Opinión Migración 040624

Beto y Evans, rostros de la nueva realidad migratoria

En artículos pasados les conté la historia de Beto, originario de Sinaloa, México, y Evans, originario de Puerto Príncipe, Haití. Beto dejó su negocio de mariscos para rescatar a su hijo, a quien un grupo del crimen organizado lo quería obligar a enrolarse. Por su parte, Evans escapó de Haití porque, como él mismo lo comentó en una entrevista: “ya no teníamos ni para comer”.

Beto y Evans se conocieron en la frontera entre México y Estados Unidos, a la espera de cruzar por Eagle Pass. Sus hijos comparten sándwiches de atún y una botella con agua. Pero hay algo más que tienen en común Beto y Evans: son parte de la nueva realidad migratoria que se vive en México. Actualmente la migración en nuestro país no sólo es la de nuestros paisanos que buscan el “sueño americano”; hoy, miles de personas intentan cruzar nuestra frontera sur en busca del mismo sueño.

Si nos enfocamos en la migración de nuestros paisanos, los datos que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) publicó hace unas semanas nos deben poner a reflexionar. En resumidas cuentas, el INEGI nos dice que la migración en México sigue su cauce normal (al menos el que se ha trazado en los últimos cinco años): aumentó 58% respecto a los cinco años previos. Si traducimos este porcentaje a números duros, podemos ver que alrededor de 1.2 millones de mexicanos dejaron el país entre 2018 y 2023, es decir, migraron 459 mil personas más que en el periodo de 2013 a 2018.

Ahora bien, ¿cuáles son las causas de esta movilización de personas? El INEGI informó que el 82.4% abandonó el país por motivos relacionados con el trabajo, le siguieron reunirse con la familia con el 5.8% y estudiar con el 5.3%. No obstante a estos datos, y para tener una radiografía más completa de la situación, es importante mencionar que en los últimos cinco años la inseguridad ha sido la principal causa para que, incluso, familias completas intenten escapar de la pesadilla que sufren en sus comunidades de origen.

Por otra parte, si analizamos la migración en tránsito, desde que mi estimado Tonatiuh Guillén López dejó su cargo en el 2019 como titular del Instituto Nacional de Migración, INAMI, la situación de los migrantes que transitan por México ha empeorado drásticamente. Según la organización Sin Fronteras y la Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho, ha incrementado la vulneración a derechos de las personas migrantes, sobre todo en los puntos fronterizos y en los centros de control.

Sólo por dar un dato de esta alarmante situación, se han registrado 14 incendios en estaciones migratorias en lo que va de la administración de Lopez Obrador. (No podemos olvidar el más trágico de ellos, el ocurrido en Ciudad Juárez en el 2023 en el que fallecieron 40 migrantes.)

No olvidemos que somos tierra de migrantes y que hoy en día no sólo tenemos a familiares, amigos o conocidos ganándose la vida en Estados Unidos, Canadá o en Europa; ahora, también vemos con mayor frecuencia en los semáforos a hermanos haitianos, venezolanos, hondureños y de otras nacionalidades pidiendo una moneda para seguir su camino.

Por lo pronto, seguramente Beto y Evans sigan en la frontera, compartiendo lo poco que les queda de comida y charlando sobre sus sueños, mientras sus hijos juegan algún videojuego en sus celulares. (Juan Hernández, El Sol de México, Análisis, p. 22)

Gran Angular  /  ¿Hacia dónde irá Sheinbaum?

La ciudadanía expresó en las urnas un abrumador apoyo a Claudia Sheinbaum, al otorgarle no solo la Presidencia de la República sino también una mayoría calificada en el Congreso, lo que le dará un amplio margen de maniobra para avanzar su proyecto político.

En la coyuntura actual, es fundamental reconocer que aunque en nuestro país predomina una cultura etnocéntrica, México se ve profundamente impactado por los eventos globales. El COVID-19, el “nearshoring” o relocalización de empresas, el crecimiento del crimen organizado transnacional y los flujos de migrantes sin precedentes son fenómenos que no pueden entenderse sin una visión internacional.

México enfrenta grandes retos, pero también cuenta con oportunidades significativas que deben ser aprovechadas en beneficio de los mexicanos.

Es previsible que la Administración Sheinbaum conduzca las relaciones internacionales a través del lente de la soberanía en seguridad, alimentación, energía y tecnología, pero es preciso que la ideología no nuble las decisiones en materia de política exterior que habrá de tomar la próxima Presidenta.

Hoy existen focos amarillos en la relación México-Estados Unidos, como la crisis de salud en EU debido al consumo de fentanilo, el continuo tráfico de armas que llegan a México, los flujos récord de migrantes indocumentados, la sequía en la zona fronteriza y los desacuerdos en paneles del T-MEC. Encauzar estos puntos de tensión será crucial para mantener la certidumbre en las reglas del juego comercial y una sana relación con nuestro vecino.

En materia comercial, todo indica que la Administración de Sheinbaum adoptará una postura pragmática, reconociendo la importancia crucial del comercio entre México y Estados Unidos, lo cual es sin duda una buena noticia. Un dato revelador será conocer a quién nombrará como negociador principal para la revisión del T-MEC en 2026, ya que se trata de una negociación técnica que no admite improvisaciones ni hiperideologización.

Dados los antecedentes científicos de Sheinbaum y su dedicación al tema medioambiental, es previsible que su Administración priorice la agenda de lucha contra el cambio climático. Esto podría llevar a México a abanderar esta urgente causa y promover acuerdos internacionales en la materia. Sin embargo, si el republicano Donald Trump vuelve a la Casa Blanca, la primera Presidenta de nuestro país podría enfrentar resistencias en Washington.

La Administración Sheinbaum también deberá enfrentar un tema espinoso: la creciente presencia de China en México. Empresas estatales chinas han invertido significativamente en proyectos como el Tren Maya y el mejoramiento de sistemas de Metro en ciudades mexicanas. Esta creciente inversión china en sectores estratégicos preocupa a Washington y requiere un manejo diplomático cuidadoso. Los sectores donde las empresas chinas consideran inversiones son sensibles para nuestro mayor socio comercial y principal rival del gigante asiático. Por ejemplo, Washington tiene claro que si BYD u otro fabricante de vehículos eléctricos chinos construye una planta en México y cumple con las estrictas reglas de origen del T-MEC, sus vehículos podrían ingresar al mercado estadounidense sin tener que pagar los altos aranceles impuestos en Estados Unidos a las importaciones directas desde China. Además, empresas chinas vinculadas al sector de defensa, como Hesai, Hikvision y Huawei, tienen presencia en México, lo que será un tema sensible en la relación bilateral en los próximos años.

En cuanto a política migratoria, es probable que la Presidencia de Sheinbaum continúe con el papel de México como primera línea de control de los flujos migratorios hacia EU, mientras busca abordar las causas de raíz de la migración. La pregunta es si persistirá con el enfoque actual de exportación opaca de programas sociales a Centroamérica o adoptará una estrategia más integral, transparente y medible.

La crisis de opiáceos en EU y los niveles récord de violencia en México exigen nuevos niveles de cooperación en materia de seguridad, una agenda que se deterioró durante la Administración de Andrés Manuel Lopez Obrador. Sheinbaum podría abogar por una estrategia de seguridad integral que incluya el desarrollo socioeconómico como componente clave, fomentando una asociación más efectiva con EU. Pero para ello, la futura Presidenta deberá asumir que el intercambio de inteligencia y cooperación en esta materia no es una violación a la soberanía nacional, sino un beneficio para la seguridad de México frente al crimen organizado transnacional.

México tiene mucho que ganar de una efectiva diplomacia que al tiempo que avance nuestros intereses abogue por las causas más nobles de la humanidad. Para ello, será fundamental tener visión de Estado y dedicar recursos a la política exterior. Hago votos para que Claudia Sheinbaum guíe a nuestro país con sensatez y responsabilidad en el ámbito internacional. (Brenda Estefan, Reforma, Online)

Frentes Políticos

  1. 2. Diplomacia. Claudia Sheinbaum agradeció a Joe Biden, presidente de Estados Unidos, su felicitación, enviada este lunes por la mañana. Promete colaboración y respeto entre gobiernos. Asegura que defenderá a los migrantes mexicanos en Estados Unidos. Palabras para convencer a un vecino que siempre mira con recelo. Joe Biden recibió de la virtual Presidenta de México un tuit amistoso. Mientras tanto, Sheinbaum tendrá que lidiar con la política interior y, de ser necesario, reparar lo roto. Con EU, ¿colaboración real o sólo apariencias? Por ahora, son promesas de un futuro mejor. Venga. (Frentes Políticos, Excélsior, Nacional, p. 13)

Recuento de los daños  /  El último vuelo de Orión

Orión Hernández Radoux volvió a casa el viernes por la tarde. Mucho tiempo después de lo planeado y en condiciones jamás esperadas. Fue asesinado.

El joven mexicano, que también tenía la nacionalidad francesa por parte de su madre, tenía 32 años cuando se convirtió en una de las víctimas de la irrupción de miembros de Hamás en Israel.

Durante ocho meses su familia y amigos creyeron que estaba cautivo en la franja de Gaza, luego de haber sido tomado como rehén. Todo ese tiempo su familia pensó que estaba vivo y los gobiernos de México y Francia mantuvieron los esfuerzos y negociaciones para lograr su liberación.

Cada día su madre, Pascale Radoux, encendió una veladora junto a la fotografía de su hijo. Lo sigue haciendo aun sabiendo que no lo volverá a ver.

El viernes que estuve con ella me dijo que quiere que Orión sea recordado como un guerrero, alguien intrépido e inquieto desde pequeño que estuvo volando por el mundo hasta después de su muerte.

Hoy por la tarde le rendirán un homenaje. Una ceremonia espiritual, donde sus amigos y familiares lo despedirán como se merece.

Orión es el único mexicano asesinado tras ocho meses de esta etapa del conflicto que ha dejado mil 200 muertos en Israel y 36 mil en la franja de Gaza.

Es necesario exigir claridad sobre cómo murió. La versión de la autoridad israelí es que Hamás lo mató desde el 7 de octubre, cuando estaba con su novia Shani Louk en un festival de música al momento de la irrupción de miembros de Hamás en Israel.

A su madre le dijeron que existe un video donde se ve que desde esa mañana los terroristas llevaban cargando un cuerpo con las características de Orión. Sin embargo, solo pueden mostrárselo a sus familiares si vuelven a Israel, no se los compartirán por otra vía.

Fuentes diplomáticas y personas cercanas a la familia cuestionan la rapidez con la que el gobierno de Israel determinó el momento y causa de muerte de Orión, le organizó un homenaje y pagó los gastos de viaje de sus familiares y los de repatriación del cuerpo.

Pruebas forenses arrojarían mayores detalles sobre el tiempo que Orión llevaba muerto. Su familia sabe que probablemente su muerte se quede como un misterio.

México necesita verificar lo que ocurrió con Orión. Saber quién es el responsable y tomar una postura más enérgica sobre lo que está ocurriendo en la franja de Gaza. (Alejandro Domínguez, Milenio, Al Frente, p. 3)

Más años sin política exterior

El 2024 será un super año electoral, en el que, por primera vez en la historia moderna, cerca de 100 países de la comunidad internacional celebrarán en sus distintos niveles y ramas elecciones a lo largo de los próximos 12 meses. De acuerdo con datos del Banco Mundial (BM) el ejercicio democrático afectará directamente a cerca de 4 mil millones de personas; es decir, a la mitad de la población total del mundo, de los cuales aproximadamente 2 mil estarán en condiciones de ejercer su voto.

En América Latina el banderazo de salida lo dio El Salvador con la reelección contundente con más de 70% votos a favor de Nayib Bukele. Tres meses después, José Raúl Mulino se decretaría ganador en Panamá con un 34.41% de votos a favor. El 2 de junio, el turno fue de México donde la participación ciudadana osciló entre un 60 y 61.5% de acuerdo con datos del Instituto Nacional Electoral (INE); es decir, de los 100 millones de mexicanos registrados para ejercer su obligación/derecho de voto aproximadamente 39 millones decidieron no hacerlo. Si bien es una participación histórica, no deja de ser mediocre.

El proceso de campañas electorales en México fue lo que se esperaba que fuera, alianzas “estratégicas” sin identidad política, violencia silenciada por el poder en turno, y un ir y venir de acusaciones de aquello que se hizo, no se hizo y quién se cree que lo hizo o dejo de hacerlo, dejando al aire las propuestas, concretas y reales a la imaginación; es decir, todos diciendo que harán, pero ninguno dejó claro cómo lo harán.

Si bien las elecciones son nacionales, las implicaciones trascienden sus fronteras. El resultado del domingo nos presenta con un escenario de continuidad de la política exterior de México. La presidente electa, Claudia Sheinbaum tiene el mismo objetivo que el presidente López Obrador, y así lo ha dejado en más de un discurso: México seguirá con una política exterior de enfoque nacionalista, donde se buscaría usar la política exterior como una extensión de la política interior. ¿El problema de este enfoque? Por un lado, el evidente distanciamiento de las democracias globales y un arriesgado acercamiento a la tendencia autoritaria en países latinoamericanos. Y por otro lado un retroceso democrático-diplomático al generar un ausentismo ante la comunidad internacional y sus organismos.

No olvidemos que en cinco meses EE. UU. tendrá su proceso electoral donde reelegirá a Joe Biden o regresará Donald J. Trump (a favor en las encuestas). Con Sheinbaum y Trump en el poder, las tensiones entre ambos mandatarios sin duda escalarán afectando la relación bilateral en temas específicos como migración dónde se podrá sobre la mesa si México es o no un tercer país seguro de tránsito migratorio; seguridad fronteriza y nacional, aunado discurso racial ya conocido de Trump y finalmente comercio específicamente los beneficios del TMEC para cada país y las disputas comerciales que de ello puedan surgir ya sea en términos de balanza comercial o aranceles.

El resultado del domingo no solo decidió la nueva titular del ejecutivo, también decidió el posicionamiento internacional de México, que de ser una continuidad podría ser definida como ausentismo global. (Pablo D. Bejarano Torrecillas, El Sol de México, Mundo, p. 24)