La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) es órgano integrante del Consejo de Seguridad Nacional, así como del gabinete de seguridad y del grupo de alto nivel en seguridad que sesionan en Palacio Nacional. Ante ello, como institución al servicio de México, sostiene como prioridad aportar elementos para mejorar la seguridad de las y los mexicanos, en el ámbito de su competencia de ley.
Es debido a este importante tema, que el Titular de la SRE, Marcelo Ebrard, convocará a expertos nacionales e internacionales en materia de seguridad pública los días 7 y 8 de noviembre en el Foro Internacional Seguridad para el progreso: mejores prácticas internacionales en seguridad pública, para crear las bases de una propuesta integral para México en materia de seguridad y justicia, basada en casos de éxito y mejores prácticas implementadas en países como Argentina, Colombia, Chile, Estados Unidos y Japón.
Se contará con científicos sociales que han desarrollado investigaciones aplicadas en policía, seguridad ciudadana, acceso a la justicia, criminalística de Organizaciones No Gubernamentales como World Justice Project, el Comité para la Eliminación de la Violencia en la Mujer, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en México, así como de universidades públicas y privadas en México. También se contarán con expertos de la red policial de Europol y de la Organización de Estados Americanos.
Con el Foro Internacional se consolidará una propuesta de mejora de la seguridad pública en México, a partir de escuchar a expertos y científicos sociales, para conocer qué necesita nuestro país para alcanzar una meta distintiva del progreso: contar con una vida social libre de violencia y criminalidad en los siguientes años.
Hoy en día, las y los mexicanos, junto con la opinión pública, determinan que la seguridad es uno de los temas más prioritarios, por lo que es urgente fortalecer las capacidades institucionales en materia de seguridad pública, protección de género y de grupos vulnerables, y de forma global, disminuir la violencia armada al frenar el tráfico ilícito de armas, y mejorar el acceso y la procuración y administración de justicia; todo ello, con una visión progresista, con un enfoque de género y de protección a los derechos humanos.
Los ejes temáticos del Foro Internacional abordarán el análisis e impacto social por delitos relacionados con género, para analizar qué acciones son necesarias para implementar en los tres órdenes de gobierno con el fin de fomentar la igualdad de género en el acceso a la justicia, disminuir la violencia vicaria, la violencia de género y los feminicidios. Es importante el diálogo para mejorar la situación de violencia en México contra grupos vulnerables.
Asimismo, se contarán con expertos nacionales e internacionales que han aplicado estrategias en materia de prevención de delitos de alto impacto, la prevención de ciberataques en instituciones públicas, el uso de nuevas tecnologías en la seguridad pública, la formación y capacitación de policías, el desarrollo de la proximidad en las organizaciones policiales, y de modelos de protección ciudadana que, de forma efectiva, sean amparo de las y los mexicanos.
Finalmente, el foro atraerá a varias expertas en justicia y activistas en la lucha contra la impunidad, para dialogar sobre qué mejores prácticas se requieren en la eliminación de la discriminación contra la mujer en el acceso a la justicia, la mejora de los procesos de la justicia penal y del sistema penitenciario, así como en los protocolos de investigación de delitos.
El progresismo confía en la capacidad de los expertos para optimizar la eficiencia del gobierno y con ello mejorar la calidad de la vida pública. Por ello, convocarlos a un foro en un diálogo circular y abierto, será valioso para construir mejores entornos sociales basados en la paz, transformar la interacción entre las instituciones de seguridad y justicia con el ciudadano, y resolver los retos de seguridad de género y de grupos vulnerables, y a su vez, definir el modelo de seguridad pública que el país demanda basado en una policía dignificada, capacitada y confiable, así como en fortalecer la prevención del delito.
La seguridad y el progreso son un binomio indisoluble. El progreso de los mexicanos conlleva acercar a México a una vida libre de violencia. (María de Haas Matamoros, El Heraldo de México, País, p. 10)
Quiere juntar a Fernández, Lula y Boric
Apunte la fecha: este 24 de noviembre el presidente López Obrador recibiría como invitados a tres de los políticos más emblemáticos de Latinoamérica. Están confirmados el argentino Alberto Fernández y el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva. Ayer el mexicano habló por teléfono con el chileno Gabriel Boric, quien realizará una visita de Estado a nuestro país. Si las agendas lo permiten los cuatro mandatarios estarían dando la nota internacional ese día. (Sacapuntas, El Heraldo de México, LA2, p. 2)
El asesinato de cinco policías en Ecuador durante un enfrentamiento con bandas criminales reconfirmó lo que ya se sabía: cárteles del crimen organizado mexicano no solo se están consolidando al interior de Estados Unidos sino que se están expandiendo hacia el sur latinoamericano.
Solo que las organizaciones delictivas mexicanas están siendo recibidas a balazos y no con abrazos en plazas como Ecuador, donde el Gobierno recién le declaró la guerra al Cártel Jalisco Nueva Generación por su alianza con grupos criminales locales y la violencia en contra de las instituciones.
La decisión del Gobierno ecuatoriano debe ser leída con enfoque estratégico en México: decretó que los grupos delictivos son organizaciones terroristas y autorizó operativos directos de las Fuerzas Armadas locales y policiacas para perseguir y liquidar a los cárteles, antes de que se consoliden como fuerza beligerante en un país donde la autoridad del Estado no permite convivencias con grupos criminales.
Los balazos y no abrazos contra el CJNG y sus aliados locales en Ecuador podrían servir de ejemplo a zonas aledañas afectadas por el crimen organizado, como Guatemala, Colombia, El Salvador y Venezuela.
La transnacionalización del crimen organizado fue advertida por Estados Unidos desde 2010, cuando los reportes de la DEA ya habían detectado que nueve cárteles mexicanos controlaban el contrabando, distribución y venta de droga al menudeo en las calles estadounidenses, sin que las autoridades americanas tomarán cartas en el asunto. En 2011, el presidente Obama aprobó un programa de combate al crimen organizado transnacional, pero sin ninguna capacidad operativa.
La crisis de seguridad en Ecuador y la decisión del Gobierno de declarar la guerra a los cárteles delictivos debería ser una opción para México.
Zona Zero
Las cifras mexicanas sobre la violencia delictiva, con todo y sus márgenes de error, están dando indicios de contención a la delincuencia del crimen organizado, pero no están resolviendo el problema de manera estructural y todo se ha centrado en una mayor presencia pública como mecanismo de disuasión de seguridad, sin que se desarticulen las bandas criminales ni se abran opciones reales de bienestar en zonas controladas por el crimen organizado. Una cosa es que haya menos homicidios y otra que las bandas criminales se sigan fortaleciendo. (Carlos Ramírez, 24 Horas, Estados, p. 10)
El gobierno de Andrés Manuel López Obrador tiene un desafío que apremia: recuperar la categoría 1 en materia de seguridad aérea. Y quiere hacerlo antes de que concluya el año, pero, sobre todo, entregarle esto como un regalo de Navidad a Joe Biden, durante la gira que tiene previsto hacer a México en diciembre.
Apremia el tema, además, no sólo por todo lo que implica en términos de prestigio internacional, sino porque no tenerla representa grandes pérdidas para la industria aérea nacional.
Del mes de mayo de 2021 (fecha en la que nos degradaron de categoría 1 a categoría 2), al mes de octubre de este año, los especialistas calculan pérdidas por unos 15 mil millones de pesos, más lo que se acumule de aquí al cierre de año.
Por esa razón, la 4T ya dio los primeros pasos. En días recientes, funcionarios mexicanos viajaron a Washington para iniciar con todo el proceso.
La delegación estuvo conformada por Jorge Nuño, encargado de despacho de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), el subsecretario de Transporte, Rogelio Jiménez Pons, y el recién nombrado titular de la Agencia Federal de Aviación Civil, el general Miguel Vallin Osuna.
Se reunieron con Billy Nolen, director de la Administración Federal de Aviación, encuentro en el que participó también Esteban Moctezuma, embajador de México en EU.
Se comprometieron a solventar todas las observaciones sobre seguridad aérea a más tardar en diciembre, a fin de que se pueda recuperar la categoría 1 antes del verano de 2023.
En el gobierno hay optimismo, no así entre quienes saben del tema. Por ejemplo, Fernando Gómez Suárez, analista en aeropuertos y aviación, me comentó que no se han solventado las 28 observaciones que se hicieron originalmente y que datan de 2021.
Por el contrario, tras una revisión técnica, hace un par de meses, se sumaron 20 más; es decir, todavía no se resuelven las anteriores y ya se acumularon otras, con lo que cada vez se aleja más la posibilidad de cumplir al 100 por ciento.
Eso quiere decir que la reciente visita a Washington fue sólo para rendir cuentas y acelerar la revisión de documentos, porque el visto bueno final corresponde a técnicos y especialistas de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).
Sobre las 48 observaciones acumuladas, las dos más importantes corresponden a la falta de presupuesto y ausencia de certificación de inspectores mexicanos, para a su vez certificar aeronaves y licencias de pilotos mexicanos.
El desafío no suena sencillo, pero desde Palacio Nacional me dicen que harán todo para entregar buenas cuentas a Joe Biden, porque en la categoría 1 se sustenta la viabilidad del tan cacareado Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).
Ese es uno de los factores a los que atribuyen el lento despegue de la emblemática obra de AMLO, razón por la que no piensa escatimar recursos. Lo cierto, sin embargo, es que todo está en manos del Tío Sam y, si no percibe viabilidad económica, no moverá un dedo sólo para complacer a “ya saben quien”.
Fuentes cercanas al gobierno de Israel me hacen saber que, si no avanza la extradición de Tomás Zerón a México, esto obedece a que la 4T no ha entregado toda la información y documentación que se requiere para el trámite.
No es falta de voluntad. Es culpa de la burocracia mexicana que lo mismo entorpece el caso de Zerón (como probable responsable por la compra irregular y el uso ilícito del programa de espionaje telefónico Pegasus y el caso Ayotzinapa), que el de Andrés Roemer, acusado de abuso sexual.
En ambos casos, los intermediarios son el Ministerio de Justicia de Israel y la FGR, que encabeza Alejandro Gertz. Aunque también me dicen que no son los únicos asuntos en los que ocurre algo parecido.
Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: “Si no se tomara la vida como una misión, dejaría de ser vida para convertirse en infierno”. (Alfredo González Castro, El Heraldo De México, País, P. 7)
Fueron cuatro segundos de silencio cargados de suspenso.
El aspirante demócrata a la gubernatura de Florida, Charlie Crist, le preguntó a su rival republicano si podía ver a la cara al público y decirle que realmente quería volver a ser gobernador y no simplemente usar el cargo como plataforma política para lanzarse a la Presidencia en 2024.
Ron DeSantis guardó cuatro segundos de silencio y se fue por las ramas con una gringada:
“Sé que Charlie está interesado en hablar sobre 2024 y de Joe Biden, pero sólo quiero dejar las cosas muy, muy claras. El único burro viejo y desgastado que busco sacar a pastar es Charlie Crist”.
Prácticamente todos los sondeos coinciden en que DeSantis no tendrá problemas en reelegirse. El promedio de encuestas lo ubica, a unos días de las elecciones, entre cinco y ocho puntos porcentuales arriba de Crist.
La creciente popularidad de Ron DeSantis se expande más allá de Florida y eso le saca sarpullido a Donald Trump.
Así es que la importancia de las elecciones en ese estado reside menos en el desenlace de la carrera por la gubernatura, y más en la posibilidad creciente de que el ambicioso gobernador floridano anuncie finalmente que contenderá por la Presidencia en 2024.
Hoy viernes estará en Miami el expresidente Donald Trump para hacer campaña en favor del senador republicano, el cubano-americano Marco Rubio.
Y no fue invitado al evento Ron DeSantis, cuando la presencia del gobernador en funciones en un acto de su partido es prácticamente obligatoria según las reglas no escritas de la política estadounidense.
La periodista Maggie Haberman, del The New York Times, que ha pasado largas horas con el expresidente –en la preparación de un libro–, dijo hace un par de semanas que “para Trump hablar de DeSantis es un tema recurrente”.
En privado se expresa con groserías del floridano.
Un asesor del gobernador filtró a la publicación Politico que la decisión de Trump de no invitar a DeSantis a los eventos de hoy en Miami fue “un golpe en la garganta” contra el gobernador.
Aunque ni los cuarteles de Trump o de DeSantis aceptan que existe rivalidad entre ambos políticos, la realidad es distinta.
El desdén de haber excluido a DeSantis del acto con el senador Rubio ocurrió luego de que el gobernador de Florida consideró innecesario solicitar el apoyo de Trump en su campaña de reelección.
DeSantis no le ha pedido un sólo dólar a Trump para su campaña.
Si la batalla entre DeSantis y Trump se convierte en un conflicto a gran escala, las tendencias favorecen al gobernador de Florida, a pesar de decisiones polémicas, como por ejemplo el envío de inmigrantes venezolanos al estado de Massachusetts.
Un nuevo sondeo de la Florida Atlantic University muestra que los floridanos prefieren a DeSantis como candidato presidencial republicano, con 48% de apoyo, en comparación con 45% de Trump.
A favor del gobernador republicano opera el hecho de que la mayoría de los analistas coincide en que tuvo un desempeño estelar en la respuesta oficial al embate del huracán Ian en el estado, lo cual ha servido como punto de comparación con la desastrosa actuación del expresidente Trump cuando el huracán María azotó a Puerto Rico.
Otro sondeo a nivel nacional, de la cadena ABC, muestra que 72% de los republicanos registrados cree que DeSantis debería tener mayor influencia en la dirección futura del Partido Republicano que Trump, quien sólo obtuvo 64%.
Aunque una creciente proporción de los republicanos cree que el partido no debería nominar a un político tan divisivo como Trump, cuya marca ha quedado aún más devaluada tras la investigación de los sucesos del 6 de enero, un sondeo del The New York Times muestra que Trump aventaja a DeSantis en proporción de dos a uno entre los republicanos cuando se trata de elegir candidato presidencial.
La realidad es que competir contra Trump en las elecciones primarias para disputarle la nominación republicana puede ser una misión imposible, por lo cual muchos expertos creen que, si Trump decide lanzarse, probablemente DeSantis aguardará su turno hasta la próxima elección, en 2028.
De allí que las acciones de DeSantis sean vistas más bien como un plan estratégico alternativo: si Trump no se lanza –o no puede postularse a causa de sus problemas legales que pudieran inhabilitarlo como candidato–, el gobernador de Florida tendría allanado el camino a la nominación.
Hoy por hoy no existe ningún potencial aspirante republicano con mayor proyección y apoyo que DeSantis, aunque, según Trump, le faltan “agallas”. (Pablo Hiriart, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 42)
¿De qué tamaño es la relación entre México y Estados Unidos? ¿Cómo influye la geopolítica de la invasión rusa sobre Ucrania? y ¿El avance de China?
La relación como tal es grande, muy grande, y por tanto, sujeta a influencias globales como la guerra ruso-ucraniana, o la aparición de China como el primer rival que compite en todos los terrenos con EU.
“Lo que estamos tratando de hacer es resolver cómo podemos procesar todos los temas que tenemos de una manera que sea predecible, no desventajosa para México, o lo menos desventajosa que se pueda, y que funcione sistémicamente”, comentó Marcelo Ebrard, Secretario de Relaciones Exteriores a El Heraldo de México.
Es parte de una relación enorme, en la que tienden a surgir cuestiones que concentran la atención de las dirigencias nacionales y las opiniones públicas, pero la desvían de puntos más geopolíticos, de promoción económica, de decisiones en conjunto para los próximos años y que tiende a ser contradictoria, en la que surgen temas “porque nos la pasamos discutiendo o obsesionados con las diferencias que siempre va a haber entre dos países”.
Puede ser. Después de todo, no sólo son dos países vecinos e integrados. Ligados geográfica, política, económica y socialmente. Es una realidad que reflejó Ebrard en su declaración.
Pero de qué es importante, es importante. Y de que se desarrolla cada vez más, por todas las razones, buenas y malas, no hay duda.
El propio Ebrard hace ver la celeridad con la que avanza la relación y se dan cambios.
Recordemos algunas cifras. De los 12.1 millones de mexicanos registrados como residentes en otros países, 11.8 millones viven en EU. Unos 139 mil se encuentran en Canadá. Y de ahí…
En Brasil hay 6,278 personas, en Argentina 6,193, en China 3,360 y en Cuba 1,152.
Al revés, según datos oficiales estadounidenses, hay unos 800 mil ciudadanos de EU radicados en México, 10% de los estimados; ocho millones de expatriados estadounidenses en el mundo. Extraoficialmente, sin embargo, se habla de hasta tres millones que viven en nuestro país hasta 10 meses del año.
En contraste, en Canadá hay 273 mil residentes estadounidenses. En comercio bilateral, las proporciones son similares y quizá hasta más decantadas. El comercio entre Estados Unidos y México implica más de un millón de dólares por minuto y, si nos ceñimos a ese límite, serían 60 millones por hora, o 1,440 millones de dólares diarios…
En lo que va de 2022, el comercio bilateral suma 520 mmdd. Como punto de comparación, el comercio de EU y los 27 países de la UE alcanzó 580 mmdd.
Y sí, a gustar o no. Este gobierno, o cualquier otro, tendrá que hablar con el de Estados Unidos porque hay una integración y una interdependencia real. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 34)