Opinión Migración 061225

ROZONES

Apoyo a migrantes

Y hablando del viaje de la Presidenta Claudia Sheinbaum a Estados Unidos, nos piden no perder de vista el mensaje que dejó a los migrantes mexicanos con los que se reunió en Washington. Y es que es sabido que la política migratoria, en la que se ha acusado acciones de terror e incluso xenofobia ha pegado fuertemente a miles de paisanos que viven allá. “Yo espero que poco a poco se vayan asentando las cosas. Sé que no ha sido fácil para ustedes en los últimos tiempos. Sé que la han pasado difícil y lo que hemos buscado es mejorar los consulados. Por favor hágannos saber todo lo que sigue mal, lo que sienten que no está funcionando bien, nuestro interés es que los consulados no solamente ayudan a las y a los mexicanos, a todo lo que tiene que ver con trámites y otras cuestiones que son necesarios”. Ahí el mensaje. (Rozones, La Razón, LA DOS, p. 2)

Trascendió

Que la presidenta Claudia Sheinbaum se reunió con 150 líderes de migrantes, a quienes agradeció su contribución a mejorar las condiciones de vida en México mediante las remesas y recordó que aquí el gobierno ha hecho lo propio con los aumentos al salario, la reducción de la pobreza y, en unos meses, la jornada laboral de 40 horas semanales. En general, fue positivo el balance de su visita a EU para el sorteo del Mundial de futbol y el primer encuentro cara a cara con Donald Trump. (Trascendió, Milenio, Al Frente, p. 2)

Remesas: un millón de pobres en riesgo

Hace unos días, durante un encuentro en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, se me acercó un joven estudiante que había viajado con su clase para escuchar conferencias. “Doctor Juan —me dijo—, mi papá lleva tres meses sin poder mandar lo que enviaba antes”.

Estudiaba en una universidad pública y, aunque hablaba con serenidad, la preocupación se le notaba en los ojos. Me contó que su padre trabaja en California y que recientemente le han reducido horas por temor a posibles redadas y por cambios en las contrataciones temporales.

“Antes mandaba unos 350 dólares al mes —me explicó—. Con eso mi mamá pagaba la renta y yo compraba mis libros. Pero ahora apenas si alcanza para él allá.” Guardó silencio un momento y luego añadió: “Si esto sigue así, quizá tenga que dejar la escuela un semestre. Mi familia está pensando qué hacer.”

La historia de este joven —como la de más de un millón de personas que hoy están en riesgo de caer en la pobreza por la caída en remesas— es el rostro humano de una tendencia inquietante: México no vivía un periodo tan prolongado de disminución en remesas desde los años posteriores a la crisis financiera de 2008–2009, cuando la pérdida masiva de empleos golpeó el envío de dinero a nuestro país.

Los datos más recientes de Banxico muestran que en octubre llegaron cinco mil 640 millones de dólares en remesas, una caída anual de 1.7 por ciento. Fue el séptimo mes consecutivo con retrocesos. Y si se observa enero-octubre, el panorama se agrava: una baja acumulada de 5.1 por ciento respecto al año pasado. Aunque el flujo total disminuye, el monto promedio por envío —396 a 403 dólares— ha aumentado ligeramente. Esto revela que los migrantes siguen haciendo esfuerzos extraordinarios: envían menos veces, pero en montos mayores, quizá intentando compensar semanas sin horas de trabajo o periodos de incertidumbre legal.

Más de 1.1 millones de personas dependen de las remesas para no caer en la pobreza. Aunque más de cuatro millones de hogares —cerca de 12 millones de personas— reciben remesas en México, es este grupo el que enfrenta el riesgo más inmediato ante la caída. Ese es el dato frío detrás de la tendencia que estamos viviendo. Por eso la caída reciente no es solo un ajuste económico: es una amenaza directa a quienes menos tienen y a las comunidades que históricamente han sostenido a México desde el extranjero.

Los estados históricamente más dependientes —Chiapas, Guerrero, Michoacán, Zacatecas y Oaxaca— ya resienten la caída. Y Guanajuato se suma a la lista, no solo por el volumen de migrantes que aporta cada año, sino porque miles de familias dependen de ese ingreso para sostenerse.

Durante mis años asesorando a CUNA (Credit Union National Association) aprendí algo que siempre me marcó: los migrantes mexicanos son de los grupos con mayor constancia de ahorro, aun enviando remesas con una puntualidad admirable. Esa doble responsabilidad —ahorrar allá y sostener acá— los convierte en un pilar económico silencioso. Cuando su estabilidad laboral se tambalea, el impacto se multiplica a ambos lados de la frontera.

Qué puede hacer México ante este nuevo escenario

México debe actuar con visión y seriedad. Las remesas pueden caer, y su disminución afecta a comunidades enteras. Un primer paso sería recuperar y modernizar un modelo de coinversión como el programa 3×1. Durante el gobierno del presidente Vicente Fox, este mecanismo multiplicó cada dólar enviado por los migrantes y lo convirtió en obras sociales y productivas: caminos, clínicas, sistemas de agua, centros comunitarios y proyectos económicos locales.

La cancelación de este programa bajo el gobierno de López Obrador rompió un puente virtuoso entre la diáspora y sus municipios, y hasta ahora la administración de Claudia Sheinbaum no ha retomado un esquema similar. Hoy, en un contexto de caída de remesas, reactivar y actualizar este modelo sería esencial para transformar cada envío en motor de desarrollo, no solo en ingreso de supervivencia.

El segundo paso corresponde a Estados Unidos. Una iniciativa en discusión, conocida como la Dignity Bill, busca ofrecer un camino de regularización para quienes ya aportan a la economía estadounidense, dar certidumbre laboral a trabajadores esenciales y reducir la vulnerabilidad de quienes sostienen industrias completas.

No replica legalmente las propuestas bipartidistas de McCain y Kennedy, pero sí retoma su espíritu: reconocer que la economía estadounidense necesita estabilidad laboral y que la dignidad humana debe estar al centro de cualquier reforma migratoria moderna. No se trata de aumentar las remesas, sino de dignificar a quienes las generan. Un trabajador con estabilidad legal puede planear, ahorrar, invertir y enviar recursos de manera más segura y constante. Y eso beneficia a ambos países.

La caída de las remesas no es solo una estadística: es la historia de ese estudiante en la FIL, de su padre que trabaja con miedo en California y de más de un millón de personas cuya estabilidad depende de un envío cada vez más incierto.

Si México y Estados Unidos actúan con visión —uno recuperando programas que multiplican recursos, y el otro ofreciendo estabilidad laboral y humana— este momento puede transformarse en una oportunidad histórica. Porque al final, detrás de cada dólar enviado, hay una persona que lucha, una familia que resiste y un país que no puede permitirse ignorar esa realidad. (Juan Hernández, El Sol de México, Análisis, p. 13)

Orbitando / Crece la influencia de Trump en AL

Gane quien gane la Presidencia en Honduras, se convertirá en un nuevo aliado para el gobierno de derecha del presidente estadounidense, Donald Trump, desde la llegada del magnate a la Casa Blanca –muy por el contrario de lo que se esperaba– se ha ocupado, impulsado y apoyado a los gobiernos afines a sus políticas en América Latina.

De hecho, los gobiernos de derecha en América Latina están viviendo un nuevo florecimiento, el próximo 14 de diciembre se llevará a cabo la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Chile y el aspirante conservador José Antonio Kast es favorito para ganar, lo que sumaría un nuevo gobierno aliado al republicano.

En realidad, la lista es bastante robusta comenzando por Argentina, el presidente Javier Milei, reconocido con el premio “Make America Great Again” (Hacer Estados Unidos Grande de Nuevo), es uno de los consentidos de Trump. Es tan sencillo como que Estados Unidos anunció una ayuda de 20 mil millones de dólares para esa nación.

El presidente de Paraguay, Santiago Peña, fue el único mandatario latinoamericano que invitó Trump a la cumbre por la Paz en Medio Oriente, pese a que, durante la toma de posesión del republicano quedó fuera de la ceremonia, debido a que se redujo el aforo por la fuerte nevada de ese día. Pero Paraguay es “un tercer país seguro”.

Uno de principales aliados ideológicos en América Latina del magnate estadounidense es Nayib Bukele, el presidente de El Salvador, quien fue otro de los invitados a la toma de posesión. Es su principal carcelero de migrantes y se ganó su prestigio al haber encerrado a miles de pandilleros. Fue el primero en ser recibido en el Salón Oval, tras el regreso de Trump.   

Daniel Noboa, presidente de Ecuador, otro aliado clave de la Casa Blanca en la lucha contra el narco. Combate una rampante violencia y el trasiego de droga, por eso busca eliminar la prohibición constitucional para reestablecer bases militares de EU y recibir más ayuda, aunque en un sondeo reciente recibió un revés en ese sentido.

Otro aliado es el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, primero resistió una ofensiva de Trump por el control del Canal de Panamá, paso comercial marítimo estratégico que según EU estaba bajo el control de China, pero en últimas fechas el panameño se ha consolidado como socio comercial importante de la Casa Blanca.

La llegada del nuevo mandatario de Bolivia, Rodrigo Paz, representó un duro golpe para la agonizante izquierda en la región. Después de casi 20 años del Movimiento al Socialismo, que fundó Evo Morales y que también destruyó. Hoy el nuevo mandatario abrió los brazos de par en par para normalizar las relaciones bilaterales con EU.

El presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves, no sólo comparte el nombre con su par de Bolivia sino también la lista de países mencionados por el secretario de Estado Marco Rubio. Washington ofreció ciberseguridad para el país centroamericano y San José correspondió rompiendo todo vínculo de licitaciones 5G con China.

Bernardo Arévalo, el presidente de Guatemala, se califica a sí mismo como “uno de los socios de confianza” de Estados Unidos y tuvo gestos en ese sentido.

No lo dude, si Trump lo necesita va a utilizar a sus aliados como mejor convenga a sus intereses o, de hecho, ya lo hace. (Israel López Gutiérrez, El Heraldo de México, Orbe, p. 15)