Los flujos migratorios, han sido una constante en la humanidad. Un fenómeno que claramente ha marcado las identidades sociales de diversas maneras, y donde la tragedia puede mezclarse con el beneficio de toda una comunidad. Guerra, pobreza, enfermedades, creencias religiosas, etnia, etc., pueden ser la causa, representando buena parte del traslado humano que lastima, pero al mismo tiempo vivifica.
Todos podemos remontarnos a la riqueza experiencial adquirida por los Países Bajos cuando miles de judíos fueron expulsados de España hacia el siglo dieciséis, con una miopía sorprendente, pues muchos de estos llamados sefaraditas, poseían la experiencia acumulada de haber habitado en uno de los grandes califatos del Islam, una de las grandes sociedades de su época bajo el califato Omeya de Córdoba, rico centro cultural, que nutrió el espíritu de miles de seres humanos en una era donde España subyacía en plena reconquista, y gozaba de cierto rezago económico y cultural frente a otras regiones de Europa, y donde la fe, era instrumento de guerra tras siglos de conflictos. La herencia del otrora califato, más tarde asentada en el reino de Granada, último bastión del islam en Iberia, aún mantenía una comunidad próspera sefardí que sucumbiría con la entrada de los cristianos en la tierra nazarí.
(Luis Monteagudo, Contraréplica, Online)
El 18 de septiembre, el Consejo General del Instituto Electoral de la Ciudad de México emitió los Lineamientos para el registro de la diputación migrante que será electa por el principio de representación proporcional, para el proceso electoral local 2020-2021.
El documento contiene las reglas para regular los registros de las candidaturas que postularán los partidos políticos; el sistema de votación; la promoción de las candidaturas y el ámbito territorial en el que se realizarán; así como el cómputo total de la votación, declaración de validez y entrega de constancias a quien obtenga la mayoría de los votos.
(Moisés Vergara, Contraréplica, Online)
La holgada popularidad presidencial es indudable, oscila en el 60% de aceptación, no obstante, invariablemente es conveniente sumar voluntades, ningún aliado sale sobrando. En cuanto a los proyectos emblemáticos de la actual administración, AMLO va derecho y no se quita, mostrándose satisfecho por la implantación de sus asistenciales programas sociales, orgulloso con la creación de nuevos organismos oficiales y la disolución de otros, ufano de la solvencia económica de la hacienda pública tras haber enfrentado la pandemia apoyando a los de abajo sin necesidad de haber contraer deuda, optimista con la inversión y planes a desarrollar conjuntamente con la iniciativa privada, complacido por las remesas record provenientes de nuestros migrantes y principalmente gozoso por los resultados de la cruzada contra la corrupción.