Opinión Migración 070126

Desde el Biopoder / Regalo de Reyes para migrantes

La posibilidad de visitar a sus seres queridos y luego regresar a su trabajo y a sus actividades diarias, es el mejor regalo que puede recibir los migrantes de todas partes del mundo, quienes están luchando por conseguir sus sueños.

Tras el 6 de enero de 2026 y el cierre de los festejos con motivo de la Navidad y el Año Nuevo, los llamados sin papeles enfrentan un panorama complicado y desalentador; sin embargo, no pierden la esperanza.

De acuerdo con la Fundación Pies Secos, organismo que brinda apoyo a los migrantes, la población de origen poblano en Estados Unidos es de casi tres millones de personas, de los cuales, más de un millón carecen de documentos.

Los migrantes indocumentados de todas las nacionalidades son los seres humanos que están enfrentando las mayores complicaciones en este inicio de 2026 porque carecen de una identidad y, al mismo tiempo, son rechazados por diferentes sectores de la sociedad.

El estado de Puebla enfrenta uno de los retos más importantes a casi 500 años de la fundación de su capital. Por un lado, la entidad es expulsora de migrantes que en su mayoría busca a ciudades norteamericanas como los puntos para cumplir sus sueños; a la par, es lugar de paso de miles de personas que buscan llegar a la frontera norte; y, en tercer lugar, ya es un punto de destino.

Al sur de Puebla, cada vez es más común encontrar a personas originarias de países de Centroamérica y de Sudamérica que se están quedando y ya no continúan con sus viajes o que pasan tiempo con familiares y amigos que los están apoyando luego de que salieron de sus lugares de origen.

Los migrantes que ingresaron de forma irregular a México están buscando arreglar sus papeles para quedarse en estados como Puebla, entidad que les brinda tranquilidad y hasta la posibilidad de conseguir recursos a partir de encontrar un trabajo.

En conclusión, el triple panorama que vive Puebla y, en general, todo el país, revela un reto clave para las autoridades y para la sociedad porque establece la posibilidad de nuevas formas de convivencia y, al mismo tiempo, se presentan diferentes demandas de servicios. Este 2026 es el momento para incluir a todas y todos sin importar nacionalidades. (Jaime Zambrano, Milenio Puebla, Online)

Duda Razonable / Cuando Claudia habla inglés

La comentocracia estadunidense seria sigue tratando de explicar y explicarse cómo fue que la Casa Blanca de Trump decidió ir a secuestrar a Nicolás Maduro para presentarlo en una corte neoyorquina al mismo tiempo que ha dejado al mando, y eso quiere, al aparato madurista/chavista que viene gobernando aquel país desde hace tantos años de la manera en que lo está haciendo.

Lo han repetido varias veces Trump y sus segundos. La vicepresidenta hoy presidenta encargada seguirá al mando y con ella hablarán; y ahí seguirán los otros que desde hace años tienen a Venezuela donde lo tienen.

Un par de días después del operativo, entendiendo que las organizaciones internacionales no sirven de nada en estos tiempos por más que hagan declaraciones y emitan comunicados, el mundo está preocupado en si lo que acabamos de presenciar es la primera parte de otras invasiones similares. Por supuesto que Trump no ayuda, porque no hay micrófono que no lo atraiga ni pregunta que no responda, y hoy están en los diarios, las redes, las preocupaciones de otros países: Groenlandia, Colombia, Cuba y… México.

Aquí, redes y columnas y preguntas en la mañanera se han llenado de si México podría ser el objetivo de un operativo similar al de Maduro contra algún político o narco nacional acusado en Estados Unidos.

En los años recientes, Estados Unidos ya acusó y arrestó a un ex secretario de la Defensa Nacional y a un ex secretario de Seguridad Pública. El destino de ambos fue diferente por razones políticas, pero no es menor. Los capos más importantes de México en la historia reciente (salvo el líder del Cártel Jalisco) ya están en Estados Unidos entregados por el gobierno mexicano o uno secuestrado ¿por quién?

En palabras de Trump, la migración en la frontera es la más baja en décadas y en buena parte es por las acciones del gobierno mexicano. En seguridad se coordinan y “colaboran”. A China, aranceles. Y si del otro lado, por ejemplo, se quejan de que no les damos agua, pues se las damos. Podría seguir la lista, pero no da el espacio.

Lo que Claudia no hace cuando habla español, escuchar adversarios o quienes piensan diferente a ella; lo hace hablando inglés. Negocia, transacciona.

Si alguien cree que a Trump le importa la democracia o el Poder Judicial mexicano o la Ley de Amparo o la Reforma Electoral…Pues allá ellos y su ingenuidad. Eso se escribe en español, ahí no hay para atrás. Claudia solo negocia y cede en inglés. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p.2)

El correo ilustrado

Destaca labor del académico Gastón García Cantú

El reconocimiento a Gastón García Cantú que realizó Jaime Ortega, investigador de la UAM, en La Jornada el 27 de diciembre de 2025 es meritorio de la trayectoria del intelectual, periodista e historiador político. Don Gastón, quien fue mi maestro, director de tesis y amigo, trasmitió en sus clases en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM la importancia de la investigación para el conocimiento histórico de México, esencial en materia de imposiciones estadunidenses, la derecha y el neoliberalismo. La migración a Estados Unidos fue un tema que trabajó en clases y hoy de actualidad. Debería publicarse su obra completa. Fue también hombre decente, comprometido con el periodismo, y risueño. (Kyra Núñez, La Jornada, Editorial, p. 10)

Riesgos y Rendimientos / Caen remesas y entra nuevo gravámen del 1%

Se legalizaron 2.9 millones de autos chocolates. CES protagoniza las nuevas tecnologías móviles.

El 2026 marca un hito crítico para las familias receptoras de divisas en México. Tras cerrar 2025 con una caída estimada del 4.7% y un flujo cercano a los 61,700 millones de dólares, el sector enfrenta ahora el nuevo gravamen estadounidense. Desde el 1 de enero, las remesas enviadas en efectivo, cheques de caja o money orders desde EE. UU. están sujetas a un impuesto del 1%.

Este impuesto, promulgado por la administración de Donald Trump en julio de 2025, exenta exclusivamente las transferencias originadas en cuentas bancarias o tarjetas de crédito y débito.

Aunque el 84% de los migrantes mexicanos cuenta con servicios bancarios y podría evadir el cobro, el impacto psicológico y operativo ya es visible.

Se estima que, entre 2026 y 2034, los mexicanos podrían pagar hasta 3,000 millones de dólares por este concepto, dado que México recibe 3 de cada 10 dólares que salen de Estados Unidos.

A nivel local, la situación es compleja: noviembre de 2025 reportó una contracción del 5.7% anual, hilando ocho meses de retrocesos. La caída real es aún más profunda, alcanzando un 13.8% al ajustar por inflación y tipo de cambio. Este escenario de “desaceleración estructural” amenaza directamente el consumo privado en regiones con alta dependencia de estos recursos, mientras los flujos migratorios muestran signos de agotamiento en el mercado laboral estadounidense.

CHATARRA.- El gobierno federal puso fin al programa de regularización de vehículos usados de procedencia extranjera, conocidos popularmente como autos chocolate, al considerar que la finalidad del esquema ya fue cumplida. Así quedó establecido en el decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) en su edición vespertina del 31 de diciembre de 2025, con lo que se abroga el acuerdo vigente desde 2021 y se cierra formalmente este capítulo a partir del 1 de enero de 2026.

De acuerdo con la información oficial, entre 2021 y noviembre de 2025 se regularizaron 2 millones 987 mil 839 vehículos, lo que permitió otorgar certeza jurídica a sus propietarios, integrar estas unidades al Registro Público Vehicular (Repuve) y fortalecer la seguridad pública al contar con mecanismos de identificación claros. Con ello, el Ejecutivo federal considera atendida la problemática que dio origen al decreto original.

Sin embargo, el nuevo decreto señala que mantener los beneficios de manera indefinida podría derivar en malas prácticas, alejándose del propósito original del programa. A partir de ahora, la importación definitiva de vehículos usados deberá realizarse conforme a lo establecido en la Ley Aduanera y demás ordenamientos vigentes, sin estímulos extraordinarios.

MANUFACTURA.- El CES Las Vegas 2026 marcará un punto de inflexión para la industria automotriz global. Lejos de ser un escaparate de gadgets, el evento se consolida como el foro donde convergen inteligencia artificial, robótica, software vehicular y manufactura avanzada, pilares que están redefiniendo el negocio del automóvil. Para México -potencia manufacturera y exportadora- los anuncios y demostraciones tendrán implicaciones directas en inversión, empleo, competitividad y cadena de valor. La IA aplicada al automóvil será otro protagonista.

No solo en asistentes de voz o pantallas, sino en sistemas avanzados de conducción asistida, optimización energética, mantenimiento predictivo y análisis de datos en tiempo real. Para el mercado mexicano, esto se traduce en vehículos más seguros, pero también en un reto regulatorio y de infraestructura, especialmente para flotillas, logística y transporte de carga.

La robótica y la IA industrial también ganan peso. CES 2026 mostrará robots colaborativos, automatización flexible y fábricas definidas por software. Para México, donde el sector automotriz es clave en el PIB manufacturero, estas tecnologías pueden significar mayor productividad, pero también la necesidad de reconvertir perfiles laborales y acelerar la capacitación técnica.

En movilidad, la conversación se aleja del “auto concepto” y se enfoca en soluciones reales: electrificación más eficiente, validación de ADAS, ciberseguridad vehicular y conectividad total.

Para un país exportador como México, cumplir con estándares internacionales en estos rubros será determinante para mantener su rol dentro del T-MEC y otros acuerdos comerciales. (Julio Brito A, La Crónica, Columnistas, p. 3)

Carta desde Washington / Venezuela, el revulsivo geopolítico de 2026

Como ha sido habitual con cada una de mis columnas de arranque de un año nuevo, intento en ellas otear el horizonte geopolítico para compartir mis impresiones acerca de lo que podría depararnos el sistema internacional a lo largo de los 12 meses venideros. Pero en esta ocasión, ese ejercicio anual se ha visto trastocado por el terremoto geopolítico con el que inició 2026 y que muy probablemente definirá no solo lo que veremos en las relaciones internacionales en el corto y mediano plazo, sino incluso cara al resto de esta década: la captura de Nicolás Maduro mediante una operación militar estadounidense en territorio venezolano. Esta acción no debe leerse como un acto aislado, sino como la manifestación más dramática de una nueva doctrina de política exterior que promete remodelar profundamente las relaciones internacionales.

De entrada, y al margen de los retos endiablados que descorchan las acciones de la Administración Trump, hay que decirlo sin rodeos: el continente americano será una mejor región sin la dictadura y el régimen autoritario y represor impuestos primero por Hugo Chávez y perpetuados por Maduro, causantes de la evisceración democrática en Venezuela, de uno de los éxodos de migrantes y refugiados más grandes en el mundo (8 millones) a lo largo del último lustro en particular y del mayor fraude electoral -ampliamente documentado y comprobado- en los comicios generales de 2024 en los cuales casi el 70% del electorado voto contra él. No hay manera de defender -ni se debe defender- ese régimen. Según sondeos en Venezuela, cerca del 80% de los venezolanos querían ver a Maduro expulsado del poder. Pocos lamentaremos el fin de su gestión ilegítima, pero es un hecho que Trump parece tener poco interés en lo que suceda allí a continuación; en el fondo, le importa un bledo tanto la democracia en Venezuela como la oposición venezolana.

No está claro aún cuál es la situación real sobre el terreno en Venezuela en este momento, y el caos podría ser lo único que ocupe los zapatos que deja Maduro. Por poderoso que haya sido el despliegue militar de EE.UU (el más grande que ha visto la región desde la Crisis de los Misiles en 1962) y por muy eficaces que sean sus fuerzas especiales, es posible que el operativo para capturar a Maduro haya contado con el apoyo de algunos sectores de las fuerza armadas venezolanas (Venezuela y el chavismo no son Panamá ni el régimen de Noriega en 1989 en donde se barrió con la poca resistencia militar). Al margen de la petulancia de Trump (su documentado recelo con María Corina Machado por su Premio Nobel) y sus baladronadas en el sentido de que su país “manejará” Venezuela, cómo se vayan acomodando en las horas y días por venir actores relevantes y el liderazgo venezolano que rodeaba a Maduro (hay indicios, no comprobados aún, de que Delcy Rodríguez -quien bien podría haber pactado con Washington y Moscú dejar a Maduro a su suerte- estaba precisamente en la capital rusa días antes del operativo estadounidense) será clave para lo que venga en ese país. Por ello será fundamental que países de la región -y fuera de ella- trabajen de la mano con la oposición venezolana y con el Secretario de Estado Marco Rubio (cuyo principal objetivo sí era impulsar un cambio de régimen en Caracas) para encontrar una hoja de ruta para transitar del chavismo y del caos de hoy a un proceso de verdadera transición democrática.

Pero todo esto tampoco puede ocultar un hecho irrefutable. El uso de la fuerza por parte de Trump otra vuelta de tuerca más en la erosión reciente y creciente del derecho internacional y el principio de no recurrir a la fuerza de manera unilateral al margen de lo que contempla el Artículo 5 de la Carta de las Naciones Unidas, con consecuencias e implicaciones muy graves para el futuro del sistema internacional, justo cuando estamos por entrar al cuarto año de la invasión injustificada rusa a Ucrania y cuando China prosigue con la planeación para hacerse de Taiwán en torno al horizonte del 2027. No es descabellado pensar que en la visión de Trump acerca de las relaciones internacionales dominadas por esferas de influencia naturales (mi columna en este periódico a principios de diciembre abordó ese tema https://elfinanciero.com.mx/opinion/arturo-sarukhan/2025/12/03/doctrina-monroe-30-el-retorno-de-la-hegemonia-continental/), éste haya negociado con Moscú manga ancha en Ucrania a cambio de lo propio en Venezuela. Algunos dirán que puede ser simplista argumentar que esto envalentonará a China. Pero no cabe duda de que, por ejemplo, dificultará aún más que Occidente movilice apoyo en el perezosamente y mal llamado “sur global” contra la invasión rusa de Ucrania. Más aun, los regímenes autoritarios en el mundo se sentirán alentados por el comportamiento autoritario, iliberal y depredador de Trump, unidos todos ellos -en una especie de “internacional antiliberal”- por la disposición a personalizar el poder, debilitar controles y contrapesos institucionales y sociales y utilizar la desinformación para erosionar la rendición de cuentas. Al socavar el pluralismo y deslegitimar a sus oponentes, estos líderes, en diversos grados, restringen los derechos políticos y las libertades civiles. Y al protegerse diplomáticamente entre ellos, participan en redes iliberales transfronterizas cuyas crecientes capacidades e influencia están inclinando la balanza global a favor de la autocracia.

Por todo ello la flagrante violación de soberanía de un estado sudamericano nada menor envía una señal desoladora al resto del mundo. Con el inicio del año dos del segundo mandato de Trump, el mensaje es claro: Estados Unidos no solo se siente ajeno a las sutilezas de las normas y el derecho internacionales de la posguerra, sino que intervendrá prácticamente a voluntad en su propio hemisferio y posiblemente también en otros sitios (Dinamarca con Groenlandia y Panamá con su canal), reforzando la convicción de que Trump está dispuesto a presidir un mundo de la ley del más fuerte, donde la fuerza hace el derecho.

Y el gobierno mexicano tendrá que hilar fino en su postura, tal como lo demuestran las declaraciones del propio Trump a las preguntas de reporteros en la conferencia de prensa posterior al operativo y en una entrevista concedida el día después a la revista The Atlantic, al igual que declaraciones y posteos de varios legisladores Republicanos. Arropar a Maduro y al chavismo -por mucho que eso sea el resorte que mueva al ala talibana de MORENA, sobre todo por el apoyo financiero que Chávez otorgó a López Obrador en su campaña presidencial de 2006 y por el apoyo de éste a Maduro vía Segalmex y la comercialización de crudo venezolano, dándole la vuelta a las sanciones impuestas por tres administraciones estadounidenses consecutivas- podría costarle muy caro a México, sobre todo en un 2026 que será clave para el destino y futuro (aranceles punitivos aún en vigor, revisión del T-MEC y la agenda antinarcóticos) de la relación bilateral con EE.UU. Pero la intervención militar estadounidense en Venezuela y la extracción de Maduro desnudan además otro factor nada menor. Desde tiempos de Chávez, el petróleo venezolano fue moneda de cambio para el apoyo cubano en materia de seguridad, defensa nacional, inteligencia y control interno (incluyendo para esto último a “médicos” cubanos desplegados por toda Venezuela). La caída de Maduro (su seguridad personal estaba anclada en ese apoyo cubano, como lo evidencian los 32 cubanos fallecidos como resultado del operativo militar del sábado) es un duro golpe a esas capacidades -y reputación- cubanas en Venezuela. Para quienes han venido replicando el mismo esquema en México, deberían poner sus barbas a remojo.

Al final del día, el mensaje del 3 de enero de 2026 al continente americano es inequívoco: la era de la soberanía y el derecho internacional como principios inviolables en las Américas ha sido defenestrada bajo la Administración Trump. Los gobiernos latinoamericanos enfrentan ahora una disyuntiva existencial: alinearse con los intereses estadounidenses definidos en términos transaccionales y económicos, o arriesgar medidas coercitivas que pueden incluir desde sanciones devastadoras hasta el uso unilateral de la fuerza. Por ello el horizonte de 2026 es profundamente inquietante. La operación en Venezuela establece un precedente donde la intervención militar se normaliza como herramienta de política exterior. América Latina deberá decidir si busca “seguros” estratégicos mediante vínculos con Europa, China u otros actores, o acepta una relación subordinada con Washington donde la autonomía se sacrifica por estabilidad económica. Por su parte, Europa encara su momento definitorio: desarrollar capacidad estratégica propia o resignarse a la irrelevancia; China observa y calcula, expandiendo su influencia mientras Occidente se fragmenta; y las instituciones multilaterales, debilitadas y desprestigiadas, luchan por mantenerse relevantes.

En 2026 tendremos que confiar en lo mejor (aunque la confianza no constituye una estrategia) y prever lo peor. La pregunta fundamental no es si enfrentaremos crisis -eso es una certeza- sino más bien si conservaremos capacidad de acción colectiva para manejarlas. El unilateralismo trumpiano, con su desprecio por alianzas, instituciones y principios compartidos, nos deja más vulnerables precisamente cuando la interdependencia global requiere de mayor cooperación. Para todos los que valoramos un orden internacional basado en reglas y no solo en poder bruto, 2026 representa una prueba existencial. Las decisiones que tomemos ahora determinarán si navegamos hacia un nuevo equilibrio por precario que sea o hacia un colapso de un orden que, con todas sus fallas, ha mantenido cierta estabilidad durante décadas. La captura de Maduro no es el final de esta historia; es apenas un violento comienzo. (Arturo Sarukhan, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, 29)

Maduro, AMLO y la ‘Doctrina Donroe’

Desde el punto de vista del derecho internacional, la captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos es claramente violatorio del mismo. Tanto de la Carta de las Naciones Unidas, como incluso del Artículo 8 bis del Estatuto de Roma, agregado en 2010 en Uganda, que define lo que es un crimen de agresión, y que ha sido citado con mucha razón por Santiago Corcuera. Sólo es legal el acto estadounidense desde el punto de vista del derecho de ese país, basado en la aplicación extraterritorial de su justicia, el famoso “long reach of the law”.

Pero como dirían Putin o Claudia Sheinbaum, conviene ver también las causas o raíces profundas, o el contexto de los acontecimientos del 3 de enero. La responsabilidad de todo ello recae claramente en cuatro personas: Joe Biden, Lula, López Obrador y Gustavo Petro. Trump pudo intervenir en Venezuela porque los cuatro mandatarios citados no pudieron, o no supieron, o no quisieron, convencer, obligar, amenazar o imponerle a Maduro la aceptación de los resultados de las elecciones del 28 de julio de 2024. De haberlo forzado a reconocer su derrota aplastante por Edmundo González, Trump y Rubio carecerían del pretexto o la justificación de la ilegitimidad para su ataque. Los cuatro se hicieron tontos: López Obrador con su no intervencionismo de pacotilla, Lula enviando a Celso Amorim a pasar semanas a Caracas sin hacer nada, Petro con su estridencia, y Biden, evitando cualquier amenaza o realidad del uso de la fuerza -por ejemplo, una cuarentena a las exportaciones de petróleo venezolano. Los cuatro contaban con los votos en la OEA para aprobar una resolución que le diera cobertura jurídica regional, y para invocar la Carta Democrática Interamericana como fundamento. No quisieron. A pesar de su animosidad personal hacia Maduro, fue una más de las consecuencias de la afinidad ideológica, del antiamericanismo, de la nostalgia procubana, de Lula, de AMLO y de Petro, y de la pasividad e incompetencia de Biden. Allí tienen el resultado. Y, por cierto, ojalá Sheinbaum defendiera con la misma vehemencia los derechos humanos y democráticos de los venezolanos, como lo hace de sus interminables lugares comunes sobre la no intervención y la “autodeterminación” de los pueblos. Tal vez el Consultor Jurídico de la SRE, o una veintena de juristas internacionales mexicanos, le podrían explicar lo que significa ese último término.

Quizás Trump igual hubiera invadido a Venezuela, ya sea por sus acusaciones de santuario del narcotráfico y del crimen internacional, o por el petróleo, ya sea por su singular interpretación de la Doctrina Monroe, del corolario Roosevelt, y de las esferas de influencia de la escuela realista de las relaciones internacionales. Lo ignoro, como desconozco la verdadera motivación de Trump, ya que cada una de las que ha esgrimido en público contiene más hoyos que el mejor gruyère suizo. Sobre todo la del readvenimiento de la dominación estadounidense en el hemisferio occidental.

La lógica del pronunciamiento de 1823, y su extensión en 1905, fue que Estados Unidos no permitiría la presencia de potencias extranjeras en el hemisferio occidental, y que utilizaría la fuerza para evitarla. No se trató de un ukase contra los países recién independizados —salvo Cuba y Puerto Rico— sino contra las potencias europeas, sobre todo Inglaterra. Hoy, la afirmación de Trump se refiere obviamente a Rusia y a China, pero en realidad a esta última, ya que la primera es, como dijeron Obama o McCain, una gasolinera con armas nucleares y no representa ninguna competencia para Estados Unidos en América Latina. La única lógica pertinente de Trump consiste en desterrar a China de donde se encuentra en la región, e impedir su llegada donde aún no aparece. La segunda pretensión resulta redundante, la primera se antoja inverosímil.

La llamada Cuenca del Caribe, a saber, México, Centroamérica y las islas de ese mar, se encuentra integrada a la economía de Estados Unidos desde finales del siglo XIX. El comercio, la inversión extranjera, el turismo, la migración, el crimen organizado, las telecomunicaciones, la cultura, y todo lo demás, se orientan hacia el norte. Solo Cuba, a partir de 1959, optó por otro camino, y pagó por ello un precio astronómico. Tan no se encuentra presente China, que varios países de esta subregión aún mantenían hace poco relaciones con Taiwán. Y cuando Trump exigió que México limitara las importaciones procedentes de China, cumplimos de inmediato. No se puede excluir a China de donde no existe.

En cambio, para los países de América del Sur, China es el principal socio comercial de casi todos ellos, y el primer inversionista en varios: Brasil, Argentina, Chile y Perú. Hay una gran presencia cultural de Beijing a través de una treintena de Institutos Confucio. Incluso se sospecha de una conexión militar vía una estación terrestre en la Patagonia, el puerto de Chacay en Perú, y la intención de un observatorio en Atacama. Esto es un hecho con gobiernos de izquierda, de derecha o de centro: son las leyes del mercado. China consume commodities de manera insaciable, y estos países las producen: soya, cobre, hierro, petróleo, entre otras.

Si la Doctrina Donroe significa revertir esta tendencia, vieja ya de un cuarto de siglo, Trump se va a enfrentar a unas inercias probablemente inamovibles. ¿A quién quiere que Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay le vendan su soya? ¿A Estados Unidos, el primer productor de soya del mundo? ¿A quién quiere que Chile y Perú le vendan su cobre? ¿A México, que también exporta? Si restablecer la dominación norteamericana significa suprimir la relación de estos países con China, o siquiera reducirla y limitarla, me temo que the Donald se va a desilusionar muy pronto. Las únicas naciones bisagra serían Venezuela y Colombia, ambas pertenecientes a ambas regiones (América del Sur y la Cuenca del Caribe) y que podrían transformar sin mayor dificultad su integración con China a la que imperaba previamente con Estados Unidos.

Una última reflexión sobre el impacto de toda esta saga para México. Tengo la impresión de que hasta ahora, Trump y su equipo no le han exigido a Sheinbaum que entregue a los narcopolíticos que se supone proliferan en México. Ha bastado con realizar el trabajo sucio en materia migratoria, incrementar los decomisos y la destrucción de laboratorios, interceptar un mayor volumen de precursores y expulsar —no extraditar— a capos mexicanos.

No es imposible que ese veinte ya se haya acabado. Sería plausible suponer que ya se dieron cuenta los norteamericanos que Sheinbaum ha protegido a quienes se sospecha que constituyen cómplices de los cárteles, sin ser narcos propiamente. Así como Maduro y su esposa. Me refiero a los gobernadores de Sinaloa, Sonora, Michoacán, Tamaulipas, y el exgobernador de Tabasco, así como al secretario de Marina de López Obrador. Me imagino —no lo afirmo porque carezco de contactos en el círculo estrecho de la presidencia— que estos representan un serio motivo de preocupación en estos días. Porque entregarlos implica una ruptura con su predecesor y defenderlos entraña un conflicto con Trump inmanejable. Afortunadamente para ella, no le van a pedir la cabeza de López Obrador. De eso sí estoy seguro. (Jorge G. Castañeda, El Universal, Opinión, A18)

Acoso escolar: El silencio que duele

Entendemos como acoso escolar a cualquier forma de maltrato u hostigamiento físico, verbal o psicológico que se produce de manera reiterada entre niños y jóvenes en edad escolar a lo largo del tiempo en la escuela. Este fenómeno, también conocido como hostigamiento o bullying, es un tipo de violencia emocional que ocurre en los centros educativos en sus diferentes espacios.

Representa una forma de tortura sistemática y continuada en la que el agresor somete a su víctima mediante agresiones físicas, verbales, tortura psicológica, intimidación y aislamiento, con el objetivo de minar su confianza y destruir su imagen frente a sus compañeros.

En este sentido, el agresor es observado como más fuerte que la víctima, y esta se siente inferior y vive con miedo o angustia en la escuela. Se diferencian de otros comportamientos porque son intencionales, se ejecutan de forma frecuente hacia la misma persona y siempre existe una diferencia en la fuerza física, la edad, la influencia del grupo y el estatus económico entre quien ejerce el acoso y quien lo padece.

Es importante visibilizar este problema y actuar de manera conjunta para erradicarlo y promover un ambiente seguro y respetuoso.

La UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) refiere que ver sufrir el dolor físico y emocional del acoso o el ciberacoso, es desolador. Muchos maestros y padres no saben por dónde empezar para proteger a los niños, niñas y jóvenes de estas situaciones de violencia. Hay quienes se preguntan si son víctimas, testigos o incluso perpetradores de estos comportamientos dañinos.

El acoso no es un incidente aislado, sino un patrón de comportamiento. Los que acosan a otros a menudo ocupan un estatus social más alto o tienen una posición de poder; esto incluye a aquellos que son más grandes, fuertes o considerados “populares”.

Las niñas y niños más vulnerables, y que enfrentan un mayor riesgo de ser víctimas de acoso, son aquellos de comunidades marginadas, de familias con bajos recursos, así como aquellos con identidad de género diversa, discapacidades, o que son migrantes o refugiados.

El ciberacoso, en particular, ocurre a través de redes sociales, mensajes de texto, mensajería instantánea, correo electrónico u otras plataformas utilizadas por los jóvenes. Los padres no siempre están al tanto de las actividades de sus hijos en estos sitios, por tanto, puede resultar difícil identificar cuándo el niño está enfrentando el problema.

Además de los efectos físicos, puede provocar problemas emocionales y de salud mental, como depresión o ansiedad, que derivan en uso y abuso de sustancias nocivas o en un rendimiento académico deficiente.

Es fundamental reconocer que todos los niños, niñas y adolescentes deben vivir en un entorno escolar seguro y enriquecedor que respete su dignidad. La Convención sobre los Derechos del Niño subraya que todos los menores tienen derecho a la educación y a estar protegidos contra todas las formas de violencia.

Tenemos que familiarizarnos con las plataformas que utilizan los menores de edad. Explicarles cómo está conectado el internet y el mundo real, y advertirles sobre los distintos peligros a los que se enfrentan en la red. Es necesario ayudar a nuestras niñas, niños y jóvenes a ganar confianza en sí mismos, y a formar un grupo de amigos con intereses comunes.

En el caso de los acosadores, es importante recordar que pueden estar tratando de exteriorizar algo. Muchas veces, los que perpetran el acoso buscan integrarse, necesitan atención o simplemente están lidiando con emociones que no saben manejar y, a su vez, pueden ser víctimas o testigos de la violencia en sus hogares.

Las instituciones escolares a menudo se muestran desconcertadas ante estos procesos sociales. En ocasiones las dependencias parecen sorprendidas; en otras su actuar es frívolo o superficial y muchas veces son ciegas a lo que hacen los docentes, estudiantes y personal en general, que llevan a un estado de complicidad.

Un buen ejemplo de lo anterior lo observamos en el acoso y abuso sexual en las escuelas; el consumo y la venta de drogas en las áreas cercanas a los sitios de estudio; desapariciones de niñas y adolescentes.

En un contexto alarmante de violencia escolar, los reportes en México han informado un aumento del 205% en 2024, en comparación con el año 2019, según datos proporcionados por el Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México.

Las autoridades indican que la secundaria es el nivel educativo donde ocurre el 45% de los casos de acoso escolar, seguida de la primaria con un 27%. Los niveles de educación superior (preparatoria y universidad) representan el 17% de los casos.

Las formas de agresión más reportadas en 2024 han sido: violencia física (29%), violencia verbal (26%), violencia psicológica (14%), acoso sexual (12%) y exclusión social (6%). La violencia en línea se ha convertido en un desafío creciente para las autoridades y padres de familia, ya que muchas veces ocurre fuera del ámbito escolar, pero afecta profundamente a las víctimas. El acoso a través de redes sociales impacta al 11% de los niños, niñas y adolescentes.

La Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF) alertó que, solo en el cierre del ciclo escolar 2023-2024, se identificaron 20 suicidios vinculados con el fenómeno del acoso escolar.

La evidencia de la creciente problemática del bullying afecta a más de tres millones de niños y adolescentes en México, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

De acuerdo con el informe del 2024 de la organización “Bullying sin Fronteras”, México ocupa el primer lugar mundial en casos de acoso escolar, con 270 mil reportes, superando a países como Estados Unidos, España, Brasil y Argentina.

Hacemos un llamado a los padres de familia y a los maestros. A todos esos núcleos que tienen la gran responsabilidad, primero de reconocer las emociones, y después de guiarlas y atemperarlas. Este llamado va también para la Secretaría de Educación Pública, a los maestros, y sin duda, a las familias mexicanas.

No deseamos muertes ni suicidios debido al Bullying recibido. No aceptamos lágrimas ni arrepentimientos después de ocurridas las tragedias.

Ex Comisionado Nacional de Seguridad y ex Comisionado Nacional Contra las Adicciones. (Manuel Mondragón y Kalb, El Universal, Opinión, A19)

Tromba caribeña

La captura y el reemplazo de Nicolás Maduro dejan una secuela de interrogantes sobre una Cuenca del Caribe donde confluyen las fuerzas de la historia.

En la explicación dada por Donald Trump, Nicolás Maduro y su esposa fueron capturados en su domicilio antes de que pudieran refugiarse en un espacio seguro blindado con acero. Me resulta ilógico que no estuvieran dentro de ese espacio blindado dados los niveles de tensión con Estados Unidos.

Otra novedad es la información que está fluyendo sobre la importancia de Cuba en el sistema de protección de Maduro. El pasado martes, el Wall Street Journal publicó un reportaje de Santiago Pérez con información muy útil sobre este ángulo de la historia. Ahora sabemos que la guardia personal de Maduro estaba compuesta por 140 oficiales cubanos, que 32 de ellos murieron durante el asalto estadounidense y que un número bastante mayor quedó gravemente herido por quemaduras.

Es útil recordar que los servicios de inteligencia cubanos adquirieron fama por su disciplina y eficacia. Tanta, que derrotaron todos los intentos de Estados Unidos por asesinar o desprestigiar a Fidel Castro durante varias décadas. El comité senatorial encabezado por Frank Church detalló lo sofisticado y lo grotesco de los operativos armados por la CIA en un famoso informe de 1976.

En todo caso, el legendario jefe de los servicios de inteligencia cubanos, Manuel Piñeiro “Barbarroja”, creó una institución tan prestigiada, que fue utilizada por La Habana como instrumento diplomático y como fuente de divisas.

En todos los relatos conocidos es llamativa la escasa mención a la resistencia ofrecida por las fuerzas armadas venezolanas que tienen entre 125 y 150 mil efectivos además de 200 mil milicianos. Caracas apenas dio cifras oficiales sobre el número de bajas venezolanas: 24 agentes. Sí sabemos que el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, tuvo -según Trump- una larguísima conversación con la ahora presidenta Delcy Rodríguez con la cual llegó a algún tipo de acuerdo para que el chavismo siga gobernando siempre y cuando cumpla con los deseos e instrucciones de Washington. ¿Se trata, acaso, de una entrega pactada del ahora expresidente Nicolás Maduro?

Por el momento, es obvio que Trump salió fortalecido y el eje Cuba-Venezuela debilitado. Entusiasmado, el presidente estadounidense retomó su habitual obsesión sobre el peso de los cárteles en México y anticipó que tendrá que “hacer algo” con nuestro país. Su principal obstáculo está en la interdependencia creada por una frontera terrestre de tres mil kilómetros.

La vecindad fue un factor clave para un entendimiento alcanzado por los dos países en 1927. El embajador estadounidense Dwight Morrow y el presidente mexicano Plutarco Elías Calles acordaron que los gobiernos se apoyarían en casos extremos y que México tendría la autonomía para desplegar una política exterior autónoma. En el siglo transcurrido, México ha respaldado a grupos y gobiernos de Nicaragua, Cuba, Chile y Venezuela. A cambio obtuvo el compromiso de Estados Unidos de no respaldar a la disidencia mexicana.

Ese patrón se está repitiendo con el caso Maduro. Después del operativo de captura, el México de la 4T protestó con mesura y buenos modales, y hasta se unió a España, Brasil y otros países para disentir conceptual y retóricamente de Trump, quien respondió con un jalón de orejas declarativo a una Presidenta que, al igual que sus predecesores, ha mantenido y ampliado las concesiones dadas a EU durante la primera Presidencia de Trump. Siguen desplegados 28 mil guardias nacionales para cerrar el paso de los migrantes y ha crecido la colaboración para frenar el tráfico de fentanilo y combatir a los cárteles.

Es evidente que son acuerdos inestables. En la Cuenca del Caribe abundan los imponderables: empoderamiento de militares, soberbia de empresas tecnológicas y petroleras e impunidad de las organizaciones criminales. En otro nivel, en noviembre de este año habrá elecciones en Estados Unidos para renovar un tercio del Senado y toda la Cámara Baja. Los republicanos las ven con preocupación porque durante 2025 vivieron múltiples derrotas.

No pueden pronosticarse o descartarse los operativos de una potencia militar decidida a imponer su voluntad. ¿Podrá hacerlo? (Sergio Aguayo, Reforma, Opinión, p.9)