Opinión Migración 090226

Cuarto de Guerra / Contención de la migración ilegal

Los nuevos estimados de la Oficina del Censo de Estados Unidos confirman que el tablero migratorio cambió por magnitud. Entre el 1 de julio de 2024 y el 1 de julio de 2025, la población de EU creció 1.8 millones, apenas 0.5 por ciento, el ritmo más lento desde la etapa temprana de la pandemia.

Datos duros. El factor decisivo fue la migración neta internacional, que cayó de 2.7 millones a 1.3 millones en un año, una contracción de 53.8 por ciento. Si la tendencia se mantiene, el propio Censo proyecta que podría bajar a alrededor de 321 mil hacia julio de 2026.

Lo que explica el cambio. En 2024, el último año completo del gobierno de Joe Biden, la migración neta alcanzó su pico. Ese salto es consistente con un fenómeno de anticipación, más personas intentan llegar antes de un posible endurecimiento, asociado a la probabilidad de triunfo de Donald Trump. El giro de 2025, en cambio, sugiere más fricción en la ruta, más disuasión y mayores costos para las redes.

México como multiplicador de contención. Parte de esa fricción se explica por la contención de la migración ilegal desde México, cuando hay coordinación operativa y administrativa entre la Guardia Nacional y el Instituto Nacional de Migración. No es un argumento retórico, es un multiplicador regional que impacta rutas, nodos y logística del tráfico de personas.

La dimensión informativa. A lo anterior se suma la campaña mediática del gobierno de EU, que eleva la percepción de riesgo. En migración, la narrativa disuade cuando se acompaña de acciones, reduce intentos y modifica comportamientos.

Riesgo para México, amenaza para EU. La migración ilegal también es un riesgo de seguridad nacional para México porque es una amenaza prioritaria para EU. Cuando se desbordan los flujos, aumenta la presión política sobre México y se elevan costos internos, repatriación y traslados de extranjeros, saturación de albergues, tensión con gobiernos locales y mayor exposición a delitos en rutas, terminales y estaciones migratorias.

Además, en 2024 el fenómeno fue más diverso, con migrantes ilegales de más de 160 nacionalidades. Ese mosaico complica la identificación, la coordinación consular y las repatriaciones, y vuelve más costosa la gestión para México y para EU. A mayor diversidad, mayor fricción administrativa, más tiempo de custodia, más traslados y más litigio, justo el tipo de presión que en Washington se convierte en amenaza política.

Economía criminal. Ese entorno lo han explotado organizaciones criminales mexicanas y extranjeras. Controlan pasos, cobran cuotas, venden “paquetes” de cruce, falsifican documentos, extorsionan y usan a los migrantes como mercancía y como pantalla para otras economías ilícitas. El resultado es claro, la migración ilegal no solo es movilidad humana, también es un mercado capturado por redes criminales.

Agenda estratégica: Para México, el indicador es un ancla cuantitativa para sostener resultados ante Washington, pero también abre un riesgo, el “éxito” en EU puede convertirse en factura, más exigencias, más retornos y más presión operativa. Contener sirve, pero negociar mejor sirve más. (Gerardo Rodríguez, El Heraldo de México, País, p. 8)

El Espejo / Bad Bunny, el nacionalismo y el Super Bowl

Bad Bunny en el show de medio tiempo del Super Bowl no fue sólo música: fue política con ritmo.

El espectáculo fue tan controversial como potente. Mientras Donald Trump endurece el lenguaje y la maquinaria xenófoba con políticas que vuelven a tratar la migración como una amenaza, la transmisión más vista del planeta tuvo a un puertorriqueño en el centro del espectáculo nacional estadounidense por excelencia. El imperio celebró, sin quererlo, a una de sus periferias más incómodas.

Ahí está la clave: Puerto Rico no es “extranjero”, pero tampoco es plenamente “adentro” para los Estados Unidos. Sus ciudadanos tienen pasaporte estadounidense, pero no pueden votar para elegir al presidente ni pueden elegir a su gobernante local, pues no son considerados como un estado, sino como un territorio. Los puertoriqueños no son, pero al mismo tiempo son tratados por muchos como si lo fueran, “ciudadanos de segunda”.

Bad Bunny entendió antes que muchos analistas que el nacionalismo del siglo XXI no siempre usa traje conservador. A veces se viste de baile, de barrio y de memoria. Su disco más reciente, DeBÍ TiRAR MáS FOToS, no sólo fue un giro estético, fue una representación de las tensiones de no ser bienvenido, pero querer ser conquistado. Cuando canta que no quiere que a Puerto Rico le pase lo que a Hawái, está hablando de gentrificación, desplazamiento, lengua, playa, tierra. Por eso el Super Bowl funciona como un termómetro de la situación local y global en la era Trump. Si hace unos años el reguetón podía ser tratado (o incluso despreciado) como ruido exótico, hoy aparece como idioma central de una época. La cultura pop siempre ha sido un espejo imperfecto del poder, pero en momentos de cambio de era se vuelve más nítida: lo que se oye, se baila y se premia suele anticipar lo que se vota y se pelea.

En la cumbre de Davos hace unas semanas, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, dijo en un magnífico discurso que el viejo orden se está rompiendo y que toca construir otro, menos ingenuo que el “fin de la historia” y menos cínico que la fuerza bruta. Lo llamó realismo con principios, sin nostalgia y sin ingenuidad. No era un llamado a encerrarse, sino una advertencia: el mundo se reordena alrededor de Estados que vuelven a proteger capacidades y soberanías. La pregunta no es si habrá nacionalismo, sino qué nacionalismo.

Trump ofrece el nacionalismo como garrote: el “nosotros” contra “ellos”. Bad Bunny lo encarna como escudo, un “nosotros” que no pide permiso para existir, pero tampoco pretende borrar al otro. Carney, desde un país que convive con la asimetría estadounidense e intenta traducir ese impulso en reglas y así coordinar soberanías para que la ley del más fuerte no sea el único idioma.

La lección para México no es elegir bando cultural, sino entender la disputa. En el derrumbe del modelo neoliberal, la identidad puede ser refugio democrático o instrumento de exclusión y represión. La misma palabra puede organizar cuidados y defensa de la comunidad o justificar crueldades y violaciones de derechos. En 2026, esa pelea ya no ocurre sólo en cumbres y conferencias de prensa: también aparece en el escenario más mainstream del planeta, cuando un artista de una colonia del imperio demuestra, sin discursos y sin consignas, que el nacionalismo no está condenado a servir al populismo y que, a veces, puede ser una manera eficaz de resistirlo. (Leonardo Núñez, La Razón, Mundo, p. 23)

Bueno, malo y feo

EL BUENO

El cantante puertorriqueño Bad Bunny fue el primer latinoamericano en presentar su espectáculo de medio tiempo en el Super Bowl con temática de apoyo a los migrantes, ante la situación de redadas ejecutadas por la administración de Trump.

EL MALO

Autoridades capitalinas capturaron a Julio César ‘N’, señalado como generador de violencia en la alcaldía Miguel Hidalgo y vinculado a tres asaltos previos. El detenido está a disposición de la fiscalía local para continuar con las investigaciones.

LA FEA

Elementos de la Agencia de Investigación Criminal de la Fiscalía del Estado de Morelos detuvieron a Zaira Citlali ‘N’, quien es identificada como posible responsable del homicidio calificado en grado de tentativa en contra de dos policías. (Bueno, malo y feo, El Heraldo de México, Editorial, p. 14)

El Correo Ilustrado

Felicita a Bad Bunny por su mensaje

El mensaje de Bad Bunny fue motivante hasta las lágrimas en el Supertazón 60, sobre todo por lo sorprendente que resultó el tema de su presentación frente a la política antinmigrante y racista de Trump. Toda la presentación estuvo perfectamente planeada para armar una protesta pacífica contra esa política y para que se reconozcan el valor que la cultura latina tiene desde hace mucho tiempo en Estados Unidos y en todo el mundo, así como los lazos que identifican y unen a todos los países latinoamericanos. Esa actividad deportiva, por cierto, coincidió con las 800 toneladas de ayuda humanitaria que envió México a Cuba, por si alguien todavía tiene dudas de que sí existe la solidaridad humana. “No podrán acabar con nosotros”.

Felicitaciones al Conejo Malo, ya demostró que sí tiene talento. (Javier Pérez, La Jornada, Editorial, p. 2)

Nosotros ya no somos los mismos

Por economía procesal, el presidente Trump siempre será para nosotros, PT. Bueno pues PT dio a conocer: en Groenlandia podremos instalar lo que necesitamos porque así, nosotros lo queremos. Sobre Medio Oriente, aviones de combate llegaron a esta región y un portaviones está en camino; tenemos una flota que va en esa dirección. PT confirmó un aumento del presupuesto militar a 1.5 billones de dólares. Y por lo que se refiere a nosotros, señaló en sus redes sociales PT: debimos haber puesto a prueba a la OTAN, obligando a la alianza a venir aquí y proteger nuestra frontera sur de más invasiones de inmigrantes ilegales, liberando al mismo tiempo un gran número de agentes de la patrulla fronteriza. ¿Ven ustedes qué sagacidad, qué visión para convertir un problema en múltiples soluciones? Para nuestra próxima cita les tengo un rico menú en el que el plato principal es la versión de PT sobre la guerra que nos costó la pérdida de la mitad de nuestro territorio. (Ortiz Tejeda, La Jornada, Política, p. 12)

Pirómanos

Las expresiones de solidaridad que en la ciudad de Minesota se han brindado a conciudadanos a raíz del estado de sitio impuesto por los agentes federales del ICE y la patrulla fronteriza, muestran una característica de la sociedad estadunidense que parecía haberse perdido en la bruma de la ola racista y xenófoba auspiciada por el primer mandatario de Estados Unidos.

En una reseña aparecida la semana pasada en el NYTimes se da cuenta de la forma en que decenas de pequeños establecimientos abren sus puertas para ofrecer protección a quienes viven a salto de mata, huyendo de las razias instrumentadas por los agentes federales. Las calles de esa ciudad se han transformado en una selva donde se caza a quienes son sospechosos de carecer de documentos migratorios, según los cánones de Stephen Miller, quien, con la aquiescencia de Trump, ha diseñado una de las políticas más xenófobas en la historia de ese país. La barbarie llegó al extremo cuando los agentes federales asesinaron a dos ciudadanos estadunidenses que, al amparo de la libertad de expresión, consagrada en la primera enmienda constitucional, protestaban pacíficamente contra dicha política. Por fin, las protestas calaron en la dura piel de los legisladores del Partido Republicano y llegaron hasta Donald Trump, quien fue obligado a retirar a una parte de sus huestes en esa ciudad.

No está claro si Trump asimiló el mensaje. El impacto negativo de lo sucedido en Mineápolis, así como otras ciudades estadunidenses, pudiera representar la derrota de los candidatos de su partido en las elecciones de medio término. Según encuestas de opinión recientes, en más de la mitad de la sociedad hay una percepción generalizada de que la forma en que están combatiendo la inmigración indocumentada excede con mucho las atribuciones legales de las fuerzas federales, en especial de quienes las comandan. El sentir general es la necesidad de oponerse a la barbarie y protestar contra quienes desde Washington la han perpetrado atacando los más elementales derechos humanos.

Por otro lado, y a contracorriente de dicha percepción, Trump, apoyado por sus más conspicuos aliados, entre ellos el inefable Steve Bannon, ex asesor político de Trump, proponen ahora nacionalizar y centralizar el proceso electoral en Washington DC, contra de lo estipulado en la Constitución, que establece ese derecho a los estados y es parte sustancial del pacto que dio origen a la nación.

En lenguaje llano, la propuesta significa que el control de la elección se realice desde la Oficina Oval, donde despacha el presidente. La propuesta complementa otras que denotan la clara intención de que el Partido Republicano, actualmente en el poder, gane a como dé lugar los comicios intermedios que se efectuarán en noviembre próximo, y dos años más tarde las presidenciales, perpetuando así su hegemonía. Así lo demuestran una serie de cambios en las normas electorales en un puñado de estados, cuya finalidad no es ampliar la democracia, sino dar ventajas a los candidatos republicanos.

Ejemplo es la forma en que se modificaron las dimensiones geográficas y a quienes corresponde votar en varios distritos, con el fin de dividir a los electores que favorecen a los aspirantes demócratas. Otras reglas propuestas son la supresión del voto por correo, la reducción de horas disponibles y la exigencia de más documentos, como la novedosa idea de, por primera vez en la historia, presentar una credencial con fotografía para tener derecho a sufragar, a sabiendas de la complejidad que representa, a corto plazo, dotar de tal documento a millones de personas que carecen de él.

En síntesis, es alarmante la forma en que los pirómanos insisten en arrojar gasolina a la hoguera e incrementar el pesimismo en una nación cuyos dirigentes pretenden imponer un reinado propio del siglo XVIII. En lugar de despejar la incertidumbre provocada por el creciente enrarecimiento del ambiente político y económico, siguen marchando a contracorriente de la historia de la nación. Al menos es lo que demuestran las ocurrencias, cada vez más frecuentes y descabelladas, del monarca que despacha en la Casa Blanca, y las de los cortesanos que mendigan sus favores.

A manera de rúbrica: Es insensato estrangular al hermano pueblo de Cuba con el propósito de cambiar su régimen. (Arturo Balderas Rodríguez, La Jornada, Política, p. 12)

American curios

Últimas noticias

Las noticias más recientes ofrecen un mosaico de la vida estadunidense hoy: el presidente Donald Trump sube imágenes racistas a su cuenta de redes sociales –con Obama y su esposa como gorilas– y no se disculpa; Estados Unidos y otros dos de sus competidores mundiales abandonan el “control de armas” para “modernizar” sus arsenales nucleares (cada uno ya tiene con qué destruir la vida humana en el planeta varias veces); nuevas leyes imponen vigilancia sobre profesores universitarios para monitorear lo que enseñan; niños traumatizados por operativos antimigrantes ahora viven con temor en casa y escuela; el gobierno investiga si una empresa estadunidense discrimina a trabajadores blancos en un movida para advertir a otros del supuesto e inexistente “racismo al revés”; un periódico nacional despide a más de 300 comunicadores en otro golpe contra el periodismo; Washington amenaza con más cambios de régimen en varios países; continúa la revelación a medias de los infinitos detalles sobre los archivos Epstein en los que nadie paga las consecuencias más que las víctimas; y, se agradece, todo esto es interrumpido por Bad Bunny en el Supertazón asustando a MAGA. Son todas notas de primera plana durante las pasadas 72 horas, que ofrecen una muestra de lo se vive cada día.

Las noticias más recientes a lo largo de semanas y meses incluyen un torbellino de abusos y violaciones a derechos y libertades civiles, amenazas contra el proceso electoral, la distorsión del sistema judicial, ataques e intimidación contra expresiones de disidencia, el secuestro y desaparición de personas por fuerzas paramilitares enmascaradas sin identificación, y la abierta corrupción oficial al más alto nivel, que, según algunos cálculos, ha enriquecido por unos 4 mil millones de dólares al ocupante de la Casa Blanca y su familia sólo en su primer año de gobierno.

Las noticias más recientes sobre las relaciones exteriores de Estados Unidos incluyen los asesinatos extrajudiciales de unas 128 personas en altamar, el secuestro del jefe de gobierno de Venezuela, la imposición de medidas extraterritoriales para ahorcar a Cuba –país castigado por Washington durante casi 70 años esencialmente sólo por su desobediencia– y una guerra económica contra los que rehúsan arrodillarse ante las demandas de la Casa Blanca.

Y la pregunta a lo largo del primer año de este gobierno es si ya está preparando anular el sistema electoral y contemplar el uso de fuerzas armadas para suprimir la oposición en el país.

Es aplastante vivir sólo con esas noticias recientes.

Pero hay otras: los sondeos registran que una mayoría no aprueba de la gestión de la Casa Blanca y ya no es posible reportar sobre este país sin la noticia diaria del creciente movimiento de oposición a escala nacional, disperso pero cuyas expresiones de protesta son las más grandes en repudio a un gobierno en la historia del país. Su sector más dinámico y menos temeroso son, como siempre, los estudiantes, quienes en Houston, Chicago, Nueva York, Seattle y, por supuesto, Mineápolis, entre muchos más, hacen paros, salen de sus escuelas para denunciar los abusos a sus compañeros inmigrantes y contra la campaña de temor impulsada por el gobierno federal. Y como siempre, cada vez que se les prohíbe salir o se les advierte que serán castigados o reprimidos con gases y golpes por agentes federales, salen otra vez y son más.

Estados Unidos festeja el 250 aniversario de su revolución de independencia este año y en los actos de protesta a veces recuerdan que en el documento fundacional de esta república, la Declaración de Independencia, se afirma que “los poderes justos del gobierno derivan del consentimiento de los gobernados, y cuando cualquier forma de gobierno se vuelve destructivo de estos fines, es el deber del pueblo de alterar o abolirlo e instituir uno nuevo” y que “cuando un largo tren de abusos y usurpaciones” del pueblo busca “reducirlos bajo el despotismo absoluto, es su derecho, es su deber, echar a tal gobierno”.

Tal vez en este aniversario histórico pronto se podrá ver una primera noticia que logre cambiar todas esas últimas notas. (David Brooks, La Jornada, Mundo, p. 21)

CARTONES

Tal cual

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(Alarcón, El Heraldo de México, La 2, p. 2)

Fumble

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(Rocha, La Jornada, Política, p. 7)