Opinión Migración 050224

El impacto de la inmigración en México es local, no nacional

De enero a noviembre 2023 entraron más de 39 millones de personas a México principalmente a la CDMX, Cancún y Guadalajara incluyendo más de 300,000 inmigrantes regulares. Estos inmigrantes aportaron para crecer el número estimado de foráneos residentes en México a más de 1.2 millones o aproximadamente el 1% de la población nacional. Este número queda bajo contra los casi 12 millones de mexicanos residentes en el extranjero y los casi 30 millones de mexicanos de 2ª y 3ª generación que estima SEGOB viven en EU.

Aun ante estos apabullantes números que caracterizan a México como un país mundialmente reconocido como emigrante, vemos continuamente noticias respecto la denominada crisis de migrantes que cruzan el país en vías a EU. En este contexto, los casi 700.000 encuentros con migrantes irregulares del Instituto Nacional de Migración (INM) en este mismo periodo se detienen para considerar si conforma una crisis en sus números o representa un aumento comparado con los encuentros reportados hace 10 años. Con esto se busca demostrar que, de haber una crisis migratoria, no es una crisis nacional algo visto adicionalmente en que 17 estados reportaron menos de 3,000 encuentros con migrantes irregulares en este periodo.

En cambio, la alta concentración de encuentros en estados como Chiapas y Tabasco son indicativos de verdaderas crisis locales en las ciudades de Tenosique y Tapachula que dan cara para los migrantes y personal del INM. Estas ciudades se caracterizan por llegar a casi duplicar sus poblaciones a lo largo del año gracias al arribo inicial de migrantes que las usan como bases para descansar, ser presentados ante el INM, organizar la continuación de sus viajes, trabajar temporalmente y conocer nuestro país. Para los gobiernos locales esta presión adicional puede significar grandes oportunidades para su futuro desarrollo como auténticos nexos comerciales y culturales con Centro y Sur América al mismo tiempo que representa gastos adicionales para dotar de servicios públicos a la población flotante.

Aun cuando podemos apreciar esfuerzos por tratar el tema migratorio con un énfasis en derechos humanos mediante acciones federales como la creación y otorgamiento de la Tarjeta de Visitante por Razones Humanitarias a aquellos que califican, lo cual da un estatus regular migratorio con sus beneficios, no hemos visto una respuesta a la verdadera crisis migratoria en las políticas de desarrollo urbano tanto por la federación o local. Si bien, la SEDATU entrego fondos adicionales mediante su programa de Mejoramiento Urbano a ciudades fronterizas del norte en 2021, una acción similar no se ha manifestado en la frontera sur. Igualmente, esfuerzos federales como la conexión de Tenosique mediante el Tren Maya no considera una dimensión migratoria en sus planes de desarrollo para esta ciudad. Por lo tanto, queda a responsabilidad local y estatal responder a la auténtica crisis de una boomtown o ciudad con un inesperado estallido en su crecimiento poblacional. Aun cuando en tiempos previos vimos la consolidación de esfuerzos por Chiapas, para tomar un ejemplo, para crear una política fronteriza a través de la ya difunta Secretaria para el Desarrollo de la Frontera Sur y del Municipio de Tapachula por crear una Dirección de Migración y Política Internacional estas también sirvieron para generar una política de coordinación con la federación, países vecinos, organizaciones migrantes y organismos internacionales sin necesariamente considerar que de haber del impacto de estos sobre el desarrollo urbano. Como urbanistas vemos constantemente como el malestar vivido por los residentes de las ciudades fronterizas no nace de la xenofobia sino de la percibida competencia por limitados recursos como son del agua, pavimentación, seguridad, y demás. Vemos igual como los presupuestos municipales son rebasados por buscar atender una población que demanda ayuda y caridad sin consideración en el reparto de fondos por sus estados y federación. Al igual de la impotencia política de los actores locales contra las autoridades federales que operan en su territorio. Mas que nada vemos como ciudades que han podido reconocer la oportunidad histórica e integrar exitosamente poblaciones migrantes como el caso de Miami crecen para conformar nuevos referentes culturales y económicos internacionales. Sin embargo, esto no puede pasar sin políticas de desarrollo urbano especiales. Al fin que, la diferencia entre una crisis y una oportunidad es tener un plan. (José R. Xilotl Soberón, El Universal, Online)

Autorizan cerrar frontera; el oro humano sigue subiendo

En medio de la ilegalidad, el caos y el descontrol de la política migratoria de México, que fue exhibida y rebasada por el fenómeno de las olas migrantes de Centro y Sudamérica, ha florecido un nuevo y multimillonario negocio para el crimen organizado en la frontera entre México y Estados Unidos. El secuestro de miles de personas indocumentadas (que cruzan el territorio mexicano para intentar llegar a solicitar asilo en los Estados Unidos) a manos de los cárteles de la droga que operan en Tamaulipas, se ha vuelto no sólo cosa cotidiana, sino que los capos y sicarios del Cártel del Golfo, del Cártel del Noreste y todas sus pandillas y derivaciones, han encontrado en el secuestro de migrantes un muy jugoso negocio que les genera ganancias de millones de dólares, que además cobran de inmediato y en la moneda norteamericana que ingresa, vía transferencias, directa al sistema bancario mexicano.

Y es que, ante el conocimiento y la mirada cómplice de los gobiernos municipales, estatales y federales, las rutas que atraviesan la frontera con Estados Unidos, por las distintas garitas y aduanas de Tamaulipas, se han convertido en auténticos ríos humanos por donde los migrantes de Centro, Sudamérica y el Caribe que reciben permisos de tránsito del gobierno mexicano tratan de llegar al angelado “sueño americano” a través de la figura del asilo político que les otorga el gobierno de los Estados Unidos a los migrantes de ciertas nacionalidades.

Tan sólo en el año 2023, el Servicio de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos (ICE por sus siglas en inglés) reportó el cruce de 1 millón de personas en calidad de migrantes y solicitantes de asilo a través de su frontera sur con México. Fue tan intenso y creciente el flujo de migrantes, que para diciembre se contabilizaron mas de 200 mil cruces de migrantes que buscan asilarse en la Unión Americana, y hubo varios días de diciembre que alcanzaron a ingresar diariamente hasta 5 mil personas al territorio estadounidense.

Si esas cifras del gobierno norteamericano las traducimos en cobros de rescate por secuestro del crimen organizado en México, entenderíamos por qué en la frontera de Tamaulipas ya se habla del “oro humano” como el nuevo negocio multimillonario que controlan los cárteles de la droga, con la ayuda y complicidad de policías estatales y hasta federales en las carreteras fronterizas. En trayectos específicos que son obligados para los camiones de transporte de pasajeros en los que viajan los migrantes, hay toda una red de información y “halconeo” que utilizan los distintos cárteles para detectar, ubicar y finalmente secuestrar a las personas en tránsito hacia los Estados Unidos.

Venezolanos, hondureños, guatemaltecos, nicaragüenses y caribeños son todos los días víctimas del delito de secuestro por el que los narcotraficantes piden y cobran rescates casi automáticos, todos los días, de los familiares de los migrantes que viven en los Estados Unidos. Las cifras que cobran por cada persona secuestrada, incluyendo mujeres y niños, van de los 2 mil a los 5 mil pesos, dependiendo del Cártel de que se trate, pero todos operan del mismo modo: a los migrantes secuestrados se les pide marcar a sus familiares, decirles que tienen que transferir el dinero a la cuenta de un banco en México o a los sistemas de transferencias electrónicas, para que ellos sean liberados y les permitan cruzar la frontera estadounidense. Prácticamente todas las familias, que saben que sus familiares van a ser aceptados por el gobierno de Estados Unidos, realizan un pago inmediato que es transferido al sistema bancario mexicano y retirado en efectivo por los cárteles de la droga, en una operación que se repite cada día.

Pero antes del cobro, primero detectan y siguen al camión que transporta a los migrantes, y eso lo hacen las policías y patrullas del Instituto Nacional de Migración o a veces de las guardias estatales o nacionales, que detienen el camión para verificar los permisos de tránsito y documentos de los migrantes. Una vez revisadas cantidades de personas, procedencias y demás información, los mismos cuerpos de seguridad, del estado y de la Federación, dan aviso a los cárteles que, ya sabiendo cuántos miles de dólares se mueven para ellos en esos camiones, los detienen en trayectos entre Río Bravo, San Fernando y antes de Reynosa y Matamoros, para llevarse el camión a una casa de seguridad, donde retienen a los migrantes, que nunca son maltratados ni tocados, les dicen del rescate que tienen que pagar sus familiares y a veces ese mismo día o al día siguiente, en cuanto cobran sus transferencias en dólares, que pueden llegar a ser hasta de 25 millones de pesos diarios.

Eso hace que a la industria del secuestro express de migrantes, controlado, operado, manejado y cobrado por los narcotraficantes, con ayuda, complacencia y colaboración de autoridades y guardias de los tres niveles de gobierno, se le llame ahora en la frontera tamaulipeca “el oro negro” del que se están enriqueciendo cada vez más los cárteles, que en ocasiones ya ni siquiera mueven tanta droga, por el endurecimiento de las políticas antidrogas de los Estados Unidos. ¿Y para qué se van a arriesgar moviendo el fentanilo u otras drogas sintéticas si con los migrantes ganan dinero seguro, sencillo, sin cruzar a los Estados Unidos y, sobre todo, en dólares que ya entran lavados al sistema financiero mexicano.

Eso es lo que está detrás de la iniciativa que difundieron ayer congresitas de los Estados Unidos para reformar y endurecer las leyes de migración y asilo político en su país, y en la que por primera vez le autorizan al presidente Joe Biden declarar “cerrada” la frontera con México para todos los solicitantes de asilo a su país, a los que deportarán automáticamente y sin negociarlo con México, al territorio mexicano. La medida más radical en el sistema de asilo de EU en décadas, dice claramente que sólo se decretará ese cierre a los migrantes cuando la cifra de solicitantes rebase los 5 mil diarios.

La iniciativa que introduce la nueva facultad para expulsar migrantes a México es la Ley Suplementaria de Seguridad Nacional, en la que se propone otorgar 118 mil millones de dólares en fondos para apoyar a Ucrania, Israel, Taiwán, así como para reforzar la propia frontera con México. La facultad que los senadores le darían a Biden es similar a la política conocida como Título 42, que usaron Trump y Biden durante la pandemia del Covid-19, y que permitió apelar razones de salud pública para expulsar a territorio mexicano a 2 millones de migrantes.

Lo más triste de todo y aun con el drama humanitario que se avecina para México y su frontera, el negocio del “oro humano” no dejará de florecer y crecer para el narcotráfico, porque a los migrantes los mueve eso que logra mantener a flote siempre al ser humano aún con todo adverso, que es la esperanza de una vida mejor, y con frontera cerrada o abierta, seguirán cruzando el territorio mexicano y toparán en la frontera con los narcos que los secuestrarán, cobrarán millones de dólares por el rescate, y los dejarán llegar hasta la codiciada frontera con Estados Unidos en donde, si no encuentran asilo, encontrarán refugio en las ciudades mexicanas, aunque tengan que vivir en la calle, en condiciones insalubres y esperando a la deriva.

NOTAS INDISCRETAS…

Es cierto que López Obrador es un Presidente atípico y que difícilmente habrá otro como él en un buen tiempo, y eso que cada quien lo tome como prefiera o pueda verlo, en sentido positivo o negativo, pero lo cierto es que Andrés Manuel no deja de ser humano y, como tal, aunque su popularidad y aprobación sigan siendo altas según las encuestas, al Presidente ya lo alcanzó el debilitamiento de final de sexenio que se refleja en las expresiones de rechazo o faltas de respeto que antes no recibía. Y fue nada menos que en su natal Tabasco, donde el Presidente pudo sentir muy claro el inicio del viacrucis post sexenio que viven todos los expresidentes. Porque justo en su tierra, donde el crimen organizado ha hecho presa de la población y el gobierno federal no ha hecho nada efectivo para impedirlo, el sábado pasado recibieron a López Obrador con gritos y rechiflas de “¡Fuera, fuera!”, con la que sus propios paisanos le fueron a gritar y protestar en cuanto evento tuvo este fin de semana en Villahermosa. Dirán que fueron acarreados o enviados por la oposición, y es probable que algo haya de eso, pero que lo hayan hecho en la capital de su propia , donde inauguraba un malecón que además presentó irregularidades y mal hechuras en su construcción, habla claramente de que ha comenzado, para Andrés Manuel López Obrador y su poder sexenal, el principio del fin…Los dados mandan Escalera Doble. La semana promete. (Salvador García Soto, El Universa, Online)

Migrantes no deben ser rehenes electorales

Tal como vaticinábamos, el discurso y las acciones antimigrantes se han ido recrudeciendo conforme avanzan las precampañas presidenciales de Estados Unidos. Desde la militarización de amplias franjas limítrofes con México, como Texas, hasta el escenario de un bloqueo de la frontera para el tránsito de las personas.

Lo peor es que continúa, y pronto podría desahogarse, el trueque entre la aprobación de otro paquete multimillonario de apoyo a Ucrania en su guerra con Rusia y la intensificación de las políticas y medidas contra el arribo de nuevos migrantes, con procedimientos abiertamente violatorios de los derechos humanos, pese a que Estados Unidos ha suscrito todos los instrumentos internacionales en la materia.

En efecto, apenas la semana pasada la noticia que dominó en los medios fueron las declaraciones del presidente estadunidense en el sentido de que no descarta el cierre de la frontera entre Estados Unidos y México si no se percibe un descenso en el ritmo de los flujos migratorios, pero que no es más que un intento para salvar un acuerdo fronterizo en el Congreso a cambio de desbloquear nuevos fondos para Ucrania.

Un proyecto de ley bipartidista sería bueno para Estados Unidos y ayudaría a solucionar nuestro sistema de migración roto y permitiría un acceso rápido para aquellos que merecen estar aquí, y el Congreso necesita hacerlo, señaló el Ejecutivo estadunidnese en funciones. Pero agregó: También me dará, como presidente, la autoridad de emergencia para cerrar la frontera cuando se vea abrumada hasta que pueda volver a estar bajo control. Si ese proyecto de ley fuera ley hoy, cerraría la frontera de inmediato y lo solucionaría rápidamente.

Señaló incluso que está dispuesto a aceptar restricciones al sistema de asilo y otras medidas coercitivas que eran impensables como eje de la política migratoria demócrata hace tan sólo cuatro años, cuando estaba por iniciar su mandato, y se comprometía a impulsar una reforma migratoria de fondo que daría estatus migratorio regular a 10 millones de personas, la mayoría mexicanas.

Muy lejos del espíritu abierto y hospitalario de aquellos días, de prosperar lo que ahora se está negociando con los legisladores republicanos, se activaría automáticamente un mecanismo de expulsión de migrantes en días en que los cruces ilegales superaran los 5 mil en un promedio de cinco días en la frontera sur, que actualmente está experimentando hasta 10 mil cruces por día.

La declaración del presidente en funciones fue leída en el análisis político estratégico, como un recurso histriónico para no dejarle a quien se perfila como su adversario por el Partido Republicano, su antecesor, la opinión y posterior voto favorable de los sectores de la derecha local, proclives a la estigmatización del fenómeno migratorio, sobre todo el proveniente del sur de su frontera, los migrantes de idioma y cultura hispana.

En la realidad fáctica los movimientos antimigrantes no cesan en distintos ámbitos del establishment estadunidense. Ya se anunció que esta misma semana el Senado de Estados Unidos realizará una votación de prueba sobre un proyecto de ley que combinaría nuevas políticas en la frontera sur del país con la ayuda militar para Ucrania y otros aliados estadunidenses, una medida que todavía no tiene el consenso de republicanos y demócratas.

El líder de la mayoría en el Senado, Chuck Schumer, indicó que sería el 7 de febrero cuando se realizaría esta votación de prueba sobre el paquete de seguridad ­nacional, que involucra temas tan diferentes como la geopolítica de la guerra en Europa con la suerte de la frontera con México. Sin embargo, dado que algunos republicanos se resisten al calendario y muchos siguen sin comprometerse a apoyar los cambios en la política fronteriza, el futuro del proyecto de ley sigue siendo incierto.

Ucrania necesita el apoyo estadunidense y urge una solución en la frontera, es el diagnóstico del líder parlamentario republicano en este perverso juego de ajedrez que podría tener graves daños colaterales en todo el subcontinente ­latinoamericano.

En este clima antimigrante, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, anunció la semana pasada el envío de tropas de la Guardia Nacional de su estado a la frontera de Texas con México, mil en una primera etapa, en un nuevo intento por detener el flujo de migrantes que entran a Estados Unidos de manera irregular. Estamos aquí para unirnos como floridanos para decir que tenemos que detener esta invasión en nuestra frontera sur de una vez por todas, precisó el ex aspirante a candidato presidencial.

En suma, los migrantes no deben ser moneda de cambio en los intereses estratégicos de la geopolítica mundial, ni tampoco capital político en la narrativa electoral de las precampañas presidenciales. Al contrario, es tiempo de reconocer su enorme contribución, con su trabajo, consumo y pago de impuestos, a la construcción y el mantenimiento de la principal economía del mundo. (José Murat, La Jornada, Política, p. 14)

Templo Mayor

SE VEÍA venir y no por ello es menos delicado. El tema migratorio ya se convirtió en uno de los más aguerridos campos de batalla entre republicanos y demócratas, de cara a las elecciones de noviembre en Estados Unidos.

LO QUE ayer ocurrió en Eagle Pass debería prender focos rojos no sólo en Washington, sino también en el gobierno mexicano. El texano Greg Abbott estuvo rodeado de otros 13 gobernadores republicanos para protestar por lo que llamaron la “invasión migrante”.

EL USO de las palabras no es casual, sino inclusive peligroso pues el tema ya pasó de ser una crisis a, prácticamente, un acto de guerra, de acuerdo a su visión. La realidad es que miles de personas siguen llegando a través de México a la frontera estadounidense y, hasta ahora, nadie parece encontrar la forma de detener ese éxodo. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)

AMLO hace campaña y Biden lo agradece

El sábado, Joseph Biden y Andrés Manuel López Obrador sostuvieron una llamada telefónica, después de días de tensión y declaraciones del presidente mexicano en contra del Departamento de Estado por los reportajes en que se acusaba a la campaña del hoy mandatario en 2006 de haber recibido dinero de organizaciones criminales.

Valga aclarar que el Departamento de Estado no tiene nada que ver con la DEA, fuente principal de los reportajes. No es que eso importe mucho en las mañaneras.

Según la Casa Blanca, los presidentes “discutieron los desafíos en nuestra frontera compartida y se comprometieron a continuar su asociación productiva. El presidente Biden expresó su agradecimiento por el apoyo operativo de México y por tomar medidas concretas para disuadir la migración irregular al tiempo que amplía las vías legales. Los dos líderes reiteraron su compromiso compartido de reforzar nuestros esfuerzos conjuntos para contrarrestar a las organizaciones criminales transnacionales involucradas en el tráfico ilícito de drogas, armas y personas”. Fue un buen apapacho de parte de Biden. Pero también un acto de campaña, porque en eso anda. Biden y su equipo saben que el tema migratorio y del tráfico de drogas está en el centro de la campaña de Donald Trump, que sigue aventajándolo en las encuestas.

La llamada se dio un día después de que el presidente mexicano volviera a meterse en las elecciones estadunidenses. En la mañanera del viernes se lanzó contra los republicanos: “No se debe de votar por un partido que utilice a México para hacer campaña, que no se utilice ninguna mentira en contra de México para hacer campaña. Y es una mentira que los migrantes mexicanos sean una amenaza para EU; incluso más, es una gran mentira que los migrantes sean una amenaza para EU”.

Y anunció que seguirá con ese discurso en los próximos días: “A ver, ¿por quién vas a votar? ¿Qué candidato va a ofrecer que va a regularizar la situación migratoria de mexicanos que llevan 20 años trabajando en EU y aportando al desarrollo de EU? ¿Qué candidato va a ofrecer? Candidato a la presidencia, pero además firmado, porque cuando hay campañas ofrecen y no han cumplido”.

Uno supone que Biden también agradece eso a AMLO.

La pregunta es qué pensará Trump de ese discurso. Y qué hará contra esos migrantes si llega a la presidencia. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)

AMLO-Biden: ni disculpas ni acuerdos

La plática telefónica entre los presidentes Biden y López Obrador debe haber sido muy poco gratificante para Palacio Nacional. El Presidente llevaba varios días exigiendo una disculpa pública del gobierno de EU por los reportajes, con fuentes de distintas agencias estadunidenses, sobre el supuesto financiamiento de los Beltrán Leyva en su campaña de 2006, con acusaciones durísimas y exigencias de reivindicación contundentes.

Este fin de semana hablaron largo los dos presidentes y no hubo disculpa ni aclaración alguna. Hablaron de migración y, si nos atenemos a los dos comunicados, uno de la Casa Blanca y otros de Palacio Nacional, no hubo acuerdos, más allá de la muy protocolar frase de que discutieron desafíos y se comprometieron a continuar su asociación productiva. Para La Casa Blanca, simplemente se decidió reforzar el esfuerzo conjunto para contrarrestar organizaciones criminales que trafican con drogas, armas y personas. Ni una palabra de la DEA, las investigaciones periodísticas, las acusaciones, fundadas o no.

En México quizás estuvieron en otra conversación porque el boletín oficial habla de otras cosas. Enfatiza que López Obrador le dijo al presidente Biden que cualquier ley aprobada que ignore las causas del fenómeno de la migración está condenada a ser letra muerta y que México y Estados Unidos son libres para decidir de manera propia sus políticas migratorias. El texto permite suponer que los esfuerzos conjuntos no lo son tanto, y que presumiblemente tendremos un endurecimiento de la política migratoria de los Estados Unidos, como por otra parte ya lo ha adelantado el propio Biden.

Según la versión mexicana, el presidente López Obrador volvió a decirle a Biden cuáles eran los temas que podrían aligerar la crisis migratoria, las cuatro condiciones que le había presentado a Antony Blinken en la reunión de fines de diciembre. Y si es así, la lejanía es y será más palpable que nunca.

Ya hablamos de esos cuatro puntos. El primero es que Estados Unidos financie con 20 mil millones de dólares a los países que expulsan más migrantes en la región, lo que tendría alguna lógica si esos países se comprometen, por ejemplo, a establecer regímenes democráticos o condiciones mínimas de seguridad y libertad, si se garantiza que esos recursos no terminaran en los terrenos siempre fértiles de la corrupción.

Y los países más expulsores de migrantes, fuera de México (el mayor de todos), son Venezuela, Cuba, Nicaragua, Honduras y Haití. Difícilmente en esas naciones se podrían garantizar esas condiciones. El segundo punto que plantea el presidente López Obrador es absolutamente irrealizable en estas condiciones: la prometida amnistía a 12 millones de latinos que tendrían opción a recibir la nacionalidad en la Unión Americana. Ése fue un gran objetivo de campaña de Biden, pero no tiene ni tendrá, aunque gane en noviembre próximo, los votos necesarios para hacerlo. Lograrlo sería fantástico para Biden, pero sencillamente está fuera de sus posibilidades y su opción será, lamentablemente, hacer más duro el tránsito fronterizo.

Pero los otros dos puntos entran directamente en el ámbito de la confrontación. Se trata del levantamiento del bloqueo a Cuba y de acabar con las sanciones a Venezuela, dos de los principales expulsores de migrantes hacia EU, dos países donde un porcentaje altísimo de la población (8%) ha migrado ante la falta de libertades, de oportunidades, del hambre y la represión. México sigue manteniendo una estrechísima relación con los regímenes de Díaz-Canel y Maduro, hace con ellos negocios petroleros para tratar de eludir las sanciones, maneja divisas, contrata personal innecesario, los reconoce incluso a niveles insólitos, como cuando hace dos años, el discurso del Día de la Revolución, en México, lo pronunció el presidente cubano Díaz-Canel.

Ahora, ante la ruptura de Maduro de los acuerdos con Estados Unidos para convocar a elecciones libres en el segundo semestre de este año, lo que incluyó la ilegal inhabilitación por 15 años de la principal candidata de la oposición, María Corina Machado, la detención de otros 15 dirigentes acusados de organizar un complot para asesinar a Maduro (olvide que no se presentó una sola prueba y que los detenidos son todos dirigentes políticos que siempre han optado por la vía pacífica ¿para qué lo harían si las encuestas muestran que Corina Machado tiene más de 70% de aprobación en las encuestas y el régimen de Maduro no pasa de 20%?), el gobierno de México, tan presto para cuestionar a otros gobiernos como Ecuador, Bolivia o Perú, para criticar a Milei y defender a Petro, no ha dicho ni una palabra, ni una denuncia o queja.

Al contrario, si nos atenemos a lo que se informó de la conversación con Biden, el presidente López Obrador, como si no hubiera pasado nada, volvió a pedirle a Biden que levante las sanciones a Venezuela (que ya habían sido retiradas hace muchas semanas y vueltas, en parte, a imponer ante la represión política decidida por el régimen).

En esos temas no puede haber punto de contacto alguno entre el gobierno de México y el estadunidense, seguir planteándolo nos aleja tanto de Biden como de Trump, de republicanos y de demócratas, y fortalece la imagen de que tenemos un régimen cada día más autoritario y menos democrático. Por lo pronto, las disculpas de Biden no aparecieron ni por asomo. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 8)

El diferendo migratorio México-Estados Unidos

Nuestro país se enfrenta a una ola migratoria de gran escala, por lo que se espera que este año se rompa la cifra récord de eventos registrados en 2022.  De acuerdo con cifras de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en 2022 entraron 444 mil 439 migrantes a México, lo que representó un incremento de 134 mil 747 respecto a lo registrado un año antes.

Ante ese escenario y las presiones interiores, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha hecho fuertes afirmaciones en los últimos días, sobre cerrar la frontera entre Estados Unidos y México, mientras trata de salvar un acuerdo fronterizo en el Congreso.

Frente a las declaraciones del mandatario estadounidense la respuesta recaída por parte de nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador fue contundente al calificar de demagógicas dichas aseveraciones.  “Entendemos las circunstancias, pero, imagínense cerrar la frontera. Con un poco de luz en la frente no se podría pensar que esa es una solución, imagínense el nivel de integración económica, comercial, somos los principales socios comerciales de Estados Unidos en el mundo, cómo se va a cerrar la frontera”, afirmó.

El Jefe del Ejecutivo Federal consideró que debido a que Estados Unidos está inmerso en un proceso electoral para renovar a su presidente, políticos del Partido Republicano y del Demócrata están usando como bandera la política migratoria, lo cual explica propuestas como la del cierre de la frontera compartida.

Las estadísticas revelan un cambio en la composición de los países expulsores de migrantes. Honduras, Guatemala y El Salvador, que representaban 76% en 2021, ahora constituyen 38% del total de migrantes. En tanto, Venezuela, Haití, Colombia y Cuba han registrado un aumento considerable en su flujo migratorio, representando 22% en el último año.

En la actualidad, la migración del  Triángulo Norte Centroamérica (México, Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua) es de naturaleza mixta, debido a que los factores que impulsan el fenómeno migratorio son económicos, ambientales y la migración forzosa. Al mismo tiempo, esos factores tienen relación con el rezago social y económico de esta región que, además, es una de las más pobres de Latinoamérica. Así lo destaca la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en su informe Panorama social de América Latina y el Caribe 2022.

Las políticas migratorias restrictivas han generado tensiones, mientras que eventos como la construcción de muros fronterizos han exacerbado las relaciones.  Las controversias entre México y Estados Unidos en torno a este tema han sido persistentes, abarcando cuestiones como la seguridad fronteriza, la inmigración ilegal y los derechos humanos.

Las cifras dadas a conocer sobre este fenómeno reflejan una realidad urgente, y las decisiones en un futuro próximo trazarán el rumbo de una relación fronteriza que define vidas, derechos y el curso de dos naciones entrelazadas por la migración.

Soluciones potenciales incluyen enfoques colaborativos, abordando las causas fundamentales mediante programas de desarrollo regional. Además, la cooperación en la gestión fronteriza y la creación de vías legales para la migración podrían contribuir a una resolución más equitativa y humanitaria de la crisis. (María Merced González González, El Heraldo de México, Editorial, p. 16)

La gran migración mexicana en el 2023

Las elecciones presidenciales en Estados Unidos tendrán lugar el próximo 5 de noviembre. Están ya a la vuelta de la esquina, pues se efectuarán tan solo cinco meses después de las nuestras. Así que pronto comenzará una disputa muy reñida entre el actual presidente Joe Biden y Donald Trump. Y sobra añadir que es cien por ciento seguro que el tema de la inmigración ilegal será, de aquí en adelante, mencionado en la prensa estadounidense un día sí y otro también.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza del gobierno del país vecino lleva un registro diario de lo que llama “encuentros”. Estos incluyen tanto las detenciones como las expulsiones de los emigrantes ilegales, las cuales se dan mayormente, en un ochenta por ciento, en la frontera que compartimos con ellos. Los mexicanos ocupamos el primer lugar latinoamericano en las cifras de esos “encuentros”. Por otro lado, los migrantes del llamado Triángulo Norte Centroamericano, compuesto por Guatemala, Honduras y El Salvador, ya no obtienen el segundo lugar, pues han sido desplazados por las personas que escapan de las dictaduras en Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Dada la más que probada incompetencia del gobierno mexicano en materia de crecimiento económico, no debe sorprender que nuestro país siga sobresaliendo en su aportación a la migración internacional. Aún hoy, más de una quinta parte de todos los encuentros registrados por la mencionada oficina corresponden a compatriotas nuestros.

Durante el año 2023, dicha agencia reportó 760 mil ocasiones en que un mexicano fue detenido o expulsado en Estados Unidos. Es decir, cada mes hubo un promedio de más de 63 mil encuentros. Este último número, 63, pero ahora en miles de millones de dólares, se aproxima curiosamente a las remesas que los migrantes que viven en el extranjero mandaron el año pasado a México y que mucho ayudan para reducir acá la pobreza. La gran mayoría de esas transferencias fueron hechas por mexicanos honorables y muy trabajadores, aunque seguramente algunas estaban ligadas al narcotráfico.

¿Qué proponen Biden y Trump para detener la oleada de migrantes que siguen tratando de llegar día con día a Estados Unidos? Las propuestas de este último son más radicales que las que hizo cuando era presidente. Llegando de nuevo al poder, dice Trump, trataría de deportar a los millones de inmigrantes ilegales que radican allá, independientemente del número de años de su estancia en el país vecino. Además, trataría de despojar de su ciudadanía a los hijos de esos inmigrantes ilegales, a la que tienen derecho por haber nacido en Estados Unidos. Finalmente, engrosaría las filas de los agentes fronterizos echando mano de miles de los soldados estacionados en el extranjero.

Como se esperaría de un miembro del Partido Demócrata, la postura de Biden es un tanto menos radical. No obstante, su gobierno ya ha puesto más requisitos para conceder el asilo a un migrante, ha agilizado el proceso de deportación de los inmigrantes ilegales que son aprehendidos y ha, inclusive, propuesto cerrar de vez en vez la frontera a los migrantes, una vez que el número de encuentros diarios exceda un cierto umbral.

¿Cuál será la política migratoria del gobierno mexicano el próximo sexenio? Este asunto será seguramente debatido a partir de este marzo en las campañas presidenciales. (Carlos M. Urzúa, El Universal Opinión, p. A15)

Rozones/DETRÁS DEL ACUERDO

Con la novedad de que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunció que su gobierno llegó a un acuerdo bipartidista de seguridad nacional, que incluye un conjunto de reformas para endurecer la frontera, el cual le daría la facultad para cerrarla en situaciones de emergencia. El acuerdo proporcionará recursos para tener más agentes de la Patrulla Fronteriza y máquinas de inspección de última generación para, además, detectar y detener el flujo de fentanilo. Los senadores publicaron el proyecto de ley por 118 mil millones de dólares que puede representarle una buena noticia a Biden porque, paralelamente, incluye fondos para Ucrania e Israel, pero es también la confirmación de que México está en una agenda electoral, y que al país lo podrían tomar como piñata. Uf. (Redacción, La Razón, LADOS; p. 2)

Trump secuestra la Casa Blanca

Ayer por la tarde el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunció un acuerdo en el Senado de su país para radicalizar la política migratoria. Sin embargo, a pesar de las concesiones otorgadas, esta iniciativa tiene pocas probabilidades en la Cámara de Representantes.

Los demócratas conservan mayoría senatorial, pero sus votos no alcanzan para ganar en el otro cuerpo legislativo donde el Partido Republicano controla las decisiones.

La administración Biden enfrenta un escenario del que difícilmente saldrá victorioso. Sus adversarios, liderados por Donald Trump, han hecho saber que no apoyarán ningún planteamiento que otorgue ventajas para el partido del presidente.

La camisa de fuerza impuesta sobre la Casa Blanca tira con fuerza. Han sido atados una serie de temas cuya respuesta tiene paralizado al gobierno vecino: el apoyo militar a Ucrania, los recursos para atender la crisis en la Franja de Gaza y la respuesta a una bomba migratoria provocada por el arribo cotidiano de más de cinco mil personas.

La administración Biden estuvo dispuesta a endurecer las medidas para bloquear la frontera con México a cambio de que los otros dos expedientes pudieran resolverse.

El acuerdo que lleva negociándose tres meses incluye financiamiento para el gobierno ucraniano por 60 mil millones de dólares. Sumaría 14 mil millones para el Estado de Israel y 10 mil millones de ayuda humanitaria para la Franja de Gaza.

A cambio de estas medidas, la Casa Blanca bloquearía el acceso de migrantes a través de la frontera mexicana con una regulación similar a la que prevaleció durante la pandemia de covid-19. Es decir, que se establecerían medidas extraordinarias para regresar a México a una gran cantidad de personas extranjeras.

Biden aceptó asumir poderes para cerrar la frontera con nuestro país no solo para el flujo de personas sino también de mercancías, en caso de que el tránsito ilegal no pueda ser contenido. Accedió igualmente a limitar el asilo político por motivos humanitarios.

De su lado, Trump ordenó a sus seguidores republicanos que dinamiten este acuerdo apenas llegue a sus manos.

Zoom: Se trata de una pésima noticia. La agenda política del ex presidente ha logrado dominar al país vecino incluso antes de que se celebren las elecciones de noviembre próximo. (Ricardo Raphael, Milenio, Al Frente, p. 3)

Bajo Reserva/Temen más emboscadas a Xóchitl Gálvez en EU

Tras la emboscada que le tendieron a Xóchitl Gálvez en Nueva York, nos dicen que el equipo de la candidata opositora teme que se preparen otras protestas en contra de ella. Hoy y mañana, doña Xóchitl tendrá diversas reuniones en Washington para terminar su gira por Estados Unidos. Aseguran que tienen informes de que algunos de los morenistas que el viernes fueron burlados por Gálvez con un señuelo que le permitió salir por la puerta de atrás luego de su reunión con representantes de la comunidad mexicana, buscan cobrarle esa afrenta y tratar de opacar su visita a la capital estadounidense. Nos hacen ver que si así de bajo está el nivel de la competencia en territorio extranjero, la rudeza de la campaña en el territorio nacional será de pronóstico reservado. (Redacción, El Universal, p. A2)

Más reformas “electoreras” sin futuro…/Asteriscos

* En Washington, en el inicio formal de su gira por Estados Unidos y España, la candidata opositora Xóchitl Gálvez dictará hoy una conferencia en la prestigiada Universidad de Georgetown, para un día después reunirse con el secretario general de la OEA,Luis Almagro, y funcionarios de la administración de Biden, además de visitar el Capitolio para conversar con congresistas. Los temas:  migración, violencia en México, narcotráfico y más. Bien…

Veámonos aquí mañana con otro asunto De naturaleza política. (Enrique Aranda, Excélsior, Nacional, p. 14)

Cartones

Campaña

Cartón 05 febrero2

(Fernando de Anda (FER), El Universal, Opinión, p. A14)

Entrometido

Cartón 05 Febrero01

(Chelo, El Universal, Opinión, p. A15)