Una nueva crisis enfrenta el gobierno de Andrés Manuel López Obrador: la protesta de policías federales, cuyo origen va más allá de maltratos y violaciones a los derechos laborales, la defensa de su dignidad, dado que aparte de las dudas y calumnias sobre su prestigio, se se descalifican sus funciones: el secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo, los llamó tiempo atrás crimen uniformado; el titular del Instituto Nacional de Migración, Francisco Garduño, les dijo fifís ante las quejas de los uniformados sobre las precarias condiciones en las que los envían a sus operativos; y Andrés M. López Obrador aseguró que la Policía Federal es una corporación que se echó a perder cuando estuvo en la Secretaría de Gobernación.
El propio gobierno se equivoca al generalizar a la corporación, sin reconocer que dentro de ella también se encuentran policías honestos que se juegan la vida, y también cuando trata a los polis como criminales, cuando su reclamo es reconocer su labor mediante condiciones de vida dignas respecto a salario, es por ello que se niegan a incorporarse a la Guardia Nacional. (Gabriela Mora Guillen, El Sol de México, p. Nacional 21)
El Interés de Donal.- Hay desde luego otro factor relevante: la presencia en la Casa Blanca de un personaje que detectó una veta política inmejorable en el tema de la amenaza migrante y que la ha explotado de manera descarnada, aunque efectiva: Donald Trump va por otros 4 años más en el cargo, quiere seguirle sacando raja política al tema y no ha dudado en poner entre la espada y la pared al gobierno de México.
A finales de mayo amenazó a México con imponer un impuesto general de 5 por ciento a todos los productos que cruzan su frontera, lo que supone un chantaje inadmisible, que viola todos los acuerdos internacionales de comercio, pero que el gobierno mexicano tuvo que aceptar, con un plazo de 45 días para contener a los migrantes que están del lado sur de nuestra frontera, así como recibir y atender a los migrantes que sí lograron llegar a Estados Unidos pero que están siendo deportados.
Para tener posibilidades de éxito, el gobierno movilizó de manera urgente, sin un plan, a la Guardia Nacional a ambas fronteras, e incluso a todo el personal disponible del Instituto Nacional de Migración, a pesar de que el presidente Andrés Manuel López Obrador lo califico como corrupto. Se trata de miles de efectivos que, como dicen muchos analistas, se convierten en los hechos en el muro por el que tanto ha peleado Trump con los legisladores demócratas. (Rafael García Garza, La Crónica de Hoy, p. 5)
La honestidad intelectual guarda una virtud en la antipatía, intenta comunicar lo incómodo. En la edad de las reafirmaciones se vulnera el desarrollo democrático de una sociedad urgente de él. Como otros, he insistido en que la democracia no se refiere únicamente a las urnas, tampoco a la sola conformación de instituciones. Se trata de un espíritu que avanza o retrocede en la capacidad de diálogo entre sus habitantes. Los habitantes de la democracia. Su herramienta es el lenguaje. No existe política que no surja de él, como tampoco lo ha hecho planteamiento ideológico, noción de justicia o de reconciliación.
Sin reconciliación política no hay democracia, aunque en la adolescencia permanente de nuestra vida pública ha sido común confundirla con sumisión. A los mensajeros esto les tiene sin cuidado. Ya sea que ocupen o no una posición de poder, por pequeño que sea, sus argumentos no tienden a modificar la realidad de lo nocivo. Se esfuerzan por sustentar las necesidades políticas del momento y el poder. La capacidad de influencia es poder. De ahí su naturaleza cambiante. Es la complacencia. Un mensajero me decía que éste no es tiempo de matices. Solo que un país hecho de ellos es ingobernable sin cuidarlos. Basta ver a un secretario de Seguridad, a un titular de Migración, a muchos mensajeros y funcionarios que, empecinados en defenderse han olvidado lo esencial. De ser sensatos, sus argumentos se defenderían solos. (Maruan Soto Antaki, Milenio Diario, p. nal3)
Podemos esperar que en los próximos 18 meses la relación entre México y Estados Unidos atravesará por el periodo más delicado de las últimas décadas. Trump atacará a México en el momento que requiera animar a su base electoral con su discurso antiinmigrante.
No hubo consenso si la política seguida por el gobierno mexicano de no confrontarse con Trump es la correcta. La actual debilidad de la economía mexicana aumenta la histórica asimetría entre los dos países. Gravar con un 5% las exportaciones mexicanas hubieran profundizado el estancamiento económico que padece el país.
Si bien México logró evitar la imposición de tarifas arancelarias, el costo en la política migratoria mexicana será muy elevado, irreversible, y de impredecibles consecuencias económicas, políticas y sociales.
Trump presionará al presidente López Obrador para que México adopte las obligaciones de ser “tercer país seguro”; ello implicará asumir la responsabilidad de procesar en nuestro territorio las peticiones de asilo de miles de migrantes, no sólo de Centroamérica, sino de todo el mundo. De no aceparse, Trump dejará de felicitarnos por “la magnífica labor de la Guardia Nacional y el ejército mexicano en detener migrantes”. (Gustavo Mohar, Excélsior, p. Principal 10)
A un año de las elecciones y a siete meses de la administración de López Obrador hay que reconocer aciertos, errores, cambios de rumbo, rectificaciones. La manera en que se definió y aplicó la política migratoria puso en jaque al país, al gobierno y al gabinete. El asunto migratorio se convirtió en el epicentro de la política nacional.
Finalmente, hubo rectificación, a marchas forzadas, pero no hay asomo de autocrítica. Hay que reconocer que hubo pifias múltiples: fallaron los escenarios, las previsiones, los posicionamientos, los equipos, las coordinaciones, las comunicaciones, también las personas. Y para remate se otorgaron concesiones extraordinarias y poco transparentes, como la disposición unilateral 235. En política migratoria, lo que cuenta son las consecuencias no previstas. Es obvio que el manejo de escenarios y posibles reacciones por parte de Trump, a la política migratoria mexicana de visas humanitarias y permisos de salida, fue totalmente errado. (Jorge Durand, La Jornada, p. 12)
¿Por qué nuestro crecimiento promedio anual no ha rebasado el 2.5% desde que lo firmamos hasta nuestros días? ¿Qué implicó en devastación de empleos, de recursos y en daños ambientales? Las migraciones ¿no siguen provocadas por las importaciones agrícolas desde EU, que el TLCAN nos impuso a México y Centroamérica y el T-MEC reforzará? ¿Por qué la convergencia económica relativa que había, se ha transformado en disparidad y divergencia regional configurando un México del norte y uno del sur? ¿Y las promesas de prosperidad?
El Senado delegó sus atribuciones sobre acuerdos internacionales, tranquilizado por la docilidad convertida en “habilidad” por Marcelo Ebrard, sin importar que nos arrastran a una militarización creciente y a la criminalización de los migrantes como “ilegales”, cuando son trabajadores que no por gusto huyen de sus países, sino por tener la vida y la supervivencia amenazadas por el “libre comercio”, el cambio climático, el hambre y la violencia. (Alejandro Álvarez Béjar, El Universal, p. Nacional 12)
Estados Unidos celebró su Día de la Independencia este jueves, con un espectáculo inigualable que organizó el presidente Donald Trump en Washington. Rodeado de tanques y aviones militares, el mandatario emitió un mensaje de unidad y patriotismo desde el Monumento a Lincoln bajo lluvia. Detrás de esta celebración permanece una crisis humanitaria en la frontera norte, donde se encuentran albergues con cientos de niños migrantes viviendo en condiciones precarias.
El Congreso estadounidense respondió ante esta creciente crisis, destinando 4.6 billones de dólares para atender a los migrantes, al igual que garantizar el respeto a los derechos humanos de los niños no acompañados. Después de un largo jaloneo entre los republicanos y los demócratas, ambas partes acordaron que el presupuesto no se usaría para la construcción del muro y que se respetaría el anonimato de patrocinadores de migrantes. Por su lado, los republicanos exigieron que una porción sirviera para cubrir sueldos de autoridades fronterizas y para reforzar al Pentágono. No debe de sorprendernos que México siga siendo blanco de medidas agresivas por nuestro vecino del norte.
El presidente Trump hará lo necesario para endurecer su estrategia antimigrante conforme se vayan acercando las próximas elecciones presidenciales. (Lilia Abarca, El Heraldo de México, p. Nacional 2)
Uno de los elementos más importantes para los analistas económicos, políticos y sociales en el mundo, es la geopolítica, ya que es a partir de esta que podemos tener indicios de las posibilidades de desarrollo de los países. Incluso, desde hace cientos de años, el aspecto geopolítico era determinante para avanzar y formar alianzas o acuerdos entre las naciones. El comercio, la colonización e incluso las guerras, cuentan con este componente como factor determinante del futuro de los eventos históricos.
En el caso de México vivimos una dualidad propiamente dicha por los expertos en materia de relaciones internacionales y comerciales. Lo curioso es que esa dualidad se da respecto a una misma relación: la que llevamos con los Estados Unidos de América. Y es que si bien es cierto que el ser vecinos genera una amplitud de ventajas de intercambio comercial, el aspecto social, entendido como la migración, tiene aspectos sumamente complejos y de confrontación.
Nada menos, en las últimas semanas tuvimos noticia de una serie de tensiones que obligaban a nuestro país a contener el flujo migratorio procedente de Centroamérica sobretodo, de lo contrario, nuestro vecino del norte impondría una serie de aranceles que lastimaría severamente ambas economías; ello a pesar de que el Presidente Trump asegurara que esa medida sólo afectaría a nuestro país y no al suyo. (Nuvia Mayorga, El Sol de México, p. Nacional 17)
Trump basa su relección en tres ejes: 1) la migración –que ya resolvió en su muy peculiar estilo con México–; 2) el auge económico que posponga recesión (https://bit.ly/2Ux9Qh2), cuyo punto estelar ha sido el alza bursátil, y 3) la disminución del precio de los medicamentos de patentes que se encuentran por las nubes y que constituyó otra de sus promesas de campaña.
Trump prepara una orden ejecutiva que declare la Cláusula de Naciones Favorecidas para precios de los medicamentos y así Estados Unidos no pague más que el país con menores precios. (Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada, p. 8)
Las tergiversaciones del lenguaje con fines políticos modifican hábitos y conceptos, incluso la manera de percibir el mundo. Se sacaron de la manga lo políticamente correcto, para hacer a un lado la ética y lo moral.
El tema no es sencillo, como tampoco lo es servir al Estado, a la fe y/o a la comunidad. Lo correcto no es exclusivo para referir a lo educado, a lo cortés, a lo que es norma en el trato social. Es un asunto que tiene que ver con la formación y el comportamiento ante los dilemas cotidianos o los excepcionales.
Para comprender cabalmente la corrección ética y moral, recomiendo la lectura del texto de Fernando Solana Olivares publicado en Milenio el viernes 5 de julio. Narra y aquilata, en su auténtico valor, lo hecho por Carola Rackete, capitana de un barco alemán, que rescató en el Mediterráneo y llevó a Lampedusa, Italia, a un grupo de migrantes norafricanos dejados a la buena de Dios, cuyo salvamento estaba “prohibido” por las autoridades italianas. La capitana fue arrestada al atracar, pero liberada casi de inmediato, por un juez que supo distinguir entre lo bueno y lo malo de lo políticamente correcto, para sólo hacer lo moral y éticamente justo, adecuado, propio. (Gregorio Ortega Molina, El Heraldo de México, p. Nacional 6)
Señor director: Sobre la nota titulada Se dividen policías: unos van por su liquidación de nuestro reportero Rodrigo Juárez, nuestros lectores intercambiaron los siguientes comentarios: Luis Gm Ie responde a Morenita Olvera: Ellos están renunciado hay una gran diferencia. Morenita Olvera le responde a Luis Gm: También los de Luz y Fuerza tuvieron que renunciar para obtener una liquidación. no hay diferencia. Aquí el tema es que el perjudicado es el pueblo como siempre y nuestros gobernantes no lo visualizan. Por un lado crean empleos para los migrantes y por otro quitan empleo a los mexicanos. Ya basta. (Carta Abierta, La Crónica de Hoy, p. nal 2)