Opinión Migración 040524

Otros ángulos  /  Para asegurar desregulaciones y cochupos

Cerrar para abrir aún más hacia la dictadura blanda es la consigna que priva en los amantes de la autodenominada transformación. No se dan cuenta de que si lo logran, sus hijos y nietos sufrirán privaciones y estrecheces de todo tipo. Han demostrado su masoquismo extremo.

Abstenerse de participar en la Prueba PISA, que mide los estándares educativos en los 24 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), es querer ocultar los bajísimos resultados en educación que se han registrado en los últimos cinco años. Ya desde el sexenio pasado se veía la inclinación hacia abajo de cómo niños y adolescentes ocupaban los últimos puestos en compresión de lectura, escaso conocimiento de la geografía y confusión en el empleo de las matemáticas. Ahora, arrasan con su ignorancia a los otros 23 países. Sí, hablo de nuestra niñez.

Justo es lo que las cúpulas gubernamentales no quieren que se sepa, pretenden desaparecer los datos comparativos para, con cinismo, declarar que, como siempre y en todo “vamos bien”. Ya se dan con firmeza los pasos para no volver a participar.

Hace más de un año (27 de marzo) se investiga con los 40 migrantes muertos y nueve heridos en la fronteriza Ciudad Juárez. El director del Instituto Nacional de Migración (INM), Francisco Garduño, sigue en el puesto, ya que aún continúan las investigaciones. En cambio, con una velocidad inaudita, ya se han realizado las correspondientes indagatorias concluyentes en 24 horas para señalar que el campo mortuorio donde las madres buscadoras encontraron ropa y huesos de mujeres y niños no es sino un montón de huesos de perro. La velocidad que suele ser un objetivo desconocido en los peritajes ahora se anticipó meteóricamente para no inculpar a la exjefa de Gobierno de la Ciudad de México. Con ello se cumple una acción meritoria.

La Ley de Amparo sufre modificaciones de tal naturaleza que descobija a los demandantes que necesiten hacer uso de ella, esta norma, que fue un estandarte defensivo de la población, está por desaparecer, ya que se tenía el temor fundado que los afectados por lo que serán recortes sustanciales a las pensiones de adultos mayores, la ejercieran. Esto robustecerá los abusos y culminará una herida más a los pensionados.

Ya están enviados al Congreso los dardos envenenados de distintas reformas, entre las que destacan: a) la que busca desaparecer al Instituto Electoral, al Inai, al Coneval, a la Cofece; b) la desaparición de plurinominales en el Congreso; c) la reforma para que jueces, magistrados y ministros sean elegidos por el pueblo, es decir, los más populares; d) la creación de un fondo para crear otras pensiones y absorber las actuales con las modalidades que al gobierno convengan, y d) que la Guardia Nacional, que debiera ser formada por profesionales de carrera civil, pase a formar parte de la Secretaría de la Defensa.

Como se ve, no se descuida nada, todo está listo para apergollarnos, como decían bien los abuelos. (Raúl Cremoux, Excélsior, Nacional, p. 8)

Migración: Entre el derecho humano y la falta de oportunidades

La migración debe ser un derecho para todos los seres humanos y, se puede distinguir, entre la regular, cuando dejamos nuestro lugar de origen para establecernos en otra región o país, saliendo o ingresando a través de puestos fronterizos con la documentación legal requerida o, la irregular, cuando el traslado entre países evade los puestos migratorios y sin los papeles necesarios.

De acuerdo con la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación, entre enero y febrero de 2024, ingresaron a México en condición irregular 240 mil personas y, de éstas, 9 mil 580 lo hicieron a través de mi estado Baja California, esto es un 68 por ciento más en relación con 2023. Importante identificar que del total de personas que ingresaron en este periodo de manera irregular, 27 mil fueron niñas, niños y adolescentes y muchos de ellos sin compañía.

¿Podemos imaginar lo que significa dejar a la familia, amigos, comunidad y jugarte la vida, todos los días, hasta llegar a tu destino, para después luchar contra todos los obstáculos para abrirte camino en un nuevo país? Yo creo que no, sólo aquellas y aquellos que se ven obligados a vivirlo -entre las principales causas de la migración se encuentran el reencuentro con familiares y temas de subsistencia-, por eso, debemos ser empáticos con todos los seres humanos que transitan o consideran a México como un buen lugar para comenzar una nueva etapa. De esta forma, considero fundamental que reflexionemos y actuemos, de manera decidida, en función de los siguientes puntos:

  1. No se trata de invasores, sino de seres humanos con necesidades, anhelos y un derecho humano a una mejor vida. Extendamos nuestra mano al prójimo.

  1. La capacitación empática de las autoridades mexicanas relacionadas con el tema migratorio es fundamental. Con terror vimos hace meses videos de la indiferencia de servidores públicos ante la tragedia por un incendio en un puesto fronterizo.

  1. Ante los vacíos de atención humanitaria por parte de las autoridades, el fortalecimiento de la capacidad de atención de las organizaciones de la sociedad civil se presenta como una obligación.

  1. Fundamental coordinar esfuerzos binacionales de atención entre los países involucrados para compartir conocimientos, proponer y adoptar medidas de atención conjuntas para las personas migrantes.

  1. Apoyo ciudadano solidario: acercándonos a organismos de ayuda a migrantes que operan en nuestra ciudad. Aldeas Infantiles SOS México, con quienes participo, brinda hogares temporales a niños y niñas migrantes en Tijuana; podemos donar.

Todas y todos, voluntaria o involuntariamente, hemos sido o somos migrantes, debemos ser empáticos y solidarios y, sobre todo, impulsar con nuestras y nuestros legisladores y autoridades, el fortalecimiento de leyes y su aplicación, basados en un verdadero enfoque de derechos humanos y principio superior de la niñez. (José Luis Ayoub, El Heraldo de México, La Dos, p. 2)

Los patios traseros de la migración

El ser humano en su válida aspiración busca emigrar a un mejor lugar en el que pueda desarrollarse personal y profesionalmente; muchos hemos emigrado de alguna forma, y no precisamente dejando nuestro país, basta con dejar su lugar de origen para intentar encontrar mejores oportunidades de vida. Pero qué pasaría si tu proyecto personal es residir en Reino Unido y terminas en Ruanda, o buscar nuevos horizontes en Italia y en un abrir y cerrar de ojos te encuentras en Albania, o intentar emigrar a Canadá o Estados Unidos y terminar confinado en la frontera mexicana.

Así actúan, para efectos prácticos, los llamados Tercer País Seguro. Esta controvertida fórmula es implementada por todos aquellos países alcanzados por la migración hacia su territorio, que no es exclusiva de la frontera mexicoamericana, también está ocurriendo en otras latitudes internacionales como los recientes y controvertidos acuerdos de Italia-Albania y Reino Unido-Ruanda, en el que se busca consolidar un filtro migratorio en un territorio alterno diferente al destino elegido por el migrante.

El caso italo-albanés está a punto de concretarse y operar en próximas fechas, luego de que el gobierno ultraderechista italiano de Giorgia Meloni y el albano del exmilitar, Bajram Begaj, ratificaron cada uno, a través de sus respectivos parlamentos, un convenio en el que Roma asume construir y administrar dos campamentos para migrantes en Albania.

Pese a la oposición de algunos partidos políticos italianos, grupos pro-derechos humanos y migrantes de la zona europea, entre otros, todo parece indicar que nada podrá evitar que todo migrante que quiera llegar a las costas italianas y que sea detenido en su intento por la Marina italiana, será conducido a suelo albano donde podrá ser retenido hasta año y medio, en tanto se define su situación migratoria.

Reino Unido y Ruanda viven algo similar, el plan que ya una vez fue anulado por la Corte Suprema inglesa, pero que de nueva cuenta fue impulsado paradójicamente por el primer ministro, Rishi Sunak, de ascendencia india y padres migrantes, entró en vigor el pasado 25 de abril.

A tan sólo unas horas de su puesta en operación, ya se tenía un primer grupo de migrantes detenido y próximo a enviar a Ruanda. Las redadas contra los inmigrantes empiezan a materializarse en el país británico y muchos en su desesperación están empezando a huir hacia Irlanda para evitar su traslado al país africano, ahora el gobierno irlandés comienza a sumergirse en una crisis migratoria en su frontera con Reino Unido.

La externalización de la recepción —o confinamiento— de migrantes en un tercer país también tuvo eco en Dinamarca, que desde hace unos años intenta aplicarlo de igual forma con el apoyo del gobierno ruandés.

Pero basta ver los resultados desastrosos en Australia, que desde hace una década envía inmigrantes a la Isla de Nauru, para reflexionar que en la aplicación del Tercer País Seguro quienes salen perdiendo siempre serán los más vulnerables: los migrantes.

En la tortuosa relación México-Estados Unidos, el tema de migración está dentro de las cinco mayores problemáticas que el electorado estadunidense sigue con interés sobre cómo Joe Biden y Donald Trump proponen atenderlo de ganar la elección presidencial en este 2024.

La exacerbada xenofobia trumpista impone presión política, no sólo del lado republicano, sino también está in crescendo de lado demócrata y hasta Biden ha decidido entrarle al tema, por lo que las agendas de ambos partidos están centradas en el control migratorio, expulsión de indocumentados, y sobre todo que México siga siendo un filtro para las oleadas migratorias de Centro y Sudamérica, sí, su Tercer País Seguro que oficialmente no lo es, pero que en los hechos actúa como tal.

Pese a la resistencia de organizaciones humanitarias internacionales que poco han podido hacer sobre el tema, el fenómeno del Tercer País Seguro es cada vez más una práctica recurrida por diversos países, que a nadie sorprenda que en breve México recurra a ello en su frontera sur. (Excélsior, Fernando Aguirre; Nacional p. 10)

Trascendió

Que en época electoral ningún esfuerzo es pequeño si genera votos. Eso lo sabe el presidente Joe Biden, quien ya anunció una extensión a la cobertura de salud para más de 100 mil dreamers si gana las elecciones de noviembre. Se trata de un guiño para reconquistar el voto hispano, en tiempos en que no tiene los mejores niveles de popularidad entre la comunidad migrante, pues no solo no ha podido poner sobre la mesa una propuesta viable para legalizar la estancia de mexicanos que pagan impuestos en EU, sino que tampoco ha logrado desmontar el plan republicano que busca militarizar la frontera y ampliar el muro para detener a indocumentados. Así las cosas.  (Trascendió, Milenio, Al Frente, p. 2)

De tácticas y Estrategia  /  Las uvas de la ira a 85 años

Más de ocho décadas después, el problema de la migración sigue estando en la agenda de los candidatos presidenciales de Estados Unidos. El libro de John Steinbeck habla sobre el rechazo a los migrantes, una novela que incomodó en 1939

Cuando faltan poco más de seis meses para las elecciones estadunidenses, la migración irregular a través de la frontera con México es uno de los grandes temas que manejan los republicanos para azuzar a sus votantes y llevarlos a las urnas y así, imponerse a los demócratas.

No sólo se trata de Donald Trump, sino de cualquier candidato al Capitolio que vea en el tópico de la migración el circo necesario para seducir al votante que advierte en la entrada ilegal un verdadero problema para su país.

La migración detonó como pieza necesaria para las discusiones y debates (y como recurso electoral) con la llegada de Trump a la campaña presidencial de 2016. A partir de entonces ha permeado los discursos, alimentado las diferencias y los embates ideológicos, políticos y raciales cada vez con mayor vehemencia hasta un punto que borda la confrontación ya no tan democrática.

Un tema cada vez más caliente que coincide este mes con los 85 años de la publicación de Las uvas de la ira, de John Steinbeck. Y no es cualquier cosa para entender que el fenómeno del rechazo al migrante, provenga de donde provenga mientras en su bolsillo cargue miseria y hambre, no es ni tan nuevo ni tan antilatino o sólo contra los extranjeros irregulares.

En su momento, la novela de Steinbeck incomodó y removió de su zona de confort a las buenas conciencias estadunidenses al atestiguar y remarcar el tema del migrante interno: cuando cientos de miles de okies (agricultores de Oklahoma) huyeron de la desesperanza que, montada en dos columnas fulminantes, la sequía (periodo conocido como Dust Bowl), y la Gran Depresión, devoraba la fertilidad de los campos.

De acuerdo con el Smithsonian American Art Museum, 2.5 millones huyeron entonces para buscar un futuro en otras tierras del propio Estados Unidos.

Era una idea lógica y práctica. No tendría que haber problema: mismo país, sin fronteras nacionales, misma religión y en apariencia, mismo idioma. Incluso, ni siquiera pasaba por su cabeza la cuestión racial, eran tan blancos como sus vecinos: piel, ojos y cabello de ascendencia europea.

Pero eran pobres e ignorantes, “apestosos” que destrozaban el idioma con su particular acento y modismos utilizados. De ahí que okie se volviera una palabra para denigrar y aplastar todo sueño de asirse a un buen porvenir en las tierras prometidas que campesinos de Arkansas, Missouri, Oklahoma y Texas idealizaban en la millonaria, paradisiaca y fértil California.

En Las uvas de la ira (premio Pulitzer 1940), muerta la tierra, y viva la voracidad bancaria de cobrarse deudas impagables, la familia Joad se aferra a la obstinada idea de sobrevivir: en el campo sólo está la certidumbre de la nada, en el Pacífico la incertidumbre del quizá.

Surgen las dudas sobre abandonar tierra y raigambre: “¿Podemos, Madre”?

Contundente, ella, que es la columna de la novela, responde: “No se trata de si podemos, sino de si estamos dispuestos”.

Pero siguen las dudas: “Madre, ¿te da miedo marchar? ¿Ir a un sitio nuevo?”

Y ahí va la familia, en su viejo híbrido Hudson Super Six (mitad auto-mitad camión) rumbo a la mítica carretera 66 (“es la ruta de la gente en fuga, refugiados del polvo y de la tierra que merma”) para, al momento de alcanzarla, encontrarse con la primera evidencia de la realidad: no es una idea solitaria la de los Joad la de ir al sueño californiano, esa ruta es una verdadera caravana de miles que comparten la misma ilusión.

Cuando el sueño te destroza

Steinbeck hace de la carretera y de los autos personajes de gran peso, un road trip que entre más lleva a su destino, más destroza el espejismo de la quimera.

Y es que California era la Texas de entonces, el ideal alcanzable para el refugio de las esperanzas, el fin de la ruta para cristalizar los sueños económicos, el remanso estable e infinito para disfrutar la vida con unos proyectos, muchas veces, demasiado cándidos para ser realizables.

Y como Texas ahora, las autoridades locales de entonces, arrinconaron y cazaron a los migrantes, a los okies: sólo servirían para trabajar en las cosechas pero como hay tanta demanda de comer, la oferta de las empresas agrícolas es una verdadera bicoca infrahumana.

Es eso o como dice uno de los californianos que “los recibe” (y que hoy millones de trumpistas retoman): “No hay bastante espacio para usted y para mí, para gente de su clase y la de la mía (…) ¿Por qué no se vuelven por donde han venido?”

El mismo personaje recuerda que sólo hay una bienvenida en California: “Por aquí decimos que un tipo tiene tanta libertad como su dinero le permite comprar”.

Las uvas de la ira no es una novela para entretener; este libro duele. Su historia es, a más de 85 años de haberse publicado, la vigente lucha del migrante para que su porvenir, sus sueños, no sucumban pese al pavor, el titubeo, la restricción legal y el riesgo de la deportación.

Steinbeck (premio Nobel 1962) se pregunta sobre los intentos para detener la migración: “¿Cómo se puede asustar a un hombre que carga con el hambre de los vientres estragados de sus hijos además de la que siente en su propio estómago acalambrado?”

La respuesta que nos da desarma la eficacia de cualquier ley que intente inmovilizar al desesperado: “No se le puede atemorizar, porque ese hombre ha conocido un miedo superior a cualquier otro”. (Horacio Besson, Milenio, M2, p. 26)

La esclavitud moderna

La esclavitud, una práctica que muchos consideran extinta, sigue bajo nuevas formas en el siglo XXI, desafiando las nociones de progreso y derechos humanos en la sociedad moderna. Este fenómeno afecta a millones de personas a nivel mundial, incluyendo a México, donde, según el Índice Global de Esclavitud de 2023, alrededor de 850 mil personas viven bajo condiciones de esclavitud moderna.

A nivel mundial, la esclavitud moderna se ha manifestado en diversas formas, incluyendo el trabajo forzado y los matrimonios forzados, afectando a unos 50 millones de personas en 2021. La explotación no se limita a regiones empobrecidas; naciones desarrolladas también enfrentan este problema. Una forma particularmente grave de explotación es el reclutamiento de personas para trabajar en campamentos de ciberdelincuencia. Según Interpol, jóvenes de Asia, África Oriental, América del Sur y Europa Occidental son atraídos con falsas promesas de empleo en el sector informático, solo para encontrarse en situaciones donde la negativa a obedecer resulta en violencia física o sexual.

En México, la situación es críticamente afectada por la migración forzada, exacerbada por la pandemia de COVID-19, crisis climáticas y conflictos políticos. El país no solo es un punto de origen sino también de tránsito y destino en la ruta migratoria hacia los Estados Unidos, donde las políticas migratorias y la falta de protección incrementan la vulnerabilidad de los migrantes a ser explotados. El reporte señala que en el corredor México-Estados Unidos, millones de migrantes quedan atrapados en ciclos de explotación laboral y sexual, donde la falta de documentos y redes de apoyo les deja en una posición precaria.

La esclavitud moderna no es un problema aislado, sino un sistema complejo alimentado por desigualdades estructurales globales y falta de acciones gubernamentales efectivas. Los esfuerzos para combatir este flagelo deben ser multifacéticos, involucrando tanto legislación más estricta como cooperación internacional. Organizaciones como la ONU e Interpol ya han dado pasos para abordar estos problemas, pero es necesario un compromiso más fuerte y constante.

Las estrategias deben incluir mejoras en la legislación laboral, protección para migrantes, y campañas de concientización que eduquen al público sobre la realidad de la esclavitud moderna. Además, es crucial desarrollar redes de apoyo que puedan ofrecer recursos legales y humanitarios a las víctimas.

La lucha contra la esclavitud moderna es un desafío global que requiere una respuesta global. La comunidad internacional debe unirse para erradicar este mal, asegurando que las futuras generaciones vivan en un mundo donde la libertad y la dignidad sean garantizadas para todos. La historia nos juzgará por nuestra acción o inacción frente a esta grave violación de los derechos humanos. (Daniel Aguilar, El Sol de México, T&B, p. 16)