Opinión Migración 090522

Alerta de pilotos nacionales e internacionales

POLITICAS DE MIGRACIÓN. Sobre el caso Erol Polat, investigador y periodista alemán, recientemente deportado por México. Quizás pocos saben, de la intervención de Alejandro Encinas, subsecretario de derechos humanos de la secretaria de Gobernación, para atender y resolver esta situación, para que cuando el periodista alemán lo decida, pueda ingresar a nuestro país y cumplir su agenda académica, por invitación de las Universidades de Guadalajara (UdeG); la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y del CIESAS, así lo han hecho saber importantes académicos mexicanos. (Fernando Fuentes, Ovaciones, Finanzas, p. 7)

Kiosko

De xenofobia y otros males

En Chiapas, nos cuentan, las alertas se han encendido por la actitud de algunas autoridades locales y miembros de la clase empresarial, que han tomado una actitud de odio e incluso xenofobia contra el activista Irineo Mújica, al considerar que es el “organizador” de las caravanas de migrantes que salen desde Tapachula. Aunque por ahora, don Irineo, quien también tiene la nacionalidad estadounidense, no ha contestado ante las constantes acusaciones que le lanzan sus detractores, principalmente en una ciudad como Tapachula, nos dicen que activistas e incluso políticos en desacuerdo comienzan a poner el tema sobre la mesa, para evidenciar que cualquier discurso de odio no es un tema menor. (Kiosko, El Universal, Estados, p. A19)

Lecciones aprendidas

Donald Trump presumió en su reciente discurso pronunciado en Ohio que durante las negociaciones de 2019 con la delegación mexicana logró que el gobierno de México desplegara “de manera gratuita” a 25 mil soldados en las fronteras sur y norte. También aseguró que, al mismo tiempo, consiguió que iniciara el programa Quédate en México, a través del cual miles de migrantes —principalmente centroamericanos— han permanecido en nuestro territorio desde aquel momento. El discurso causó irritación, pues, con marcada sorna, el expresidente subrayó: “Nunca he visto a nadie doblarse así”.

Como ocurre respecto a cualquier tema público en estos días, las redes se incendiaron. Los detractores de AMLO no tardaron en salir a reprobar la situación y desahogar ácidas críticas. En mi opinión, en esta ocasión, frente a un tema tan sensible, cayeron en excesos delicados que no deberíamos fomentar. Un ejemplo fue el tuit de la académica Denise Dresser, quien retomó el lenguaje de Paco Ignacio Taibo II para, groseramente, referirse al Presidente de México: “Se la metieron doblada”.

Es preciso recordar que las declaraciones de Trump se refieren a un capítulo de la más alta tensión en la relación bilateral. El republicano había amenazado con gravar todas las exportaciones mexicanas hacia nuestro vecino del norte con un 5% de aranceles, mismos que podrían alcanzar hasta un 25% si no se frenaban los flujos migratorios hacia aquel país. En aquel momento también estaba en juego la ratificación del Tratado de Libre Comercio y el tiempo para resolver el asunto era apenas de un fin de semana. Poner en juego todo el entramado comercial entre México y Estados Unidos hubiera sido desastroso. Por eso creo, tal y como en su momento lo dijeron nuestros representantes: “Dadas las condiciones apresuradas de la negociación”, el gobierno llegó al mejor acuerdo posible.

Desde la distancia que permite el tiempo, es fácil argumentar que había mejores soluciones. Probablemente las había, no obstante, la división que vivimos nos genera una miopía que resulta peligrosa. El tono utilizado por Trump hacia nuestros connacionales negociadores, hacia el gobierno mexicano y, por ende, hacia el país entero, debería generarnos indignación. La polarización interna no puede convertirse en fragmentación hacia el exterior.

Más allá del mal sabor de boca que ha dejado este episodio, sirvan algunas reflexiones sobre nuevas dinámicas políticas que también han quedado al descubierto y que podrían definir cada vez más la relación bilateral.

Aquellos tiempos en que los políticos podían ofrecer cualquier cosa con tal de atraer la simpatía de los votantes van quedado, progresivamente, en el pasado, pues se ha vuelto cada vez más peligroso para ellos. En cuanto a la relación con los Estados Unidos, posicionamientos “envalentonados”, pero carentes de estrategia, como los que hubo en el pasado o convocatorias de “puertas abiertas para nuestros hermanos centroamericanos”, como las realizadas al principio del sexenio, no pueden repetirse a la ligera.

Hoy que existe una amplísima difusión de cualquier información, que la comunicación entre millones de personas es inmediata, la hipertransparencia que vivimos exige previsión, inteligencia y seriedad en las políticas públicas que emprendamos. Los políticos mexicanos están obligados a tener presente las terribles asimetrías que existe entre ambas naciones, para construir un discurso renovado. Hoy debemos colocarnos por encima del nacionalismo tradicionalista y desarrollar una nueva fórmula que proyecte nuestra soberanía, sobre las bases de la dependencia bilateral que cada día se acrecienta más.

La fusión acelerada entre México y Estados Unidos en los temas económico-comercial, laboral-migratorio, los de seguridad y salud, así como los probables en materia energético-ambiental, permite prever oportunidades y diferencias que reclaman una manera más seria, corresponsable y colaborativa en el actuar de ambos países. El nuevo escenario geopolítico, en el contexto de la competencia global entre Estados Unidos y China, define por sí mismo una ruta de mayor integración entre los países del hemisferio norteamericano. La integración México-Estados Unidos es inevitable.

La evolución positiva del mutuo respeto bilateral es la base sobre la cual descansa un futuro promisorio. Sirva el agrio capítulo de las declaraciones recientes del expresidente Trump para tomar conciencia de esto. Aprovechémoslo también para evitar, en lo sucesivo, que las diferencias políticas imperantes sean excusa para fragmentarnos cuando alguien nos agrede como mexicanos. Ésa debe ser la visión de la #SociedadHorizontal. (Armando Ríos Piter, Excélsior, Nacional, p. 13)

Plan México

Habían pasado cuatro meses de su polémica renuncia al pleno de la Suprema Corte cuando Eduardo Medina Mora reapareció públicamente en San Antonio, Texas, a mediados de enero del 2020. Era una presencia justificada, en respuesta a la invitación formulada conjuntamente por el Wilson Center y la Fundación México-Estados Unidos.

Una docena de exembajadores fueron llamados a participar en la primera versión del Convocation, como denominaron sus convocantes al inédito ejercicio, consistente en un retiro de tres días. Medina Mora se sumó a la lista mexicana que completaron: Martha Bárcena, Miguel Basáñez, Carlos de Icaza, Gerónimo Gutiérrez, Jesús Reyes-Heroles, Arturo Sarukhán y Bernardo Sepúlveda. Sus contrapartes estadounidenses son:  Jeffrey Davidow, Roberta Jacobson, John D. Negroponte y Anthony Wayne.

La versión 2.0 de este cónclave tuvo lugar en Tequila, Jalisco, en diciembre pasado, y sumó un nuevo integrante: Christopher Landau. El debate entre los diplomáticos de ambas naciones se vio enriquecido con un intercambio con líderes empresariales y académicos, que fue atestiguado por los actuales embajadores: Esteban Moctezuma y Kenneth Salazar.

El retiro en San Antonio generó un documento con recomendaciones que fueron compartidas a funcionarios gubernamentales y líderes empresariales de ambos países. Convocation 2.0 hizo públicas sus conclusiones y su metodología del trabajo.

Ambas reuniones incluyeron en su agenda la alineación estratégica de las economías de América del Norte, el desarrollo de la mano de obra, desarrollo de la fuerza de trabajo y la movilidad laboral, la seguridad pública y el soft power.

En el retiro de Tequila, los exembajadores sesionaron durante tres días. Y para propiciar un debate más amplio, el segundo día del retiro, aceptaron que diez líderes empresariales y dos representantes de universidades representantes de ambos países compartieron sus puntos de vista sobre los desafíos compartidos en la región. La sesión de clausura contó con la participación de Kenneth Salazar y Esteban Moctezuma.

Los invitados fueron: Guillermo Romo, de Grupo Mega; Rogelio Arzate, de GM; Soren Bjorn, de Driscolls; Rubén Coppel, Juan Cortina, David Garza Salazar, del Tec de Monterrey; Fernando López Guerra, de Grupo México Transportes; Héctor Luján, de Reiter Affiliated; Dennis Nixon, del International Bank of Commerce; James O’Brien, de la Universidad Estatal de Arizona y Jennifer Prescott, de Amazon. El excandidato presidencial José Antonio Meade Kuribreña, participó como consultor independente.

Los exembajadores hablaron mucho sobre la negociación y la entrada en vigor del T-MEC, además de la necesidad de avanzar en la integración económica de la región. Y justo allí está una de las grandes apuestas del gobierno mexicano que ya trabaja en una agenda específica, bajo la coordinación del secretario Rogelio Ramírez de la O.

Los embajadores recomiendan alcanzar un consenso a ambos lados de la frontera sobre lo que se considera como cadenas de valor y operaciones esenciales. Hacen hincapié en involucrar al sector privado en estas conversaciones.

Dentro de 10 días serán presentadas las recomendaciones generadas durante las sesiones de Tequila, en una videoconferencia en la que intervendrán los embajadores Bárcena, Gutiérrez, Sarukhán y Wayne.

Efectos secundarios

AJUSTADOS. Solo falta el visto bueno de la Consejería Jurídica de la Presidencia para que los nuevos reglamentos internos del Instituto Nacional de Migración y de la Secretaría de Gobernación entren en vigor. Las adecuaciones tienen que ver con un nuevo modelo que concentra funcionalidades en la Oficina del secretario, pero sobre todo, con una aplicación rigurosa del nuevo principio de austeridad republicana. ¿Ejemplos? La extinción del Instituto del Federalismo. Ignacio Ovalle se quedará sin cargo, mas no sin encargo. (Alberto Aguirre, El Economista, Política y Sociedad, p. 44)

El turismo mexicano y la invasión rusa

El pasado 24 de febrero, producto de la injustificada invasión rusa a Ucrania estalló un conflicto bélico que tiene visos de prolongarse durante un largo periodo. Por evidentes razones, un evento de esta naturaleza conlleva importantes afectaciones tanto directas, como indirectas, al turismo. Así, es de esperar que en el entorno inmediato a las naciones en conflicto se produzca una contracción significativa de las corrientes de viajeros, ya sea que estas tuvieran origen o destino en esta región del mundo. Colateralmente, podrían verse afectados los flujos turísticos en Europa del este –y en general en el viejo continente– por el temor de los mercados a un descontrol del conflicto.

El otro gran efecto que ya se ha resentido, es el de una escalada en la inflación como resultado de la interrupción en las cadenas de suministros, así como por las restricciones al abasto de petróleo que inciden en un encarecimiento en los precios de los combustibles, lo que de inmediato se ha traducido en aumentos más o menos generalizados, en materia de transporte aéreo.

Con los recientes resultados del arribo de turistas internacionales por vía aérea, que han sido dados a conocer por la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación, es posible hacer una primera valoración del impacto de los acontecimientos a los que nos referimos para el turismo mexicano. no es una sorpresa identificar la disminución de un 58% en las llegadas de turistas originadas en el mercado ruso en marzo pasado, en comparación con el mismo periodo de 2019; vale la pena subrayar que la reducción es mayor en el aeropuerto de Cancún principal destino del turismo ruso en nuestro país.

Si bien es cierto que los 3 mil 105 turistas que arribaron en dicho mes de marzo son relativamente pocos, no deja de llamar la atención que hayamos recibido este volumen de viajeros habida cuenta de que el Gobierno mexicano condenó esta invasión. Si bien los turistas rusos no son responsables de esta vergonzosa acción militar, pienso que en un acto de solidaridad con Ucrania los empresarios turísticos mexicanos bien podrían negarse a recibir a estos viajeros, para dejar en claro que no estamos de acuerdo con la decisión del Gobierno ruso. En este contexto es notable que los visitantes rusos que ingresaron por la Ciudad de México en el mismo periodo que se ha señalado, no sólo no disminuyeron, sino que, por el contrario, aumentaron 18.8%, con lo que marzo de 2021 es, luego de diciembre de 2019, el segundo mes en la historia con un mayor número de residentes rusos que se reciben en la capital del país.

Por lo que hace a los viajeros provenientes de Ucrania, en la estadística del mes de marzo se puede apreciar que estos se triplicaron en comparación con los que ingresaron en el mismo periodo del año previo (que había sido el mejor mes de marzo en la historia de este mercado, que, por cierto, es más bien pequeño). Parece razonable pensar que esto obedece un tema de refugiados.

Independientemente de todo lo anterior, es una buena noticia que por primera vez las llegadas de turistas aéreos se sitúan por arriba de los niveles previos a la pandemia.

DECRETAZO AÉREO

 Ha trascendido la intención de la Subsecretaría de Transporte para reducir, significativamente, las operaciones aéreas por hora que se realizan en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (alrededor de un 20%). Parece evidente que dicha medida buscaría fortalecer el, por ahora, limitado tráfico en el aeropuerto Felipe Ángeles.

En caso de concretarse está idea no sólo se multiplicarían las insatisfacciones e incomodidades de los pasajeros, sino que se generarían presiones inflacionarias adicionales a las empresas aéreas en virtud de las ineficiencias por tener Equipos aéreos y todo lo que esto conlleva en 2 ubicaciones diferentes. Asimismo, es previsible que la distribución de menos slots genere conflictos graves entre las aerolíneas que utilizan el aeropuerto Benito Juárez.

No sobra decir que por ningún lado se observan beneficios para el turismo, derivados de una iniciativa de esta naturaleza. (Francisco Madrid Flores, El Universal, Cartera, p. A26)

El sucesor de Trump

Hace apenas algunos meses, pocos mexicanos identificaban a Greg Abbott. El gobernador republicano de Texas era una figura política primordialmente local. Sin embargo, Abbott, que buscará reelegirse en noviembre próximo, ha encontrado el camino para ganar notoriedad: tomar posiciones antiinmigrantes cada vez más radicales. Se trata de una fórmula sumamente eficaz. En cierta medida Abbott está llenando el vacío que Trump dejó en un momento en el que la popularidad del presidente demócrata, Joe Biden, anda por los suelos.

El discurso de Abbott es simple. Acusa a la administración Biden de abrir de par en par las fronteras, y de esta manera ocasionar una inédita oleada de migrantes. La realidad es que, con Biden, la política migratoria de la Casa Blanca ha sido relativamente cautelosa. Por un lado, se ha intentado revertir algunas de las restricciones más duras que se impusieron durante el gobierno de Trump. Sobre todo, Biden ha optado por defender un programa, conocido como DACA, que protege de la deportación a más de medio millón de migrantes que llegaron a Estados Unidos siendo niños.

Por otro lado, a raíz de una demanda interpuesta por los gobiernos de Texas y de Missouri, en diciembre pasado se restableció Remain in Mexico. Esta política obliga a los migrantes que llegan desde México, en busca de asilo, a permanecer al sur de la frontera hasta que sus solicitudes sean procesadas. Además de los factores que orillan a la población a salir masivamente de países como Honduras y Haití, Remain in Mexico explica en buena medida la crítica situación migratoria que hemos vivido en México en los últimos años.

Abbott exagera cuando dice que las puertas de Estados Unidos están abiertas. El problema es que el gobernador no se queda en las palabras ni en una mera estrategia de litigios. El 8 de abril Abbott puso en marcha un programa de inspección fronteriza, vehículo por vehículo, que en principio tenía el propósito de evitar el ingreso de migrantes. En los hechos no se encontraron migrantes escondidos en los tráileres. Las inspecciones, además de ocasionar caos en los principales cruces fronterizos y pérdidas millonarias para los transportistas, sólo sirvieron de pretexto para negar el acceso a vehículos con supuestas fallas mecánicas. Las inspecciones también detonaron una carrera entre los gobernadores del lado mexicano, por lograr acuerdos con Abbott, en los que los primeros se comprometen a poner en marcha sus propios programas de revisión.

El problema parecía resuelto, pero en días recientes Abbott volvió a la carga. Está buscando la forma de recortar el acceso de los migrantes al sistema educativo e incluso amenazó a fines de abril con declarar que en Texas había una “invasión”. Sería una declaratoria sumamente inusual (no me viene a la mente ningún otro caso en que un país o jurisdicción se declare formalmente invadido por migrantes sin estructura militar y que, en su inmensa mayoría, van desarmados). Al parecer, con esta declaratoria –de muy dudosa legalidad– Abbott podría ordenar a la policía de Texas realizar redadas y deportaciones de migrantes (algo que, en principio, es facultad exclusiva del gobierno federal).

En México, el conflicto con Abbott tiene una peculiar dimensión política. Los cuatro estados que hacen frontera con Texas casualmente constituyen el principal cinturón opositor del país. Chihuahua tiene gobernadora panista, Maru Campos. Coahuila es uno de los pocos “bastiones” priistas que quedan (y, como comentaba la semana pasada, el gobernador Miguel Ángel Riquelme ha dado algunos buenos resultados en materia de seguridad). Samuel García, el gobernador de Nuevo León, no sólo es de Movimiento Ciudadano; por su edad y su perfil, es prácticamente la antítesis de AMLO. Ya ni hablar de Tamaulipas, donde el panista Fransico García Cabeza de Vaca lleva meses bajo investigaciones de la FGR.

Que los gobernadores de oposición fueran los que resolvieran el primer embate de Abbott a principios de abril probablemente no gustó, ni en Palacio Nacional ni en la Cancillería. Desde entonces Abbott se ha convertido en uno de los blancos predilectos de la comunicación incendiaria de AMLO, quien primero dijo que la política del texano consistía en “chicanadas”. Luego, en el marco del 5 de mayo, volvió a referirse a Abbott. Dijo que era deshonesto, e incluso pidió que se reprodujera el corrido “Somos más americanos”, de los Tigres del Norte (el corrido recuerda a los “gringos” que los invasores fueron ellos).

En parte AMLO tiene razón. Las acciones de Abbott tienen motivaciones electoreras de la mayor mezquindad, pues juegan con el destino de cientos de miles de migrantes que buscan escapar de la miseria y la violencia. El tono provocador del Presidente incluso puede caer bien, y si las palabras vinieran de un activista serían inobjetables. Sin embargo, desde la perspectiva de un jefe de Estado, simplemente no ayudan a resolver el problema. Los personajes como Trump y como Abbott no van a desaparecer. Es necesario lidiar con ellos, sin servilismo pero con serenidad. Sus exabruptos antiinmigrantes empeoran la tragedia humana y, como vimos con las inspecciones en Texas, pueden paralizar el comercio bilateral. También ponen en jaque a las autoridades migratorias mexicanas, ya de por sí completamente rebasadas, a la Guardia Nacional y ahora incluso a las corporaciones estatales. Desafortunadamente, me temo que el estira y afloja con Abbott seguirá en los próximos meses. (Eduardo Guerrero Gutiérrez, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 44)

Migrantes, motor de la economía

Pocos países cuentan con el gran apoyo económico de sus migrantes. El primer país en la lista es la India, que recibió de sus migrantes ubicados en países del exterior cerca de 87 mil millones de dólares en el 2021. Le sigue China, con 53 mil millones de dólares. En tercer lugar, un ejército de mujeres y hombres mexicanos que han tenido que dejar su tierra para buscar un piso mínimo de bienestar, que enviaron durante el mismo periodo más de 51 mil millones de dólares.

En algunos países latinoamericanos, las remesas representan una cuarta parte de sus ingresos. En el caso mexicano, las remesas representan el cuatro por ciento del Producto Interno Bruto. Parece poco, no por la cantidad, sino por el tamaño de nuestra economía. Aunque con este último porcentaje pudiera parecer que la importancia del recurso no es tanta, en la realidad, las remesas que envían nuestros paisanos son fundamentales para las familias receptoras, que tienen en ellas, su ingreso más importante, lo que les permite, principalmente, mantener hijos y adultos mayores.

Las mujeres tienen un papel protagónico en la vida de las familias, siendo ellas, por una parte, las encargadas de gastar e invertir las remesas enviadas. Pero no sólo eso, con base en datos del Banco de México, el 32 por ciento del dinero proveniente de los Estados Unidos, es producido y enviado por mujeres migrantes. Madres, hermanas y esposas que trabajan incansablemente para enviar recursos a su país y también ellas, quienes administran y deciden su utilización y destino en México.

Al cierre del 2021, las remesas recibidas en nuestro país ascendieron a 51 mil 594 millones de dólares, 21.1 por ciento más que los 40 mil 605 millones de dólares recibidos al cierre del 2020. Es Jalisco, la entidad federativa que mayor monto de ellas acaparó, alcanzando 5 mil 235 millones de dólares, seguido por Michoacán y Guanajuato. El crecimiento en las cifras de remesas alcanza ya ocho años consecutivos.

El fenómeno es muy interesante. Las remesas crecen, pero entre el año 2005 y el año 2018, fueron más migrantes los que regresaron a México, que los que partieron hacia los Estados Unidos, ello producto de la crisis económica, el endurecimiento de las leyes antimigrantes y los rasgos sociodemográficos de las comunidades de origen.

Al cierre del primer trimestre del 2022, las remesas continúan incrementándose, registrando un crecimiento de 18 por ciento contra el mismo primer trimestre del 2021.

Sin el esfuerzo de los migrantes y sin su generosidad que se traduce en apoyo a sus familias y comunidades de origen, México enfrentaría graves problemas de diversa índole. El tamaño de este esfuerzo es mayor a la Inversión Extranjera Directa, a las exportaciones petroleras y al monto de la inversión del Sector Público.

Las cifras récord son un reconocimiento a su capacidad de trabajo y el extraordinario desempeño que los caracteriza, en los distintos sectores en los que trabajan. Gracias a ellas y a ellos, que siguen luchando diariamente y de esta forma, fortalecen la economía mexicana. Toda nuestra admiración; sin embargo, la mejor forma de reconocerlos, será crear las condiciones para que la migración sea optativa y jamás la última alternativa. (David E. León Romero, La Razón, México, p. 12)

La gira de AMLO a Centroamérica

Ayer concluyó la gira del presidente López Obrador a Centroamérica. Es apenas el cuarto viaje que realiza el mandatario al extranjero. Hasta el momento sólo había viajado a Estados Unidos, para reunirse con los presidentes Donald Trump y Joe Biden, y para participar en el Consejo de Seguridad de la ONU. La relación de México con Centroamérica ha pasado por diferentes episodios, aunque se recuerda la importancia de participación mexicana en la segunda mitad del siglo XX, a raíz del surgimiento de movimientos guerrilleros que buscaban derrocar a los gobiernos autoritarios en la región, lo que llevó la colaboración de nuestro país, otorgando refugio a la población que buscaba una salida del conflicto armado.

En tiempos recientes, la democracia ha avanzado en la zona y son otros los temas que requieren atención, principalmente la migración. La importancia de éste obedece a la próxima finalización de la política fronteriza conocida como el Título 42. Esta orden de salud pública permitió a las autoridades norteamericanas expulsar a los migrantes irregulares de forma inmediata en las fronteras terrestres de EU a su país de último tránsito, como medida para detener la propagación del COVID-19.

La administración de Joe Biden anunció que retiraría la política el 23 de mayo, afirmando que ya no es necesaria dada la actual condición de salud pública y la disponibilidad de vacunas contra el coronavirus, sin embargo, con el fin de la orden, las mismas autoridades esperan que el flujo migratorio aumente. Las cifras señalan que en los últimos meses se han incrementado las expulsiones expeditas de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), pasando de 77 mil en enero, a 107 mil en marzo. Las autoridades norteamericanas estiman que con el fin de esta política, hasta 18 mil migrantes podrían llegar a la frontera de EU cada día, un alza de 300 por ciento frente al nivel actual.

La realidad de las cifras obliga a tener una postura que sea benéfica para los países de la región, por ello la insistencia del Presidente de adoptar medidas para atender las causas de migración, mediante desarrollo y generación de oportunidades de empleo en el sur de México y en Centroamérica, de donde provienen mayores flujos migratorios.

La gira del Presidente tuvo buenos resultados. Con Guatemala se acordó crear un instrumento para combatir el tráfico ilícito de migrantes, una mejor coordinación en seguridad fronteriza y el convenio para que 25 mil guatemaltecos coticen ante el IMSS; con El Salvador y Honduras estrechar lazos de cooperación contra la pobreza y migración mediante los programas Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro.

La posición mexicana es solidaria y busca apoyar a los pueblos centroamericanos, pero será difícil materializar los esfuerzos sin la participación de Estados Unidos. Queda en el gobierno norteamericano decidir sobre la ruta que va a seguir, si es que desean que el drama migratorio continúe, o mediante la cooperación internacional se logre reducir la pobreza y el desempleo en la zona. (Arturo Ávila, El Heraldo de México, Merk-2, p. 25)

La Gran Carpa

Monociclo

La organización Fuerza Migrante y la UNAM firmaron un acuerdo de colaboración con el que se busca impulsar a la comunidad de migrantes mexicanos radicada en los Estados Unidos a través de la educación. Integrantes de la Cámara de Diputados fueron testigos del convenio y refirieron que la única forma de frenar la migración de mexicanos es a partir de la inversión. Señalaron que las políticas públicas del gobierno han sido insuficientes y el reconocimiento de los migrantes se reduce a las remesas que envían. (Redacción, El Economista, El Foro, p. 55)

Elecciones en EU con México como piñata

Es un strike cantado -dirá ya saben quién.

Manager de su país, debiera estar en la construcción de acuerdos a fin de encaminar la relación, lejos de apedrear el panal para atraer a las avispas.

Pero ese es asunto de Gobierno a Gobierno y, a la vera del trato amable de Joe Biden y Ken Salazar, vienen meses difíciles.

Por principio está Donald Trump.

El expresidente y casi seguro candidato en 2024 ya mandó el primero de sus mensajes al mostrar la facilidad con la cual dobló a México vía el canciller Marcelo Ebrard.

El magnate está en lo suyo y de eso aquí tenemos nuestra vivencia cotidiana, en la agitación de las campañas de los candidatos de su partido.

Se juega su futuro y no oculta el propósito inminente: recuperar en noviembre el control del Senado y de la Cámara de Representantes para encaminar su segundo mandato.

Será un gran avance para debilitar más al Partido Demócrata y, dos años después, quitarle la Casa Blanca perdida en 2020.

DONALD TRUMP Y GREG ABBOTT

Donald Trump, por desgracia, no predica solo.

Es el líder de los republicanos y gran parte de los aspirantes a competir en las elecciones de noviembre lo ven como el núcleo de su lucha.

Varios de ellos, precandidatos en las Carolinas, Florida, Arizona, Texas más, ya mostraron algunas armas y la migración será tema central.

Para desgracia de México, como vimos hace seis años.

En adición, el gobernador Greg Abbott va por la segura y cómoda reelección texana como paso intermedio para aspirar luego a la Casa Blanca.

Ya llegará el momento de confrontarse con Trump en pos de la bandera republicana, pero mientras ya trae conflicto con México y el Presidente ha recogido el guante:

-Yo le diría que le baje una rayita…

A la vez, descalificó los acuerdos firmados por Abbott con Francisco García Cabeza de Vaca, Samuel García, Miguel Riquelme y Maru Campos, casualmente todos opositores.

De seguro Abbott se ríe del exhorto presidencial y acentuará sus ataques y sus medidas xenófobas en perjuicio del país, pero más de sus vecinos Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y Chihuahua.

DETALLE DE BIDEN A MOCTEZUMA

Hay, empero, buenos signos.

Joe Biden impulsa la eliminación del llamado Título 42, impuesto por Donald Trump para expulsar -a México, ¿a dónde más?- a migrantes por razones sanitarias.

Sería un respiro si pasa por el Congreso y ahí deben influir los buenos oficios y relaciones del embajador mexicano Esteban Moctezuma.

El diplomático se ha entrevistado con Juan González, director senior para el Hemisferio Occidental, como parte de los preparativos para la Cumbre de las Américas.

Acudió con el canciller Marcelo Ebrard ante varios altos funcionarios y hubo detalles en los cuales está involucrado el presidente Biden.

Moctezuma se hizo las pruebas PCR de rigor tras estar con el secretario de Estado, Mike Pompeo, y las repitió por cuenta propia.

Salió positivo y luego informó al Gobierno estadounidense de su contagio.

En respuesta, Biden comisionó a un colaborador cercano para agradecerle el reporte y estar al pendiente de su mejoría.

Ésta avanza, aunque la voz de Moctezuma seguía débil aún el fin de semana. (José Ureña, 24 Horas, México, p. 3)

Obrador está exportando malas ideas

El gobierno mexicano está convenciendo a presidentes de toda Latinoamérica de implementar políticas sociales inefectivas. Esto es cruel e innecesario. La ceguera de López Obrador ante los malos resultados de sus programas debe quedarse en casa y no infectar a todo Centroamérica.

No es secreto de nadie que Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro han dado pobres resultados.

El primero ha incentivado la deforestación y la substitución de selva por árboles frutales. Según el World Resources Institute el programa es responsable de haber deforestado 73 mil hectáreas causando la pérdida de hasta 8.9 millones de toneladas de CO2 tan solo en su primer año de operación. Además, el uso de los recursos es poco transparente y la Auditoría Superior de la Federación ha detectado irregularidades por 900 millones de pesos. Aun así, el programa continúa creciendo y hoy tiene un presupuesto 78% superior al de 2019.

Por su parte, Jóvenes Construyendo el Futuro está mal focalizado. Varios municipios tienen más becarios que jóvenes y en los municipios con mayor desempleo el programa no llega. Peor aún, los becarios han suplido a trabajadores que anteriormente tenían sueldos más altos y prestaciones, y no queda claro que la capacitación que reciben sea efectiva para su posterior contratación.

Aun así, López Obrador ha convencido a más de un gobierno extranjero de implementarlos con exactamente las mismas reglas de operación que en México.

Así, en El Salvador, según datos oficiales, ya hay 10 mil perceptores de Sembrando Vida. Los 240 dólares de apoyo son depositados de manera directa por el gobierno de México mediante el Banco del Bienestar y según se ha prometido, la cantidad de beneficiarios se duplicará.

Honduras tiene otros 10 mil beneficiarios de ambos programas y un presupuesto de 30 millones de dólares proveniente de México. De hecho, la Secretaría de Relaciones Exteriores frecuentemente difunde videos de hondureños agradeciéndole directamente a López Obrador por el apoyo.

El gobierno de Haití y Belice recientemente firmaron una carta compromiso para instrumentar Sembrando Vida en su territorio. Y el de Perú recibió a una comisión de funcionarios mexicanos para aprender sobre la aplicación de los programas. Según ha dicho el gobierno mexicano, muy pronto países como Cuba, Guatemala y República Dominicana también podrán implementarlos.

El riesgo que supone exportar programas sociales inefectivos a Latinoamérica es alto y tendrá consecuencias para México.

La deforestación de Sembrando Vida aumentará la crisis climática y con ello la migración de paso hacia Estados Unidos. México tendrá cada vez más presión para contener estos flujos.

Lo mismo sucederá si los becarios de Construyendo el Futuro terminan el programa sin conseguir trabajo, como sucede en México. Peor aún, si los países empiezan a pagar por los apoyos ellos mismos, ello podrá afectar sus precarias finanzas y crear Estados aún más disfuncionales.

Celebro que el gobierno mexicano tenga una política diplomática con contenido social y busque posicionarse como un líder de la región. Me parece extraordinario que López Obrador solidifique relaciones con el sur y apoye a los más necesitados de todo el continente.

Lo que no me parece correcto es que López Obrador exporte programas que han probado ser a todas luces disfuncionales. Exportar malas ideas no nos hace héroes, nos hace parte del problema. (Viri Ríos, Milenio, Política, p. 10)

Trascendió

Que la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador a Belice dejó buena impresión entre sus autoridades, y si bien el primer ministro, John Briceño, lamentó que la estancia del mandatario mexicano haya sido muy corta, agradeció la implementación del programa Sembrando Vida en su país. De hecho, quedó tan satisfecho con el encuentro que extendió la invitación al titular del Ejecutivo para que pueda visitar en el futuro esa nación y conozca atractivos y oportunidades de inversión.  (Trascendió, Milenio, Al Frente, p. 2)