La cosa es que llegue
En San Lázaro tomaron con reserva el anuncio de la presidenta de la Mesa Directiva, Laura Angélica Rojas, para acudir, con los líderes parlamentarios a Tapachula, Chiapas, el lunes, a verificar y el trato que se da a migrantes. No dudan de su buena fe, pero hacen votos para que llegue a tiempo al aeropuerto, porque uno de sus fuertes no es la puntualidad. (El Heraldo de México, Opinión, p.2)
Está claro que la sola presencia policial no basta para prevenir, inhibir, disuadir y combatir el homicidio doloso ni la incidencia delictiva total.
No estaría de más, ponderar el impacto del estado de fuerza destinado a la contención de migrantes, ya que están consumiendo cerca de un tercio de los elementos totales de la GN.
Un reto importante sería revisar el despliegue territorial dado que algunos grupos delictivos se mueven conforme lo hacen sus mercancías ilícitas y no donde siempre han operado, además de estratificar las responsabilidades en campo de acuerdo a las atribuciones, capacidades, conocimiento del terreno y estado de fuerza de los cuerpos policiales de los municipios y entidades federativas, antes de querer pasarles por encima el “camión” del mando único.(Facundo Rosas, El Heraldo de México, Opinión, p.10)
La expresión popular “tener muchos fierros en la lumbre” significa tener muchos asuntos urgentes que atender al mismo tiempo. La frase es perfectamente aplicable al presidente López Obrador. Son muchos y muy urgentes los problemas que reclaman su atención. Y para resolverlos se requiere habilidad y serenidad.
Con estas cualidades se han resuelto muchos y difíciles problemas. Fue, por ejemplo, el caso del huachicoleo. Se trataba de un problema mayúsculo que se resolvió perentoriamente. Y lo mismo pasó con el muy breve asunto del desabasto de gasolina.
Luego vino el problema de las caravanas de migrantes y la negativa de Estados Unidos de abrirles el paso a territorio yanqui. Parecía una cuestión insoluble. Pero es obvio que la modalidad de las caravanas va perdiendo gas, aunque la derecha y sus medios de comunicación afines se empeñen en inflarlo artificialmente. (Miguel Ángel Ferrer, El Sol de México, Opinión, p.16)
En fin, es bien sabido que la seguridad de los mexicanos no es prioridad de la administración actual, ya nos han tomado el pelo con promesas de que la seguridad llegará con el bienestar (a pesar del nulo crecimiento económico) o que bastará acusar a los criminales con sus madres y abuelas. Mientras tanto, la famosa Guardia Nacional seguirá apareciendo en redes humillada o recriminada por encargarse del flujo migratorio en la frontera sur del país. (Ana Echeverry Aranda, Excélsior, Opinión, p.6)
La cuestión migratoria esta en el centro del debate nacional tanto en México como en los Estados Unidos. Nosotros debiéramos tomar el partido que coloca por delante los derechos humanos con énfasis y determinación, ello implica en la teoría, en la ley y en la práctica afirmar con mayor vigor y congruencia el papel que nos corresponde en este debate. Los estadounidenses no pueden llamarse a engaño porque hace cuando menos 50 años que hemos postulado tanto las fronteras abiertas para nuestros connacionales, como la defensa de sus derechos en la residencia que han escogido fuera de su país.
Curiosamente la xenofobia y el racismo de Donald Trump han puesto en el primer plano la ecuación demográfica entre el sur y el norte. Esta será sin duda una materia inescapable en la agenda del proceso electoral que se inicia en ese país. Esperaríamos una reacción del candidato demócrata en sentido contrario. Dependerá del postulante el acento que quiera poner en este asunto, que no rebasará presumiblemente los límites marcados por los complejos de la población blanca. La discusión debiera darnos armas para la batalla histórica en la que estamos empeñados. (Porfirio Muñoz Ledo, El Universal, Opinión, p.12)
Las imágenes son brutales. Decenas de agentes de choque de la nueva Guardia Nacional de México, armados con cascos, bastones y escudos transparentes, reprimieron (en formación de 25 al frente y columnas de 10) a cientos de inmigrantes centroamericanos que querían llegar a Estados Unidos. El incidente ocurrió recientemente en la carretera entre Ciudad Hidalgo y Tapachula, en el estado mexicano de Chiapas, cerca de la frontera con Guatemala. Aquí lo pueden ver: https://bit.ly/2RrDzpq.
También les arrojaron gases lacrimógenos a los miembros de la caravana que, a mediados de enero, tenía unos cuatro mil inmigrantes centroamericanos. Entre ellos había muchos niños y mujeres. Al final, cientos de refugiados han sido detenidos en México, regresados a Guatemala o deportados a Honduras. La portavoz de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos condenó a la Guardia Nacional de México y dijo que “el uso de la fuerza para detener o dispersar inmigrantes, en este caso de las caravanas, debería ser evitado, incluyendo el uso de armas no letales”.
Así es como México se ha convertido en la policía migratoria del presidente estadounidense, Donald Trump. En sus dos fronteras: en el sur paran a los centroamericanos; en el norte los hacen esperar. Pero el presidente Andrés Manuel López Obrador se equivoca. Los debería dejar pasar hacia el norte. (Jorge Ramos Ávalos, Reforma, Opinión, p.8)