado las capacidades logísticas, presupuestales y operativas de la COMAR, ya que muchas de las personas que son devueltas a México son de otros países y en ocasiones buscan encontrar aquí el refugio que les fue negado en EE. UU.
El número de migrantes indocumentados ha crecido en los últimos tiempos. Muchos de ellos han sido devueltos, pero también otros están varados en nuestro país por la suspensión del procedimiento CBP1, que les permitía solicitar una cita para pedir asilo a EE. UU. por medios electrónicos y esperar en México la fecha en que debían presentarse ante la autoridad norteamericana.
La problemática social que se ha agravado a raíz de estos acontecimientos exige una respuesta integral que respete la dignidad de todos. El gobierno tiene responsabilidad primordial, pero la sociedad entera debe involucrarse en la búsqueda de soluciones. ¿Qué respuesta se ofrece desde la sociedad civil? (Cecilia Romero Castillo, El Heraldo de México, Online)
DEMANDÓ Donald Trump que quería menos migrantes, le mandaron 10 mil elementos del Ejército y de la Guardia Nacional a la frontera; dijo que no veía esfuerzos por combatir el fentanilo y se acabaron los abrazos, comenzaron las capturas y le enviaron 29 capos de alto perfil; se quejó de que los productos chinos entraban por la puerta trasera, y se les comenzaron a aplicar aranceles. Nada fue suficiente.
POR MÁS QUE el gobierno de Claudia Sheinbaum se esforzó por congraciarse, por complacer y hasta por hacer entrar en razón a Trump, en el primer minuto de hoy entraron en vigor los temidos aranceles a los productos mexicanos. Un doloroso e irracional impuesto de 25 por ciento pagarán las mercancías que crucen la frontera.
LAS PRIMERAS REACCIONES, evidentemente, se sintieron en los mercados y en la cotización del dólar. Allá se cayeron las bolsas porque entienden que el golpe, de entrada, será para los consumidores norteamericanos. Y acá, el peso volvió a perder fuerza llegando a más de 21 por dólar.
SI YA DE POR SÍ México estaba iniciando una recesión económica, la puesta en marcha de los aranceles acelerará el proceso. Revertirlo costará tanto o más trabajo que hacerle entender a Trump que el enemigo comercial a vencer no era el vecino… y que Ucrania no invadió a Rusia. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)
Lista para una labor crucial
Una nueva etapa inició Tatiana Clouthier al frente del Instituto de Mexicanas y Mexicanos en el Exterior, pues ayer arrancó su trabajo con varias misiones como revalorizar el fenómeno migratorio, así como una mejora en la comunicación con los paisanos en otro país; además de dar prevención, atención y coordinación a las comunidades mexicanas. (Sacapuntas, El Heraldo de México, La 2, p. 2)
Tatiana se suma a la defensa
Cuando la doctora Sheinbaum Pardo resolvió nombrarla directora del Instituto de Mexicanos en el Exterior, se pensó que era un cargo digamos honorario para Tatiana Clouthier, pero las circunstancias han evolucionado de manera veloz y ese instituto y ese cargo ya adquirieron una importancia sustantiva.
El fenómeno migratorio requiere ser comprendido y valorado por la población mayoritaria y las comunidades de mexicanos que viven en el exterior requieren una comunicación cotidiana, transparente, eficiente, con el país y en particular con su gobierno.
Tatiana es un cuadro curtido de la 4T de manera que hará sentir de inmediato su presencia al frente del IME, los migrantes encaran uno de los desafíos más profundos de la historia. (Pepe Grillo, La Crónica de Hoy, La Dos, p. 2)
Nadie puede decir que México no ha intentado cumplir con sus responsabilidades de seguridad respecto a Estados Unidos, sobre todo en los 40 días que lleva Trump en la Casa Blanca.
Los datos son duros y confirman también el enorme rezago que dejó el gobierno de López Obrador en la materia: más allá de los 29 delincuentes entregados el jueves, que se sumaron a otros 11 que habían sido extraditados en la semana previa, la cifra de detenidos sólo en el operativo frontera norte supera los 800; en Sinaloa van más de 900 detenidos y 60 laboratorios de metanfetaminas y fentanilo desmantelados, las caídas de operadores claves se han sucedido; los decomisos de fentanilo alcanzan niveles históricos.
Eso también ha tenido consecuencias: según medios como el NYT el número de muertos por fentanilo en Estados Unidos se ha reducido un 20 por ciento, la cifra sigue siendo muy alta, cerca de 80 mil muertes al año, pero es una reducción muy significativa. Se ha trasladado a 10 mil elementos de la Guardia Nacional a la frontera y se ha cambiado completamente la política migratoria. En el periodo Trump ha habido poco más de 15 mil deportaciones, y eso en buena medida se debe a que los cruces fronterizos se han reducido en forma drástica.
Hemos estado recorriendo las fronteras, tanto la sur como la norte, y el incremento de la seguridad en ambas es notable, el número de migrantes es infinitamente menor a los que veíamos meses atrás, prácticamente desaparecieron las caravanas. En Baja California y en Ciudad Juárez existe una reducción palpable de cruces y, por ende, de detenidos. El vocero de la patrulla fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) en Ciudad Juárez me dijo que, en toda esa frontera, una de las más transitadas y complejas, se estaba deteniendo a unas 80 personas por día cuando apenas un mes atrás, antes de que se anunciara el desplazamiento de los guardias nacionales y con un fuerte operativo también de la policía estatal de Chihuahua, las detenciones oscilaban entre 150 y 135 diarias. La mayoría de los refugios que se levantaron están prácticamente vacíos. Ahí mismo, en Juárez, se desmantelaron túneles que servían para el cruce de migrantes y droga. Hacía años que en el ámbito migratorio no veían tan tranquilas las fronteras, la norte y la sur.
En el tema de seguridad, la relación de los mandos militares con sus homólogos estadunidenses es de estrecha colaboración: los golpes que se han dado en los últimos tiempos son resultado, en parte, de ello y una demostración de que, con apoyo de inteligencia, las operaciones en México se pueden hacer en forma mucho más eficiente. La relación del secretario García Harfuch es muy buena con sus homólogos y la operación del traslado de los 29 enviados a EU lo fortalece aún más.
Lo es también la utilización del argumento de la seguridad nacional, enlazado con la designación de los cárteles como terroristas, con los compromisos adquiridos por México en la Convención antiterrorismo como justificante de esas entregas de detenidos a Estados Unidos calificados como terroristas y como una cuestión de seguridad nacional.
En el tema comercial hay mucho por hacer, y hay reformas que obstaculizan el libre comercio y la integración, pero en general se están aligerando (salvo temas como la reforma judicial o la ceguera ideológica en el tema del maíz transgénico), pero se pusieron los primeros aranceles importantes contra las importaciones chinas, que siguen siendo muy altas; está más abierta la energía y existen propuestas que pueden ser muy útiles, pero falta integrar todo eso en un proyecto más ambicioso, ése es el camino que habrá que recorrer con la nueva negociación del T-MEC.
Y sin embargo, salvo que en las próximas horas ocurra algo muy extraño, la administración de Trump impondrá aranceles al acero, al aluminio, se supone que a las manufacturas e incluso a los productos agrícolas, aun en sectores en los que su país es superavitario con México.
Las razones son políticas: en el plano de la seguridad, la Casa Blanca quiere desarticular redes políticas y un convenio de seguridad amplio; en el tema comercial quieren un T-MEC que le reste posibilidades a China de beneficiarse del mismo e integre a las empresas de la Unión Americana aún más en las cadenas de producción. En lo migratorio no imagino que se pueda hacer mucho más y en el consumo de fentanilo se puede y debe avanzar en la destrucción de los cárteles, pero hay capítulos internos de distribución y consumo que Estados Unidos debe atacar y en lo que, literalmente, no hemos visto demasiado, lo mismo que en el tráfico de armas hacia México.
Pero, por lo pronto, lo que viene son los aranceles. Trump los festinará hoy en el mensaje sobre el estado de la Unión en el Congreso, dirá que en un mes logró más que otros en años y después ya veremos. Pero nada será fácil con una Casa Blanca que se ha olvidado de la diplomacia para concentrarse en la imposición y la fuerza, incluso en los capítulos en los que pueden perder más que ganar… como sucede con los aranceles.
Por cierto, más allá de los errores del presidente Zelenski, el viernes en la Casa Blanca, sin una mirada estratégica de hacia dónde quería llevar las cosas, y de la evidente encerrona a la que lo sometieron Trump y Vance, resulta asombroso que Estados Unidos esté dispuesto a sacrificar la alianza atlántica a cambio de un acuerdo con un Putin débil (hasta que lo empoderó Trump), que podrían lograr de cualquier otra forma. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 8)
Llevo días sintiéndome molesto y preocupado. Abro las redes sociales y veo la causa de este sentir. Navego los portales y leo las razones de mi pesar. Prendo la tele y ahí está, en múltiples lados. Veo a un grupo de hombres blancos desmemoriados haciendo el saludo nazi, normalizándolo, levantando la mano derecha con un orgullo desmedido. Como si no recordaran la brutalidad de esa historia los más de 17 millones de seres humanos que fueron asesinados por el odio y el autoritarismo.
Llevo días sintiéndome muy molesto, muy preocupado. Hablo con amigos de la academia estadounidense y me leen los emails que llegan de sus departamentos y de sus rectores diciéndoles que ya no habrá becas ni financiamiento para la investigación en temas de “ideología de género”, estudios sobre la raza, cualquier investigación que “promueva la ideología de la equidad que discrimina”, tampoco para estudios de justicia ambiental. Mis amigos en la academia están aterrados y sus universidades están pasmadas.
Llevo días preocupado y angustiado porque veo que hay a nivel global una campaña de xenofobia que ataca el derecho humano a la movilidad y que llama criminales a las personas en tránsito, a las personas migrantes. Una campaña que desde la Casa Blanca se burla de las personas migrantes con memes en los que amenaza con deportarlas.
Llevo días preocupado y profundamente enojado porque hay una campaña global que busca la deshumanización de las personas trans, que les niega su existencia, que emite decretos en EU para regresar a lo que llaman la verdad biológica de un hombre y una mujer y con ello dar marcha atrás en el reconocimiento de un derecho básico: el derecho a la identidad.
A diferencia de EU, México tiene un marco jurídico que prohíbe la discriminación y tenemos instituciones como el Consejo para Prevenir y Erradicar la Discriminación de la CDMX que buscan garantizar esos derechos. Hace 14 años fue fundada esta institución y desde entonces ha sido un pilar en la construcción y protección de derechos progresistas en la capital del país. El COPRED ha protegido los derechos de las mujeres embarazadas que sufren discriminación laboral. El COPRED ha defendido a las infancias del bullying escolar. El COPRED ha acompañado a las personas trans a las que se les niega el acceso a un baño. El COPRED ha asesorado a las madres lesbianas que buscan registrar a sus hijas en el registro civil y que les ha tocado la mala suerte de ser atendidas por una servidora pública mal capacitada. El COPRED ha visibilizado las lenguas y las poblaciones originarias, entre tantas otras defensas.
En estos 14 años el COPRED ha convocado al Gran Acuerdo por el Trato igualitario en colaboración con el sector empresarial de la CDMX para supervisar que las empresas apliquen políticas de diversidad, equidad e inclusión. En estos 14 años el COPRED nos ha dado datos en 2013, 2017 y 2021 para entender el fenómeno de la discriminación, cuáles son los grupos más afectados, cuáles son las alcaldías con más discriminación, cuál es la percepción de quienes vivimos en esta ciudad al respecto de la discriminación entre otros y este año habrá una nueva encuesta, de acuerdo con Clara Brugada.
Las instituciones se nutren de la gente que las integra y en estos años Geraldina González de la Vega y Jacqueline L’ Hoist han sido las dos formidables presidentas del COPRED que han liderado a un gran equipo y a las asambleas consultivas ciudadanas que las han acompañado en la construcción de una ciudad más incluyente y respetuosa.
Hay en el mundo una ola global de autoritarismo, de fascismo, del auge de la ultraderecha que cancela derechos, que niega la dignidad humana, que rechaza el valor de la diversidad y que quiere muros para separar a la gente. Desde la CDMX y desde el país estamos dando el ejemplo hoy de que la discriminación no se tolera, de que el único muro que hay que construir es un muro a la intolerancia y a la ignorancia. Con instituciones como COPRED tenemos un antídoto a la intolerancia. (Genaro Lozano, Reforma, Opinión, p. 9)
A Trump le importó poco la entrega de 29 narcotraficantes de alto nivel a Estados Unidos, entre ellos Rafael Caro Quintero y los líderes de Los Zetas.
No le pareció suficiente que el gobierno de Sheinbaum haya abandonado la estrategia de “abrazos, no balazos”.
Tampoco, que en su gobierno se hayan hecho decomisos históricos de fentanilo, destruido laboratorios del opioide, encarcelado a miles de narcotraficantes, colaborado para disminuir el flujo migratorio hacia el norte del río Bravo.
El presidente de EU dice que la mayoría del fentanilo entra a EU desde México. “Viene de China a México y de allí a Estados Unidos”, aseguró.
Nos declaró la guerra comercial: “Mañana (hoy) habrá un arancel del 25% para Canadá y del 25% para México y eso comenzará. Así que van a tener que tener aranceles”, dijo.
No dejó duda: “Ya no hay espacio para México o Canadá, los aranceles entran en vigor mañana”.
Fue más lejos: recomendó a los fabricantes de autos, pick ups y camiones mudarse a Estados Unidos para no pagar aranceles. La pregunta es: ¿sigue el secuestro de remesas, que son la principal fuente de divisas para México?
* La presidenta Sheinbaum dice que tiene plan A, plan B, plan C y plan D frente a esta contingencia.
En la mañanera de ayer pidió no especular:
“No generemos incertidumbre. Vamos a esperar a ver cuál es la decisión. Es una decisión que depende del gobierno de Estados Unidos, eso es muy importante”.
Horas después se dio la confirmación de los aranceles al 25 por ciento. Veremos qué dice en la mañanera de hoy.
* La inminencia de esas tarifas provocó reacciones de todo tipo. El peso perdió 31 centavos frente al billete verde. Al cierre de esta columna, el dólar interbancario se cotizaba en 20.78 pesos y bajando. Por los aranceles a México, Honda podría mudar parte de su producción a Indiana, dijeron a la agencia Reuters fuentes cercanas a la empresa japonesa.
En el terreno político hubo reacciones en cadena.
Ricardo Monreal, líder de la mayoría en la Cámara de Diputados, dijo que es momento de cerrar filas con la presidenta Claudia Sheinbaum.
“Algunos no lo entienden porque privilegian posturas político-partidistas. Pero nada justifica que dejemos sola a nuestra jefa de Estado ante la inminente aplicación de aranceles que anunció el presidente Trump”.
* El que no tuvo pelos en la lengua para describir el impacto de los aranceles a las exportaciones mexicanas fue Ricardo Anaya, coordinador de los senadores del PAN:
“La economía mexicana quebraría, pero como ejote. Sería gravísimo, devastador, y no sólo para la economía en abstracto, sino para la economía de las familias mexicanas”.
El excandidato presidencial insistió en que el Senado convoque a una reunión interparlamentaria con senadores de EU para abrir un canal alterno de comunicación.
“Vimos la manera en la que el presidente de Estados Unidos trató al presidente de Ucrania, Zelenski. Eso confirma la necesidad de que tengamos ese canal alterno de comunicación”.
Eduardo Roldán, diplomático mexicano, dejó entrever, en entrevista con CNN, que también Estados Unidos saldrá perjudicado con los aranceles.
Dijo: “Nosotros les compramos a 32 estados de la Unión Americana. Ejemplo: El 80% de los lácteos que produce (el estado de) Wisconsin México lo consume: el 85% de maíz que compra Pensilvania, México lo consume.
“Esos elementos se han puesto sobre la mesa. Se ha dialogado con los gobernadores, con los senadores”, destacó.
Según Roldán, más de 38.5 millones de personas de origen mexicano vive en Estados Unidos. Sólo cuatro millones son indocumentados. En conjunto, aportan más del 8% del PIB.
En Canadá, por cierto, el anuncio de Trump provocó una dura reacción de la ministra de Asuntos Exteriores canadiense, Mélanie Joly.
“Estamos listos con aranceles por valor de 155 mil millones de dólares. Estamos listos con el primer tramo de aranceles, que es de 30 mil millones de dólares”, dijo la canciller.
* Anoche se aprobó en comisiones de la Cámara de Diputados, sin cambios, la minuta contra el nepotismo electoral que envió al Congreso la presidenta Sheinbaum.
Su entrada en vigor permanece para el 2030, a pesar de que Sheinbaum ha manifestado reiteradamente que debe aprobarse para las elecciones de 2027, donde están en juego 17 gubernaturas y 500 diputaciones federales, entre otros cargos.
La Presidenta envió un mensaje a todos aquellos que forman parte del Movimiento Regeneración Nacional:
“Éste no es un asunto de ambición personal, estamos aquí para servir al pueblo, para transformar al país”.
La última palabra no se ha dicho. En comisiones se acordó llevar las reservas al pleno, entre ellas la de retomar la entrada en vigor para el 2027.
Muy atentos estarán Félix Salgado, Guerrero; Saúl Monreal, Zacatecas, y Ruth González, SLP. Son aspirantes. La hija, el hermano y el esposo gobiernan esas entidades. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 6)
Lo que de nuevo queda claro es que en lo general haga lo que haga el Gobierno mexicano terminará por ser insuficiente para Donald Trump.
Poco ha importado el hecho de que se haya enviado a 10 mil integrantes de la Guardia Nacional a la frontera; que se haya extraditado a 29 personajes de primer nivel de la delincuencia organizada; que se haya detenido a importantes capos de la droga en este último mes; que se hayan hecho decomisos de fentanilo, marihuana y cocaína recientemente; que en materia comercial se hayan tomado medidas para mostrar la voluntad de México, particularmente con el comercio con China.
La respuesta de parte de Trump oscila entre que no se están haciendo las cosas bien o los avances no son significativos. La Casa Blanca no le dedicó un renglón a reconocer la entrega de los 29 integrantes de la delincuencia organizada que estaban en nuestras cárceles.
El reconocimiento vino de otros lados, pero más por la entrega de Rafael Caro Quintero por parte de la DEA y el propio Departamento de Estado, que por la Casa Blanca. Para la DEA, Rafael Caro era una exigencia desde hace mucho tiempo. Se le acusa de haber torturado y asesinado a Enrique Camarena, agente de la DEA, era una deuda que se movía por los terrenos del orgullo, la indignación, la exigencia y la venganza.
Para Trump lo importante son las medidas radicales que le convengan, en su particular visión de su país y el mundo, en el mediano y largo plazo. El presidente no está viendo sólo el aquí y ahora, está tratando de reorganizar no sólo la vida de EU, sino la de toda la región, y si nos apura, también la del mundo.
No se debe perder de vista que estamos ante un intento de cambio de gran calado. Estamos ante el regreso del centralismo, el aislamiento y en una de ésas estamos en el preámbulo de una batalla directa contra la globalización.
México es parte central de ello, no sólo por la mutua dependencia económica, sino también por un asunto de la mayor importancia bajo la perspectiva ideológica, la migración.
Trump está tratando de organizar a su manera el mundo, como ya se vio en el muy lamentable lance que tuvo junto con su vicepresidente contra el presidente de Ucrania. La reacción de Europa es una manifestación de su oposición a Trump y de ir dejando claro que no va a sumarse a sus designios e imposiciones.
Las variantes que confluyen en la relación de nuestro país con EU son fundamentales para nosotros. Cualquier rompimiento comercial en la bilateralidad traerá consecuencias de toda índole, en materia migratoria no va a ser suficiente con empleos u ofreciendo los precarios servicios de salud; se va a requerir de algo que por ahora no tenemos.
Es cuestión de ver los pronósticos para este año en materia económica para entender que estamos entrando en una etapa que podría obligar a tomar drásticas decisiones para intentar librar el momento.
Cuando se asegura que Trump está tomando decisiones que son como darse un balazo en el pie ya se va viendo que quizá no es tan cierto, porque está pensando en lo que quiere para su país más adelante a sabiendas de que mucho de lo que haga hoy podría provocar consecuencias internas entre los ciudadanos estadounidenses.
Hoy vamos a empezar a conocer de qué tamaño se van a dar las cosas en materia de aranceles. Iremos viendo lo que nos espera en medio de una situación económica interna que por más que se diga lo contrario es compleja y difícil.
Estamos con las manos en la puerta en el peor momento de la historia reciente del país.
Iremos viendo lo que nos espera en medio de una situación económica interna que por más que se diga lo contrario es compleja y difícil. Estamos con las manos en la puerta en el peor momento de la historia reciente del país.
RESQUICIOS
Se la tenían cantada a Silvano Aureoles. Van tras él porque el gobernador, sin pasar por alto las responsabilidades que tuviera Silvano, vive entre la espada y la pared. No olvidemos que el fugitivo político acusó que, en las pasadas elecciones, el narcotráfico jugó un papel fundamental, “lo tengo documentado”, decía, por eso se fue a sentar a la puerta de Palacio Nacional. (Javier Solórzano Zinser, La Razón, La Dos, p. 2)
“Los aranceles, ya saben, están listos”, dijo Donald Trump ayer en la Casa Blanca. “Entran en vigor mañana”.
En el mismo encuentro con la prensa dijo que tenía “mucho respeto” por la presidenta Claudia Sheinbaum, que hablaría con ella, pero que ya no había margen para evitar los aranceles. Después de estas declaraciones, el índice de la bolsa S&P 500 tuvo su peor caída del año. No es que al presidente le importe mucho.
Ayer mismo en una entrevista con CBS, Warren Buffett, uno de los inversionistas más poderosos del mundo, dijo: “Con el tiempo son ataques a los productos, a los bienes”, respondiendo a una pregunta sobre su impacto inflacionario, sugiriendo que los consumidores enfrentarán precios más altos como resultado. “Quiero decir, no los paga una hada mágica”.
Trump siendo Trump, vale la pena seguir preguntándonos: ¿habrá aranceles hoy? ¿Mañana? ¿En abril? Momentos antes de esas palabras frente a la prensa, había posteado en su red social:
“A los grandes agricultores de Estados Unidos: prepárense para comenzar a hacer una gran cantidad de productos agrícolas para ser vendidos DENTRO de Estados Unidos. Los aranceles se aplicarán a los productos externos el 2 de abril. ¡Que se diviertan!”.
¿4 de marzo? ¿2 de abril?
Según el anuncio original al que se había puesto una pausa, los aranceles agregarán una tarifa de 25 por ciento a todas las exportaciones mexicanas y canadienses.
Ayer Trump insistió en que esto era por el fentanilo que entra por esas mismas fronteras. Antes ha hablado de los aranceles como una manera de presionar a esos países para que detengan el flujo de drogas y también de migrantes a Estados Unidos.
La verdad es que en las últimas semanas México ha hecho un esfuerzo no visto en decomisos de fentanilo, arrestos de traficantes, detención de migrantes, restricciones al comercio chino… Si lo dicho por Trump se cumple hoy, ¿qué hacer?
Está claro que la verdadera intención en Trump, más allá de migración y droga, está también en terminar el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica porque alguien lo convenció de que eso hará que las empresas que venden en Estados Unidos regresarán a maquilar en aquel país. Eso es lo que cree y lo que ha prometido.
Para la frágil condición de la economía mexicana en estos días, veremos si hay plan que resista, no importa la letra del abecedario con lo que se nombre.
Frente a aquel señor, la cabeza fría no parece haber sido suficiente. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)
Las recientes acciones de Donald Trump han desconcertado a casi todos los observadores políticos y económicos. Sus decretos arancelarios, la creación de una reserva estratégica de criptomonedas y la expulsión masiva de inmigrantes parecen, a primera vista, medidas contraproducentes para la economía de EU. Parecería que pretende pasar a la historia o bien como el más tonto o bien como el peor villano de los presidentes estadunidenses. Sin embargo, ¿y si detrás de estas decisiones tan aparentemente erráticas se escondiera un plan más ambicioso? Los aranceles impuestos por Trump a México, Canadá y China (y de paso al resto del mundo) podrían reducir el crecimiento del PIB estadunidense en 1.5 puntos porcentuales en 2025. Esto, sumado a la escasez de mano de obra provocada por las deportaciones masivas, amenaza con desencadenar una recesión. No obstante, estas medidas podrían tener un propósito oculto: forzar una rápida transición hacia la automatización y la inteligencia artificial.
Al encarecer la producción interna y las importaciones, Trump está creando un poderoso incentivo para que las empresas inviertan en tecnologías que reduzcan su dependencia de la mano de obra humana. Simultáneamente, al expulsar a millones de trabajadores inmigrantes está generando una crisis de mano de obra que sólo puede resolverse mediante la adopción masiva de producción robotizada y sistemas de IA.
La estrecha colaboración de Trump con Elon Musk y otros magnates tecnológicos cobra un nuevo significado bajo esta luz. El proyecto Stargate, una inversión de 500 mil millones de dólares en infraestructura de IA, liderada por OpenAI, SoftBank y Oracle, parece ser la piedra angular de esta estrategia.
Trump ha otorgado a Musk una libertad sin precedentes para desmantelar el estado administrativo y reformar la burocracia federal. Esta alianza, que muchos ven como peligrosa, podría ser, en realidad, un intento calculado de acelerar la transformación tecnológica del gobierno y la economía estadunidenses.
Si a eso sumamos la apuesta por crear una reserva de criptomonedas, liderada por bitcoin, vista inicialmente como otra excentricidad trumpista, encajaría en este plan como una forma de crear una reserva de valor alternativa para financiar la gigantesca inversión tecnológica necesaria para esta transición.
El verdadero motivo detrás de estas audaces o delirantes estrategias podría ser la creciente amenaza (y, hoy por hoy, superioridad) tecnológica de China. EU se encuentra en una carrera contrarreloj para mantener su supremacía tecnológica. Trump parece haber llegado a la conclusión de que sólo una transformación radical y acelerada puede permitir a EU competir con el impresionante avance chino. Su orden ejecutiva del 23 de enero, titulada “Eliminando barreras al liderazgo estadunidense en inteligencia artificial”, deja clara esta prioridad.
Sin embargo, esta estrategia conlleva riesgos enormes. El dolor económico (para ellos y para sus socios históricos, como México y Canadá) a corto plazo podría ser sumamente severo, con la posibilidad real de una recesión y un aumento significativo del desempleo. Además, la concentración de poder en manos de unos pocos magnates tecnológicos plantea serias preocupaciones sobre la democracia y la equidad.
El conflicto de intereses sin precedentes que representa la influencia de Musk en el gobierno, dado sus vastos intereses empresariales, es particularmente alarmante. La falta de supervisión y rendición de cuentas podría llevar a abusos de poder y a una mayor desigualdad. La aparente locura de Trump podría esconder un método. Su estrategia de shock económico y alianza con los titanes tecnológicos podría ser un intento desesperado de catapultar a Estados Unidos hacia un futuro dominado por la IA y la automatización, antes de que China tome la delantera definitivamente.
Esta hipótesis sugiere que tal vez nos encontremos ante una de las apuestas más arriesgadas en la historia económica moderna: sacrificar la estabilidad inmediata para forzar un salto evolutivo en el modelo productivo estadunidense. El tiempo dirá si estamos presenciando el caos final de una superpotencia en declive o los dolorosos primeros pasos hacia una reinvención tecnológica de Occidente. A marchas tan delirantes como forzadas. (Yuriria Sierra, Excélsior, Nacional, p. 12)
Sea que la entrega de los veintinueve delincuentes más buscados por la DEA hubiera sido un acuerdo alcanzado desde una posición de fuerza en la que el presidente Trump dice que se encuentra; o hubiera sido el cumplimiento espontáneo de compromisos internacionales, asumidos por el gobierno de México en contra de principios constitucionales bien identificados, amén del supuesto estado de profunda corrupción en que la presidenta dice que se encuentra sumido el Poder Judicial, lo cierto es que la extradición/destierro/expulsión de tales capos constituyó un hito en la relación de nuestro país con los Estados Unidos, un gesto que debió aplaudirse y valorarse por nuestro vecino del norte antes de calificar el cumplimiento de la obligación que unilateralmente impuso a sus socios, de combatir el contrabando de fentanilo como condición para cobrar o no aranceles al comercio desde hoy martes.
Fue lamentable que el episodio se entrelazara con la desafortunada visita del presidente de Ucrania a la Casa Blanca, que por su desenlace ha robado todas las primeras planas a nivel global.
La verdad de las cosas, sin embargo, es que el esfuerzo no dejó los frutos deseados, y la imposición de los aranceles se ha convertido en una realidad. Era de esperarse, el presidente Trump no puede jugar tanto con las ideas y abstenerse de dar un golpe. Debe demostrar que habla en serio. Habrá que esperar la continuación de la negociación y la apertura de aquello que subyace detrás de la cortina discursiva de la delincuencia y la migración, antes de alcanzar una conclusión confiable.
El presidente de EU gobierna para su electorado, y castigar a quienes él ha identificado como responsables de la migración descontrolada y el contrabando de sustancias tóxicas que han terminado con la vida de sus nacionales es la medida justa que él debe de impulsar para congraciarse con quienes lo llevaron al poder. El problema es que los aranceles, como medida de negociación, ocasionarán un efecto búmeran en su propia contra. El castigo va a tener que evolucionar pronto, antes de causar un descalabro cierto a la economía de ambas naciones o, incluso, del mundo entero.
La estrategia de su parte es muy clara; él asume un papel impredecible, capaz de adoptar cualquier determinación por absurda o peligrosa que sea. Eso impone respeto —o más bien temor— a cualquier interlocutor con el que deba discutir y firmar cualquier acuerdo.
La expulsión indiscriminada de migrantes ocasiona un fenómeno de escasez de la mano de obra que perjudica a muchos productores en estados cuya economía depende de la agroindustria, la construcción y los servicios. La erradicación del consumo de fentanilo no termina con el cierre de las fronteras, sino que implica el combate contra las bandas de distribución del fármaco en sus localidades y el tratamiento médico de la patología, dos aspectos mínimos de atención pública de los que no se escucha hablar. La imposición de aranceles tendrá un efecto inflacionario para los mismos norteamericanos, que deberán asumir el costo inmerso en el precio de compra de muchos bienes fabricados en los dos lados de la frontera.
Es por virtud de todas estas complejas circunstancias que debemos presumir, quizá, que el objetivo no termina con los dos instrumentos de ataque elegidos por el presidente Trump. El problema es que, en su implementación, ha sido inteligentemente acertado, pues ya ha visto lo mucho que a sus socios, Canadá y México, les duele el bloqueo del comercio con su principal mercado de destino: Estados Unidos de América. En la estrategia de defensa, quizá faltó atender a la imprevisibilidad como factor de intercambio frente a tan experimentado negociador.
Se avecinan mesas en las que seguramente se impondrá mayor presión. Desde luego que ésta no podría disminuir en el ámbito de los instrumentos que ya se han echado a andar: la migración y el tráfico de fentanilo. Sin embargo, es previsible que la presión avance hacia otros objetivos, y el más claro y elemental, el que más interesa a Norteamérica para la conservación de su protagonismo y hegemonía geopolítica global, se llama TMEC.
Ante la inminente reapertura de las negociaciones del Tratado que vincula a los tres mercados, resulta absolutamente necesario que México anticipe y tome medidas para proteger aquellos puntos que, frente a tan importante contraparte comercial, pudieran ser vulnerables.
Las asimetrías existentes en la materia laboral son evidentes. México no podría adoptar políticas de progresividad salarial equiparables a las de los Estados Unidos, porque el país no tendría la posibilidad económica de afrontarlo. Además, si así se le impusiera, perdería cierto atractivo que hoy aprovecha para atraer capital destinado a la construcción de centros de producción, altamente demandantes de mano de obra. ¿Cómo compensarlo? Quizá sería conveniente identificar puestos y responsabilidades, regiones y capacidades, como elementos distintivos del salario, y abrir la posibilidad a que haya un libre tránsito de trabajadores a los que ofrecer iguales oportunidades y calidad de vida.
Hay un gran interés global de participar en el mercado de la generación, distribución y comercio de energía en nuestro país. Con justo temor, se ha protegido dicho mercado a efecto de no hacer víctimas a los mexicanos de cualquier práctica de depredación que nos conduzca a pagar cuotas desproporcionadas por un recurso tan elemental como el de la electricidad.
¿Cómo lograr una modificación constitucional que haga a México más competitivo en este sector esencial, sin claudicar a la soberanía que el país debe ejercer tratándose de la regulación del mercado?
Cualquier inversión que llegue a México desde el exterior demandará certidumbre jurídica. El modelo de justicia que se pretende implementar está francamente reprobado. ¿Qué pasos deben empezarse a dar, así sea en la narrativa cotidiana, para justificar un cambio radical a la reforma judicial? No se trata de abandonar el anhelo de contar con un mejor sistema de justicia, pero sí el de pensar en un modelo que respete su autonomía y la división de poderes.
En suma, la imprevisibilidad de nuestra contraparte no es absoluta. Existen factores que nos permiten predecir hacia dónde podría dirigir su brújula.
México se encuentra en un buen momento para ajustar sus baterías de defensa y proteger sus recursos más preciados. (Antonio Cuéllar Steffan, El Financiero, Opinión, p. 26)

(Hernández, La Jornada, Política, p. 13)

(Chelo, El Universal, Opinión, p. A15)