Acusa discriminación en clínica del Issste
A las autoridades del Issste y de Migración: ayer, haciendo uso del derecho que tengo como trabajadora al servicio del Estado, acudí a realizar los trámites para dar de alta a mi esposo en la clínica de medicina familiar del Issste Doctor Ignacio Chávez. Al ir a canjear el documento para que mi esposo pudiera comenzar a atenderse, María de Jesús Vázquez Campuzano, jefa de vigencia de derechos de la referida clínica, además de quitarnos el formato requisitado, en un acto discriminatorio y por demás absurdo –dado que mi esposo es ciudadano argentino–, dijo que no le daría servicio porque el acta de nacimiento presentada “no tenía sellos de la Secretaría de Relaciones Exteriores correspondiente al apostille (sic) que ella requiere para autorizar el servicio a un extranjero”. Le explicamos que correspondía al consulado argentino realizar el apostille de dicho documento, tal como presentamos el acta, pero de manera déspota y sin siquiera recibir la tarjeta migratoria de mi esposo que acredita su estancia legal en el país, advirtió que no autorizaría su inscripción en el Issste.
Pido a Pedro Zenteno Santaella, director del Issste; a Arturo Arellano, director de la clínica Ignacio Chávez; a Luis Antonio García Calderón, titular del órgano interno de control del Issste, y a Francisco Garduño Yánez, para que brinden capacitación a servidores públicos que como Vázquez Campuzano carecen de formación en la materia y que, con prepotencia, son capaces de negar los derechos a los trabajadores. Beatriz Argelia González García, La jornada, Editorial,p.2)
El Instituto Nacional de Migración de México da a Colombia el trato de país enemigo.
Con papeles en regla y sin haber cometido delito alguno, centenares de ciudadanos colombianos son detenidos cada semana en las terminales 1 y 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, por el único hecho de ser originarios de ese país.
El militarismo que se expande en las instituciones mexicanas tiene en el Instituto Nacional de Migración a uno de sus exponentes más aventajados.
Fui testigo de la crisis de pánico de un señor colombiano al que regresaban a Bogotá en un vuelo de Aeroméxico, luego de haberlo tenido preso toda la noche anterior en una cárcel improvisada en el aeropuerto de la Ciudad de México.
Traía pasaporte en regla y llegaba a casa de su sobrina, a la que venía a visitar, y le negaron el acceso al país sin ninguna razón legal. Dijo que en la noche le dieron una pastilla que lo alteró, y “fui tratado como un delincuente”.
A ojo, los agentes de migración deciden qué colombiano puede entrar y cuál no.
Con ellos la ley no es la ley, sino el criterio de un burócrata investido de plenos poderes.
Si Gabriel García Márquez viviera ya habría abandonado México, como hizo con España cuando empezó a pedir visa a los ciudadanos colombianos: no fue nunca más.
El aliento militar que recorre y se empodera de las instituciones y funcionarios mexicanos está cambiando el rostro del país. Y no va despacio.
¿Por qué dar a los ciudadanos colombianos el trato de país enemigo?
México no está en guerra con nadie.
Con las vacaciones ya pagadas o las reservaciones de hotel confirmadas, colombianos son detenidos, encerrados por 12 o 24 horas en un cuarto sin ventilación ni higiene, para posteriormente expulsarlos en un vuelo de regreso a su país.
En los discursos oficiales se les llama “hermanos”, y en la práctica se les humilla.
Juan Pablo Calvás, editor general de W Radio Colombia, articulista de El Tiempo de Bogotá y El País América, presentó en su programa radial los videos que muestran el maltrato a colombianos que llegan legalmente a nuestro país.
No se trata de personas que quieren entrar ilegales o a patadas en la frontera: familias completas que son separadas en cuartos de detención en el aeropuerto internacional capitalino, incomunicadas, humilladas, sin haber cometido un sólo delito.
“Esto hay que decirlo, porque nunca lo habíamos visto: el maltrato que estamos viviendo los colombianos en un país que creíamos cercano, hermano, México”, dice al aire Juan Pablo Calvás.
“¿Qué le hicimos a ese país? ¿Qué le hicimos a México?”, pregunta el directivo de W Colombia mientras presenta las imágenes.
Uno de los que ha vivido ese calvario en el aeropuerto capitalino es el youtuber y conferencista internacional Pablo Ravelo, quien logró videograbar imágenes de la prisión mexicana en la principal terminal aérea del país.
Cuenta Ravelo que la sola sospecha de un agente de migración hacia un colombiano es motivo de encierro.
Nos forman y nos llevan a un segundo sitio, sin informarnos nada, nos quitan pasaportes y celulares, dice. Ya en el cuarto, también nos quitan hasta las agujetas de los zapatos.
Las familias son separadas, hombres y mujeres, los encierran en un cuarto con crujías de cárcel, sin ventanas ni ventilación, un baño para todos y sin papel higiénico ni jabón. Nada de comer.
-¿Por qué estoy aquí?
-Por feo.
“Ni siquiera te dicen que porque eres colombiano”, señala el youtuber.
Grabó una discusión a gritos entre un padre de familia detenido y un agente de migración. “¡Ábrame! ¡Ábrame!”, dice el padre de familia.
-¡Siéntate! ¡Siéntate! ¿¡Te vas a sentar o te siento?!
-Quiero ver a mi hija chiquita. A mi esposa, está enferma –dice para que le permitan ver a su familia, presa en otro lugar del aeropuerto–.
El video del programa de W Radio Colombia, con las imágenes y entrevista al youtuber, se puede ver completa en este link: https://m.youtube.com/watch?v=pyVyA_4doiE
Las preguntas son obvias: ¿por qué los detienen si no han cometido ningún delito?
¿Por qué México viola derechos humanos de hombres, mujeres y niños, que nada malo han hecho?
¿Por qué la hipocresía de llamar “hermanos” a quienes nuestras autoridades migratorias tratan como enemigos?
¿A qué guerra están jugando en el INM?
Si lo hacen por el narco, ahora son los cárteles mexicanos los que dominan el negocio en Colombia. (Pablo Hiriart, El Financiero, Nacional, p.42)
La reunión de seguridad México-EU y la guacamaya
Nos cuentan que el próximo 13 de octubre habrá una reunión de alto nivel para tratar la seguridad entre México y Estados Unidos. En el marco de la ampliación para permitir la actuación de las Fuerzas Armadas en labores de seguridad pública hasta 2028, así como sus nuevas atribuciones sobre la Guardia Nacional, fueron invitados los secretarios de Defensa de ambos países al encuentro encabezado por el canciller Marcelo Ebrard y el secretario de Estado, Antony Blinken, por parte de Estados Unidos. La pregunta que flota en el aire es si será tema el hackeo masivo de correos del Ejército mexicano y sus implicaciones de seguridad nacional. Las Fuerzas Armadas del país vecino ya sufrieron su Wikileaks. Nos dicen que se deben mantener bien cerradas las ventanas del lugar de la reunión, no sea que se les meta una guacamaya. (El Universal, A2, p.2)
La primera dama Jill Biden, siempre sonriente y cordial nos da sus palabras de bienvenida y a la vez traza el perfil de los invitados a la Casa Blanca para celebrar el Mes de la Herencia Hispana: “Esa historia está aquí hoy. Políticos y poetas, profesionistas, artistas y organizadores que dan forma a nuestra nación todos los días. Joe y yo estamos orgullosos de estar a su lado para celebrar sus victorias”.
Toca el turno del presidente que subraya como él y su partido son quienes apoyan a la comunidad latina de los Estados Unidos, en contraste con sus rivales republicanos, que se las han puesto fácil por estar tan abiertamente en contra de la migración y el multiculturalismo.
El mensaje es cálido y predecible. Los latinos son parte de la historia americana; el innegable peso demográfico de los latinos en Estados Unidos, especialmente entre los menores de 18 años, donde uno de cada cuatro (25 por ciento del total) son hispanos; la anécdota de cuando su amigo el embajador Ken Salazar le dijo “mi familia lleva en estas tierras más de 400 años”; Los impactos positivos en materia de empleo, salud y educación impulsados por su administración; el compromiso por buscar un camino a la ciudadanía para los dreamers, las personas que entraron a los Estados Unidos traídos por sus padres cuando eran menores de edad y que hoy pueden vivir de manera legal en el país, pero durante un lapso perentorio, lo que los tiene a ellos y a sus familias en la ansiedad permanente.
Falta muchísimo por hacer en materia de inclusión, respeto, representación y oportunidades para la población latina, pero un paso adelante es que el discurso demócrata es positivo e incluyente.
Hay déficit de hechos, pero mucho empieza por el lenguaje y las narrativas. Ya se llegará a los hechos y a las realidades y esto dependerá en gran medida de algunas de las personas que acudieron a la recepción. No serán concesiones graciosas sino los frutos de una lucha.
El mensaje de Biden va en ese sentido: “Somos la única nación construida sobre una idea. Todas las demás naciones se construyen en función de la geografía, la etnia, la religión o lo que sea. Somos los únicos basados en una idea (…) Sostenemos que estas verdades son evidentes por sí mismas de que todos los hombres y mujeres son creados iguales, dotados por su creador de ciertos derechos inalienables: vida, libertad. Lo decimos todo el tiempo, pero eso es lo que somos (…) Somos una nación de inmigrantes”.
Una vez que el presidente terminó de hablar llegó la hora de saludar y tener breves conversaciones con interesantes personalidades. Con margaritas en mano –aún el mezcal no es mainstream por acá– se dan esos pequeños momentos de convivencia que permiten interactuar al ritmo de un “speed dating” con personajes que con su trabajo, dedicación, visión y compromiso buscan un mundo mejor, especialmente para los latinos que viven en los Estados Unidos.
El grupo es plural y diverso, un verdadero mosaico de voluntades y talentos.
Destaca la presencia y cordialidad del grupo de jóvenes profesionistas hispanos, veteranos de las campañas de Obama y Biden que hoy ocupan importantes posiciones de poder y son quienes aseguran que todo marche sobre ruedas durante la recepción.
Entre las personalidades con quien pude conversar se encuentra Estuardo V. Rodríguez, quien lidera el proceso para establecer el American Latino Museum en el corazón de Washington. Proyecto para que el presidente Biden dedicó estas palabras: “El Congreso debería tomar medidas para honrar a la comunidad latina y a las mujeres con sus propios museos en el National Mall, ya es hora, como un reflejo del importante papel que cada uno desempeña en el tejido de nuestra nación”. Definitivamente no estar en el corazón de los recintos monumentales sería una verdadera afrenta para este proyecto.
Recorrí los salones de la Casa Blanca conversando con Melissa Hurtado, senadora estatal por California, la mujer más joven elegida en la historia de esa cámara. Su distrito se ubica en el gran Valle Central, que alberga algunas de las tierras de cultivo más ricas y fértiles del mundo, lugar de residencia de incansables familias de clase trabajadora. Melissa es un ejemplo de los nuevos liderazgos de mujeres latinas, su labor se enfoca en mejorar la calidad de vida de los residentes y garantizar que las voces rurales se escuchen en todos los niveles de gobierno.
Dentro de un ambiente cordial y animado, dos jóvenes artistas cubanos contagiaban alegría y vitalidad, Yotuel Romero y Beatriz Luengo, dos de los compositores del tema “Patria y Vida” ganador de los Grammys Latinos a la Canción del Año 2021 que nos invitaban a todos a no perdernos el documental que han realizado sobre el impacto generado entre los cubanos por esa especie de himno posrevolucionario durante las protestas populares del 11J.
Personajes como ellos e historias como las suyas se reunieron en la Casa Blanca para celebrar y afirmar que el futuro de los Estados Unidos será mejor y más brillante si logra incluir en serio las voces, luchas, deseos y aspiraciones de la pujante comunidad latina. (Guido Lara, El Financiero, Nacional, p.36)