Hablemos de varios temas convergentes:
Ayer se encendió la maquinaria gubernamental para acarrear a todas las burocracias -federal, estatales y municipales- al mitin dominical.
Contra la invocación presidencial a la unidad del pueblo para defender a la patria, en el cuerpo diplomático hay desorientación por falta de estrategia.
A causa de esto, los cónsules en Estados Unidos y Canadá no saben cómo actuar o actúan poco sin sobresalir para no causar celos o, peor, regaños.
Panorama riesgoso en medio de las amenazas de Donald Trump, sus deportaciones, sus aranceles y riesgos de recesión con sus potenciales secuelas de inflación y devaluación.
Era un panorama previsible tras la elección presidencial del magnate el 6 de noviembre pasado, pero hubo un semestre perdido al no tener un equipo sólido de control y negociación.
En el Instituto Nacional de Migración sigue el cuestionado Francisco Garduño, no ha llegado formalmente la titular del Instituto de Mexicanos en el Exterior, Tatiana Clouthier, y en ese tiempo no se nombró siquiera a un encargado temporal.
El interino pudo ser Sergio Salomón, exgobernador de Puebla y de cuya incorporación al INM no hay noticias en perjuicio de un problema toral y de fricción con Estados Unidos.
A ACEITAR ELECCIONES
Regresemos a la movilización.
El objetivo de llenar la plaza pública al estilo Andrés Manuel López Obrador es una demostración política para consumo interno, como fueron aquellos mítines, el de la asunción de Claudia Sheinbaum o de sus cien días.
Pero también cumple objetivos electorales en víspera de las votaciones para renovar el Poder Judicial e integrar una Suprema Corte de Justicia de la Nación más afín, con las ministras Loreta Ortiz, Jasmín Esquivel y Lenia Batres aseguradas.
El llamado nacionalista tendrá efectos, quién lo duda, en la renovación de mil 458 presidencias municipales, sindicaturas y regidurías en Durango y Veracruz en junio próximo.
La inercia de ésta y otras concentraciones con el sello lópezobradorista, sobre todo si Donald Trump arrecia sus ataques contra México, puede alcanzar para los objetivos oficiales en las elecciones intermedias de 2027.
CANADÁ RECAPACITA
Pese a todo, el neoliberalismo se mantiene.
Aquí hemos hablado sobre el riesgo de, a diferencia de 2018, ir a renegociar el T-MEC ante Estados Unidos sin la alianza con Canadá.
Sobre todo por las presiones de varias provincias al primer ministro Justin Trudeau, quienes de plano piden excluir a México.
Pero hay noticias: el gobierno canadiense ha hecho saber por canales diplomáticos -el embajador en Ottawa es Carlos Joaquín– su intención de fortalecer lazos comerciales.
El político quintanarroense rindió un informe donde narra encuentros con altos funcionarios de seguridad, agricultura, economía y turismo, en espera de asomarse a la colaboración industrial.
Al frente de la coordinación en el combate al narcotráfico están el el zar antidrogas canadiense Kevin Brosseau y el secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch.
El objetivo de estas gestiones es unir a los dos países en un frente para renegociar con la administración Donald Trump.
Antes, y en este camino es buena noticia la declaración de ayer del secretario de Comercio, Howard Lutnick, de revisar la aplicación de los aranceles de 25 por ciento a México y Canadá. (José Ureña, 24 Horas, México, p. 3)
Ayer regresó ‘Juan’ a Chapultepec. A la colonia ‘El Campesino’, de la cual salió hace 3 años. Su pueblo ha cambiado poco. En su casa lo recibieron preocupados por su salud pero ‘está bien’. “El sueño se acabó” –dice-, “las cosas están de la chingada”. ¿miedo? –Le pregunto- “Si. Está cabrón”. “Yo rentaba un cuarto en un barrio de San Bernardino, cerca de Los Ángeles. Nos dijeron que debíamos salir y ‘pelarnos’, escondernos de la migra. Pero nos agarraron cerca de Fresno. Nos llevaron a la garita de San Ysidro (entre California y Tijuana). Estuvimos sólo un par de días. Nos ‘ficharon’ y nos ‘abrieron la puerta’ para caminar hacia Tijuana”.
El periodista bebe de un café de olla endulzado con piloncillo y canela mientras platica con ‘Juan’. Ese no es su nombre real pero me pide no mencionar su verdadero nombre. La charla es de cuates porque él conoce a un amigo que aun anda allá y me trajo algunas cosas. ‘Juan’ no tenía papeles, tenía que andar a “salto de mata” y ese no era el plan de su vida. Quería comprarse una ‘troca’ pero su “chamba” de ayudante de mecánico no le daba para comprarla. “La lana” que juntó (que no era mucha) se la envío por Elektra a su familia.
Él no llevaba nada. Pensaba que se la robarían. Quiso quedarse unos días en un alberge llamado ‘La Casa del Migrante’, en Tijuana. Al menos para darse un baño pero ¡nel! había mucha maña. “Me fui a la terminal y viajé a México. Y de ahí, de Observatorio, me ‘jale’ a Toluca. Acá pues tomé en Pino Suárez un ‘colectivo’ hasta acá”…
Ahora sí, como el final de la película del “Mil Usos” de Héctor Suárez ¿no? ¡Que “ch… gen a su m…! –le dije- “Neta que sí. No vayan. Andan bien ojetes persiguiéndonos día y noche. Y no somos delincuentes. Si hay, y muchos, pero otros sólo queríamos ganar algo pa’ la familia”…
“La Bestia”
El periodista creyó siempre que “La bestia” era un animal demoniaco, como los “nahuales”, esos seres que en el Códice Borgia, se describían como criaturas metamórficas capaces de cambiar su forma física a otra forma animal, incluso humana… “La bestia” tenía una travesía de esperanza para mujeres, niños, hombres, de todas las edades, hacia la frontera con Estados Unidos. Es un tren de carga en el cual se montaban los migrantes en Arriaga, Ixtepec o Ciudad Hidalgo, para dirigirse a Mexicali, Nogales, Ciudad Juárez, Piedras Negras o Nuevo Laredo. Amarrados del techo del tren, hacían un peligroso recorrido de más de 3 mil kilómetros en el desierto de Sonora.
Sobre ese animal de fierro, miles de migrantes centroamericanos viajaban enamorados de sus sueños pero, desde el 2022, el Instituto Nacional de Migración y la Guardia Nacional los detenían en Chiapas, Veracruz y Tlaxcala, para deportarlos (aunque solo los abandonaban en la frontera con Guatemala). Ahora sus ilusiones están en sus pies. Caminan, caminan y caminan. Con el miedo de ser “atorados” en su camino por criminales mexicanos.
‘Juan’ viajó en “La Bestia”. Pagó 50 mil pesos para cruzar hacia el condado de Cameron, Texas pero, sus tres años de sueños se vinieron abajo. Me dice que: “Hasta cree el gobierno que nos vamos a quedar en sus casas todos amontonados. Que no m… en. Se justifican ante la injusticia que tenemos”…
Lo que es cierto es que otra “bestia”, un nahual convertido en presidente gringo, muy al estilo de las persecuciones de Hitler, está “cazándolos”… tristemente los sueños se convierten en pesadillas… (Raúl Mandujano Serrano, Digital Mex)
Los migrantes de origen poblano están presenciando una disminución de cruces ilegales en la frontera norte de México hacia Estados Unidos. La reducción de casos está relacionada con las nuevas políticas implementador Donald Trump, presidente norteamericano.
Por ahora, las organizaciones de apoyo a los migrantes están llamando a evitar el paso ilegal al país vecino de México ante los riesgos de ser deportados y la posibilidad de ser víctima de violaciones a los derechos humanos.
Las amenazas del mandatario norteamericano están permeando entre la comunidad que busca el llamado “sueño americano”. Por ahora, la Casa Migrante de Tijuana registra una disminución de 50 por ciento en el número de personas atendidas. Antes del inicio de la gestión del presidente norteamericano, se registraba la presencia de alrededor de 120 personas que buscaban un baño y ropa para continuar su lucha por llegar a alguna ciudad norteamericana. En la actualidad, el albergue recibe a 40 a 50 personas.
A la par, diferentes albergues de la frontera norte de México están enfrentando una reducción de recursos que recibían en donación por parte de organizaciones de Estados Unidos. El gobierno norteamericano, también, está buscando opciones para que no haya recursos que se destinen para los llamados “sin papeles”.
De la misma forma, el ritmo de las detenciones por parte de las autoridades norteamericanas se encuentra a la baja. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, instancia conocida como ICE, presenta una reducción de personas detenidas.
En la actualidad, cientos de personas están detenidas en distintas instalaciones del ICE Estados Unidos. Por ahora, los estados de Texas y Louisiana aparecen en los primeros lugares por la mayor cantidad de migrantes arrestados.
A finales del mes de febrero, el ICE contaba con más de 43 mil personas en centros de detención, entre ellas, algunos poblanos que no lograron cumplir su sueño, pero que, en poco tiempo lo volverán a intentar.
El futuro es incierto para miles de migrantes, entre ellos, los poblanos que están en busca de mejores condiciones; sin embargo, a pesar de todo, la esperanza de una mejor realidad se mantiene. (Jaime Zambrano, Milenio Puebla, Online)
Que la frontera entre Piedras Negras, Coahuila, e Eagle Pass, Texas, puede convertirse hoy en el epicentro de la tensión migratoria y comercial entre México y EU, pues se espera que el vicepresidente estadunidense, James D. Vance, lleve a cabo una visita a ese punto fronterizo. Como medida de seguridad, el Puente Internacional Número 1 cerrará temporalmente, en esta región que es un punto estratégico para la contención migratoria. Se prevé que el gobernador de Texas, Greg Abbott, sea el anfitrión del evento. (Trascendió, Milenio, Al Frente, p. 2)
1 Unilateral. México ha demostrado un compromiso inquebrantable para mantener una relación comercial estable con EU, respondiendo con acciones concretas a las preocupaciones de seguridad y migración. La presidenta Claudia Sheinbaum ha coordinado el despliegue de 10 mil elementos militares, la captura y traslado de 29 líderes criminales, así como la incautación de drogas y desmantelamiento de narcolaboratorios, lo que sin duda refleja un esfuerzo sin precedentes. Por ello, la imposición de aranceles de la administración de Donald Trump es una medida unilateral que ignora estos avances. Búsquenle soluciones.
2 Sueldazos. Los senadores de la 4T, esos paladines de la austeridad, han decidido que la pobreza franciscana es para el pueblo, no para ellos. Gerardo Fernández Noroña, el petista eterno luchador de las masas, ahora disfruta del sueldo más alto en la historia reciente del Senado. Junto con Adán Augusto López e Ignacio Mier, sus aliados de Morena, han decidido que 131 mil 700 pesos libres al mes es un ingreso digno… para ellos, claro. Mientras repiten el mantra de la 4T, el país lidia con recortes y precariedad. Pero que nadie se confunda, no son como los de antes… son más listos para llenarse los bolsillos cobijados por la bandera de la austeridad.
3 Con honores. El gobierno de Puebla ofrece proteger a quienes, a su vez, protegen a las familias poblanas. El mandatario estatal, Alejandro Armenta Mier, anunció vivienda y mejores prestaciones para la policía estatal y auxiliar, además del incremento de 15 por ciento al salario de los elementos que integran las corporaciones. Con este anuncio, sumado a la política de cero tolerancia a los actos de corrupción de servidores públicos, se garantiza la seguridad de los ciudadanos. Ese apoyo de Armenta Mier sí se ve.
4 Ingenuidad. Donald Trump, presidente de Estados Unidos, no pide migajas, sino cabezas, y no precisamente de delincuentes ya sentenciados, sino de los funcionarios que durante años han jugado en ambos lados del tablero. El gobierno de la 4T creyó que con extraditar a 29 criminales la presión se diluiría, pero Washington quiere a los peces gordos, esos cuyos nombres resuenan en cada filtración. Mientras se siga priorizando la protección de aliados incómodos sobre la estabilidad del país, la soga se apretará para el gobierno. No es difícil leer las pretensiones de Trump; no será difícil tampoco encontrar las soluciones. Venga.
5 Balas legales. La demanda de México contra las armerías estadunidenses, iniciada en 2021 por la Cancillería, bajo el mando de Marcelo Ebrard, llegó a la Corte Suprema de Estados Unidos, donde los fabricantes insisten en su inmunidad gracias al Acta de Protección Legal al Comercio de Armas. Mientras México expone cómo el tráfico ilegal de estos arsenales ha alimentado la violencia criminal, las armerías alegan que no pueden ser responsables de lo que hagan los compradores. La 4T, ahora con Claudia Sheinbaum a la cabeza, promete frenar el flujo de armas con el mismo entusiasmo con el que combate la corrupción… (Frentes Políticos, Excélsior, Nacional, p. 11)
Las acciones que realizó el gobierno mexicano durante un mes, a partir del 3 de febrero, a fin de evitar que Donald Trump impusiera un arancel general de 25% a las exportaciones del país, no solamente no alcanzaron para lograr ese objetivo, sino que el presidente estadunidense no las agradeció para nada.
Anoche, en el primer discurso de su segundo cuatrienio ante el Congreso de Estados Unidos, afirmó: “Hace cinco noches, gracias a nuestra política arancelaria, las autoridades mexicanas nos entregaron a 29 de sus peores criminales. Quieren que estemos contentos”.
México no sólo trasladó a esos 29 reos —estirando su marco legal—, sino que lo ha seguido haciendo esta semana. Asimismo, desplegó desde el 4 de febrero a miles de militares en la frontera norte del país para contener la migración y el tráfico de drogas; decomisó grandes cantidades de estupefacientes; descubrió y destruyó unos 60 narcolaboratorios y detuvo a cerca de 800 presuntos miembros del crimen organizado.
Como le digo, nada de eso alcanzó para que no entraran en vigor los aranceles en el primer minuto de ayer martes, aplicados lo mismo a México que a Canadá y a China, países que, según Trump, son responsables del tráfico de fentanilo que ha matado a decenas de miles de personas en la Unión Americana. “Necesitamos que México y Canadá hagan más”, demandó el mandatario en un discurso que duró unos cien minutos, tocado por expresiones mesiánicas y que dejó ver la gran división política que existe en Estados Unidos.
No hubo en el mensaje una sola rama de olivo para México, ni la más mínima esperanza de que la medida se podría atemperar, a pesar de que el vecino del sur pudiera “hacer más” para atender la lista de exigencias de Trump.
Ayer casi perdió cualquier fuerza la impresión que muchos han tenido de que los aranceles son una simple herramienta de negociación para él. Más bien quedó claro que Trump cree en los aranceles por sí mismos, inspirado por el legado del asesinado presidente William McKinley, cuya gestión (1897-1901) se caracterizó por un fuerte proteccionismo comercial.
Dedicó varios minutos a hablar de la tanda de aranceles que vienen en el curso del próximo mes: los compensatorios, que podrían castigar a México por cobrar el IVA, así como aquellos que se aplicarán a los automóviles, el acero, el aluminio, el cobre y los productos agrícolas, entre otros.
“Los aranceles —comentó— no sólo son para proteger nuestra economía, sino para proteger el alma de nuestro país”. Y dijo estar consciente de que su aplicación provocará “disrupciones”, pero que éstas serán pasajeras.
“Muchos países nos cobran aranceles muy altos”, continuó. “Este sistema no es justo para Estados Unidos. Todo lo que nos cobren, se los cobraremos de vuelta. Si nos sacan de sus mercados, los sacaremos de los nuestros”. Y agregó: “México y Canadá reciben subsidios de nuestra parte. Eso ya no va a pasar”.
Fue más duro que nunca con México. No sólo insistió en que nuestro país es responsable de la crisis por fentanilo que vive la Unión Americana, sino repitió, en términos incluso más severos que antes, que “al sur de nuestra frontera hay un territorio —no dijo un país— completamente dominado por los cárteles; ellos tienen el control total, y es momento de que Estados Unidos libre una guerra con los cárteles”.
Luego sostuvo que su política ha reducido en niveles históricos la migración no autorizada y que eso es gracias a él. “Escucharon mi voz y decidieron no venir. Los demócratas decían que se necesitaba una nueva legislación, pero lo que en realidad se necesitaba era un nuevo presidente”.
No, no parece que Trump esté dispuesto a negociar la aplicación de aranceles. Ayer amenazó a Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, quien anunció la aplicación de aranceles recíprocos contra las importaciones estadunidenses, con incrementar aún más las sanciones a ese país si es que cumple con esa medida.
¿Qué hará México ante esto? ¿Romperá con Trump, con todos los riesgos que eso implica, o seguirá la instrucción de “hacer más”, incluso sabiendo que nada será nunca suficiente? (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Nacional, p. 2)
No bastó la reciente entrega de 29 jefes criminales, ni el despliegue de miles de efectivos en la frontera sur para detener la avalancha migratoria hacia Estados Unidos. Sirvió de nada la visita del gabinete de seguridad a Washington para presentar a la administración de Donald Trump una lista de resultados obtenidos por el gobierno de Claudia Sheinbaum en el combate a dos de los principales reclamos de Trump: fentanilo y migración.
El secretario de seguridad, Omar García Harfuch, los secretarios de Defensa y Marina, Ricardo Trevilla y Raymundo Morales, el fiscal general de la república, Alejandro Gertz, y el canciller Juan Ramón de la Fuente, regresaron de esa reunión (a la que, de manera significativa, como ha observado el periodista Ramón Alberto Garza no fue convocada la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez) con las manos vacías.
La amenaza de Donald Trump de aplicar aranceles de 25% a las exportaciones mexicanas entró en vigor la medianoche del lunes a pesar de las catastróficas predicciones que la acompañaban. Para rematar, la delirante guillotina arancelaria de Trump llegó acompañada de un comunicado demoledor.
Según se lee en ese documento, a pesar de que Donald Trump dio a nuestro país “amplias oportunidades para frenar la actividad de los cárteles”, el problema de la afluencia de drogas a Estados Unidos no ha sido abordado de manera adecuada: las organizaciones criminales operan en México sin obstáculos, debido a la “intolerable relación” que mantienen con el gobierno mexicano, que les proporciona “refugios seguros” para la fabricación de drogas.
El documento afirma que los cárteles controlan regiones enteras de México; que el de Sinaloa y el Jalisco Nueva Generación fabrican fentanilo y lo introducen en Estados Unidos “a través de los numerosos puntos que controlan”. Que la alianza entre los cárteles con el gobierno de México pone en peligro la seguridad nacional de EU y ha provocado la muerte por sobredosis de cientos de miles de estadounidenses.
El mensaje es claro: Estados Unidos ya tiene al Mayo Zambada, al Chapo Guzmán, y también los hijos de este. Tiene a Rafael Caro Quintero y a importantes jefes criminales de los Zetas, el Cártel del Golfo, la Familia Michoacana, los Beltrán Leyva y el Cártel del Noreste.
Pero no le basta: el asunto no se ha abordado “de manera adecuada”. La “intolerable relación” prosigue. Los cárteles continúan manteniendo “refugios seguros”, “controlan regiones enteras”, mueven la droga “sin obstáculos” a través “de los numerosos puntos que controlan”.
Nada de esto está dicho en pasado: todo en tiempo presente.
Sheinbaum afirma que el comunicado es ofensivo y que su administración tiene todo tipo de planes para contrarrestar la imposición arancelaria. Para no variar, ha convocado al Zócalo a sus seguidores el próximo domingo para enviar una imagen de fuerza, de unidad, de respaldo popular. Bienvenido el Himno.
Se podrá abarrotar el Zócalo varias veces, pero arriba, con aranceles o sin ellos, continuarán con lo de la “intolerable relación” (en la cadena Fox de televisión ya se ha adelantado incluso que esa relación es precisamente con Morena, “el partido de Sheinbaum”).
El Zócalo lleno no cambiará un centímetro la situación para México, como no lo hará tampoco el desplegado de respaldo firmado por la Conago –y que con absoluta desvergüenza posteó ayer el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.
En realidad, el discurso sobre la “intolerable relación” solo cambiará cuando el gobierno de Sheinbaum se decida a retirar la protección política que envuelve a los principales objetivos que las agencias de inteligencia y seguridad de Estados Unidos tienen en la mira desde el sexenio pasado, y sobre los que han acumulado abultados expedientes de cuya existencia, de acuerdo con fuentes del gobierno norteamericano, se encuentran perfectamente al tanto en Palacio Nacional y en el gabinete de seguridad.
Estados Unidos quiere narcos, pero también a quienes, mediante su complicidad, hicieron posible el poder destructor de esos narcos. Es cosa de tiempo para que los nombres exploten. La primera lista, sin embargo, ya está confeccionada.
De un modo u otro, la presión seguirá hasta que la presidenta se decida a lanzar por la borda el lastre que ha heredado y que no solo amenaza con hundir a su gobierno, sino al país entero. La pregunta es si estará en condiciones de hacerlo.
A fines de 2022, el hackeo masivo de documentos por parte del colectivo Guacamaya tuvo por objeto exhibir el conocimiento que la Sedena tenía del avance del crimen organizado y su complicidad con gobernadores de varios estados. El entonces presidente López Obrador acusó a “agencias internacionales de inteligencia” de esa filtración. Si AMLO tenía razón, las agencias estaban enviando un mensaje. Pero no fue escuchado.
Ahora nos invitan a llenar el Zócalo. (Héctor De Mauleón, El Universal, Nación, p. A13)
Tienen razón los gobiernos de México, China y Canadá: el fentanilo, cuyas consecuencias letales nadie puede desconocer, es un instrumento de la administración de Donald Trump para comenzar una aventura económica y comercial con la imposición unilateral de aranceles a todos sus principales socios comerciales que nadie sabe a ciencia cierta, y de prolongarse en el tiempo, las consecuencias que puede tener para la economía mundial.
Porque la decisión de Trump rompió no sólo el T-MEC y los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio, sino también los que tienen con la Unión Europea y Gran Bretaña, con todos sus principales aliados de la posguerra y sus principales socios comerciales. México y Canadá saldrán seriamente afectados por la decisión de Trump, pero también se romperán muchas de las cadenas de producción construidas durante las últimas décadas.
La opción trumpista de que esas cadenas de producción se trasladen a su país para no tener aranceles es una utopía irrealizable en términos económicos y sobre todo en el corto plazo, porque los costos se elevarían enormemente. Incluso, y paradójicamente ante su discurso antiinmigrante, si eso fuera así no habría mano de obra no inmigrante suficiente y dispuesta para ocupar esos puestos de trabajo, sobre todo en manufacturas y sectores agropecuarios.
Los costos los pagaremos todos, pero, sin duda, también los consumidores estadunidenses, con precios más altos y desabasto en sectores de su economía. Lo que quiere Trump es rediseñar el mapa económico y político global, y siguiendo esta línea lo puede hacer, pero será mucho peor para todos, incluyendo los suyos, que el actual.
La respuesta de ayer de la presidenta Sheinbaum tiene claroscuros. El tono de la declaración es bueno: medido, sensato, sin excesos ni retórica innecesaria, asumiendo que esto no es el final, sino el principio de un proceso largo. El tema de la seguridad está bien planteado, exhibiendo los esfuerzos que ha hecho el gobierno mexicano en las últimas semanas.
Al tema del fentanilo está bien darle el contexto con la crisis de los opioides, pero evidentemente falta aceptar (y esta administración no lo hará explícitamente) que, en buena medida, lo que estamos viviendo es consecuencia de los seis años de abrazos, no balazos que han empoderado como nunca a los cárteles, que aprovecharon con ayuda de empresas chinas la crisis de los opiáceos legales para inundar el mercado de fentanilo ilegal.
Pero la respuesta ante la coyuntura fue la correcta: la disposición a la colaboración y la cooperación, a establecer una estrategia regional de fondo para atacar el problema. Pero allí nos encontramos con el verdadero problema: la insistencia de la Casa Blanca en hablar de la “intolerable alianza” del gobierno mexicano con el crimen organizado. Trump no sólo quiere a los narcotraficantes y sus operadores: quiere a figuras políticas que los protegieron y fueron sus cómplices. Eso ya está sobre la mesa y México tendrá que aceptarlo. Lo imprescindible en este sentido es que los márgenes y objetivos estén delimitados, que haya pruebas que vayan más allá de las declaraciones de delincuentes convertidos en testigos protegidos y que no existan acciones unilaterales, encubiertas o no.
Está bien que las respuestas del gobierno a lo decidido ayer se vayan hasta el domingo, para no reaccionar en caliente y ante medidas que aún no están del todo delimitadas. Para México, por ejemplo, sería un costoso error, que pagaría la población y nuestra economía, responder con aranceles generalizados. Puede haber respuestas dirigidas, arancelarias o no, localizadas, pero no se ganaría nada con una respuesta generalizada: el margen más importante de negociación que tiene México es el de los propios mercados que han rechazado las medidas de Trump y los costos económicos que comenzarán a tener en Estados Unidos.
Una guerra comercial para nosotros sería dolorosísima. Un ejemplo: Canadá es el proveedor de buena parte de la energía eléctrica de la costa este de Estados Unidos, si decide cortar esa energía o si los aranceles se aplican también a ella, como dio a entender Trump, los costos para toda esa región de la Unión Americana serían altísimos. Nosotros le compramos a EU no sólo muchos alimentos básicos, sino también el gas, buena parte de los combustibles y gasolinas. No las producimos en el volumen que es necesario porque no hemos abierto lo suficiente nuestro mercado para inversiones privadas y porque hemos prohibido, por consideraciones absurdas y anticientíficas, el fracking, el principal instrumento para explotar esos recursos.
Lo que no entiendo es por qué esas respuestas se deben dar en un mitin en el Zócalo, donde la posibilidad de excesos y desbordes pueden ser mucho mayores, aceptando que, en Morena y en la oposición, hay sectores que están deseando una ruptura con Estados Unidos.
Porque al final, y más temprano que tarde, con T-MEC o con acuerdo bilateral, tendremos una nueva negociación comercial que incluirá, entre muchas otras cosas, un acuerdo de seguridad con Estados Unidos: ésas son las exigencias de los mercados, de la geografía y de los consumidores.
En una reciente reunión con funcionarios mexicanos, el secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, les dijo que durante años él mismo había sido asesor financiero de grandes empresas y bancos, y que como ellos eran los ricos y los dueños, al final tenía que hacer lo que ellos quisieran para no perder a sus clientes. “Ahora, les dijo, yo soy el dueño y el banquero, soy el cliente que no quieren perder”. Ésa es la lógica que priva en la administración de Trump. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 8)
México se tomó en serio la palabra de Trump cuando este dijo que no se impondrían aranceles si dábamos resultados en seguridad y materia migratoria. Tanto así que la propia Sheinbaum le propuso un mes para “dar resultados, buenos resultados”.
El problema es que México no solo dio buenos resultados, dio resultados excelentes, pero a Trump lo que realmente le importaba era salir en la tv. Me explico.
México le dio a Trump todo y más de lo que pidió. Los cruces fronterizos ilegales se redujeron en 71 por ciento porque México incrementó sus detenciones y cambió la forma en la que se manejan. Ahora los migrantes detenidos son llevados al sur del país a fin de desmoralizarlos e impedir que vuelvan a llegar a la frontera de Estados Unidos.
Estas políticas no comenzaron con Trump, pero durante el tiempo en que creímos en su palabra las implementamos con más fuerza.
México también colaboró con desplegar tropas en la frontera, reinstalar el programa Quédate en México e incluso sirvió en facilitar las deportaciones a Venezuela.
En materia de seguridad, Sheinbaum aumentó en varios múltiplos las incautaciones de armas ilegales, los operativos y las detenciones. Tan solo en diciembre del año pasado, México incautó 1.1 toneladas de fentanilo, la incautación más grande de la historia.
A ello hay que agregar el traslado de 29 jefes del crimen organizado de prisiones mexicanas a estadunidenses, violando los procesos de extradición del país.
En cuanto a políticas comerciales, México se ha dedicado a atentar contra sus propios intereses para satisfacer a Trump. En vez de aprovecharnos de China y negociar que la entrada de sus productos esté condicionada a transferirnos conocimiento, patentes e inversión, México le ha cerrado las puertas. No existe realmente un plan de corto plazo para sustituirlos, pero el miedo a Trump nos ha impulsado.
Por si todo lo anterior fuera poco, la reforma para reducir la jornada laboral a 40 horas también está en pausa porque, según dicen en el Senado morenista, ya no se puede hacer el cambio con la presión de Trump. Morena tiró su agenda laboral a la basura.
Pero Trump no cumplió su palabra. Lo único que quería era imponernos aranceles para que, durante su comparecencia ante el Congreso, pudiera decir que lo había hecho. México le dio todo, pero él solo quería salir bien en la televisión.
Los aranceles se eliminarán pronto porque el espectáculo habrá terminado. Pero la enseñanza para México debe quedarse. A Trump no debe dársele todo. Los intereses de México siempre deben ir por delante.
Lo contenido en este texto es publicado por su autora en su carácter exclusivo como profesionista independiente y no refleja las opiniones, políticas o posiciones de otros cargos que desempeña. (Viri Ríos, Milenio, Al Frente, p. 3)
Donald Trump es un feroz negociador.
Con ese perfil, está moviendo peligrosamente las piezas en el intrincado tablero del comercio trilateral entre su país, Estados Unidos; Canadá y México.
Con su característico histrionismo, amenazó con aplicar aranceles a sus dos socios comerciales y, logró grandes concesiones en materia migratoria y de combate al narcotráfico, de parte de México.
Concedió una prórroga de 30 días a México, para aplicar un arancel generalizado del 25% a todas sus exportaciones.
Y en ese plazo, el gobierno mexicano se activó y entregó valiosas ofrendas, de contención migratoria, combate al narcotráfico, más la entrega de capos de la droga, al gobierno de Donald Trump.
A pesar de ello, el presidente de EU, a unas horas del vencimiento del plazo, volvió a alardear y dijo que ni México ni Canadá, tenían margen de negociación y que al día siguiente aplicaría el temido arancel.
Dejó correr el tiempo y la incertidumbre. Llegó la fecha y se cumplió el plazo. Se publicó e hizo oficial la entrada en vigor del arancel generalizado del 25% de EU en contra de sus dos principales socios comerciales: México y Canadá.
Comenzaron a escucharse con fuerza los tambores de una inminente guerra comercial en el bloque norteamericano. Canadá anunció represalias arancelarias. México, de manera más moderada, dijo que anunciará medidas arancelarias y no arancelarias el próximo domingo. La presidenta de México replicó la estrategia de Trump. Dijo que anunciaría la aplicación de medidas arancelarias y no arancelarias, el próximo domingo.
O sea, abrió un compás de espera. Para entonces ya tenía confirmada una cita para hablar por teléfono con Trump el jueves 6 de marzo. Con esa carta bajo la maga, la Jefa del Ejecutivo mexicano, espera volver a lograr un acuerdo con su homólogo. Es probable.
Por lo pronto, parece que Estados Unidos, Canadá y México avanzaban sobre un camino minado que podría provocar daños severos a los tres países.
Estados Unidos, gobernado por Donald Trump inició un camino diferente al de la integración comercial, emprendido hace tres décadas por ese país, México y Canadá.
La opinión generalizada de los involucrados en los temas comerciales en los tres países tenía una conclusión como denominador común: de estallar la guerra comercial, no habrá ganadores. Será un conflicto en el que las tres naciones de Norteamérica, saldrán perdiendo. Los tres serán perdedores.
Pero sí habrá un ganador: China, país al que paradójicamente, EU busca frenar, en su rápida expansión mundial.
Trump decidió, de manera unilateral, amenazar y luego utilizar el arma arancelaria, con el propósito de forzar a México a que combata al narcotráfico y contenga la oleada migratoria hacia su territorio.
A Canadá lo sanciona con aranceles, con otros argumentos, más el supuesto tráfico de fentanilo, que según EU llega a ese país, desde China, presuntamente, igual que en el caso mexicano.
Nada ni nadie pudo detener el desenfreno arancelario trumpista. Ni siquiera las grandes empresas y consorcios estadounidenses en Estados Unidos, ni sus subsidiarias en México.
No hay lógica ni razonamiento económico en el múltiple disparo arancelario que ha anunciado el presidente de EU en contra de sus dos principales socios comerciales.
A pesar de las graves consecuencias inflacionarias que golpearán a los ciudadanos norteamericanos, Trump decidió hacer lo que muchos descartaron por el superlativo grado ilógico de la imposición de un arancel general del 25%.
En México, por las mismas razones, prácticamente todos lo descartaron.
En el gobierno, entre los más encumbrados empresarios y dirigentes empresariales y entre las propias armadoras de autos instaladas en el país, creyeron que no iba a ocurrir.
Incluso los mercados y en particular el cambiario, se reservaron hasta el final y mantuvieron su escepticismo. Pero Trump es Trump y cumplió lo que dijo.
El 04 de marzo se convirtió en un día negro para las relaciones comerciales trilaterales.
Pero apenas habían transcurrido unas horas del fatídico 4 de marzo, cuando el secretario de Comercio de EU, Howard Lutnick , salió a hacer una declaración que representó una profunda y esperanzadora bocanada de oxígeno para México y Canadá.
Dijo que los aranceles impuestos por Donald Trump contra Canadá y México podrían cambiar a partir del miércoles 5 de marzo.
En una entrevista ofrecida a la cadena Fox Business, afirmó que ambas naciones tratarán de “hacerlo mejor” en su relación con los EU.
El termómetro del nerviosismo en que se ha convertido la cotización del peso y que durante la jornada llegó a ubicarse en 20.90 unidades por cada dólar, comenzó a apreciarse hasta los 20.54 pesos. Todavía faltaba el fuerte discurso que anticipó que daría esa noche el presidente Trump.
Y todavía falta que el propio presidente de EU, dé una señal sobre el tema. Muy probablemente en su conversación con la presidenta de México, logre nuevos compromisos y extienda el plazo.
Trump, es el más duro en las negociaciones. Y sin duda, seguirá negociando. La presidenta de México, ha entregado resultados a EU. Su estrategia es de diálogo y negociación.
El gobierno que se autocalifica de izquierda pugna por mantener y profundizar el acuerdo comercial originado y mantenido por gobiernos neoliberales. Lo deseable es que lo logre. Al tiempo. (Marco A. Mares, El Economista, Empresas y Negocios, p. 27)

(Garci, El Financiero, Opinión, p. 22)

(Rubén, El Sol de México, Análisis, p. 22)