Opinión Migración 060624

Bajo Sospecha  /   EU: otro reto para Claudia

Por fin estamos acabando unas larguísimas campañas electorales en México, y ahora estaremos inmersos en las de Estados Unidos, porque sin duda, nuestro país es una parte fundamental en el discurso electoral de demócratas y republicanos.

A México le adjudican las muertes por fentanilo, que son más de 100 mil al año en aquel país, y también nos responsabilizan de no frenar la migración por no resguardar nuestra frontera sur.

Así que a cinco meses de la elección en donde el presidente Joe Biden busca reelegirse, entró en vigor una de las políticas migratorias más controvertidas.

Se trata del cierre temporal de la frontera sur para los migrantes. Se ordenó la suspensión de las solicitudes de asilo de las personas que crucen entre puertos de entrada, cuando los niveles de tránsito superen los 2 mil 500 encuentros fronterizos al día.

La decisión se debe a que por más de un año la cifra ha sido rebasada y ha tenido como consecuencia el desborde de la frontera que comparte con México, así como varias ciudades denominadas “santuario”, donde miles de migrantes permanecen acampando en las calles.

Sólo en abril pasado, las autoridades estadounidenses registraron unos 4 mil 300 encuentros diarios con inmigrantes indocumentados entre puertos de entrada. Las restricciones no se levantarán hasta que disminuyan a menos de mil 500 al día durante al menos una semana.

Mientras que, en mayo, unos 3 mil 800 migrantes cruzaron la frontera cada día, dando un total en ese mes de 118 mil detenciones, y fue en diciembre 2023 cuando la crisis se agudizó, pues en ese periodo unas 10 mil personas entraban a Estados Unidos a diario.

Con las nuevas medidas, Joe Biden realiza modificaciones al llamado Título 8, el cual ya limitaba la entrada de migrantes, con la nueva orden ejecutiva de Biden queda restringida la entrada y el asilo de indocumentados, y acelera las deportaciones.

Es decir, que las personas que crucen la frontera no podrán solicitar asilo cuando los niveles superen el umbral, que como ya explicaba, es de 2 mil 500 al día, con algunas excepciones, como en el caso de los menores no acompañados, y no todos los solicitantes serán remitidos a una prueba que determina que el migrante está en peligro de vida si regresa a su país.

Se complica más

Las solicitudes de asilo también siguen estando permitidas para quienes concertan citas a través de la aplicación CBP One y luego lleguen a un puerto de entrada. Esos casos no se consideran para el límite.

Ésta es la política migratoria más estricta que ha tenido el presidente Biden, pero también es muy similar a la que implementó Donald Trump cuando llegó al poder. Toda su campaña se centró en construir un muro para proteger a Estados Unidos de los “bad hombres”, que pudieran llegar a su país y poner en riesgo a sus ciudadanos.

Incluso, llegó a hablar de que el Presidente López Obrador había pagado millones de pesos en seguridad en la frontera sur a petición suya, para disminuir el flujo migratorio.

Hay que recordar que, en varias oportunidades, Trump trató de cerrar la frontera de Estados Unidos para los solicitantes de asilo, pero sólo tuvo éxito en 2020, cuando implementó una norma de emergencia durante la pandemia por Covid-19, con el fin de cerrar la frontera para la mayoría de los migrantes.

El discurso de Trump contra México, culpando a nuestro país en temas de seguridad, le ha beneficiado mucho en la opinión pública de su país. Incluso, congresistas republicanos y el mismo Trump han dicho que en caso de que éste llegue a la Presidencia, aún encontrado culpable en los juicios que enfrenta y que de todas maneras puede hacer campaña presidencial, podría intervenir en México contra los cárteles de la droga, al considerarlos terroristas.

Hay una ley en Estados Unidos que permite que se defiendan en territorios extranjeros, si sienten que la seguridad de su país está en riesgo.

A esto hay que sumarle que Estados Unidos tiene detectado que los grupos que trasladan a los migrantes hoy forman parte de los grandes grupos criminales mexicanos del narcotráfico.

Los migrantes que intenten llegar a Estados Unidos serán expulsados en algunos casos en cuestión de horas o días, aunque reconocieron que depende del país de origen. Estados Unidos ya realiza vuelos de repatriación a algunos países, entre ellos India y El Salvador.

Pero los ciudadanos mexicanos, así como los procedentes de Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela, serán devueltos a México, como se hacía anteriormente.

Así que, además, hay un problema real de miles de migrantes que se quedan en México.

El Presidente  Biden, en un tono diplomático, habló de una buena relación con México, y reconoció los esfuerzos para detener el flujo de migrantes antes de que lleguen a la frontera con Estados Unidos.

Lo cierto es que una cosa es el discurso que tiene hacia México, y otro, es el que maneja para sus votantes.

Lo cierto es que, para los estadounidenses, el discurso de dureza en la frontera es muy bien aceptado, les da mucha seguridad, así que ambos partidos se mantendrán en esa línea y radicalizándola cada día más.

Faltan 5 meses intensos en Estados Unidos y de tensión con México.

Y a los migrantes y al tema del tráfico de drogas, hay que sumarle la negociación que se está dando sobre el tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá.

Así que la relación bilateral entre México y Estados Unidos es otro gran reto que enfrentará el nuevo Gobierno. (Bibiana Belsasso, La Razón, México, p.14)

Desde las Cámaras Legislativas  /  Andrés Manuel López Obrador; destaca acuerdos con Gobierno de Estados Unidos; nuevos puentes fronterizos contribuirán al desarrollo del norte

El presidente Andrés Manuel López Obrador destacó los acuerdos alcanzados en la llamada telefónica que sostuvo con el presidente Joseph Biden. El mandatario celebro que Joe Biden le informó sobre la autorización que dio para crear tres nuevos puentes fronterizos en Texas, lo que, aseguró, ayudará mucho al desarrollo económico y comercial de toda la región.

La emisión de permisos presidenciales contempla la ampliación del Puente Internacional Nuevo Laredo III – Laredo IV ‘Comercio Mundial’, entre Tamaulipas y Texas por donde pasa el 40 por ciento del comercio binacional; el nuevo cruce multimodal Puerto Verde, entre Piedras Negras, Coahuila y Eagle Pass, en Texas, y el nuevo cruce Flor de Mayo, entre Matamoros, Tamaulipas y Brownsville, Texas, puntualizó el jefe del Ejecutivo.

Reiteró que antes de concluir su administración inaugurará la oficina nacional de aduanas en Nuevo Laredo, Tamaulipas. Los ingenieros militares de la Secretaría de la Defensa Nacional están por finalizar la garita Mesa de Otay II ubicada en Tijuana, Baja California, donde los cruces fronterizos se facilitarán a partir de septiembre. El presidente López Obrador reafirmó la buena y respetuosa relación entre México y Estados Unidos. Confirmó que mañana viernes 7 de junio se llevará a cabo una reunión en Washington D.C. a fin de revisar proyectos entre empresarios mexicanos y estadounidenses.

Encabezarán la delegación del Gobierno de México la secretaria de Relaciones Exteriores, Alicia Bárcena Ibarra, y el secretario de Marina, José Rafael Ojeda Durán, quienes también tratarán los esfuerzos de apoyo y colaboración con Guatemala. Durante la llamada con el presidente Joe Biden, detalló, abordaron la atención a las causas de la migración en los países de América Latina y el Caribe.

Asimismo resaltó la felicitación del presidente Biden por el proceso electoral del domingo 2 de junio, que dio como resultado el triunfo de la virtual presidenta electa, Claudia Sheinbaum Pardo, al tiempo que reafirmó la sólida y constructiva asociación de cooperación económica, la gestión del fenómeno migratorio en la frontera y la promoción de la seguridad y prosperidad. En la llamada, los presidentes se comprometieron a mantener una fuerte cooperación hasta el término del mandato del presidente López Obrador y a garantizar una relación bilateral estable durante la transición a la administración de la presidenta electa, Claudia Sheinbaum.

Sobre la emisión de una orden ejecutiva en Estados Unidos para restringir el acceso irregular de migrantes, el presidente López Obrador aclaró que aún falta el procedimiento legal en el gobierno de ese país para ejecutar esa medida. Dijo que la colaboración de México a fin de aminorar el flujo migratorio es continua. Llamó a políticos y funcionarios del gobierno de Estados Unidos a abrir el diálogo con Cuba a fin de levantar el bloqueo comercial que obstaculiza el desarrollo en ese país.

Eso afecta, desde luego, la economía, el bienestar, en Cuba, y eso lleva a que se incremente la migración, entonces, en tanto no haya ese arreglo, nosotros ayudamos. Incluso hay una actitud muy conciliadora del gobierno de Cuba, sin embargo, respetuosamente lo digo, los políticos de Estados Unidos están anclados en el pasado, pero desde hace mucho tiempo están aplicando una política que no corresponde a la nueva realidad. (Jesús Héctor Muñoz Escobar, 24 Horas, Online)

Bitácora del director / Buscapiés

*La orden ejecutiva firmada el martes por el presidente Joe Biden, que impone nuevas restricciones a la migración, es una muestra de lo difícil que será la relación bilateral en el arranque del nuevo gobierno. Aunque el regreso de Donald Trump es el peor escenario para México, un eventual triunfo del Partido Demócrata tampoco garantiza que no haya conflictos. La frontera, por el tráfico humano y de fentanilo, será tema central en la campaña electoral estadunidense, cuyo primer debate ocurrirá en exactamente tres semanas. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Nación, p. 2)

El Informe Oppenheimer / Presidenta electa de México

Es probable que la Presidenta electa de México, Claudia Sheinbaum, quien ganó las elecciones del domingo por abrumadora mayoría, haga más para atraer inversiones nacionales y extranjeras que su mentor, el Mandatario saliente Andrés Manuel López Obrador.

Sin embargo, no hay muchos indicios de que Sheinbaum vaya a cambiar la actual política exterior mexicana de apoyo sin reservas a Cuba, Venezuela y otras dictaduras represivas de izquierda. Lo más probable es que la Mandataria sea menos abiertamente hostil hacia el mundo empresarial, y al mismo tiempo abrace a La Habana y Caracas para apaciguar a su base partidaria en México.

En su discurso de victoria, Sheinbaum prometió continuar la política mexicana de “no intervención” en los asuntos internos de otros países. López Obrador invoca constantemente la “no intervención” como pretexto para oponerse a las sanciones diplomáticas contra Cuba, Venezuela o Rusia, a pesar de que interviene constantemente en los asuntos internos de Argentina, Ecuador y otros países liderados por Presidentes de derecha y centro-derecha.

El dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, fue uno de los primeros y más entusiastas jefes de Estado en felicitar a la Mandataria electa por su victoria. Maduro dijo después de hablar con ella por teléfono el 3 de junio que “estoy seguro de que vamos a seguir avanzando… en el camino de construirle a nuestro continente una alternativa a la derecha y al neoliberalismo”.

A diferencia de López Obrador, un politólogo que no habla ningún idioma extranjero y detesta viajar al exterior, Sheinbaum tiene un doctorado en ingeniería ambiental, realizó trabajos de posgrado durante cinco años en California y tiene una hija y una hermana que viven en Estados Unidos.

Sheinbaum dijo en su discurso de victoria que su relación con Washington será “de amistad, respeto mutuo e igualdad”, que es casi lo mismo de lo que afirmó López Obrador en su mensaje de victoria electoral en 2018.

Horas antes, había recibido a los ex Presidentes populistas Evo Morales, de Bolivia, y Alberto Fernández, de Argentina. Durante el último debate presidencial, Sheinbaum había criticado tácitamente al ex Mandatario mexicano Vicente Fox por presuntamente haberle faltado el respeto al fallecido dictador cubano Fidel Castro.

La bolsa mexicana cayó un 6 por ciento al día siguiente del triunfo de la Presidenta electa por temores de que la nueva súpermayoría del partido gobernante en el Congreso acelere el camino de México hacia el populismo autoritario. Sin embargo, algunos líderes empresariales esperan que la formación científica de Sheinbaum la haga ser más pragmática y menos ideologizada que el actual Mandatario.

Sheinbaum ha sugerido que promoverá a México como el destino ideal para el nearshoring, o la relocalización de fábricas de China a países más cercanos al mercado estadounidense.

Es cierto que muchos en México creen que la próxima Presidenta será una marioneta de López Obrador. El Mandatario saliente es muy popular y tiene un firme control sobre el partido gobernante Morena.

Más importante aún, López Obrador aprobó una ley por la cual los Presidentes mexicanos pueden estar sujetos a una revocación de su mandato mediante un referéndum. Eso significa que, si Sheinbaum le da la espalda a su mentor, éste podría pedirle a su partido que convoque esta figura para sacarla del poder.

Lo más probable es que por ahora ella busque construir su propia identidad política sin romper con López Obrador. Un ex asesor de la Presidenta electa me dijo que, en reuniones privadas, ella estaba visiblemente molesta por las afirmaciones de la Oposición de que ella será un títere.

Más adelante, es muy probable que Sheinbaum se distancie del Mandatario saliente, no tanto por diferencias políticas, sino porque la Presidenta -que tiene un carácter fuerte- no tolerará las constantes intromisiones de su antecesor en su Gobierno. López Obrador ha prometido retirarse a su rancho en el sur de México, pero pocos creen que será un observador pasivo de la política mexicana.

Es demasiado temprano para saber cómo gobernará Sheinbaum, porque la Presidenta electa siempre ha estado bajo la sombra de López Obrador. Si tuviera que apostar con base en lo que ella ha dicho hasta ahora, diría que será menos conflictiva que su antecesor en el plano interno, y casi igual de cómplice con los dictadores de izquierda en el plano externo. (Andrés Oppenheimer, Reforma, Internacional, p. 14)

Relación bilateral: la prioridad ineludible

Cada 12 años, los ciclos electorales en México y Estados Unidos hacen coincidir la elección presidencial en ambos países. Cuando eso sucede, pese a la importancia fundamental y mutua de la relación entre México y EU, la atención de ambas sociedades se concentra en sus propios comicios, a tal punto que prácticamente cualquier cosa que suceda del otro lado de la frontera pasa a segundo plano, hasta que la realidad se impone.

La ciudadanía mexicana se expresó en las urnas el domingo pasado: una amplia mayoría social decidió respaldar el proyecto del gobierno. Claudia Sheinbaum será presidenta a partir de octubre, con sólido respaldo parlamentario. La relación con EU será uno de los principales desafíos de la política exterior mexicana desde el primer momento de la próxima administración.

El presidente Joe Biden felicitó con celeridad a la presidenta electa, un gesto que simboliza el deseo en Washington de una relación bilateral estable y cordial. Sin embargo, el martes, Biden también emitió una orden ejecutiva que cancela la posibilidad de solicitar asilo en la frontera sur cuando se supere el promedio de dos mil 500 detenciones diarias. Es la medida de control migratorio más restrictiva impuesta por un gobierno demócrata. Un recordatorio de que EU tiene claras sus agendas e intereses. México debe hacer lo propio.

Ante la posibilidad de una mayoría calificada morenista en el Congreso Federal (lo que sólo podrá saberse al concluir los cómputos, desahogarse las eventuales impugnaciones y realizarse la asignación de plurinominales), los mercados globales reaccionaron desfavorablemente. Una muestra de que, sin menoscabo del incuestionable respaldo mayoritario local, ningún gobierno mexicano puede ser ajeno a las dinámicas de un mundo globalizado ante escenarios anticipados.

En noviembre, los estadounidenses decidirán entre la continuidad del actual gobierno o el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca. Los dos escenarios son posibles, incluso considerando los procesos penales y las sentencias contra el virtual candidato republicano. Independientemente del resultado, la relación bilateral seguirá siendo prioritaria para ambos países. Es un asunto de Estado, una realidad estructural que trasciende coyunturas, a quienes encabecen los Ejecutivos o a qué partido tenga la mayoría en los Congresos.

El gran desafío del próximo gobierno será articular una relación bilateral institucional y defender los intereses nacionales frente a cualquiera de los dos escenarios. En los asuntos estratégicos e históricos de la relación, como la migración, la seguridad y el comercio; pero también frente a nuevos retos como el desarrollo tecnológico, el nearshoring o el combate al fentanilo.

México tiene una enorme ventaja: los dos candidatos, sus prioridades, sus políticas y hasta su forma de ejercer el liderazgo son bien conocidas. Eso permitirá calibrar las estrategias para cada uno de los escenarios. Especialmente, considerando la hipótesis de que Trump vuelva a ser presidente, así como el horizonte de la renegociación del T-MEC en 2026.

En cualquier caso, será fundamental que recuperemos la capacidad de diálogo en todos los planos: con el Congreso, el sector privado, los gobiernos locales, las universidades y las asociaciones civiles; pero, sobre todo, con la compleja sociedad estadounidense. Estados Unidos seguirá siendo nuestro principal socio estratégico después de las elecciones. En esa asociación, debemos estar preparados para afirmar nuestros principios y defender nuestros intereses. (Claudia Ruiz Massieu, El Heraldo de México, Editorial, p. 17)

El Correo Ilustrado  /  Demanda normalizar los flujos migratorios

Si de verdad Washington quisiera resolver el fenómeno de la migración forzada, podría empezar por cambiar sus políticas injerencistas mantenidas en las repúblicas sureñas y centroamericanas porque Estados Unidos propicia el problema que no lo deja dormir.

Los migrantes, forzados a dejar sus terruños y sueños de tener acceso a una prosperidad integral, se topan con dos realidades al mismo tiempo, si no es que más: la poca o nula importancia de sus gobiernos, que no voltean a ver sus necesidades más elementales, por un lado, y por otro, el desdén que muestra el imperio del norte de no dejar que pasen, y si lo logran, son sometidos a la explotación con poca paga y al final aplican medidas expulsivas, creando zozobra en un círculo inhumano.

Las medidas estadunidenses de control han sido insuficientes y de malos resultados; prometieron destinar 578 millones de dólares a países con más problemas de migración, para la contención de éstos; hasta la fecha no se sabe en qué se empleará el monto, que resulta muy precario; la dificultad mayor es económica, además de política y social, viéndolo con esta estructura, resulta difícil encontrar la solución. Por tanto, el gobierno que surgirá en las elecciones de noviembre debería normalizar los flujos migratorios por medio de trabajos temporales de migración regulada y ordenada, pero con debido respeto al ser humano.

México tiene alta responsabilidad con las y los migrantes que se han quedado en nuestro país y sin saber por cuánto tiempo; se requiere un censo y dar mayor atención a la niñez que está sin escuela, salud y alimentación balanceada, atenderlos es un asunto de verdadera humanidad. (Luis Langarica A., La Jornada, p.2