Opinión Migración 070720

Bajo reserva

Trump – AMLO ¿pura miel? Nos confirman que las primeras cosas que hará el presidente Andrés Manuel López Obrador en su visita de trabajo a Washington este 8 se julio, antes de reunirse con el presidente Donald Trump en la Casa Blanca, será visitar dos sitios enmarcados por el simbolismo que ha caracterizado al mandatario mexicano: el monumento a Abraham Lincoln y la rotonda de Benito Juárez en la capital estadounidense. Nos comentan que la estatua de Juárez fue enviada en 1968 por el gobierno mexicano como un regalo para agradecer el envío que hizo a su vez el estadounidense a México de la estatua del presidente Lincoln que hoy se encuentra en el parque del mismo nombre en Polanco. Nos apuntan que la estatua de Juárez fue colocada en la rotonda que se encuentra en las avenidas New Hampshire y Virginia, cerca del edificio Watergate. Ahora, AMLO va a agradecerle a Trump que Estados Unidos le haya vendido ventiladores a México durante la actual pandemia, pero antes de recibir el agradecimiento, ayer Trump se adelantó con los elogios y dijo a miembros del Congreso de su país que AMLO es su “amigo y un hombre maravilloso”. Hasta ahora pura miel, siempre y cuando Trump no comience a agradecer el envío de tropas a la frontera sur de México para parar a migrantes de Centroamérica o hablar de que los mexicanos pagarán el muro en la frontera común. (El Universal, Nación, p. 2)

 

Templo mayor

LA ESPERADA primera gira internacional de Andrés Manuel López Obrador quedó reducida a un “te tomas la foto y te vas”, pues el desaire de Justin Trudeau desinfló la visita a Donald Trump. EN LUGAR de cumbre trilateral, sólo habrá un encuentro con el magnate en la casa Blanca y por la noche una cena con más magnates de ambos países, en la que seguramente se hablará duro contra el cochino neoliberalismo. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)

 

Sacapuntas

Poca diplomacia la de Trump.- Por más que se le busca, no hay manera de ver a Trump como el más diplomático. Ayer, unas horas antes de recibir a AMLO, presumió su visita de hace unas semanas a la frontera para supervisar el muro y anunció su intención de echar para atrás el DACA, cancelando la posibilidad de estudios a más de medio millón de dreamers. Vaya recepción la que le espera.

Haciendo preparativos.- Quien anda muy activo con la visita del presidente López Obrador a Washington es el embajador de Estados Unidos en México, Christopher Landau. De hecho, se fue con antelación a la Casa Blanca para revisar los últimos detalles de este encuentro entre mandatarios, en el que no participará el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau. (El Heraldo de México, La Dos, p. 2)

 

¿Será?

Trump, siempre será Trump.-  A pesar de lo que diga, y del cargo que ocupe, Donald Trump siempre será un marrullero al que no le importa la diplomacia, solo su interés personal y político, y en esete momento su interés está en las elecciones de noviembre. Por eso no sorprende su “desliz” de retuitear -dos días antes de la reunión con el presidente López Obrador-, un video de días pasados junto al muro y en donde expresa “Gran día en Arizona”, lo que recordó a muchos la visita a Los Pinos, de donde voló directamente a Arizona a preguntar: ¿Quién creen que va a pagar el muro? Por otro lado, quienes conocen al mandatario mexicano, no dudan que trae un as bajo la manga para salir bien librado en caso de ser necesario. ¿Será? (24 Horas, México, p. 2)

 

Pepe Grillo

Dispuesto a todo.- El presidente López Obrador está dispuesto a poner todo de su parte. El presidente mexicano se hizo la prueba de COVID-19 y está dispuesto a usar cubrebocas en el vuelo comercial, por cierto, con escalas, a Washington.

Todo lo que en meses se ha negado a hacer en el país lo hace para que no estropear al viaje a Estados Unidos.

Sabe incluso que muchos leerán el viaje como apoyo a Trump en su decaída campaña por la reelección. Lo deja pasar.

¿Y Trump qué pone de su parte? Él sigue en lo suyo. Ayer publicó fotos junto al muro fronterizo en Arizona y reiteró que despertará de su sueño a los dreamers.

Un viaje con poco que ganar y mucho que perder. (La Crónica de Hoy, Opinión, p. 3)

 

Confidencial

T-MEC, en la agenda, pese a no ir Trudeau.- Si bien la preferencia del Gobierno mexicano era que Canadá participara en la reunión sobre T-MEC a celebrarse en Washington, el objetivo de promover, expandir y aprovechar el acuerdo comercial se mantiene para la reunión bilateral México-EU, países que en 2019 se consolidaron como el mayor socio comercial el uno del otro y que cada día comercian más de mil 600 millones de dólares. (El Financiero, Política, p. 29)

 

Perdón, pero… // La política exterior de México

México no tiene política exterior. La razón principal es que, al Presidente de México no le interesa el mundo y cree que nuestro país puede y debe aislarse para resolver sus problemas.

Anclado en las todavía importantes, pero en muchos sentidos superadas nociones, de la no intervención y la autodeterminación de los pueblos, Andrés Manuel López Obrador creyó que podía hacer caso omiso de la existencia del mundo. Sin embargo, la realidad lo ha alcanzado. Y ha reprobado todos los exámenes a los que esa realidad lo ha sometido. La primera fue la de las migraciones centroamericanas. AMLO pensó que podía hacer lo que quería en territorio mexicano, sin saber que cualquier acción nacional que tenga repercusiones en otros países requiere de una aproximación distinta a los problemas. Pero pronto se dio cuenta de esto, cuando otro presidente amenazó con poner barreras arancelarias especiales a productos mexicanos. Y después de organizar actos de desagravio muy al estilo del antiguo régimen, dobló las manos y puso a la Guardia Nacional a frenar a los migrantes.

México no puede ignorar ni las pandemias ni la degradación del medio ambiente ni el narcotráfico ni muchos otros problemas mundiales que terminan afectándonos. (Roberto Blancarte, Milenio Diario, Política, p. 11)

 

Tercer grado // El Encuentro con Trump y las elecciones en EU

Es indudable que la visita del presidente López Obrador a Estados Unidos conlleva riesgos. Aunque Trump ha sido personalmente cuidadoso con el Presidente, sabemos que es capaz de decir o hacer lo que sea. Y tanto los migrantes como México están en su lista de villanos favoritos. Con todo, no veo cómo la reunión podría ayudar a la campaña del presidente estadunidense, tal como lo advierten varios analistas.

Seguramente Trump piensa que la visita le sumará a su reelección. Es imposible saber cómo llega a esa conclusión, pero si lo que espera es recibir un empujón similar al que le dio en 2016 el encuentro con Enrique Peña Nieto en México, me parece que se equivoca rotundamente. (Leopoldo Gómez, Milenio Diario, Al frente, p. 3)

 

Duda razonable // El cruel método Trump

48 horas antes de recibirlo en la Casa Blanca, sin motivo o razón alguna, en Twitter, el presidente estadunidense retuiteó un video de su visita a Arizona de hace una semana y le añadió cuatro fotografías de su recorrido frente al muro que tanto bien le hizo a la campaña y con el que amenazó que México pagaría.

Trump y su equipo saben lo que el muro significa para México y los mexicanos después de aquella campaña; es una especie de bienvenida para que se sepa de qué se trata la visita del miércoles.

Ayer también, fuentes del gobierno estadunidense anunciaron que en pocos días, tal vez esta semana, Donald Trump volverá a emitir la orden para terminar con el programa DACA, por el que los llamados dreamers, jóvenes que llegaron sin documentos al país pero que han vivido la mayoría de sus años allá, no puedan tener permiso para seguir allá. La Suprema Corte anuló la primera orden, pero tecnicismos en su emisión, más que por razones de fondo. Trump lo volverá a intentar. Cientos de miles de mexicanos podrían ser afectados. (Carlos Puig, Milenio Diario, Al Frente, p. 2)

 

En privado // El muro electoral de Trump

Andrés Manuel López Obrador llegará esta noche a Washington para reunirse mañana con Donald Trump en el despacho Oval de la Casa Blanca, en el peor momento de su gobierno.

El viaje lo hará en vuelos comerciales con una escala ambos, por lo que al menos durante cinco horas permanecerá incomunicado con México, lo mismo que el jueves de regreso para en la mañanera del viernes, dijo, dar un reporte del viaje que tiene como tema oficial la entrada en vigor del T-MEC, aunque salgan otros temas, por parte de Trump, por ejemplo, Venezuela y el Muro.

De esto dio aviso ayer por la tarde cuando rescató en su cuenta de Twitter cuatro fotos suyas en el muro, durante su visita a Arizona el pasado día 23, y un video de su mitin electoral. ¿Qué mensaje quiso mandarle a López Obrador?  Porque el tuit no fue de a gratis.

Y es que ese es Trump, quizá no al que mañana encuentre López Obrador, pero sí el que utilice su visita con fines electorales. (Joaquín López Dóriga, Milenio Diario, Al Frente, p. 3)

 

El asalto a la razón // Afortunado tuit de Trump

Los oportunos tuits que subió ayer Donald Trump con imágenes de hace dos miércoles y textos de regocijo por el muro fronterizo son imperdonables ofensas que Andrés Manuel López Obrador debiera capitalizar para cancelar su incómodo viaje a Washington y sofocar las críticas y el riesgo político de una visita que nada bueno le acarreará, como tampoco al resto de sus gobernados.

Total: si el pretexto es la entrada en vigor (rige desde el miércoles pasado) del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá, el compromiso está firmado. Además, ni estará Trudeau.

Si López Obrador deja para después o para nunca un encuentro que hoy carece de sentido, tiene además la oportunidad de darle congruencia a lo que como candidato decía del bravucón.

EFE recuerda que “pocos días antes, Peña Nieto había cancelado su visita a Estados Unidos luego de que Trump retirara de su Twitter que México debía pagar por el muro fronterizo”. Y que el 14 de junio de 2017, “tras la gira por Estados Unidos, López Obrador presentó un libro titulado Oye, Trump, en el que expuso sus propuestas para defender a los migrantes en el país vecino”, con palabras como estas: “Es un relato de nuestra visita a las ciudades de Estados Unidos para defender a los paisanos ante la actitud autoritaria del presidente de Estados Unidos”.

AMLO estaba convencido de que Trump “azuza el racismo. Está en contra de los extranjeros, pero tampoco es que lo sienta así. Es una estrategia política, pero nos ha hecho mucho daño”, opinó el 8 de mayo de ese año en una entrevista con Jorge Ramos.  (Carlos Marín, Milenio Diario, Política, p. 7)

 

Quebradero // Migración, un “debe” en la visita

La agenda invariablemente está cargada; sin embargo, hay temas que son una constante, los cuales es necesario revisarlos y actualizarlos. Por lo regular se habla de narcotráfico, seguridad, remesas, fronteras, comercio y, a querer o no, de migración.

Este último asunto tiende a ser ríspido. Históricamente los presidentes mexicanos han sido entre cautelosos y “extremadamente prudentes” para abordarlo, porque está visto que con los migrantes una cosa es ser candidato y otra ser presidente.

Nos decía el fundador del Colegio de la Frontera Norte, el muy destacado especialista en temas migratorios doctor Jorge Bustamante, que no tiene registro de que en nuestro país se haya celebrado un mitin o manifestación en solidaridad o en defensa de migrantes.

López Obrador no puede pasar por alto el tema migratorio. Está obligado a ponerlo en la mesa, porque es uno de los grandes asuntos de la relación bilateral y porque el presidente de EU ha sido particularmente grosero y déspota con ellas y ellos.

Si bien ha ido disminuyendo la migración mexicana, la vida de los connacionales en el vecino país es en muchas ocasiones una pesadilla y una ofensa al respeto de los derechos humanos. Trump no ha bajado la guardia en el tema, el fin de semana de nuevo insistió en que va a presentar un recurso legal ante la Corte para que los dreamers sean expulsados, ante la decisión del tribunal de permitirles residir en el país.

La obligación que tiene López Obrador se establece en función del estado de las cosas, pero también tiene mucho que ver con su historia personal.

Más allá de los riesgos que asume López Obrador, debe tener en su agenda el tema migratorio. Se lo debe a los millones de inmigrantes y se lo debe también a él mismo, como un acto de coherencia en función de su pasado.

(Javier Solórzano, La Razón, La Dos, p. 2)

 

Pulso político // López – Gatell ya no sabe si viene o va

De esto y de aquello…

Por su conocido y reconocido estilo personal de gobernar, no pareció mera casualidad que en víspera de que el Presidente Andrés Manuel López Obrador emprenda hoy su viaje a Washington con escala en Dallas, su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, con el que se reunirá mañana en la Casa Blanca, difundiera en un tuit varias fotos en las que aparece al pie del muro fronterizo que construye.

Eso no fue ayer, ni el domingo, ni en días recientes, sino el 23 de junio pasado, en la visita que hizo a Arizona, como parte de su débil campaña electoral por la reelección, la que seguramente buscará impulsar con la visita del mandatario mexicano, igual que lo hiciera con el antecesor de éste, Enrique Peña Nieto, cuando siendo candidato, lo invitó a Los Pinos. (Francisco Cárdenas, La Razón, México, p. 9)

 

Uso de razón // El presidente y el pelele

En repetidas ocasiones López Obrador se refirió a Peña Nieto como un pelele de Donald Trump. “Se sobajó” Peña, dijo cuando el 1 de febrero de 2017 Carmen Aristegui dio a conocer un trascendido parcial de la conversación telefónica que ambos presidentes habían sostenido dos días antes, sobre el pago del muro y un impuesto fronterizo.

AMLO exigió: “en desagravio, que Peña ofrezca una disculpa al pueblo de México. Que presente una denuncia ante la ONU contra Trump por violación a los derechos humanos. Y el Tratado (T-MEC) puede esperar”.

Hubo T-MEC, pero el nuevo gobierno de México aceptó renegociar temas que nos perjudican, como el contenido de regla de origen. Se aceptó desplazar a 27 mil elementos del Ejército y Guardia Nacional a las fronteras sur y norte para poner un doble muro a la migración: la centroamericana en el sur y la mexicana en el norte.

Trump construye el muro, pintado de negro para que queme las manos, y se pasea junto a él en Arizona dos días antes de recibir a López Obrador que, dice, “salió mejor que el otro”.

Somos el país que recibe en su territorio a los indocumentados que Trump expulsa o deben esperar mientras se tramita su solicitud de asilo en EU. Y cada 96 minutos se expulsa a un mexicano sospechoso de tener Covid. Jamás el actual gobierno ha protestado y a todo dice que sí. (Pablo Hiriart, El Financiero, Nacional, p. 30)

 

Jaque mate // AMLO a Washington

Donald Trump, un Presidente notoriamente volátil del país más poderoso del planeta, ha mostrado una sorprendente predilección por su homólogo mexicano. Desde que López Obrador era Presidente electo, Trump dijo que le agradaba: “Creo que me va mejor con él que con el capitalista [Enrique Peña Nieto]. Él sabe que México necesita a Estados Unidos”. Peña Nieto, efectivamente, nunca logró una buena relación con Trump, a pesar de haberlo invitado a Los Pinos durante la campaña de 2016. La relación con la Casa Blanca a partir de 2017 la llevó Luis Videgaray a través del yerno de Trump, Jared Kushner.

Una mala relación con Estados Unidos puede tener consecuencias muy negativas para cualquier país, pero especialmente para el nuestro. La campaña de Trump de 2016 fue particularmente hiriente para México. Trump acusaba a los migrantes mexicanos de ser violadores y delincuentes. Su principal tema de campaña era construir un muro para frenar la migración, que además sería pagado por México. Su promesa de campaña de acabar con el TLCAN generó dudas y afectó la inversión en nuestro país.

No había razones para pensar que Trump tendría una buena relación con López Obrador, quien en 2017 publicó Oye, Trump, un volumen de crítica al estadounidense. Cuando López Obrador asumió la Presidencia, anunció que México abriría las puertas a los inmigrantes centroamericanos que quisieran llegar a la Unión Americana. Un enfurecido Trump anunció que cerraría la frontera con México, tras lo cual López Obrador se echó para atrás y empezó a usar las fuerzas de seguridad para detener a los migrantes centroamericanos. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p. 8)

 

Razones // AMLO en EU: ¿qué puede salir mal?

El tema de mayor riesgo es que Trump insistirá, no lo pongamos en duda, en que logró el muro en la frontera con la colaboración de México. Ése es su discurso de campaña y no lo cambiará. No veo cómo el presidente López Obrador podrá contrarrestar esa opinión que no es sólo de Trump, sino también de sus opositores demócratas.

Quizás la única forma de hacerlo será insistir en que México no lo hace por Trump o sus amenazas, sino por una exigencia de nuestra propia seguridad interior y nacional, lo cual es verdad, pero entonces se tendrá que admitir que la política adoptada al inicio de la administración de abrir fronteras fue un error.

En términos de seguridad, puede ser que el Presidente lleve lo de Rápido y Furioso, aquel fallido operativo de ingreso de armas realizado hace diez años. En términos reales, no sirve para nada, es un caso ya juzgado y cerrado en la propia Unión Americana, pero puede servir para dos cosas: para que Trump lo use contra los demócratas en la campaña (la información se cerró cuando Barack Obama, por única vez en su mandato, decidió hacerlo alegando razones de seguridad nacional) y para que aquí se use con fines más o menos similares. Pero Trump no tomará medida alguna para controlar el ingreso de armas a nuestro país. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 10)

 

Arsenal // Un grillo de apellido López – Gatell

– López-Gatell declaró, el 29 de febrero, que el coronavirus no cumple con las características para ser considerada una emergencia. – Fue él quien, irresponsablemente, habló de “fuerza moral” que inmuniza al Presidente y avaló sus llamados a salir y abrazarse.

Lástima que en la Casa Blanca no se fiaron de esa “fuerza moral” y le exigieron la prueba a AMLO para ver a Trump, quien, la víspera de su encuentro con el mexicano, fue a retratarse al agraviante muro, en la parte de Arizona.

El doctor López-Gatell subestimó la pandemia, el uso del cubrebocas y las pruebas. Costoso error, a juzgar por la evolución de la pandemia.

Él vaticinó que el pico del virus sería entre el 8 y el 10 de mayo de este año y calculó las defunciones entre 6 y 8 mil. Luego abrió el abanico a veintitantos mil, pero ayer ya se reportaron 31 mil 119 y contando.

Él mismo admite que hay un subregistro de muertes, con el añadido, “como ocurre en todo el mundo”. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 4)

 

Cristalazo // Ciencia y arte del disimulo

Como hijo de vecino el Presidente de México no conocerá en su viaje a Washington ni la Base Andrews de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, —donde normalmente aterrizan los aviones presidenciales.

Llegará a alguno de los aeropuertos civiles de la ciudad de Washington (Reagan o Dulles; no se han hecho públicas las rutas), y se quedará en la embajada de México donde podrá leer los artículos del diplomático Agustín Gutiérrez Canet

—¿Por qué no le ofreció Trump la Casa Blair a nuestro Señor Presidente?

—Porque no le dio la gana; porque quiso someter de salida a su visitante. Punto.

Pero ese pequeño ninguneo, para cuya corrección abundarán las palabras zalameras y los calificativos de “amigou, amigou”, no es suficiente para una negativa del presidente mexicano quien se pliega a los todos protocolos y conveniencias estadunidenses antes de llegar al Distrito de Columbia y presto y diligente se deja hacer una prueba de salud.

Si quiere ir a EU se debe hacer el examen al cual se rehúsa para ir a Oaxaca o a Tlaxcala. Total aquí el virus es de confianza.

Ahora el protocolo sanitario se impone al diplomático. Se exige un certificado de salud con el cual se compruebe estar libre del virus. Pero como los laboratorios mexicanos no son confiables, al llegar quizá le impongan una segunda revisión y el posible uso de un “cubreboca”, porque sería impensable ponerle un tapabocas. (Rafael Cardona, La Crónica de Hoy, Opinión, p. 3)

 

Astillero

Ambivalente viaje de AMLO // Ciertos opositores desean fracaso // Clave, cena empresarial // El viernes, ¿Lozoya en México?

Hoy iniciará el Presidente de México su primer viaje internacional. Lo hará a una especie de destino manifiesto: la Casa Blanca, la sede del poder que en términos geográficos y políticos ha condicionado, distorsionado o truncado en demasiadas ocasiones (no todas violentas) el curso de las decisiones nacionales mexicanas.

El anfitrión, Donald Trump, parece el menos deseable, pero en esencia no es diferente, más que en modos, de lo que han sido los otros presidentes de Estados Unidos respecto a México. El visitante, a su vez, llegará en condiciones generales muy desventajosas (economía, pandemia, inseguridad pública y crimen organizado).

El Presidente de México llegará a una cita políticamente peligrosa con la carga a cuestas de un país debilitado por causas actuales (el Covid-19 y la crisis económica concurrente), pero, sobre todo, por la acumulación de traiciones a la patria cometidas por una buena parte de la clase política y empresarial que hoy está en estridencia nacionalista y patriótica. Voces que hoy se escandalizan por los riesgos del viaje obradorista a Washington fueron entusiastas concelebrantes de pasadas fiestas de real entreguismo. En pie de foto: En la frontera. Donald Trump publicó en su cuenta de Twitter una serie de imágenes en el muro que divide Estados Unidos y México, antes de la visita del presidente López Obrador. (Julio Hernández López, La Jornada, Política)

 

La divisa del poder // Gracias por 27,000 soldados

Donald Trump ha elogiado a México porque el presidente Andrés Manuel López Obrador decidió cambiar su política migratoria para satisfacer los intereses de su “amigou’’.

Así, bajo coerción –Trump amenazó con imponer aranceles a varios productos mexicanos-, la política migratoria del Gobierno de la 4T pasó del “todos son bienvenidos’’, a ofrecerles trabajo, salud, de prepararles alojamiento a las caravanas migrantes, a ser el policía de la frontera sur estadounidense.

No hay, en todas las ocasiones en las que Trump ha elogiado al presidente López Obrador, un tema distinto al tema migratorio. No lo hay.

El Presidente vecino ha agradecido que México “ha destinado 27,000 soldados’’ en la frontera sur de su país -la norte nuestra- para detener el flujo migratorio.

De hecho, desde que se formó la Guardia Nacional, por lo menos la mitad de sus efectivos iniciales fueron destinados a cubrir las fronteras norte y sur, lo que se ha traducido en una reducción significativa de migrantes hacia Estados Unidos.

Pero no solo ha sido eso.

México también aceptó ser un país de acogida, es decir, un territorio al que Estados Unidos puede enviar a los migrantes que esperan la resolución de un juez a su petición de asilo o refugio.

Trump sabe que el Gobierno mexicano no ha pagado el muro y no lo pagará, pero con haber detenido la migración en ese porcentaje, casi lo hace socio. (Adrián Trejo, 24 Horas, México, p. 4)

 

Mi casa no es tu casa

La visita de AMLO a la Casa Blanca se realiza durante un momento inoportuno. El Partido Demócrata, a través de una carta dirigida a Trump por integrantes del Caucus Hispano en el Congreso, lanza una advertencia de que dicha reunión no es bienvenida y sostiene que la única intención de Trump es politizar la relación bilateral.

Lo interesante de este comunicado es que resalta las medidas punitivas que ha implementado la actual administración en contra de México. El presidente del Caucus Hispano, el congresista Joaquín Castro, insiste en la misiva que Trump explique por qué siguen cuatro mil soldados del Pentágono en la frontera sur y por qué continúan los Protocolos de Protección a Migrantes que ha dejado a 60 mil inmigrantes vulnerables del lado mexicano. Los demócratas le exigen a su Presidente lo que AMLO no es capaz de hacer por su país.

Sin la presencia del primer ministro canadiense, queda claro que Trump utilizará a AMLO para darle gusto a su base electoral. Es casi seguro que comentará que México está pagando por el muro y agradecerá el despliegue de la Guardia Nacional mexicana para proteger los intereses fronterizos de EU. De igual manera, hará los posible por ser cordial con el tabasqueño para atraer votos de la comunidad hispana estadounidense.

Por su parte, nuestro Presidente pondrá en segundo plano la dignidad de México para apoyar la candidatura del republicano. Cuatro años más de Trump representa una relación de mutuo acuerdo. Mientras le dé gusto a sus peticiones, él no se meterá en asuntos que puedan arriesgar el proyecto nacional de AMLO. (Lila Abed, El Heraldo de México, La Dos, p. 2)

 

AMLO en Washington

Trump amenazó a México con aranceles ilegales si no detenía la migración hacia EU de este lado de la frontera. El gobierno de la 4T desestimó cualquier alternativa a la capitulación, aunque se podía responder en el ámbito comercial, legislativo y judicial de aquel país, y asumió de inmediato la política migratoria de la Casa Blanca.

Desplegó a la Guardia Nacional para contener, perseguir, detener y deportar migrantes, y se recibieron a decenas de miles de solicitantes de asilo, teniéndolos hacinados y en condiciones deplorables en lo que resuelven sus juicios. Hay que agregar que Trump insiste en construir el Muro, perseguir connacionales y deportarlos en caliente; promover la discriminación y el racismo, ser empático con el supremacismo blanco y en descalificar las protestas contra el abuso policiaco hacia las minorías raciales, escaladas por el asesinato de George Floyd.

En su libro Oye, Trump, AMLO aseguraba que como presidente respondería a ello con base en principios, lo cual ya se le olvidó, al grado de acudir a Washington a un evento que beneficiará electoralmente a su anfitrión. ¿Alguien tiene duda de que Trump va a jactarse de que su amigo mexicano le hace el trabajo de detener migrantes y que el nuevo tratado es el reconocimiento de que México abusaba comercialmente de los Estados Unidos hasta que llegó él a corregirlo? (Fernando Belaunzarán, Excélsior, Nacional, p. 14)

 

Oda a Donald, ¿próxima obra literaria de AMLO?

“Antes de las elecciones en Estados Unidos fuimos muy prudentes y no nos pronunciamos a favor de ningún candidato o partido, nos ceñimos al principio de la no intervención y de la autodeterminación de los pueblos. “Lo expresado por el presidente Trump, en su mensaje de hace unas horas, significa todo un retroceso en la política exterior de Estados Unidos y una vulgar amenaza a los derechos humanos…

“La persecución de Trump contra los migrantes es mera demagogia electorera; ya le sirvió para engañar y azuzar a muchos ciudadanos estadounidenses con la historia de que los mexicanos les estaban quitando sus empleos (…) el muro de Trump (…) sería, por el contrario, una obra opresiva como el Muro de Berlín…

“Hay que convencer y persuadir a los estadounidenses manipulados por la campaña de Donald Trump de que lo de ‘Estados Unidos primero’ es una falacia; que por encima incluso de las fronteras nacionales están la justicia y la fraternidad universal”.

Todo lo anterior lo dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador en seis discursos que pronunció siendo presidente de Morena, entre el 20 de enero y el 14 de marzo del 2017 en Ciudad Acuña, Los Ángeles, Chicago, El Paso, Phoenix y Nueva York, mismos que conforman parte de su libro Oye, Trump (2017, Editorial Planeta Mexicana, SA de CV).

Claro, en ese entonces AMLO estaba en busca del cargo que hoy tiene y sin rubor alguno calificó a Trump de hipócrita, neofascista, promotor del odio y la cizaña en contra de los extranjeros.

Ahora, ya instalado en Palacio Nacional, afirma que el racista, nieto de un alemán propietario de burdeles, es su amigo y amigo de México, y que debe agradecérsele la ayuda que ha dado a nuestro país; peor aún, al viajar a Washington esta semana y darle a éste un espaldarazo, viola el “principio de la no intervención y de la autodeterminación de los pueblos” que dice defender. (Eduardo Ruiz – Healy, El Economista, Política)

 

Hacer valer el viaje

El presidente Andrés Manuel López Obrador planea reunirse con el presidente Donald Trump en la Casa Blanca el 8 de julio. El presidente de México parece olvidar que desde el momento en que Trump lanzó su campaña presidencial, los ataques contra inmigrantes –y particularmente contra mexicanos– fueron parte central de su estrategia para ganar votos y dividir a nuestro país.

Más allá de sus mensajes en Twitter, Trump ha implementado docenas de políticas públicas inhumanas y en muchos casos ilegales contra los inmigrantes. La imagen de un mandatario mexicano reuniéndose con el presidente más antimexicano y antiinmigrante que Estados Unidos ha tenido, sin cuestionar sus agresiones, es ofensiva para mí, y para los mexicoamericanos desde Chicago hasta El Paso y desde Los Ángeles hasta Nueva York.

Trump nos ha llamado “violadores y delincuentes”, y ha dicho explícitamente que “México no es nuestro amigo”. Apenas la semana pasada, trató de culpar a México por el aumento de los casos de coronavirus en los Estados Unidos, a pesar de la evidencia de que su administración ha fracasado en contener la pandemia.

Las crueles políticas de Trump han traumatizado a niños migrantes, han dejado a personas inocentes detenidas indefinidamente y han aterrorizado a comunidades enteras con redadas y deportaciones. En lugar de sostener conversaciones productivas sobre inmigración, Trump ha tratado de construir un muro ineficaz y ha desplegado a la Guardia Nacional en la frontera. En lugar de honrar la tradición estadounidense de acoger a quienes huyen de la violencia y la persecución, implementó con la colaboración del presidente López Obrador los Protocolos de Protección de Migrantes que han dejado a los solicitantes de asilo varados y en gran riesgo en las fronteras Estados Unidos-México y México-Guatemala. (Jesús “Chuy” García, Reforma, Opinión, p. 10)

 

La visita

Poco agradaron las declaraciones de @LopezObrador_ al comentar que se haría la prueba del COVID pues sería irresponsable viajar enfermo. “¿y no es irresponsable viajar dentro de México?, ¿por qué solo para ir a Estados Unidos?” Fueron dos de las verbalizaciones más recurrentes en los mensajes en medios sociodigitales.

Tampoco favoreció al presidente cuando se anunció la agenda, una cena con @RealDonaldTrump y varios empresarios mexicanos, el consejo técnico asesor de López Obrador, sin embargo muchos usuarios hicieron eco de cómo durante su periodo de opositor y como candidato habló de ellos como “La Mafia del Poder”.

Para el día lunes, recordando cuando se plantó en los Pinos y frente a @EPN habló del muro, mucho se había anticipado la posibilidad de “rudeza innecesaria” por parte de Trump hacia el presidente mexicano durante su visita, esta llegó antes de lo esperado, inclusive antes de iniciar la visita.

A las 14:00 horas el presidente americano subió detalles de su visita a Arizona el fin de semana y fotografías de inspeccionando el Muro. “Nada dice “BIENVENIDO, WELCOME”, como presumir un muro para evitar a tu vecino” comentó el usuario @GMonroyEnergy.

La deuda que López Obrador paga a Trump con esta visita está resultando extraordinariamente cara en términos de popularidad para el candidato, en un momento cuando ya no puede darse el lujo de dilapidar mas puntos. La pandemia no cede y la crisis que se avecina electoralmente puede resultar devastadora. (Alonso Cedeño, El Universal, Opinión)

 

Un viaje no deseado

La visita a Trump tampoco le ganará simpatías al presidente López Obrador entre la población hispana. La gran mayoría de los latinos lo rechaza. La encuesta más reciente entre latinos del Pew Research Center (enero 2020) indica que solo 31% de ellos aprueba su gestión mientras que 68% la reprueba. La oposición latina a Trump es vigorosa: su política de inmigración ha dañado a la comunidad y ha consolidado las simpatías demócratas de los hispanos. Sesenta y dos por ciento de los latinos se identifica con los demócratas y solo 34% con los republicanos. Si los datos de política interna en Estados Unidos aconsejan evitar la visita a Trump, entonces debemos buscar las razones de la visita en la política interna de nuestro país.

Trump es un personaje extremadamente impopular en México por lo que la visita tampoco generará simpatías en la opinión pública nacional que, por cierto, sigue mostrando un importante grado de respaldo hacia AMLO (59% en el dato más reciente de Oraculus.mx). No puede descartarse que el presidente se sienta obligado a visitar a Trump porque este lo presiona a hacerlo, pero los riesgos son mayúsculos. Apenas este domingo Trump habló embelesado del “gran, nuevo, hermoso muro fronterizo” que ha construido y ayer difundió fotos de su visita a él. El presidente López Obrador parece estar consciente del riesgo que implica la visita a Trump. Quizá por ello hizo hincapié, en su mensaje del sábado pasado, en que representaría a México con “decoro y dignidad”. (Jorge Buendía, El Universal, Opinión)

 

El lector suscribe // Sumisión

La visita del presidente Andrés Manuel López Obrador a Donald Trump es sólo una muestra más de la sumisión del mandatario mexicano al norteamericano.

Ahora, sin ninguna agenda política interesante, lo utiliza para impulsar su campaña electoral que viene a la baja rumbo a la reelección.

Anteriormente, Trump ya había utilizado a AMLO. Primero cuando lo obligó a desplegar la Guardia Nacional para detener a las caravanas de migrantes centroamericanos con la amenaza de imponer aranceles, y después cuando las fronteras mexicanas comenzaron a servir de alojamiento para los migrantes que esperan una regularización de su situación. (Nohé Portes, Reforma, Opinión, p. 8)

 

El correo ilustrado

Consideran innecesario e inoportuno el viaje de amlo a Washington

El presidente Andrés Manuel López Obrador realizará (8 y 9 de julio) su primer viaje fuera del país, con destino a Washington, Estados Unidos, donde se reunirá con su homólogo, Donald Trump.

El encuentro se llevará a cabo en plena emergencia sanitaria, en el contexto de la entrada en vigor del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) –el 1º de julio–, un tratado, vale señalar, con bases neoliberales y que refuerza la posición de México como país subordinado y dependiente frente a los otros firmantes.

La visita, además, tendrá lugar en medio de la campaña electoral con la que Trump busca relegirse. Quienes firmamos este documento consideramos que el viaje presidencial es innecesario e inoportuno, además de que compromete la soberanía de México, al vulnerar el principio de no intervención en asuntos internos, pues, sin duda, dicha reunión será utilizada con fines electorales en favor de quien ha insultado con frecuencia a nuestro pueblo, y ha emprendido una política golpista contra otros países de nuestra América. (Pablo González Casanova, Alicia Castellanos, Gilberto López y Rivas, Magdalena Gómez, Luis Hernández Navarro, Carlos Fazio, Miguel Álvarez, Pablo Romo y Héctor de la Cue, La Jornada, Opinión)

 

Cartón

carton 1

(Falcón, La Crónica de Hoy, Opinión, p. 3)

 

carton 2

(Rapé, Milenio Diario, Al Frente, p. 2)

 

carton 3

(Rictus, El Financiero, Nacional, p. 32)

 

carton 4

(Chavo del Toro, El Economista, Política, p. 36)

 

carton 5

(Pacasso, Reforma, Opinión, p. 8)