La candidata de Morena a la Presidencia de la República, Claudia Sheinbaum, enfrenta el último mes de campaña con la difícil tarea de defender los logros de la administración de Andrés Manuel López Obrador y con el dilema de considerar en las proyecciones de su eventual gabinete a los perfiles que buscan ser transexenales, como el secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O; los subsecretarios, Gabriel Yorio y Juan Pablo de Botton; la titular de la Secretaría del Bienestar, Ariadna Montiel; la secretaria de Gobernación, Luisa María Alcalde, y su hermana, la directora del el ISSSTE, Bertha María; el director del IMSS, Zoé Robledo; y el del IMSS-Bienestar, Alejandro Calderón; el secretario del Trabajo, Marath Bolaños, el titular de Sedatu, Román Meyer, y el del Infonavit, que lleva Carlos Martínez, entre algunos otros.
Caso aparte, y de manera sorprendente, también están los nombres del director de Pemex, Octavio Romero, y de CFE, Manuel Bartlett, además del de la directora de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), Ana Gabriela Guevara.
Se trata de la funcionaria que, según algunas casas encuestadoras, lidera los rankings de percepción de corrupción y mala gestión, por arriba de funcionarios como los directores generales de la CFE y Pemex, o de Francisco Garduño, del Instituto Nacional de Migración.
Guevara, además de cargar con el desprestigio ante la opinión pública por diversas denuncias de deportistas que han carecido de apoyo en sus actividades, tiene abiertas dos carpetas de investigación en la Fiscalía General de la República por el presunto desvío de casi 300 millones pesos, iniciadas con información recabada por la Auditoría Superior de la Federación en la revisión de la Cuenta Pública de 2020.
Por increíble que parezca, en el equipo de Sheinbaum mantienen abierta la posibilidad de que Guevara se quede en su posición si la exjefa de Gobierno gana la Presidencia, simple y sencillamente porque lo pide AMLO. El plan es mantenerla en el puesto el tiempo suficiente, sobre todo de cara a los Juegos Olímpicos de París 2024.
Esta idea la traía en la cabeza AMLO desde finales del año pasado, cuando su directora de la Conade lo convenció de que los resultados obtenidos en los Juegos Panamericanos de Santiago 2023, en los que México ganó un récord histórico de 48 medallas de oro, eran una muestra de su “buena administración”, y de que “con poquito se puede hacer mucho”. Además, se dice que Guevara buscaría competir por la gubernatura de Sonora en 2027.
En las oficinas de la Conade se percibe la seguridad de que la administración actual perdurará por lo menos un par de años más, aunque se sabe que el exportero del América, Moisés Muñoz, se ha acercado a la candidata Sheinbaum para competir por el eventual cargo; sin embargo, como solía hacerlo en sus tiempos de deportista, Ana Gabriela Guevara avanza en esa pista bastante más rápido.
En este contexto, servicios que a principios del sexenio se contrataban pon un periodo de un año se están entregando con una vigencia transexenal, como el de la póliza para el “Servicio de Aseguramiento de Gastos Médicos Mayores con Accidentes Personales y Seguro de Vida para Deportistas, Técnicos, Entrenadores y Cuerpo Multidisciplinario”, el cual estará vigente hasta el último día del 2026.
El contrato aludido, uno de los más importantes que se entregan en la oficina que lleva Guevara, tuvo un costo total de 354 millones de pesos por una cobertura de tres años. El proveedor adjudicado es La Latinoamericana Seguros SA de Miguel Amerlinck Corsi, quien venció en concurso a Seguros Atlas y SURA.
Si bien la compañía aseguradora tiene una trayectoria que le permite justificar su contratación, en este proceso de adjudicación irregularidades relacionadas con una empresa identificada como “asesor externo”, encargada de evaluar las propuestas con base en su presunta experiencia en el sector deportivo.
A esta compañía, que se identifica como APSELP Agente de Seguros y Fianzas SA de CV y es representada por Sandra López Pineda, no se le conoce experiencia en contratación de seguros para deportistas de alto rendimiento.
Posdata
Uno de los mayores retos para los próximos gobernantes en el país será el del agua. Un estado donde hay una gran crisis es Campeche, que gobierna Layda Sansores, quien junto con el presidente Andrés Manuel López Obrador inauguraron en enero pasado el Acueducto Adolfo López Mateos-Xpujil, obra que corrió a cargo de la Sedena y que implicó una inversión de mil millones de pesos para la construcción de 99 kilómetros de tubería, dos pozos profundos, dos plantas de distribución y cuatro de rebombeo, así como la rehabilitación de tres pozos, todo con el objetivo de aumentar hasta por 20 años el suministro de agua a 230 litros por segundo.
Sin embargo, el agua sigue sin llegar a comunidades del municipio de Calakmul, lo que resultó en protestas y cierres de diversas carreteras en donde los habitantes reclaman el líquido.
Hace unos días, la Conagua, en conjunto con el gobierno estatal, licitaron siete obras complementarias, entre las que destacan la ampliación y rehabilitación del sistema de almacenamiento de la localidad de Valentín Gómez Farías y de la localidad de Becán. Este conjunto de proyectos requirió una inversión de alrededor de 35 millones de pesos. Con estas obras buscará llevar agua a las comunidades de Chichonal, Felipe Ángeles, Valentín Gómez Farías, Becan, Heriberto Jara Corona, Puebla de Morelia y la localidad Ingeniero Eugenio Echeverría Castellot, todas del municipio de Calakmul.
A la fecha ya se firmaron cuatro contratos, y los otros se espera que sean concretados a finales de este mes. (Mario Maldonado, El Universal, L Sucesión 2024, p. A7)
En un inaudito abuso de poder, con una bajeza y una falta de escrúpulos que tal vez no se había visto en la historia reciente de México, en absoluta violación a la Ley de Protección de Datos Personales y como banderazo de salida de una mezquina y brutal campaña de acoso y difamación, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador difundió el viernes pasado un expediente que contiene información personal y privada de la presidenta de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, María Amparo Casar –así como de la familia de esta.
Era difícil de creer, incluso en lo relativo a un presidente que no tiene empacho alguno en transitar de ruindad en ruindad para llegar a cabo sus venganzas políticas. Fue, también, la respuesta a la reciente aparición de un libro de Casar, “Los puntos sobre las íes. El legado de un gobierno que mintió, robó y traicionó” (Debate, 2024), que pesará como una losa en la imagen que López Obrador anhela dejar para la historia: una suma de datos comprobables, registrados, inobjetables, que prueban el proceso de destrucción y erosión de la democracia que ha significado para México el gobierno de AMLO.
El demócrata, el humanista, el descendiente de Morelos, Juárez, Madero y Lázaro Cárdenas que ha dedicado más de tres mil “mañaneras” a exaltar su persona y su lugar en la Historia, que ha dedicado entre dos y tres horas diarias a mentir sobre el verdadero estado en el que se encuentra el país, que ha dejado registro audiovisual de la manera en que tuerce, falsea e inventa, que enloda las voces discordantes mediante la calumnia y la difamación, que ha insultado a los integrantes de los otros poderes, que ha atacado contrapesos construidos durante medio siglo, que ha convertido el odio en la marca de agua de su gobierno, que ha vilipendiado organismos de la sociedad civil, así como organismos internacionales, que ha derrochado dinero de la nación en caprichos y ocurrencias sin futuro, que ha hecho un lado el conocimiento científico: ese personaje queda plenamente retratado a lo largo de 229 páginas que no hacen sino reunir información pública para ordenarla en un horizonte que revela de golpe la historia del sexenio.
Casar va reuniendo pistas de lo que el país vivió entre diciembre de 2018 y diciembre de 2023. La historia de un sexenio que no reconoce errores, negligencias ni actos de corrupción, la historia de un gobierno en el que no hay responsables de los mayores yerros, y que sigue culpando a administraciones anteriores mientras defiende y protege a sus leales, que saben que nunca serán investigados:
“Segalmex, Pemex, Delfina, Línea 12, CFE, AIFA, Tren Maya, SEP, Instituto y agentes de migración, SedenaLeaks, Secretaría de Salud…”, enumera la politóloga.
En la administración de López Obrador, escribe Casar, privaron “la (des)institucionalización, la ilegalidad, la impunidad, la (des)información, la incompetencia y la incongruencia”.
Cada una de esas íes es desentrañada en los capítulos del libro: el debilitamiento deliberado de las instituciones mediante su eliminación o sustitución, mediante su captura o su estrangulamiento financiero, así como a través del daño a su reputación: del Conacyt al CIDE, de la CNDH a la CRE, de la Suprema Corte de Justicia a la Cofece, el IFT y el Inai, del Tribunal Electoral del Poder Judicial al INE.
Un modus operandi, escribe Casar, que le ha permitido a AMLO concentrar el poder y gobernar con el menor número posible de restricciones.
El “no me vengan con que la ley es la ley” y las constantes violaciones a la Constitución que han permitido al presidente dar rienda suelta a su pulsión autoritaria bajo el pretexto de encarnar la voz del pueblo y para erigirse en el poder de los poderes. La impunidad que ha rodeado a sus hermanos, a sus hijos, a sus familiares, y a sus cercanos (ahí está el desvío de más de 15 mil millones de pesos en Segalmex, que terminó con la exculpación de Ignacio Ovalle porque “es buena gente” que “se dejó engañar por priistas de malas mañas, acostumbrados a robar”).
Las “mañaneras” y el mundo de “los otros datos” que han permitido a López Obrador agrandar los espacios de opacidad y desinformación, y crear una narrativa propia, mediante el recurso de emitir en estos años más de 100 mil afirmaciones falsas o no verdaderas. El abuso de poder, entre “la prédica y la pedrada”, y el acoso y la difamación, que tienen como fin segar y desautorizar las voces discordantes: una forma de coartar la libertad de expresión.
Y finalmente, la incompetencia como rasgo central de su gobierno, el famoso “90% de lealtad, 10% de capacidad” que ha llevado a un puñado de ineptos a puestos cruciales de la administración, así como la permanente incongruencia entre lo que López Obrador dice y termina haciendo.
La carga de información contenida en el libro ―un recordatorio de todo lo que se ha destruido a cambio prácticamente de nada— suscita en el lector una sensación creciente que se parece mucho a la indignación.
Si eso provoca en el lector, ¿qué habrá provocado tras los altos muros del Palacio Nacional? Lo que provocó está a la vista: un pasaje que cómodamente podría figurar en el libro de María Amparo Casar para culminar el retrato de un gobierno tóxico, protagonizado por un personaje tóxico como pocos.
Es el libro que permitió que, en una sola “mañanera”, López Obrador mostrara lo peor de sí. La pesadilla que acompañará los días finales de su gobierno. (Héctor de Mauleón, El Universal, Online)
Recientemente se publicó el Informe del Departamento de Estado de Estados Unidos en materia de derechos humanos. El citado documento desarrolla, en un total de siete secciones, un balance objetivo y documentado sobre la situación que impera en el país en esta materia. Tal y como se ha hecho desde hace casi 50 años, el informe tiene como finalidad dar cuenta a legisladores y legisladoras estadunidenses la forma en que se respetan los derechos humanos en alrededor de 198 países de seis regiones.
La publicación analiza a qué países se les debe brindar fondos y la manera en que esto ocurre. Para el caso de México, la evaluación coincide con lo que otras instancias internacionales, tales como la Oficina del Alto Comisionado de la ONU o la propia Comisión Interamericana de Derechos Humanos, han señalado con anterioridad.
Los resultados entregados a legisladores estadunidenses siempre han generado polémica. Según el Centro Prodh, “Amnistía Internacional ha criticado que se analice de forma excesivamente benevolente a algunos países aliados de Estados Unidos o que se soslaye el impacto en otros países de la política migratoria norteamericana”. En este contexto, dado lo que se menciona la situación de derechos humanos en nuestro país, el presidente López Obrador ha dicho que “se trata de un informe mentiroso…elaborado por un departamentito… se trata de un bodrio”.
En otra de sus intervenciones, AMLO ahondó: “Nosotros no les decimos por qué tienen a un candidato hostigándolo en los juzgados y por qué destinas miles de millones de dólares para la guerra y por qué no liberas a (Julian) Assange, que lo tiene encarcelado injustamente. ¿Por qué no atienden a los jóvenes de Estados Unidos que fallecen por adicción de las drogas, al fentanilo? ¿Por qué reprimes, maltratas a los migrantes?”. Lo dicho por el mandatario dejó en claro el malestar que generó en Palacio Nacional la publicación mencionada.
Son diversos los temas que critican la situación imperante. Por ejemplo, sobre la Guardia Nacional se señala que “es una institución mayoritariamente militar” y afirma: “Hubo casos en que elementos de las fuerzas de seguridad actuaron independientemente del control civil”, así como que, “miembros de las fuerzas de seguridad cometieron algunos abusos”.
El Departamento de Estado indicó en su informe que durante 2023 no hubo “cambios significativos” en México en esta materia, pues se presentaron “graves problemas de independencia del Poder Judicial” y se dejaron de investigar y enjuiciar la mayoría de los casos criminales.
También se señaló que los cárteles del narcotráfico y grupos delictivos cometieron crímenes que se tradujeron en “altos niveles de violencia y explotación”, además de que agentes de entidades gubernamentales “cometieron homicidios arbitrarios e ilegales, incluidos asesinatos extrajudiciales”.
Un elemento trascendental sobre el que habla el reporte es la impunidad. Sobre ésta señala que: “La impunidad y los índices extremadamente bajos de procesamiento siguen siendo un problema para todos los delitos, incluidos los abusos contra los derechos humanos y la corrupción. Hubo denuncias de que algunos agentes del gobierno eran cómplices de bandas delictivas internacionales”. Adicionalmente incluye que: “Elementos delictivos, incluidas las bandas locales y transnacionales y los narcotraficantes, fueron autores importantes de delitos violentos”.
Más allá de los cuestionamientos que hizo el titular del Ejecutivo en México, resulta indispensable revisar a fondo lo publicado. Temas como ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas y complicidad estatal, detenciones arbitrarias, violencia de género, tortura y ataques contra periodistas son asuntos que impactan amplias regiones del país, con cifras crecientes y episodios alarmantes.
Lo publicado deja claro que, en materia de derechos humanos, existen enormes pendientes en la agenda mexicana. No obstante, también queda claro que existen amplias áreas de oportunidad en las que ambos países, México y Estados Unidos, pueden trabajar.
Una nueva visión en torno a la agenda entre ambas naciones podría generar un enfoque mucho más amplio e integral respecto a las drogas, que abarque, principalmente, la visión de salud. La relación bilateral entre México y Estados Unidos hoy debe fortalecerse en ámbitos como el de la cooperación para el combate al narcotráfico, con un enfoque en la ayuda humanitaria para abordar el consumo de fentanilo en Estados Unidos. Un aspecto adicional que podría abordarse es la atención del fenómeno migratorio, en donde ambos países busquen soluciones innovadoras y profundas, al mismo tiempo que se reafirmen los compromisos de colaboración y respeto a la soberanía.
La #SociedadHorizontal deberá exigir posicionamientos claros en torno a estos temas. (Armando Ríos Piter, Excélsior, Nacional, p. 11)
En la considerada fiesta de la mexicanidad en Estados Unidos, celebrada este 5 de mayo, quedó nuevamente de manifiesto la importancia que tiene para la nación más poderosa del mundo la relación con su vecino del sur. Prácticamente los 37 millones de mexicanos que viven en aquel país salieron a las calles a festejar su origen y en la Casa Blanca se ondeó la bandera tricolor.
Esa comunidad que representa casi la mitad de la fuerza de trabajo latina, y que aporta más de 300 mil millones de dólares al PIB norteamericano, celebra el reconocimiento cultural, aunque muy consciente de que en materia de reconocimiento de sus derechos falta mucho. Y justo esta semana, esa misma comunidad ha empezado a votar para elegir al presidente o presidenta que tendrá que defender esos derechos desde su país de origen.
Es muy claro que los años de “la enchilada completa” quedaron atrás y que la ya de por sí compleja discusión de un acuerdo migratorio que beneficie en EU a los connacionales quedó rebasada por una nueva realidad, en la que el conflicto se centra en cómo detener las nutridas caravanas migratorias que parten de Centroamérica y en la solución al trasiego, para un lado y para el otro, de las armas y del fentanilo.
El comercio bilateral y los derechos de los trabajadores mexicanos fueron desplazados de las mesas de negociación por otras problemáticas en el papel más apremiantes, las cuales, por cierto, encuentran su punto más álgido en el momento en el que ambos países convocan a sus ciudadanos a elecciones. Del lado de EU, tenemos experiencia con ambos contendientes y sabemos qué esperar de Trump o de Biden; nos espera averiguar cuál es la postura de nuestras candidatas y candidato.
Palabras clave
Se sabe que la candidata más adelantada en el manejo de un proyecto para abordar las relaciones bilaterales es la morenista Claudia Sheinbaum; esto de la mano de un muy experimentado Juan Ramón de la Fuente, quien se desempeñó como representante de México ante la ONU. La estrategia, aseguran, es quitarle presión a la eventual presidenta, responsabilizando a otros funcionarios del gobierno mexicano de los temas de conflicto con EU; así, se busca dejar los temas de seguridad en manos de un titular de la Sedena que tenga buenas ligas con sus homólogos norteamericanos y regresar los temas comerciales a una Secretaría de Economía muy potente. (Óscar Cedillo,. Milenio, Al Frente, p. 2)
El secretario Antony Blinken presentó el Informe 2023 sobre Derechos Humanos, una publicación anual del Departamento de Estado desde 1977, que evalúa la situación de los derechos humanos en alrededor de 200 países y territorios, aplicando un criterio uniforme a todas las naciones. Si bien el enfoque principal es en los problemas de derechos humanos en el extranjero, es importante destacar que no excluye a los Estados Unidos de sus críticas, reconociendo sus propios desafíos en esta área.
El reporte advierte que México enfrentó durante el último año serios problemas de derechos humanos, incluyendo “casos creíbles de asesinatos arbitrarios, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, tortura cruel e inhumana y tratamientos degradantes o castigos” por parte de las fuerzas de seguridad.
Además, se señalan serios problemas de independencia judicial y restricciones graves a la libertad de expresión y prensa, incluyendo actos de violencia contra periodistas, atribuyendo a AMLO un rol en la estigmatización de los medios ¿A alguien le sorprende? No es lo único. También menciona los altos niveles de violencia de las organizaciones criminales, donde la mayoría de delitos no son investigados ni judicializados. Vale recordar que este reporte no se construye del aire, en su mayoría citan las propias instituciones mexicanas y organismos de derechos humanos que operan en el país, algunas de ellas, por décadas.
López Obrador se disgustó y mencionó que esto es una interferencia a la soberanía de México ¿Quiénes son ellos para intervenir? Según él, están violando flagrantemente el derecho internacional, la independencia y la soberanía de los pueblos. Lo que no quiere reconocer AMLO es que esto no fue un invento del Departamento de Estado. Esto es un mandato del Poder Legislativo norteamericano que desde 1977 le ordenó al Ejecutivo hacer este informe anualmente. Es un ejercicio democrático que, por supuesto, él no entiende. En México, el Congreso nunca le va a dar instrucciones, ni siquiera le va a cambiar una coma a lo que él les instruya que deben legislar.
El informe debería percibirse como un espejo de las realidades que obliga a muchos mexicanos a migrar, debido a la inseguridad y a la falta de acciones efectivas por parte del gobierno para contrarrestar esta situación crítica. Contrario a lo que dice AMLO, en su sexenio, no se atacaron las causas.
López Obrador ha instado a Biden a apoyar financieramente a los países de América Latina para mitigar las causas de la migración. Pero surge una pregunta: ¿por qué deberían recibir apoyo financiero aquellos gobiernos que muestran serias deficiencias en el manejo de los derechos humanos y la seguridad, como se menciona en los casos de Venezuela, Nicaragua, y México?
Estos reportes y advertencias, en lugar de ser vistos como actos de injerencia, deberían interpretarse como ejercicios de soberanía y responsabilidad gubernamental. Por ejemplo, si un informe revela que en un determinado país no existe certeza que las leyes se cumplen, esto brinda a los ciudadanos y empresas norteamericanas información crucial para tomar decisiones informadas sobre viajar o invertir en ese lugar. Es una medida de protección que empodera a los individuos para gestionar sus riesgos y responsabilidades de manera efectiva.
Negar o desestimar las críticas del informe por considerarlas una intrusión a la soberanía nacional es pasar por alto la oportunidad de abordar problemas internos graves que, de no ser enfrentados, seguirán afectando el desarrollo y bienestar de la población. No es casual que Maduro y Ortega, ante las terribles violaciones reportadas en sus informes, acusaran a EU de lo mismo. Los tres generando una cortina de humo para ocultar y negar los graves problemas internos. (Jacques Rogozinski, El Financiero, Economía, p. 10)
“Todo mundo, sin importar lo fanáticos que sean a la hora de difamar y luchar contra el capitalismo, implícitamente lo homenajean al demandar apasionadamente sus productos”, Luwig Von Mises
Llama la atención cómo para algunos políticos, “capitalismo” es una palabra vetada, casi indecente. Continuamente escuchamos argumentos a favor y en contra de este sistema económico, pero el reconocido economista Ludwig Von Mises, en su libro La mentalidad anticapitalista, nos presenta una opinión muy original sobre las razones detrás de las críticas a este modelo, sin el que resulta imposible explicar la vida moderna. Veamos.
Mises nos recuerda que, gracias al capitalismo ―que va más allá del comercio― el ser humano común disfruta de bienes y servicios que eran inimaginables en épocas anteriores, incluso para los más prósperos —reyes, emires o emperadores.
En este sistema económico las empresas, grandes y pequeñas, producen bienes para satisfacer necesidades de forma masiva, lo que permite continuamente mejorar el nivel de vida de las personas. Además, quien determina qué se produce, en qué montos, quién lo produce y con qué calidad, es el mismo consumidor, al ejercer su gasto diario.
Son indudables los avances en el bienestar de los países capitalistas y a pesar de ello, las críticas al sistema son continuas. Sin embargo, pienso que la gente que critica a este sistema, alabando las virtudes del colectivismo, difícilmente estaría de acuerdo en emigrar a Cuba, Venezuela o a Corea del Norte, donde una característica fundamental para mantener su sistema de gobierno es evitar la libertad de expresión.
La razón de estas críticas, indica Von Mises, es la siguiente: mientras que en comunidades tradicionales basadas en clases sociales la posición era fija generación tras generación, hoy en día en las economías modernas el lugar que ocupan las personas en la sociedad depende normalmente de sus propios méritos.
Muchos de quienes no alcanzan las metas que se propusieron en su vida, se frustran y tienen propensión a criticar al modelo económico al que atribuyen sus fracasos personales.
En un sistema monárquico, por ejemplo, la aristocracia no es un fenómeno de mercado que se modifique por decisión de los consumidores; la posición social de cada persona está fuera del control individual y se atribuye al destino o a alguna divinidad. En el capitalismo, en cambio, el principio de igualdad ante la ley permite que la creatividad y determinación personales definan quién es capaz de satisfacer al consumidor y quién controla los medios de producción; el que mejor lo haga sobresale en la sociedad —aunque ya he comentado que un empresario, por más próspero que sea, sólo es guardián temporal de la riqueza.
Otro punto de discusión es que existen personas que no alcanzan a adquirir todos los bienes que ofrece el mercado —esto es natural—. No obstante, el autor asegura que a las empresas les interesa llegar a un mercado masivo en las mejores condiciones de precio y calidad para expandir su negocio y sus utilidades.
Otros críticos observan que el capitalismo se concentra en satisfacer necesidades materiales, lo que distrae a la población de la creación y apreciación de las artes. Von Mises responde a esta crítica recordando que en otras épocas las artes le daban gusto sólo a los grupos de poder que tenían los medios para adquirir las grandes obras, mientras que ahora la producción a gran escala lleva mercancías cada vez más refinadas al mercado masivo.
Quizá la mayor crítica al capitalismo, según algunas personas, es que genera condiciones no satisfactorias de vida y pobreza para el trabajador. Sin embargo, Mises nos recuerda que, en un ambiente competencia, (i) la mayoría de las personas se benefician de productos a precios accesibles; (ii) la acumulación de capital genera mayor productividad, es decir con más máquinas se crean más mercancías por trabajador, lo que se traduce en mayores sueldos y (iii) al empresario le conviene tener a los mejores empleados, con los mejores sueldos del mercado para que contribuyan a hacer más grandes las utilidades de su empresa y no se vayan con sus competidores, además de que en una economía fuerte el empleado es libre de buscar el trabajo que más le convenga.
Me queda claro que la economía de mercado no es perfecta, pero ordena los recursos con base en lo que las personas eligen —y no por los deseos de un burócrata—, lo que constituye una libertad económica básica que debemos valorar.
El gobierno, sin embargo, tiene un papel fundamental para que este sistema prospere, que consiste en diseñar un marco legal que promueva la competencia, la cultura emprendedora, el imperio de la ley, que garantice seguridad, así como una educación de calidad que se traduzca en oportunidades de desarrollo personal para todos los miembros de la sociedad.
Aunque Mises no lo menciona abiertamente, también estoy convencido de que las empresas, además de mejorar a la sociedad a través de la generación de empleos y la producción de bienes y servicios en condiciones competitivas, deben mantener un sólido compromiso social.
Esto implica, entre otras cosas, contribuir a mejorar la salud, la educación y el medio ambiente, la promoción de la libertad y el liderazgo con valores, a través de acciones que impulsen la prosperidad y la calidad de vida de la gente.
Podemos pelear por un mejor capitalismo, pero pensar que el colectivismo es un mejor sistema económico es ignorar la experiencia de la humanidad. (Ricardo Salinas Pliego, El Economista, Empresas y Negocios, p. 30)
El 1 de julio de 2026, los gobiernos de los tres países socios del Tratado México-Estados Unidos-Canadá deberán confirmar por escrito si continúan o no con el pacto.
En México la presidencia está en juego este 2 de junio de 2024, entre dos mujeres: Claudia Sheinbaum, la candidata del gobierno, y Xóchitl Gálvez, de la oposición PAN-PRI-PRD.
En Estados Unidos se disputarán la Casa Blanca el 5 de noviembre de 2024 el presidente demócrata Joe Biden (81), quien va por su reelección y el expresidente republicano Donald Trump (78).
En Canadá habrá elecciones generales a más tardar el 20 de octubre de 2025. No es seguro que se presente el primer ministro liberal Justin Trudeau, en el gobierno desde el 4 de noviembre de 2015. Hoy encabeza la intención de voto Pierre Poilievre, líder del Partido Conservador.
Habitualmente los tratados comerciales se suscriben sin una fecha de caducidad. En el caso del TMEC, está prevista su duración por 16 años, hasta 2036. Sin embargo, el gobierno de Donald Trump introdujo la llamada ‘cláusula de la puesta del sol’ o sunset clause, para dar a EU en 2026 el margen de maniobra de introducir los cambios que estimara necesarios, sin tener que descartar el tratado como tal.
Para Estados Unidos, los dos puntos principales en la eventual revisión del TMEC son: i) el déficit comercial con México; ii) tener control del futuro del tratado. Sin embargo, adicionalmente sobrevuela un tercer tema de enorme importancia: el factor China.
A partir de 2018, Washington entró en una confrontación con Beijing en temas multilaterales y geopolíticos, de comercio, y tecnológicos. Ello ha llevado a Estados Unidos a redefinir su relación con los socios del TMEC: la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, ha definido al security shoring como la subordinación de cualquier aspecto político o económico con China a los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos.
La revisión en 2026 no equivale a una renegociación, pero seguramente gravitarán en el proceso los diferendos en materia laboral, en energía, organismos genéticamente modificados, e interpretación del valor del contenido regional en la producción de automóviles.
El fatalismo ha llevado a personas en el actual gobierno de México a soñar en ‘ofrecer’ a Trump, de resultar electo, la continuidad del ‘trabajo sucio’ de contención migratoria en México. Sería mucho más pertinente buscar reciprocidad en la defensa de los derechos laborales de los trabajadores mexicanos —con o sin papeles— en EU, y movernos de un marco de migración hacia un contexto de movilidad laboral.
La inversión no llegará a México sólo por la vecindad geográfica con EU, o por uncirnos a la órbita geopolítica de Washington, la cual se vuelve crecientemente inestable a causa del populismo, de la fragmentación política, y del aislacionismo.
A riesgo de caer en la irrelevancia por no hacerlo, necesitamos invertir en la educación, la salud y la seguridad social de nuestra propia gente, así como en tecnologías digitales, ciencias de la vida y transición energética. Nuestro desafío se puede resumir en dar respuesta de manera creíble a preguntas como estas: ¿cómo poner al día nuestra infraestructura física, social e institucional con estándares globales? ¿cómo mover productos y complementar procesos de carga y transporte desde Querétaro hasta Québec en un ambiente seguro y previsible? (Carlos Heredia Zubieta, El Universal, Opinión, p. A19)
Ya se la saben

(Obi, Reforma, Opinión, p. 11)