Opinión Migración 041224

Sacapuntas

Trazan plan ante deportaciones masivas

Plan intersecretarial diseña el gobierno de Claudia Sheinbaum para enfrentar eventuales deportaciones masivas desde Estados Unidos, con la asunción de Donald Trump a la presidencia, el próximo 20 de enero. Con ese fin, la mandataria se reunió con el canciller Juan Ramón de la Fuente, el titular del Instituto Nacional de Migración, Francisco Garduño, y Salomón Céspedes, quien lo sucederá en el cargo a partir de este 15 de diciembre. La prioridad, nos dicen, serán los mexicanos. (Sacapuntas, El Heraldo de México, La 2, p. 2)

Moneda en el Aire / ¿Adónde irán los exgobernadores?

En otros años, la salida del puesto de gobernador a muchos les garantizaba, ya sea una vida tranquila en las ciudades que habían gobernado, y en otros casos, dependiendo el desempeño o si habían “entregado” el estado, algunos eran premiados o salvados al ser enviados como embajadores a otros países, para vivir tranquilamente, al final, como dice aquella frase famosa, vivir fuera del erario es un error.

Ahora, con el cambio hecho en estos meses de mandatarios estatales, algunos todavía no tienen su destino asegurado, algunos sí lograron saltar al gobierno federal, ahí está el exjefe de gobierno de la Ciudad de México, Martí Batres al frente del ISSSTE, o bien Cuauhtémoc Blanco, exgobernador de Morelos a diputado federal por mencionar algunos.

Bueno, en eso está ahora Cuitláhuac García, exgobernador de Veracruz, quien en Orizaba, acompañado por la presidenta Claudia Sheinbaum en su última gira, anunció que se llevará al ahora exgobernador al gobierno federal, en una parte “estratégica”, aunque no precisó dónde.

Una pista puede ser por la profesión, dado que Cuitláhuac García es ingeniero mecánico electricista –aunque más dedicado a la docencia–, podría ser incluido en la Secretaría de Energía, en CFE o, ya mencionado hace meses, en Cenagas, aunque ya sabemos que no se necesita un perfil experto para irse a una dependencia, ahí en Pemex, ya pasó el agronómo Octavio Romero, ahora director de Infonavit.

Un antecedente de la profesión como referente de acomodo aun sin experiencia, es quien fuera gobernador interino de Tabasco, Carlos Manuel Merino Campos, hoy director General de Aeropuertos y Servicios Auxiliares, probablemente considerando que en su currículum tiene ser piloto aviador, y ahora al frente de una de las áreas más importantes en materia de aviación en el país.

También no se tiene claro cuál será el destino de Rutilio Escándón, quien entrega el poder a Eduardo Ramírez este domingo, eso sí con más experiencia en la política ya que Rutilio es abogado, también cuñado del coordinador de senadores de Morena, Adán Augusto López, y con experiencia en migración, aunque el Instituto Nacional de Migración ya tiene destinatario, pero dado su perfil, podría tener un buen cargo próximamente en el gobierno federal.

Pendiente de su futuro en la política también está el gobernador sustituto de Puebla, Sergio Salomón Céspedes Peregrina, a quien desde principios de octubre la presidenta adelantó que será titular del INM. Céspedes le entrega la gubernatura a Alejandro Armenta el próximo 14 de diciembre. Se dice que el exgobernador poblano llegará al INM acompañado por gente de Ardelio Vargas Fosado, efímero subsecretario de Desarrollo Político en el gobierno de Salomón Céspedes, y quien renunció en julio del 2023 luego de que López Obrador lo señalara de tener vínculos con Genaro García Luna. Por cierto, Ardelio Vargas fue titular del INM en el gobierno de Peña Nieto, pero lo más importante, es que Céspedes Peregrina el tiempo que estuvo al frente del gobierno poblano, fue reconocida su labor por sus gobernados y por los mismos empresarios, ya que logró hacer cambios importantes en la entidad y ganarse el afecto de los poblanos. (Jeanette Leyva Reus, El Financiero, Economía, p. 6)

Templo Mayor

MUY EN SERIO se está tomando el gobierno la amenaza de Donald Trump de lanzar un plan de deportaciones masivas de migrantes a partir del día 1 de su segundo mandato.

TANTO ASÍ que el canciller, Juan Ramón de la Fuente, coordina una fuerza de tarea de seis secretarías para estar listos ante una posible ola de repatriados.

Y AUNQUE el plan pudiera contemplar apoyo a los ciudadanos de otros países, lo que sí quedó claro es que los mexicanos serán la prioridad. La caridad empieza en casa, pues. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 10)

Fuerza migrante

La historia del capitalismo, por tanto, de Estados Unidos, se destaca por desplazamientos de personas que dejan sus países de origen para intentar encontrar mejores condiciones de vida en aquellas naciones en que las necesidades de acumulación de capital les ofrece oportunidad de encontrar trabajo. La migración hacia Estados Unidos se debe principalmente a la demanda y oferta de empleos en los que muchos migrantes se ocupan en los puestos más precarios pero, aún así, encuentran salarios muy superiores a los que podrían obtener en sus países de origen.

Estados Unidos es, desde antes de llamarse así, un territorio conformado por migrantes. Los primeros llegaron caminando desde Asia por el estrecho de Bering. Siglos después desde Europa, por mar, arribaron ingleses, españoles, esclavos africanos, holandeses, irlandeses y franceses, a quienes con el paso de los siglos se sumaron personas provenientes de todo el mundo; a partir del siglo XX mexicanos, centro y sudamericanos en búsqueda de un llamado sueño americano que en demasiados casos se convierte en pesadilla.

Estados Unidos es resultado de múltiples y polifacéticas etapas migratorias. Después de la llegada de sus primeros habitantes y de los europeos que aniquilaron a través del genocidio a la población indígena, después de la ocupación del suelo mexicano perdido con el Tratado de Guadalupe Hidalgo, a finales del siglo XIX y principios del XX, el territorio estadunidense comenzó a recibir a desplazados de la Revolución Industrial europea. En la década de 1970 se inició un gran éxodo de sudamericanos, centroamericanos y caribeños, pero principalmente de mexicanos –que también somos norteamericanos–, debido a la precarización del trabajo, a un mercado laboral trasnacional afianzado en Estados Unidos y, por supuesto, a la extensa frontera que compartimos con nuestros vecinos del norte.

A finales de la década de 1970 fue implantado a escala mundial –para elevar las ganancias de empresas y causar el decaimiento del estado del bienestar– el modelo económico neoliberal. En México se incrementaron la pobreza y la marginación, el trabajo se precarizó causando que una parte de la población encontrara en la migración el epicentro del capitalismo, Estados Unidos, la única opción para intentar salir de la pobreza extrema. La migración se convirtió en un fenómeno cuya principal causa fue la falta de trabajo remunerado resultante de aquel proceso de reinvención del capital que aumentó la acumulación a través de la precarización laboral al eliminar prestaciones y seguridad social.

Mucho es lo que se quejan en Estados Unidos de los migrantes, parecen no reconocer que la fuerza de trabajo a bajo costo que requirió ese modelo depredador fue satisfecha con ellos a quienes se contrató a cambio de bajísimos sueldos, sin derechos laborales ni seguridad social. Las precariedades, ausencia de condiciones de desarrollo, las vulnerabilidades, la pobreza extrema, y todo aquello que orille a poblaciones a huir de sus lugares de origen con rumbo a Estados Unidos son construcciones sociales intencionales; fueron agravadas adrede por grandes corporaciones en colusión con autoridades a través de distintas estrategias de desestabilización política y social para satisfacer las necesidades y los intereses del capital financiero especulativo.

Para buena parte de la opinología ilustrada el análisis económico relacionado con la migración laboral mexicana a Estados Unidos se centra en los posibles beneficios de las remesas para los países y regiones de origen, a pesar de que la contribución económica más relevante de los migrantes se realiza dentro de Estados Unidos.

Los casi 38 millones de mexicanos que viven ahí generan 338 mil millones de dólares al año, lo que equivale al producto interior bruto de Colombia. Por cada 131 empleos creados en filiales estadunidenses en México, se generan 333 empleos adicionales en Estados Unidos. En 2022 los migrantes sin documentos pagaron por impuestos alrededor de 97 mil millones de dólares. Más de 55 por ciento de las empresas emergentes estadunidenses valoradas en mil millones de dólares fueron fundadas por migrantes, quienes han impulsado avances tecnológicos que generan aún más riquezas. Los migrantes son parte integral y fundamental del crecimiento económico del país que se llama de las libertades y llama como sueño a su manera de vivir, pero que amenaza a los migrantes y sus países de origen a pesar de que sin ellos, ni nosotros de este lado de la frontera, su economía se derrumbaría con las consecuencias sociales que ello implicaría. (Juan Becerra Acosta, La Jornada, Opinión, p. 16)

Quebradero / Los van a expulsar

Con el futuro presidente de EU no se pueden dejar sus palabras en suposiciones. Insistimos en que sobre advertencia no hay engaño, todo apunta a que el presidente cumplirá buena parte de lo que le ha prometido a sus votantes.

Si no hace todo lo que quiere se va a deber a que es materialmente imposible, pero todo aquello que esté a la mano lo va a cumplir por más que se planteen razones sobre las consecuencias que tendría que Trump aplicara muchas de las medidas que ha planteado.

No fue casual que Justin Trudeau saliera materialmente corriendo desde Canadá hasta Florida para verlo, algunas versiones apuntan a que no había un encuentro pactado. La razón es que el primer ministro canadiense sabe que muchas de las cosas planteadas se pueden cumplir, pero también le queda claro que cada vez hay más presión interna en su país, porque está más presente la influencia de Trump, como forma de ver el mundo y por algo que llamaremos el estilo personal de gobernar.

El Gobierno mexicano debe tener atención y cuidado con las eventuales deportaciones. El asunto pasa por diversas vertientes entre las cuales destacan los rompimientos familiares que se pudieran presentar entre miles de familias mexicanas. Hay una nueva generación de origen nacional que ya nació en EU; sin embargo, sus padres nacidos en México por más que lleven mucho tiempo en el país probablemente serán sujetos de expulsión.

Trump está dispuesto a echar a andar todos los instrumentos a su alcance para que, desde el día de su toma de posesión, tome medidas drásticas contra los migrantes. Muchos paisanos están en vilo, saben que pueden efectivamente expulsarlos, lo cual traerá efectos sociales, y quizá protestas en las calles.

Los mexicanos en EU son cada vez más importantes. Se han ido organizando de manera estructurada y efectiva. Es cierto que muchos de ellos no comparten ahora la idea de que entren más mexicanos a EU; sin embargo, no es el momento para detenerse en ello y lo saben, están entrando en una etapa en donde materialmente tienen que correr por su vida.

Ante esta eventualidad el Gobierno mexicano tiene que buscar una respuesta inmediata que parta de intentar entenderse con alguien con quien es difícil entenderse, pero sobre todo, hay que buscar la manera de ver qué vamos a hacer con la gran cantidad de mexicanos que eventualmente sean expulsados.

Los gobiernos de nuestro país se la han pasado reconociendo a los paisanos y, sobre todo, a sus remesas. En muchos casos han jugueteado con el discurso diciendo que el dinero tiene que ver con las políticas internas, cuestión que no tiene nada que ver con las remesas.

El dinero que se envía es eje fundamental en la economía de millones de familias en nuestro país. A pesar de ello, poco o nada se ha hecho en defensa de los connacionales y poco o nada se ha hecho en su defensa por más que los cataloguemos de héroes. A la mera hora han terminado quedándose solos en Estados Unidos, muy lejos del amparo y la protección que deberíamos ofrecerles.

Estamos en el umbral de uno de los pasajes más complejos de la relación con EU. El tema migrante va por delante y lleva de la mano al fentanilo. Canadá no va a ser necesariamente nuestro aliado, está de más recordarle a los canadienses que México desde 1994 buscó la manera de que formaran parte de un tratado comercial trilateral.

Canadá y EU irán, cada uno por su parte, defendiendo sus intereses. Tenemos que defender a los migrantes y defender nuestros intereses buscando la fortaleza de un tratado comercial, pero pensar algo más con los vecinos que tenemos, más vale adelantarnos y saber que no va a pasar.

RESQUICIOS

Se está discutiendo el presupuesto en comisiones. No hay signos de que se vayan a escuchar voces contrarias y propuestas al documento. Cómo en pocas ocasiones, estamos en la imperiosa necesidad de escuchar otras voces, pero nos tememos que estamos en el voy derecho y no me quito y que no le quitarán ni una coma al documento. (Javier Solórzano Zinser, La Razón, LA DOS, p. 2)

Punto de Equilibrio / La impagable economía de la deportación masiva

En columnas anteriores he cuestionado la credibilidad de la amenaza arancelaria del presidente electo de EU, Donald Trump. Básicamente, los costos de una política como esa son mucho más altos que los beneficios esperables. En la misma lógica, su propuesta de ejecutar una deportación masiva de entre 15 y 20 millones de inmigrantes indocumentados resulta, en los hechos, impagable.

Aunque el dato exacto es desconocido por obvias razones, organizaciones como el Pew Research Center estiman que el total de inmigrantes indocumentados en EU es de alrededor de 11 millones de personas. Estos trabajadores representan 4.8 por ciento de la fuerza laboral de aquel país y son esenciales en industrias como la agricultura, la construcción y la hostelería. Su eliminación causaría una escasez de mano de obra difícil de reemplazar, reduciendo la producción y aumentando los precios para los consumidores.

Para ponerle números, el Instituto Peterson de Economía Internacional estima que la deportación de entre 1.3 y 8.3 millones de inmigrantes indocumentados reduciría el producto interno bruto (PIB) real de Estados Unidos entre 1.2 y 7.4 por ciento para 2028. De la misma forma, un estudio de 2023 reveló que, por cada millón de trabajadores indocumentados deportados, 88 mil trabajadores nacidos en EU pierden sus empleos. Esto sugiere que una deportación masiva, como la anunciada por Trump, podría llevar a casi un millón de ciudadanos estadunidenses a perder sus trabajos.

Además, las deportaciones en sí mismas tendrían impactos fiscales relevantes, pues implicarían un altísimo gasto gubernamental. De acuerdo con el American Action Forum, identificar, detener, transportar, procesar, retener y finalmente expulsar a un migrante indocumentado tiene un costo de 24 mil 92 dólares. Deportar a los 11 millones de migrantes costaría aproximadamente 265 mil millones de dólares, lo que equivale a 0.9 por ciento del PIB.

Así, independientemente de posturas políticas, la realidad es que la respuesta económica al fenómeno migratorio pasa poco por la represión y mucho por un programa de absorción formal de la fuerza de trabajo indocumentada, por un lado, y la atención a las causas de la migración desde su origen, por otro. Esto último, la atención a causas tales como la exclusión, la pobreza y la violencia a partir de una política vigorosa de desarrollo social y justicia, es lo que la presidenta Sheinbaum ha venido impulsando y lo que, en última instancia, podría aportar una solución definitiva a un problema en que no se quieren ver ni los países expulsores, ni los receptores, ni, principalmente, las propias poblaciones migrantes que no tienen otra aspiración que un mejor nivel de vida.

 

Alfa positivo. Según datos del Inegi, a tasa anual y con series desestacionalizadas, el consumo privado creció 1.7 por ciento en septiembre de este año. El consumo de duraderos y semiduraderos está aumentando a tasas anuales con cifras originales de hasta 13.3 por ciento en algunos componentes. (David Razú, Milenio, Negocios, p. 20)

MÉXICO, SA

Queda claro cuál fue el resultado concreto de la excelente conversación (29 de noviembre pasado) entre el precipitado Justin Trudeau y Donald Trump: el primer ministro canadiense recibió del futuro inquilino de la Casa Blanca una generosísima oferta que, dado su entreguismo y en su calidad de tapete, no puede rechazar, es decir, convertir a su nación en el estado número 51 del país de las barras y las estrellas. Eso sí, de lo que motivó su apresurado viaje a Miami (cancelar la amenaza de cargar 25 por ciento de aranceles a todos los productos que Canadá exporte a Estados Unidos, más los condicionantes migratorios y tráfico de drogas) no consiguió absolutamente nada.

Se supone que Trump lo planteó a Trudeau en tono de broma, pero, dado el histórico expansionismo estadunidense, nada raro sería que, en realidad, el presidente electo lo dijo no en tono jocoso, sino con la mayor seriedad ante un primer ministro que sólo atinó, nervioso en extremo y sin atinar respuesta alguna, a celebrar el presunto chistorete. No hay que olvidar que en sus 248 años de independencia de la conformación original de la Unión Americana (13 ex colonias británicas), Estados Unidos pasó a tener 50 estados (Hawái, como tal, el más reciente, en 1959), con miras a contar con 51 (sin considerar posesiones extracontinentales e ilegales, como la base militar en Guantánamo, Cuba) por cortesía del afligido cuan zalamero Justin.

La Jornada lo reseñó así: durante la cena que tuvieron el pasado viernes, el futuro presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció al mandatario de Canadá, Justin Trudeau, que este país se convierta en el estado número 51 de su vecino, según reportes no confirmados de Fox News. La sugerencia del republicano, a manera de broma, se habría dado luego de que éste amenazó a México y Canadá con imponerles aranceles de 25 por ciento si no detenían el flujo de migrantes indocumentados y el tráfico de drogas, principalmente fentanilo. Según la cadena estadunidense, en la reunión efectuada en la residencia de descanso del magnate en Florida el primer ministro canadiense señaló que el arancel que Trump planea aniquilaría la economía de Canadá, a lo que el estadunidense respondió que tal vez su vecino debería convertirse en el estado 51, y Trump tiene fama de todo, menos de simpático y bromista.

A Trudeau no le gustan el tono ni la amenaza del futuro mandatario gringo (aunque ante él se arrodilla), pero sí se da el lujo de hacer lo propio contra otros, México, por ejemplo. Gracias al TLCAN y al entreguismo del régimen neoliberal, los consorcios mineros canadienses obtuvieron concesiones a manos llenas y se apropiaron de las reservas auríferas de nuestro país, siempre apoyados por su cabildero… Justin Trudeau.

Hay que recordar la amenaza (2013) de la entonces presidenta de la Comisión de Minería de la Cámara de Comercio de Canadá, Rosalind Wilson, quien a los inquilinos de San Lázaro dijo: Las empresas mineras de mi país abandonarán México si el Legislativo mexicano aprueba el impuesto especial de 7.5 por ciento a las utilidades de explotación, propuesto por el gobierno de Enrique Peña Nieto. El mensaje es que los inversionistas estamos claramente en retirada de aquí. Las cargas impositivas han obligado a los inversionistas canadienses a trasladar sus capitales a otras naciones.

Eso dijo la muy educada miss Wilson, pero lamentablemente no cumplió su palabra y las mineras canadienses continúan saqueando la riqueza mineral de México (70 por ciento del oro mexicano, extraído por mineros mexicanos, se queda en manos canadienses). Tiempo atrás, la entonces secretaria de Economía, Raquel Buenrostro, denunció que las empresas mineras que operan en México sólo pagan de impuestos 0.002 por ciento de sus ingresos; ellas no son unas blancas palomitas y tienen problemas en todo el mundo. Después de los hidrocarburos, el contrabando más fuerte es el de minería; fiscalmente no hay sector más beneficiado que el minero. No pocos corporativos mineros canadienses se niegan a pagar impuestos (First Majestic tenía un adeudo fiscal de 11 mil millones de pesos).

¿Entonces Trudeau quiere sacar a México del T-MEC? Bien, pero primero que se lleva a sus corporativos mineros y dejen el oro mexicano para los mexicanos.

Las rebanadas del pastel

Atento recordatorio de la presidenta Sheinbaum a la Casa Blanca: ¿Qué pasa cuando la droga llega a Estados Unidos? ¿Dónde están allá las incautaciones y detenciones? ¿Quién la vende? ¿Dónde está el recurso de esa venta?, porque el mercado principal está allá. Que cada uno haga su trabajo en su propio territorio. (Carlos Fernández-Vega, La Jornada, Economía, p. 20)

Razones / Los drones de Trump

A las 3:30 de la madrugada un estallido cimbró Culiacán y un automóvil quedó devorado por las llamas, dos columnas de fuego y humo se veían desde lejos. La primera versión fue que se trataba de un carro-bomba. En la mañanera, el secretario Omar García Harfuch dijo que en realidad se trataba de un dron con explosivos. En la tarde, el gobierno de Sinaloa aseguró que había sido un dron, pero que sólo hizo estallar un petardo.

La versión de García Harfuch parece la más verosímil, porque ningún petardo puede hacer detonar un automóvil ni dejar esa estela de humo durante tanto tiempo. Que haya sido un dron artillado el que causó esa explosión no es ninguna buena noticia. Desde hace días hemos hablado de cómo los cárteles están contratando militares o guerrilleros de otros países con experiencia en drones para utilizarlos en sus enfrentamientos.

Pero no es esa la única posibilidad hipotética, el propio Donald Trump ha hablado muchas veces de la posible utilización de drones para atacar a narcotraficantes o laboratorios de fentanilo o metanfetaminas.

En 2020, el entonces presidente estadunidense Donald Trump le dijo a su secretario de Defensa, Mark Esper, que quería lanzar misiles contra México, para “destruir los laboratorios de drogas” y matar a los líderes de los cárteles. Lo escribió el propio Esper en 2022 en su autobiografía A Sacred Oath. Trump, durante el verano de 2020 le preguntó al menos en dos ocasiones a Esper si el ejército podía “disparar misiles a México para destruir los laboratorios de drogas”. El argumento era que en México “no tienen control de su propio país”.

Cuando Esper le dijo que no era conveniente, Trump le contestó que “simplemente podríamos disparar unos misiles Patriot y eliminar los laboratorios, con discreción” y “nadie sabrá que fuimos nosotros”. Estados Unidos negaría haber realizado el ataque.

El pedido de Trump, dice Esper en su libro, lo dejó perplejo e incluso pensó que había sido una broma, hasta que vio que era un pedido real del presidente y tuvo que explicar a Trump que eso no era posible. Incluso asegura que pensó en renunciar a su cargo como secretario de la Defensa y que no lo hizo (lo terminó despidiendo Trump en noviembre de 2020) porque creía que el presidente estaba rodeado de incondicionales que le inculcaban “ideas peligrosas”. Esos incondicionales son los que está designando Trump en todos los cargos de seguridad de su próximo gabinete.

Uno de esos será Stephen Miller, designado subdirector del gabinete de Políticas de la Casa Blanca. Esper en su libro dice que Miller era el funcionario con influencia sobre Trump con las ideas más “erráticas” y “peligrosas”. Según el libro de Esper, en 2020, Miller propuso enviar a 250 mil soldados a la frontera sur de los Estados Unidos, para frenar las caravanas migrantes que supuestamente entrarían en la Unión Americana. Esper le tuvo que hacer ver a Trump y Miller que era tan equivocada la propuesta que ni siquiera consideraba que “las fuerzas armadas de Estados Unidos no tienen 250 mil soldados para enviar a la frontera por una tontería de ese tipo”.

 

No nos asombremos entonces si en 2024 desde la Casa Blanca se les ocurren ideas extrañas y peligrosas. Los drones ya estaban en la agenda de Trump en 2020, la diferencia es que entonces estaba terminando su gestión y ahora está empezando, y que entonces tenía funcionarios que frenaban esos impulsos y que ahora tiene en la cima del poder a personajes como Stephen Miller.

Por cierto, se anunció que Trump estará el sábado en la reinauguración de la Catedral de Notre Dame en París, luego del incendio que la destruyó parcialmente hace cinco años. Dijo que el presidente Emmanuel Macron había hecho un maravilloso trabajo de restauración. Es una señal más de que la relación con Trump tiene que pasar por los contactos personales: eso es lo que le gusta y lo que quiere. Lo hizo el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau y lo hace Macron, lo hizo el argentino Javier Milei y el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, y lo recomienda en sus memorias Angela Merkel.

Hay que acercar posiciones personales con Trump y hablar con claridad con él. México tiene cosas qué mostrar en el ámbito que le interesa a Trump, que es la migración y el fentanilo. La actual estrategia de seguridad está bien encauzada, como se vio en las cifras que mostró ayer García Harfuch, pero hay que reforzarla y la colaboración y el intercambio de inteligencia podría servir mucho en ese sentido. Es la única forma de alejar de Trump esas ideas peligrosas y erráticas de las que hablaba Esper.

 

Sólo en Las Mañaneras

Han cambiado varias cosas con el nuevo sexenio, pero no el vicio de tener falsos periodistas que hacen preguntas sembradas, pagadas y sin sentido en las mañaneras. Ayer fue un día prolífico en ese sentido, con barbaridades disfrazadas de preguntas con temas alejados por completo de la realidad.

Uno de ellos fue el de la separación de Banamex y Citi, y el destino de su patrimonio cultural, de enorme valor para el país, como si éste se fuera a perder. Hay que insistir en un tema: siempre se ha dicho que Banamex preservará su patrimonio cultural, que no lo enajenará ni sacará del país, que asumía la responsabilidad de conservar y difundir el patrimonio cultural, artístico, arquitectónico e histórico que es de su propiedad. Alguno de esos personajes youtuberos podrían visitar el museo que no está lejos de Palacio Nacional, en la calle de Isabel la Católica, para comprobarlo. Quizás es mucho pedir. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 8)

Tres en Raya / Cuarenta y dos dólares

Necesitamos dinero. Mucho dinero. Las arcas nacionales están vacías, Pemex no solo está quebrado, debe mucho dinero; es una bomba a punto de explotar. Por eso la última propuesta de este régimen: cobrar un impuesto de 42 dólares a cada turista de crucero que desembarque en alguno de nuestros puertos, así sea solo por algunas horas.

Pésima moción. Tanto la CONCANACO como la Asociación Mexicana de Agentes Navieros (AMANAC) señalan que, de aprobarse, se dará fin a uno de los ingresos más importantes de divisas para cientos de miles de familias mexicanas que dependen de este tipo de turismo.

Tan solo en este año se calcula que serán 9.33 millones de turistas que entren transportados por cruceros y para el próximo 2025 la cifra estará por arriba de diez millones. Parecería dinero fácil. Pero no lo es porque, para el 2026, las empresas navieras podrían dejar a México fuera del circuito de cruceros del Caribe y en ese momento los ingresos desaparecerían. Y es que el cobro del impuesto que se propone aumentaría el costo de desembarque para los turistas hasta en un 213% más en comparación con otros puertos de América.

La Asociación de Cruceros de Florida y el Caribe, que incluye a líneas de crucero como Carnival, MSC, Royal Caribbean, Norwegian Cruises, analiza dejar de llegar a nuestros puertos. Ello pone en riesgo las inversiones millonarias, especialmente lo apalabrado y que ayudaría a reconstruir Acapulco, así como apuntalar otros destinos portuarios mexicanos.

Evidentemente no sugiero que no se cobre, pero sí establecer tarifas y esquemas que nos hagan competitivos frente a otros destinos en el transporte turístico de cruceros. Quizá precios aún por debajo de los sitios turísticos que nos hacen competencia, pero no a tal grado que se esquilme a las empresas y a los turistas mismos. Me temo que el impuesto que se propone es, en cambio, la mejor invitación a que no regresen a México o, más aún, a que ni siquiera se decidan visitarnos.

Total que, quienes saben, como es el caso de la AMANAC, señalan lo perverso que resultaría este impuesto. Más grave aún: la iniciativa considera que dos tercios de los ingresos de esta tasa impositiva se entregue a la Secretaría de la Defensa Nacional, en lugar de destinar estos recursos ¡para mejorar los puertos mexicanos!

Para tener una idea de cómo afectaría este impuesto, tan solo en este año que termina, los cruceros aportan aproximadamente 1,000 millones de dólares en gastos directos, generan (en el país) más de 20,000 empleos y contribuyen con más de 200 millones de dólares en salarios.

En lugar de buscar desincentivos para espantar al turista, el gobierno de Claudia Sheinbaum debiera buscar atractivos para que los turistas deseen quedarse un par de días en los puertos de arribo.

Porque además del impuesto propuesto, desafortunadamente la inseguridad en nuestro país NO invita a que los turistas quieran venir. Se sabe que muchos puntos de la geografía nacional ya son boletinados por diversos países como inseguros para que sus connacionales no les visiten. No es el momento de incorporar otro elemento que ahuyente a los turistas.

Este impuesto puede impactar negativamente a las economías locales de los puertos turísticos, a miles de pequeños comercios, familias y proveedores mexicanos de los cruceros.

Antes de imponer un impuesto de 42 dólares por turista, hagan los estudios adecuados, así como competitiva la industria, y garanticen que la seguridad vuelva a imperar en las zonas turísticas. Ya luego cobren lo que en otros países.

El gobierno no estará ingresando 420 millones de dólares. Además, estará perdiendo los 10 millones de turistas y, con ellos, una importante derrama económica para nuestra población que vive del turismo de los cruceros. ¿Ya lo pensaron adecuadamente (Verónica Malo Guzmán, El Heraldo de México, País, p. X)

Rompe-cabezas / Krampus

Cuando leo las opiniones de analistas, algunos serios y otros no tanto, sobre Donald Trump, no puedo evitar imaginarlo como una versión contemporánea de Krampus. Esa figura del folclor germánico que, a diferencia de San Nicolás, no reparte regalos, sino castigos a quienes se han portado mal. De manera similar, Trump, en su regreso al poder, parece armado con una lista de transgresores y la amenaza de aplicar un arancel del 25% a las exportaciones de México y Canadá como su equivalente a los látigos del mítico ser.

En este escenario, el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, reaccionó rápidamente ante el “nuevo Krampus”. Consciente de los riesgos, Trudeau viajó a Mar-a-Lago, participando en una cena que muchos interpretaron como un acto de diplomacia preventiva, aunque no exento de sumisión simbólica. Canadá se presentó como el “buen vecino”, tratando de distanciarse de los problemas que, según Trump, emanan del sur de su frontera.

 

Trudeau argumentó que Canadá no contribuye a los flujos de migrantes indocumentados ni al tráfico de drogas, especialmente el fentanilo, problemas que para la administración estadunidense son prioritarios. Sin embargo, la realidad contradice esta narrativa: la frontera entre Canadá y Estados Unidos es más extensa y porosa que la de México. Aun así, la percepción del problema prevalece sobre los datos, y Canadá parece dispuesto a sacrificar aspectos del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) para evitar sanciones comerciales.

Por otro lado, el gobierno de Claudia Sheinbaum adoptó una estrategia completamente distinta. Ante la misma amenaza de castigo arancelario, Sheinbaum optó por un enfoque formal y racional. En una carta abierta, apeló a datos económicos que destacan los beneficios del T-MEC para los tres países, argumentando que una guerra comercial sería perjudicial para todos. Este esfuerzo por mantener un diálogo respetuoso y diplomático refleja un intento por evitar confrontaciones directas con Trump.

Sin embargo, este enfoque tiene una debilidad intrínseca. Para Trump, el comercio es sólo una herramienta de presión para atender sus principales preocupaciones: frenar el flujo migratorio y combatir el tráfico de fentanilo. El gobierno mexicano, aunque correcto en su planteamiento económico, enfrenta un desafío adicional: demostrar resultados concretos en estas áreas prioritarias para evitar represalias.

Mientras tanto, Sheinbaum también ha apelado al sentimiento nacionalista. Su llamado a la unidad y a resistir con dignidad cualquier posible agresión, incluso evocando el Himno Nacional, resuena como un intento de fortalecer el frente interno.

En contraste, Trudeau y Sheinbaum han elegido caminos opuestos frente a Trump. Mientras Canadá recurre a la zalamería para suavizar las tensiones, México apuesta por la diplomacia basada en datos y argumentos racionales. Ambos buscan evitar el castigo de este “Krampus político”, pero sus estrategias reflejan las diferencias culturales y geopolíticas entre los dos países.

 

POST SCRIPTUM

La rebelión popular en Georgia es una amenaza verdaderamente importante en contra del gobierno de Vladimir Putin, ya que no sólo es un reto abierto de la gente en contra del gobierno prorruso, sino que se convierte en un nuevo frente en contra de la expansión de Rusia en las repúblicas que alguna vez integraron a la URSS. (Kimberly Armengol, Excélsior, Global, p. 23)

Relaciones internacionales: Basadas en respeto, diálogo y colaboración… de ambas partes

El reciente anuncio del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la imposición de un arancel del 25% a todos los productos mexicanos, es un golpe que no podemos minimizar. Este anuncio va más allá de ser un simple ajuste comercial; tiene profundas implicaciones para la economía, la soberanía y la estabilidad de nuestro país. Desde Acción Nacional consideramos que esta es una crisis de Estado que requiere unidad nacional, una visión clara y, sobre todo, una acción contundente que ponga a México primero.

Que no exista ninguna duda de que Acción Nacional respaldará con firmeza la defensa de la soberanía, de los intereses nacionales y de nuestra gente, especialmente aquellos que viven en condiciones vulnerables, como nuestras hermanas y hermanos migrantes. No permitiremos que decisiones unilaterales, arbitrarias o caprichosas de otros países se traduzcan en una afectación directa a los mexicanos.

Sin embargo, también es fundamental hacer una autocrítica sobre cómo hemos llegado hasta aquí. Si bien el anuncio del presidente electo de Estados Unidos es desafortunado y debe ser rechazado con toda claridad, tampoco podemos ignorar que en gran medida estas amenazas encuentran terreno fértil por la percepción de debilidad institucional y de inseguridad en México. El actual gobierno federal ha dado señales contradictorias, hacia adentro como fuera de nuestras fronteras, al desmantelar organismos autónomos como el IFT y la Cofece, fundamentales para el cumplimiento del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Además, los ataques reiterados al Poder Judicial y a las instituciones democráticas generan un entorno de incertidumbre jurídica que pone en riesgo no solo la relación bilateral, sino nuestra estabilidad interna.

No se trata de justificar las acciones de otros, sino de reconocer que debemos poner orden en casa antes de señalar las faltas externas. Este tipo de inconsistencias debilita nuestra posición en la arena internacional y abre la puerta a amenazas como las planteadas por el presidente electo estadounidense.

Pero no todo se reduce a temas institucionales. El principal punto de fricción sigue siendo la inseguridad. La percepción de que el crimen organizado crece sin control en nuestro país no solo es una fuente de preocupación legítima para los mexicanos, sino que también alimenta narrativas en el extranjero que justifican medidas extremas contra nuestro país, desde aranceles hasta posibles intervenciones. En este sentido, el mensaje de Acción Nacional es claro: hacemos un llamado urgente al Gobierno Federal, en particular a la presidenta de la República, para construir una estrategia conjunta que combata el crimen organizado de manera efectiva.

Este no es un tema de colores partidistas ni de ideologías; es un tema de supervivencia para millones de mexicanos que merecen vivir en paz. Si logramos como país devolver la tranquilidad a nuestras calles, a nuestras comunidades y a nuestras familias, se eliminará la principal razón de las amenazas que hoy enfrentamos.

Desde Acción Nacional proponemos la creación de un Tratado, incluso internacional, que aborde tres aspectos clave:

Cooperación en seguridad transnacional: Debemos establecer mecanismos claros y vinculantes para combatir en forma conjunta el crimen organizado, sin que ello implique ceder soberanía.

Migración: Es necesario regular la movilidad entre nuestros países con un enfoque humanitario, respetando los derechos humanos y fortaleciendo los lazos entre nuestras comunidades.

Relaciones comerciales: Urge establecer un marco que garantice estabilidad y certidumbre, evitando decisiones unilaterales que afecten el comercio y las inversiones.

Un tratado como éste permitiría no solo blindar nuestra relación con Estados Unidos, sino también sentar un precedente en el manejo de las relaciones bilaterales con cualquier otra nación.

Si las amenazas se cumplen, si llegan los aranceles, las deportaciones masivas o, peor aún, un intervencionismo que atente contra nuestra soberanía, el Partido Acción Nacional estará del lado del pueblo mexicano. Desde nuestros gobiernos estatales y municipales, estaremos listos para apoyar a nuestras hermanas y hermanos migrantes, para implementar medidas que mitiguen el impacto económico en nuestras comunidades y para defender con firmeza los intereses de nuestra nación.

La relación con Estados Unidos es vital y debe basarse en el respeto mutuo, en el diálogo serio y en la cooperación de buena fe. Las amenazas y las presiones no tienen cabida en una relación que debe ser de beneficio mutuo. Desde Acción Nacional reiteramos nuestro compromiso con esta visión y nuestro rechazo a cualquier medida que busque imponer condiciones desfavorables a nuestro país.

Sabemos que este es un momento de incertidumbre, pero también es una oportunidad para demostrar de qué estamos hechos como nación. Acción Nacional está aquí para respaldar a las y los ciudadanos, no desde un discurso vacío, sino desde el trabajo real y comprometido en todos los rincones del país. Queremos ser parte de la solución, no del problema, y eso implica actuar con responsabilidad, patriotismo y visión de futuro.

En este momento histórico, recordemos que la patria es primero. México es más grande que cualquier reto, más fuerte que cualquier amenaza. (Jorge Romero Herrera, El Heraldo de México, Editorial, p. 17)

Horizonte global / David contra Goliath

La amenaza de Donald Trump de imponer un arancel del 25% a las importaciones de México y Canadá es una clásica jugada de Goliath. Estados Unidos, con su abrumador peso económico, intenta dividir a sus dos vecinos en una negociación que debería fortalecerse por su unidad. Canadá, al abrir la puerta a un tratado bilateral, confirma una cruda realidad: América del Norte nunca ha sido un bloque cohesionado, sino dos relaciones bilaterales, una entre Canadá y Estados Unidos, y otra entre México y su vecino del norte. En este contexto, México enfrenta un desafío monumental y debe replantear su estrategia para evitar caer en la trampa de la vinculación de temas como comercio, migración y seguridad.

La asimetría de poder entre los socios del TMEC es evidente. Mientras Estados Unidos es el destino del 80% de las exportaciones mexicanas, México representa solo el 15% del comercio total estadounidense. Esta desigualdad, sin embargo, no es uniforme. Canadá, con el 66% de sus exportaciones dirigidas a Estados Unidos, enfrenta una situación similar, pero sin la presión de temas como la migración o el tráfico de fentanilo. Aquí radica uno de los errores históricos de México: la falta de inversión en construir una relación estratégica con Canadá como aliado en sectores clave como el energético y el tecnológico. Esta desconexión ha impedido que ambos países actúen como un bloque ante la enorme fuerza de Goliath.

En este contexto, es urgente que México evite la trampa de negociar desde la vulnerabilidad que implica mezclar temas sensibles. La experiencia del TLCAN ofrece una lección crucial: durante su negociación, México resistió la inclusión de temas migratorios y energéticos, logrando enfocarse exclusivamente en el comercio. Esta estrategia de compartamentalización debe replicarse. En relaciones asimétricas, a Goliath le conviene vincular los temas para maximizar su ventaja; David, por el contrario, debe separarlos para nivelar el terreno.

El sector automotriz es un claro ejemplo del poder de México si se enfoca en la producción conjunta, en lugar de hablar únicamente de comercio. En la industria automotriz norteamericana, los componentes pueden cruzar las fronteras hasta siete veces antes de que un vehículo llegue al consumidor final. México debe subrayar que su papel en esta integración beneficia no solo a las empresas mexicanas, sino también a estados clave en Estados Unidos como Michigan, Ohio, California y Texas, cuya economía depende de estas cadenas de suministro. El impacto se sentiría en estados que dependen de las importaciones mexicanas para mantener empleos e ingresos fiscales, y México debe centrar su mensaje en estas repercusiones locales para construir aliados internos en Estados Unidos.

El Secretario de Economía, Marcelo Ebrard, planteó recientemente que “en la mesa hay dos alternativas: fragmentarse con aranceles o construir juntos una región competitiva”. Para que esta visión sea viable, es fundamental que México movilice a líderes empresariales, legisladores y actores clave en Estados Unidos que entiendan la importancia de una Norteamérica integrada. No bastará con el tradicional cuarto de al lado con empresarios mexicanos; se necesita una campaña de comunicación directa y efectiva en estados clave.

La historia de David contra Goliath no se define por la fuerza, sino por la estrategia. México puede fortalecer su posición si desvincula temas, redefine su narrativa y cultiva alianzas estratégicas. Solo así podrá enfrentar esta amenaza y contribuir a construir una Norteamérica competitiva, resiliente y verdaderamente integrada en el escenario global. (Isabel Studer, El Heraldo de México, Online)

Uso de Razón / Fentanilo, la gran hipocresía

La adicción al fentanilo, que ya es una crisis de salud pública en el vecino del norte, es fruto de la corrupción política, médica y empresarial imperante en Estados Unidos.

Asombra el cinismo del presidente electo Donald Trump cuando se refiere al tema.

En la cena en Mar-a-Lago con el primer ministro Justin Trudeau, dijo que Estados Unidos y Canadá trabajarán juntos para abordar problemas “como la crisis de fentanilo y drogas como resultado de la migración ilegal”.

No, no es la migración ilegal la causante de la mortandad con esa droga tremendamente adictiva y letal, sino la colusión entre farmacéuticas, políticos y médicos estadounidenses.

OxyContin se llama el medicamento derivado del opiáceo que causa la adicción y mata anualmente a más de 60 mil personas en Estados Unidos.

Su artífice es farmacéutica Purdue Pharma, propiedad de la familia Sackler, una dinastía de grandes filántropos estadounidenses.

Con el financiamiento a campañas políticas, logró que el gobierno de Estados Unidos aprobara el medicamento pese a su enorme potencial adictivo, y que los médicos lo recetaran.

El negocio es de 35 mil millones de dólares y por las calles de Filadelfia y San Francisco deambulan miles de drogadictos en busca de sus dosis porque los médicos, debidamente recompensados por Purdue Pharma, les crearon la adicción al recetar el opiáceo hasta para un dolor de muelas.

¿En qué cuevas de las Rocallosas se esconden los Sackler y sus sicarios?

En ninguna. Tampoco tienen sicarios.

Sus nombres adornan las grandes salas del Museo Metropolitano de Nueva York, del British Museum en Londres y del Louvre de París, por sus donaciones con dinero logrado con la adicción a la poderosa droga que tiene de cabeza a Estados Unidos.

Bueno, el museo del Louvre retiró el nombre de la familia Sackler debido a las protestas, y lo mismo hizo el MET de Nueva York en siete de sus salas, aunque lo sigue conservando en el ala asiática y en el ala moderna contemporánea.

La prensa en Estados Unidos, la del mundo de habla castellana, como Ámbito Financiero (Argentina), El Comercio (Perú), La Sexta (España), y libros como El imperio del dolor, del periodista Patrick Radden Keefe, y Traficantes de la muerte, de Víctor Méndez, entre otros, dan cuenta de cómo la farmacéutica de los Sackler hizo de su droga la llave de su fortuna.

Repartió sobornos millonarios disfrazados de invitaciones, bonos y financiamiento de campañas, para continuar con el negocio criminal.

De esas fuentes tomo información para esta columna. Y también de los hechos:

Con una costosa campaña de marketing, lograron que los médicos estadounidenses prescriban OxyContin, lo que en el año 2000 se tradujo en ventas por mil 600 millones de dólares. El medicamento significó 80 por ciento de las ganancias de la compañía.

Diez años después, sus ventas superaron los 3 mil millones de dólares.

¿Costo humano? Más de 2 millones de adictos dieron el salto al fentanilo: lo mismo pero más barato y más potente.

Se estima que Purdue Pharma gastó alrededor de 200 millones de dólares en la campaña para que los médicos recetaran el opiáceo.

¿Cómo?

La compañía incentivó a los médicos a través de bonificaciones, regalos y conferencias en destinos atractivos, donde se promovía el uso extendido del medicamento.

Actualmente los Sackler y su compañía enfrentan unas 2 mil demandas, y en 2007 Purdue Pharma se declaró culpable de engañar al público sobre los riesgos de OxyContin, por lo que fue obligada a pagar 600 millones de dólares.

¿Fueron juzgados en Brooklyn?

¿En qué cárcel de Estados Unidos están recluidos en cadena perpetua?

En ninguna. Los iniciadores de la pandemia del fentanilo, que ha causado más de medio millón de muertes en Estados Unidos, disfrutan de libertad y de una fortuna de 9 mil 132 millones de dólares, según datos de Forbes.

OxyContin es una medicina hecha con oxicodona, y fue originalmente pensada para usarse en pacientes con dolores extremos por cáncer.

Fue tal el éxito comercial de la droga, que los dueños de Purdue Pharma lanzaron, a finales de los años 90, la campaña para incrementar exponencialmente su prescripción por parte de médicos en Estados Unidos.

Exponencial fue también el aumento de la fortuna de los Sackler.

Ya con la adicción creada, los usuarios pasaron al fentanilo.

La farmacéutica fue castigada, pero sus dueños conservan su fortuna y sólo perdieron algo de prestigio social.

Según Trump, la culpa de la epidemia de adicción al opiáceo y de la mortandad que provoca la tienen los migrantes.

Cierto, en México se fabrica fentanilo y los cárteles envenenan y matan con la droga a estadounidenses, pero es de una hipocresía colosal que Donald Trump no admita la responsabilidad de su corrupto sistema de salud en la crisis que allá padecen. (Pablo Hiriart, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 38)

Amenazas trumpianas y canadienses

De primer ministro a gobernador del estado 51 de los Estados Unidos de América. La “broma” de Donald Trump a Justin Trudeau ha dado la vuelta al mundo. En el punto más bajo de su popularidad y con encuestas que lo colocan a una enorme distancia (19 puntos) de su rival conservador, el primer ministro de Canadá solo atinó, según versiones periodísticas, a reír nerviosamente ante la afrenta.

En México, guardaron silencio al respecto los mismos que celebraron la visita relámpago de Trudeau a la residencia del bully en Florida como una victoria del canadiense y una “derrota” de México.

Trudeau, según fuentes diplomáticas de su país, fue a convencer a Trump de que no podía poner a su país y a México en el mismo costal respecto de dos temas candentes de la agenda: migración y tráfico de drogas. Pero resulta que fue por lana y salió trasquilado, para expresarlo con un dicho popular.

El escenario lo completan fuertes posicionamientos de políticos conservadores canadienses que aprovechan la coyuntura para afianzar sus posiciones rumbo a las elecciones generales de 2025.

Un viejo dicho sostiene que, para Estados Unidos, la política exterior es política interior, en el sentido de que muchas de las decisiones de ese poderoso país en su relación con el mundo se toman en función de las lides electorales. En esa línea se explica lo que ocurre en Canadá.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha expresado una y otra vez que México no caerá en las provocaciones ancladas a coyunturas electorales, ni en discusiones vanas sobre cuál país es mejor. Ello no debe ocurrir respecto de ninguna nación y menos con nuestros socios comerciales.

La incendiaria retórica de Trump es bastante conocida. No debe tomarse a la ligera, pero tampoco sobredimensionarse.

El magnate asumirá su segundo mandato el 20 de enero próximo. Para entonces, nuestro país deberá estar preparado, como ya se está haciendo, para todos los escenarios.

Sin embargo, no debe olvidarse que, pese a las asimetrías, tenemos reglas que de alguna manera emparejan la cancha. La imposición de aranceles con la que amenaza Trump es, por una parte, retórica que satisface a sus electores, pese a que abundan las evidencias de que las principales afectaciones serían para EU. Pero también estaríamos frente a una clara violación del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

En el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador, pudimos sortear las amenazas con habilidad política y en el marco de la diplomacia. Contamos, como país, con ese aprendizaje y con notables funcionarios que ya han sorteado esos delicados territorios.

Nuestro país se está preparando para todos los escenarios, que incluyen presiones de los conservadores canadienses a las que Trudeau ha respondido con timidez debido a un escenario electoral que le es adverso.

En los dos temas que prioriza Trump (el tráfico de drogas y los flujos migratorios), sectores políticos de Canadá asumen la misma postura que sus pares conservadores de EU: la doble moral.

En el caso del fentanilo, EU apenas combate a los traficantes en su propio territorio y no va al fondo del problema, pues la actual crisis tiene su origen en la llamada epidemia de los opioides, creada por la poderosa industria farmacéutica con anuencia gubernamental. Canadá tiene problemas de consumo similares a los estadounidenses.

Ambas naciones necesitan a los migrantes (Canadá recibe medio millón de personas al año, legalmente, con independencia de los trabajadores temporales), pero sus políticos, sobre todo los más conservadores, los culpan de todos los males pese a que hay pruebas de sobra de sus aportaciones a sus economías (en promedio, envían 20% de sus ingresos en remesas y el resto lo gastan o invierten allá).

Entre 2019 y mediados de 2024, 145 mil trabajadores mexicanos fueron a los campos agrícolas de Canadá en el marco de un programa de trabajo temporal. Sin ellos, un buen número de productores no podría levantar sus cosechas.

Tres de cada diez compañías mineras en México son de origen canadiense. Pueden exportar desde aquí, sin aranceles, gracias al T-MEC. ¿Así quieren a México fuera del tratado? Retórica pura en tiempos electorales. (Dolores Padierna, El Financiero, Opinión, p. 34)

CARTONES

Derrama económica de Navidad

Derrama económica de Navidad

(Fernando Llera, Excélsior, Nacional, p. 10)

¿Un soldado en cada hijo te dio?

Un soldado en cada hijo te dio

(Camacho, Reforma, Opinión, p. 10)

Rudos contra México

Rudos contra México

(Waldo, El Universal, Opinión, p. A15)