Opinión Migración 040422

Migrantes: tragedia e hipocresía

La organización humanitaria Médicos Sin Fronteras informó que más de 90 personas murieron ahogadas en el mar Mediterráneo cuando intentaban alcanzar costas europeas a bordo de una embarcación abarrotada. Por medio de sus redes sociales, el organismo instó a Frontex (Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas) a revelar los detalles de esta tragedia, llamó a brindar protección y atención a los cuatro sobrevivientes, y recordó que no deben ser devueltos a Libia, de donde procedían, pues estarían expuestos a ser detenidos, sufrir abusos y maltratos.

A mediados de marzo pasado, 17 cadáveres de migrantes que buscaban llegar a Europa fueron arrojados por el mar a la costa de Túnez. Los episodios de este tipo son de una dolorosa frecuencia en la que es considerada la ruta migratoria más peligrosa del mundo. En febrero, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) informó que mil 161 migrantes murieron en el mar entre el norte de África y Europa en el primer semestre de 2021, un aumento de 155 por ciento en comparación con el mismo periodo de 2020. Sólo en el trayecto que va a Italia y Malta desde Túnez y Libia murieron 769 personas en ese lapso, y 18 mil desde 2014.

Las autoridades europeas no sólo se desentienden de la suerte de quienes se lanzan al mar en un intento desesperado de encontrar refugio, sino que obstruyen de manera sistemática e incluso criminalizan a las organizaciones dedicadas a rescatar a los náufragos y ponerlos fuera de peligro. El contraste de esta hostilidad inhumana contra los migrantes africanos, de Medio Oriente y otras regiones, con la solidaridad y hasta calidez mostrada a quienes huyen de la guerra en Ucrania, exhibe que para los gobernantes y algunos sectores sociales de Europa incluso los más elementales deberes humanitarios están teñidos de racismo.

En un plano más general, la indiferencia ante la tragedia de quienes huyen de conflictos bélicos, regímenes autoritarios, inseguridad o falta de oportunidades desnuda la hipocresía de Occidente e invalida los alegatos de la Unión Europea en nombre del respeto a la vida o la defensa de los derechos humanos. Si, además, se considera que dichos males son ocasionados no pocas veces por el accionar occidental, como ocurre con la desaparición del Estado libio, la inestabilidad crónica de muchos países africanos o las guerras en Siria o Irak, está claro que los líderes europeos tienen mucho que trabajar respecto la legalidad y el ejercicio de derechos antes de pretender erigirse en guardianes de esos valores ante el resto del mundo. (Editorial, La Jornada, p. 2)

La metamorfosis de Biden

Miami, FL.- El político centrista, con rasgos conservadores, acaba de poner sobre la mesa un proyecto presupuestal que en su parte recaudatoria “rebasa por la izquierda” a los “progresistas” de su partido, como los senadores Berni Sanders y Elizabeth Warren.

La propuesta fiscal de Biden consiste en poner un nuevo impuesto, de 20 por ciento, a los que ganen más de 100 millones de dólares al año.

Es decir, grava las ganancias de los megamillonarios.

No los grava por ser ricos, como han planteado Sanders y Warren en un contexto de lucha de clases, sino por sus ganancias.

Con un elemento nuevo: propone cobrar impuestos por “ganancias no realizadas”.

Eso es: si alguien ganó equis millones de dólares porque sus acciones le dieron ese rendimiento, pero no los cobró sino que los dejó ahí, en el papel, igual debe pagar al fisco por ese ingreso en el papel.

Su propuesta, sin embargo, difícilmente pasará. Se trata de una jugada política.

Los republicanos, consistentes en su idea de no subir impuestos, votarán en bloque contra la propuesta de Biden.

Y los demócratas necesitan unanimidad para pasarla (por el procedimiento conocido aquí como “reconciliación presupuestal”, que sólo exige la mitad más uno de los votos en el Senado), y esa unanimidad no existe en los senadores del partido gobernante.

Se trata, en el fondo, de un guiño político a los sindicatos, a los universitarios, a los jóvenes y progresistas del Partido Demócrata que se han sentido decepcionados por la falta de concreción de las reformas sociales por las cuales lucharon.

Biden habrá hecho el esfuerzo, pero no se va a concretar por razones ajenas a su voluntad explícita.

El otro signo de la metamorfosis de Biden, plasmada en el presupuesto, se da en el tema migratorio. Y también responde a una lógica electoral.

Su propuesta tiene un enfoque más policiaco que solidario.

Crecen los fondos asignados a mayores centros de detención y para la contratación de más agentes fronterizos.

En mayo se quita el Título 42, puesto por Trump con motivo de la pandemia, que le permitía al gobierno expulsar ipso facto a los solicitantes de asilo.

Muy bien, pero se tiene contemplado el envío de fuerzas militares a resguardar la frontera con México, ante un posible incremento de flujos migratorios del sur hacia Estados Unidos.

¿Quiere Biden expulsar migrantes?

La respuesta es no, pero la realidad 2022 se le impone y debe equilibrar.

Joseph Biden es católico e irlandés de origen. Pocas minorías sufrieron tanto en Estados Unidos como los católicos irlandeses (en México se recuerda la gesta del batallón de San Patricio).

Pero Biden también es político y éste es un año electoral.

Si da argumentos a los republicanos y a sus medios de comunicación para señalar, con fundamentos, que el gobierno ha perdido el control de su frontera sur por levantar el Título 42, los demócratas estarán liquidados en las elecciones de noviembre.

Lo mismo ocurrió con un presidente que no sabía del mundo pero conocía como pocos del tema fronterizo, y simpatizaba con los migrantes mexicanos: George W. Bush. Y su sucesor Obama, y su antecesor Clinton.

La política, en su ejercicio, impone limitaciones. Aunque a Biden se le pasó la mano.

Hay desencanto entre activistas por los derechos de los migrantes, por ese enfoque policiaco y por la exigua cantidad de recursos que se pretende destinar a Centroamérica.

Sostienen que el presupuesto de 987 millones de dólares solicitado por Biden para el año fiscal 2023, como parte de su compromiso de asignar 4 mil millones de dólares en cuatro años a Centroamérica, es una gota de agua en el océano.

Otra vez se impone el realismo: si hiciera una propuesta hipergenerosa, de miles de millones de dólares, las posibilidades reales de aprobación en el Congreso, con las divisiones internas demócratas (Joe Manchin) y la oposición republicana, son nulas en un año electoral.

Así es que la realidad ha puesto a Biden a la izquierda de Sanders en materia fiscal, y cerca de Trump en el terreno migratorio. (Pablo Hiriart, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 36)

Los desplazados de Ucrania y México

Una niñita indígena de apenas tres años murió de desnutrición en Tlaxiaco, en la mixteca oaxaqueña, porque su familia había sido desplazada, expulsada de la comunidad donde vivían. Sin hogar, sin comida, sin escuela, desde octubre pasado que fueron corridos de su comunidad perdieron lo poco que tenían, trabajo y techo.

La noticia pasó prácticamente desapercibida, escondida en las páginas interiores de algunos medios y la presentamos en Todo Personal. Cuando se ahonda en la información es brutal, al igual que la impunidad que se da ese drama.

La de esta niñita fue una de las cien familias que fueron expulsadas por sus adversarios del poblado de San Esteban Atatlahuaca. La expulsión ocurrió a fines de octubre del año pasado, sus viviendas incendiadas con todos sus bienes dentro y más de 11 personas están en situación de desaparecidas. Otras fueron torturados o asesinadas.

Hasta ahora no hay ningún responsable de los hechos y las autoridades no han hecho nada más que abrir un pequeño refugio en Tlaxiaco, ni siquiera han sido capaces de apoyar para que los niños reciban comida.

Estamos con el corazón roto al ver las imágenes de los desplazados por la guerra en Ucrania, familias que han tenido que dejar todo para salvar la vida. Esa nación está a poco más de 10 mil 700 kilómetros de México, pero aquí estamos viviendo una situación similar.

La diferencia es que los ucranianos están siendo desplazados y han tenido que abandonar sus hogares por la invasión rusa, y en México son los narcotraficantes y grupos criminales los que provocan la movilización de la gente y quitándoles todo lo que tienen, en casos hasta la vida de sus hijos.

En el caso de San Esteban, 100 viviendas fueron quemadas, actualmente 300 familias de esa zona viven en Tlaxiaco. Quienes decidieron regresar están en la iglesia de la localidad o en casa de familiares y vecinos, debido a que sus casas desaparecieron. La pequeña de tres años que murió, tuvo una infección estomacal y una severa desnutrición.

En México ningún niño debería de morir por desnutrición. Es imperdonable que las autoridades locales y federales no le den prioridad a que los pequeños se alimenten.

No sólo es Oaxaca donde la gente ha sido desplazada, en Guerrero, Michoacán, Zacatecas, Tamaulipas, Chihuahua, Chiapas y Jalisco, entidades donde operan el Cártel Jalisco Nueva Generación, el Cártel de Sinaloa, La Familia Michoacana, Los Viagra, Los Beltrán Leyva, Guerreros Unidos y el Cártel del Noreste, de acuerdo con la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos.

Sólo el año pasado se registraron 43 mil 300 desplazados, según un registro de la Comisión Mexicana de Defensa y Protección de los Derechos Humanos. Agosto fue el mes con más casos al contabilizar 10 mil 475.

Uno de estos desplazamientos inició hace tres años en Jerez, Zacatecas, donde pobladores fueron amenazados por el crimen organizado para que abandonaran el municipio, por lo que, en el éxodo, en el que pobladores que transportaban sus pertenencias como refrigeradores y ropa, fueron apoyados por militares y elementos de la Guardia Nacional.

Una situación similar se vive en Tierra Caliente, Michoacán, donde también los habitantes han decidido abandonar sus viviendas desde el año pasado. La alcaldesa de Tepalcatepec, Martha Laura Mendoza, señaló que, en los últimos meses, más de tres mil personas se vieron forzadas a irse debido a la violencia.

Otro estado donde la violencia ha generado desplazados es Chiapas, donde habitantes han dejado hogares, en gran medida, por el abandono de las autoridades.

Esta situación de tensión se da en medio de las disputas entre los Cárteles Jalisco Nueva Generación y el de Sinaloa por el control del estado, lo que ha provocado un incremento de la violencia, principalmente en las comunidades limítrofe con Guatemala.

Desafortunadamente, la pobreza en la frontera sur de nuestro país es aprovechada por el crimen organizado. Donde sus operaciones no se limitan al trasiego de drogas desde Centro y Sudamérica, sino al tráfico ilegal de armas y personas, debido a que Chiapas es una entidad por la que a diario transitan miles de migrantes, incluidas mujeres y menores de edad, los principales blancos de los grupos criminales.

De acuerdo con reportes, se tiene registro de la operación de 16 grupos armados, la mayoría se concentra en zonas serranas de Chiapas. Para asustar a la población y provocar su salida, los grupos criminales usan artefactos fabricados con pólvora y capacidad para hacer volar viviendas.

Algunos de los conflictos son tan añejos, pero permanecen y son utilizados para calentar la plaza, como lo que ocurrió en Venustiano Carranza, el cual se agudizó en abril del año pasado entre dos organizaciones sociales, la OCEZ-Casa del Pueblo y la Alianza de Comuneros Tsotsiles San Bartolomé de Los Llanos. Los primeros les exigen a los segundos desalojar 18 mil hectáreas de tierras que poseen desde hace 50 años.

Otros como el del EZLN que se levantó en armas en enero de 1994 no termina y se reaviva. Desde 2019 sumaron 11 zonas de resistencia a los 32 municipios autónomos y caracoles que están bajo su control. El mismo ejército zapatista afirma que esta expansión de su influencia en territorio chiapaneco empezó en octubre de 2016.

Hoy además de mantener diferencias con el gobierno estatal, los zapatistas buscan romper el cerco impuesto por el Gobierno federal, que tiene contemplado dos megaproyectos en territorio donde los zapatistas quieren tener el control, se trata del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec y las obras del Tren Maya.

La violencia provoca el surgimiento de autodefensas que terminan siendo vinculadas también a los grupos criminales.

La situación de seguridad en México es crítica, mientras Ucrania es invadida por Rusia, aquí en México los más vulnerables, muchos de ellos indígenas, son invadidos y desplazados por grupos criminales.

Urge una estrategia para proteger a esa gente de la violencia, pero también apoyarlos para que puedan tener un trabajo que les ayude a subsisitr y darles de comer a sus familias sin ser extorsionados. (Bibiana Belsasso, La Razón, México, p. 10)

Frentes Políticos

  1. Triunfo en Qatar. ¡¡Bien hecho, consejero Celorio!!, expresó Marcelo Ebrard, el canciller mexicano, en Twitter. La euforia y los dobles signos de admiración se deben a que, en Qatar, el juicio contra la mexicana Paola Schietekat, por una acusación de “sexo extramarital”, concluyó de manera favorable, luego de que el juez cerrara el procedimiento penal. De ser hallada culpable, la economista habría enfrentado una condena de hasta 7 años de prisión y 100 latigazos. O, en su caso, como alternativa, casarse con su agresor. El caso, por sus características, conmocionó al pensamiento occidental y alertó a los funcionarios de la Secretaría de Relaciones Exteriores, quienes, tras sumergirse a fondo en el caso, lograron rescatarla con éxito. (Frentes Políticos, Excélsior, Nacional, p. 13)

Trascendió

Que después de sufrir durante nueve meses una auténtica pesadilla kafkiana, el proceso penal abierto en Qatar contra Paola Schietekat fue declarado concluido por un juez, con lo cual la mexicana libró la pena de hasta siete años de prisión y 100 latigazos prevista para el delito de “convivencia fuera del matrimonio” que le habían imputado. El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, puede anotárselo como una victoria de la cancillería y de su consultor jurídico, Alejandro Celorio, que se hicieron cargo del asunto desde que se conoció públicamente. (Trascendió, Milenio, Al Frente, p. 2)

Buenos vecinos

Un nuevo episodio de crispación se está viviendo entre México y Estados Unidos por la reforma eléctrica y las posibles violaciones a las obligaciones básicas de nuestro país con el Tratado de América del Norte.

Encontronazos que, afortunadamente y por ahora, no han calado en otros ámbitos como la seguridad nacional.

¿Sabe por qué se lo cuento? El vecino del norte y nuestro país tienen infinidad de acuerdos, entre ellos se encuentra uno en el que Estados Unidos capacita en identificación y rastreo de drogas sintéticas a elementos de fuerzas federales de México.

Lo anterior ante el aumento de la capacidad de las organizaciones criminales y los cárteles del narcotráfico de evadir a las autoridades aduaneras marítimas en el ingreso desde Asia de precursores químicos para la elaboración de drogas sintéticas.

¡Toma tómate! Fuentes aduaneras me contaron que las organizaciones criminales se han visto obligadas a buscar alternativas químicas a los nuevos controles innovando en sus métodos, es por eso que los agentes gringos están dando apoyo a las autoridades mexicanas para reconocerlas.

En este acuerdo también se brinda asistencia legal para incautar estas sustancias, así como presentar cargos penales o civiles. Estados Unidos patrocina capacitaciones y conferencias para promover el conocimiento de estas drogas sintéticas y las tendencias de las incautaciones, además apoya a los laboratorios de química forense para mejorar las investigaciones criminales relacionadas con los opioides sintéticos y sus características.

La misión, interrumpir la cadena de suministro de precursores químicos utilizados para fabricar dichas drogas. En China hay aproximadamente 160 mil empresas químicas y los fabricantes de drogas ilícitas obtienen productos que después trasladan a México.

Se tiene en la mira a tres puertos del Pacífico: Lázaro Cárdenas, Mazatlán y Manzanillo. Los esfuerzos federales y este tipo de colaboración han conseguido, hasta ahora, el desmantelamiento de 127 laboratorios clandestinos para elaboración de drogas sintéticas. En Sinaloa 54 laboratorios, en Michoacán 19 y en Jalisco 14.

Todo esto mientras el gobierno comandado por el presidente López Obrador, ha iniciado una cruzada por imponer a como dé lugar su reforma eléctrica.

Es decir, este esfuerzo de colaboración del Gobierno de Estados Unidos contrasta con la poca consideración del Gobierno de México para que sean escuchadas las inquietudes y las dudas de los empresarios estadounidenses sobre la reforma eléctrica, y con la asistencia que brindan también los gabachos para la modernización de las aduanas fronterizas en busca de frenar el tráfico de armas hacia México.

El interés del Gobierno de Estados Unidos para apoyar a México obedece a que la droga sintética tiene como destino final ese país y buscan contener el ingreso de fentanilo y metanfetaminas. ¿Y si Estados Unidos algún día frena la asistencia si no encuentra reciprocidad del gobierno del Presidente López Obrador? No todo es dar sin recibir.

Basta por hoy, pero el próximo lunes, regresaréeeee. (El Duende, La Razón, México, p. 7)