Bien hicieron los asistentes y ganadores de la edición 68 de los premios Grammy 2026 en protestar y denunciar las políticas antimigrantes y racistas impulsadas por el trumpismo (si no, véase el meme contra los Obama) con el uso generalizado de pines con la frase “ICE OUT” y las declaraciones de Bad Bunny (mejor álbum de música urbana): “no somos salvajes, no somos animales, no somos extranjeros aliens, somos humanos y somos americanos; fuera el ICE”.
Billie Eilish (canción del año): “nadie es ilegal en territorio robado” y “que se vaya a la &%# el ICE” (censurado en la transmisión televisiva). La británica Olivia Dean (mejor artista) recordó sus raíces: “estoy aquí como nieta de un inmigrante…soy un producto de la valentía y esas personas merecen ser celebradas”. Shaboozey (mejor interpretación de country): “los inmigrantes construyeron este país” y dedicó su premio a los hijos de inmigrantes. Kehlani (mejor interpretación R&B) llamó a la unidad de los artistas para hablar contra las injusticias actuales y gritó “fuck ICE”.
El presentador Trevor Noah se sumó a las críticas con comentarios ácidos hacia Donroe Trump. Sugirió que éste quería comprar Groenlandia “porque la isla de Epstein ya no está, por lo que necesita una nueva para pasar el rato con Bill (Clinton)”; éste y Trump “pasaron tiempo en la isla de Epstein” (o la isla “terrible” o “de la pedofilia”).
Donroe amenazó con demandarlo por una gran suma de dólares por ser falsas y difamatorias y le dijo que era un fracasado total: “pobre patético y sin talento presentador”. Afirmó que nunca ha estado en la famosa isla ni en un lugar cercano; los Grammy “son lo peor, son basura y virtualmente imposible de ver”.
Sobre la participación de Bad Bunny y Green Day en el Super Bowl, dijo que “es una decisión terrible que sólo sirve para sembrar odio”.
Pero el “señor rey” ¿en verdad nunca estuvo en esa malhadada isla? ¿Y acaso no es él, junto con sus halcones y Netanyahu, de los mayores sembradores de odio y muerte de los últimos tiempos? (Miguel Ángel Adame Cerón, La Jornada, Editorial, p. 4)
Se cumplió un año del cierre de la frontera norte, se consumó cabalmente una de las promesas de campaña de Donald Trump. Tan es así que la numerosa patrulla fronteriza ya no tiene tanto trabajo y los han mandado al norte, a crear desmanes en Mineápolis. También, podríamos decir, que se cerró la frontera sur, la corriente de migrantes que llegaban a Chiapas ha disminuido de manera radical. En esa entidad fueron detenidos 402 mil migrantes en 2024, mientras en 2025 fueron sólo 35 mil, una disminución de 91 por ciento. Igualmente, las cifras de detenidos a escala nacional, la migra mexicana detuvo a 1.2 millones de migrantes en 2024 y en 2025 a solo 145 mil. Una disminución de 88 por ciento. Se cortó la migración africana de manera radical, igualmente la sudamericana que pasaba por el Tapón de Darién, en Panamá. Incluso se han documentado migrantes latinoamericanos que transitan de regreso a sus países de origen.
No obstante, muchos se quedaron varados en México, aquellos que aplicaban a la vía legal de ingreso a refugio, con la aplicación CBP1; los extranjeros deportados a México, de manera ilegal, pero tolerada y los rezagados que decidieron quedarse en el país y no arriesgare a pasar al otro lado.
Podríamos decir que ya no es población en tránsito ni flotante, porque su perspectiva cambió y quieren, o tienen, que quedarse en México. No podemos taparnos los ojos y no hacer nada, son decenas de miles, incluso cientos de miles. Lo que es posible, dado que en un año pasaban por México más de un millón de migrantes.
Urge una regularización por razones humanitarias, políticas y prácticas. Dejar a una población migrante en el limbo es una irresponsabilidad, dado que lo que se genera es población en situación irregular y en situación de vulnerabilidad, al no poder ser contratados por falta de papeles, vivir en la angustia permanente e incluso llegar a la mendicidad.
Las razones políticas son obvias, mientras en un lado reprimen, persiguen, fustigan y matan, en el otro aceptan la realidad, de que hay miles, cientos de miles de personas migrantes, que quieren quedarse en México. Las razones prácticas son evidentes. No se puede tener a las personas en campamentos, en casas de migrantes saturadas, haciendo filas interminables y dilatando, a propósito, los procesos de documentación y regularización. En el pasado, pero también en el presente, México ha sido generoso otorgando refugio. En los últimos cinco años México ha reconocido a un cuarto de millón de refugiados. En términos numéricos es la mayor de la historia y se reconoce públicamente muy poco, tampoco la han hecho explicita. Pero las circunstancias han cambiado y Acnur y la Comar no tienen financiamiento internacional y han tenido que reducir su personal.
En épocas anteriores, México ha implementado programas de regularización de indocumentados, pero pasan desapercibidos, posiblemente para no crear un “efecto llamada”. Todo eso está bien, pero hay que dar el ejemplo hoy, en 2026, y hay que publicitarlo y anunciarlo. Simplemente porque tenemos a 5 millones de connacionales que son perseguidos, golpeados, deportados, e incluso algunos han muerto en los centros de detención de la migra.
Urge una amnistía, una regularización, un programa de visas humanitarias, lo que sea, pónganle nombre, den el ejemplo y arreglen la situación de cientos de miles de personas migrantes que ya viven, trabajan y quieren quedarse en México. Pero, sobre todo, no se van a regresar. Eso podría ser, un claro ejemplo de lo que llaman “humanismo mexicano”; una postura política de impacto global y una solución humanitaria, política y práctica eficiente, frente a una realidad que no podemos obviar. Una política de cabeza sensible, dirigida al vecino.
En 2015, en Alemania, Angela Merkel, no sólo regularizó a los migrantes que estaban en su territorio, sino que abrió las puertas a los sirios que estaban varados en otros países. Se regularizó a más de un millón de extranjeros sin papeles, en contra de los dictámenes europeos y en contra de la derecha nacionalista.
Además de una medida humanitaria, le dio a Alemania un ajuste importante a su maltrecha situación demográfica, de un país envejecido y que requiere de mano de obra y personas que den sustento a la seguridad social.
En la actualidad, España da el ejemplo con una propuesta de regularización para medio millón de migrantes en situación irregular. Una propuesta sin distinciones de género, raza o nacionalidad. Un ejemplo para los gobiernos que se dicen, o son, de izquierda, porque estas medidas no las implemente la derecha, más bien las boicotea.
España es el único país de Europa que crece a un ritmo de 2.8 por ciento, mientras el promedio de países es de 1.2. El gobierno reconoce el impacto positivo de la inmigración en su economía y en la sociedad y por eso, precisamente, propone una regularización generosa, pero al mismo tiempo interesada. No sólo eso, la publicita y marca diferencias. (Jorge Durand, La Jornada, Opinión, p.12)
La migración cubana hacia Estados Unidos ha continuado desde siglos atrás. A partir del triunfo de la revolución, la migración aumentó. Actualmente, según datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos, la población migrante originaria de Cuba es alrededor de un millón 343 mil 960 personas que decidieron salir de su país, básicamente, por razones políticas y económicas. Fue entonces que surge una oposición férrea en contra de Fidel Castro y todo lo relacionado con los cambios hacia el socialismo.
De los miles de residentes cubanos, una persona, que ha llegado a los más altos cargos políticos dentro del Partido Republicano, ha sido la punta de lanza para incidir en los más duros ataques en contra del país de sus compatriotas migrantes. Un solo hombre ha tomado decisiones devastadoras en contra del pueblo cubano que decidió permanecer en Cuba.
La idea de asfixiar la economía del país de José Martí ha sido una prioridad en la carrera de uno de los estadunidenses más anticubanos que ha existido en los gabinetes de los gobiernos republicanos. Aunque, a decir verdad, los personajes conservadores y pro capitalistas estadunidenses-cubanos han sido varios y de vergüenza histórica: José Victoriano Betancourt, Guillermo Cabrera Infante, Orlando Bosch Ávila, Kenia Carcasés Opón y muchos más.
Para aquellos integrantes de los años dorados de la corrupción batista, su papel era organizarse en el exilio y regresar a Cuba, apoyados por Estados Unidos, para derrocar a Fidel y su revolución socialista apoyada por la Unión Soviética. La lacra social que salió del país no iba a permitir que los comunistas se apoderaran de su paraíso de impunidad que les permitió por años el saqueo de los recursos naturales, la usurpación de las ganancias generadas por la explotación a la clase trabajadora, de abundantes recursos monetarios provistos por las mafias dueñas de los casinos y de otros negocios turbios.
Antes del actual bloqueo económico surgido desde el gabinete del demócrata John Kennedy, las restricciones económicas se manifestaron abiertamente por parte del gobierno de Dwight D. Eisenhower. Desde entonces, las restricciones económicas han sido devastadoras, como lo hemos comprobado a lo largo de las siguientes décadas. Sin embargo, y pese a toda la carga en contra del pueblo cubano y su revolución, el desarrollo posterior a la entrada a La Habana por parte de los barbudos de Sierra Maestra fue espectacular.
Conocemos el importante avance en diferentes rubros como en el área de la educación, la salud, la investigación científica, etcétera. Siempre con pocos recursos económicos, el avance social se destacó, incluso, tuvimos el ejemplo del apoyo solidario de la nueva Cuba hacia los países que lo necesitaron.
Como se observa, el pueblo cubano ha resistido más de lo que podemos imaginar. La falta de apoyo decidido desde nuestros países latinoamericanos, cuyos gobiernos no siempre fueron simpatizantes del gobierno socialista, fue motivado por las presiones de Estados Unidos. La intervención en los asuntos internos de Cuba siempre ha estado presente.
En el caso de México, el intercambio comercial con Cuba ha sido histórico. Aún antes del triunfo de la revolución. Actualmente, los acuerdos con el gobierno del presidente Díaz-Canel y México son múltiples y ningún gobierno estadunidense tiene que intervenir para evitarlo, para degradarlo o para amenazar con medidas absurdas si la relación comercial continúa.
La soberanía de ambos países hermanos a los mandatarios imperialistas no les causa ninguna preocupación. Su política dominante es ignorar cualquier posición soberana que estorbe a los republicanos o demócratas. Ambos partidos son la misma insolencia.
El tratado comercial México-Cuba no sólo se circunscribe a la venta con precios preferenciales de petróleo, también se incluyen alimentos, medicamentos, productos manufacturados, bebidas, servicios y un enorme acervo de coincidencias culturales, científicas, tecnológicas, musicales, literarias, deportivas y otras más que no tienen fronteras ni bloqueos que lo impidan.
Es importante recordar a la oposición que insiste en que el petróleo es un regalo de los gobiernos de la 4T al gobierno “comunista” de Díaz-Canel que, el apoyo en hidrocarburos aumentó a partir de la segunda mitad de los años 90. Es decir, a finales del siglo pasado y principios del presente se firmaron tratados concretos que se han cumplido formalmente.
Para la sociedad estadunidense la relación entre Cuba y México es desconocida e incierta. No conocen este tipo de amistad y solidaridad con ningún país del mundo. Casi lo podemos asegurar. La amistad verdadera es una cosa y la complicidad bélica para cometer genocidios es otra cosa.
Para el pueblo estadunidense, el papel que juegan los cientos de Marcos Rubio en su política nacional es una vergüenza para la historia de ese país. (Antonio Gershenson, La Jornada, Opinión, p. 12)
MUY TENSO está el ambiente alrededor del Super Bowl que se juega hoy en Santa Clara, California.
POR MÁS que la NFL asegura que el ICE no estará haciendo redadas contra posibles inmigrantes ilegales en las inmediaciones del estadio en el que se enfrentarán los Patriots y los Seahawks, organizaciones de latinos advierten justamente lo contrario.
INCLUSO la Secretaría de Relaciones Exteriores difundió ayer un comunicado exhortando a los mexicanos que tienen pensado acudir para que viajen “de manera responsable” y dándoles tips sobre qué hacer en caso de ser detenidos.
ADEMÁS, es posible que los colectivos que se han manifestado en Los Ángeles y otras ciudades californianas en contra de los agentes migratorios y sus abusos en Minneapolis, salgan hoy a las calles aprovechando la amplia cobertura mediática que habrá.
EN NADA ayuda que Donald Trump haya lanzado críticas porque el show de medio tiempo estará a cargo del puertorriqueño Bad Bunny y que dijera que por eso no iría al partido.
ASÍ ES QUE, más allá de lo estrictamente deportivo, los ojos del mundo estarán hoy puestos en Santa Clara, California. Ojalá que lo más importante sea lo que ocurra en la cancha y no afuera. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)