Opinión Migración 080421

México-EU: voluntad de cooperación

Acompañado por el canciller Marcelo Ebrard, el presidente Andrés Manuel López Obrador sostuvo ayer una conversación telefónica con la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris. Mediante un comunicado de prensa, la vocería de Palacio Nacional informó que durante la llamada se abordaron los mecanismos de cooperación para una migración regular, ordenada y segura; la importancia de proteger los derechos humanos delas personas migrantes, particularmente de las y los menores de edad, y reforzar mecanismos para compartir inteligencia contra redes trasnacionales de tráfico de personas.

 Debe recordarse que en estos momentos la administración de Joe Biden enfrenta el enorme desafío de alojar y decidir el destino de miles de menores de edad que han ingresado a territorio estadunidense de manera irregular en busca de refugio: hasta el martes 30 de marzo, el Departamento de Salud y Servicios Humanos tenía bajo su cuidado a 12 mil 918 niños migrantes y otros 5 mil 285 eran albergados por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza. Sólo en febrero, las autoridades de ese país detectaron a 9 mil menores que cruzaron la frontera sin la compañía de un adulto, la cifra mensual más alta desde mayo de 2019. Para colmo, el gobierno demócrata heredó el desastre humanitario legado por Donald Trump, con 600 niños recluidos sin que nadie conozca el paradero de sus familias.

 Ante un escenario en que los niños migrantes son alojados en condiciones indignas y en que se contempla incluso ubicarlos en un sitio tan poco idóneo como la base de la Guardia Nacional en Camp Roberts, California, resulta sin duda positivo que el gobierno de México haya expresado su disposición a coadyuvar en la búsqueda de soluciones a esta grave crisis de derechos humanos.

 De acuerdo con el documento emitido por la vocería, la vicepresidenta Harris y López Obrador habrían coincidido en que es necesario tanto promover el desarrollo económico igualitario en la región para evitar que las personas se vean orilladas a dejar sus lugares de origen (lo cual constituye el núcleo de la política migratoria propuesta por la Cuarta Transformación), como implementar programas de ayuda humanitaria de emergencia para quienes ya se encuentran en tránsito, con énfasis en el resguardo adecuado de las y los menores no acompañados.

 Además de brindar una esperanza de alivio para quienes hoy se ven obligados a emprender el camino hacia el norte debido a la carestía económica o la violencia, o una combinación de ambas, la conversación Harris-López Obrador exhibe de nueva cuenta la absoluta falta de sustento de la campaña sostenida por opinadores y sectores de oposición, según la cual los gobiernos de AMLO y Biden se encuentran en una inevitable ruta de colisión. Por el contrario, se refrendó que entre Palacio Nacional y la Casa Blanca prevalecen un clima de entendimiento y la voluntad de construir acuerdos. (Editorial, La Jornada, p. 2)

Fuera de Agenda // ¿Terroristas en Mexicali?

Calexico es una de las ciudades fronterizas en el Valle Imperial californiano que pocas veces es noticia en México. Su cercanía con Mexicali la convierte en uno de los puntos de entrada a Estados Unidos más activos en la región noroeste solo después de Tijuana.

 Un suceso registrado hace unos días, al margen de la crisis migratoria, actualizó la preocupación por la falla sistémica en los servicios de inteligencia de México los que prácticamente son inexistentes para casos de gran envergadura sin la ayuda estadounidense.

 Lo ilustra lo sucedido con intervalos de pocas semanas en los últimos seis meses. A finales de enero un ciudadano de origen yemení que aparecía en la lista de vigilancia terrorista del FBI, fue arrestado a unos kilómetros de la frontera en la zona de Calexico. En marzo pasado otro caso de un migrante nacido en Yemen detenido a pocos metros de la aduana, activó las alertas porque su perfil coincide con los de un individuo boletinado por el FBI.

 ¿Cómo llegaron dos yemeníes a Mexicali para internarse a territorio estadounidense?

 Yemen es un país al sur de la península arábiga que desde los atentados terroristas del 2001 ha estado en monitereo permanente por las agencias de inteligencia de Estados Unidos por la participación de ciudadanos de aquel país en los ataques. La preocupación por lo que sucede en este lugar creció a raíz del conflicto armado que se desató en 2011 con una guerra civil que ha dejado la mayor crisis humanitaria de la actualidad, según los informes de la ONU y organizaciones no gubernamentales como Amnistía Internacional.

 La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP por sus siglas en inglés), reportó desde octubre pasado otros casos de ciudadanos de origen yemení, iraní y turco, que han sido detenidos entrando a territorio estadounidense vía terrestre por México. Son al menos cuatro casos de personas que aparecen en la lista de vigilancia terrorista del FBI.

 En lo que va del año la crisis migratoria se ha centrado en registrar la gran cantidad de menores de edad que han sido retenidos en la frontera norte y en suelo estadounidense. También se han documentado cientos de historias detrás de cada persona que huye de las guerras criminales en Honduras, Guatemala y El Salvador.

 El despliegue del Ejército y la Guardia Nacional en la frontera sur, y en puestos de control en las principales vías que conducen a la frontera norte, ha servido para contener a los numerosos grupos que han intentado en los últimos meses ingresar al país y llegar a los Estados Unidos.

 Sin embargo la inteligencia civil y militar poco ha podido hacer para desactivar los potenciales risk que las riadas migratorias implican. El general retirado Audomaro Martínez Zapata, director del Centro Nacional Inteligencia (CNI), es el protipo de la burocracia que acompaña al actual gobierno. Amigo del presidente, poca preparación en los temas que maneja, con problemas de salud y muy mal informado.

 A finales del 2018 con su llegada al frente del CNI, que sustityó al CISEN, culminó una etapa en los servicios de inteligencia civil. Especialistas aseguran que antes no era tan evidente la porosidad para al ingreso al país de posibles miembros de redes terroristas internacionales. (Juan Veledíaz, El Sol de México, República, p.5)

Antropoceno // Centroamérica y Biden: reclamos a México

Como México ha sido un país petrolero, es uno de los mayores responsables del cambio climático y le debe a los centroamericanos una reparación. Pertenecemos al Grupo de los 20, pero no sólo como ventaja de estar en el foro de países industrializados y emergentes, sino como inconveniente de ser blanco de reivindicaciones de los vecinos del sur. Hemos emitido históricamente más CO2 a la atmósfera que Brasil o España. Y, solo en noviembre pasado, dos huracanes categoría 5 golpearon Centroamérica, por primera vez en la historia. Las sequías cíclicas en el llamado “corredor seco centroamericano” se han agravado. Las plagas empeoran.

Desde luego, las responsabilidades por el calentamiento global son diferenciadas, aunque comunes. Estados Unidos, China y la Unión Europea deben recibir más desplazados por desastres ambientales, porque contribuyeron más a la crisis ambiental.

 Pero sobran solicitantes de asilo y refugio y, aunque la responsabilidad sea diferenciada, a México le tocará responderles a miles de centroamericanos. Tendremos que recibir migrantes climáticos o indemnizarlos.

Los funcionarios más conchudos tratan de tranquilizar al gobierno y niegan que haya de qué preocuparse, porque la Convención de Ginebra sobre refugiados se ocupa de perseguidos políticos, no de cambio ambiental global. Olvidan el derecho de daños y que Estados Unidos no acepta asumir la responsabilidad solo.

Sobre lo primero, desde el derecho romano existe la responsabilidad extracontractual. Si mi perro ataca a un vecino, debo pagarle la atención médica, aunque yo no supiera que era mordelón.

Igualmente, México ha dañado a millones, afectando el clima del planeta, aunque a principios del siglo XX no sabíamos del efecto invernadero. Peor aún, hoy AMLO sí sabe y sigue promoviendo que la CFE queme combustóleo y carbón mineral en termoeléctricas, sin necesidad (pues la energía renovable es barata y limpia).

Se aferra a la obsolescencia tecnológica porque pertenece a una generación que no puede pensar fuera de esa caja que es la economía fósil.

El Comité de Derechos Humanos de la ONU ya se pronunció: existe un deber de no devolución de desplazados ambientales gravemente afectados.

Aunque los procesos judiciales serán largos y tortuosos, como las propias caravanas migrantes, al final del túnel tintinea una luz para los centroamericanos: la justicia climática respaldada por tribunales internacionales.

Sobre la posición de Estados Unidos, la administración de Biden ha expresado que los refugiados deben repartirse entre los países de la región que gozan de estabilidad. Difícilmente el Gobierno de México tendría cara para lavarse las manos frente a los vecinos unidos del sur y del norte.

Quienes aplauden la irresponsabilidad climática de la 4T, en nombre de una soberanía energética entendida de manera demagógica, primitiva y descontextualizada, tendrían que aceptar de buena gana las casas de campaña de los desplazados por huracanes y sequías, a instalarse en los parques donde hoy pasean a sus perros. Pero, mejor aún, podrían prevenir y exigir la transición energética ya. (Bernardo Bolaños, La Razón, México, p. 6)

¿Nueva guerra fría?

El gobierno de Joe Biden está resultando por ahora una continuidad del de Trump en algunas cuestiones fundamentales de su política exterior.

La presidencia de Biden, es cierto, recién se inicia, y enfrenta gravísimos problemas económicos y políticos internos, como el secular racismo estructural, la sensible caída del nivel de vida de la población en las décadas neoliberales, el deterioro acumulado de la infraestructura, el saldo trágico de una pandemia pésimamente gestionada y la imparable crisis migratoria en la frontera con México.

 Este cúmulo de asuntos pendientes podría explicar que no haya abordado todavía algunos temas de política exterior y revertido medidas extremas tomadas por su antecesor, como el reforzamiento salvaje de los bloqueos a Venezuela, Cuba, Irán, Siria y Corea del Norte, que califican de crímenes de lesa humanidad y contribuyen a agravar la tensión internacional.

Pero arguyendo problemas internos no puede dilatar por mucho tiempo el abordaje de estos y otros temas internacionales si, como constantemente proclama, se propone continuar ejerciendo un liderazgo internacional. A menos que intente conseguirlo por la fuerza, y ya no puede hacerlo, como era su costumbre hasta no hace tanto, sin pagar un alto precio. Precisamente, el problema principal de EU es su crisis de hegemonía, y lo más recomendable sería que cambiara la fuerza por el diálogo como forma de evitar que la crisis se acelere y profundice rápidamente. (Ángel Guerra Cabrera, La Jornada, Opinión, p. 22)

Cartón

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(Gregorio, Excélsior, Nacional, p. 8)