Opinión Migración 090124

Rozones

Reintegran caravanas

Pues resulta que, tras decirse engañados por el Instituto Nacional de Migración, dependencia a cargo de Francisco Garduño, varios cientos de migrantes se reagruparon para, nuevamente en caravana, tomar camino en Chiapas rumbo a Estados Unidos. Y es que el también llamado éxodo de la pobreza acusó que muchos de los indocumentados que se entregaron a la autoridad en días pasados, con la oferta de acceder a documentos que les permitieran avanzar con seguridad, al final fueron puestos en albergues e incluso señalan que hasta familias de migrantes fueron separadas. El engaño de la autoridad, en caso de ser cierto, nos hacen ver, lo único que hará es que las personas que se vuelvan a reunir en caravana descrean de los ofrecimientos de ayuda y opten por no frenar la presión social y mediática que nada agrada a los gobiernos de México y EU. (Rozones, La Razón, LA DOS, p. 2)

Templo Mayor

QUÉ GANAS de complicarse la relación binacional. El titular del Instituto Nacional de Migración, Francisco Garduño, se ganó muy rápido una estrellota por haber desactivado la megacaravana de migrantes que se enfilaba hacia Estados Unidos. Peeero… muy poco le duró el gusto.

Y TODO porque, según la queja de los organizadores del “éxodo de la pobreza”, el INM simple y sencillamente los engañó: les prometió regularizar su estancia y poner a cargo del DIF a buena parte de las casi 5 mil personas que iban hacia la frontera. Sin embargo, ahora se quejan de que los llevaron a albergues, los dispersaron y los volvieron a dejar a su suerte.

EL PROBLEMA es que ya se reagruparon al menos 2 mil de ellos y ahí van nuevamente con dirección a Texas, lo que debe estar prendiendo muchos focos rojos en Washington y generando mucha furia y acciones para bloquearlos en Texas con el gobernador Greg Abbott. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)

Transparencia para niñas, niños y adolescentes migrantes

Las medidas especiales de protección que las autoridades mexicanas debemos adoptar para garantizar los derechos de niñas, niños y adolescentes migrantes, ya sean acompañados, no acompañados, separados, nacionales, extranjeros o repatriados en el contexto de movilidad humana se encuentran en el Capítulo Décimo Noveno de la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes.

En este contexto, específicamente en su artículo 92, ha sido plasmado que las garantías al debido proceso de este grupo etario deben, entre otros, tener derecho a ser informados sobre todos sus derechos; a ser escuchados y participar de las diferentes etapas procesales; a ser asistidos por una persona traductora; a tener un abogado; o al acceso efectivo a la asistencia consular.

Sin embargo, es útil señalar, que no hay forma de que las autoridades migratorias y en general del Estado rindan cuentas si no es a través de la transparencia y el acceso a la información pública.

Gracias a este derecho humano la ciudadanía, las organizaciones de la sociedad civil y el Estado en su conjunto puede conocer con precisión el número de personas migrantes que tienen acceso a servicios básicos como educación, atención médica o apoyo psicológico.

Analizar la asignación de recursos que el Estado destina para planificar la atención a las necesidades específicas de esta población y garantizar que existan los servicios disponibles para atender la crisis humanitaria que se manifiesta a través de caravanas humanas que deben ser protegidas por los diversos gobiernos estatales por los que usualmente transmigran.

La transparencia en las cifras también es crucial para prevenir el tráfico de personas, ya que facilita la identificación de posibles casos de explotación y abuso, por ejemplo, en el caso de las 31 personas migrantes secuestradas en Tamaulipas hace unos días, y especialmente en el caso de las niñas, niños y adolescentes que son una población objetivo de los carteles por el estado de indefensión en el que se encuentran.

Otro elemento central es que nuestras políticas de Estado en la materia requieren de esta información para conocer la efectividad de las políticas migratorias y proyectar de formas más efectivas el diseño, la hechura, la evaluación y el impacto de nuestros programas.

Con esta convicción, hace unos días una persona solicitó al Instituto Nacional de Migración (INM) el porcentaje de niños, niñas y adolescentes no acompañados que fueron retornados a sus países entre 2018 y octubre de 2023, así como aquellos que no fueron retornados, especificando los motivos, si recibieron alguna documentación, iniciaron su proceso en la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) o tuvieron refugio u otro proceso de protección complementaria.

En este sentido, el INM solo proporcionó algunos vínculos electrónicos para consultar los estudios e investigaciones, encuestas, estadísticas e indicadores sobre la movilidad y migración internacional en México e inconforme con esta respuesta, la persona solicitante presentó un recurso de revisión ante el INAI, por medio del cual manifestó su inconformidad por no obtener en la respuesta los datos que solicitó.

Al respecto, el Pleno del INAI resolvió modificar la respuesta del INM y le instruyó dar a conocer el porcentaje de niñas, niños y adolescentes no acompañados que fueron retornados a sus países de 2018 al 5 de octubre de 2023, así como aquellos que no fueron retornados, especificando los motivos.

En resumen, la transparencia en las cifras de niños, niñas y adolescentes migrantes es fundamental para garantizar su protección, asignar recursos de manera efectiva, prevenir el tráfico de personas y facilitar su integración en las comunidades de destino, contribuyendo a una toma de decisiones informada y a políticas más efectivas en el ámbito migratorio; no debemos dar un paso atrás porque solo la información pública nos permite saber si cumplimos o no nuestras obligaciones nacionales e internacionales en la materia. (Adrián Alcalá Méndez, El Financiero, Economía, p. 9)

Rayuela

A pesar de tener todo en contra, no cesan en su incansable marcha hacia el sueño americano. (Rayuela, La Jornada, Contraportada)

Migrantes: ni aquí ni allá

Una caravana de aproximadamente dos mil personas, entre venezolanos, cubanos y centroamericanos, afirma haberse quedado con un palmo de narices, pues personal del Instituto Nacional de Migración (INM) le habría prometido visa de tránsito por nuestro país en su ruta hacia Estados Unidos. En vez de dicho permiso, recibieron un papel que solo les autoriza circular dentro del Estado de Chiapas (The Wahington Post 8/01/2023).

Llamo su atención sobre el caso pues denota un cambio en el accionar directo del INM. No es que los agentes del Instituto antes fueran los más amables con los migrantes, pero estos últimos normalmente podían seguir su camino una vez registrada su entrada a México. Lo cierto es que el propio inquilino de Palacio Nacional reconoció que Estados Unidos le solicitó contener los flujos migratorios y para que no le quedaran dudas sobre la urgencia, nuestros vecinos cerraron los cruces ferroviarios por donde ingresan mercancías mexicanas.

AMLO declaró su voluntad de atender la petición de la administración Biden, pero pide a cambio más apoyo económico estadounidense hacia los países expulsores; de hecho, ofreció ser el intermediario de EUA frente a Venezuela y Cuba (como si lo necesitaran…). De pactarse el acuerdo, los resultados se verán en el mediano plazo y esas no son buenas noticias para México, pues cada año el número de migrantes crece -ocho por ciento en 2023- y la mayoría se queda en nuestro territorio.

De parte de EUA se han agilizado los procesos para otorgar citas con miras al asilo político, pero aun así no hay manera de responder rápidamente a tal volumen de solicitantes. No es de extrañar entonces que los indocumentados -y los polleros- oraden la alambrada fronteriza para ingresar ilegalmente en EUA. Aún cuando las oradaciones se arreglan con rapidez, muchos logran colarse; pero son arrestados por la Patrulla Fronteriza. Tan solo en los dos últimos años ocurrieron dos millones de arrestos.

Nada en el panorama indica que un porcentaje importante de migrantes será aceptado en EUA, aun cuando siga al pie de la letra el procedimiento de solicitud. La administración Biden está muy presionada para endurecer los requisitos, pues la sociedad y la clase política estadounidenses tienen una pésima imagen del migrante. Nada más vea la declaración del vocero de la Casa de Representantes, Mike Johnson (R): “Naciones como Venezuela están vaciando sus prisiones. No nos están enviando a sus ciudadanos modelo” (TWP 8/01/2023).

Asimismo, en algunos grupos conservadores reducidos circula la teoría conspiracionista de “el gran reemplazo”, según la cual “los migrantes son atraídos con la intención de remodelar la política y la cultura” de EUA, según señala con alarma el analista Philip Bump.

A nivel de población general, en Estados Unidos la migración es considerada el segundo problema más importante del país (20 por ciento), aunque no por las razones terroríficas que los conservadores y los republicanos feroces aducen. Les preocupa seriamente dónde se va a ubicar a tanta gente y los problemas sociales que de ello se derivarían, como seguridad y bienestar para los migrantes y mucho más para las comunidades estadounidenses. Todo ello lo ven como un detrimento para su sociedad (TWP 8/01/2023).

Otra curiosidad del asunto es que las cifras mexicanas no cuadran con las de EUA. Nuestro gobierno reconoce el paso de 680 mil migrantes durante los primeros 11 meses de 2023; aun duplicando la cifra, no es proporcional al número de arrestos arriba mencionado.

Del lado mexicano, los migrantes tampoco tienen esperanza. Como parte de esta campaña de desincentivación, varios campamentos fueron levantados en la frontera, dejándolos sin un lugar a dónde ir, pues los refugios coordinados por la sociedad civil están saturados, las 33 estaciones migratorias temporales permanecen cerradas y las 17 que operan apenas pueden dar refugio a cuatro mil 800 personas.

Y bueno, no olvidemos la tragedia de la estación migratoria de Ciudad Juárez, ocurrida el 28 de marzo pasado, donde 39 migrantes murieron calcinados porque nadie tenía la llave para liberarlos de la celda donde estaban hacinados. Asimismo, el primer día del año, malandrines del Cártel del Golfo secuestraron a otros 32 migrantes en una carretera tamaulipeca rumbo a EUA. Posteriormente fueron liberados, que no salvados, gracias al pago de rescates por parte de sus familiares. Los asaltos y vejaciones individuales también están a la orden del día.

Como ve, doña Rosario, los migrantes no tienen para dónde hacerse. Haría usted bien en leer el informe de la organización Caminos en Pausa (25/10/2023), la cual recorrió en varias ocasiones seis estaciones migratorias. La violación de derechos humanos es la constante, desde detención por tiempos prolongados y pésimas condiciones de higiene, hasta el arresto de menores y mujeres embarazadas.

A ver si entre sus múltiples ocupaciones tiene usted tiempo e interés en contribuir a la solución de este lamentable drama humano. (Leopoldo Mendívil, La Crónica de Hoy, Online)

Migrantes e imperialismo

os eventos migratorios más recientes atizaron la propaganda de opinólogos y comentócratas contra el comunismo, el populismo y otros ismos que se han inventado para asustar al niño con el coco. Discutí en redes con algunos muy famosos –incluidos ex embajadores y así– para tratar de explicar a sus seguidores –no a ellos– que las actuales corrientes, las tragedias migratorias, tienen su origen en la economía mundo capitalista nacida de la expansión de los imperios marítimos de los siglos XVI a XVIII, de la revolución industrial y, sobre todo, la era del imperialismo clásico (1870-1914), así como la disponibilidad de recursos básicos para la industrialización (https://acortar.link/0n6jhP), que hacen que la gente emigre de las ex colonias y semicolonias a las que fueron metrópolis imperiales.

Sobre esos imperios, dijo Aimee Cesaire en 1955: Lo que el muy cristiano burgués del siglo XX no perdona a Hitler no es el crimen como tal, no es la humillación del hombre como tal: es el crimen contra el hombre blanco por haber aplicado a Europa procedimientos colonialistas que hasta entonces sólo se destinaban a los árabes, a los coolíes de India y a los negros de África (olvidó los indios americanos).

Para mostrar mi punto, busqué un dato duro difícil de obtener: el porcentaje de migrantes con respecto a su población, de todos los países del mundo. Difícil, porque las cifras son contradictorias, insuficientes, poco fiables. Pero usemos como ejrcicio una tabla cuyos datos confronté en otras fuentes, y que se basa en datos de la ONU: https://acortar.link/XFRb16. Tras enlistar en orden decreciente el porcentaje de la población emigrante de cada país, y descubrir que 68 países tienen a más de 10 por ciento de su población en ese caso, puedo hacer las siguientes generalizaciones: la región que expulsa mayor cantidad de población es el Caribe anglófono, es decir, aquellos territorios que producían azúcar y ron con mano de obra esclavizada, para uno de los primeros y fundamentales circuitos comerciales de la expansión del capitalismo.

También hay números escandalosos en las islas del Pacífico y Oceanía, que también fueron colonias del muy depredador imperio británico. En el Caribe anglófono, los números de Dominica y Saint Kitts y Neves son irreales, ocupando los números uno y dos de la lista que elaboré. Pero están todos los demás: Antigua y Barbuda, en los números 6 (71.8 de su población migrante); Granada, 8; Guyana, 9; San Vicente y las Granadinas, 10; Jamaica, 15; Santa Lucía, 17; Barbados, 18; Trinidad y Tobago, 33; Bahamas, 58, y Belice, 60 (con 12.5 por ciento). En el Pacífico y Oceanía: Tonga, Samoa, Tuvalu y Seychelles, por arriba de 25 por ciento de su población.

Guerras: Palestina ocupa el cuarto sitio (debajo de Mónaco) y Siria aparece hasta el 16. Casi todos los países de la devastada ex Yugoslavia ocupan altos lugares en la lista. Aunque los Balcanes requerirían otra explicación, pues aparecen los países de la región: Albania (14), Bulgaria (26) y Rumania (35)… inmediatamente arriba de Portugal. Grecia ocupa el puesto 68.

Rusia es el cuarto expulsor mundial de población en números absolutos, con 10 millones de migrantes, pero tiene 11 millones de inmigrantes, casi todos de las repúblicas ex soviéticas. Los ex soviéticos de Europa migran con mayor frecuencia a Europa occidental. La primera república ex soviética de esta lista, Moldavia, aparece en el lugar 13; seguida por Armenia (21) y Lituania (28).

Contra mi prejuicio, los países africanos no están en los primeros lugares: el primero en aparecer es el devastado Sudán del Sur (27, con 24.3 por ciento de su población en el exterior, casi toda en países vecinos y no en los ex imperios), seguido por Eritrea, 30, y República Centroafricana (44).

América. La ONU registra 12 millones de mexicanos migrantes, sólo debajo de India (18 millones, 1.28 por ciento de su población). Esta dudosa cifra deja a México fuera de la lista, pues únicamente 8.75 por ciento de su población es emigrante. Sin contar el Caribe anglófono, ¿qué países americanos registran mayor migración? El Salvador está en el sitio 25; Venezuela, 41 (19 por ciento de su población), Haití, 46; Cuba 47 y República Dominicana, 54, los tres con entre 14 y 15 por ciento de su población fuera de su país, y como supuestamente no es un país, no aparece Puerto Rico en esta tabla, pero dos terceras partes de los nacidos en la cuarta gran Antilla, viven en el territorio continental de Estados Unidos, cifra muy superior a la de Haití y Cuba y apenas inferior a la de la tercera, Jamaica: https://acortar.link/UaTV1S). Luego siguen Paraguay, lugar 62; Nicaragua, 66, y Uruguay, 67. No, no están entre los expulsores de más de 10 por ciento de su población México, Honduras, Guatemala, Bolivia, Perú ni Colombia.

Es el comunismo, dicen los opinócratas. Otros porcentajes: Vietnam expulsa a 3.48 por ciento de su población, muy lejos del límite de 10 por ciento con que elaboré la lista; Angola, 2 por ciento, China, 0.74 por ciento, y Norcorea, 0.02… según datos oficiales.

¿Interpretamos estos datos? (Pedro Salmerón Sanginés, La Jornada, Opinión, p. 12)

Antilogía / Cuatro postales de una casa llamada 4T

Postal uno: el elefante en la sala. Ataque artero con drones en la comunidad de Buenavista, en la sierra del Filo Mayor en Guerrero, deja un número indeterminado de víctimas calcinadas, cuerpos mutilados y 15 personas desaparecidas. También en Guerrero, el fin de semana, el ataque de un grupo de civiles armados, al interior del palenque de Petatlán, deja cinco personas muertas y al menos 20 heridas. En la frontera de Tamaulipas, 32 personas de origen extranjero que se dirigían a citas de migración en EU fueron víctimas de secuestro y extorsión por un grupo criminal que opera en la región; sus captores las liberaron. En Guanajuato aún se investiga a los autores de la masacre de Salvatierra, donde 11 jóvenes fueron asesinados durante una fiesta de fin de cursos. En dos días, tres precandidatos a cargos de elección son asesinados en Morelos, Colima y Chiapas. Si bien la tasa de homicidios ha bajado en los últimos cinco años, sigue siendo alta para un país que no está formalmente en guerra y para un pueblo que es pacifista, no proclive al uso de las armas ni en defensa propia. Impunidad, violencia e injusticia son los tres muebles donde el elefante posa cómodamente sentado. (Ricardo Monreal, Milenio, Política, p. 10)

Fronteras y votos: cómo la inmigración definirá el camino a la Casa Blanca en 2024

En la encrucijada de la política estadounidense, la inmigración emerge una vez más como un tema divisorio en el camino a las elecciones presidenciales de 2024. Con el tejido social y económico de la nación entrelazado intrincadamente con el flujo migratorio, las políticas que rigen este fenómeno cobran una importancia crítica. Recientes sondeos sugieren un cambio significativo en la opinión pública, presentando un desafío para los líderes actuales y futuros. Este artículo desentraña el complejo impacto que la política migratoria podría tener en el futuro político de Estados Unidos.

Contexto Histórico y Actual

La política migratoria en Estados Unidos ha sido históricamente un fiel reflejo de las tensiones sociales y económicas del país. Desde la apertura de las fronteras a principios del siglo XX hasta las políticas más restrictivas de las últimas décadas, la inmigración ha evolucionado en respuesta a los cambios políticos y las demandas sociales. En la actualidad, la administración de Biden se enfrenta a desafíos significativos, con un número récord de detenciones migratorias y un creciente descontento público.

Estos desafíos han reactivado un intenso debate político y han vuelto a situar la inmigración en el centro del escenario político. Las encuestas muestran una preocupación creciente por la inmigración irregular y las políticas fronterizas, lo que sugiere que este tema será crucial en las elecciones de 2024. En este contexto, los candidatos deberán abordar no solo las complejidades de la política migratoria, sino también las percepciones y expectativas de un electorado diverso y cada vez más polarizado. La forma en que los líderes políticos manejen este tema podría definir no solo el resultado de las elecciones, sino también el futuro de la política migratoria en Estados Unidos.

Perspectiva republicana

La postura republicana sobre la inmigración se ha fortalecido en torno a la seguridad fronteriza y la reducción de la inmigración irregular. Figuras destacadas del partido, incluyendo al ex presidente Donald Trump, han criticado abiertamente las políticas de la administración Biden, centrando su retórica en la protección de las fronteras y la aplicación estricta de las leyes migratorias. Este enfoque refleja una preocupación creciente entre la base del partido, como muestran las encuestas, por el aumento de los cruces fronterizos y los efectos percibidos sobre la seguridad y la economía nacional.

En la carrera hacia 2024, es probable que los candidatos republicanos utilicen la política migratoria como una herramienta clave de campaña, apelando a un electorado que ve la inmigración como una cuestión de seguridad nacional y cultural. El reto para el Partido Republicano será equilibrar estas preocupaciones con las demandas de una economía que depende de la mano de obra inmigrante, manteniendo al mismo tiempo un enfoque que resuene con su base electoral.

Perspectiva demócrata

Los demócratas, en su enfoque sobre la política migratoria, han defendido la necesidad de una reforma integral que combine la seguridad fronteriza con un camino hacia la legalización para los inmigrantes indocumentados. Esta postura busca abordar tanto la realidad humanitaria de los migrantes como las necesidades económicas de los Estados Unidos.

La administración Biden ha sido criticada tanto por no controlar eficazmente la frontera como por no avanzar suficientemente en las promesas de reforma migratoria. De cara a las elecciones de 2024, los líderes demócratas tendrán el desafío de reconciliar estas críticas y presentar un plan convincente que responda a las inquietudes sobre la seguridad fronteriza y el trato humano a los inmigrantes. La habilidad del partido para articular una visión coherente y compasiva sobre la inmigración podría ser crucial para movilizar a su base y atraer a votantes independientes que buscan soluciones pragmáticas y humanitarias a este complejo problema.

Influencia en los votantes

La política migratoria impacta de manera diferente a diversos segmentos del electorado estadounidense. Para algunos, es un tema de seguridad nacional y legalidad, mientras que para otros, es una cuestión de derechos humanos y diversidad cultural. La forma en que los candidatos aborden este tema puede movilizar o alienar a los votantes.

Las encuestas sugieren una preocupación creciente por la inmigración, especialmente entre los republicanos y los votantes mayores, lo que podría influir en su decisión en las urnas. Sin embargo, también hay una porción significativa del electorado, incluidos muchos demócratas e independientes que apoyan una política migratoria más abierta y humanitaria. En las elecciones de 2024, la capacidad de los candidatos para navegar y abordar estas preocupaciones divergentes será crucial. Un equilibrio entre la seguridad fronteriza y el respeto a los derechos de los inmigrantes podría ser la clave para captar un espectro más amplio de votantes.

Reflexión final

En las elecciones de 2024, la política migratoria se perfila como un tema de gran importancia, capaz de influir significativamente en el resultado. Los candidatos enfrentarán el desafío de presentar propuestas que aborden las preocupaciones de seguridad fronteriza y, al mismo tiempo, respeten los derechos humanos de los inmigrantes.

La polarización actual en torno a este tema sugiere que las posturas adoptadas podrían ser decisivas para captar o perder sectores clave del electorado. Con una sociedad cada vez más consciente de las implicaciones humanas y económicas de la inmigración, es probable que los votantes busquen soluciones equilibradas y pragmáticas. En última instancia, el impacto de la política migratoria en las elecciones dependerá de cómo los candidatos logren abordar este complejo tema, equilibrando seguridad, humanidad y las necesidades económicas de la nación. (Nadine Cortés, El Financiero, Online)

Pensándolo bien / Prepararnos para Trump

Hace ocho años nos tomó por sorpresa. Donald Trump, personaje de reality show y empresario pintoresco y provocador, se apuntó a competir en las primarias del partido republicano en 2015, esencialmente con el propósito de fortalecer la marca Trump, emblemática de sus negocios inmobiliarios. Como se sabe, inesperadamente ganó la nominación del partido conservador. Pero su bravuconería simplista y de buscapleitos nos llevaba a creer que no pasaría de ser una incursión anecdótica en la campaña presidencial. “Un hombre así no puede llegar a la Casa Blanca”, el puesto de trabajo más importante en el mundo. Sin embargo, en enero de 2017 tomó posesión. Cuatro años después, tras su derrota en las urnas, parecía que habíamos escapado de la pesadilla; es cierto que con abolladuras para el mundo, para su país y para México, pero quedamos todos con la sensación de que podría haber sido mucho peor.

Para nuestra desgracia, la pesadilla regresa, una vez más de manera aparentemente “inexplicable” pero igualmente inexorable. Al menos en esta ocasión no nos tendría que tomar por sorpresa. ¿Por qué?

Primero, porque salvo una sorpresa mayúscula, va a ganar. ¿Cómo no lo haría si su único rival, el presidente Joe Biden, cierra su gestión con menos de 30% de aprobación? Incluso los votantes del partido demócrata muestran en las encuestas su preocupación por la edad de su candidato. No solo por el hecho de que tendría 82 años cuando comience su segundo período, sino porque el hombre ya muestra señales físicas y mentales de senilidad.

El elemento más preocupante para Biden y los suyos es que Trump está adelante en los seis o siete estados “bisagra” que definen el triunfo entre demócratas y republicanos. Hace ocho años Hillary Clinton ganó en número de votos en todo el país, con casi 3 millones más que Trump, pero perdió en esos estados y, con ello, la presidencia. Biden obtuvo algunos de ellos hace cuatro años y la reconquistó para los demócratas, pero según las encuestas hoy va rezagado en todas ellas. Así que, lo que no debería suceder muy probablemente sucederá, una vez más, a finales de este año.

Segundo, no nos debería tomar de sorpresa porque esta vez tendría mayores consecuencias para México. El efecto Trump de la primera versión quedó matizado por diversos factores externos e internos que le obligaron a atemperar sus impulsos. El más importante de ellos la composición del poder Legislativo, que ahora podría quedar en las manos absolutas de los republicanos. Y, en lo externo, en esta ocasión encuentra un mundo más cínico tras los estragos de la pandemia y la invasión de Putin a Ucrania o de Israel a Gaza, sin que parezca importarle mayor cosa al resto de la comunidad internacional, más allá de las protestas retóricas de rigor. ¿A qué me refiero? ¿Quién va a meter las manos por México en caso de acciones punitivas puntuales o represalias comerciales injustas de la Casa Blanca en contra de nuestro país?

Queda a la interpretación cuánto de la “mesura” de Trump es atribuible a su supuesta amistad con López Obrador. Por poca o mucha que haya sido la influencia personal del tabasqueño para disuadir al neoyorquino de cumplir alguna de sus amenazas, lo cierto es que ya no existirá. El gobierno de Trump, que arrancaría en enero, será una de las grandes pruebas de la presidenta que tendremos en México a partir de octubre, muy presumiblemente la de Claudia Sheinbaum. Este hombre se ha caracterizado por su misoginia a lo largo de la vida, seguramente considerará un rasgo de debilidad que su contraparte sea una mujer, como ya lo hizo en el caso de la alemana Angela Merkel en su momento.

Los riesgos están a la vista. El mero hecho de que los legisladores republicanos no tengan empacho hoy en prácticamente extorsionar a Biden exigiendo más presupuesto para seguridad en la frontera con México a cambio de los recursos que el demócrata pide para ayudar a Ucrania, nos indica de lo rentable que políticamente representa la hostilidad en contra de México. No se trata ya de planes embozados y ultrasecretos de los halcones, sino de posiciones abiertas que, sin importar transgresiones o normas internacionales, gozan de un relativo apoyo popular.

Y no olvidar que, aunque el tratado comercial de México, Estados Unidos y Canadá, el T-MEC, tiene una vigencia de 13 años más, afronta su primera revisión en 2026 para efectos de ajustes y modificaciones. Se supone que se trata de un tema estrictamente de revisión no de renegociación, pero con Donald Trump y una mayoría en el Congreso eso sería un mero detalle.

Prepararnos para Trump tendría que ser un capítulo fundamental en la agenda del próximo gobierno. Prepararnos en varios sentidos. Por un lado, plantear una estrategia a fondo y ambiciosa para mejorar nuestro cabildeo en Estados Unidos y eso significa muchas cosas. Entre otras, revisar los sectores para los cuales la relación con México es importante o incluso decisiva para estar en condiciones de fortalecerla y aceitar los vasos comunicantes: en ocasiones la única contención para la Casa Blanca reside en el pago de factura en política doméstica. Habría también que analizar los puentes para construir un espacio de conversación de última instancia con el círculo de Trump: Peña Nieto optó mayormente por el yerno, Jared Kushner; López Obrador, desarrolló una relación personal. Difícilmente será el caso de Claudia Sheinbaum. Habría que comenzar a construirla por una u otra vía.

Por otro lado, convendría tener opciones frente a los peores escenarios en materia de represalias comerciales, energéticas, turísticas o de inversión y remesas. Sea para disminuir la dependencia o, al menos, preparar alternativas en caso de emergencia.

Pero desde luego, los dos grandes temas incendiarios de la posible hostilidad de la Casa Blanca son drogas e inseguridad, por una parte, y migración por la otra. Me parece que la mejor defensa de México es una estrategia sólida y visible en esta materia, que disminuya los márgenes de justificación para intervenir o ponernos contra la pared.

En fin, no pretendo abordar lo que tendría que ser el producto de una acuciosa estrategia, resultado de varios meses de trabajo interdisciplinario de los especialistas. Pero sí señalar la importancia de pensar desde ahora cómo afrontaríamos el riesgo de un Trump recargado y más beligerante y el enorme daño que puede provocar una ingenuidad de nuestra parte al respecto. (Jorge Zepeda Patterson, Milenio, Política, p. 14)

Politeia / La violencia que no cesa

El 2024 arrancó con múltiples expresiones de violencia en todo el país: masacres en Guerrero, migrantes secuestrados y luego liberados en Tamaulipas, saqueos en comercios en la capital de Tabasco, asesinato de precandidatos opositores en Colima, Chiapas y Morelos…

Según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en lo que va de este sexenio han sido asesinadas 165 mil 921 personas. Un número verdaderamente escalofriante, con todo y que, según la misma fuente, en 2023 hubo una disminución del 5% en el número de homicidios respecto al 2022. A lo anterior se añaden los casi 50 mil desaparecidos en los últimos cinco años.

Según la más reciente Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública del INEGI, el 74.6% de los mexicanos se sienten inseguros. Queda claro, pues, que la violencia es el principal problema del país. Y es un problema que no admite soluciones mágicas ni meramente voluntaristas.

Parece haber un consenso entre los especialistas en que la ausencia del Estado es la que propicia que organizaciones criminales expandan sus actividades y generen más violencia. La impunidad en México es alarmante y la complicidad de muchos actores políticos con la delincuencia es innegable. Por lo tanto, cualquier estrategia de seguridad que pretenda dar resultados pasa necesariamente por el fortalecimiento integral de los cuerpos de seguridad y de los órganos de procuración de justicia.

Tener policías municipales y estatales capacitadas y bien pagadas es indispensable, lo mismo que contar con fiscalías verdaderamente independientes del poder político y que dejen de tener el monopolio de la recepción y la investigación de denuncias; al igual que ocurre en otros países, quizá no sea mala idea que las policías locales tengan facultades para investigar ciertos delitos.

La Guardia Nacional debe transformarse en una fuerza civil, profesional, con altos estándares de calidad, con sueldos competitivos y esquemas de protección social para sus miembros. Además, hay que fortalecerla con áreas especializadas, como la de antisecuestros o la de ciberseguridad, y crear unidades para combatir los delitos de alto impacto que más lastiman a la población, como hoy en día son el homicidio doloso y la extorsión (el famoso “derecho de piso”).

Y en todas estas tareas, es urgente reconstruir por completo el sistema penitenciario: es sabido que muchos delitos se cometen desde las cárceles.

El fortalecimiento de las instituciones de seguridad y justicia no ha sido una prioridad del actual gobierno. La situación a la que hemos llegado es insostenible, y sólo con una estrategia que combine inteligencia y firmeza podrán disminuirse los alarmantes niveles de violencia que tiene el país. (Fernando Rodríguez Doval, El Heraldo de México, País, p. 9)

Misión Especial / EU 2024 Libertad, democracia o tiranía

La próxima presidenta de México, Claudia Sheinbaum o Xóchitl Gálvez, sabe que tendrá que negociar, dialogar y entenderse con el gobierno de los EU, por el bien de los mexicanos y de nuestra gran comunidad en EU. Pero esta actitud no necesariamente será compartida por el triunfador de las elecciones en EU.

Trump será el candidato republicano, a menos de que los jueces de Georgia y la Suprema Corte de Justicia de EU decidan que no puede presentarse a la elección, por subvertir los resultados de 2020 y alentar la insurrección del 6 de enero. Joe Biden será el candidato demócrata. Las propuestas a la vicepresidencia de estos dos hombres ya viejos (Biden tiene 81 años y Trump 77) serán mujeres: Kamala Harris acompañará a Biden y Kristi Noem, la gobernadora de Dakota del Sur o Nikki Haley, exembajadora ante la ONU, podrían ser las candidatas republicanas a la vicepresidencia.

Las últimas encuestas dan a Trump serias posibilidades de ganar la presidencia. De acuerdo con el Proyecto 2025, elaborado por más radicales colaboradores, su presidencia se caracterizaría por una franca tendencia al autoritarismo. Por venganzas hacia aquellos que lo criticaron, por la depuración del servicio civil estadounidense para despedir a los que no estén alineados con sus políticas. Muchos consideran que su gestión sería mucho peor que en su primer periodo.

Ante este panorama, proliferan análisis y editoriales que se preguntan: ¿Quiénes somos realmente?, ¿Podemos elegir de nueva cuenta a una persona como Trump que varios de sus excolaboradores han calificado como impreparado para el puesto?, ¿Dónde está el partido republicano de Lincoln? Subrayan que declaraciones incendiarias como acusar a sus opositores de gusanos y a los inmigrantes de “envenenar la sangre de EU” son fascistas.

Analistas como Maureen Dowd, David Brooks, EJ Dionne, Robert Kaplan, en medios liberales como el New York Times (NYT), Washington Post, The Atlantic señalan que EU debe darse cuenta de que está en una lucha contra el despotismo, de sobrevivencia de la democracia. Dicen que un futuro gobierno populista de Trump sería de venganzas, resentimientos, malignidad y que no puede suceder, pues el sueño liberal está en los huesos y el origen de EU.

En su editorial del 6 de enero, el NYT dice que “reelegir al Sr. Trump presenta serios peligros para nuestra República y para el mundo”.

Estados Unidos es hoy en día un país polarizado, dividido, con serias fracturas raciales, profundas divisiones entre las sociedades urbanas y rurales, violento.

Una de las grandes fallas divisorias es en el tema de migración y la frontera. El debate y las decisiones impactan a México y a la gran comunidad mexicoamericana en EU.

México y los mexicanos hemos sido pasado, somos presente y futuro de los EU. ¿Cómo será ese futuro?, ¿liberal o populista, generoso o vengativo, abierto o discriminador?, ¿qué piensan nuestras precandidatas? (Martha Bárcena Coqui, el Heraldo de México, País, p. 5)