Opinión Migración 090324

Opinión  /  Las trampas de la reforma judicial

La reforma judicial impulsada por el presidente de la república, -y por su candidata-, se sustenta en la capitalización de los profundos agravios que mueven a la sociedad mexicana en contra de nuestro sistema de impartición de justicia.

Sin embargo, lo que no logra entender la ciudadanía es que la reforma judicial que promueve la 4T lo único que busca es tomar control del Poder Judicial y someterlo a sus condiciones, convirtiéndose así, -el titular del Poder Ejecutivo-, en el poder supremo en el país.

Sin embargo, en el Poder Judicial aún no han descubierto la trampa comunicacional en que hoy están metidos.

La realidad es que los peores agravios relacionados con la justicia no los cometen los miembros de Poder Judicial, -o sea jueces, magistrados, ministros-, sino los policías de los tres niveles de gobierno, -municipal, estatal y federal-, que pertenecen al Poder Ejecutivo, así como los ministerios públicos que dependen de las fiscalías estatales y los de la Fiscalía General de la República.

Sin embargo, el ciudadano, -por desconocimiento-, engloba sus agravios en un todo que integra el Poder Judicial. Es urgente entender que las percepciones públicas, -aunque partan de ideas erróneas o equivocadas-, son las que moldean la actitud de la mente colectiva y los fenómenos de opinión pública que guían las grandes decisiones de nuestro país.

El Poder Judicial debiese deslindarse de los agravios cometidos por otras autoridades en contra de la ciudadanía. De los abusos de policías, de los agentes ministeriales, -a los que el pueblo simplemente denomina “los judiciales”-, así como de los agentes del ministerio público, que es el primer contacto del ciudadano con los impartidores de justicia.

Es esta confusión la que genera la animadversión ciudadana en contra del auténtico Poder Judicial.

La verdadera corrupción, -y los abusos en contra de los derechos humanos-, están diseminados en todos los ámbitos donde se da el primer contacto con el ciudadano.

En contraste, el Poder Judicial es el garante de la justicia sustentada en nuestra Constitución.

Para salir de esta trampa es urgente una campaña de divulgación que explique a la ciudadanía, -en los medios masivos de comunicación-, qué conforma realmente el Poder Judicial y deslindarse de todos los actores dedicados a la seguridad pública que forman parte del Poder Ejecutivo y de los organismos autónomos, como son las fiscalías.

Esta campaña debe utilizar palabras sencillas, -entendibles para todos los niveles educativos y culturales-, y no sustentarse en conceptos jurídicos.

Además, -en forma paralela-, fortalecer la acción fiscalizadora y punitiva del Consejo de la Judicatura Federal, para castigar directamente a los malos funcionarios públicos, antes de que sea el presidente de la república, -o los participantes de las campañas electorales-, quienes señalen a los jueces y magistrados que actúen al margen de la ética, la justicia y la constitucionalidad.

Es necesario que la ciudadanía reconozca que el Poder Judicial es confiable y es la más importante garantía de justicia. Sólo así se logrará preservar su independencia.

ATENTADO A LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN EN LA COLONIA ROMA

Un juez de control inició un proceso judicial en contra de dos vecinos de la Colonia Roma por haber denunciado a través de la plataforma “X”, -antes Twitter-, a la constructora de nombre Consorcio Hamburgo por continuar con la construcción de un edificio en la calle Oaxaca 33, según ellos, de forma irregular.

Por haberlos denunciado públicamente esta desarrolladora denunció penalmente a estos vecinos, – y tanto el ministerio público como un juez-, han dado curso a la demanda a favor de Consorcio Hamburgo.

Sin embargo, esta obra ya tiene antecedentes de suspensiones por parte de la alcaldía Cuauhtémoc y procedimientos iniciados desde tiempo atrás.

Este caso es un precedente inadmisible que impone candados a la libertad de expresión y al derecho de los ciudadanos a manifestar sus inconformidades.

EL POLACO

El caso del polaco Filip Roger Zalewsky ha abierto nuevamente la cloaca que rodea a la forma de operar del Instituto Nacional de Migración en los aeropuertos del país, transgrediendo todas las garantías a los derechos humanos.

Fue retenido ilegalmente durante 22 meses en la estación migratoria del aeropuerto de Cancún sin que hubiese la instrucción de un juez, -teniendo su documentación migratoria en regla-, pues es un empresario con residencia definitiva en México.

Debemos recordar todas las violaciones a las garantías que han sido denunciadas por familias de turistas que llegaron a México cumpliendo todas las disposiciones migratorias y terminaron retenidos por el INM y extraditados sin comprobarse delitos.

El polaco Zalewsky estuvo a punto de morir de dengue por la insalubridad de la “celda” donde lo retuvieron, y donde las condiciones alimenticias fueron miserables.

Salvó la vida por la intervención de la CNDH, -a petición de su abogado-, para que fuese ingresado a un hospital.

Independientemente de su situación jurídica, -derivada de algún asunto pendiente con el gobierno de su país-, las condiciones de su detención y reclusión en una estación migratoria insalubre y sin condiciones mínimas de hospedaje, -mas la actuación de las autoridades judiciales mexicanas que intervinieron-, amerita una investigación exhaustiva para corregir estas anomalías que representan la imagen de México en el extranjero.

¿A usted qué le parece?  (Ricardo Homs, El Universal, Online)

Análisis  /  Un Biden combativo

Chicago, Illinois.– Los estadounidenses piensan que los dos candidatos, Joe Biden y Donald Trump, son muy viejos y que no deberían competir por la presidencia. Una encuesta citada por Reuters indica que 70 por ciento de los votantes creen que el actual mandatario no debería buscar la reelección, mientras que el 56 por ciento se siente igual sobre Trump. No obstante, la realidad es que ellos son las opciones que tenemos.

La narrativa republicana que advierte sobre la falta de pericia mental del actual presidente se estrelló con un Biden combativo durante su mensaje anual sobre el estado de la Unión. El mandatario tuvo un tono crítico e irónico ante las posturas de la oposición, fue ocurrente, provocador y se refirió a su rival una docena de veces describiendo sus aterradoras ideas.

El ambiente bélico del presidente prendió los ánimos en el recinto legislativo al grado de que los demócratas hicieron el cántico típico de un evento político en un marco usualmente institucional: “cuatro años más, cuatro años más.”

De poder mantener esa energía en eventos clave como los debates y otras apariciones con alto escrutinio, es claro que Biden será un fuerte rival si es capaz de motivar a sus simpatizantes a que salgan a votar, que será el factor decisivo.

El presidente asegura que la democracia está en juego en esta elección. Tiene razón, pero la gente se preocupa más por su cartera y poder adquisitivo que por ideas altas que, incorrectamente, no relacionan con su calidad de vida. Sin embargo, fue relevante recordar que, como dijo Biden: “no se puede amar a tu país solo cuando ganas (ahí te hablan, AMLO)”.

Volviendo a la importancia del desempeño de la economía, es afortunado que la inflación siga bajando y que la actividad macroeconómica y el empleo sean fuertes. El reto es desarrollar un mensaje que resuene entre los votantes de clase trabajadora. Entender que aunque hay problemas, el rumbo de la nación no es el desastre que venden los opositores.

En los temas que importan a México como la migración y la cooperación regional para la prosperidad, podemos esperar que ambos políticos aprieten al vecino del sur para contener los flujos migratorios.

Estados Unidos sí debe cambiar las reglas de asilo para desincentivar los arribos masivos de inmigrantes. En vista de que el proceso actual permite la entrada de todo solicitante y que su caso puede tardar años en ser atendido, existe una motivación para entrar por la puerta, pedir asistencia, y documentos para trabajar mientras se decide cada caso.

Reformar el sistema debe y puede dar prioridad a los refugiados que más necesidad tengan con un trámite expedito. Ante esa realidad, países de tránsito como México experimentarán menos presión migratoria.

La competencia por estos lares significa que los mexicanos pueden lidiar con un gobierno americano que negocia en privado y expone sus condiciones, pero al final con quien se puede acordar, o ser blanco de improperios y abusos del hombre naranja quien aplasta a quien y lo que sea si le reditúa políticamente.

En cualquier caso, México debe cumplir con sus compromisos internacionales como la reducción de emisiones en los procesos industriales de su actividad productiva y energética. Observar estas responsabilidades es clave para que el país mantenga el trato preferencial que lo hace el primer socio comercial de la economía más grande del mundo. No olviden que cerca del 50 por ciento del PIB de México depende directa o indirectamente de su relación con el vecino del norte (comercio, remesas, turismo). Y como dicen en este país, “you don’t shit where you eat”. (Antonio Rosas-Landa, El Universal, Mundo, p. A16)

El país en llamas

Desde hace cinco años México ha estado inmerso en una espiral de violencia y crisis de seguridad que ha dejado a la población en un estado de constante temor y desesperación. La nación se ha visto ensombrecida por el crimen, corrupción y violencia desenfrenada.

La violencia en México ha alcanzado proporciones alarmantes, manifestándose en diversas formas que van desde el narcotráfico y el crimen organizado hasta la violencia de género y la política. Las disputas entre cárteles de la droga por el control de rutas de narcotráfico y territorios estratégicos han desatado una ola de violencia que ha cobrado innumerables vidas inocentes y ha dejado a comunidades enteras sumidas en el miedo y la desesperanza.

La corrupción endémica en las instituciones gubernamentales ha socavado los esfuerzos por combatir la delincuencia y garantizar la seguridad ciudadana. La infiltración de grupos delictivos en las esferas políticas y policiales ha generado un entorno en el que la impunidad reina y la justicia se ve obstaculizada por intereses corruptos. Esta situación ha minado la confianza de la población en las autoridades y ha exacerbado la sensación de vulnerabilidad y desamparo.

La violencia de género también constituye una grave preocupación en México, donde las mujeres enfrentan altos niveles de violencia, acoso y feminicidios. A pesar de los esfuerzos de activistas y organizaciones de derechos humanos para abordar este problema, la impunidad persiste y las mujeres continúan siendo víctimas de una cultura de machismo arraigada en la sociedad.

Además de la violencia directa, México enfrenta una crisis humanitaria derivada de la migración forzada provocada por la violencia y la inseguridad. Miles de personas se ven obligadas a abandonar sus hogares en busca de seguridad y oportunidades, enfrentándose a peligros inimaginables en el camino hacia la esperanza de una vida mejor.

En este contexto desolador, es imperativo que el gobierno mexicano y la sociedad en su conjunto tomen medidas enérgicas y coordinadas para abordar las causas subyacentes de la crisis de seguridad y violencia. Esto incluye la implementación de reformas estructurales destinadas a fortalecer el estado de derecho, erradicar la corrupción y promover la justicia y la igualdad de género. Asimismo, se requiere una mayor cooperación regional e internacional para combatir el narcotráfico y el crimen organizado de manera efectiva.

Sin embargo, más allá de las acciones gubernamentales, es fundamental un cambio cultural que promueva valores de paz, tolerancia y respeto por los derechos humanos. La construcción de una sociedad más segura y justa requiere el compromiso y la participación activa de todos los sectores de la sociedad, así como un esfuerzo conjunto para abordar las causas profundas de la violencia y la desigualdad. (Alejandro Moreno, El Universal, Opinión, p. A20)

Carta a las candidatas

Estimadas candidatas:

Es considerado uno de “los hispanos más influyentes de Estados Unidos” y es conductor del Noticiero Univision desde 1986. Ha ganado 9 premios Emmy y el prestigioso Maria Moors Cabot. Ha escrito 11 libros y su columna semanal la distribuye el New York Times Syndicate en todo el hemisferio. Estudió Comunicación en la Universidad Iberoamericana y una maestría en Relaciones Internacionales en la Universidad de Miami. Nació en Cd. de México y vive en Miami.

Las dos ya hicieron historia. A pesar de una muy larga tradición machista, México -¡por fin!- tendrá a una mujer en la Presidencia. Y esto es mucho decir en un país donde matan, desaparecen y abusan de tantas mujeres.

Han sido presidentes -hombres- quienes llevaron a México a esta terrible situación de violencia y ahora le tocará a una de ustedes dos buscar una salida para la paz. No será nada fácil. De hecho, su principal responsabilidad será que no maten y desaparezcan a tantas personas.

Por favor, no normalicen la violencia.

No es normal que vayamos a terminar este sexenio con casi 190 mil asesinatos.

No es normal que maten, en promedio, a 81 mexicanos por día.

No es normal que la mayoría de los crímenes queden en la impunidad.

No es normal que se hayan registrado casi 5 mil feminicidios durante este gobierno.

No es normal que 43 periodistas pierdan la vida en 5 años solo por hacer su trabajo.

No es normal que no sepamos dónde están los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

Y no es normal que ahora quieran desaparecer las listas de los desaparecidos en México. Antes que se iniciara el muy publicitado y controversial recuento del actual gobierno, el Comité contra la Desaparición Forzada de Naciones Unidas había reportado más de 111,000 personas desaparecidas en México desde 1962 y más de 53,000 cuerpos o restos humanos sin identificar.

México es un país de fosas y de desesperanza. Ustedes pueden cambiar esa realidad.

Por eso, en su próximo gobierno, tienen que estar del lado de las víctimas de la violencia, de las familias de los estudiantes, de los grupos de activistas feministas y de las madres buscadoras. El presidente Andrés Manuel López Obrador nunca entendió que las críticas a la violencia en México no eran un asunto personal. Eran para corregir una política que nunca funcionó. Ya es demasiado tarde. Pero ahora les toca a ustedes.

Desde el otro lado de la frontera, los millones de mexicanos que nacimos en México pero que vivimos en Estados Unidos enviamos 63 mil millones de dólares en remesas en el 2023. Pero también necesitamos que nos apoyen. Durante décadas casi todos los candidatos presidenciales en México han prometido que no se olvidarán de nosotros… y se olvidan al primer conflicto con la Casa Blanca.

Desde 1986 no ha habido una reforma migratoria en Estados Unidos. Y urge la legalización de unos 10 millones de indocumentados, en su mayoría mexicanos. Esto es lo que ustedes pueden hacer por nosotros: presionar al Presidente y al Congreso de Estados Unidos para que hagan algo al respecto. Lo sé, es complicado. Por ahora los políticos estadounidenses, en campaña, están concentrados en reforzar la frontera. Pero en México se regula el flujo de migrantes -y el paso del fentanilo- del sur al norte y ese es un tremendo punto de negociación. Hoy Estados Unidos necesita a México.

Además de la violencia -la peor en la historia moderna de México- otra de las grandes fallas del gobierno de López Obrador fue haber dividido al país. Siempre fue un nosotros contra ustedes. Hay que detener esa polarización. Entiendo que cada una tiene un proyecto distinto de nación. Pero esta división promovida desde las mañaneras en Palacio Nacional no tiene ningún sentido.

Sé que nunca usamos el nombre oficial del país -Estados Unidos Mexicanos- pero donde estamos fallando es en lo de unidos. Hay, por ejemplo, un gran orgullo y un sentido de unidad cuando vemos jugar a la selección femenil de futbol. Están, sin duda, entre las mejores del mundo. Y creo que ese mismo sentido de unidad y de entusiasmo se puede lograr al hablar de un país más seguro, con menos desigualdades económicas y con una creciente democracia. En eso la mayoría estamos de acuerdo. Hay que aprovechar los puntos en común.

Las elecciones son, precisamente, para cambiar. Para dejar atrás los últimos seis años y para modificar lo que no salió bien. No tengan miedo de romper con el actual Presidente. De todas maneras se va a enojar y hay muchas áreas en las que se puede mejorar. El tiempo de AMLO se acabó. Next.

Independientemente de quien gane, el hecho de tenerlas a ustedes dos como candidatas a la Presidencia es la mejor lección que les podemos dar a nuestros hijos e hijas.

No nos fallen. (Jorge Ramos Ávalos, Reforma, Opinión, p.8)

Nudo gordiano  /  “La historia nos observa”

En uno de los discursos más trascendentales rumbo a las elecciones presidenciales de 2024 en Estados Unidos, el actual mandatario, Joe Biden, dejó una frase que, sin duda, causará eco en Estados Unidos, en todos los países del planeta y en México incluido, y definirá el tono de las relaciones bilaterales en el próximo sexenio: “La historia nos observa”.

Ante las críticas de sus contrincantes republicanos por su supuesta “debilidad” ante regímenes autoritarios, Biden defendió con firmeza su visión de liderazgo en el orden mundial basado en el fortalecimiento de la democracia y los derechos humanos.

“Ésta es una batalla para determinar si las democracias pueden perdurar ante las fuerzas autoritarias, corruptas y desestabilizadoras… La historia nos observa sobre cómo respondemos ante esta amenaza, no sólo para América, sino para el mundo entero”, subrayó el veterano político.

Estas contundentes palabras del actual inquilino de la Casa Blanca ponen sobre la mesa un aspecto medular de la política exterior estadunidense: el respaldo irrestricto al Estado de derecho y el sistema democrático.

En un momento de profunda polarización y desafíos globales sin precedentes, el presidente Joe Biden se dirigió a la nación, consciente de que cada palabra y promesa no solo definiría el futuro político de su administración, sino también la herencia de Estados Unidos en el escenario mundial. En este contexto hipotético, un debate o discurso centrado en el tema “la historia nos observa” resuena con una llamada a la responsabilidad, el legado y la urgencia de abordar los desafíos contemporáneos con una mirada hacia el impacto a largo plazo.

Para nadie es un secreto la preocupación de Washington ante los repetidos embates e intentos de debilitamiento de pesos y contrapesos institucionales en el país bajo el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Desde el Departamento de Estado hasta think tanks de peso han expresado su desazón por este rumbo.

Ahora, con la firme postura expresada por Biden, de resultar reelecto, México deberá prepararse para una gestión más demandante en materia de respeto a la división de poderes, libertades civiles y rendición de cuentas.

Por otra parte, temas como la lucha antinarcóticos, el control migratorio, el respeto a inversiones extranjeras y la protección del Estado laico y las libertades, serían terreno fértil para roces diplomáticos. México, como principal socio comercial de Estados Unidos y actor clave en la gestión de la migración, ocupa un lugar destacado en cualquier discusión sobre políticas con implicaciones geopolíticas. Un enfoque que subraye la importancia de la relación bilateral debe traducirse en políticas que fomenten una cooperación más estrecha, el respeto mutuo y un compromiso compartido para abordar problemas comunes como la inmigración, el narcotráfico y el desarrollo económico.

La visión de Biden, impregnada de una conciencia histórica, resalta la interconexión más allá de los desafíos inmediatos. Reconocer y valorar esta interdependencia puede llevar a una mayor colaboración en la lucha contra el cambio climático, la promoción de la justicia laboral y la creación de una economía norteamericana más integrada y resiliente.

En conclusión, un discurso de Joe Biden que enfatice “la historia nos observa” tiene el potencial de redefinir tanto la política interna de Estados Unidos como su relación con el mundo, México incluido. Al abogar por un enfoque que mire hacia el futuro mientras se enfrentan los desafíos actuales, Biden puede dejar un legado de cooperación, estabilidad y progreso. En este momento crítico, la historia, sin duda, a todos nos está observando. (Yuriria Sierra, Excélsior, Pulso Nacional, p. 16)

Dolor de cabeza en el T-MEC

Independientemente de si Donald Trump o Joe Biden resultan ganadores, México enfrentará desafíos comerciales con Estados Unidos, como lo revelaron las declaraciones de Katherine Tai, titular de la Representación Comercial de Estados Unidos (USTR). Durante un foro organizado por el Brookings Institution titulado: Evaluando el estado del T-MEC y las relaciones económicas de Norteamérica, Tai indicó que la revisión del T-MEC prevista para 2026 estará marcada por diversos factores: el desempeño y resultados de los paneles de resolución de controversias, los cambios mundiales postpandemia, la agenda de cambio climático, y la influencia comercial de China en Norteamérica. Si bien estos enfoques son lógicos y deseables, sorprendió la afirmación de Tai sobre la conveniencia de que los tres países lleguen a esta revisión en 2026 en una posición de incomodidad, “incluso si esto genera cierta incertidumbre”. Esto sugiere que México empezará a experimentar presiones en términos del T-MEC, teniendo poco margen para adaptarse, lo que podría abrir un frente de incertidumbre capaz de ralentizar el flujo de inversiones fomentado por el fenómeno del nearshoring.

SOCIO PRINCIPAL

En enero de 2024, México se mantuvo como el principal socio comercial de Estados Unidos, con un volumen de comercio diario que el año pasado superó los 2 mil 100 millones de dólares. No sólo México es el mayor exportador hacia Estados Unidos, sino que también es el segundo mayor mercado de exportación para ese país, después de Canadá, lo que le otorga una posición de negociación más sólida. Un claro ejemplo de esta dinámica se observó en el reciente conflicto sobre el acero, donde productores estadunidenses acusaron a México de ser una vía indirecta para que China introduzca acero y aluminio en la Unión Americana. Frente a estas acusaciones, la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero (Canacero) argumentó que Estados Unidos mantiene un superávit comercial en este sector, sugiriendo que un enfrentamiento sería más perjudicial para ellos. En respuesta a la situación, la Secretaría de Economía propuso la creación de mecanismos de revisión técnica para disipar las tensiones.

COMPONENTE POLÍTICO

El mensaje anual a la nación, uno de los eventos políticos más destacados en Estados Unidos, fue pronunciado por el presidente Joe Biden el jueves por la noche. Este discurso estuvo fuertemente influenciado por la campaña en la que se enfrenta a Donald Trump para lograr su reelección y por lo cual no tuvo reparo en atacar a su rival. Además, pidió aplausos para Shawn Fain, líder del United Auto Workers, cuyo respaldo sindical es crucial en el contexto del colegio electoral. Este apoyo es especialmente significativo dado que muchos de los más de un millón de trabajadores afiliados al UAW residen en estados indecisos, fundamentales para el resultado de la elección presidencial. La importancia de este respaldo se extiende hasta México, ya que el UAW envió una carta a la Representación Comercial de Estados Unidos (USTR) el 17 de enero, expresando su inquietud sobre la inversión automotriz china que podría estar eludiendo los aranceles de la sección 232, una medida de seguridad nacional. A pesar de que el USTR no ha emitido una respuesta hasta la última semana de febrero, el presidente Biden instruyó al Departamento de Comercio para que investigue si el software de los vehículos chinos representa una amenaza para la seguridad nacional, lo que potencialmente prohibiría la entrada al mercado estadunidense de automóviles de compañías chinas fabricados en México afectando la inversión proveniente de ese país.

TENSIÓN PREVISIBLE

Si Donald Trump regresa a la Casa Blanca, es probable que la relación comercial entre México y Estados Unidos entre en una fase complicada. Durante su campaña, Trump ha enfocado en la migración como un tema central y, en el pasado, no ha dudado en amenazar a México con la imposición de aranceles progresivos si no se detiene la migración a través del país. Por otro lado, si Joe Biden es reelegido, se anticipan presiones durante la revisión del T-MEC. Independientemente del resultado, es crucial que tanto el gobierno como el sector privado de México mantengan una presencia activa en Washington D.C. para prevenir una repetición de respuestas reactivas, como ha ocurrido en los últimos años. (Rodrigo Pacheco, Excélsior, Dinero p. 20)

CARTONES

Cartón 09 marzo 01

(Gregorio, Excélsior, Nacional, p. 14)

Cartón 09 marzo 02

(Llera, Excélsior, Nacional, p. 14)

Cartón 09 marzo 03

(El Fisgón, La Jornada, Política, p. 9)  

Cartón 09 marzo 04

(Frik, La Crónica, Digital)