Opinión Migración 040924

El peso electoral de la migración en EU

La próxima semana se llevará a cabo el segundo debate presidencial en Estados Unidos, una cita decisiva que podría terminar por inclinar la balanza hacia Harris o Trump entre millones de electores independientes o switchers y en la que el republicano no dejará de invocar el tema que tanto le obsesiona y que considera indispensable para asegurar su triunfo, la migración.

En mítines y entrevistas a medios, el magnate persiste en la premisa que los inmigrantes ilegales “están destruyendo nuestro país”. El otro asunto que agita su campaña es el panorama económico, aunque la evidencia indica que se mantiene estable: el último dato de inflación fue del 2.9% y en el segundo trimestre de este año la economía creció un 3%.

A dos meses del súper martes cuando tendrán lugar las elecciones para elegir a quien ocupe la Casa Blanca a partir del 20 de enero, Kamala Harris busca convencer a los votantes sobre los resultados de las medidas adoptadas durante su gestión para frenar el flujo de migrantes. Entre ellas el programa humanitario mediante el cual se otorgan visas de estancia y trabajo por dos años a nacionales de Venezuela, Cuba, Haití y Nicaragua que cuenten con un patrocinador en Estados Unidos que puede ser un familiar o persona cercana y que se hará responsable de su estancia.

El llamado Parole humanitario que no concede ni asilo ni ciudadanía, ha logrado abatir la llegada masiva a la frontera sur de migrantes de los países incluidos. Desde su entrada en operación hace año y medio, 530 mil migrantes han recibido autorización de ingresar legalmente a EU. Otra disposición adoptada por la Administración Biden fue sellar la frontera si se rebasan los 2 mil 500 cruces diarios irregulares durante una semana; también limita la posibilidad de asilo y se deporta de inmediato a aquellas personas a las que se niegue ese beneficio.

Entre octubre de 2023 y el pasado julio la Patrulla Fronteriza reportó 1.9 millones de detenciones, el 32% de ellas de personas de origen mexicano. Al finalizar este mes cerrará también el año fiscal en los Estados Unidos y aun cuando acumulan 5 meses consecutivos a la baja, es posible que el número de detenciones comience a estabilizarse. Es decir, pese a las órdenes ejecutivas y a las acciones emprendidas por autoridades norteamericanas los flujos migratorios se mantienen sin grandes cambios.

El Departamento de Estado ofreció al recién asumido presidente de Panamá cubrir los gastos de vuelos de deportaciones de los migrantes que cruzan la espesa selva del Darién, pero eso tampoco ha inhibido el tránsito de nacionales de Venezuela, Colombia o del Caribe. Y en la frontera norte de nuestro país se mantiene la presión en ciudades como Tijuana, Piedras Negras o Matamoros y ahora también… la Ciudad de México.

Las proyecciones de organismos internaciones advierten una desaceleración en el crecimiento de la economía estadunidense, lo que impactará en una menor demanda de fuerza de trabajo y por consecuencia de mano de obra migrante. Quizá eso reduzca la llegada de personas, pero después de los comicios de noviembre.

Mientras tanto las soflamas de Trump atizando los daños y perjuicios que provoca la migración pueden influir en los votantes de los seis estados clave que definirán la crucial elección, algunos de ellos de fuerte vocación industrial. Como se ve, el binomio economía-migración agita el tablero político en el vecino país.

(Claudia Corichi, El Sol de México y Ovaciones, Análisis, p.22)

La falacia del sueño americano

Más de 3 mil 400 kilómetros viajó don Jesús para regresar con los suyos. Su familia sabía que vivo o muerto lo tendrían de vuelta a su querida Tlapa. No imaginaron que en una pequeña urna azul regresaría su hermano; muy alejado de la idea del migrante triunfador. En cambio sus hermanos tuvieron que enfrentarse a reconocer a Jesús por una fotografía que el forense en Nueva York mandó por correo.

No pudieron volver a tocar su cara; nadie le lloró mientras recogían su cuerpo en aquel parque al sur del Bronx, donde murió. Lo que más les duele es pensar en sus últimos momentos: solo y sobre el frío concreto, lejos de su hermana Luz. Tal vez, en esos momentos pensó que el tiempo que vivió en Estados Unidos no había valido la pena.

Al final, no fue como lo imaginó cuando cruzó la frontera cargado de sueños en los años 90. Jesús fue preso de las adicciones que imperan en ese país, sumado a la terrible soledad que cala hasta los huesos al regresar todas las noches de trabajar. Estos son los factores propicios que hacen sucumbir hasta al más fuerte.

Eso fue lo que vivió don Jesús. Lejos de todo, sin encontrar su espacio, cayó en las garras del alcohol. Nunca quiso esto para su vida, sólo fue producto de malas decisiones que hicieron parecer que ese era el único camino. Puede que al final pensó que todo por lo que había luchado fuera una mentira.

El de Jesús no es el único caso. Cada día más cientos de migrantes enfrentan situaciones similares, algunas veces caen en las drogas o en el alcohol. Esto sumado a otros factores como las deudas o los trabajos bien remunerados, hacen que poco a poco las calles sean el último final. Sin embargo, de esto está casi prohibido hablar, pues es dar una mala fama al añorado sueño americano. Los gobiernos de los países de origen, como México, jamás lo mencionaran; prefieren seguir difundiendo que las remesas salvan la economía del país y que ellos son héroes nacionales.

No hablan de lo que cuesta alcanzar esas remesas. El dolor, cansancio, tristeza y, en muchas ocasiones, una gran depresión que sólo el trabajo y el alcohol la hacen llevadera, en un país donde no valemos por lo que somos, sino por lo que producimos. Disfrutar y sentirse libre es un lujo que dista mucho de la realidad. Ciudades como Nueva York y Los Ángeles, que al ser santuarios la vida de los sin papeles es un poco más llevadera. No obstante, existen otras regiones de EU que todos los días los criminalizan, haciendo que la vida se vuelva más compleja para todos ellos.

Las cosas se complican con factores como las expectativas. Eso lo sabe muy bien la comunidad totonaca de Filomeno Mata, Veracruz, que han tenido que enterrar a cinco de los suyos en menos de seis meses. Todos varones indígenas jóvenes que salen de sus hogares con sueños y haciendo miles de promesas, que van desde una nueva casa hasta conseguir aquel carro que desean. Muchas de estas ideas son reproducidas por lo que ven en redes sociales, por otros paisanos de su comunidad que ya están en EU.

Ellos no saben que todas las personas, mostramos lo que nos interesa. Dan por hecho que al pisar suelo estadunidense fortuna y fama se darán de forma automática. El pago de los préstamos que solicitaron para cruzar la frontera se hace impagable, con intereses que llegan hasta 100 por ciento.

Lo más triste es que los prestamistas son de su misma comunidad. No existe argumento válido para no pagar; se vuelve una cuestión de honor. Por ello, al encontrarse acorralados y sin un empleo bien remunerado, prefieren desaparecer en los vicios y muchas veces en los suicidios.

Al contrario de lo que parece, existen casos de éxitos donde el factor decisivo es el apoyo comunitario. Es el caso de San Pablo Güilá, Oaxaca, que en enero pasado se dieron a la tarea de buscar a un vecino de su pueblo. Miguel Hernández, líder comunitario de Queens y fundador del colectivo Raza Zapoteca, recibió la llamada de la señora Juana, quien le pidió buscar a su hijo Antonio.

Ella se enteró, por paisanos de su pueblo, de que su hijo andaba en malos pasos y que en muchas ocasiones dormía en las calles. Doña Juana estaba desesperada. No sabía qué más hacer ante esta situación. En su angustia pensó en hablar con la familia de Miguel y pedirle que interviniera. Rebeca, hermana de Miguel, comentó lo desesperada que estaba la señora. Le pidió que lo buscara, le recordó lo duro que había sido para él y sus padres perder a un hijo en EU.

Sin reparos, Miguel convocó a una reunión urgente de su comunidad en Nueva York. Les explicó la importancia de encontrar a Antonio, pues era su paisano y que ahora era él, pero después pudiera ser cualquiera de ellos. Les pidió que pegaran volantes por todo Queens, que preguntaran en los hospitales, las comisarías y en las morgues. Gracias a la ayuda de la esposa de Miguel y de su comunidad dieron con Antonio. Lo hallaron en Manhattan vagando sin rumbo. Las mujeres de la organización lo acogieron en sus hogares.

La actitud de Antonio cambió. Se sintió querido y respaldado por su pueblo. Dentro de este lapso de lucidez pensó en quedarse; sin embargo, doña Juana, su madre, se negó. Ella quería a su hijo de vuelta y sabía que si se quedaba en EU, Juan podría volver a caer.

Gracias al trabajo de Miguel y la Raza Zapoteca pudieron revertir el funesto destino que parecía marcado para Antonio. Ellos son el ejemplo, de cómo la articulación comunitaria puede revertir las consecuencias de las falacias del sueño americano, que ha costado y seguirá costando cientos de vidas de mexicanos. (Fabiola Mancilla Castillo, La Jornada, Opinión, p. 19)

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(Camacho, Reforma, Opinión, p.8)