Lo que diga el Presidente es motivo de aplausos, movilizaciones para que se opere y se haga realidad. Hasta que, en medio de esta cortesanía, aparece Porfirio Muñoz Ledo, una voz autorizada de la vida pública y que formula opiniones contrarias. Es evidente que existe un descontento por parte del expresidente de la Cámara de Diputados desde hace mucho tiempo sobre la manera de conducirse de sus compañeros de bancada y, en general, de Morena.
Y es que resulta —natural— que Muñoz Ledo, de 86 años y con una vida política longeva, vea con estupor las decisiones tomadas por el actual gobierno. Se manifestó en contra del “acuerdo” comercial-migratorio, donde a cambio de no incrementar los aranceles, México se convirtió en la border patrol de Estados Unidos.
También alzó la voz en contra del recorte salarial y la eliminación de aguinaldo a las y los funcionarios que anunció López Obrador y, en días pasados, a la transgresión a la separación de Poderes que se intenta realizar, al decir que, en dicha iniciativa, “se está pretendiendo verdaderamente, lo digo con cuidado, pero con firmeza, violar el artículo que ordena que nunca haya fusión de poderes”.
Así, Muñoz Ledo manda un mensaje objetivo y contundente a la maquinaria cuatroteísta, pero también a la oposición: “No soy discordante, soy opinante. En muchas de sus iniciativas estoy de acuerdo, pero hay algunas en las que no lo estoy y no me voy a callar en ningún momento”.
Don Porfirio quiere decirle —la hora real— al Presidente y se distancia de los aplaudidores de Morena, ¿lo escuchará el Presidente? Conocemos la respuesta. (Adriana Sarur, El Heraldo de México, Opinión, p.8)
En Estados Unidos ha ocurrido una paradoja. Los trabajadores más explotados, los campesinos y obreros agrícolas mexicanos que pasan el día entero en cuclillas, con la espalda doblada, sembrando, pizcando, cosechando, en una labor que nadie más puede realizar, han sido reconocidos como insustituibles, y les han extendido una carta del propio gobierno donde dice que son esenciales – ver el artículo de Alfredo Corchado: https://nyti.ms/3dx07NT
A su vez, las comunidades mexicanas en el exterior exigen que el gobierno de México atienda a la migración de retorno en temas de salud física y mental, en vivienda o albergue para población deportada, empleo, proyectos de coinversión, y educación e integración (https://bit.ly/2zjDjlI)
La pandemia ha traído como consecuencia restricciones a la movilidad humana, prohibiciones de viajes, cierre de fronteras, límites al asilo y la suspensión de la ubicación de refugiados.
Todos sufrimos la misma tempestad, pero no todos vamos en el mismo barco. Culpar de la pandemia a la enfermera o al migrante, además de una cobarde tontería, es negarse a resolver los problemas estructurales de fondo. Por el lado positivo, un conjunto de organizaciones: @Iniciativa_pcd, el @CIDE_MX, la iniciativa de salud de Berkeley @hia_ucb se han unido con @OIM_Mexico y @AcnurMexico para realizar cursos y talleres que apuntan a mejorar las condiciones de salud física y mental de migrantes, refugiados y desplazados: www.primerosauxiliospsicologicos.org (Carlos Heredia Zubieta, El Universal, Opinión, p.11)
Todos sabemos que Estados Unidos es un país de inmigrantes. Distintas olas migratorias han formado lo que ahora es el pueblo vecino. Migrantes de Europa, África, Asia y Latinoamérica han llegado en distintos periodos para empezar de nuevo su vida en el país. Junto con los pueblos originarios, que fueron desplazados por estas llegadas pero sobrevivieron, forman hoy el tejido social complejo que es la sociedad estadounidense. Hoy en día, uno de cada seis estadounidenses es nacido en el extranjero, y uno de cada cuatro niños en el país tiene por lo menos uno de sus padres nacidos en el extranjero.
La historia de Canadá no es tan distinta, con más de uno de cada cinco canadienses nacidos en el extranjero, y la gran mayoría del resto de su población descendientes de migrantes de otros lados, al lado de los pueblos originarios que aún preservan sus identidades distintas. Igual Australia, donde uno de cada cuatro residentes nació en el extranjero, al lado de pueblos originales que conservan identidades propias.
La historia de México es distinta. Decía José Vasconcelos que México se forjó como una “Raza Cósmica” entre los pueblos indígenas y los conquistadores españoles. Nunca fue de todo cierto este retrato, sobre todo porque México sí conserva un importante porcentaje de la población de pueblos originarios que han mantenido un sentido de identidad propia, algo que poco a poco se ha ido reconociendo cada vez más en las últimas tres décadas. También había esclavos africanos en algunas partes del país, aunque nunca en la escala de Brasil o Estados Unidos. Pero además México siempre ha tenido otras migraciones, pequeñas pero importantes, que han ido nutriendo su tejido social, más allá de los españoles que llegaron durante la colonia. (Andrew Selee, El Universal, Opinión, p.10)

(Llera, Excélsior, Nacional, p. 12)