Opinión Migración 091223

Humanidad en riesgo

En el siglo XXI hemos sido testigos de hechos con enormes y trágicas repercusiones, como crisis económicas que parecían conducir a otra gran depresión como la de 1929, guerras terribles como en Ucrania y Medio Oriente, una pandemia como no se había visto en 100 años. Sin embargo, la crisis más grave que enfrentamos a nivel global es la del cambio climático, originada por la utilización masiva de hidrocarburos, pues pone en duda la supervivencia de la civilización.

La humanidad se juega en el futuro no tan lejano su existencia, como hoy la conocemos, si no cambia la matriz energética que utiliza. En la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático realizada en París en 2015 se acordaron acciones encaminadas a reducir la emisión de gases invernadero, con la meta de restringir el calentamiento global a un máximo de 1.5 ºC para 2050. De no conseguirse, el aumento excederá los 2 ºC en 2100, lo que significaría una catástrofe ambiental.

Los acuerdos, por desgracia, están lejos de cumplirse. Hay avances en el desarrollo de energías limpias, que han llegado a 100 GW de capacidad instalada, y en cierta medida se ha reducido la emisión de GEI, pero sigue siendo insuficiente.

En estos días se lleva a cabo la COP 28 sobre Cambio Climático en Dubai. En esta ocasión se ha hecho evidente que la sustentabilidad incluye más variables que las estrictamente climáticas como la conservación de la biodiversidad, por lo que debe ampliarse la visión con la que se negocian los acuerdos que el planeta necesita. A pesar de ello, ya ha dicho con toda claridad António Guterres, Secretario General de la ONU, que lo acordado hasta ahora es insuficiente.

Tan solo este año han ocurrido eventos extremos que han generado gran dolor y sufrimiento, como las inundaciones en Europa, la India, Medio Oriente y California, sequías en África que han provocado un incremento notable de las migraciones a Europa, los extensos incendios en California y Canadá cuyos efectos llegaron a cientos de kilómetros de distancia, el huracán Otis que prácticamente destruyó Acapulco.

Además del sufrimiento humano, estos eventos han significado pérdidas económicas que se miden en billones de dólares. Un aspecto prioritario en el combate al cambio climático es orientar los flujos financieros a donde más se necesitan para hacer realidad la transición a una economía baja en carbono. A raíz de la COP 28, se planea aumentar al triple la cantidad de energía limpia instalada, lo que implica dar prioridad a la construcción de infraestructura. Reducir las emisiones de GEI requiere cambios mayúsculos en los procesos industriales, agrícolas, de transporte, tecnológicos y más.

El crecimiento global de los últimos 50 años ha sido excepcional. La población mundial se ha duplicado, el PIB se ha quintuplicado, el PIB per cápita excede ya 12,000 USD. El número de personas que ha salido de la pobreza es exponencial. Con todo, una asignatura pendiente es conseguir una adecuada integración política, social y financiera de riesgos asociados al clima, algo que ya empieza a darse en un mayor número de países y de empresas. Para ello es fundamental definir con precisión el concepto de sustentabilidad que requiere el crecimiento en lo inmediato y que las empresas emitan reportes de sostenibilidad transformados en datos económicos. En otras palabras, debemos poner en valor las nuevas formas de trabajo orientadas a garantizar un impacto neto positivo, tanto en el crecimiento como en la sustentabilidad integrados financieramente.

Vale la pena citar a Mark Carney, exgobernador de los Bancos de Canadá y de Inglaterra: “Quienes alinean sus modelos de negocio a la transición a un mundo sin carbón serán recompensados generosamente. Los que no se adapten, dejarán de existir”. (Luis Téllez, Reforma, Opinión, p. 9)  

La corrupción sexual: un delito en tierra de nadie

La Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción, conocida como la Convención de Mérida por haber sido firmada precisamente en la Ciudad Blanca, cumple 20 años este mes de diciembre.

En la actualidad llama la atención que la dimensión de género de la corrupción fuera invisible y no se reflejase en los 71 artículos de este instrumento internacional. La desigualdad de género en la corrupción siempre ha sido real, pero ahora debemos visibilizarla. La publicación ‘Es la Hora’ es un esfuerzo puntero de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) en este sentido; un intento por visibilizarla, dimensionarla y empezar a acabar con la impunidad de la corrupción sexual.

En este tipo de corrupción se solicitan favores sexuales a mujeres como pago para acceder a servicios o derechos, por ejemplo, la salud, la educación o trámites legales. Un caso ilustrativo es el de un funcionario público que pide sexo a mujeres migrantes a cambio de sus papeles; para los hombres el soborno suele quedarse en dinero.

El tema es que las víctimas no suelen reportar este crimen, principalmente por dos razones. La primera es por miedo a ser acusadas de ofrecer su cuerpo como si fuera un soborno. La segunda es la autoridad o poder que el agresor, como funcionario público, ejerce sobre ellas. En estas condiciones, es probable que las mujeres no vean la demanda de sexo como una forma de corrupción y ni siquiera sepan que son víctimas.

En México, todavía no existe una legislación que aborde directamente la corrupción sexual. Para intentar castigar esta ofensa se utilizan otros marcos legales: por un lado, las leyes contra la corrupción y, por el otro, las leyes sobre violencia de género. Sin embargo, los delitos de corrupción, como cohecho o extorsión, no hablan de intercambio sexual. Por otra parte, las leyes de violencia de género no reconocen la gravedad de la corrupción sexual, pues la violencia de esta no es tan visible como puede ser en otros casos. Esto hace que en estos momentos este delito quede impune.

Resumiendo, la corrupción sexual es un delito de corrupción relacionado con la violencia de género y un delito de violencia de género relacionado con la corrupción. La realidad pone de relieve la necesidad de que la corrupción sexual entre en la agenda pública. Es necesario crear una legislación específica que recoja la dimensión de género de la corrupción.

Hoy, 09 de diciembre, se conmemora el Día Internacional contra la Corrupción. En esta ocasión, y en esta fecha más que nunca, México tiene la oportunidad de convertirse de nuevo en un país pionero, tipificando un delito que debe dejar de ser invisible; que debe dejar de estar en tierra de nadie. (Kristian Hölge, El Universal, Opinión, p. 14)

Rozones

Amarran senaduría 

Así que el dirigente del PAN, Marko Cortés, ya se hizo de un lugar en el Senado de la República en la siguiente Legislatura. Y es que la Comisión Permanente Nacional dio a conocer quiénes ocuparán algunos de los lugares de la lista plurinominal en los que lleva mano. Así, el líder albiazul se hizo del lugar 1; en el cuarto, nos comentan, quedó la senadora Lilly Téllez y en la séptima el gobernador de Yucatán, Mauricio Vila. Se espera que el próximo 16 de diciembre complete la lista el Consejo Nacional, para lo cual barajan nombres como el de Ricardo Anaya, exdirigente panista que actualmente se encuentra en Estados Unidos, o el diputado local mexiquense Enrique Vargas, también Ana Teresa Aranda. En la lista final se deberá respetar la alternancia de género y las acciones afirmativas determinadas por el INE para integrar a personas con discapacidad, migrantes e indígenas. Pendientes. (Rozones, La Razón, LA DOS, p. 2)

CARTONES

Cartón 09 diciembre

(Llera, Excélsior, Nacional, p. 8)