Opinión Migración 050124

Bitácora del director / Atípico

Minimizar los problemas ha sido la salida recurrente de este gobierno ante la crítica. Para él, éstos no son tan graves –aunque lo sean– o resultan tan sólo una imagen distorsionada, creada por sus “adversarios” con el propósito de afectarlo.

El hecho más reciente en recibir ese tratamiento discursivo es el secuestro de 32 migrantes sobre la vía Reynosa-Matamoros, una carretera que, por su importancia estratégica y la presencia del crimen organizado en la zona, debiera ser una de las más vigiladas de la República.

“Atípico” lo llamó la secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana. Tiene razón, en el sentido de que eso no debiera suceder en un país de leyes. Lamentablemente no la tiene en cuanto a la frecuencia con la que ha surgido ese tipo de delitos.

El propio Instituto Nacional de Migración consigna en una tarjeta informativa que en 2023 ocurrieron 400 secuestros de migrantes en diez sucesos masivos (Contralínea, 4/I/2024).

El mismo documento cita casos acontecidos en Chihuahua, Zacatecas, Sonora, San Luis Potosí y el propio Tamaulipas.

¿Acaso ya se olvidó el secuestro, asesinato y calcinación de 19 migrantes –de los cuales 17 eran guatemaltecos–, en Camargo, Tamaulipas, en enero de 2021?

El alcalde de Comitancillo, el pueblo del departamento de San Marcos del que provenía la mayoría de las víctimas, reconstruyó lo sucedido.

Contó que una treintena de migrantes viajó hacia México el 12 de enero de ese año. Llegaron a Nuevo León, nueve días después, desde donde partieron rumbo al río Bravo en tres camionetas. Ese mismo 21 de enero, las familias perdieron contacto con ellos.

El 22 de enero, aparecieron 19 cuerpos carbonizados dentro de una camioneta, sobre un camino rural, a menos de 70 kilómetros de la frontera con Estados Unidos. Los cuerpos tenían impactos de bala, igual que el vehículo. En total, los criminales dispararon 113 tiros. El resto del grupo original logró llegar a su destino.

Afortunadamente, los 32 migrantes secuestrados el sábado pasado, después de pasar la caseta de Nuevo Progreso, fueron encontrados con vida. Pero no porque hayan sido “rescatados” –como afirmó antier el vocero de la Presidencia–, sino porque los criminales los abandonaron a bordo de un autobús de transporte público urbano en el municipio de Río Bravo.

El portal informativo tamaulipeco Elefante Blanco publicó la misma tarde del miércoles que los migrantes secuestrados “fueron liberados por sus captores en la tienda Soriana de Río Bravo, confirmaron fuentes involucradas en la búsqueda”.

El gobierno, comenzando por el presidente Andrés Manuel López Obrador, suele quejarse del trabajo del periodismo independiente, al que ubica en el campo de sus “adversarios”, pero es difícil de entender la decisión de los criminales de liberar a los secuestrados de no haber sido por la intensa difusión que hicieron del caso los medios de comunicación, misma que llevó a las autoridades mexicanas a reaccionar. Igual, al presidente de Colombia, quien publicó en redes sociales que cuatro de las víctimas eran de ese país.

Al momento de redactar estas líneas, no había información sobre personas detenidas por el secuestro en Nuevo Progreso. Ojalá que pronto cambie esa situación, pues la única manera de frenar ese tipo de crímenes es que no queden impunes.

¿Qué validez pueden tener las reiteradas quejas del Ejecutivo sobre la actuación de los jueces si las autoridades de procuración de justicia no son capaces de aprehender y consignar a quienes cometen crímenes tan graves?

Y hay que agregar –volviendo al calificativo de “atípico”– que los migrantes no son las únicas víctimas de secuestros masivos.

Ahora mismo están pendientes de resolverse la desaparición de una familia en Texcaltitlán, municipio mexiquense cuyos agricultores se enfrentaron con extorsionadores de la Familia Michoacana el 8 de diciembre pasado; de una docena de trabajadores de limpia de Taxco, Guerrero, y de los pobladores de la comunidad de Barranca de Velázquez, en ese mismo estado.

Son, por desgracia, hechos que comienzan a ser frecuentes. Es decir, típicos.. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Nación, p. 2)

A ras de suelo  /  El negocio del secuestro migrante en Tamaulipas

Esta semana se hizo público el secuestro y aparición de 32 migrantes que viajaban a bordo de un autobús de pasajeros en la autopista Reynosa-Matamoros, en Tamaulipas. Inicialmente se habló de su rescate gracias al trabajo conjunto de autoridades estatales, las Fuerzas Armadas y la Guardia Nacional. Sin embargo, con posterioridad el presidente AMLO reconoció que fueron liberados por sus captores. Hasta el momento no hay claridad acerca de lo que ocurrió, más allá de que fueron localizados y que se encuentran a salvo y eso es una buena noticia.

Este hecho puso luz sobre una situación que por desgracia no es nueva y que ha afectado gravemente a las personas en movilidad. Cabe hacer una precisión: a pesar de que el delito de secuestro ha disminuido a nivel nacional, ha aumentado en contra de los migrantes. Sin embargo, se desconoce su magnitud ya que, dada su condición de indocumentados y por temor a los criminales o por desconfianza en las autoridades, muchos no denuncian.

Actualmente las redes dedicadas al tráfico de seres humanos están encabezadas por los grandes cárteles del crimen, los cuales han encontrado en este ilícito un negocio muy redituable, haciendo de los trayectos experiencias aún más traumáticas y vulneradoras de los derechos de las personas migrantes.

Durante 2022 y 2023 en la coalición de organizaciones Agenda Migrante, recibimos diversas peticiones de ayuda y testimonios por parte de migrantes o sus familiares por secuestro, extorsión o amenazas en el estado de Tamaulipas. Y no se trata únicamente del tramo carretero en el que estos 32 migrantes fueron sustraídos, sino que son varios los puntos de riesgo y de ocupación por parte de los cárteles más poderosos y sanguinarios del país que están presentes en la zona. El control del territorio en Tamaulipas se ha visto marcado por una sucesión de grupos armados provenientes de distintas fragmentaciones. Domina el Cártel del Noreste, ramificación de los Zetas, que a su vez proviene del Cártel del Golfo; el secuestro y la extorsión de migrantes han sido su sello. Sin embargo, se ha hablado también de la presencia de miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación y del Cártel de Sinaloa con la intención de expandirse a dicha región.

Basta con darse una vuelta a la estación de autobuses de algunas ciudades como Nuevo Laredo para constatar la presencia permanente de halcones que revisan y detienen a personas ajenas al lugar o que piden claves a los migrantes que arriban, a falta de las cuales muchas veces son llevados sin que se conozca su paradero.

Defensores de derechos humanos y religiosos en el nordeste del país han señalado la colusión y colaboración entre grupos criminales y autoridades locales. Esto coincide con una de las líneas de investigación seguidas en el caso de los 32 migrantes, que implica a elementos de la policía estatal en el secuestro por encargo del Cártel del Golfo.

Los secuestros y extorsiones son parte importante del modus operandi de los grupos criminales. Se ha vuelto común que una vez en la frontera les quiten los celulares y llamen a sus familiares para pedir rescates a cambio de concluir el cruce. Incluso, aprovechando que la red de apoyo de muchos migrantes se encuentra en Estados Unidos, los grupos criminales han hecho pasar los rescates por remesas, ordenando a las familias que lo envíen bajo ese concepto. Migrantes han atestiguado transferencias que van desde los mil hasta los 2 mil 500 dólares.

El secuestro y extorsión de migrantes ha sido una realidad sistemática en Tamaulipas. Para hacer frente a las redes de traficantes se requiere la puesta en marcha de una estrategia intersectorial, que incluya trabajo de inteligencia con actores clave en las localidades y la colaboración con otros países. Profundizar en el modo en que operan los grupos criminales y rastrear el dinero que manejan, son estrategias necesarias para atender la situación de raíz. (Eunice Rendón, El Universal, Nación, p. A7)

Templo Mayor

EL GOBIERNO de la 4T lo vendió como el gran rescate de los migrantes secuestrados. Gobernación dijo que en el operativo participaron autoridades de Tamaulipas, la Guardia Nacional y las Fuerzas Armadas. El vocero presidencial difundió fotografías de los “rescatados”. Presumieron rastreo de teléfonos, análisis de videos y hasta la búsqueda con perros.

LA REALIDAD, sin embargo, es que a los 32 migrantes no los rescató el gobierno. Los liberaron los propios delincuentes en Río Bravo. Como dicen en el argot criminal, fue para “enfriar la plaza”. Eso desató suspicacias sobre si fue una entrega negociada -con lo que la autoridad tendría contacto con los plagiarios-, o si, como dice la versión oficial, fue gracias al operativo.

SEGÚN el Presidente, en esto tuvo mucho que ver el “sensacionalismo”, es decir, que se hiciera público el hecho. Si el secuestro de las 32 personas no hubiera sido noticia de primera plana, probablemente no habría habido tal búsqueda y mucho menos el crimen organizado habría liberado a sus víctimas. Queda entonces la duda de si los delincuentes leyeron las noticias… o alguien en el gobierno les pidió el favorcito. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)

Jaque Mate / Batres vs. la Corte

LIBERADOS

La secretaria de Gobernación, Luisa María Alcalde, afirmó que los migrantes secuestrados en Tamaulipas fueron “rescatados” “gracias a las autoridades del estado, a la Guardia Nacional y a las Fuerzas Armadas”, pero resulta que los secuestradores los liberaron. Hasta en eso mienten. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p. 8)

Bajo Reserva

Ni 24 horas les duró la medalla del “rescate” de migrantes

Un día después de que la secretaria de Gobernación, Luisa María Alcalde, y el vocero de Presidencia, Jesús Ramírez, anunciaron que en coordinación con autoridades de Tamaulipas fueron “rescatados” 32 migrantes secuestrados por un grupo criminal, el presidente Andrés Manuel López Obrador les corrigió la plana y dijo que como “había mucho gobierno ahora en la zona”, los delincuentes decidieron dejarlos libres. Además del quemón que ya se llevaron por colgarse una medalla que no les tocaba, ¿será que les recetan un lugar en las mentiras de la semana, en la categoría de “Pinocho de la semana”?(Bajo Reserva, El Universal, p. A2)

Razones / No hubo rescate, hay complicidad

No hubo ningún rescate de migrantes en Tamaulipas, como anunciaron la secretaria de Gobernación, Luisa María Alcalde; el vocero presidencial, Jesús Ramírez, y el gobernador Américo Villareal. Desde el miércoles, según lo había confirmado la Fiscalía estatal, sabíamos que los migrantes secuestrados el 30 de diciembre habían sido liberados por sus propios captores. Hoy sabemos también que los liberaron después de que muchos de ellos pagaron las extorsiones que les impusieron los delincuentes.

No hubo ni un solo detenido por estos hechos, que están muy lejos de ser “atípicos”, como también dijo la secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, Rosa Icela Rodríguez: todos los días hay secuestros de migrantes, sobre todo en la frontera norte, pero en realidad en todo el trayecto, que es controlado por los grupos criminales desde el sur hasta el norte del país. Incluso, en este caso ha sido extraño que entre las personas liberadas, siguiendo otra vez lo dicho por las autoridades locales, no hay colombianos, cuando el propio presidente de ese país, Gustavo Petro, había pedido la liberación de cuatro de sus compatriotas. Queda la duda de si los liberados son en realidad los que fueron secuestrados el 30 de diciembre u otros de los muchos que sufren una tragedia similar.

Lo que sucede en el tema migratorio es gravísimo. Ya de por sí las oleadas de migrantes configuran una crisis humanitaria real que no estamos ni remotamente atendiendo. Pero el hecho de que el crimen organizado haya tomado el control del tráfico de personas, redobla los costos de esa crisis y el sufrimiento de las personas. Los migrantes no sólo sufren condiciones inhumanas en su trayecto por México y otros países para tratar de llegar a la frontera con Estados Unidos, tampoco tenemos mecanismo alguno de cobijo o contención para ellos.

Deben enfrentarse a las bandas criminales que los extorsionan, en ocasiones cooptan por la fuerza a hombres para convertirlos en sicarios, y violan y prostituyen a mujeres y niñas. Ésa es la verdad. Y existe una absoluta indiferencia hacia el tema: un ejemplo, ayer el presidente López Obrador volvió a decir que han disminuido los secuestros. El problema es que los miles de migrantes secuestrados y extorsionados no entran a esa lista, es como si no existieran.

Entiendo, decíamos hace ya muchos meses que ningún país puede tener fronteras abiertas, como prometió después de ganada la elección de 2018 el ahora presidente López Obrador; entiendo que la seguridad nacional y pública requieren restricciones, en ocasiones más duras que las normales, para garantizarlas; entiendo que las olas migratorias están resultando políticamente inmanejables para Estados Unidos y que nuestros vecinos requieren de la cooperación de México para frenarlas, y creo firmemente que México debe brindar ese apoyo.

Pero también debemos entender que no se está garantizando la seguridad mínima de los migrantes, que las restricciones impuestas en México son tan volubles que lo que fomentan son la corrupción, la impunidad y los dejan en un marco legal absolutamente difuso; entiendo que, al no tomar ninguna medida adicional, la desprotección marca tanto a migrantes como a las poblaciones, sobre todo en la frontera norte y sur, donde ellos se asientan. Y entiendo que no se puede desligar lo que sucede en la migración del crimen organizado y, por ende, la laxitud de la política de abrazos y no balazos se extiende hacia las ramas del crimen organizado que participan en ese proceso de tráfico de personas, como lo volvimos a ver en Tamaulipas.

No tenemos una política migratoria, como no tenemos una estrategia de seguridad eficiente y verosímil para la sociedad. Y la migración y la seguridad están cada vez más íntimamente relacionadas.

Los acuerdos sobre migración con Estados Unidos van y vienen, pero se han convertido en una moneda de cambio. Se ha pasado de las fronteras abiertas al endurecimiento y de éste a la laxitud y viceversa, de acuerdo a las circunstancias coyunturales. Quizá no se puede frenar el flujo migratorio antes de que llegue a la frontera, pero de allí a que no se haya roto prácticamente ninguna trama criminal internacional que maneja estos flujos migratorios es desconcertante.

A todo esto hay que sumarle algo en lo que hemos insistido muchas veces: con países con los que México es en extremo indulgente, como Cuba, Nicaragua y Venezuela, que son de los que mayor cantidad de migrantes envían a México, habría que tener mayor firmeza. Si México reconociera que esos países son gobiernos autoritarios, dictatoriales, donde se violan los derechos de sus ciudadanos, como lo hizo en el pasado con la España franquista, con Argentina, Chile y Uruguay, con las naciones centroamericanas, durante las dictaduras, podría tener una política de asilo transparente y eficiente, como la tuvo durante décadas. Pero como ésos son considerados gobiernos amigos y hasta humanistas, México no tiene una política humanitaria con sus refugiados.

Se suceden desde hace años las masacres y delitos graves. En San Fernando, en Tamaulipas, decenas de migrantes fueron asesinados por narcotraficantes; en diciembre del 2021, medio centenar de migrantes murieron asfixiados en la caja de un tráiler. Muchos otros han tenido el mismo destino a manos de criminales y traficantes, terminan secuestrados, extorsionados, violados u obligados a integrarse a bandas criminales. Y en este nuevo caso aparece otro agravante: todo indica que los secuestradores están coludidos con elementos de la policía local. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 7)

Pepe Grillo

Seguridad, prioridad en Coahuila

Una de las razones que explican el triunfo de Manolo Jiménez en Coahuila es que la población reconoce los aceptables niveles de seguridad en la entidad, en un entorno fronterizo por demás peligroso por la presencia masiva de migrantes y el acecho de las bandas del crimen organizado.

El nuevo gobernador no piensa dejar ni un cabo suelto. Ya reiteró que la seguridad es prioridad de su administración. Como el movimiento se demuestra andando entregó nuevas patrullas y vehículos tácticos blindados para Torreón

Manolo Jiménez reconoció que la seguridad es una tarea compartida de los tres niveles de gobierno, por lo que no regateó reconocimientos al Ejército Mexicano y la Guardia Nacional, así como la estrecha coordinación con los alcaldes, en este caso particular el de Torreón, Román Cepeda

La idea es que delincuentes que operan en estados vecinos quieran infiltrarse en Coahuila. No lo permitirán.

Haitianos azules

¿ A quién se le habrá ocurrió llevar migrantes haitianos para animar un mitin de Santiago Taboada? Quien lo hizo, antes de hacer mutis, tiene que ofrecer una disculpa pública.

Se trató de un gesto cruel e irresponsable que no debe quedar impune. No solo coloca a los haitianos en el pantano de la ilegalidad sino que se abusa de su extrema vulnerabilidad. ¿Quién les dio las camisetas azules con logos del PAN?

Ya se registraron deslindes. Se hizo notar que otros contingentes de haitianos han acudido a mítines de otros partidos.

Las campañas no han arrancado formalmente. Todo lo visto hasta ahora, que es demasiado, es parte de las pre campañas que resultaron de lo más onerosas.

Lo bueno de esto es que hay tiempo para hacer un acuerdo multipartidista de dejar a los migrantes el margen de la competencia política local, que se indague quién los mete y que se atenga a las consecuencias. (Pepe Grillo, La Crónica de Hoy, Columnistas, p. 3)

Desde Afuera / Frontera, problema electoral

Todo indica que la seguridad fronteriza estará en el ojo del huracán político estadounidense en este año electoral y que sin importar lo que se haga, los republicanos clamarán por mayores esfuerzos y soluciones que enorgullecerían a la Almania Nazi o la Rusia soviética.

De acuerdo con la prensa estadounidense, por lo pronto los demócratas consideran promover políticas de dureza en la frontera que hasta hace poco calificaban como fuera de lugar.

El gobierno del presidente Joe Biden y los demócratas en el Congreso están presionados por los republicanos, que tienen una mayoría de dos votos en la Cámara baja y están en la minoría por apenas dos escaños en el Senado, condicionan la aprobación de un paquete de ayuda militar a Ucrania, con implicaciones para Israel y Taiwán, a la aprobación de un paquete presupuestal con medidas de mayor dureza en la frontera con México.

La presión de los republicanos es multiplicada por los reclamos de políticos de ciudades gobernadas por demócratas enojados por el influjo de migrantes, y ciertamente por los partidarios de la ayuda militar a Ucrania. “Los republicanos creen que si pueden hacer de 2024 el año de la frontera (un tema que las encuestas muestran consistentemente es una prioridad para los votantes y una vulnerabilidad para los demócratas), el presidente Biden será derrotado en las urnas en noviembre”, afirmó Axios.

En ese marco, el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson, encabezó el miércoles una delegación de 60 republicanos a un punto fronterizo en Eagle Pass, Texas.

La escena fue un montaje interesante el diario digital Axios relata, por ejemplo, que “mientras las cámaras capturaban escenas de migrantes que intentaban cruzar la frontera a pocos metros de distancia, los miembros de la delegación republicana amenazaron con cerrar el gobierno a menos que Biden ‘cierre la frontera'”.

Otra “accidental” fotografía registra cuando al menos cuatro agentes armados de la Patrulla Fronteriza a bordo de una lancha observaban a una familia tratando de vadear el río.

De acuerdo con cifras “filtradas” por la Patrulla Fronteriza, en diciembre se registraron más de 302 mil “encuentros”, léase detenciones de presuntos migrantes indocumentados, en la frontera con México.

Las estimaciones oficiales apuntan a que en 2023 las autoridades interceptaron a casi 2.5 millones de indocumentados que trataban de llegar a EU. “Todo el mundo sabe que la frontera sur ahora es un peligro claro y presente, el país sabe que es un peligro claro y presente. Las cifras (de migrantes) son asombrosas”, dijo el senador republicano Rick Scott. Sus correligionarios hablaron de militarización y ejecuciones.

Y por lo pronto, harán todo lo necesario, incluso detener el funcionamiento del gobierno estadounidense para presionar por mayor seguridad en la frontera, de la migración al narcotráfico. Pero no antes de las elecciones de noviembre. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 21)

Quebradero  /  Las confusas respuestas rápidas

Al Presidente le da por entrar en el terreno de las evasivas. Desde siempre ha tenido capacidad para cambiar de tema con facilidad. Su concepto de “tengo otros datos” no es de este sexenio lleva mucho tiempo en su narrativa.

El minimizar los problemas no hace que desaparezcan. Al pasar del tiempo se vuelven a aparecer entre nosotros. Las respuestas rápidas pueden llenar vacíos, pero no son parte de la solución o de la forma en que se deben abordar los problemas.

López Obrador confía en sus instintos que son los que lo han llevado a tener en su gobernabilidad un poder abrumador. Sus respuestas rápidas para no dejar vacíos son parte de una narrativa efectiva que no se puede pasar por alto, le ha dado un gran resultado en estos años, incluso en sus años como jefe de Gobierno de la capital.

Sin embargo, en la medida en que ha avanzado su administración sus rápidas respuestas han generado confusión por más que no deje de estar en los terrenos del efecto teflón. La gran ventaja que sigue teniendo es que su discurso se ha ido convirtiendo en algo que en otras ocasiones hemos referido como “la verdad” entre sus millones de seguidores.

El oportunismo en su entorno también se mantiene consistente. Quienes lo rodean tratan de evitarle problemas o de plano comportarse como él quisiera para tratar de quedar bien con él rindiendo pleitesía, o haciendo propuestas como la de elevarlo a “héroe nacional”. En la medida en que se acerque el final de su administración estas manifestaciones se incrementarán y ya no habrá manera alguna de que surja un balance crítico que pudiera llevar a balances precisos sobre la gobernabilidad de quien gane las elecciones.

Si nos atenemos a las encuestas, podría ser Claudia Sheinbaum quien por más que siga de manera puntual las propuestas de López Obrador tendrá que tomar su propio camino y éste no puede seguir siendo estrictamente igual a lo que hemos vivido estos años.

Las respuestas rápidas del Presidente lo están llevando a los terrenos de la confusión y a juicios sobre las personas, particularmente jóvenes, que se han visto involucrados en hechos violentos.

Recientemente se refirió a situaciones en las que un grupo de jóvenes fueron asesinados de manera brutal ante lo cual habló de causas como la droga y el estar en lugares en que no debían estar como si no tuvieran la libertad de hacerlo.

Con matices algo sucedió de manera similar con el secuestro de 32 migrantes en Tamaulipas. Durante dos días el gobierno tuvo que reconocer que no tenía información sobre lo que había sucedido. Cuando los migrantes fueron liberados altos funcionarios del Gobierno ponderaron que gracias a acciones concertadas se concretó su liberación, cuando lo que había pasado era que habían sido liberados por causas todavía desconocidas.

Sin embargo, el Presidente de nuevo quiso evitar el vacío y aseguró que tenía que ver con extorsiones a sus familiares en Estados Unidos. Es de llamar la atención el funcionamiento de los servicios de inteligencia, digámoslo de alguna manera, de la delincuencia organizada que conocían con precisión todo lo habido y por haber de los migrantes al grado que los secuestraron.

Desde hace tiempo la migración es un fenómeno que se tiene que entender y atacar bajo la perspectiva de la inseguridad. Los migrantes en su derecho recorren sus países y el nuestro para llegar a la “línea”. El problema es que el nivel de inseguridad en el país los expone a cualquier tipo de vejación en medio de discursos oficiales vacíos.

Podrá la respuesta rápida tapar vacíos y crear una narrativa para ofrecerle respuestas a los millones de seguidores, pero la terca realidad se va agolpando con todo y los altos niveles de popularidad.

RESQUICIOS.

El discurso de toma de protesta de la nueva ministra va pintando la nueva composición en la Corte. Se vienen escenarios de confrontación interna y de debates ideológicos más que legales que son los que deben buscar cómo alcanzar la justicia. (Javier Solórzano Zinser, La Razón, La Dos, p. 2)

Malos modos /  Migrantes: el rescate más fácil del mundo

Vivimos en un país tan raro que usted o yo, amable lectora, amable lector, podríamos, sin muchas broncas, rescatar a 31 migrantes secuestrados por el crimen organizado. La afirmación viene a cuento por el concepto de “rescate” que pasa a manejar el gobierno federal.

Hace unos días, sabidamente, en Tamaulipas, la mafia secuestró a 31 personas. Estuvo fácil, porque siempre está fácil. Los criminales, armados hasta los dientes, pararon el camión en que viajaban, los obligaron a bajar y se los llevaron. A 31, sí. Tan tranquilos. Aunque los secuestros de migrantes, en general con consecuencias terribles, son de lo más frecuentes en México, y aunque el trato que damos a las personas en esa condición es conocidamente inaceptable, este caso causó cierto revuelo, incluso en otros países, así que el funcionariado prometió una búsqueda sin cuartel. Sabemos lo que suele pasar con esas búsquedas, frecuentemente llamadas “carpetas de investigación” para que todo suene súper formal y profesional: o se pierden en la noche de los tiempos, olvidadas porque la siguiente atrocidad es todavía más grande, o terminan con la aparición de los secuestrados muertos y con señales de tortura. Esta vez no. Pasados unos días, el funcionariado, particularmente el federal, anunció y reanunció que la búsqueda había sido exitosa: “¡Los rescatamos!”, dijo la secretaria de Gobernación. Bravo, bravo, dijo la canciller, que además felicitó a Américo Villarreal, el góber tamaulipeco, ese prohombre. Fue gracias al “esfuerzo coordinado” (en estos casos, es muy importante también hablar de “esfuerzos coordinados”) del gobierno estatal, Sedena, Guardia Nacional y a saber cuántas instituciones más que esa gente maravillosa está con bien, dijo el vocero de Palacio Nacional. Así es, dijo el Jenaro. ¡Guau!, dijeron demasiados colegas en los medios.

Uno se imagina un “operativo” (también es muy importante hablar de “operativos”) nivel serie gringa de espías: chicos musculosos “apretando” a narcos presos en cárceles de alta seguridad; satélites funcionando a tope; negociaciones con la inteligencia británica, israelí y gringa para dar con los secuestradores; elementos de nuestras fuerzas especiales, con pintura en la cara, peinando el estado. Bueno, pues no. El “rescate” fue mucho más coherente con la política de austeridad republicana promulgada por nuestro líder: los criminales soltaron a los migrantes frente a un supermercado, según nos hizo saber el portal “Elefante Blanco”. Por eso empecé estas líneas diciendo que, en México, hasta usted y yo podemos rescatar a migrantes secuestrados. Basta con rentar un camión y lanzarse al Soriana.

Otra cosa que podemos hacer todos, se entiende que quienes trabajamos en los medios, es mostrar un poco más de escepticismo ante los logros que cacarea el oficialismo. (Julio Patán, El Heraldo de México, Online)

El regalo de Navidad para Trump: crisis migratoria

Este diciembre pasado fueron detenidos 302 mil migrantes en la frontera sur de Estados Unidos. Un récord de todos los tiempos. Esta cifra sin precedente y la crisis migratoria fronteriza que precipitó es el mejor regalo de Navidad que pudo haber recibido el aspirante republicano a la Presidencia, Donald Trump.

La aparente debilidad del presidente Joe Biden para campear con los enormes flujos migratorios llegando a la frontera común México-EU es su mayor vulnerabilidad en su intentona de reelección. Los republicanos y, en especial los medios de comunicación masiva conservadores, como Fox News, han hecho escarnio del mandatario: quien no puede defender la frontera no debe estar en la Casa Blanca; es urgente que regrese el hombre del hermoso muro fronterizo, Trump.

La crisis migratoria no sólo se aprecia en la frontera. También en varias ciudades como Nueva York y Chicago. Los problemas para albergar y alimentar a los inmigrantes que son enviados desde Texas por el gobernador Greg Abbott inquietan no sólo a los alcalde esas ciudades, sino a todas las familias de ese país. Todas las pantallas de televisión caseras del vecino país, durante las vacaciones navideñas, observaron repetidamente escenas de migrantes acampando en todo tipo de lugares públicos, como gimnasios y escuelas, pues los hoteles estaban desbordados.

Consecuentemente percibieron los caos urbanos que esas migraciones de familias pueden traen aparejados.

La ayuda estadounidense a Ucrania e Israel está parada. Los republicanos la han hecho rehén de “resolver la crisis en la frontera sur”. Quieren medidas draconianas para impedir los flujos migratorios.

La retórica de los aspirantes republicanos se inflama: los migrantes “envenenan la sangre de nuestro país”, aseveró Trump.

¿Quién le ha dado ese regalo a Trump? O, dicho de otra manera, ¿quién o quiénes son los responsables de la crisis migratoria en la frontera?.

La respuesta más socorrida, pero incompleta, es que son las causas tradicionales de expulsión –pobreza y violencia–. Los Estados prácticamente quebrados, como Venezuela y Haití, o las perennes desventuras económicas de Cuba.

No me parece, sin embargo, que ninguno de estos tres países esté mucho peor ahora que hace tres o cinco años. Una explicación novedosa está en la utilización de las redes sociales. El diario The New York Times tiene un extraordinario artículo explicando la incidencia de las redes y los influencers en el desplazamiento migratorio (Live From the Jungle: Migrants Become Influencers in Social Media. 20 de diciembre, 2023).

La llamada de atención que hago es para responsabilizar a todos los actores de la migración. Los malos y los buenos. En los primeros, figura predominantemente el crimen organizado. Las bandas de traficantes de personas han hecho su agosto. La industria de conseguidores y facilitadores que, en los corredores más álgidos, como el estrecho del Darién o el estado de Tamaulipas, cobra un piso a los migrantes en tránsito como si fuera de oro.

Entre los actores buenos, destacan las organizaciones de la sociedad civil (OSC) y los organismos internacionales. Hay que decirlo. Muchas OSC sólo miran al corto plazo. “Están desamparados, tienen que entrar”. O bien, al hacer bien su trabajo, los organismos internacionales como la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) o la propia ACNUR humanizan el flujo, y al hacerlo es probable que lo faciliten.

Desde luego que los académicos que tenemos tiempo señalando a los abusos contra los migrantes en tránsito también llevamos parte de la responsabilidad.

De alguna manera todos somos responsables de haber allanado los caminos para llegar a la frontera común entre México y Estados Unidos.

Seamos claros. No estoy diciendo que se han acabado los abusos y las vejaciones en contra de los migrantes en tránsito en México y en todo el continente americano. Desde luego que hay desamparo. Pero veamos más allá del sufrimiento de las familias que solicitan asilo.

Sí considero que de cara al proceso electoral en Estados Unidos tenemos que hacer una reflexión y evitar, en la medida de lo posible, regresarle la Casa Blanca a Trump.

Lo que México sí puede aportar es un esfuerzo sin precedentes para que los flujos migratorios sean legales, ordenados y seguros. Un escenario tal en el que sólo los casos de asilo extremo, en los que esté en juego la vida, se resuelvan en la frontera común. Todos los demás tendrían que esperar en su lugar de origen. (Rafael Fernández de Castro, El Financiero, Mundo, p. 27)

Política Cero  /  ¡Hay unos haitianos en mi PAN!

De los creadores del Cártel inmobiliario del PAN ahora aparece su más reciente película “¡Hay haitianos en mi marcha!”, donde un abnegado y desconocido candidato a ser jefe de gobierno de la Ciudad de México fue objeto de un montaje por parte de malvados morenacos y brugadistas que les sembraron en su movilización un grupo de haitianos que se hicieron pasar por panistas. Por supuesto, como yo también soy bien mentiroso, sí le creo a mi Santi Taboada que está instalado en el melodrama reguetonero negándolo todo. O sea, para montajes los de Loret. Ni modo que el comunicador les haya mandando esos elementos acarreándolos desde Puerto Príncipe, para que luego salieran muy entusiastas tomándose la foto con un alto funcionario cercano a Liosa Limón.

Digo, a mí lo único que me hace dudar es que el clasismo-racismo-mozimismo de los panistas les impediría relacionarse con migrantes haitianos a los que verían con mucho desdén.

Así, cualquiera diría que Markitititititito Cortés contrató a Anette Cuburu para alivianar el tema y armar el control de daños, pues mientras la Rabadán se ponía pero que Kinky Téllez ante una feminista, el presichente de Acción Nacional sale a declarar que los haitianos forman parte de la apertura democrática y la inclusión que está operando entre los panuchos. Eso no se veía ni en La hora pico ni en Las lavanderas.

Algo que solo se puede comparar con el montaje peripatético de Xóchitl Gálvez que haría enojar más a García Luna Productions que las memorias de Sarkozy donde afirma que calderón era su mascota  (digo, en descargo de Jelipillo se puede decir que o gobernaba o se acababa las reservas de cubanderas, no se puede hacer todo al mismo tiempo): una jovenzuela que casi ni se veía que había tomado algún cursillo en el CEA de Televisa, pasa “casualmente” por la casa de Lady X y como haciendo una travesura toca la puerta y ¿quién creen que le abre? La mismísima señora del huipil (que ahora ya no usa, no la vayan a regañar las niñas bien) que “casualmente” también andaba por ahí, lista para responder una pregunta fundamental “¿Por qué quiere ser presidenta?” Por supuesto tuvo que leer la respuesta en el prompter. Ese sketch no lo hubieran admitido ni en La Escuelita de Ortiz de Pinedo, y menos con el ridi mensaje de “No Fake”. Algo tan creíble como las gelatinas de la prianchuchista.

Mejor hubiera dicho que tenía unos haitianos refugiados en su casa para que no los fuera a atropellar el Tren Maya. (Jairo Calixto Albarrán, Milenio, Al Frente, p. 3)

Los derechos laborales de los migrantes, promesa incumplida del TLCAN

En 1992-93, cuando se llevó a cabo la negociación del TLCAN 1.0, en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, un grupo de mexicanos que denunciamos el fraude electoral de 1988, que lo llevó a la presidencia, manteníamos también una posición crítica respecto de las políticas de ajuste estructural neoliberales. Formamos mecanismos de coordinación como la Red Mexicana de Acción frente al Libre Comercio (RMALC), y nos coordinamos también con especialistas en todos los temas del TLCAN. Articulamos entonces alianzas con grupos afines en Estados Unidos y en Canadá, de cara a las posiciones de los gobiernos en Washington, Ottawa y la Ciudad de México.

El foco estaba en el comercio, y particularmente en la exportación. Los activistas ciudadanos -entre los que estábamos académicos, sindicalistas, ambientalistas, pequeños y medianos empresarios, miembros de distintas iglesias, representantes de pueblos indios, entre otros- fuimos recibidos con una pregunta muy reveladora en la primera sesión que sostuvimos con altos funcionarios de la entonces Secretaría de Comercio: ¿y ustedes qué exportan? Como si nuestra capacidad de ser interlocutores dependiera de nuestra participación en el comercio exterior. Uno de nuestros colegas respondió ágilmente: ‘un chingo de mexicanos’.

Me tocó constatar que el TLCAN iba más allá del comercio para constituir una alianza de los grandes capitales que buscaba establecer el trato nacional a la inversión extranjera y facilitar el flujo de capitales, incluida la repatriación de utilidades obtenidas por las corporaciones transnacionales. Bajo el gobierno del presidente Bill Clinton, el sector hegemónico del partido demócrata se movió de ser el partido de la clase trabajadora, a congraciarse con lo que se llama ‘el Estados Unidos corporativo’, cuyo centro de poder neurálgico y sede de los grandes intereses es Wall Street.

Tampoco es que prevaleciera la pureza ideológica del librecambismo. De hecho, algunos de los votos para que el TLCAN fuese aprobado en la Cámara de Representantes en Washington se consiguieron mediante medidas proteccionistas, como las otorgadas a los productores de tomate del estado de Florida, cuyo producto era inferior en calidad al tomate del estado de Sinaloa. Como suele ocurrir en la realpolitik, los votos se compraron y se vendieron en el mercado político-electoral a cambio de obras y de prebendas en los distritos de los congresistas reticentes a dar su voto para la aprobación del acuerdo.

Los activistas ciudadanos nos entrevistamos con funcionarios del gobierno del presidente Bill Clinton, y con legisladores clave en la Cámara de Representantes y en el Senado estadounidenses, así como con parlamentarios clave en Ottawa. En México el gobierno salinista puso todos los huevos en la canasta en Washington, porque estaba claro que allí se tomaría la decisión final. No existía en México un régimen democrático, ni un gobierno respetuoso de la división de poderes. Los legisladores eran vistos como accesorios al poder ejecutivo; a los diputados y senadores de su propio partido, el PRI, el gobierno de México ni siquiera les compartía los textos que estaban obligados a aprobar sin lectura alguna. Jorge G. Castañeda, Adolfo Aguilar Zinser y quien esto escribe les compartimos en 1993 a los legisladores mexicanos el llamado ‘Borrador de Dallas’ donde se perfilaban ya las líneas definitorias del pacto trinacional.

A treinta años del primer TLCAN, volvemos al principio: la ausencia de derechos laborales efectivos para los trabajadores migratorios mexicanos en Estados Unidos es una gran indignidad para América del Norte, cuyos gobiernos gustan de llamarle ‘la región más competitiva del mundo’. (Carlos Heredia Zubieta, El Universal, Opinión, A14)

CARTONES

Cartón 01 enero5

(Garci, El Financiero, Opinión, p. 28)

Cartón 02 enero5

(Rocha, La Jornada, Política, p. 10)