La sumisión del presidente mexicano a los caprichos e insultos trumpianos, fallidamente disfrazada por el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard como habilidad diplomática cuando no fue sino miedo y obediencia, como quedó probado con el despliegue de la Guardia Nacional para vigilar la frontera geopolítica de los americanos hasta el Suchiate, con grave daño a los derechos humanos de los migrantes centroamericanos y la soberanía nacional, ha inaugurado en México el uso de las Fuerzas Armadas en beneficio de otro país, deberá buscar ahora otras estrategias. (Rafael Cardona, La Crónica de Hoy, Opinión, p. 1)
¿Qué hace a Trump tan atractivo para el lopezobradorismo? Desde su campaña ha vilificado a nuestros paisanos allende la frontera y los ha expuesto al odio –que él mismo ha fomentado– de grupos extremistas. Ha institucionalizado un sistema discriminatorio en contra de los latinos y, en especial, de los mexicanos. Ha amenazado con erigir un muro y le ha conferido a México el estatus de tercer país seguro. En un acto criminal, niños migrantes fueron enjaulados y separados de sus familias. Promovió un nuevo tratado comercial desventajoso para México e impuso aranceles que afectan nuestros intereses comerciales. Su talante autoritario polarizó a la sociedad estadounidense y ha trastocado las instituciones de la democracia presidencial más añeja del mundo. (Alejandro Echegaray, El Heraldo de México, Estados, p. 9)
Hay que reconocer que Trump tiene un instinto depredador. Sabe escoger a sus enemigos y denigrarlos. No le importan las reglas del juego, se trata de ganar a toda costa. En 2016 supo enfocar su campaña en contra de los políticos tradicionales de Washington y presentarse como una alternativa novedosa y diferente y también escogió bien a su enemigo, México y los migrantes. Le dio buen resultado. En 2020 volvió a la carga con el tema de los políticos tradicionales de los cuales Joe Biden era un buen ejemplo y retomó al viejo enemigo que despierta tantas pasiones: el socialismo y el comunismo.
También hay que reconocer que Bernie Sanders le hizo un gran favor al definirse como socialista. A un siglo del macartismo aún funcionan estos viejos resortes ideológicos. Y funcionó de maravilla en Florida, especialmente en Miami, donde logró un increíble triunfo, entre los cubanos, venezolanos y nicaragüenses que se han refugiado en esos lares. (Jorge Durand, La Jornada, Política, p. 18)
Regresan los demócratas a la presidencia de Estados Unidos con la victoria de Joe Biden sobre Donald Trump y los cuestionamientos de qué tan beneficioso puede ser esto para México han surgido de inmediato. Y aunque se trata de un cambio que puede mejorar las relaciones bilaterales, sobre todo en cuestiones de migración y económicas, habrá que esperar para ver su verdadero efecto.
Que quede claro que para Biden, estos puntos estarán marcados constantemente en su agenda. Sobre todo el de migración, ya que el voto de los latinos y el trabajo que se pueda hacer con ellos será muy importante en su mandato. Y no es que vaya a dejar de haber deportaciones, pero se espera que se terminen las redadas al estilo Trump y se recupere la labor con los Dreamers y el programa DACA, ya que en su campaña aseguró que trabajaría fuerte en el tema de modernizar todo lo que se refiere a la inmigración. (Nelson Vargas, El Universal, Opinión, p. A13)
Nos cuentan que la embajadora de México en EU, Martha Bárcena, notificó prácticamente en tiempo real al presidente López Obrador y al Canciller Marcelo Ebrard los avances en el conteo de los votos de la elección presidencial. Eso, a la par de que inició contactos con el equipo del ganador Joe Biden, por lo que, en breve, habrá noticias de la relación bilateral. (Sacapuntas, El Heraldo de México, LA2, p. 2)
De llegar Biden a la presidencia, revertiría las duras políticas migratorias de la administración Trump, apostaría a la defensa de los Dreamers (jóvenes que migraron cuando eran niños y se criaron en EU pero no cuentan con un estatus legal), e incluso buscaría impulsar una reforma migratoria integral. Este tipo de políticas beneficiaría a la comunidad mexicana y mexicanoamericana y reduciría la presión al gobierno mexicano en materia migratoria, particularmente en la franja fronteriza. (Édgar F. Garza Ancira, La Prensa, Editorial, p. 6)
La derrota de Trump es una derrota para México. No es hasta que el mexicano tiene su espalda contra la pared, amenazado con arancel tras arancel, que muestra su verdadero potencial. Si no, cae en un círculo vicioso de conformidad y corrupción. Trump quiere a México por el beneficio a Estados Unidos, pero ello ha provocado que se detengan las caravanas de migrantes, combatir al narcotráfico y que nuestro Presidente haga su primera visita oficial al extranjero. Trump tiene autoridad y por el bien de México, especialmente con este gobierno, se necesita esa niñera que nos esté vigilando. (José de Aguinaga / Naucalpan, Estado de México, Reforma, Opinión, p. 8)
No le permitieron la reelección porque se burló de otras naciones; lanzó amenazas y amagó a países soberanos —como a México, cuando le pidió frenar las caravanas migrantes a cambio de no imponer aranceles—, y con la descortesía de mandar primero sus mensajes vía Twitter.
No quisieron a un presidente que simula gobernar en las redes sociales, poniendo en jaque a las bolsas de valores y monedas del mundo. Por fortuna, en los últimos meses, los mercados crearon inmunidad a esos mensajes en redes. (Fabiola Guarneros Saavedra, Excélsior, Alerta Coronavirus, p. 4)