Opinión Migración 050120

Balance anual de la emergencia migratoria

El año 2019 será recordado como el de la emergencia migratoria. En enero se contabilizaron 40 mil migrantes aprehendidos en la frontera de Estados Unidos, en mayo fueron 140 mil y en noviembre el flujo volvió a su cauce normal, 40 mil.

La crisis migratoria viene de antes, de 2014, cuando los migrantes centroamericanos descubrieron resquicios legales para acogerse a la figura de refugio en Estados Unidos, especialmente si eran menores de edad o familias. Varias disposiciones legales obligaban a liberar a las familias migrantes y menores después de 20 días de ser detenidos (caso Flores vs Reno).

Se inauguraba un nuevo patrón centroamericano de migración familiar, infantil y juvenil, en vez de la tradicional migración laboral. Las crisis, calificada por Obama de humanitaria se resolvió por la vía pragmática, se liberaba a los solicitantes de asilo para que fueran acogidos por sus familiares o su comunidad de origen y se les iniciaba un proceso judicial. Esto condujo a otra crisis, la saturación del sistema judicial encargado de asuntos migratorios, lo que dilataba las citas a meses o hasta años.

(Jorge Durand, La Jornada, Opinión, p.12)

La relación

No existe frontera tan intrincada y diversa como la que separa a México de Estados Unidos. Lo fácil es simplificarla, racionalizándola como un asunto meramente comercial. La realidad es de una enorme heterogeneidad, complejidad y multiplicidad. La frontera con Estados Unidos incluye cruces legales e ilegales, drogas, contrabando, personas, ideas, mercancías, servicios y pleitos. Todo lo que existe en ambas naciones cruza la frontera. Un viejo dicho de aquella región afirma que “si cabe por el puente, puede pasar”.

Desde el altiplano es difícil comprender la diversidad y complejidad de la zona fronteriza. Se trata de una región, en ambos lados, que experimenta una relación simbiótica en la que cada uno vive del otro y ninguno podría explicar su existencia, y éxito, en ausencia del otro. Muchos han hablado de un “tercer” país, distante tanto de México como de Washington DC, pero en realidad se trata de un espacio de intercambio dinámico donde todo ocurre, tanto lo mejor como lo peor de ambas naciones.

(Luis Rubio, Reforma, Opinión, p.9)

Bajo Reserva // Silencio sobre el embajador señalado de acoso

En la Secretaría de Relaciones Exteriores se tuvo conocimiento de la nueva acusación que se hizo en contra del hoy exembajador de México en Argentina, Ricardo Valero, a quien se le señaló por el presunto acoso sexual hacia una menor de edad. Sin embargo, en la dependencia se mantienen alerta, dicen, pero no se abre expediente alguno, toda vez que el diplomático dejó de ser el representante de México en aquella nación desde el pasado 22 de diciembre. El diplomático de carrera, y ya hoy jubilado, fue declarado como una persona con problemas de salud, derivados de un tumor que se le retiró de la cabeza y que casi un lustro después le ha generado estragos. “Olvidar” que traía un libro en el bolsillo puede justificarse con un problema de salud, pero ¿acoso sexual? No hay tumor cerebral que ocasione eso… hasta donde sabemos.

Difícil, cumplir la promesa de AMLO a paisanos

Los consulados de México en el exterior, sobre todo los que están en Estados Unidos y Canadá, no han recibido hasta ayer comunicación oficial del gobierno mexicano en la que se les indique cómo serán cubiertos los gastos adicionales que requerirá la repatriación de cuerpos de connacionales que mueran fuera del país, como lo prometió el presidente Andrés Manuel López Obrador, luego del caso, publicado en este diario, de un paisano fallecido en Canadá y cuyos familiares no recibieron en un inicio el apoyo requerido. Las cuentas diplomáticas, nos dicen, tendrían que recibir al menos 50 millones de dólares para lograr la meta ofrecida, algo que se ve difícil.

(Bajo Reserva, El Universal, Opinión, p.2)

Víctimas “indirectas” de la tragedia LeBarón

“¿Cuáles son las víctimas directas? es mi pregunta, ¿los muertos? ¿o hay algún vivo que es víctima directa?”, fue la pregunta enérgica que con voz herida me hizo Adrián LeBarón hace unos días durante la conversación que sostuvimos para el noticiero Es de Mañana de Adn40.

“Yo soy el papá de Rhonita, y a mí me quemaron una hija y me quemaron cuatro nietos” me dijo con la voz entrecortada y una rabia que se filtraba a cada segundo por esa línea telefónica.

Adrián LeBarón recibió hace unos días una tarjeta informativa por parte de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, con la que se le notificó la solicitud de la Fiscalía General de la República, para inscribir en el Registro Nacional de Víctimas a todos los afectados “directos e indirectos” por los hechos ocurridos el 4 de noviembre pasado en Bavispe, Sonora, donde fueron brutalmente asesinados entre mujeres y niños, 9 integrantes de la familia LeBarón.

(Mónica Garza, La Razón, Opinión, p.)

De Tepito para el mundo… del arte

En el número 55 de la calle Peralvillo, no muy lejos del 33, donde hace tres meses encontraron drogas y un arsenal de diferentes calibres, incluso un lanzagranadas, está la galería de arte José María Velasco, creada hace 70 años sobre esa arteria, una de las que dan forma al corazón de Tepito, un barrio con una tradición de gente trabajadora y creativa, semillero de artistas y deportistas,  pero también donde ha germinado el crimen.

Esta galería rompió con las salas tradicionales dedicadas al arte. Es la  primera que ha tenido una relación directa con representantes de un suburbio francés a través de Tepito Arte Acá, el colectivo que germinó en esta zona donde se mezclan razas y oficios. Los ancestros migraron de diferentes partes del país y desarrollaron un sello que llevan en la forma de ser y una marca indeleble en su camiseta. Una marca registrada.

Es lo que expresaba una serie de fotografías titulada Tepito existe porque resiste; una frase que describe a esta comunidad. La exposición, presentada del 14 de septiembre al 3 de noviembre del año pasado, reflejaba diferentes rostros del barrio, vecino de la Guerrero; dos sitios que, según Fernando César Ramírez, escritor tepiteño, “eran cercanos de los cambios de rutas de ferrocarril de la estación ferroviaria de Buenavista”.

Un lugar en el que se asentaron migrantes de entidades que configuran la región del Bajío, así como de Puebla y Veracruz en los albores del siglo XX. “Incluso migrantes de otros países, como españoles o árabes, que no tenían vínculos en México”, cita el director de la galería, Alfredo Matus, en la presentación de estos disímbolos perfiles

(Humberto Ríos Navarrete, Milenio, Ciudad y Estados, p.19)

Cambiar para empeorar

Me gusta la frase de Giuseppe Tomasi di Lampedusa; la he citado más de una vez: “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”. La idea proviene de la novela El Gatopardo. Con el paso del tiempo la sentencia se ha convertido en un concepto (casi)imprescindible para acercarse a diversos avatares de la vida. La frase, mientras no acabemos con la Tierra y ya sea inútil cavilar en ella, puede y debe reparafrasearse sin permiso —Lampedusa ha muerto—: “Si queremos que todo empeore, es necesario que nazcan más y peores políticos”. Imposible no es. Una mirada rápida al mundo basta. No todo sigue igual, todo se ha deteriorado. Leer las cifras alegres de los dueños del mundo es necesario. Los números, y sobre todo los porcentajes utilizados por ellos —el hambre, explican, disminuyó de 39.6% a 39.5%—, son una suerte de burla. La realidad, en cambio, no es maleable, es realidad. Ahí está: migrantes, refugiados, hambre, prostitución infantil, decapitaciones, etcétera.

(Arnoldo Kraus, El Universal, Opinión)

La década populista

El año 2019 quedará marcado como el momento de consolidación del discurso populista que, después de un periodo de ascenso, hoy tiene las riendas de una cantidad importante de naciones y comienza a transformar la política local y multilateral.

“No hay mejor política exterior que la política interior” es un mantra nacionalista que no sólo anima al actual gobierno mexicano, sino que parece ser la señal característica de un grupo de gobiernos que han apostado por el localismo como una respuesta a la creciente globalización y una manera de conectar con una base electoral con sentimientos de agravio, contemporáneos o históricos.

Esto no ha implicado el aislacionismo de estos gobiernos. Por el contrario, ha impulsado una serie de políticas y relaciones que, amparadas bajo el manto del interés nacional, han tenido —y tendrán— implicaciones importantes para el resto del mundo y reconfigurará los acuerdos actuales: la deforestación masiva del Amazonas; la salida de una de las uniones políticas más ambiciosas para buscar un camino unilateral; la detención masiva de migrantes y el cierre de una frontera con una región a la que irónicamente se le llama hermana; el retiro de tropas de una región en conflicto para dejar a otros poderes avanzar en su control geopolítico y un largo etcétera.

(Leonardo Núñez González, La Razón, p.)