Opinión Migración 070526

Globali… ¿qué? // 16 misiles, en la relación México-EU

  1. La presidenta Sheinbaum gobierna para el sexenio pasado y cree que la estrategia que usó AMLO con Trump es aplicable en la actualidad.

  1. AMLO, a Trump: “Usted señor Trump no se mete a mi política doméstica y yo le obsequio seguridad en la frontera con Guatemala y hasta le regalo un acuerdo de tercer país seguro sin firma, es decir, recibiré en México a los miles de inmigrantes deportados que usted decida”. Trump aceptó y AMLO viajó a Washington para abrazarlo.

  1. El Secretario de Estado Mike Pompeo se sorprendió por el elevado nivel de condescendencia de Marcelo Ebrard.

  1. AMLO sabía que el presidente Trump no cuestionaría su objetivo: convertir la democracia mexicana en una autocracia electoral.

  1. Trump usó el tema del muro y de la migración como ejes transversales en su primera administración.

  1. El proyecto de Trump en su segundo periodo ha cambiado: seguridad, seguridad y seguridad.

  1. El Escudo de las Américas es el corolario Trump para la Doctrina Monroe. México y Estados Unidos se encuentran en la batalla de las diplomacias dogmáticas. Es un cara a cara. Hoy estará Lula en la Casa Blanca; ya estuvo Gustavo Petro. Solo falta Claudia Sheinbaum. México perdió a América Latina por decisiones desconcertantes de AMLO y de Sheinbaum.

  1. La diplomática Martha Bárcena renunció a la embajada en Washington el día en que AMLO dejó de escucharla. Desde ese día AMLO pensó que la relación con el presidente Biden estaba resuelta. Envió como embajador a un burócrata sin experiencia diplomática para cerrar de facto la embajada. En México, decidió eliminar la Subsecretaría para América del Norte.

  1. AMLO se confió de que Estados Unidos no revelaría investigaciones sobre políticos de su partido con el crimen organizado. Llegó la pandemia y la administración Biden dirigió sus esfuerzos a revertir la crisis económica y a invertir en semiconductores.

  1. Biden ofreció sus dos mejillas para que las golpeara AMLO: el mexicano no asistió a la Cumbre de las Américas organizada en Los Ángeles para que él se luciera y tampoco participó en la Cumbre por la Democracia (2021). Este último evento lo organizó el demócrata en un intento de recoger los destrozos que le dejó Trump, especialmente el día del asalto al Capitolio.

  1. En la irracional defensa de la presidenta sobre Rocha Moya subyace los vínculos entre AMLO y el gobernador de Sinaloa. Francisco Labastida Ochoa, incluso, vincula a Quirino Ordaz como parte del clan. Las agencias de inteligencia de EU tienen el dossier que vincula a Rocha con el cártel de Sinaloa.

  1. Existe una sola palabra que condiciona la buena salud en la relación bilateral: cooperación.

  1. El embajador Ronald Johnson detecta que la presidenta mexicana señala a la gobernadora de Chihuahua como responsable de que agentes de la CIA hayan participado en un operativo para desmantelar un laboratorio de fentanilo. Lo hace durante siete días sin saber que con ello estaba dinamitando la cooperación con Estados Unidos.

  1. Marco Rubio le pide a Johnson que no le tome la llamada a Roberto Velasco, recién nombrado Secretario de Relaciones Exteriores desde el momento en que Washington pide a la SRE extraditar a Rocha Moya y nueve de sus cómplices.

  1. La petición de extradición es un misil de destrucción masiva.

  1. Trump reprueba de facto la política de seguridad de México. No hay controversia frente a la realidad. Solo resta cantar el himno nacional. (Fausto Pretelin Muñoz de Cote, El Economista, Geopolítica, p. 34)

La Aldea // Confrontaciones

¡Qué mal hábito! Ese de permanecer en continua confrontación con diferentes sectores para hacer política, para controlar la narrativa, para dominar la escena pública, para golpear —todavía más— a la oposición.

Lo aprendió de su mentor, padrino y antecesor: Andrés Manuel.

Hay que estar peleando, con alguien, con algo, con institución u organismo, contra el eterno imperialismo yanqui, contra quienes no reconocen a las izquierdas latinoamericanas.

Es una compulsión de ejercicio y de estructura política, pero también de comunicación.

Claudia Sheinbaum se lanza a la defensa del señalado gobernador con licencia Rubén Rocha en la argumentación pueril de unas pruebas aún no presentadas.

¿Por qué? ¿Para qué? ¿Qué beneficio político le trae tomar el lado de lo indefendible?

No es un tema de causas, tampoco un tema de principio partidista —“nosotros nos cubrimos unos a otros, aunque aparezcan hampones, narcos, criminales o corruptos”— parece más bien el muy rentable, ciertamente desgastado, tema de la soberanía.

“Ningún gobierno extranjero nos va a venir a decir cómo gobernar”, muy válido, lícito y hasta sustentado en derecho internacional.

Pero aquí hay muchas variantes. El gobierno de Estados Unidos —vecino y socio comercial, migratorio y también en materia de seguridad— exige la entrega de unos presuntos culpables señalados por narcotráfico y tráfico de armas, y el gobierno mexicano lanza una cruzada para atacar a la oposición, a los medios y por supuesto, a Trump.

¿Le conviene a México la defensa a ultranza de la presidenta en torno a un caso extremadamente sensible, ostentosamente cuestionable por dineros, financiamiento, muertos de por medio y muchas evidencias más en torno a la narcopolítica en Sinaloa?

La presidenta de México una vez más equivoca el tono, el discurso y sobre todo, la puntería. Los enemigos no son ni los medios, ni la oposición, ni los “injerencistas” de Washington.

Los enemigos, presidenta, son los criminales. Esos a quienes el gobierno de López Obrador les otorgó carta blanca, movilidad absoluta, repliegue no combativo de las Fuerzas Armadas, libertad plena para actuar, operar, extorsionar y ampliar sus negocios a los combustibles, al gas, al tráfico de personas, y por supuesto, las muchas derivaciones de drogas naturales y sintéticas.

Donald Trump ha utilizado el combate al fentanilo como un discurso de campaña y de gobierno muy potente frente a sus seguidores, cierto.

Ha ejercido presión descomunal contra los temas migratorios y el control del tráfico de personas sin documentos, cierto.

Ha cruzado argumentos de seguridad y de migración con temas comerciales, prioritarios para México, pero también para Estados Unidos, cierto.

Ha amenazado una y otra vez, tan solo el día de ayer, con intervenir en operativos militares para detener, cazar, neutralizar a los narcotraficantes, cierto.

Todo eso es una verdad catedralicia.

Pero lo es también que los gobiernos mexicanos en los estados críticos, y también a nivel federal, han sido omisos, permisivos y poco eficientes hasta las recientes acciones del actual secretario de Seguridad.

La presidenta ha lanzado un rosario de acusaciones en contra de quienes piden investigaciones, acción coordinada con las autoridades americanas, y la realización de una limpieza a fondo del sistema político mexicano.

La presidenta lo interpreta como una afrenta personal: “nadie nos va a decir cómo gobernar”.

Su papel constitucional no consiste en defender a políticos o cófrades partidistas: su función constitucional radica en la representación del pueblo de México y la defensa de los intereses de los ciudadanos.

Está en los intereses de los mexicanos acabar con los narcotraficantes, detenerlos, enjuiciarlos, procesarlos de forma definitiva. Devolver márgenes y espacios de seguridad para la convivencia ciudadana, para el florecimiento de la economía, el comercio, el empleo.

No está en los intereses ciudadanos defender a políticos corruptos que se beneficiaron de acuerdos con narcotraficantes a cambio de campañas, dineros y la “pax narca”.

Continuar con la cantaleta de la guerra de Calderón, el aumento de la criminalidad en sexenios anteriores, los delitos desbordados como efecto de estrategias equivocadas, etcétera, no sirve a nadie, no abona en beneficio de nadie, mucho menos del país.

Vivir de la confrontación como eje discursivo, produce una polarización extrema que daña profundamente a México.

El reclamo a los empresarios por la no inversión, debiera plantearse como pregunta inversa: ¿cómo revertir la desconfianza que impide la inversión seria y comprometida de los empresarios mexicanos?

Ese sería el principio de una discusión productiva, en vez de la continua, desgastante y errática confrontación. (Leonardo Kourchenko, E Financiero, Opinión, p. 31)

Café Político // Washington no come lumbre

En la comparecencia de Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos ante un comité de la Cámara de Representantes dijo que la revisión del T-MEC no será automática y que, aunque en seis años de operación hay avances, hay sectores en los que se harán ajustes.

Explicó que las exportaciones a México fueron de 337 mil millones de dólares en 2025 y que, aunque parezca moderado, ofrece la oportunidad a Estados Unidos de aumentar su presencia y crecer si las pláticas se concentran en sectores estratégicos.

Es probable que el mensaje de Trump: “Hemos reducido el tráfico de drogas por mar, hemos empezado con las fuerzas terrestres, oirán quejas de algunos, como México y otros, pero si no hacen su trabajo, lo haremos nosotros”, se pueda ver desde otra perspectiva y preguntarse si Estados Unidos arriesgará eso.

Estabilidad por informalidad y migración

Las circunstancias actuales de la economía han hecho recordar a la opinión informada las estadísticas del empleo que, dicen, no reflejan la realidad, pues somos el único país que incluye como personas ocupadas a las que están en la informalidad.

Desmemoriados, a veces olvidamos que la informalidad la integran el 58 por ciento de los empleados y trabajadores, aquellos para quienes la única seguridad social es, por ahora, la utopía del sistema de salud universal.

Estos millones de empleados y trabajadores informales y la migración han sido históricamente la válvula de seguridad de la caldera de la sociedad mexicana y hoy, a pesar del bloqueo trumpista, evita que en México haya inestabilidad política y social.

La oficina del fiscal de Manhattan sur

Erró quien sugirió la narrativa de minimizar la denuncia contra Rubén Rocha Moya y nueve funcionarios o exfuncionarios sinaloenses y dicen que la envió “una oficina del Departamento de Justicia en Nueva York”.

Basta consultar la internet para saber que la Fiscalía del Sur de Manhattan depende de la Fiscalía General de Estados Unidos y cuenta con dos divisiones, una para atender litigios civiles y otra para asuntos penales.

La información consultada explica que la Fiscalía del Sur de Manhattan cuenta con 220 Assistant US Attorneys (fiscales federales profesionales), además del personal administrativo y el numeroso staff que asiste a cada fiscal. Acusan a nombre de los Estados Unidos.

Notas en remolino

México será la décima economía del mundo, dice un análisis del BBVA y de algún modo marca la que debiera ser la meta sexenal de la administración federal. A pesar de que Andrés Manuel López Beltrán presuntamente advirtió que Morena tenía perdida la elección de Coahuila, parece que la dirigencia del Partido Oficial se dejó convencer por el PT y enfrentará a la poderosa maquinaria del priísta Manolo Jiménez, que tiene su respaldo por una exitosa administración…

Tuvo razón Joaquín López Dóriga, pues todo indica que el Gobierno Federal replicará la política de Donald Trump en Venezuela y, para mantener la estabilidad política, se quedarán en el poder personas del grupo de Rocha Moya. Eso sí, lo vigilarán estrechamente… El hecho es que la visita a México de Isabel Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, no había trascendido más allá de algunas notas periodísticas, pero pasó lo de siempre, al criticarla, la Presidenta Sheinbaum, le regaló publicidad… La maravillosa frase de Thomas A. Edison: “No he fracasado, sólo descubrí 10,000 métodos que no funcionan”… (José Fonseca, El Economista, Política y Sociedad, p. 31)

La Reconquista de Ayuso

Quinientos años después de que los barcos españoles tocaran las costas de Veracruz, México recibió a una nueva emisaria de la Madre Patria. No venía con arcabuces ni con frailes: venía con 300 mil euros del erario madrileño, un acuerdo firmado con la Feria de Aguascalientes para que la invitaran de honor y la certeza –tan española, tan reconfortante– de que la Conquista fue, en el fondo, un favor.

Isabel Díaz Ayuso, presidenta de una comunidad autónoma, Madrid, cuyas atribuciones se limitan estrictamente a sanidad, educación y transporte público, aterrizó el 3 de mayo con la agenda más apretada que un canciller y la investidura más endeble que cualquier turista. Nadie la invitó oficialmente. Nadie del gobierno federal la recibió. Claudia Sheinbaum ni la mencionó por nombre. Pero eso, en la cosmología ayusiana, no es un problema diplomático: es una oportunidad narrativa.

Nadie la invitó, pero alguien cobró

La comunidad de Madrid firmó dos convenios con el Patronato de la Feria Nacional de San Marcos y el Instituto de Cultura de Aguascalientes, y pagó 300 mil euros para figurar como “invitada de honor” en la edición 198 del evento. En buen castellano –o en buen español, como prefiere Ayuso– se autocompró la invitación y luego se presentó como huésped distinguida. En México tenemos una palabra para eso. Varias, de hecho. La más elegante es “moche”. La más precisa no se publica en un diario de circulación nacional.

El único recibimiento institucional en la capital lo organizó Alessandra Rojo de la Vega, alcaldesa de Cuauhtémoc y aspirante panista a la jefatura de Gobierno, quien firmó con la visitante una solemne “Carta de amistad” sobre “libertad, democracia y participación ciudadana”. El documento, fotografiado con solemnidad de tratado de Westfalia, tendrá sin duda su lugar en los archivos históricos, junto a los convenios de hermanamiento entre Tlalpan y algún municipio de La Rioja.

La trinidad conservadora

Los anfitriones reales de Ayuso forman una trinidad que merece análisis detenido. En el vértice cultural: Nacho Cano, ex integrante de Mecano –el grupo español de los 80 que una generación entera escuchó en casete– reconvertido en productor de Malinche: El musical, obra que lleva más de un año en el Frontón México reivindicando el mestizaje con la sutileza de un chivo en una cristalería. La oposición madrileña preguntó sin rodeos si Ayuso habría cruzado el Atlántico como “mánager profesional de su amigo”, pregunta que, en ausencia de contestación, adquiere dignidad de respuesta.

En el vértice económico: Ricardo Salinas Pliego, tercer hombre más rico de México, fundador de la Universidad de la Libertad, donde Ayuso pronunció su discurso más aplaudido (el mismo Salinas que explicó alguna vez desde su yate en el Mediterráneo que “no hay nada bueno en la pobreza”). En el político: los gobernadores panistas de Aguascalientes, Querétaro, Chihuahua y Guanajuato. Morena llamó al almuerzo “articulación de redes trasnacionales conservadoras”. El PAN prefirió “diplomacia institucional”. La diferencia es puramente estética.

Hay en todo esto una ironía que merece párrafo aparte. Entre los defensores de la visita figura Sergio Sarmiento, columnista en varios diarios y voz habitual en los medios de Salinas Pliego. Su abuelo Vicente fue diputado del PSOE, gobernador civil de Murcia y director de sanidad del Ejército Republicano: luchó contra Franco y se exilió en México huyendo de la España que Ayuso reivindica como civilizatoria. El nieto aplaudió sin aparente incomodidad a la heredera ideológica de quienes expulsaron a su familia.

Lo acompañaban María Laura Medina de Salinas, esposa del anfitrión; Zunzunegui, que argumentó que la Conquista no fue genocidio, sino exactamente lo que Ayuso había venido a escuchar, y el cardenal Aguiar Retes, quien días antes había recibido a Ayuso en la Basílica recordando que ella lo invitó a Madrid. El nieto del republicano, la esposa del oligarca, el intelectual revisionista y el príncipe de la Iglesia: un retablo de época. La libertad, ya se sabe, tiene memoria selectiva.

El catecismo

El discurso de Ayuso tiene la coherencia interna de un dogma, como la “Inmaculada Concepción”. La Conquista: un proceso civilizatorio. Cortés: un visionario que “supo tejer alianzas”. El mestizaje: “el mensaje de la esperanza y de la alegría”. El socialismo: epidemia de tristeza con cura, porque “del socialismo se sale”. Y coronando el edificio: “Que nunca la libertad pida perdón por ser libertad”. Nadie le preguntó qué piensa esa libertad sobre los migrantes latinoamericanos que cruzan a España sin papeles.

Nadie le preguntó si el mestizaje que celebra en el Frontón México es igualmente bienvenido cuando llega en patera al estrecho de Gibraltar o en cayuco a Canarias. La coherencia ideológica no sobrevive el cruce del Atlántico. A 9 mil kilómetros de Madrid, Ayuso ama el mestizaje. En Madrid, prefiere hablar de “invasión”.

El público verdadero

Conviene no perder de vista algo fundamental: México es el escenario, pero el público es español. Cada declaración sobre la hispanidad, cada foto con un gobernador opositor, cada aplauso en la universidad de Salinas Pliego viaja de regreso a Madrid en forma de titular. Ayuso no viene a hacer política mexicana –no tiene ni los instrumentos ni el tamaño para ello–, sino a construir la imagen de una líder con proyección continental, capaz de plantar cara a Sheinbaum donde Feijóo, el líder de su partido, no se atreve a llegar. Ayuso es una derechista del Partido Popular que hace tiempo dejó de distinguirse del ultraderechista Vox. El viaje es un espot electoral de 10 días financiado por los contribuyentes madrileños: una declaración de que el liderazgo de la derecha española tiene, cada vez más, un solo nombre.

El regreso

Ayuso se irá el 12 de mayo con la Medalla de la Libertad del Congreso de Aguascalientes en el bolso, los aplausos de la familia Salinas en la memoria y varios miles de euros del contribuyente madrileño menos en las arcas públicas. Habrá posado en la Feria de San Marcos –la misma donde Nodal cantaba “Adiós, amor” y el palenque coreaba “Vete ya”, de Valentín Elizalde, mientras ella recibía su medalla en el estrado de honor–, cenado en la Riviera Maya y pronunciado el nombre de Hernán Cortés con más devoción que muchos sacerdotes al pronunciar el de Jesucristo.

Lo más irónico es que tiene razón en una cosa: el mestizaje es, efectivamente, una historia de esperanza. Lástima que en su versión sólo se aplique cuando los mestizos tienen 500 años de antigüedad y no se atreven a llamar a su puerta en Barajas. (Imanol Ordorika, La Jornada, Opinión, p. 15)

Cartones

Profanaciones por terracería

Imagen1

(Rocha, La Jornada, Política, p. 5)

Imagen2

(Camacho, Reforma, Opinión, p. 9)