Con la novedad de que el senador Ricardo Monreal quien ayer anunció la cancelación del encuentro que tendrían los integrantes de la Cámara, cuya coordinación política está a su cargo, con la vicepresidenta Kamala Harris, sí tendrá, aunque personalmente, una reunión con la distinguida visitante que llegará la noche del lunes para reunirse el martes con el Presidente. Así lo aseguró luego de que por la mañana la Secretaría de Relaciones Exteriores confirmara que el encuentro con los senadores no era ni será parte de la agenda de Harris. “Yo me voy a reunir con ella, como líder de la mayoría y presidente de la Junta de Coordinación Política, me voy a reunir en corto, para señalar una fecha de un encuentro posterior y para tratar varios temas: uno de ellos es la migración, porque todos los acuerdos a los que llegue el Gobierno de México en esta materia y, en otros de carácter internacional, tienen que pasar por el Senado”, aclaró el legislador. (La Razón Opinión, p.2)
Prensa internacional contra AMLO
Primero fue The Economist, luego Le Monde y ayer The Wall Street Journal. Las críticas de la prensa internacional hacia el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, se acumulan. Sus seguidores dicen que es por las cercanías de las elecciones; sin embargo, es obvio que los medios en otros idiomas no tienen mucha influencia sobre la población nacional; creer que van a tener alguna incidencia en el voto de la gente es absurdo. Pero sí son publicaciones que reflejan el sentir de las élites políticas extranjeras, entre las cuales se encuentra nuestro vecino del norte. Se trata de mensajes muy elocuentes a un par de días de la llegada de Kamala Harris, la poderosa vicepresidenta de Estados Unidos, a México. Mientras más sea retratado López Obrador como un personaje que pone en riesgo la democracia latinoamericana, más presión habrá por parte de otros actores —como congresistas estadounidenses deseosos de hallar un saco de boxeo rumbo a su reelección— para empezar a tratar a nuestro gobierno con la dureza con la que se trata a los autócratas.
OEA no deseada
Muy claro mensaje recibieron en la Organización de los Estados Americanos cuando el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, arremetió contra el secretario general del organismo, Luis Almagro. No fue solamente porque el canciller llamó la gestión de Almagro una “de las peores en la historia”, sino porque la Misión de la OEA que observará la elección del domingo próximo, que llegó apenas a México, fue recibida por un funcionario de tercer nivel de la Cancillería, el Director para América Latina y El Caribe, Martín Borrego. Más claro ni el agua. De ahí la respuesta envenenada del uruguayo, recordándole a Ebrard la caída de la Línea 12. (El Universal, Opinión,p.2)
El arribo la noche del 7 de junio de la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, añade interés a una crónica informativa ininterrumpida. La cancelación de su recepción en el Senado revela debilidades políticas y diplomáticas. Decir que por la polarización postelectoral se consideró prudente posponerla para mejor ocasión (sic), las confirma.
¿No sabían Cancillería y Senado que el 8 de junio sucede al 6 de junio? ¿Imaginaban un ambiente armonioso tras un proceso violento en todos los sentidos? La sincronía de agendas falló, aquí, estaba contemplada. En la de la número dos de la Casa Blanca, no.
Kamala Harris no estará con sus pares (preside la Cámara alta de su país). No importa ni afecta. La mecánica de la nota, sí. Su agenda pública orbitará alrededor de migración, T-MEC y seguridad. Tras bambalinas, hay una lista de complejos asuntos pendientes.
El reclamo vía nota diplomática de México a Washington por el financiamiento a ONG desalineadas del Gobierno federal, es un trago amargo que el oficio diplomático disimulará luego de la respuesta vía comunicado firmado por el Presidente Joe Biden sobre la determinación de continuar, ampliar y fortalecer esos apoyos en respaldo a la fiscalización social.
Destaca el canciller Marcelo Ebrard que desde el punto de vista de la SRE, el anuncio de la oficina oval no responde a la nota diplomática que exige cesar el fondeo a la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad que lidera María Amparo Casar. El tiempo dirá.
Verde. Cantado estaba. Ciudad y Estado de México avanzan en el semáforo epidemiológico a partir del lunes en sincronía con la instrucción federal de regresar a clases presenciales ese día. Verde subjetivo ya que se mantienen restricciones de otros colores. Poco a poco. (Carlos Urdiales, La Razón, Opinión, p.2)
Que la buena voluntad y vecindad de Estados Unidos pasan, por supuesto, por sus intereses inmediatos y por eso el millón de vacunas de Johnson & Johnson que enviará a México, de una sola aplicación, se quedarán apenas cruzando el río Bravo, en 39 municipios de cinco entidades, entre ellos Tijuana, Mexicali, Reynosa y Ciudad Juárez, con los objetivos de tratar de empatar la cobertura en ambos lados y agilizar la apertura de la frontera. Eso ofreció Kamala Harris y eso confirmó Marcelo Ebrard. (Milenio, Opinión,p.2)
Primordial y necesario. La vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, se encontrará con el presidente López Obrador el martes 7 en Palacio Nacional, adelantó Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores. El tema a tratar es la inversión para propiciar y acelerar el crecimiento en el sureste de México, en Guatemala, Honduras y El Salvador, y con ello reducir la migración hacia EU. Se tratarán otros puntos sólo a propuesta de ambas comitivas. Entre los temas que son prioridad para México está el del control del tráfico de armas y de drogas entre Estados Unidos y México. Sería bueno que de estas reuniones salieran resultados tangibles, por mínimos que fuesen.
Espejismos. Para Jorge Castañeda, el excanciller mexicano, la visita de la vicepresidenta de EU, Kamala Harris, a México, precisamente después del proceso electoral “es una coincidencia rara”. Señaló que “es una falta de sensibilidad, porque lo que puede pasar es que todo el mundo le pida que opine” sobre el proceso electoral, ya que “esta elección en particular se presta mucho a que haya todo tipo de discusiones, debates, controversias, pleitos sobre quién ganó, quién perdió, sobre si hubo fraude o no”. Insistió en que le parece desconcertante. ¿Será que cada quien habla según como le fue en la feria, excanciller? (Excélsior, Opinión, p.13)
Es costumbre que en cada elección se convoque a los ciudadanos por medio del Instituto Nacional Electoral, a registrarse como observador electoral. De hecho, el portal del INE registró a 23,586 personas que cumplieron con los requisitos para asumir ese papel el 6 de junio. Entre los requisitos que deben cumplir los solicitantes se encuentra el de no haber sido parte de una organización o partido político, por ejemplo. Pero hay otro gran número de observadores electorales que se registran como representantes de organismos e instituciones internacionales. EÉstos se han denominado por el INE como “visitantes extranjeros acreditados” y, según la información del presidente consejero Lorenzo Córdova Vianello, se encuentran en México 559 visitantes de 45 naciones para observar esta elección.
El fenómeno electoral mexicano de este domingo, visto desde el ámbito sociológico y del análisis político, debe ser muy extraordinario para estos observadores internacionales que representan diversos organismos, como la Misión Internacional de la Organización de Estados Americanos y la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (Copppal), presidida por José Miguel Insulza. México no sólo es uno de los países más grandes de América Latina, sino que representa para la región, sin lugar a dudas, un laboratorio electoral. Considerada como la elección más grande de la historia moderna de la democracia de nuestro país, los resultados del domingo pueden ser un indicador de lo que podría suceder en otros países, incluso, un ejemplo a seguir de cómo organizarse partidariamente.
En ese contexto, tuve la fortuna de ser invitada a una reunión que sucedió este miércoles entre una representación de la Copppal, encabezada por Dolores Gandulfo (directora del Observatorio Electoral de esa organización) y el coordinador nacional de Movimiento Ciudadano (MC), Clemente Castañeda. Precisamente, yo estaba en las oficinas del partido en espera de tener noticias sobre el secuestro de la candidata a presidenta del municipio de Cutzamala de Pinzón, Marilú Martínez, cuando el coordinador recibió la llamada del gobernador Héctor Astudillo para informar que la candidata ya había sido localizada.
La coincidencia hizo que pudiera expresarle a estos observadores, desde mi punto de vista, la situación particular del proceso electoral en Guerrero. Pero, lamentablemente, la violencia política, por diversas razones, no sólo se ha manifestado en ese estado, sino en toda la República, tan sólo la empresa Etellekt contabilizó 89 políticos, hombres y mujeres, asesinados hasta este momento, relacionados con esta contienda electoral (MC perdió dos candidatos de forma trágica y violenta: Abel Murrieta, en Sonora, y Alma Rosa Barragán, en Guanajuato).
De ahí que pensé que era muy importante la presencia de los observadores electorales, en primer lugar, porque, quizás el simple hecho de su presencia física inhiba que haya más víctimas mortales, pero, en segundo lugar, ante el asedio que ha sufrido el árbitro electoral por parte del presidente de la República Andrés Manuel López Obrador, el testimonio de estos observadores es clave para que los resultados electorales no sean cuestionados si no le favorecen a Morena y a sus aliados. De hecho, según los cálculos del presidente del Tribunal Electoral, José Luis Vargas Valdez, como resultado de las inconformidades, habrá más de veinticinco mil impugnaciones.
Ante esta circunstancia, tal y cómo lo dijo el coordinador Clemente Castañeda en esa reunión, lo que pone en riesgo la democracia de nuestro país no es cómo queden conformadas las fuerzas políticas, sino que haya alguna duda de que la representación política emanó de un ejercicio totalmente libre de la voluntad ciudadana.
Esto incluye que no haya ningún tipo de presión hacia los ciudadanos a la hora de emitir su voto ni de quienes ya ostentan el poder político, ni de los poderes fácticos que se mueven en el ámbito local. Lamentablemente, esto parece imposible ante la confesión pública del Presidente (de que él sí interviene en el proceso) y, ante la manifiesta violencia que ha definido este proceso electoral como el más sangriento. (Ruth Zavaleta Salgado Excélsior, Opinión, p.15)
Las México-Estados Unidos nunca han sido de lo mejor, aunque en ocasiones sean de aparente respeto entre sus gobernantes, pero es frecuente que el habitante de la Casa Blanca en turno, busque el sometimiento de Palacio Nacional.
Mucho se mencionó aquella frase de “pobre México, tan lejos de dios y tan cerca de los Estados Unidos”, atribuida al expresidente Porfirio Díaz, y que durante el periodo 1976-2000 del régimen priista y de la “decena trágica” panista (2000 -2012), parecía confirmarse una a una sus palabras.
El intervencionismo estadounidense a través, no sólo de sus grandes trasnacionales que provocan la quiebra de los pequeños comercios del país donde se instalan, sino del financiamiento a organizaciones civiles, grupos guerrilleros, movimientos civiles y otros más que operan desde la clandestinidad, ha sido una constante del expansionismo rapaz estadounidense.
Siempre fue un secreto a voces que Washington entrega millones de dólares a grupos mexicanos de diversos ámbitos, incluido el gobierno nacional al través de acuerdos como el nefasto “Plan Mérida”, que eran recursos para supuestamente combatir la inseguridad y el narcotráfico.
Con la llegada de AMLO a la Presidencia de la República, ese rumor de la entrega de elevadas sumas de dólares, fue confirmado desde Palacio Nacional. Empero, sin presentar ni una sola prueba, por lo cual la acusación resultante grave.
Si bien es importante evitar que otros países intervengan en asuntos transfronterizos, también lo es que se exhiban pruebas sin violar el secreto bancario, como según abogados especialistas, lo hizo el propio Presidente cuando mostró documentos de la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad ( que por cierto, es verdad que está plagada de personas de dudosa reputación).
Durante décadas, hubo partidos políticos, organizaciones civiles y otros grupos de choque dedicados a vivir de recursos que obtuvieron de manera ilícita y pocas ocasiones representaban al pueblo, las víctimas o los desposeídos, esas millas de pesos iban a sus cuentas bancarias personales.
En su afán de respaldar sus acusaciones, el presidente López Obrador envió una carta diplomática al gobierno de Joe Biden para “solicitarle” que dejará de entregar recursos a organizaciones mexicanas opositoras al gobierno, como si ser opositor fuera de un delito. Lo es cuando se opera desde la clandestinidad.
Empero, arrogantes como siempre, los funcionarios de la Casa Blanca parecían haber ignorado la petición de AMLO, hasta el pasado jueves cuando se hizo público el memorándum sobre el Establecimiento de la Lucha contra la Corrupción como un Interés Fundamental para la Seguridad Nacional de Estados Unidos , en el que, sin mencionar la petición del Presidente mexicano, se informó la importancia de:
“Apoyar y fortalecer la capacidad de la sociedad civil, los medios de comunicación y otros agentes de supervisión y rendición de cuentas para realizar investigaciones y análisis sobre las tendencias de corrupción…”.
Incluso, Biden ordena a su administración “modernizar, aumentar, coordinar y proporcionar” más recursos para los departamentos tratados “clave” en la entrega de ese dinero a organismos de otros países.
De tal manera que, sin señalarlo de manera directa, Joe Biden le respondió a López Obrador, no sólo que no frenará la entrega de recursos a organismos civiles que dicen combatir la corrupción, por muy cuestionable que sea su labor, sino que reforzará la ayuda .
El próximo martes, visitará México la vicepresidenta Kamala Harris, y seguramente el presidente López Obrador (quien ha dado muestra de no mezclar asuntos diplomáticos) no comentará nada del asunto y sólo se enfocará a los temas como inmigración, que es algo que importa sobremanera a los estadounidenses.
Así, una vez más, ellos impondrán su agenda.
Como se recordará, durante los gobiernos de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) a Enrique Peña Nieto (2012-2018) era común enterarnos de lo que ocurrió en el país a través de la prensa estadounidense; los tratados comerciales eran más ventajosos para los vecinos del norte y cualquier queja era alguna vez a organismos internacionales patrocinados por las barras y las estrellas.
Incluso, el candidato ganador mexicano debía viajar a Washington a presentarse antes de rendir protesta, para recibir el “visto bueno” del “Tío Sam”. En caso de no hacerlo se corría el riesgo de que los gringos provocaran una crisis económica o un conflicto social.
En este siglo, el sometimiento más álgido se vivió con Vicente Fox, el panista que trabajó en la Coca Cola y engañó al pueblo ofreciendo un cambio que nunca llegó y ni comenzó inició.
Cuando el “amigo” George W. Bush (uno de los peores presidentes que hayan tenido los estadounidenses) vino a México, Fox gastó millones en la remodelación de su rancho en San Francisco del Rincón, Guanajuato, y en tratarlo como el gran monarca, que nunca fue ninguno de los dos. Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, no fueron la excepción con sus propios homólogos.
La característica constante fue el sometimiento de México ante Estados Unidos, esa es una realidad innegable.
Cuando estaba por terminar el gobierno de Peña Nieto, abril de 2017, se suscitó un conflicto con el entonces presidente Donald Trump quien buscó cualquier excusa para acabar con el TLC y negociar uno nuevo que terminó siendo “la misma gata nada más que revolcada”.
Un año después, el equipo del entonces presidente electo Andrés Manuel López Obrador negoció el acuerdo comercial y “sometió” al desequilibrado Donald Trump, lo que le valió el reconocimiento de la diplomacia internacional.
Entre aciertos y errores, el presidente López Obrador trata de lidiar con el incómodo vecino, que siempre buscará entrometerse en asuntos que le son ajenos.
Y hasta la próxima semana, en este mismo espacio. (Manuel Mejido, El Sol de México,Opinión,p.14)