Opinión Migración 090823

¿Para qué sirve una política migratoria racista?

El pasado 1 de julio, en Florida, entró en vigor la ley SB1718 propuesta por el gobernador Ron DeSantis, la cual es claramente antiinmigrante. En Texas, también se está exacerbando dicha postura con la operación Lone Star. Pero más que ser medidas para detener la migración, son acciones en contra de los trabajadores inmigrantes que los obliga a entran a Estados Unidos de forma irregular, para convertirlos en criminales. Sin embargo, su mercado laboral necesita de ellos, por al menos dos razones: primero por el envejecimiento de su propia fuerza laboral, y segundo porque son trabajadores especializados que cubren actividades fundamentales de la economía a muy bajo costo, y que los trabajadores nativos desprecian.

En Estados Unidos se pagan muy bajos salarios a los trabajadores mexicanos, como ya comentamos, al convertirlos en criminales se les impide exigir el respeto a sus derechos humanos y laborales, y otro mecanismo es seguir reproduciendo relaciones sociales construidas sobre un sistema capitalista y de supremacía blanca, que orilla a los trabajadores extranjeros en general, y a los mexicanos en particular a incorporarse en los trabajos catalogados como 3D (dangerous, difficult, dirty).

El recrudecimiento del ambiente hostil contra los inmigrantes debe entenderse también en el contexto de sus tiempos políticos. El gobernador de Florida busca ser el candidato presidencial del partido más conservador, y su contrincante a vencer es Donald Trump. Para DeSantis, el tema migratorio sigue siendo estratégico, como lo fue para el expresidente. El discurso consiste en señalar a los trabajadores extranjeros como los culpables de todos los males internos, esto permite no comprometerse a solucionar los graves problemas como son el consumo de drogas, la población sin casa, el aumento de su deuda, y la desigualdad social, por señalar algunos.

Regresando al tema migratorio, si en verdad el objetivo de la política migratoria estadounidense fuera detener a los inmigrantes irregulares, no se explica cómo han llegado más de 6 millones de mexicanos sin documentos. En 2022, el total de latinos en el mercado laboral estadounidense fue de 16,327,971 (IPUMS CP 2023), representando el 9.9% de toda la fuerza laboral, por su parte los trabajadores mexicanos (con y sin documentos) suma ron 7,879,616 (IPUMS CP 2023), el 4.8% del total de la población trabajadora en Estados Unidos, y casi la mitad de la población latina en dicho país (48.3%).

En Florida, la mano de obra latina representa el 23.8% y en Texas 14.7%. En el estado del gobernador Ron DeSantis, los mexicanos representan el 9% de los latinos, mientras que, en el estado de Greg Abbot, son el 71.3% de la mano de obra latina, estamos hablando de más de un millón y medio de trabajadores mexicanos. Las medidas anti migratorias de los gobernadores de Florida y Texas, son expresión del racismo, que se entrelazan muy bien con los intereses de los dueños de las empresas que acumulan sus riquezas a costa de la pobreza en la que viven nuestros connacionales.

Sin embargo, desde mediados del siglo XX, está probado por la biología, la genética, y la antropología que las “razas humanas” no existen, porque todos los humanos, somos idénticos en un 99.9% de nuestro ADN. (Patricia Pozos Rivera, El Universal, Opinión, p. A15)

Las cifras pesan

Los relatos se hacen creíbles cuando se construyen con cifras forjadas con el método científico. Este enunciado se confirma con el nuevo encontronazo entre la DEA y el Presidente por unas cifras difundidas por la primera.

Ese choque se liga con un absurdo. Pese al protagonismo de las organizaciones criminales, carecemos de algo tan elemental como un diagnóstico confiable sobre la evolución de su poderío. Es posible que los gobiernos de México y Estados Unidos hayan optado por no hacerla para no alarmar a la ciudadanía.

El vacío explica el impacto mediático de las afirmaciones hechas el 27 de julio por la titular de la DEA, Anne Milgram, en el Congreso de su país. Aseguró que los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación tienen 44,800 “miembros, asociados, facilitadores e intermediarios financieros (brokers)” distribuidos en los 50 estados de la Unión y en más de 100 países.

La cruzada de Milgram se asienta en un relato creíble por lógico. Según Milgram, la DEA redefinió su misión para centrarse en el fentanilo y en los dos cárteles mexicanos a quienes responsabiliza de la muerte de 110 mil estadounidenses en 2022. Para establecer su poderío recuperaron la estrategia con la cual descabezaron y fragmentaron a las Cinco Familias neoyorquinas en los años ochenta: crear grupos especializados en la producción de inteligencia sobre los dos cárteles para, con esa información, movilizar a su ciudadanía y a las otras dependencias del Ejecutivo.

Al presidente mexicano le molestó la cifra de los 44 mil y la cuestionó desde su trinchera habitual preguntando “¿qué pruebas tienen?”. Su irritación es lógica porque contradice el triunfalismo de su discurso. Sin embargo, también lanzó dos frases desconcertantes: “nosotros no tenemos esa información” y “ojalá y nos dieran más detalles”. Desconcierta porque eso quiere decir que lleva cinco años en el cargo sin pedir un diagnóstico sobre la presencia global de dichos cárteles a las embajadas, consulados y agregadurías militares mexicanas.

Carecemos de un cálculo sobre los recursos humanos de los grupos criminales en México. Omisión absurda porque los Guacamaya Leaks confirman que este gobierno tiene un Centro Nacional (Cenfi) y cinco Centros Regionales (Cerfis) para la Fusión de Inteligencia (manejados por el CNI, la Sedena y la Marina) que regularmente hacen diagnósticos precisos sobre la presencia criminal en espacios geográficos delimitados. ¿Por qué, entonces, el Presidente no les ordena un diagnóstico agregado sobre su poderío en todo el país? ¿Por qué los comités del Legislativo no han tomado la iniciativa en esa dirección?

El vacío de información lo están llenando académicos, periodistas y consultores. Eduardo Guerrero, director de Lantia Intelligence, escribió dos columnas al respecto en El Financiero. En el texto del 7 de agosto sostiene, con base en fuentes públicas, que el núcleo central de los cárteles es de 23,600 personas con las cuales el de Sinaloa tiene presencia en al menos 104 municipios y el de Jalisco en 354. También dice que los cárteles asignan entre 15 y 25 integrantes por cada 100 mil habitantes. Es un cálculo conservador porque Guerrero reconoce haber dejado fuera a los narcomenudistas, cobradores de cuota y halcones.

Añado un cálculo tomado de la historia de las mafias estadounidenses. Durante su época dorada, la “Comisión” que las regulaba tenía registrados en sus libros a cinco mil “soldados” distribuidos de manera desigual entre las diferentes Familias. Cada uno de esos “soldados” tenía un séquito de diez “wannabes” (“quienes aspiraban a ser soldados”). Con ese criterio, el personal de los dos cárteles dentro de México rondaría los 236 mil efectivos. Esta comparación -pendiente de verificación- se basa en que las mafias de Estados Unidos han sido modelo para algunos cárteles.

Falta por establecer la magnitud de los miembros de organizaciones de menor tamaño. En junio Lantia me proporcionó una cifra: además de los dos grandes cárteles, México tiene 75 mafias de tamaño medio y 507 bandas pequeñas. Finalmente, nos falta saber más sobre la magnitud y características de las bases sociales del crimen organizado.

Son cálculos tentativos pero necesarios. Establecer la magnitud del riesgo nos permitirá valorar las estrategias de los candidatos a la Presidencia. Las cifras pesan.  (Sergio Aguayo, Reforma, Opinión, p. 9)

Repensar / Entender la frontera

Frecuentemente nos llega información sobre la problemática en las ciudades mexicanas que hacen frontera con Estados Unidos, pero poco nos enteramos de lo que sucede en las poblaciones estadounidenses del otro lado.

En el caso de la frontera con Texas (1,241 kilómetros), sabemos que el gobernador Greg Abbott ha emprendido una guerra contra lo que llama “política de fronteras abiertas de Joe Biden”.

Ha construido muchas millas de muro y recientemente dispuso la colocación de una barrera flotante en el río Grande, a la altura de Eagle Pass. Creó una fuerza táctica para capturar y deportar a inmigrantes ilegales y a otros los envió en autobuses a ciudades santuario, como New York, Chicago y Washington.

 

En Texas, desde 2004, hay más población hispana que blanca. Es además el segmento que más crece, no sólo por la migración, sino también por su mayor fecundidad: representan 50% de los nacimientos. Por lo mismo, los jóvenes hispanos son mayoría y en las escuelas hay más niños con apellido español que anglosajón.

Al mismo tiempo, es un estado sólidamente republicano. A pesar de sus políticas antimigrante, Donald Trump ganó allá la elección en 2016 y 2020 y tanto el senador Ted Cruz como Gregg Abbott se han reelegido dos veces.

Para entender ese contrasentido, hay que conocer la realidad socioeconómica y política del Estado.

El río ya no es Grande ni Bravo

Los condados fronterizos están entre las zonas más pobres de la Unión Americana. Y los del Valle del Río Grande, a dos horas por carretera de Monterrey, parecen del tercer mundo.

En realidad, el Valle no es valle. Es el delta aluvial del río, cuyos canales y barras van variando en función de la fuerza de la corriente y de los sedimentos de limo, arena y arcilla que trae. También, cuando hay huracanes.

El río se forma con el deshielo de las montañas Rocallosas y por las torrenciales lluvias veraniegas. Actualmente sólo llega al golfo de México 20% de su flujo, por lo que ya no es navegable en su parte final y tiene partes estrechas y poco profundas, de corriente lenta, por las que se puede cruzar con cierta seguridad.

Excepto Harligen, que fue fundada por pioneros del norte, todas las poblaciones de la región son casi 100% de personas de origen mexicano. Las calles y las tiendas tienen nombres en español. Pocos aprenden a hablar el inglés, a comer sin tortilla o a escuchar música que no sea ranchera.

La población de esa región se incrementó al final del siglo pasado, cuando los que lograban cruzar la frontera no se arriesgaban a internarse más, para evitar los puntos de revisión migratoria.

Muchos viven hacinados en campamentos, cerca de los campos de cultivo, respirando pesticidas todo el tiempo.

Otros compraron pequeños lotes en tierras arenosas, en las llamadas “colonias”, sin agua corriente, drenaje, electricidad o calles pavimentadas; muy lejos de las áreas urbanas y de los servicios médicos o educativos. Habitan al principio en tejabanes, luego en remolques y, finalmente, en casitas de una recámara.

Pocas de las más de mil colonias han logrado incorporarse como ciudades, con lo que consiguen, después de años de esfuerzos, subsidios para urbanizar y que se establezca una oficina postal y una escuela primaria.

Algunas ciudades, como Laredo y McAllen, progresaron por el contrabando y luego por el creciente comercio transfronterizo. Otras, como Brownsville, porque su aeropuerto fue, por muchos años, la última escala para cargar combustible antes de viajar al sur del continente.

El resto de las poblaciones sobrevive por la actividad agropecuaria y por los cupones de comida. La abundancia de mano de obra hace que los sueldos sean muy bajos.

Por eso no son bienvenidos nuevos migrantes, sobre todo los jóvenes, con los que los dueños de las granjas y ranchos sustituyen a los mayores de 40. Hay rechazo, sobre todo, hacia los centroamericanos y caribeños, a los que no consideran hispanos, sino latinos.

Durante muchos años respaldaron mayoritariamente a los demócratas, que les prometían poner clínicas y escuelas, además de ofrecerles un procedimiento fácil y rápido para obtener la residencia y la ciudadanía. Decepcionados porque poco de eso sucedió, cada vez votan más por los republicanos, que, al menos, limitan la población flotante que les arrebata empleos y servicios. Y porque han permitido que lleguen al Congreso un par de nativas de la zona. (Alejandro Gil Recasens, El Financiero, Mundo, p. 28)

Trópicos / Lágrimas en el desierto

Ella supuso que sería fácil cruzar el camino. Se fijó una meta: reencontrarse con su esposo para celebrar el cumpleaños número 8 de su hijo, a quien llevaba consigo casi en hombros. Se subieron a un autobús en la Ciudad de México, una noche de julio, rumbo a la frontera con Estados Unidos. La joven tiene 25 años.

Históricamente, miles de indocumentados han cruzado la frontera entre México y Estados Unidos, bajo las inmisericordias de los ‘polleros’ o ‘coyotes’, explotadores que azuzan y exprimen los ahorros y vidas de quienes poco tienen. Adoradores de la pobreza ajena y del miedo que provocan grupos criminales, que en América Latina se han apoderado de bastos territorios.

La joven de 25 años dejó su pueblo en el Estado de México, a pesar de que recibía remesas mensuales de su esposo, que hacía un año abandonó México para nunca regresar. Los migrantes ilegales saben que si logran pisar tierra estadounidense sanos y salvos, el siguiente paso es perpetuarse en una especie de limbo que se vive entre la obtención de los dólares y la distancia de sus orígenes. Asumen de antemano que, sin papeles, regresar a México es regresar al pasado, a la escasez, al fracaso.

Él se dedica a la construcción, como miles de indocumentados. Su mano de obra barata e ilegal, al mismo tiempo, significa seguir construyendo la boyante economía estadounidense. Juego cínico que ha practicado el gobierno “gringo”: mientras se hacen que no los ven, dejan que sigan erigiendo sus rascacielos y colonias de lujo; les complican su permanencia legal, pero al mismo tiempo, explotan sus talentos.

Por amor a su marido, ella dejó también su pequeño negocio y a sus otros amores, su familia compuesta por su padre y varias hermanas. Sus sentimientos profundos la cegaron ante las advertencias de no arriesgar su vida bajo las adversidades extremas de cruzar la frontera, y de esos que comercian con las esperanzas de los más necesitados.

Tuvieron razón, la ilusión y desasosiego de la joven de 25 años se topó de golpe con la durísima realidad. De pronto, de un momento a otro, su cuerpo comenzó a vivir una tortura. Después de depositar su confianza y dinero en los ‘coyotes’, el suplicio fue en aumento. La primera señal fue sentirse hacinada entre decenas de migrantes en falsas casas de seguridad a la espera del pitazo nocturno que les llevaría a cruzar, sujetos a objetos flotantes, el Río Bravo, y después, andar durante kilómetros, por el desierto. Para los ‘polleros’ hay una máxima, si alguien se queda en el camino, lo abandonan, pues no pueden arriesgar a los demás de ser detenidos.

La segunda señal fue en el desierto. Ella comenzó a sentir mareos, debilidad en diversas partes del cuerpo, escalofríos. Le faltaba aire y sabía que algo andaba muy mal dentro de sí. No obstante, aún intentaba seguir el ritmo de los demás, apresurado y temeroso, junto con su hijo de la mano, ya le era imposible cargarlo. Cada kilo de más que cargaban, bajo esas condiciones, era el equivalente a una tonelada de piedras. Un paso más, otra tonelada y desfallecer. Por ello se van despojando de recuerdos, ropa, juguetes… el agua y la comida la van depositando en sí mismos.

La joven comenzó a sentir más mareos y nauseas. La vista se debilitaba y sus piernas respondían cada vez menos. La mirada de su pequeño hijo la ayudaba a recobrarse, hasta que no pudo más. Cayó en la dura y caliente tierra y el grueso del grupo continuó su camino a pesar del llanto de varias mujeres que gritaban horrorizadas por dentro. Estaba prohibido gritar, ya que podría alertar a los perros policías que probablemente se encontraban a la distancia, invisibles, pero al acecho. Para todos, todo estaría perdido.

No obstante, el hijo arrodillado y llorando, a lado de su madre desfallecida, fue intolerable para un grupo de mujeres que regresaron, después de 50 pasos, por él. El horror de quien pronto cumpliría 8 años, se quedó sembrado en sus ojos. Después de arrebatarlo de su madre, le hicieron seguir caminando. Su destino, de haberse quedado entre la sequedad del desierto, hubiera significado su muerte.

Cada kilómetro que avanzaba el grupo era uno más de esperanza, pero otro más de sufrimiento físico y emocional. Después de 20 kilómetros de donde dejaron a la joven de 25 años, llegaron al pequeño pueblo estadounidense. Los letreros en inglés y español, se mezclaban. El grupo que logró llegar sentía alivio y desconcierto, cansancio y desesperación. La pregunta que todos se hacían era ¿y qué sigue?

Abandonaron al niño de casi 8 años con la policía. Él, con palabras frías, cortadas, casi mudas, señaló la dirección donde se había quedado la madre desprendida de sí misma. Después de 2 horas, lo servicios forenses y la policía regresaron con varios cuerpos encontrados en el camino. El niño llevaba consigo el teléfono de su padre, a quien finalmente le llamaron. Llegó lo más pronto que pudo a la pequeña ciudad, desde Atlanta. Le entregaron al niño que llevaba dos noches en un albergue, y ambos lloraron ahogándose.

El padre comenzó a investigar dónde podría encontrar a su pareja. Le informaron que en una morgue estaba una mujer con una identificación con el nombre de su esposa, sí, la joven de 25 años. No obstante, no pueden concretar nada aún, hasta que los engranes de las burocracias de ambos países pudieran mostrar documentos oficiales para cotejar huellas, cicatrices, señas del frío cuerpo. La familia en México sigue esperando noticias de su hija, de su hermana. Mientras tanto, aún guardan esperanzas. (Omar Cepeda, El Financiero, Opinión, p. 29)

Rozones

 INTERPOL CANCELA FICHA ROJA

Decisión relevante, nos dicen, la que tomó Interpol de cancelar la ficha roja de búsqueda que había emitido contra el exdirector de Pemex, Carlos Treviño. Sobre todo, se ha informado, porque concluyó que existen irregularidades en el proceso que impiden que éste se lleve a cabo de manera justa. Entre otras, que antes de que le fuera notificado que iniciarían un proceso en su contra, se enteró por la prensa; además, porque se le entregó una copia de la carpeta de investigación con documentos ilegibles y se intentó que compareciera en un penal de máxima seguridad en lugar del reclusorio capitalino. La Comisión de Interpol que revisó el caso determinó que los argumentos de Treviño son válidos. La ficha que se invalidó había sido emitida en noviembre de 2021. Ahí el dato. (Rozones, La Razón, LA DOS, p. 2)

Política cero / Comunistas en la oposición

En la sección de viejos ridis del sector opositors, Alititititito Moreno se lleva las palmas, las orejas y el rabo. En un acto de profundo humor involuntario, alegó que la oposición es más bonita que ninguna, que los conservas en almíbar son chidos y que en todo caso cualquier problema entre derechairos es culpa de AMLO y el virus comunista. Por eso irá a la ONU (en cuanto le expliquen que no es la CTM) a denunciar a la Cuatroté por utilizar el virus NoMaMarx diseñado para acabar desde dentro a la oposición que ahora se la pasa peliando. Todo en un tonito un poquito histérico como el de Charly Loret ahora que busca desesperadamente fabricar cortinas de humo ante la posibilidad de que Israel Vallarta, víctima revictimizada de los montajes de su jefe, García Luna Productions, salga libre.

 

Así, la única manera que encontraron para enfrentar las densas broncas intestinas fue, lógicamente, montando otro organismo cursi llamado Misión de Acompañamiento Cívico. Este se encargará de checar que el proceso de elección de los candidatos no esté atiborrado de anomalías, abusos y trácalas, como es previsible al estar sancionado por el PAN, el PRI y el PRD, para que gane de manera nada previsible y legítima Xóchitl Gálvez, que tiene mucha botarga que le pisen. Es tan brillante que consiguió un amparo para que AMLO no mencione su Cártel Inmobiliario, cuando es el único que le da algo de rating, pobre.

Lo mejor es que este grupúsculo, que es menos ciudadano que Movimiento Ciudadano, trae personajes hermanados con el Yunque y profundamente Kukluxpanistas, la ñora hiperviolenta de los seudochalecos amarillos, ex consejeros del IFE, seres hiperconservas en almíbar, fanátiques de Claudio XXX e intelectuales chumelizados como Pepe Toño Crespo. Más contlapaches del derechairismo internacional, dispuestos a constatar que el proceso no sea fraudulento mientras gane Lady X. Solo les falta Verástegui disfrazado de Donald Trump.

Es divertido que Markitititito, Alitititito y Zambranitititito armen tanta faramalla contra los libros de texto comunistas y para ello convocaran ooootraaaaa veeeezzzz a los mismos abajofirmantes krauzistas y anexos de siempre (además de personajes de dudosa categoría como Acosta Naranjo, Luis Téllez, Chayito Robles, el Güero Castañeda), en un desplegado que parece redactado por Vicente Vox. Mejor hubieran protestado contra las boyas asesinas de migrantes que ha puesto Abbott, el góber ojeis de Texas, y habrían ganado más rating, pero no se les da.  (Jairo Calixto, Milenio, Al Cierre, p. 39)

ConSciencia / Transferencias del gobierno y remesas, ¿a quién benefician?

Durante el periodo 2018-2022, según la Encuesta de Ingresos de los Hogares (Enigh), los ingresos por concepto de transferencias han aumentado en promedio un 136 por ciento real, manifestándose este crecimiento en todos los deciles de la población.

Como porcentaje de los ingresos totales, las transferencias constituyen el 17 por ciento en promedio, aunque se concentran más en los deciles más pobres, donde éstas constituyen casi el 40 por ciento de los ingresos del decil más pobre y el 15 por ciento del más rico.

El 50 por ciento de las transferencias totales está constituido por jubilaciones y pensiones, el cual ha crecido un 40 por ciento real, y se concentra en los deciles de ingresos más altos de la población. Somos más viejos, pero nuestros pensionados tienen mejores ingresos.

A las pensiones y jubilaciones les siguen en importancia las transferencias provenientes de programas gubernamentales, que constituyen el 16 por ciento de las transferencias totales, concentrándose en los deciles más pobres: constituyen el 40 por ciento en el decil más pobre, entre un 20 a un 30 por ciento de las recibidas para los cuatro deciles siguientes, pero también constituyen entre el 10 y el 20 por ciento de los deciles de los ingresos más altos de la población.

En 2018, las transferencias gubernamentales nada más constituían el 9 por ciento de las transferencias totales recibidas por la población y sus beneficios estaban mucho más concentrados en los primeros deciles más pobres. Es decir, las transferencias gubernamentales se han ciertamente concentrado en los deciles más necesitados, pero han alcanzado más beneficios también para estratos de mayores ingresos. Es posible que esto se deba a la pensión de adultos mayores, que es para todos.

Las remesas nada más significan el 6 por ciento de las transferencias totales recibidas y están distribuidas a lo largo de todos los deciles de la población. Sus montos de ingresos reportados son significativamente pequeños (25 mil millones) en comparación con los montos oficiales de ingresos de remesas al país (500 mil millones). Ciertamente, puede deberse a un problema de sub-reporte, pero las diferencias son tan altas que algo más está pasando. (Patricia Armendáriz, Milenio, Al Frente, p. 3)

CARTONES

Cartón 09 agosto

(Calderón, Reforma, Opinión, p. 9)