“La verdad y la política no se llevan demasiado bien, y nadie, que yo sepa,
ha colocado la veracidad entre las virtudes políticas.”
Hannah Arendt
El caso Rocha Moya y coacusados ha pegado directamente en la línea de flotación de un movimiento que presume de superioridad moral. Las denuncias de corrupción de políticos, funcionarios y familiares ligados a Morena están ampliamente documentadas. La insistencia en pedir pruebas de una culpabilidad sabida y conocida no sólo en Sinaloa, sino a nivel federal, complica el escenario en varias bandas. Y la impunidad heredada por López Obrador está pasando factura a la presente administración.
Por un lado, exhibe la fragilidad de la relación bilateral y los límites de la estrategia de apaciguamiento que la presidenta Sheinbaum ha desplegado hasta ahora. La cooperación en materia migratoria y de combate al crimen organizado ha rendido frutos pero nunca será suficiente frente a la posición maximalista de Trump. Lo han dicho y reiterado: van por la eliminación de la migración, de la importación de drogas y de los carteles terroristas. Luego entonces, la pregunta no es hasta dónde va México a cooperar, sino que la presidenta está queriendo recular en el peor momento. Estamos en plena revisión del TMEC, a semanas de ser escaparate global con la Copa del Mundo compartida con EU y Canadá y previo a las elecciones intermedias de Estados Unidos con un Trump a la baja en las encuestas, ávido de golpes mediáticos.
Hacia dentro, el caso está mostrando el estrecho margen de maniobra de la presidenta Sheinbaum. En este espacio hemos apuntado señales positivas de corrección del rumbo frente a la realidad que se impone. Revirar posiciones en materia energética, desde el fracking hasta las inversiones en energías limpias; atender cuellos de botella regulatorios y presentar la iniciativa para posponer la segunda parte de la elección judicial son el mejor ejemplo. Todo ello, sin embargo, se ve opacado frente a la incapacidad real o percibida de castigar la corrupción en las filas oficiales y deslindarse de su antecesor.
Pero, quizá el efecto más nocivo para la presidenta sea el distanciamiento con el sentir general. Los mexicanos comunes y de bien no se sienten agraviados -ni extrañados- frente a las denuncias de Estados Unidos sobre políticos corruptos y vinculados al crimen organizado. Al contrario, son quienes diariamente padecen las extorsiones, los cobros de piso, la inseguridad y violencia en las calles sin tener a quién recurrir para obtener justicia. Negarse a la solicitud de detención provisional de Rocha Moya, Inzunza y los demás es ponerse del lado contrario de los ciudadanos. Por ello, hablar de verdad, justicia y soberanía sin rendición de cuentas es dejar en el desamparo a la ciudadanía. Es hablar de una realidad alternativa muy lejana a la que vive la sociedad. (Verónica Ortiz, El Heraldo de México, País, p. 9)
El Secretario de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, Jesús Esteva, tiene una verdadera granada de fragmentación en la mano y al parecer ya le retiró el gancho de seguridad. ¿El tema? Uber, y la confusa restricción de acceso al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM). A casi un mes de que inicie la Copa Mundial de Fútbol de la Fifa 2026, Esteva solo ha aplicado una política de aletargamiento: no resuelve el problema.
¿Qué está pasando? Que Uber, como se sabe, obtuvo un amparo para evitar que la Guardia Nacional detenga a los conductores alrededor del AICM. Sin embargo, la presión de taxistas ha orillado a la Guardia a hacer caso omiso de la suspensión: varios conductores cada día son multados y sus unidades retiradas del AICM a pesar de la protección legal. Ahora Uber ha tenido que poner un grupo de abogados en motocicleta, que llegan velozmente a la zona de revisión, exhiben nuevamente el amparo y han podido evitar algunas multas.
Si el Secretario Esteva no resuelve este conflicto en cuatro semanas México hará titulares en todo el planeta por la patética política pública aplicada contra los taxis de plataforma digital en aeropuertos. Bastará con un vídeo viral de algunos extranjeros siendo bajados de la unidad por la Guardia Nacional y cientos de notas en canales de televisión, radio y prensa internacional para que se exhiba la incapacidad de México para resolver un tema tan básico.
Y el problema es que el AICM no es lo único. En Monterrey los conductores de Uber sí pueden recoger turistas del Aeropuerto, pero siempre y cuando sobornen a un mando policial que evitará que los revisen, multen y detengan. Hasta existe un grupo de WhatsApp en el que los conductores regios son adheridos y números a los que pueden llamar para que los personajes corruptos les den entrada libre a la terminal aérea. En Guadalajara ya se reporta un fenómeno similar.
Además, y a pesar del Mundial encima, el gobierno ni siquiera ha dispuesto las zonas de recogida y dejada de pasajeros para los fan fests. La movilidad pinta para ser caótica. Faltan poco más de cuatro semanas.
HELVEX
La empresa de grifería mexicana Helvex, que ha comandado Jorge Barbará Morfín, ha nombrado a César Cárdenas Rodríguez como su nuevo director general. Su prioridad será desarrollar “innovación y soluciones integrales” para diferentes sectores de la construcción, así como avanzar en tecnologías de gestión de recursos hídricos y del cuidado y uso eficiente del agua. Barbará continuará como Presidente del Consejo de Administración.
HP
Adriana Flores Villarreal fue nombrada directora general de HP México, cargo que asumirá el lunes. Su tarea será fortalecer el “desarrollo de experiencias tecnológicas relevantes” y ayudar a las organizaciones “en su transformación digital”. (Carlos Mota, El Heraldo de México, Merk-2, p. 17)
CARTONES
Vecino difícil y en crisis

(El Fisgón, La Jornada, Política, p. 4)