Protesta de africanos, una bomba de tiempo.- Otra vez los migrantes de origen africano que se encuentran en la estación Siglo XXI en Tapachula, Chiapas, protestaron quemando neumáticos frente al albergue migratorio porque autoridades no han regularizado su estancia en el país. Con ésta suman ya cuatro veces que los inconformes protagonizan una protesta y cada vez son más los que participan; incluso ayer algunos amagaron con realizar caravanas hacia la capital mexicana. Ojalá autoridades del Instituto Nacional de Migración no minimicen las quejas, pues la “piedrita en el zapato” podría convertirse en una roca. (La Razón, Opinión, p. 2)
Preparan “recepción” a Sánchez Cordero.- Amenazantes se vieron ayer diputados de oposición en San Lázaro, a unas horas de la comparecencia de la titular de Gobernación, Olga Sánchez Cordero. Panistas y priistas anticiparon que “le estamos preparando una ‘buena recepción’, no se podrá quejar”. “Seguridad y migración, los temas que serán piedras en sus zapatos”, exclamó un vicecoordinador panista. Así esperan hoy a la funcionaria para la Glosa del I Informe de Gobierno. (El Financiero, Nacional, p. 37)
Desde hace décadas, desde 1968, con algunas excepciones, los sucesivos gobiernos han faltado a su tarea de mantener el orden público y de resguardar los derechos de miles de ciudadanos para que no se les tilde de represores. El derecho al libre tránsito es interrumpido de manera cotidiana; la propiedad privada cuando hay manifestaciones no se protege y la reparación del daño no se hace realidad; el patrimonio de la nación es destruido sin consecuencias.
La novedad es que lo que antes eran expresiones espontáneas y legítimas del pueblo, ahora son expresiones vandálicas perpetradas no por anarquistas –de izquierda y con valores e ideales profundos–, sino por conservadores y simples provocadores. En 2014, cuando algunos grupos que protestaban por Ayotzinapa quemaron la puerta de Palacio Nacional no hubo pronunciamiento condenatorio alguno. Hoy sí. Los policías que hoy protestan por no querer ser incorporados a la Guardia Nacional en las condiciones ofrecidas, no tienen representatividad, son acusados de ser un cuerpo corrupto, una “corporación echada a perder” que quieren politizar el asunto. Antes no, antes eran pueblo. Hoy son, de acuerdo al titular del Instituto Nacional de Migración, fifís acostumbrados a dormir en hoteles y comer buffet. Las mujeres que defienden sus derechos en la calle, ahora son provocadoras. Antes, sus reclamos eran legítimos. Los taxistas que paralizaron el lunes la CDMX sólo representan el 0.4 de ese sector y “están enojados por las acciones anticorrupción de su gobierno” (Claudia Sheinbaum). (María Amparo Casar, Excélsior, Nacional, p. 16)
No deja de ser importante y hasta optimista la noticia difundida ayer sobre la forma en que nuestros migrantes a Estados Unidos han sido rebasados ya en el curso del último trimestre por los centroamericanos. La noticia, difundida semanas atrás por Patricia Sulbarán Lovera, corresponsal de BBC News Mundo, en Los Ángeles, EUA, fue así:
“En el crecimiento futuro de la economía de Estados Unidos, los latinos, especialmente los mexicanos, tendrán un papel protagónico. “De una población de casi 57 millones de latinos en EE.UU., más del 63% es de origen mexicano, es decir, más de 36 millones de personas.
“Esto incluye a los inmigrantes mexicanos que residen en Estados Unidos y a los estadunidenses que, en el censo, se identifican como de origen mexicano. “Son cerca de 15 millones de personas que tienen mayor poder adquisitivo que sus padres, lideran el aumento en el ingreso a las universidades, han irrumpido con fuerza en el mercado laboral y tienen ganas de emprender.
“Creen más en el sueño americano que el resto de los estadunidenses, en el sentido del valor del trabajo duro y la movilidad social entre generaciones”, explica López. (Leopoldo Mendívil, La Crónica de Hoy, Opinión, p. 2)
Andrés Manuel López Obrador ofreció una y otra vez romper con el pasado y hacer cambios profundos pero nadie podía imaginar que uno de los primeros temas en los que cumpliría de manera drástica su promesa sería en el de la postura del Estado mexicano frente a la migración indocumentada. En un día, tiró a la basura no sólo la tradición de México y la visión tradicional de la izquierda mexicana sino también su postura personal —con la que llegó al gobierno unos meses antes— y aceptó considerar “ilegales” a los migrantes sin papeles, desplegar más de 20 mil militares para detenerlos, recibir en nuestro territorio a miles de personas que ya habían cruzado a Estados Unidos y solicitado asilo para que esperaran en México una resolución, e impedir físicamente que mexicanos y extranjeros cruzaran hacia el país vecino.
A finales de septiembre pasó con poca atención pública la denuncia de la política migratoria de este gobierno que hicieron una decena de organizaciones civiles mexicanas e internacionales ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Advirtieron también que el gobierno mexicano puede incurrir en responsabilidades legales internacionales al aplicar una estrategia de detención sistemática de personas solicitantes de protección, incluidos niños y niñas, y criminalización de las personas y grupos que se organizan para ayudar a los migrantes, que se ha materializado en persecución judicial.
Es un hecho que la situación preocupa internacionalmente. La mirada de los organismos multinacionales y las instancias regionales de derechos humanos no se desviará con alguna frase ingeniosa en la conferencia mañanera. El tema no se va a ir. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. 2)
A la misma velocidad con la que el gobierno de EU comenzó su plan de deportación de paisanos, de este lado de la frontera creció un negocio: el de los call center bilingües. Muchos de quienes cayeron en las redadas de la policía migratoria (ICE) llevaban toda su vida en ese país y su nivel de inglés es muy superior a quien aprende en México el idioma.
Los deportados “son valiosos porque saben, además, sobre la cultura estadunidense. En ventas, pueden usar ese conocimiento para entablar pequeñas conversaciones, encontrar intereses compartidos y establecer rápidamente una buena relación para cerrar una venta., dijo en un reportaje de Los Angeles Times, Jason Heil, fundador de firmas mudadas a Tijuana, Redial BPO.
“Entrevisté a un operador que tenía terminado high school, que toda su vida estuvo fuera del país y que en un mes bueno podía ganar entre 25 y 30 mil pesos”, me explica Alfredo Hualde, profesor e investigador del Colef, especializado en empleo y movimientos migratorios.
Solo en Tijuana, según Los Angeles Times, en los últimos años pasaron de 10 a 60 los centros de contacto con servicios bilingües. ¿Dónde los reclutan? Organizan ferias de empleo —sobre todo en Tijuana— “donde claramente dicen que ellos no discriminan, que no les importa lo que hicieron en el pasado ni su historia ni sus tatuajes”, agrega Hualde. También la búsqueda de personal se hace a través de la Casa del Migrante, y con carpas de reclutamiento cerca de las universidades en las ciudades fronterizas. (Bárbara Anderson, Milenio Diario, Negocios, p. 26)
Varios de los asuntos que afectan la región mesoamericana están en los campos de la seguridad y la justicia, con impacto directo en el fortalecimiento de capacidades gubernamentales en el ambiente político.
Entre ellos, la epidemia de dengue que está comprometiendo recursos públicos en la región, las dificultades para el logro de acuerdos para una migración segura y ordenada, y las denuncias de corrupción gubernamental con características transnacionales.
Uno de los países más afectados es Honduras. La Organización Panamericana de Salud hizo, también, un llamado para que se fortalezcan esfuerzos ante la epidemia, considerada un problema de salud en toda la región.
Las dificultades para el logro de un acuerdo migratorio integral regional permanente entre los países de destino, tránsito y origen no permiten una solución estructurada capaz de llegar al objetivo que permita la protección integral de personas que requieren migrar. Las negociaciones bilaterales de países con EU, como en el caso de Honduras, Guatemala y El Salvador no han resultado en un acuerdo definitivo. (Guadalupe González, El Heraldo de México, Orbe, 29)