Opinión Migración 050720

Confesiones de un halcón

El libro de John Bolton La habitación donde ocurrió dedica un par de páginas a la crisis migratoria de octubre de 2018 con motivo de la caravana migrante hondureña. Sus memorias de lo que ocurrió en esos días resultan relevantes para conocer y reflexionar sobre cómo se toman decisiones en la cúpula, cómo se enfrentan coyunturas específicas y cómo intervienen y juegan los contrapesos y los distintos intereses.

Luego, en octubre vuelve el caos con la caravana hondureña y le propone a Bolton encargarse del asunto, pero escurre el bulto. En otra reunión de gabinete Trump afirma: estamos haciendo el peor trabajo en la frontera de cualquier Administración. Corrí y gané en la frontera. Tenemos una emergencia nacional.

Mientras tanto, el tema de la caravana se estaba volviendo cada vez más neurálgico. Trump, tuiteando prodigiosamente, pidió que se redactaran órdenes ejecutivas que cerraran la frontera, y la atmósfera de la Casa Blanca se volvió cada vez más febril. En el tema intervenían Nielsen y Kelly, pero también Bolton, Kushner, Pompeo y el propio Trump.

En ese contexto, se retoma un diálogo de Jared Kushner; quería “informar sobre su conversación con el secretario de Relaciones Exteriores de México y Kelly preguntó en voz alta: ¿Por qué Jared está llamando a los mexicanos? Porque yo se lo pedí, dijo Trump en una voz igual de fuerte. ¿De qué otra forma vamos a detener las caravanas?

Finalmente habían encontrado la clave. Presionar y doblarles la mano a los mexicanos. Así pasó en junio de 2019, pero ya no hubo llamada, sólo un tuit y una amenaza de imponer aranceles. (Jorge Durand, La Jornada)

 

A la vista, semana difícil

Cuestionada desde el momento en que se formalizó la “invitación” del gobierno estadunidense, la visita del tabasqueño no parece ofrecer aliciente alguno para el país, pues, a fuerza de ser sinceros, la nueva versión del tratado trilateral comercial está ya en marcha y, hasta donde se sabe, no existe evidencia de que su homólogo haya otorgado ayuda especial —“todo se pagó”— en el marco de la crisis actual. Por ello, entre otras consideraciones, es que la resistencia de López Obrador a reunirse con organizaciones defensoras de migrantes y de derechos humanos, con Joe Biden o, al menos, a diversificar su agenda, no hace más que alentar toda suerte de conjeturas negativas sobre la causa y motivo de ésta su primera salida al extranjero.

No será ésta pues, insistamos, ni una visita ni una semana tranquila toda vez que cualquier expresión o posicionamiento que realice ante su “par” norteamericano será objeto de atención, análisis y crítica o elogio por parte de detractores y aliados de la gestión que encabeza cuando, aquí también, la inminencia de la elección federal agrega presión, expectación y, en especial, encono entre clases que, sabemos, es algo que se promueve desde el poder… (Enrique Aranda, De naturaleza política, Nacional, Excélsior, pág. 14)

 

López Obrador con Trump, ¿qué esperar?

Veremos si nos informan qué hablaron sobre el futuro de los 11 millones de mexicanos que viven en ese país, en particular sobre los cerca de seis millones que carecen de los documentos migratorios necesarios para dejar de ser perseguidos, discriminados, abusados y deportados por el gobierno de Trump. Si se abrió para ellos una oportunidad para alcanzar algún tipo de solución. Sí, al menos, se suspenderán durante la emergencia sanitaria las redadas y retornos masivos de mexicanos que llevan años viviendo en su país. (Gustavo Mohar, Nacional, Excélsior, pág. 10)

 

Los dos reyes van desnudos

Dado este contexto anómico, dominado por la incertidumbre democrática en ambos países, ¿se puede pensar en una armonía binacional, de sociedad con sociedad, o estamos ya secuestrados por un proceso unipersonal, que lo primero que sacrifica, además de la democracia política y social, es una política interméstica bien armada? Ambos personajes son enemigos de la democracia y, por ende, de una relación basada en fundamentos de equilibrio común, que no resultado del sometimiento. Es decir, no puede haber una relación bilateral sana cuando no se tienen resueltos los espacios cosustanciales de la democracia política, a saber, respeto a la autonomía de los poderes, respeto a los derechos humanos, bienestar y salud para todos, entre otros. No veo qué le puede decir un acrítico defensor de estos principios a su interlocutor norteño, quien se ha consagrado como racista en jefe y como el presidente más insultante con lo mexicano en lo que va de la historia moderna de la presidencia estadunidense. Como perlas del caso, me remito a los niños mexicanos enjaulados en la frontera norte y a los centroamericanos en México perseguidos por la Guardia Nacional, ambos hechos ordenados por Trump. Ante este desastre, ya no tiene ningún sentido la pregunta de ocasión: ¿es bueno que AMLO visite al vicioso Trump? Honestamente ya da igual, toda vez que no les interesa el interés binacional, sino, en el fondo, el de cada cual, el de su grandeza acicalada por su falsa y peligrosa percepción de sí mismos; su soberbio narcisismo. (José Luis Valdés Ugalde, Nacional, Excélsior, pág. 11)

 

El Buzón

Respecto a la nota titulada “Meten a los amigos al BonoCoVID y desprotegen a médicos”, nuestros lectores y cibernautas hicieron los siguientes comentarios:

Justina Sierra: Enrique y también los niños enfermos son del pri y por eso no merece medicamentos y que se nos mueran. Por otro lado el presidente debe gobernar y dar a todos los necesitados y no solo cuando vienen caravanas de Centroamérica porque ellos no votaron por él, votaron los mexicanos para que se acabara la corrupción y no faltara nada para cada mexicano y si sigue la corrupción que se la están denunciando que procure investigar  y actúe; no se le ataca, se le pide que haga su trabajo. (La Crónica, Redacción, Pág. 2)

 

La Calle de Dolores: del opio a coloridas celebraciones

Hoy es común ver connacionales atendiendo negocios de comida china y bailando en las celebraciones del Año Nuevo Chino, vestidos de dragones, o haciendo demostraciones de alguna disciplina marcial de este país oriental en las celebraciones de la Calle de Dolores.

La herencia china, que una vez fue confinada a unas cuantas calles, se transmite en celebraciones donde todos pueden participar. La historia de cómo México estigmatizó a los chinos todavía es estudiada desde la academia y se divulga como un recordatorio de las cosas que no deben repetirse. Este fue el convulso pasado de una colorida calle del Centro Histórico. (Elisa Villa Román, Métrópoli, El Universal, pág. A19)

 

CARTONES

Cartón Sol de México

(El Sol de México, pág. 13)

 

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(Staff, Reforma, Opinión, p. 8)