No se rebate que cualquier migración debe ser ordenada, pero México no queda en la mejor posición cuando durante años millones de connacionales ingresaron a Estados Unidos sin documentos y ahora adopta las medidas que antes criticó; entre ellas, la concentración de migrantes centroamericanos en centros de detención –donde se quejan de falta de comida o atención médica– y la deportación misma.
Para el país, el tema representa un dilema. ¿Dar a centroamericanos el trato de intolerancia y expulsión que Estados Unidos ha ejercido sobre indocumentados mexicanos? ¿Cómo acogerlos con una economía cuya cobija apenas alcanza para cubrir a los nacionales? En ninguna de las circunstancias la acción del gobierno quedará del lado correcto.
Quizá por eso la administración federal se decantó también por promover el desarrollo en Centroamérica mediante apoyos económicos a gobiernos de la región, aunque los resultados aún no se notan y –más aún– falta una respuesta similar de Estados Unidos, nación que es el principal destino de quienes buscan una mejor calidad de vida. (El Universal, Opinión, p. 12)
El embajador en Corea preguntó cómo podría México participar en la principal feria de turismo de Seúl si ésta tiene costo, a lo que Torruco reconoció que no hay recursos para hacerlo.
El embajador en Brasil planteó sensibilizar a los funcionarios del Instituto Nacional de Migración, pues maltratan a los turistas extranjeros, situación que reconoció Torruco y ante la cual planteó una próxima reunión con la Secretaría de Gobernación.
La cónsul de Vancouver cuestionó si Canadá está vinculada a la estrategia para llevar viajeros chinos en México y Torruco dijo que allí el reto es que los pasajeros en tránsito no requieran la visa canadiense.
También dijo que todo el material de Visit México no tendrá derechos de autor, a diferencia de lo que ocurría en el pasado. (Carlos Velázquez, Excélsior, Dinero, p. 6)
La política exterior ha funcionado con excelencia a pesar de los “flamazos diplomáticos” que han surgido en la región Sudamericana: Chile, Colombia Brasil y, específicamente, Bolivia, donde la presidenta interina Jeanine Áñez, recurrió a vergonzosos personajes ligados a los regímenes autoritarios de su país para pretender denostar las decisiones del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador y del canciller Marcelo Ebrard. (Juan Carlos Sánchez Magallanes, Excélsior, Nacional, p. 10)
El año empieza en Washington, como terminó: con el juicio político al presidente Donald Trump. Sólo que ahora con la agravante de que el mandatario, en un movimiento que sus críticos dicen fue para distraer la atención de sus problemas legales, ordena asesinar a un alto dirigente militar iraní. Es ésta la primera acción de este tipo llevada a cabo por Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial y podría desencadenar una verdadera crisis internacional.
Después de todo estamos ante un mandatario que no sólo se ha autoproclamado como “El Elegido”, se ha dicho a sí mismo “Rey de Israel”, ha manipulado los mercados financieros con mentiras y ha cancelado reuniones con el líder de una nación amiga, Dinamarca, miembro de la OTAN, porque no le quisieron vender la isla helada de Greenland.
Como si esas acciones descabelladas fueran pocas, amanecimos este martes con la noticia de que inmigrantes mexicanos que pidan asilo serán reubicados a esperar en Guatemala. No podía darse algo más descabellado.
Nadie duda que Soleimani era un hombre malo, rudo, autoritario, despiadado y matón, pero igual son otros como el dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un, o Bashar al-Assad en Siria, que no han corrido la misma suerte, ¿o será que la correrán también? (Concepción Badillo, La Crónica de Hoy, Mundo, p. 19)
No intervenir y no opinar sobre las decisiones de Estados Unidos en el mundo ha sido la estrategia de México en los últimos años, en gran medida, por instinto de supervivencia.
Sin embargo, pronto podríamos vernos obligados a salir del silencio y tomar una postura que nos comprometa. En pocos meses, se votará la integración de México como miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, donde la neutralidad y silencio que hemos mantenido podrían sufrir serias presiones dado este nuevo contexto internacional.
Particularmente si Trump se mantiene en el poder después de las elecciones de noviembre y continúa amenazando a México con aranceles, deportaciones de migrantes o intervenciones no autorizadas del ejército estadounidense en el combate al narcotráfico. (Fernanda Caso, El Heraldo de México, País, p. 10)
Flores del Presidente.- Elogios repartió el presidente López Obrador a todo el personal diplomático mexicano, pero mención especial le merecieron el canciller Marcelo Ebrard, por representarlo ante el mundo; la embajadora en EU, Martha Bárcena, por su buen trabajo con la Casa Blanca; y la embajadora María Teresa Mercado, expulsada por el gobierno interino de Bolivia, por defender el derecho de asilo. (El Heraldo de México, La Dos, p. 2)
El tuit en las redes fue el que evidenció lo que acontecía en Palacio Nacional minutos antes —a las 12:55 horas— de que arribara el Presidente de la República al salón Tesorería para la reunión con los embajadores y cónsules.
Era de la embajadora de México en Estados Unidos, Martha Bárcena. Mostraba una foto del respaldo en el que se hallaba sentada y cuyo letrero anunciaba: embajadores no titulares.
La insigne representante en Washington —la sede diplomática más importante de nuestro país en el exterior— simplemente no tenía lugar considerado en la reunión. A Fabián Medina, jefe de la oficina del secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, le pareció que la embajadora de México en EU —de larga y brillante trayectoria en el Servicio Exterior, además de ser nuestra primera mujer en representarnos en Washington— no merecía un lugar en la primera fila. Bueno, ni en la segunda fila ni en la tercera… ¡Ni ser embajadora titular!, pues. (Martha Anaya, El Heraldo de México, País, p. 5)