Cierre de filas
Como pocas veces ha ocurrido en el sexenio, anoche se articuló un cierre de filas de gran significado. En el que representantes de las más diversas y hasta contrapuestas fuerzas políticas han expresado su condena a la acción sin precedente, perpetrada por fuerzas policiacas de Ecuador, que irrumpieron por la fuerza en la embajada de México en Quito. Se trata de una acción excesiva que trasciende a cualquier diferendo entre políticos —en este caso entre los presidentes Andrés Manuel López Obrador y Daniel Noboa por el caso del asilo al exvicepresidente Jorge Glas—. La afrenta a la diplomacia y la flagrante violación al derecho internacional por parte del gobierno ecuatoriano han dado toda la fuerza y apoyo al mandatario mexicano para que este caso llegue a la Corte Internacional de Justicia y derive en sanciones ejemplares.
El muro mexicano
Para no pasar por alto, nos comentan, el reconocimiento del gobierno de Estados Unidos de que medidas implementadas por México han contribuido a reducir el flujo migrante. Fue el secretario de Seguridad Interna de Estados Unidos, Alejandro Mayorkas quien señaló lo anterior para hablar sobre los números de marzo. Y es que cifras preliminares arrojan que en el mes que terminó se documentaron poco más de 100 mil cruces ilegales mientras apenas en diciembre la cifra fue de poco más de 300 mil. En estas páginas se ha documentado un aumento de 218 por ciento en las cifras de detenciones de migrantes, mismas que pasaron de 75 mil a 239 si se compara el primer bimestre del año pasado respecto del actual. Activistas han dicho que México la está haciendo de muro… y parece que no son los únicos en detectarlo. Qué tal.
Muchos frentes abiertos
Y hablando de asuntos internacionales, nos hacen ver que de pronto a la Cancillería, a cargo de Alicia Bárcena, se le abrieron varios frentes de manera simultánea. Y es que si una buena parte de las energías de la dependencia estaban hasta hace unos días puestas en tratar de frenar la ley antimigrante de Texas, impulsada por el republicano Greg Abbott, de pronto se agregó el diferendo con Ecuador que parecía que podría quedarse en lo verbal, pero ayer escaló a niveles no imaginados tras la vulneración de la embajada. Y no es el único tema que tiene a la dependencia en medio del fuego, pues también hay que anotar la subida de tono hacia el gobierno de Israel por el caso de la extradición, hasta ahora no concedida, de Tomás Zerón. Bárcena tendrá que hacerla de canciller y de bombera, nos señalan.
Y también con Perú
Y una más de temas internacionales que había pasado un poco desapercibida, nos dicen. Y es que resulta que en el Diario Oficial de la Federación, la Secretaría de Gobernación, a cargo de Luisa María Alcalde, publicó el decreto mediante el cual se da a conocer la imposición de una visa a ciudadanos peruanos que vengan a México. Se trata de una visa de visitante sin permiso para realizar actividades remuneradas, es decir, turismo, actividades deportivas, artísticas, estudios, entre otras. Su aplicación empezará a partir del 20 de abril. Esta decisión, nos aseguran, se debe a que se ha detectado un “incremento sustancial” de ingresos de ciudadanos de ese país “cuyo perfil no se ajusta al del visitante o turista genuino y presentan inconsistencias en su documentación o información, robusteciendo la posibilidad de que un número significativo de personas pretendan utilizar la supresión de visa indebidamente”. Eso de las visas no suele gustar a los países a los que se las impone, así que… pendientes. (Rozones, La Razón, LA DOS, p. 2)
Bajita la mano, el presidente López Obrador está generando tensiones con cada vez más países de América del Sur. A los maltratos a migrantes y visitantes de algunos países de esa región, y al severo diferendo político con Perú, ahora añade un serio roce diplomático con Ecuador, al que sigue echándole leña. No hay bombero que pueda apagar tantos fuegos. (La Esquina, La Crónica de Hoy, Pp.)
Penny pincher =codo
El expresidente Donald Trump dijo este domingo, que no daría “ni 10 centavos” para migración, en reacción a la propuesta de AMLO, en el programa 60 Minutos de CBS, de 660 dólares, para inversión en el desarrollo de Latinoamérica para reducir la migración…
Si como canta Napoleón: ‘’¡Nada te llevarás cuando te marches! (Eva Makívar, El Sol de México, República, p. 2)
La semana que termina nos muestra un cúmulo de situaciones de lamentable desorden en nuestra América Latina. Presa de confusiones sociales y políticas de todo tipo, y víctima de abusos gubernamentales como de la ilimitada crueldad de las mafias, la sociedad no encuentra en sus gobiernos los caminos de solución a sus problemas.
Las estadísticas financieras a veces arrojan luz y pretenden disimular el profundo quebranto económico. Los políticos, todos ellos sin excepción, se encuentran repitiendo promesas incumplibles para asegurar su permanencia en el poder. Tres casos vienen a cuento:
Ecuador: tras las impertinentes declaraciones de López Obrador sobre las elecciones de 2023, en las que mencionó que la candidata perdedora, Luisa González, protegida del expresidente Correa, fue vinculada injustamente al asesinato de Fernando Villavicencio, culpando de esta versión a los medios de comunicación. El presidente Daniel Noboa reaccionó a estos “desafortunados” señalamientos de AMLO declarando persona non grata a nuestra embajadora, Raquel Serur Smeke. Ahora la Cancillería mexicana informa que traería a México a la embajadora por razones de seguridad. El asunto no ha terminado puesto que, en otro caso, Jorge Glas, exvicepresidente de Ecuador, acusado de peculado, se refugió en la embajada de México para evitar su arresto. Se ha confirmado que le daremos asilo a Glas, en lugar de entregarlo a la justicia.
Perú: se tardó mucho tiempo para que México reanudara relaciones con ese país ya que AMLO insistió en proteger al destituido expresidente Pedro Castillo hasta el grado de que México se negó a transferir la presidencia de la Alianza del Pacífico a la señora Boluarte. A lo largo de estos meses, de acuerdo con la Cancillería del Perú, ha habido reiteradas expresiones de las más altas autoridades de México sobre la situación política de Perú, “que son violatorias del principio de la no intervención”, a raíz de lo cual esta semana se ordenó la salida del embajador Pablo Monroy declarándolo persona non grata.
Bolivia: la presidenta Jeanine Áñez declaró persona non grata a nuestra embajadora María Teresa Mercado, quien en su momento otorgó asilo al derrocado Evo Morales personaje que fue objeto de innúmeras atenciones del gobierno de México con amplias facilidades de transporte mientras esa figura no hallaba país que aceptase albergar a esa figura del izquierdismo latinoamericano.
Estas confusas experiencias poco nos alientan. Son una confirmación de estéril antropocentrismo a que ha llegado el largo proceso que nos llega desde la instauración del industrialismo deshumanizado como herencia del siglo XVIII. López Obrador ha presentado a la sociedad mexicana un programa de decisiones que pretenden una salida diferente a los problemas del nuevo milenio. Realizar una profunda redefinición de paradigmas como una transformación política y socioeconómica del país. No hay duda de que se requieren, mas no por la vía que él propone.
Para los asuntos internacionales ha dado rienda suelta a su propósito de trabajar con todas sus fuerzas para fortalecer la influencia de la izquierda en América Latina y frenar los postulados de la economía de mercado.
Las reacciones que ha cosechado han dependido del grado de influencia que pueda hacer valer el gobierno de México en asuntos de inmediata importancia. Es evidente que para los países vecinos centroamericanos son inevitables el efecto de las decisiones en materia migratoria, en la que es urgente obtener apoyos tangibles de Estados Unidos, de reglamentaciones y financieras.
La reacción de los demás países latinoamericanos es muy diferente y es menor a medida que es mayor la población y el peso de sus respectivas economías. Ya no se trata de los “estados desunidos del sur”, antigua descalificación que ahora se supera cada vez más en todos sentidos por un potencial cada vez más visible. Se demanda un mayor esfuerzo hacia la coordinación de programas de desarrollo coordinado por los intereses regionales. La posibilidad de realizar el potencial continental excluye los ensayos ideológicos impuestos y apunta hacia la concisión en los programas sociales enfocados a la mayor producción de los bienes y servicios necesarios, acordes a las metas programadas.
La gestión de López Obrador, desorganizada, frustrada y obsoleta nos deja lecciones claras que hay que atender con programas metódicamente ejecutados. (Julio Faesler, Excélsior, Nacional, p. 11)
Se cumplen 20 años de la decisión de la Corte Internacional de Justicia sobre el Caso Avena y 14 años de la histórica decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos en el Caso Padilla. Dos victorias que han sido fruto de un gran trabajo de nuestros representantes en el exterior a favor de nuestra gran comunidad en el vecino país.
Repasemos brevemente ambos casos para después analizar sus alcances e importancia.
En el primero, el Caso Avena se trató de un connacional mexicano que fue arrestado, enjuiciado y sentenciado a muerte en Estados Unidos sin que se respetara el debido proceso, en particular, el artículo 36 de la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares, que, básicamente, estipula el derecho de contactarse con autoridades consulares y de contar con asistencia de ellos ante cualquier eventualidad de encuentro con autoridades. México llevó el caso ante la Corte Internacional de Justicia, máximo órgano judicial mundial, quienes fallaron a favor de nuestro país, ordenando a Estados Unidos revisar y reconsiderar la sentencia no sólo de este caso, sino además el de otros 54 mexicanos.
El Caso Padilla se trató de una decisión histórica de la Corte Suprema de Estados Unidos sobre el caso de un hondureño que fue detenido por transportar marihuana en el estado de Kentucky y a quien su abogado defensor o mal informó sobre que su condena no afectaría su estatus migratorio, por lo que Padilla decidió declararse culpable y esto derivó en una inminente deportación. El caso fue apelado por el mismo Padilla, quien interpuso una moción argumentando que su defensor público no le informó sobre las consecuencias reales de una admisión de culpabilidad. La Corte Suprema federal revirtió la deportación dictaminada por la corte estatal argumentando que los abogados defensores están obligados a informar sobre los riesgos de deportación en estas circunstancias.
Más allá de los términos legales y diplomáticos, estos casos tienen un impacto en muchos sentidos. A nivel internacional, el caso Avena es considerado un hito en la jurisprudencia global, que no sólo fue útil para los 54 mexicanos, sino también, incluso después sirvió como recurso para muchos más que lo invocaran como parte de su defensa.
En la relación bilateral representan triunfos que nos hacen repensar la relación bilateral definida como “asimétrica”, estas “pequeñas” batallas ganadas cobran una gran importancia a la hora de sentarse a negociar cualquier otro asunto, el de enfrente ya no nos ve como inocentes o débiles, ahora sabe que estamos preparados ante cualquier eventualidad y que, en caso de considerarlo necesario, tomaremos las medidas correspondientes para hacer valer nuestra voz y derechos.
Desde el plano unilateral, estos casos han ayudado a que México desarrolle todo un sistema de estrategias creativas para poder defender estos casos, tanto en Estados Unidos, o bien, ante otro órgano mundial como la Corte Internacional de Justicia, tal como en el caso Avena. Ejemplos de esto son el Programa de Asistencia Jurídica a Casos de Pena Capital en Estados Unidos (MCLAP, por sus siglas en inglés) y el Programa de Asistencia Jurídica a Personas Mexicanas (PALE), ambos ideados desde la Cancillería mexicana y ejecutados al día de hoy en toda la red consular y los cuales podríamos resumir como esta declaración política firme de saber que no nos podemos meter en sus leyes ni asuntos internos, pero sí aliarnos, contratar y dar fondos a quienes sí lo pueden hacer en su propio país para así defender a los suyos.
A pesar de que al inicio se mencionó que ya han pasado muchos años de estos sucesos, hoy vuelven a cobrar importancia ante la ley SB4 antiinmigrante en Texas, el incremento del discurso de odio y tendencias racistas, el resultado de estos casos y las herramientas desarrolladas pueden hacer sentir un poco menos inseguros a los nuestros del otro lado del río Bravo y también obliga al cuerpo diplomático y de relaciones exteriores a mantenerse pendiente y creativo para traer otra victoria. (Azul Etcheverry, Excélsior, Nacional, p. 8)
México ha entregado más de 95 millones de dólares en proyectos de empleo y productividad agrícola a más de 61 mil personas de Belice, Cuba, El Salvador, Guatemala y Honduras a fin de contrarrestar la migración de esos países (La Jornada, 3/30/24). El gobierno mexicano suscribió convenios con estas cinco naciones para aplicar los programas del Bienestar como medida para mitigar la diáspora y están contemplados en la Ley de Cooperación Internacional para el Desarrollo y en el Programa Sectorial de Relaciones Exteriores, derivado del Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024. Y si bien se confirma que han alcanzado ciertos objetivos, también que son insuficientes para detener la salida de 1.2 millones de personas que en 2023 intentaron cruzar la frontera con Estados Unidos.
La cooperación entre países es importante, pero insuficiente; debe ir acompañada de cambios internos que los países receptores pongan en marcha, que apunten a transformar las condiciones que mantienen a la región en el subdesarrollo. Hay que recordar que se asignó un papel en la división internacional del trabajo a partir del imperialismo (Lenin) desde inicios del siglo XX y estamos en pleno siglo XXI y la relación con el norte global, centralmente con Estados Unidos, ha sido de subordinación. Por lo tanto, pensar que la solución son inversiones de Estados Unidos para supuestamente apoyar el desarrollo centroamericano es un error, sólo profundizaría la dependencia y las migraciones. Vale la pena recordar a México en los años 90, momento en que se consideró que las inversiones extranjeras permitirían al país transitar hacia el primer mundo, razón que se convirtió en una presión importante para que se firmara el TLCAN supuestamente por ser generador de esas inversiones.
Es claro que no fue así, seguimos en el subdesarrollo. Si bien las inversiones extranjeras directas (IED) son un instrumento para generar empleos, su supuesto potencial como transformador de las condiciones económicas y desarrollar al país no se alcanzó. Primero, porque respondieron a las necesidades de Estados Unidos, se dirigieron hacia instalar industrias maquiladoras, sostenidas gracias a los bajos costos salariales y por la aplicación de una gravísima flexibilidad laboral. Se les otorgó exenciones fiscales, sin ningún compromiso de transferencia tecnológica y se aceptó que los insumos fueran importados. Por lo tanto, no permitieron la vinculación con el resto de la economía lo que impidió que las pequeñas y medianas empresas mexicanas se desarrollaran como productoras de insumos nacionales, empresas que como se sabe esas sí son altamente generadoras de empleo.
Ante la falta de regulación y de una intervención proactiva en favor de la economía las IED bloquearon el desarrollo del país, y las empresas mexicanas se convirtieron en simples ensambladoras. Para colmo, y para hacerlas más atractivas el gobierno mexicano de esos años, realizó cambios legales eliminando prácticamente todo tipo de regulación sin exigir ninguna compensación. En cambio, sí aceptó que se fijaran rígidos controles salariales. Resultado, México se convirtió en uno de los más importantes expulsores de migrantes, y la frontera se convirtió en el primer corredor migratorio mundial. Hay que aceptar que los tratados de libre comercio (TLCAN y TMEC) han actuado contra la soberanía del país y de los trabajadores mexicanos, profundizando las debilidades estructurales, devastando al campo nacional y obstaculizando la posibilidad de generar una política industrial soberana que genere beneficios para toda la población.
Para colmo, México está vinculado a las cadenas de valor internacionales, pero lamentablemente se encuentra en el nivel más bajo de la cadena. Todo lo cual genera las condiciones para migrar, para beneficio de los países desarrollados que subsanan sus conflictos demográficos con trabajadores extranjeros, pero a los que no se les reconocen todas sus aportaciones y valores y se les aplica una serie de selectividades, de discriminación y, sobre todo, sufren las diferencias en el costo unitario laboral, funcionalidad de la migración. Revertir la tendencia migratoria forzada requiere que América Latina avance hacia la integración regional para construir una alternativa que rompa con la dependencia económica y la subordinación.
Es urgente debatir la integración latinoamericana a la que claramente Estados Unidos se opone, interviniendo unilateralmente en la región, cínicamente apelando a la defensa de “una supuesta democracia y a los derechos humanos”. Cuando en realidad favorece a todos los gobiernos que ponen en marcha políticas de derecha y ultraderecha; demoniza a China y a Rusia, pero pone sanciones unilaterales e ilegales y apoya “golpes blandos” a todos aquellos que quieren cambiar de rumbo. América Latina debe avanzar hacia la integración regional para construir una alternativa con un proyecto emancipador que permita romper con la dependencia y la subordinación, que confronte al imperialismo estadunidense, que abandone los tratados de libre comercio y apunte hacia la construcción de una pluripolaridad a escala mundial, como bien propone Claudio Katz.
Ese es el camino para revertir la tendencia de la migración forzada. (Ana María Aragonés, La Jornada, Opinión, p. 13)

(Osvaldo, EL Sol de México, Análisis, p. 10)
(Osvaldo, La Prensa, Editorial, p. 10)
