› Cónclave morenista
Y hablando del proceso interno en Morena, nos piden estar atentos a lo que pueda ocurrir mañana, cuando el partido oficial reúna a sus huestes para aprobar las reglas con las que se elegirán los mejores cuadros para contender en los comicios de 2027, en los que se repartirán legislaturas y 17 gubernaturas.
Adelantan que a los morenistas ya les advirtieron que mejor no hagan planes ese día, ya que tienen bastante tarea pendiente, como la designación de responsables de las cinco circunscripciones electorales —los que llevarán la carga de las campañas—, entre quienes ya suenan el diputado Ricardo Monreal, el exsenador Alejandro Peña, el director del Instituto Nacional de Migración, Sergio Salomón; el secretario de Educación, Mario Delgado, y hasta el senador Adán Augusto López, quien —nos recuerdan— por algo dejó de ser coordinador parlamentario. En fin, todo por confirmarse, incluso, se advierte también, una que otra sorpresa que pueda resultar de algún movimiento o enroque en la propia dirigencia del partido. Pendientes. (Rozones, La Razón, LA DOS, p. 2)
Hasta antes de la pandemia de la covid-19, el flujo de migrantes que pasaban por albergues de Puebla y Tlaxcala era de más de 300 al mes; sin embargo, en la actualidad ronda en las 60 personas.
Los migrantes están buscando diferentes opciones para seguir su camino hacia la frontera norte de México y la alternativa de acudir a los albergues está disminuyendo por los riesgos que se presentan. La mayoría de los migrantes que decide acudir a los albergues viajan en el tren conocido como La Bestia o en diferentes líneas de autobuses, alternativas en las que existe un mayor riesgo de ser detenidos.
El uso de casas, hoteles, autobuses de turismo y polleros es una alternativa que está creciendo por la seguridad que representa, aunque el costo por cruzar el territorio mexicano es mayor. La nueva realidad del paso de migrantes por la ruta central de México que incluye a Puebla y Tlaxcala, se está viviendo en el albergue “La Sagrada Familia”, ubicado en el municipio de Apizaco.
Actualmente, el centro de apoyo que se encuentra a un costado de las vías del ferrocarril no recibe a más de 70 personas en situación de movilidad al mes, situación que demuestra la nueva realidad de los flujos migratorios.
En enero de este 2026, el albergue de inspiración católica que proporciona asistencia a personas que se encuentran en situación de movilidad y en condiciones de vulnerabilidad, entre ellos, transmigrantes, emigrantes y refugiados, recibió a 63 personas; mientras que durante el mes de febrero atendió a 58.
En el inicio de este año, la mayoría de quienes salieron de sus lugares de origen en busca de mejores condiciones de vida, provenían de Honduras, seguido por originarios de Guatemala y Venezuela.
La reducción de migrantes atendidos en albergues como el de La Sagrada Familia no puede considerar como una caída del paso de personas que están en busca de mejores condiciones de vida. Los registros de las instalaciones ubicadas en la Tercera Privada de Álvaro Obregón, en la colonia Ferrocarrilera de Apizaco, presenta una nueva realidad en la que no se puede perder de vista la importancia de que se garantice el respeto a los derechos de las personas sin importar su lugar de origen. (Jaime Zambrano, Milenio Puebla, Opinión, Online)
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la destitución de Kristi Noem como titular de la Secretaría de Seguridad Nacional (DHS) y su remplazo por el senador, ex diputado y ex luchador de artes marciales mixtas Markwayne Mullin. Aunque el mandatario cumplió con la convención de alabar el trabajo de la funcionaria cesada y anticipó su nombramiento como “enviada especial para el Escudo de las Américas, nuestra nueva iniciativa de seguridad en el hemisferio occidental”, es evidente que la salida de Noem forma parte del control de daños tras el desastre humanitario y de relaciones públicas creado por los salvajes operativos antimigrantes de la DHS en Minesota y otros estados.
Debe recordarse que el respaldo a la política migratoria de Trump cayó a mínimos tras los asesinatos de Renee Good y Alex Pretti a manos de elementos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Patrulla Fronteriza, ambos pertenecientes a la DHS. Las imágenes del brutal ataque contra Pretti forzaron la salida del comandante de la Patrulla Fronteriza Greg Bovino y, en los hechos, el final de las redadas del ICE en Mineápolis. El repudio es tan grande que, por primera vez, la mitad de los votantes a nivel nacional se manifiesta a favor de abolir el ICE, la agencia convertida en una fuerza paramilitar con poderes y presupuesto virtualmente ilimitados. Hace apenas dos semanas presentó su renuncia la subsecretaria de Asuntos Públicos de la DHS, Tricia McLaughlin, y la caída de Noem deja claro que el trumpismo no ha logrado contener el costo político de sus excesos.
Además de marcar la primera caída de un secretario del gabinete durante el segundo mandato de Trump, la salida de Noem tiene un gran peso simbólico, puesto que su cargo y sus propias ansias de protagonismo hicieron de ella el rostro más visible del proyecto trumpista para instaurar un Estado policial mediante una destrucción sistemática de las libertades.
En sus 13 meses al frente de la seguridad interior, Noem impulsó los secuestros basados en perfilamiento racial, ordenó el envío de cientos de venezolanos al campo de concentración de Nayib Bukele en El Salvador, obstaculizó las inspecciones de seguridad y derechos humanos en los centros de detención de migrantes, utilizó el aparato estatal para perseguir a críticos políticos y manifestantes bajo el pretexto de seguridad nacional, creó listas de vigilancia e implementó herramientas biométricas para catalogar a manifestantes, fotógrafos y disidentes como “enemigos del Estado”, e instituyó el uso de polígrafos obligatorios para empleados del departamento, con el fin de identificar a quienes hablaran con periodistas.
Lamentablemente, hay pocas perspectivas de que estas medidas de terror de Estado cambien con la llegada de Mullin a la DHS, pero la sentencia del juez federal de distrito Brian E. Murphy, que declara ilegales y ordena anular las deportaciones de inmigrantes a terceros países con los que no tienen vínculos; el fallo de la Corte Suprema que puso fin a los aranceles mal llamados “recíprocos”; la orden del juez Richard Eaton, del Tribunal de Comercio Internacional, que instruye a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza que devuelva todos los gravámenes cobrados de manera indebida, así como la demanda de 24 gobiernos estatales demócratas para que la Casa Blanca se abstenga de imponer nuevos aranceles, son muestras de los límites con que comienza a toparse el trumpismo y de la voluntad de acotar sus arbitrariedades.
El presidente todavía dispone de amplios márgenes de maniobra y de la lealtad –o complicidad, dado que lo acompañan en acciones de dudosa legalidad– de una amplia mayoría de sus correligionarios en las ramas legislativa y judicial, pero haría bien en tomar los reveses sufridos como avisos del hartazgo creciente hacia su estilo despótico y su desprecio por las formas institucionales. (La Jornada Editorial, p. 6)
ICE Barbie
Donald Trump decidió pedirle la renuncia a Kristi Noem, secretaria de Seguridad del gobierno de EU. La llamada ICE Barbie puede considerarse un daño colateral de los desastrosos operativos del ICE en Mineápolis, donde los agentes de migración asesinaron a dos civiles americanos ante la mirada atónita de la nación.
Los videos de ambos crímenes se hicieron virales en todo el planeta y el fallido control de daños de Noem, casi una caricatura, tuvo alto costo político para la Casa Blanca. Noem asumió el papel de la más ruda entre los rudos, dispuesta a justificar cualquier exceso. Dicen allá que aspiraba a ser vicepresidenta en la siguiente administración americana.
Todos los demócratas y también muchos republicanos demandaban su salida. La política anti migratoria del segundo gobierno de Trump no cambiará ni un ápice, no hay que hacerse falsas ilusiones. Toma su lugar Markwayne Mullin, senador por Oklahoma, otro integrante del ala ultra del Partido Republicano. (Pepe Grillo, La Crónica de Hoy, La Dos, p. 2)
La suerte política de Kristi Noem, la polémica Secretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), estaba echada: es la primera, pero quién sabe si la última de los posibles chivos expiatorios republicanos en año electoral.
Su reciente comparecencia ante el Comité Judicial del Senado estadounidense, que exhibió los problemas del DHS y el cuestionado liderazgo personal de Noem puso a la exgobernadora ante una situación difícil y de acuerdo con al menos un senador republicano, John Kennedy, al propio presidente Donald Trump.
Cuando el mandatario anunció su remoción para pasar a un puesto como “Enviada Especial para el Escudo de las Américas”, reconoció sin decirlo el desplome de la aprobación pública para su política migratoria y el papel central de Noem en la conflictiva situación.
La mayoría de los estadounidenses piensa que la forma en que las agencias policiales estadounidenses desarrollan arrestos y deportaciones ha ido demasiado lejos tanto en forma como en fondo.
Una encuesta de The Washington Post encontró que la mitad de los estadounidenses favorece la deportación de los alrededor de 14 millones de indocumentados que se estima residen en Estados Unidos, pero al mismo tiempo 62% está irritado por las tácticas de la Policía migratoria (ICE), que llevó a la muerte de dos ciudadanos estadounidenses, Renee Good y Alex Pretti, durante incidentes con grupos opositores en Minneápolis, el mes pasado.
Peor aún, hasta la mitad o sea 50% estarían de acuerdo con la desaparición del ICE. El hecho es en todo caso que la cuestión migratoria no parece ya el tema electoral seguro para Trump y que algunos legisladores republicanos, que habían hecho público su desacuerdo, ahora subrayan el alejamiento de minorías que como la latina comenzaban a acercarse a los republicanos.
Así, el senador republicano Tom Thillis, de Carolina del Norte, demandó el martes su renuncia y calificó su desempeño como Secretaria de Seguridad Nacional como “un desastre”.
El también republicano Kennedy, de Louisiana, criticó a Noem por hacerse la “estrella” de una campaña de 220 millones de dólares en anuncios contra la inmigración, filmados según Kennedy por empresas relacionadas con ayudantes de Noem.
De acuerdo con varios reportes, Noem habría estado ya a la búsqueda de una salida para competir por una senaduría por su nativo estado de Dakota del Sur y según la revista The Atlantic, evitar la eventualidad de un juicio político. Pero es una opción que aparece muerta.
La prensa política estadounidense consignó que hay una “creciente frustración” entre legisladores republicanos por el desarrollo de la campaña para el arresto y deportación masiva de inmigrantes indocumentados, que un analista calificó como “de una crueldad teatral” que excitó a las bases del movimiento Trumpista pero “horrorizó” al resto del país.
Y eso pesa en las encuestas de opinión respecto a las elecciones de noviembre próximo para la renovación del Congreso. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 36)

(El Fisgón, La Jornada, Política, p. 7)
Limpiando su propio desastre

(Rape, Milenio, Al Frente, p. 2)