Opinión Migración 070520

Los mudos

México está viviendo un proceso contradictorio y lleno de interrogantes que tienden a profundizarse. Lo que fue un triunfo electoral impecable y la consolidación de la vía electoral para acceder al poder político, ahora se ha convertido en la reproducción de viejas prácticas de complicidades y persecuciones contra quienes cuestionan las acciones del gobierno de López Obrador.

El tabasqueño puede poner al servicio de Trump miles de integrantes de la Guardia Nacional, y demás fuerzas policiales, para contener y reprimir a los migrantes, haciendo abstracción de la campaña xenofóbica y racista de la administración gringa y, además, por si esto no fuera suficiente, ha Llegando al extremo de anunciar, en plena campaña electoral norteamericana, un posible viaje a EU para agradecerle a Trump sus “apoyos”. Aquí también, los defensores de los derechos humanos y hasta antiimperialistas, no mueven un dedo para cuestionar el entreguismo oficial. (Pedro Peñaloza, El Sol de México, Análisis)

Nuestra hipocresía ante la vida

La muerte se ha instalado en la conversación cotidiana. Prendemos el televisor, tocamos las pantallas de nuestros celulares y vemos imágenes evocando a la muerte.

No es cierto que nos importe tanto la vida. Si esto fuera así, no hubiéramos permitido la precarización de nuestros sistemas de salud al grado que los tenemos hoy. Tampoco habría miles de ahogados en el Río Bravo y en el Suchiate, es decir, miles de migrantes muriendo por querer una vida mejor. Si nos importara tanto, no habría tantos seres humanos viviendo vidas fantasmagóricas, porque como sociedad les hemos quitado toda pizca de dignidad.

Nos importa la vida hasta que un extraño enemigo –hoy ese virus omnipresente- amenaza la nuestra. Ahí se activan los resortes de la preocupación por lo vital. No importa que se mueran de hambre si no salen, no importa que tengamos que regresar a miles de migrantes a los lugares donde los quieren matar; lo que realmente importa es que son un riesgo para nuestra vida. Y como se sabe, siempre nos ha importado la vida. Ajá. (Martín Vivanco Lira, El Universal, Opinión)

Sin ataduras // Cinco de Mayo, primero en EU

La fiesta del 5 de Mayo comenzó a celebrarse primero en Estados Unidos y no en México, gracias a la comunidad mexicana en California.

El 5 de Mayo está muy arraigado en la cultura popular estadunidense, como si fuera el día nacional de México. Cada año el presidente de Estados Unidos difunde en esta fecha un comunicado para exaltar a la comunidad mexicanoamericana. Donald Trump también lo hizo antier: “En este día, hace 158 años, el Ejército mexicano montó una defensa monumental de la libertad, derrotando a las fuerzas imperialistas francesas en la batalla de Puebla”, dijo.

Tanto entusiasmo del gobierno estadunidense por la victoria mexicana del Cinco de Mayo es, en el fondo, una manera de reafirmar la Doctrina Monroe. Desde entonces, el fervor de los emigrantes mexicanos por la patria continúa inflamando el corazón de nostalgia y el anhelo de progresar. (Agustín Gutiérrez Canet, Milenio Diario, Política, p. 11)