Opinión Migración 070523

¿Cuál es el problema?

Tiene razón, señor Presidente, en preguntarse cuál es el problema que el general Luis Cresencio Sandoval, secretario de la Defensa, viaje junto a su familia, con todos los lujos, en aeronaves del estado y con cargo al erario público, según lo dio a conocer Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad.

También tiene derecho en decir que no existe ningún tema en que los amigos de su hijo tengan contratos con el gobierno federal, por lo menos de 100 millones de pesos, para desmantelar el proyecto del aeropuerto de Texcoco, pues “no es nada”.

Sabemos que a usted no le da vergüenza que aparezcan videos de sus cercanos —como Rene Bejarano, su secretario particular cuando era jefe de Gobierno, y los últimos de sus hermanos, Martín y Pío López Obrador—, recibiendo fajos de billetes de origen incierto y con destino presuntamente ilegal.

Incluso no nos sorprende que diga que son ataques de los “medios vendidos” los que poco a poco van sacando toda la basura que se ha ido acumulando en su administración y que frente a toda esa evidencia se pregunte ¿cuál es el problema?

Pero le vamos a decir cuál es el problema.

El problema es que usted engañó a los mexicanos al decir que encabezaría una cruzada frente a la corrupción del pasado. Que nadie robaría y que habría consecuencias, incluso si fueran sus familiares. Que las escaleras se barrían de arriba para abajo.

Nos aseguró que primero iban los pobres, por el bien de todos.

Hasta nos dijo que quería pasar a la historia como un “buen presidente”.

Hoy sabemos que eran puras mentiras. Que su gobierno más bien se asimila a un grupo delictivo que roba de manera abierta y descarada. Que está dispuesto a cambiar leyes y simular procesos jurídicos como los que se les siguen a sus incondicionales y amigos, Francisco Garduño —al frente de la institución que dejó morir a 40 migrantes— y a Ignacio Ovalle, quien estuvo a cargo de Segalmex —organismo donde se fraguó un fraude al erario por presuntamente 9 mil millones de pesos—, con tal de aparentar estado de derecho, aunque su bandera es la de la impunidad.

También, ya nos dimos cuenta que no tiene ningún escrúpulo en buscar destruir las instituciones que fueron creadas para brindar transparencia e información a los ciudadanos respecto del uso de recursos públicos, como es el Inai. Y se jacta de ello.

El tema es que nuestro país hoy es más opaco, más corrupto y menos eficiente que cuando llegó al poder en 2018. No nos engañemos, no hemos avanzado en prácticamente nada, sino todo lo contrario.

El problema es que usted y su partido piensan que se les firmó un cheque en blanco al ganar las elecciones y no necesitan rendir cuentas, como claramente lo ha expresado. Se sienten legitimados para vivir en opulencia, como los Castro en Cuba. Por eso su admiración y deferencia hacia esa dictadura.

El lema de la Cuarta Transformación debería ser “todos iguales, pero unos más iguales que otros”, al mero estilo de Rebelión en la granja de George Orwell.

Ahí está el problema, señor Presidente, por si en verdad se lo preguntaba. Y, aunque algunos no lo quieran reconocer, usted ha traicionado a los mexicanos. (Ricardo Alexander Márquez, Excélsior, Nacional, p. 6)

Una tragedia más (II)

Ha pasado más de un mes desde la tragedia sucedida en Ciudad Juárez, donde murieron 40 personas y además, salieron lesionados un número indeterminado de migrantes. Todos ellos, hombres bajo la custodia de personal del Instituto Nacional de Migración.

El hecho fue comentado brevemente por el presidente López Obrador quien lo lamentó e informó que la Fiscalía General  de la República (FGR) inició la investigación correspondiente; ante las críticas por mantener al comisionado Garduño en su puesto, repitió lo que ha dicho innumerables ocasiones: que en su gobierno no se encubre a nadie “porque no somos corruptos como los de antes”.

Por lo pronto, se despidieron algunos agentes y el responsable de la “estación migratoria”. Defendió a Garduño por ser “un hombre bueno, que ha trabajado conmigo antes. Hay que esperar al resultado de la investigación”. Veremos si la FGR cumple a cabalidad con su responsabilidad de manera objetiva y apegada a las leyes correspondientes. La experiencia indica que sería notable si dicha tarea concluye que Garduño es responsable de los fallecimientos o se encubre como un crimen menor.

Lo que parece muy difícil de explicar es que el multicitado Garduño siga en el mismo puesto. Más allá de formalidades legales y de la protección política que goza, cabe preguntar: ¿Y la dignidad, comisionado?, ¿qué siente al saber que sus subordinados no supieron reaccionar para prevenir estas muertes? ¿Qué capacitación tienen los agentes del instituto a su cargo? ¿Hay protocolos para reaccionar a tiempo y de manera eficiente?

Lamentablemente lo sucedido en Ciudad Juárez no es la primera ocasión ni será la última. Hay múltiples casos similares. En lo personal, pude constatar hace más de 20 años las enormes limitaciones materiales, la improvisación de los agentes migratorios, la corrupción rampante (sugerí pasar por el polígrafo a todos los funcionarios y agentes del INM para identificar aquellos que habían violado la ley, ya fuera por solicitar dinero tanto a los migrantes en tránsito como a los que ya estaban bajo su control. Los resultados fueron abrumadores: ¡más de 80% no pasaron los exámenes!

Al intentar despedirlos, encontramos a la resistencia del sindicato del INM que amenazó con un paro general y de acciones orientadas a generar molestia a los extranjeros o mexicanos que llegaban a los aeropuertos internacionales del país. Una noche, destruyeron las computadoras en las que se registran las llegadas internacionales, creando un caos en el AICM…

En suma, no deja de ser frustrante presenciar que, en más de dos décadas no se ha hecho nada por reconocer que el instituto tiene una gran responsabilidad en sus tareas, que sí es un cuerpo de seguridad nacional, que todos los días sus trabajadores y directivos deciden el destino de decenas de miles de migrantes que buscan una vida mejor.

El caso de Ciudad Juárez es el símbolo perfecto de la desidia, la corrupción, la demagogia y la frivolidad. Por eso es posible que se designe como responsable una persona que en el pasado estuvo a cargo de las cárceles de la Ciudad de México. Ese mero hecho dice mucho de cómo el actual gobierno concibe la función del INM. En la experiencia mundial, en la academia y en el mundo de la sociedad civil, hace muchos años que se cambió la visión de cómo administrar las migraciones internacionales como un complejo fenómeno social. Sólo los grupos más reaccionarios en Estados Unidos y Europa tienen una visión basada en el prejuicio racial y social.

Hay que felicitarnos que uno de los investigadores más respetados de la Universidad Nacional Autónoma de México, el doctor Rolando Cordera haya incorporado en su Observatorio Cotidiano el estudio y discusión de este tema bajo una pregunta clave: ¿qué hacer frente a la crisis migratoria? En estos tiempos preelectorales, es necesario impulsar el debate sobre este tema para que el nuevo gobierno adopte una política migratoria basada en el respeto a los derechos humanos y no con la represión carcelaria. (Gustavo Mohar, Excélsior, Nacional, p.  8)

EU: puertas cerradas

Ayer tuvo lugar la décima edición del evento Abrazos no muros, en el cual las familias migrantes viven un breve rencuentro con sus seres queridos. Durante escasos cinco minutos, decenas de familias pudieron convivir con padres, madres, hijos o hermanos que radican en Estados Unidos, a quienes no han visto durante años debido a las restricciones migratorias impuestas por ese país.

El acto, organizado por grupos humanitarios y efectuado en Ciudad Juárez, Chihuahua, es un pequeño resquicio para la esperanza que se contradice con el cada vez más sombrío panorama que enfrentan los millones de personas que bregan por alcanzar el llamado sueño americano, es decir, el asentarse en territorio estadunidense y encontrar ahí las oportunidades de crecimiento personal, educativo, profesional y financiero que se les negaron en sus regiones de origen. El evento mismo delató los cambios en la actitud de Washington ante los flujos migratorios: a diferencia de otros años, las muestras de cariño estuvieron fuertemente vigiladas por fuerzas de seguridad estadunidenses, custodia alineada con el anuncio del presidente Joe Biden respecto al envío de mil 500 elementos adicionales de la Guardia Nacional a resguardar la frontera.

Otro suceso que despertó expectativas de cambio entre los migrantes es el fin del Título 42, una medida impuesta por el ex presidente Donald Trump para deportar de manera expedita a quienes ingresen sin documentos a Estados Unidos, con el pretexto de la emergencia sanitaria por el covid-19. Pero las autoridades estadunidenses se han adelantado a apagar cualquier ilusión con el recordatorio de que el Título 42, cuya vigencia expira el 11 de este mes, será remplazado por el Título 8, normativa que hace inelegibles para el asilo a las personas que atraviesen la frontera sin autorización, habiendo utilizado un camino ilegal o sin haber programado una cita para ser entrevistados en un puerto de entrada. Bajo este título, los agentes fronterizos determinarán si existen motivos de miedo creíble que justifiquen el asilo y procederán a la deportación inmediata de quienes, a su juicio, no cubran el requisito. La postura de las autoridades estadunidenses es tajante: en un mensaje publicado en redes sociales aconsejan a los migrantes no poner su vida en riesgo emprendiendo un viaje tan peligroso sólo para ser deportados.

Pese a estas advertencias, los migrantes se concentran en la frontera a la espera de una oportunidad de cruzar hacia el lado norte del río Bravo. La situación plantea desafíos múltiples: en lo inmediato, el peligro de que se repitan episodios como los de marzo y abril pasados, cuando falsos rumores propiciaron un intento de entrada en masa a Estados Unidos que pudo terminar con un saldo trágico. A mediano y largo plazos, la negativa estadunidense a permitir el ingreso de las personas concentradas en la frontera pone a México en la delicada situación de proveer una asistencia que claramente rebasa las capacidades logísticas y financieras nacionales. En este sentido, es evidente que las 885 mil visas y permisos de trabajo otorgados o por otorgarse entre 2022 y 2023 representan apenas un paliativo para el drama migratorio. Así lo muestran los datos oficiales de Washington, según los cuales 183 mil migrantes fueron detenidos sólo en abril.

Resulta paradójico que el gobierno de Biden reconozca e incluso denuncie los peligros que corren los perseguidores del sueño americano, a la vez que pone todas las trabas posibles cuando se trata de ofrecerles un cauce legal realista y suficiente para evitar que transiten el riesgoso camino que los lleva del Caribe, Centro y Sudamérica a la frontera compartida con México. Si persiste esta actitud, México deberá prepararse para atender a un número creciente de personas que no tienen intención de instalarse en nuestro territorio, pero que deberán permanecer aquí por tiempo indefinido. (Editorial, La Jornada, p. 6)

EU y México frente a una frontera indómita

El presidente Joe Biden tiene varios frentes abiertos con miras a lograr exitosamente su reelección en 2024. Uno de esos frentes es la migración, por la que está recibiendo múltiples presiones de dentro y fuera del Partido Demócrata (y, desde luego, desde dentro de la base y establishment más duros del Partido Republicano), por contenerla a como dé lugar. O bien, organizando su arribo (aceptando y procesando las peticiones de asilo) y cumplir con los valores que distinguen a Estados Unidos, tal y como exige el senador demócrata Bob Menéndez, quien lo dijo así: “La militarización de la frontera de la administración Biden es inaceptable. Ya hay una crisis humanitaria en el hemisferio occidental y el desplazamiento de personal militar sólo indica que los migrantes son una amenaza que requiere a nuestras tropas contener. Nada podría ser más lejano a la verdad.”

En el fondo, Menéndez reclama que Biden haya desperdiciado más de dos años para planear el fin de la era anti inmigratoria de Trump, “en una forma en que no comprometieran [nuestros] valores como país”. Menéndez advirtió que ha ofrecido planes estratégicos al equipo de Biden que han ignorado a lo largo del tiempo. “Tratar de anotar puntos o intimidar migrantes al enviar a militares a la frontera alimenta los ataques xenófobos a nuestro sistema de asilo”. Menéndez es el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado y una de las voces más influyentes en la Cámara alta y en la planificación de la política exterior de la Casa Blanca. Así que su postura influirá, al interior del Partido Demócrata, sobre las políticas que se sigan acerca del tema migratorio.

La eliminación del Título 42, dará pie, a partir del 11 de mayo, a que se atiendan las peticiones de asilo, sin expulsar a los migrantes solicitantes de entrada a EU por razones humanitarias (asilo político) y de carácter económico (asilo económico). Y aquí es donde va a empezar a trascender, con las implicaciones políticas del caso, el tema de la migración como el gran tema de campaña, quizás el más intenso que vaya a tener la contienda política por la presidencia en 2024.

En todo caso, la militarización de la frontera, si bien responde a una presión interna que se enmarca en el proceso electoral venidero, también es consecuencia de una política migratoria mal llevada por EU y México. EU podría haber buscado ya un mecanismo que lo llevara a establecer las bases de una reforma migratoria integral, que ciertamente se reconoce como complicada debido a la alta presión a la que Biden ha sido sometido por la ultraderecha republicana y por las recalcitrantes hordas trumpistas, que por ningún motivo quieren permitir una reforma migratoria integral. Además, en estos momentos, el Partido Demócrata es minoría en la Cámara de Representantes.

Por otro lado, la falta de agenda de riesgo del INM y de las otras autoridades que están a cargo de la crisis migratoria en México, es en gran parte la causa por la que la migración es un problema sociopolítico de la más grave envergadura. México no ha sabido ni qué ni cómo hacerle para, primero, contener las olas de migrantes y, segundo, cómo llevar a cabo la política de recepción de migrantes expulsados de EU, darles un alojamiento y servicios de alimentación y salud. México nunca debió de aceptar ser tercer país seguro sin negociar con EU un fondo de apoyo económico que le permitiera poder construir la infraestructura necesaria para asilar temporalmente a miles de migrantes, que hoy día se han instalado en la vía pública de las ciudades fronterizas.

Ese acuerdo lo logró Turquía con la UE y ha logrado un relativo éxito para contener a los migrantes del Mediterráneo y El Egeo a cambio de un aporte de 350 millones de euros (misma cantidad que también proporcionó a Grecia) para apoyar esa política restrictiva. Aparentemente México se negó a negociar este apoyo, por razones que no han quedado del todo claras, pero que pueden ser atribuibles a un nacionalismo ramplón que este gobierno se ha dado a la tarea de defender a expensas de la seguridad nacional.

EU estima que el problema migratorio es un problema de seguridad nacional y de política interna de la máxima importancia. México está dependiendo de dos cosas: que los flujos migratorios no aumenten más y de que las expulsiones de los migrantes de EU a México no se conviertan en un problema social para nuestro país. Para Biden, éste es un tema electoral y, en México, que ha seguido el libreto escrito por EU al pie de la letra, el mismo no se ha manejado con la debida transparencia frente a nuestra opinión pública. Estamos a la deriva frente a la crisis migratoria más grande de nuestra historia. (José Luis Valdés Ugalde, Excélsior, Nacional, p. 9)

La Esquina

La crisis migratoria que Estados Unidos y México se comprometieron a resolver sigue latente. El gobierno de Joe Biden ha enviado militares a su frontera sur, lo que refleja que, más que soluciones, crea represas que lo acumulan. El gobierno mexicano debe tener esto claro al actuar. (Redacción, La Crónica, P.p.)

Tacos solidarios

En esta segunda década del siglo XXI, estamos viviendo una realidad diferente, aunque no tanto como la necesitamos quienes apostamos por un mundo económico no dependiente del armamentismo y de la política del sometimiento.

Al estilo AMLO, Joe Biden, presidente de Estados Unidos, se reinventa y se arriesga. En un restorán de comida, tal vez de origen cubano-mexicano, en un barrio del mismo Washington, el presidente y Kamala Harris, vicepresidenta, rompen las reglas y consumen los alimentos, otrora, prohibidos. Quesadillas, churros y tacos de diverso contenido tuvieron a bien degustar sin miedo a la crítica.

Y, como todo político consciente de la necesidad de votos, busca los sufragios, aunque sea imitando a su colega mexicano Andrés Manuel López Obrador. Es decir, consumiendo los alimentos cotidianos de la ciudadanía, en general.

Este más o menos simpático detalle podría granjearle algunos votos, ya que su relección no parece fácil ante la arremetida del candidato republicano, Donald Trump.

Todo fuera como eso. Este tipo de hacer política, esto es, enviar mensajes de condescendencia o, mejor dicho, de coincidencia con uno de sus vecinos más agredido (México) en la historia de ese país de inmigrantes, marca tal vez una nueva etapa en la política estadunidense.

La situación política mundial es un vaivén impredecible, aunque ciertamente, esperado. Después de un historial impresionante de intervencionismo y devastación bélica estadunidense, se espera casi cualquier cosa de sus gobiernos, republicanos o demócratas.

Los días más álgidos de injerencias por parte de la OTAN y de otros países atrasados en cuanto al sentido de responsabilidad social, al parecer, está quedando a un lado.

Degustar unos simples tacos mexicanos podría ser una señal de buena vecindad o de cambios engañosos en la diplomacia demócrata. Y, según nuestra opinión, el hecho de pagar en efectivo y tomarse la foto necesaria con el personal del establecimiento es una especie de pequeña lección al mundo de que no sólo otros presidentes pueden comportarse bonachonamente y mostrar la cara amable de lo que es el poder político y cómo se usa.

La atención mundial, o por lo menos la de su país, no se la va a llevar toda la coronación de Carlos III. Es importante atraer las miradas, a como dé lugar. Ya sea con algunos cambios en el tema de migración o con distractores absurdos, como la persecución y neutralización de globos asiáticos sin rumbo, o artefactos imaginarios para espiar a funcionarios de la Casa Blanca, o del Pentágono.

Con ligereza e irresponsabilidad supina, los diferentes gobiernos de Estados Unidos no han cumplido con las propuestas para detener el envío indiscriminado –e ilegal– de armamento de alto poder. Tampoco se ha aplicado en la búsqueda de las vías criminales que llevan la droga a su población.

No se conoce ningún programa efectivo de apoyo a aquellos países que ven a su población emigrar en grandes cantidades debido a las múltiples necesidades que los mantiene en la pobreza.

Enumerar los múltiples asuntos pendientes que los presidentes estadunidenses han ignorado es una tarea de urgente solución.

Y, por otro lado, no es signo de una diplomacia de primer mundo culpar a los países vecinos, a los aliados, a los que no lo son, tampoco a sus enemigos declarados y los que están en puerta.

Las acciones de apoyo están pendientes. ¿Qué son para las arcas millonarias de ese país otorgar 4 mil millones de dólares? Esa cantidad la pueden destinar a los países que padecen de desempleo, pobreza en educación, en crecimiento, en desarrollo, en salud y en soberanía alimentaria y energética.

Es justo, es legal y es muestra de desarrollo civil si se otorga apoyo monetario a los necesitados que lo soliciten. Ya que, por otro lado, son países que han sufrido de saqueos y abuso comercial. Son los países que han enriquecido a estos otros que no se han conducido con respeto y equidad.

Y ni hablar de los derechos humanos de los países sometidos por el neoliberalismo. Si el acercamiento y la buena vecindad, además de la solidaridad internacional, se demostrara con el consumo de alimentos típicos de países exóticos, como algunos legisladores del Congreso estadunidense les llama, todo se resolvería con una buena dotación de tacos solidarios. (Antonio Gershenson, La Jornada, Opinión, p. 14)

Tu Opinión Reforma

Premoniciones

Resulta que el Secretario de Relaciones Exteriores define una estrategia migratoria con acciones a tomar.

Me parece bien, sólo falta la implementación de la misma y la revisión de resultados.

Lo que no me parece bien es que el Presidente haga premoniciones como: “Creemos que no va a haber un incremento en el flujo de migrantes”.

Esa declaración por sí misma, puede incrementar el flujo de migrantes.

Que alguien le explique al Presidente que puede prepararse para diferentes escenarios, pero él no es Dios, ni puede predecir el futuro. (Oscar Del Castillo Martínez / Boca Del Río, Veracruz, Reforma, Nacional, p. 4)

Cartón

Palomo

excelsior

(Palomo, Excélsior, Nacional, p. 7)

Círculo vicioso

universal1

(Chelo, El Universal, Opinión, p. A15)