Que en la toma de protesta de Eduardo Ramírez como nuevo gobernador de Chiapas, se mencionó al todavía mandatario de Puebla, Sergio Céspedes, quien en breve asumirá la titularidad del Instituto Nacional de Migración. Ramírez Aguilar destacó la importancia de trabajar en conjunto con Céspedes, dado el flujo masivo de migrantes centroamericanos que cruzan por la frontera chiapaneca, y que inevitablemente impacta en la gestión migratoria a nivel nacional.
Que esta misma semana, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, podría visitar la entidad en dos ocasiones: la primera para inaugurar las instalaciones del Instituto Politécnico Nacional y el sábado para la toma de protesta de Alejandro Armenta como nuevo gobernador. Ya veremos. (Trascendió Puebla, Milenio, Online)
El hallazgo en la frontera entre México y Estados Unidos de una pequeña de 2 años de origen salvadoreño, refleja el grave riesgo que enfrentan miles de niñas, niños y adolescentes migrantes que viajan solas y solos desde el sur a la frontera norte del país en búsqueda de ingresar a Estados Unidos.
La niña fue encontrada el pasado 25 de noviembre, junto con medio centenar de menores que viajaban sin la compañía de familiares o personas adultas, y sólo se le encontró un papel con un número de teléfono y un nombre.
De acuerdo con el boletín anual 2023, de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el año pasado tuvo lugar el mayor número de entradas regulares al país en la historia con cerca de 44 millones de personas, un aumento del 132% desde 2020.
En el caso del número de migrantes en situación irregular se alcanzaron niveles nunca antes vistos. En 2023 se registraron 113.660 eventos de niñas, niños y adolescentes (NNAs) en situación migratoria irregular. Lo que representó un incremento del 60% respecto a 2022. Del total de migrantes en condición irregular, de 2021 a 2023, 150,888 viajaban sin la compañía de una persona adulta.
Por su parte, en el estudio Niñas, niños y adolescentes migrantes en México, la Red por los Derechos de la Infancia (REDIM), informó que, de enero a agosto de 2024, el Estado mexicano registró 113,542 migrantes irregulares de entre 0 y 17 años (46.1% mujeres y 53.9% hombres). Esto representó un aumento de 78.6% con respecto a la cantidad de migraciones irregulares de niñas, niños y adolescentes en los mismos meses de 2023.
La Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes reconoce a las niñas, niños y adolescentes migrantes como personas sujetas de derechos. El artículo 89 de esta norma señala que “En tanto el Instituto Nacional de Migración determine la condición migratoria de la niña, niño o adolescente, el Sistema Nacional DIF o sistema de las entidades […] deberá brindar la protección que prevé esta Ley y demás disposiciones aplicables”.
En junio de 2024, el DIF informó que en el país operan 88 centros activos con una capacidad de atención diaria de más de 9 mil niñas, niños y adolescentes migrantes; en los cuales se brindan servicios de seguridad, salud, refugio, educación, arte y cultura, trámites y servicios, información sobre empleo y programas sociales, así como repatriación.
Sin embargo, es evidente que, a partir de la agudización del fenómeno migratorio, y en particular por el aumento de la migración de niñas, niños y adolescentes, miles no acompañados, estos servicios no son suficientes, por lo que se requiere más presupuesto para garantizar los derechos de la infancia y adolescencia en condición de migración e integrar los esfuerzos de organismos nacionales e internacionales y asociaciones civiles, que trabajan en ese mismo sentido.
La REDIM, en el estudio citado, propone, entre otras acciones, propiciar la articulación de procesos de monitoreo del fenómeno migratorio de la niñez y la adolescencia, invertir en la generación de institucionalidad, a partir del principio del Interés Superior del Niño y la Niña, así como la creación del Mecanismo Transnacional de Protección Integral para la Niñez Migrante, Refugiada y sus Familias.
El Estado Mexicano está obligado a garantizar el interés superior de la infancia, que ni la política partidista ni la ideología se conviertan en obstáculos para hacerlo. (Verónica Juárez Piña, El Universal, Online)
Los últimos días han dejado claro que el gobierno de México parece comprender cómo será la relación bilateral con Estados Unidos en los próximos cuatro años y los riesgos de entenderla mal.
Más allá de dimes y diretes sobre el verdadero contenido y tono de las conversaciones, las primeras interacciones con Donald Trump han producido una reacción inmediata y concreta en el gobierno de Claudia Sheinbaum. Aunque algo tienen de efectismo conveniente, las decisiones sobre la violencia en Sinaloa, el combate al fentanilo e incluso la presencia comercial de China en México (asunto crucial) demuestran que la presidenta entiende que desde México tendrá que dar resultados. No se podrá simplemente capotear la ola de exigencias de Trump. En parte, porque las exigencias de Trump no son solo de Trump: la preocupación por el fentanilo, el crimen organizado en México y el sitio de nuestro país en el tablero geopolítico y comercial (con China y Estados Unidos como antagonistas) son preocupaciones que trascienden las obsesiones personales de Trump. México no puede simplemente ignorar el papel que juega, para bien y para mal, en la dinámica lícita e ilícita del mundo contemporáneo. A su manera mezquina, lo intentó el presidente anterior. La presidenta actual ni siquiera lo va a considerar. O al menos eso parece.
No solo se trata de las decisiones de las últimas semanas. También el tono ha cambiado. Y las palabras que elige el gobierno de México. ¿Cuándo se había escuchado con tanto énfasis la palabra “colaboración” con Estados Unidos en una conferencia de prensa matutina en Palacio Nacional? Mucho menos en materia de investigación e inteligencia, como anunció Sheinbaum hace unos días.
Los tiempos cambian.
Pero algo parece no cambiar, y es el foco rojo mayor para los próximos años: la asignación de recursos. Es loable el ajuste en el tono y en el discurso, pero el destino de los recursos públicos debe ser una señal de alarma. Para variar, el rubro más preocupante es el que puede representar la crisis humanitaria más grave: la migración.
Incluso en su versión menos severa, la política de deportación de Donald Trump podría forzar a cientos de miles de personas hacia México. Miles de mexicanos podrían ser deportados al país. Quizá millones, en la peor versión del proyecto de Trump. Familias enteras que no conocen México ni se reconocen ya en la realidad mexicana. Un número similar podría ser deportado a Centroamérica o a países como Venezuela, dinámica que previsiblemente generará una ola de presión desde el sur.
México no está preparado para lidiar con algo así.
No lo estuvo en el gobierno anterior. López Obrador juró defender a los migrantes y en cambio los condenó a la zozobra más atroz, negándose a mejorar la infraestructura de albergues del país y erosionando el apoyo que daba el gobierno a la red de refugios que tradicionalmente ayudan a aliviar el sufrimiento de los migrantes. Nunca asignó los recursos suficientes para la atención a refugiados o los distintos aspectos del fenómeno migratorio.
Fue una irresponsabilidad moral que la historia no va a olvidar.
En ese terreno, el gobierno actual ha comenzado con el pie izquierdo. El presupuesto del 2025 registra reducciones dramáticas en los recursos del Instituto Nacional de Migración y la Comar, la comisión que atiende a refugiados. Que la Comar pretenda atender lo que viene con un presupuesto de 2 millones de dólares anuales es ridículo. Tampoco ayuda que el gobierno se ha resistido a nombrar a verdaderos expertos en migración para coordinar estas áreas. Pero el liderazgo es lo de menos. Lo que importa es el dinero asignado.
Hay cosas que simplemente no se pueden hacer a lo barato.
El gobierno necesita ampliar la red de atención a refugiados. Al país le urge invertir en modernizar su red de albergues. Lo contrario implica una condena para los miles de migrantes que viven un auténtico infierno de extorsión, abusos, esclavitud sexual y otras vejaciones en nuestro país. En Estados Unidos, la inversión en personal y mejoramiento de sistemas de atención en los consulados tendrá que concretarse, y para eso también se necesitarán recursos. No está claro que los haya.
Nada de esto realmente es negociable. O nada debería serlo. La llegada al poder de Donald Trump ya supone una condena a la angustia para millones de familias, muchísimas de ellas mexicanas. El gobierno de México es también su gobierno. La asignación de recursos públicos debe reconocerlo así… y pronto. (León Krauze, El Universal, Nación, p. A13)
Ni los gobiernos neoliberales se atrevieron.
Pero la administración morenista, con el Congreso de la Unión a su favor, ha decidido aplicar un impuesto a quienes lleguen a alguno de los destinos nacionales a través de cruceros.
No impactará el mercado turístico, dice el discurso oficial, y para el 2025 se esperan 9.3 millones de cruceristas con beneficio a las arcas nacionales por unos siete mil 800 millones de pesos.
Tal vez no lo reflexionaron los altos funcionarios ni los legisladores oficiales -Morena, PT, Verde-, pero dejaron libre otra vía de captación: cobrar a quienes se internan a través de las fronteras.
Porque es parte del debate desde hace varios sexenios.
Con Felipe Calderón, por ejemplo, se pensó hacer efectivo ese cobro por derechos y servicios a quienes ingresan al territorio mexicano por mar o por tierra, pero no hubo decisión.
Hubiera sido muy sencillo, pues bastaba quitar la exención del Derecho de No Residente (DNR), como se le conoce desde entonces en la Ley Federal de Derechos.
VIEJO DEBATE
Fue un debate sin acuerdo.
En el caso de los cruceros, el más viable y fácil de controlar, se buscó un consenso a fin de generar derramas con los mayores beneficios.
La propuesta más cuerda era dedicar 30 por ciento a servicios migratorios -petición de Cecilia Romero desde el INM y quien negoció la captación vía aerolíneas- a fin de ofrecer mejor servicio a millones de visitantes.
Un 30 por ciento más iría al Consejo de Promoción Turística de México (CPTM), organismo desaparecido por Andrés Manuel López Obrador, y el 40 por ciento restante a la Federación.
Hoy la medida se toma sin el análisis respectivo.
Por eso el presidente de Concanaco Servytur, Octavio de la Torre, pide diálogo; las navieras se dicen sorprendidas, porque no tienen contemplado ese cobro y la senadora panista Mayuli Martínez (Quintana Roo), no duda:
-Es la estocada final al turismo.
Ella representa al estado por donde llegan la mitad de los cruceristas (Cozumel y Mahahual), mientras el resto se lo reparten Ensenada, Cabo San Lucas, Mazatlán, Puerto Vallarta y Acapulco, a los cuales se les quita competitividad turística.
¿Y EL DESTINO?
1.- Gobierno y legisladores eludieron el debate en donde debe centrarse: en la transparencia y destino de los recursos recaudados entre cruceristas.
Tradicionalmente dedicado el DNR a servicios migratorios y promoción turística, ahora se pretende redirigirlo a infraestructura y mantenimiento sin claridad.
Como presidente del Consejo Hotelero del Caribe Mexicano, David Ortiz Mena hizo el planteamiento a nombre de una región con 130 mil cuartos y generadora del 50 por ciento de las divisas turísticas.
Llamó a los legisladores a considerar ese aspecto y otro más: los retrasos en la entrega de aviones por Airbus han causado incrementos hasta de 60 por ciento en tarifas y caída de asientos en 10.6 por ciento.
Y 2.- Acapulco inició diciembre con una ocupación hotelera de 80.9 por ciento, dato promisorio para la recuperación en las próximas vacaciones de fin de año.
Para dar seguridad a los viajeros, la gobernadora Evelyn Salgado expondrá hoy ante Omar García Harfuch su dispositivo para todo Guerrero ante la Mesa de Coordinación para la Construcción de la Paz. (José Ureña, 24 Horas, México, p. 4)
¿Y de qué magnitud es el subsidio que los trabajadores migrantes mexicanos que reciben bajos salarios en EU aportan a ese país? (Rayuela, La Jornada, Contraportada)
MUY MOVIDOS andan en el gobierno federal, tratando de cubrir los flancos que se abrirán en cuanto asuma Donald Trump su segundo mandato en la Casa Blanca.
UNO DE LOS TEMAS que más preocupa y ocupa a la administración de Claudia Sheinbaum es el de las deportaciones masivas de personas sin documentos. La propia Presidenta ya advirtió que no aceptará recibir a los deportados de otros países, pues eso crearía una crisis migratoria en los lugares de llegada, sea que los crucen por la frontera norte o que los vuelen a alguna ciudad en específico.
AL MISMO TIEMPO, el canciller Juan Ramón de la Fuente ya viajó a Texas para conocer de primera mano lo que se prevé será la megacárcel para deportados, que tiene vistas de parecerse más a un campo de concentración. Queda claro que el tema de los derechos humanos es algo insignificante para Trump.
SON DEMASIADAS ARISTAS las que tiene este problema y el tiempo corre muy aprisa para el gobierno mexicano. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 10)
Claudia Sheinbaum y Donald Trump están metidos en una dinámica de dimes y diretes por el contenido de su conversación telefónica del 27 de noviembre. Nos han metido al campo de la subjetividad y de los actos de fe. Quién le cree a quién, porque alguien no esta diciendo la verdad. La Presidenta ha tenido que desmentir la descripción que ha hecho el presidente electo de Estados Unidos de su plática, pero Trump la ha ignorado e insistido en su verdad. Cada uno le está hablando a sus audiencias, pero quizás existe una variable donde ambos tengan razón en lo que dicen y este malentendido tenga que ver con que se perdieron en la traducción.
La conversación se efectuó en inglés, por decisión de Sheinbaum, lo que puede ser interpretado como una forma inteligente de establecer una conexión empática con él, eliminando la barrera de la traductora. Lo que habría que ver ahora es si los códigos de comunicación fueron los mismos –lo que claramente no parece–, y si esa falta de conexión que tuvieron en el fondo de los temas los llevó a significados diferentes. Como señaló un agudo observador, no basta saber inglés, sino entender los significados de las palabras, a lo que se podría añadir que la diferencia en el significado, la estructura y las palabras de los idiomas, pueden conducir por caminos opuestos.
No hay una transcripción de la conversación, pero el alcance de los malentendidos a partir de las declaraciones que han hecho de su plática es monumental por lo antagónica de las posiciones expresadas en público. Por ejemplo, Trump afirmó que Sheinbaum le dijo que cerraría la frontera, pero ella afirma que nunca se lo ofreció.
Trump escribió en su red Truth Social: “México impedirá ahora que la gente venga a nuestra frontera sur. Esto contribuirá de manera importante a poner fin a la inmigración ilegal a Estados Unidos. Muchas gracias”. Sheinbaum respondió: “En la conversación con el presidente Trump, le expliqué la estrategia integral que sigue México para enfrentar el fenómeno migratorio respetando los derechos humanos. Con esta estrategia los migrantes serían atendidos antes de que lleguen a la frontera. Reiteramos que México no quiere cerrar sus fronteras, sino tender puentes entre gobiernos y pueblos”.
Probablemente, en el fondo, los dos tienen razón. Sí dijo Sheinbaum que estaban frenando la migración, pero agregó los conceptos de “estrategia integral” y el respeto a los derechos humanos, que a Trump le tienen sin cuidado y no existen como factores en la estructura de su mente. Trump tiene lo que poseen de manera notoria los populistas del mundo, una especie de inteligencia selectiva, que toma sólo las cosas que le interesan porque se acomodan a sus creencias y a su discurso, e ignoran todo aquello que les altere la narrativa, por lo cual borran esa información de su memoria y de su análisis. Es lo que en estadística le llaman la parcialidad de variables (variables bias).
Trump afirmó que Sheinbaum estuvo de acuerdo en detener la migración, que antes había señalado en discursos que se estaba dando con caravanas de indocumentados cruzando por México, aunque lo que apuntó la Presidenta, como lo dio a conocer, es que estaban trabajando para que las caravanas de migrantes se desbarataran. Una vez más, la discordancia de las declaraciones parece tener que ver con el empaquetado de los contenidos de la Presidenta, que parece abusar de la retórica propagandista, hablando con Trump como si estuviera en una mañanera en Palacio Nacional.
Esto se puede apreciar mejor en la carta que le envió a Trump la víspera de la conversación telefónica, cargada de datos e ideas sobrantes en una comunicación de esa naturaleza, como cuando afirma que “debemos arribar conjuntamente a otro modelo de movilidad laboral que es necesario para su país y de atención a las causas que llevan a las familias a dejar sus lugares de origen por necesidad”, o planteamientos como cuando agrega que Estados Unidos debía destinar un porcentaje de su presupuesto militar para “la construcción de la paz y el desarrollo”, con lo que se “estará atendiendo de fondo la movilidad de las personas”. Estos señalamientos estuvieron fuera de lugar y subrayaron su desconocimiento del personaje.
Es una verdad de Perogrullo decir que Sheinbaum y Trump son personalidades antagónicas en absolutamente todo, origen, religión, ideología y formación, por lo que, a raíz de los resultados obtenidos de su conversación, habría que revisar para el futuro que ella le hable en inglés. El modelo es muy bueno, pero no parece estar la Presidenta equipada para hablar con un personaje como Trump en su propio idioma. Como sugirió el observador que la ha escuchado hablar inglés, haber estudiado en Berkley, el campus de la Universidad de California más liberal de Estados Unidos, no la convierte en una interlocutora eficiente con Trump, porque su vocabulario y estructura semántica no existen en el mundo del presidente electo.
No es un problema de capacidades intelectuales, sino de entendimiento de las diferentes cosmogonías en las que se mueven y los códigos tan distintos que han mostrado tener. Hace aproximadamente una década la secretaria de Seguridad Territorial de Estados Unidos, Janet Napolitano, le pidió a un exfuncionario del gobierno mexicano con quien había trabajado en el pasado, que la acompañara a Guatemala para una entrevista con el presidente Otto Pérez Molina, a fin de que le pudiera traducir en sus códigos lo que quería plantearle y evitar malinterpretaciones.
Sheinbaum no tiene a nadie en su equipo que la apoye. Quedó demostrado por los malentendidos con Trump. En la conversación telefónica estuvo presente el canciller Juan Ramón de la Fuente, quien, junto con el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, la está asesorando, aunque sus recomendaciones no están funcionando. La Presidenta está sola y a merced de las interpretaciones de Trump, que la está tratando con un paternalismo inaceptable. Parte es culpa de ella, pero la solución también está en sus manos, reconociendo que las diferencias empiezan en el lenguaje y tendrá que ajustar equipo y estrategia para enfrentar lo que viene. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 48)
Las rebanadas del pastel
Demoledor el informe de la Organización Internacional para las Migraciones, de la ONU: en casi una década han fallecido y desaparecido 9 mil 933 indocumentados en las rutas migratorias en la región de América; de ellas, 44.68 por ciento ocurrieron en la frontera México-Estados Unidos, seguido de los caribeños que intentaron llegar a territorio estadunidense, y la selva del Darién, entre Colombia y Panamá (La Jornada, Jessica Xantomila y Jared Laureles). Todo por buscar un mejor nivel de vida. (Carlos Fernández-Vega, La Jornada, Economía, p. 18)
Donald Trump arrasó en las urnas el pasado 5 de noviembre y será desde enero próximo el presidente número 47 de Estados Unidos.
Desde su triunfo para regresar a la Casa Blanca, Trump ha seleccionado a quien lo acompañará en su próximo gabinete.
Algunas designaciones han tenido que suspenderse porque muchos de los personajes que ha elegido el presidente electo cuentan con poca experiencia para el cargo, pero, además, algunos están cuestionados e, incluso, denunciados por cometer abusos sexuales contra mujeres y, en un caso, contra un menor de edad.
El mismo Trump tiene señalamientos por abuso sexual y denuncias en curso y, aun así, será el presidente número 47 de la Unión Americana y el primero en llegar a la Casa Blanca señalado por este delito.
Todo parece ser que, al republicano, el comportamiento moral de él y su equipo no es fundamental cuando se busca a quién gobernar.
La prioridad es enfocarse en temas como economía, seguridad y migración con la gente más dura.
Pero algunas acusaciones sí han afectado al momento de ratificar a ciertas personas en el cargo. Otros se han tenido que dar de baja solitos por la presión.
Recordemos, hace unos días, cuando Pete Hegseth, quien fue propuesto para ser el secretario de la Defensa de Estados Unidos, fue acusado por su propia madre de abusar sexualmente de las mujeres.
La revelación se dio a conocer a través del New York Times, quien detalló que Penelope Hegseth le envió a su hijo un correo electrónico en 2018 en el que decía:
“En nombre de todas las mujeres (y sé que son muchas) de las que has abusado de alguna manera, te digo… busca ayuda y mírate honestamente… No tengo ningún respeto por ningún hombre que menosprecia, miente, engaña, se acuesta con alguien y utiliza a las mujeres para su propio poder y ego. Tú eres ese hombre (y lo has sido durante años) y, como tu madre, me duele y me avergüenza decir eso, pero es la triste, triste verdad”.
La misma madre de Pete reconoció que minutos después le envió otro correo en el que reconocía su arrepentimiento por haber escrito ese mensaje, que lo había enviado con enojo porque en ese momento su hijo estaba pasando por un divorcio difícil.
La madre de Pete le pidió una disculpa a su hijo por haber escrito ese correo, porque al filtrarse y hacerse público, su carrera política se puede ver truncada.
En la cadena de televisión de Fox News, sus compañeros revelaron a The New Yorker que Pete Hegseth tenía problemas con su forma de beber, pues a veces llegaba con aliento alcohólico y que incluso no respetaba las reglas de oficina.
Pero, además, hubo más denuncias anónimas de exempleados de Fox News que aseguran que Pete Hegseth “fue obligado a dejar puestos de liderazgo anteriores por mala gestión financiera, comportamiento sexista y estar repetidamente intoxicado en el trabajo”.
El nombramiento del secretario de la Defensa en Estados Unidos se tiene que ratificar en el Senado de ese país y, aun teniendo una Cámara donde la mayoría es republicana, con estas acusaciones todavía no se sabe si lo van a ratificar en el cargo o si él podría declinar.
Todavía no se tiene la certeza si los escándalos aún están en suspenso y si serán ratificados. Él, hasta el momento, está decidido a no declinar. Todavía no se tiene la certeza de si Pete Hegseth será o no el próximo secretario de la Defensa de Estados Unidos.
Quien ya declinó es Matt Gaetz. Él era la propuesta del próximo presidente de Estados Unidos para dirigir el Departamento de Justicia.
Hace unos días, él mismo declinó debido a las acusaciones en su contra por tráfico sexual infantil, por tener relaciones con una menor de edad en una fiesta. Gaetz también había sido investigado por utilizar drogas ilegales.
También compartió videos e imágenes inapropiadas en la Cámara de Representantes, y había utilizado fondos de campaña para uso personal y aceptar regalos no permitidos.
Todo esto, y la falta de apoyo de los republicanos, hicieron que Trump lo bajara de la nominación y en su lugar escogió a la exfiscal general de Florida, Pam Bondi.
Otros nominados a conformar su gabinete con acusaciones de abuso y acoso sexual son Robert F. Kennedy Jr., quien será encargado del Departamento de Salud y Servicios Humanos.
Fue acusado de manosear a una niñera de la familia a finales de la década de 1990. Además, Kennedy, quien está casado con la actriz Cheryl Hines, fue acusado de tener una “relación personal” de un año con la reportera Olivia Nuzzi.
El exprometido de la comunicadora dijo, en un documento judicial, que Nuzzi le dijo que Kennedy quería “poseerla, controlarla y embarazarla”.
Quien también tuvo que declinar su cargo apenas la semana pasada fue Chad Chronister, quien estaba postulado para dirigir la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés).
Se dice que no tiene la experiencia que se necesita para dirigir la DEA, pero también por no comulgar con las ideas de Trump. Algunos, incluso republicanos, expresaron su rechazo a Chronister debido a su postura sobre la migración y sus acciones como sheriff en Florida durante la pandemia por el virus de Covid-19, pues nunca fue un partidario de las ideas radicales antimigrantes.
El anuncio de su declinación lo hizo Chronister a través de su cuenta en X: “A medida que se hacía más evidente la gravedad de esta responsabilidad tan importante, he llegado a la conclusión de que debo retirarme respetuosamente de la consideración”.
Hablando de migración el pasado viernes 6 de diciembre, el candidato electo terminó de completar al equipo que estará encargado de la frontera. Trump nombró a quienes se encargarán de su frontera sur.
Son personajes que no tienen acusaciones sexuales, pero sí se sabe que son muy duros en temas de frontera y migración, y esto debería de tener preocupadas a las autoridades mexicanas.
Se trata de Rodney Scott, quien dirigirá la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés), la cual incluye a la Patrulla Fronteriza, misma que Scott encabezó durante el primer mandato de Trump de 2017 a 2021.
Como director interino del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), nombró al republicano Caleb Vitello, funcionario que lleva más de 23 años de carrera en esa agencia.
Ellos trabajarán en equipo con la gobernadora de Dakota del Sur, Kristi Noem, quien será jefa del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), así como con el exjefe interino de ICE, Tom Homan, el llamado “zar de la frontera”, y Stephen Miller, como jefe de despacho adjunto.
Todos ellos se encargarán de aplicar las duras políticas migratorias de Donald Trump, que incluyen la deportación masiva de 13 millones de indocumentados.
Quien crea que Donald Trump será un presidente de Estados Unidos con quien se pueda dialogar y compartir ideas está muy equivocado.
Trump llega a su último mandato, no tiene que buscar la reelección y, por su edad, buscará pasar a la historia como el presidente más duro de Estados Unidos y quien logró controlar las fronteras.
Lo ha dicho en campaña y tratará de cumplirlo a como dé lugar. La situación para México, tanto en tratados comerciales, seguridad y migración, será muy compleja. (Bibiana Belsasso, La Razón, México, p. 10)
La caída del régimen de Bashar al Assad en Siria, ahora en manos del ejército rebelde islamista de la Organización para la Liberación del Levante (HTS), es un acontecimiento que termina de transformar muchos de los equilibrios geopolíticos del mundo y que, por supuesto, tendrá influencia en nosotros. Después de muchos años de despreciar la política exterior, de no intervenir en los grandes foros, de abandonar el papel que solía tener México en el concierto internacional, muchos de estos temas nos pueden parecer ajenos, pero no lo son, van a determinar buena parte de nuestra vida en el futuro inmediato.
Nadie sabe cuál será ahora el destino de Siria con el liderazgo del HTS, una organización que nació como un brazo sirio de Al Qaeda, pero se desligó de ese grupo, combatió a ISIS y cuyos líderes se han presentado en los últimos años como dialoguistas con etnias y minorías religiosas, incluyendo a los drusos y kurdos. Lo único cierto es que la mayor influencia en HTS parece ser la del régimen de Erdogan en Turquía, que se convierte en uno de los grandes ganadores con la caída de Bashar al Assad.
Pero no son los únicos, la caída en apenas dos semanas de un régimen dictatorial que llevaba gobernando durante medio siglo, es un enorme triunfo para Israel, con ofensivas en Gaza, donde debilitó enormemente a Hamás, y luego en el sur del Líbano donde diezmó a los dirigentes de Hezbolá, las dos principales cartas de Irán en la región, avanza también en regiones de Siria, cuyo régimen era mantenido por el apoyo de Rusia e Irán. El país de los ayatolas se encuentra desde ahora en una situación de máxima debilidad, dependiendo cada vez más de Rusia, y enfrentado no sólo con Israel, sino con su verdadero enemigo en el mundo árabe que es Arabia Saudita, en el histórico conflicto entre chiitas y sunitas.
La caída de Siria, precedida por las derrotas de Hamás y Hezbolá, podría permitir que finalmente se diera el acuerdo entre Israel y Arabia Saudita, que frustró el ataque terrorista de Hamás el 7 de octubre del año pasado.
Los nuevos equilibrios en Oriente Medio repercuten en todo el mundo en muchos aspectos, primero que nada en el ámbito energético y también en el comercio porque incluso los grupos terroristas yemeníes, los hutíes, que secuestran y atacan barcos –sobre todo petroleros– en la región del canal de Suez, también se debilitan en el mismo grado que sus protectores iraníes. Estabilizar la generación y abastecimiento de crudo en el mundo es importantísimo sobre todo para un próximo gobierno estadundiense que seguirá apostando al petróleo. Algo tendríamos que hacer al respecto porque, aunque muy menguados, seguimos siendo un país con potencial petrolero.
Trump llega aún más fortalecido a la Casa Blanca. Si se opera con sensatez en Siria, Líbano y Gaza, Irán (uno de los objetivos del trumpismo) quedará por lo menos aislado, Rusia debilitado, los aliados de Trump, Arabia Saudita e Israel, saldrán fortalecidos, y sus proyectos energéticos se consolidarán. Al mismo tiempo, como vimos con el encuentro que tuvieron Trump y Zelenski en París, la posibilidad de imponer un alto al fuego en Ucrania se torna más cercana. El presidente Zelenski es la primera vez que no exige el retiro previo de las fuerzas invasoras rusas de territorio ucraniano para un alto al fuego, lo que exige ahora son garantías.
La caída del régimen de Assad afectará también los flujos migratorios: son millones los que abandonaron Siria en los últimos 13 años de guerra civil. Y la enorme mayoría huyeron rumbo a Turquía y Europa. Una de las primeras cosas que se comenzaron a manejar en el Viejo Continente es la posibilidad de cortar, con la caída de la dictadura, los flujos migratorios que se han convertido en un tema crítico en Europa, alentado en general por los partidos de ultraderecha. Mucho dependerá de lo que resulte con el nuevo gobierno en ciernes en Siria.
Trump estará decidido, luego de los éxitos contra los gobiernos y grupos proiraníes en Oriente Medio, a expandir esas políticas. Irán mantiene buenas relaciones con Venezuela, Nicaragua, en buena medida con Cuba, y esos tres regímenes estarán en mayores problemas aún (sus dictaduras podrían ser tan de papel como la de Assad). La idea es debilitar todo lo posible a Irán y están ahora en condiciones de hacerlo, debilitando a sus aliados.
El mundo se está acomodando a ello. Este mismo fin de semana, dejando de lado los discursos, los dos principales socios del Mercosur, Brasil y Argentina, y sus antagónicos presidentes, Lula da Silva y Javier Milei, firmaron juntos un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea, que crea un mercado más grande aún que el T-MEC. Son dos regiones que se necesitan mutuamente en esta nueva reconfiguración global.
Si en México definir con claridad nuestra pertenencia a América del Norte era una exigencia ineludible, lo es mucho más después de los acontecimientos del fin de semana. Tenemos que establecer con certidumbre nuestros compromisos con la región a la que pertenecemos y para ello se necesita acomodar y ajustar muchos de los temas que abandonó o alimentó la administración de López Obrador: desde la migración hasta el fentanilo, desde las relaciones incomprensiblemente privilegiadas con Cuba, Venezuela y Nicaragua hasta el comercio con China. Incluso el absurdo diferendo con España ha impedido avanzar en la renovación de un acuerdo con la Unión Europea, similar al que acaba de firmar el Mercosur y que nos fortalecería en el entorno del T-MEC.
El mundo ha cambiado y cambiará mucho más en las próximas semanas, México debe hacerlo con la misma rapidez y certidumbre asumiendo el papel que tenemos en esta nueva globalización basada en una suma de regiones autónomas e interdependientes. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 8)
La presencia masiva del crimen organizado y la violencia homicida en México afectan de manera estructural la economía nacional, sobre todo a la estructura básica, es decir, al universo de las pymes y mipymes, pues son las que viven cotidianamente la extorsión, el robo o en casos extremos, incluso el despojo de sus bienes y propiedades.
Este fenómeno, que vulnera severamente al tejido social tiene presencia significativamente en las entidades que contribuyen proporcionalmente, en mayor medida, al Producto Interno Bruto (PIB). Entidades como el Estado de México, Guanajuato, Jalisco, Baja California, Chihuahua, Sinaloa y Sonora enfrentan así una doble paradoja que consiste en ser territorios de alta importancia económica pero donde simultáneamente se registra el terror de los asesinatos, masacres, secuestros y una larga lista adicional de crímenes y formas complejas de violencia.
Según datos del Inegi, los costos directos e indirectos de la inseguridad y el crimen representan entre el 1% y el 3% del PIB anual.
De esta forma, en primer lugar, con el 9% del PIB nacional, el Estado de México enfrenta problemas graves de criminalidad. Por su parte, Guanajuato, estado líder en producción industrial y automotriz, representa aproximadamente el 4% del PIB nacional. Sin embargo, tiene el mayor número absoluto de homicidios dolosos desde 2018, además de altos volúmenes de robo de hidrocarburos.
Asimismo, Jalisco, generador del 6.5% del PIB, es un hub logístico y financiero. La presencia del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) lo convierte en un epicentro del tráfico de drogas y violencia armada. Allí, la criminalidad Impacta amplios sectores.
Baja California, estado fronterizo clave del país, es responsable de generar el 3.2% del PIB, pero enfrenta una creciente violencia homicida derivada de la disputa por el control del tráfico de drogas hacia Estados Unidos, sobre todo Tijuana, considerada como una de las ciudades más violentas del mundo.
Chihuahua se destaca en los sectores maquilador y agrícola. Sin embargo, la violencia relacionada con los cárteles y el tráfico de drogas hacia Estados Unidos genera importantes desafíos: el desplazamiento forzado y la creciente presencia de poblaciones migrantes han llevado a una situación crítica.
Cuna histórica de algunos de los cárteles más poderosos de México, Sinaloa contribuye con el 1.8% al PIB, principalmente a través de la agricultura y la pesca. No obstante, las actividades ilícitas y la violencia reciente han afectado severamente a la economía local, sobre todo el comercio y el turismo.
Sonora, con el 2.5% del PIB nacional, es un estado clave en la minería y la agricultura. La violencia asociada con el tráfico de armas y drogas ha comenzado a impactar estas actividades, además de desincentivar proyectos mineros a gran escala. Las disputas entre grupos criminales por el control de las rutas hacia Estados Unidos agravan la inseguridad.
Todo lo anterior ha generado severas consecuencias socioeconómicas: 1) Reducción de inversiones; 2) aumento de costos operativos; 3) migración y desplazamiento forzado, ya no sólo de familias, sino de comunidades enteras que huyen de la violencia extrema; y 4) impacto negativo en el desarrollo humano, lo que significa menor bienestar, limitación o negación de acceso a servicios esenciales como educación y salud, lo que perpetúa ciclos de pobreza y exclusión social.
Debe comprenderse que, en esta dinámica, se han generado economías paralelas, legales e ilegales, bajo el control directo de los delincuentes, produciendo nuevos y más difíciles retos para la pacificación y reconciliación del país. De hecho, debe reconocerse que la delincuencia organizada está generando enormes cantidades de riqueza que encuentra canales para infiltrarse a los ámbitos de la legalidad, pero que, en el fondo, provoca una grave distorsión para una economía que no logra ni crecer ni distribuir justamente tareas y beneficios sociales.
Visto de esta manera, el combate al crimen organizado es no sólo una cuestión de política criminal y de seguridad ciudadana, sino que se ha convertido en un imperativo económico y social, pues la persistencia de estas condiciones genera complejos escenarios de violación de los derechos humanos, de malestar social y que enlutan y entristecen a cientos de miles de familias. (Mario Luis fuentes, Excélsior, Nacional, p. 16)
Por una #SociedadHorizontal, por una #NuevaRepública
La semana pasada tuvo como declaración “estrella” la respuesta dada por la presidenta Sheinbaum cuando se le preguntó sobre una supuesta invasión estadunidense a territorio mexicano. Ante la publicación hecha por la revista Rolling Stone, en el sentido de que “dentro del gobierno en espera de Donald Trump, hay un nuevo debate sobre si y qué tanto el presidente electo debería cumplir su promesa de campaña de atacar o incluso invadir México, como parte de la guerra que ha prometido librar contra los poderosos cárteles de drogas”, la mandataria mexicana descartó que Estados Unidos vaya a realizar una invasión a nuestro país, pero lo que no dejó de lado es que, en caso de que sucediera, “los mexicanos defenderían su país como se señala en el Himno Nacional”.
Según la citada publicación, la pregunta entre los principales funcionarios que asumirán cargo a partir del próximo 20 de enero, de la mano del republicano, es: “¿Cuánto deberíamos invadir México?”. En el mencionado artículo se menciona que, “si las cosas no cambian —en torno a la problemática relacionada con los cárteles de la droga, especialmente el fentanilo con el que inundan el consumo de aquel lado del hemisferio—, el presidente (Trump) sigue creyendo que es necesario tomar algún tipo de acción militar contra estos asesinos”.
La respuesta de Claudia Sheinbaum al ser cuestionada sobre este asunto fue puntual: “No va a ocurrir, va a haber buena relación con el presidente Trump. En la última llamada que tuvimos hablamos de la colaboración con respeto a nuestra soberanía y él estuvo de acuerdo… no va haber una invasión, no es un escenario que tengamos en mente y de todas maneras tenemos nuestro himno nacional”. A muchos les causó sorpresa que aludiera a la idea de que “un soldado en cada hijo” de la patria podría defender el suelo mexicano.
Es claro que la declaración tiene una intención comunicacional para los sectores sociales de este lado de la frontera, especialmente los que apoyan al gobierno de la Cuarta Transformación”. Se busca arengar para cerrar filas, tanto de la clase política “morenista” como de sus seguidores. Así funciona la conversación moderna. Sheinbaum lo entiende bien, de la misma forma en que lo hace Trump, cuando incendia a las masas con señalamientos y ataques hacia nuestro país. Ambos les hablan a sus votantes para congregarlos, mientras polarizan con argumentos “hipersimplificados”.
Sin embargo, todo indica que la verdadera negociación ya avanzó. Es probable que el gobierno mexicano haya ganado algo de tiempo respecto al tema de los cárteles. Sirva para entenderlo, escuchar nuevamente las declaraciones que hiciera Trump durante su presentación en los Premios Patriotas anuales de Fox Nation: “Como probablemente lo leyeron, el otro día hablé con la nueva Presidenta de México. Una mujer muy agradable, y tuvimos una conversación muy agradable… Ella me dijo, ‘¿por qué me estás haciendo esto?’. Yo le dije: sólo estoy poniendo muchos aranceles (a las importaciones de México) porque (ustedes) están permitiendo que los criminales ingresen a nuestro país, y ya no podemos permitir eso”. Al respecto, Trump señaló que Sheinbaum se había comprometido a parar toda la inmigración irregular hacia Estados Unidos. El magnate cerró su comentario con un contundente: “¡Y se detuvo! ¡Se detuvo! ¡Fue tan rápido que se detuvo!”.
Hay que leer entre líneas. Lo prioritario es el tema migratorio. No habrá invasión por el momento. Sin embargo, la pregunta subyacente en torno a la amenaza aquí expuesta es: ¿logrará el gobierno mexicano frenar por cuenta propia a los cárteles?
Por lo pronto, preocupa que se atienda el tema como “tradicionalmente” se ha hecho en nuestro país. Un ejemplo claro es el “inusitado” golpe mediático por “la mayor incautación de fentanilo en la historia”, con el decomiso de una tonelada y media de pastillas de la droga sintética.
En mi opinión, esta vez no será suficiente atender el tema del tráfico de estupefacientes como históricamente se ha hecho, a través de grandes golpes noticiosos, ya sea mediante decomisos o detención de capos, para que el negocio continúe de la misma forma como siempre se ha hecho. Habrá que ir más a fondo. La #SociedadHorizontal deberá estar alerta, de ello depende la viabilidad de la #NuevaRepública
Debo decir que coincido con lo expresado por la mandataria, por lo menos en el corto plazo. (Armando Ríos Piter, Excélsior, Nacional, p. 17)
Los riesgos contra México provenientes de EU aumentaron su nivel de impacto y probabilidad de cumplirse después de la aplastante victoria de Donald Trump y los republicanos. El riesgo más importante es la amenaza de imposición unilateral de aranceles para cooperar contra el tráfico de drogas (fentanilo principalmente) y detener el fenómeno migratorio irregular. El segundo es la deportación masiva de migrantes mexicanos y extranjeros a nuestro territorio. El tercero es la declaración de grupos terroristas extranjeros al CDS y CJNG y la consecuente posibilidad de operaciones militares y/o ataques quirúrgicos en territorio nacional.
Estos son los tres principales riesgos, de los cuales se derivan otros efectos negativos como la devaluación del peso, disminución del arribo de nuevas inversiones, reducción de remesas y, el más importante, la posibilidad del fin del T-MEC. Tampoco es menor la posible violación de la soberanía nacional con acciones militares o civiles estadounidenses unilaterales. Esto dañaría terriblemente la relación diplomática y militar entre los dos países.
Ante este escenario catastrófico, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ya activó diferentes componentes del poder nacional del Estado mexicano para gestionar estos riesgos. En la doctrina de seguridad nacional el poder nacional se “estructura con la reunión de los recursos y medios de toda índole, disponibles y potenciales, organizados para su empleo estratégico. Para su análisis y estudio se puede dividir de manera convencional en los campos: político, económico, social, militar, tecnológico y diplomático”.
Es evidente que ya se activaron algunos de estos campos del poder nacional desde antes del arribo de Trump a la Casa Blanca.
Poder económico. La relación estratégica entre las empresas mexicanas y estadounidenses beneficiadas por el T-MEC ya se activaron para evitar una escalada de aranceles y la posibilidad de terminar con el acuerdo comercial. Altagracia Gómez, Marcelo Ebrard y Juan Ramón de la Fuente están muy activos en ambos lados de la frontera. Se han mandado señales importantes del daño que significaría a EU medidas unilaterales.
Poder político y militar. La coordinación de las instituciones civiles y militares para reducir el tráfico de drogas a EU y el tráfico ilegal de personas está dando resultados evidentes en los últimos meses. La incautación de más de una tonelada de fentanilo esta semana, equivalente a 20 millones de dosis, es un golpe espectacular que ya resonó en Washington. La Guardia Nacional también estará lista para coordinar esfuerzos con el INM para disuadir el arribo de caravanas y flujos migratorios irregulares.
Poder diplomático. La Cancillería ya despliega planes para atender los diferentes frentes abiertos en América del Norte. Los 53 consulados en EU se están reforzando para promover los derechos y protección de nuestros paisanos. Además, se les instruyó activar sus redes políticas con socios estratégicos en los estados y ciudades americanas que dependen del comercio y trabajo de los mexicanos.
Es evidente que México activa su poder nacional, diseña planes y busca mejorar su imagen.
Agenda estratégica: La embajada de EU inaugurará su nuevo edificio en la CDMX el 17 de diciembre. (Gerardo Rodríguez, El Heraldo de México, País, p. 10)
Donald Trump volvió a demostrar su capacidad para lanzar afirmaciones controvertidas y plantear propuestas que desafían la lógica y la diplomacia. En una amplia entrevista difundida ayer por la cadena de televisión NBC, que puede verse en https://shorturl.at/k8YlZ, sugirió que México y Canadá deberían convertirse parte de Estados Unidos, una afirmación absurda, e insistió en políticas migratorias y comerciales que, más que soluciones, parecen destinados a alimentar su base política.
Trump afirmó que EU subsidia a México con 300,000 millones de dólares, una cifra que seguramente se refiere al déficit comercial de su país con el nuestro, pero que muchos estadounidenses interpretarán como que EU le regala ese dinero a México. Pero un déficit comercial no es un subsidio y Trump sigue distorsionando los términos para justificar su postura proteccionista. En lugar de reconocer que el comercio entre ambos países es una relación mutuamente benéfica, insiste en una narrativa de explotación y desventaja que no resiste el menor análisis.
Su sugerencia de convertir a México y Canadá en parte de EU no es nueva, pero siempre ha sido percibida como una fantasía irrealizable. Más allá de lo legalmente posible, su propuesta refleja un desprecio profundo por ambos países. México, en particular, ha construido una identidad nacional sólida basada en su independencia y en resistir la injerencia externa. Lo dicho por Trump, aunque destinado al consumo político interno, amenaza con debilitar la confianza de México tan necesaria para enfrentar retos comunes.
En materia migratoria, reiteró sus viejas recetas: deportaciones masivas, eliminación de la ciudadanía por nacimiento y una retórica que criminaliza a los inmigrantes. Aunque insiste en enfocarse en los criminales, su narrativa no distingue entre quienes cometen delitos y quienes han construido una vida como contribuyentes y trabajadores en EU. Deportar a millones de personas es logísticamente inviable y moralmente cuestionable, pero lo más preocupante es el efecto divisivo de su discurso, que refuerza estereotipos negativos y fomenta el odio hacia las comunidades migrantes, especialmente las mexicanas.
Trump también vinculó a México con el tráfico de drogas, señalándolo como principal responsable de la crisis de fentanilo en EU. Aunque es cierto que los precursores químicos llegan a México desde China y se procesan en laboratorios clandestinos de los cárteles mexicanos, la verdad que Trump ignora es el papel crucial de la demanda estadounidense en perpetuar esta crisis. Su falta de propuestas integrales, como programas de tratamiento de adicciones, revela un enfoque simplista y poco efectivo.
De cara al futuro, lo que podemos esperar de la relación México-Estados Unidos, a partir del 20 de enero es una intensificación de tensiones. El discurso confrontativo de Trump y sus amenazas, como los aranceles, dificultarán la cooperación en temas cruciales como comercio, migración y seguridad. La presidenta Claudia Sheinbaum debe reforzar su estrategia diplomática y diversificar las relaciones comerciales de México para enfrentar mejor el reto de un vecino impredecible que ve las relaciones bilaterales como un juego de suma cero, en el que él considera que solo su victoria importa. (Eduardo Ruiz-Healy, El Economista, Política y Sociedad, p. 47)
En la diplomacia Vaticana no hay casualidades ni ocurrencias, todo está fríamente calculado; el hecho de que dos Nuncios Apostólicos aparezcan en un punto fronterizo entre México y Estados Unidos tiene un fuerte mensaje del Papa Francisco contra la política anti migrante de Donald Trump.
Los Nuncios apostólicos de la Unión Americana y México, Christopher Pierre y Joseph Slateri, dijeron en Reynosa, Tamaulipas, que ante la política antimigratoria del republicano Donald Trump:
“El mensaje del Papa Francisco es de solidaridad, para nosotros es muy importante la caridad cristiana, hay que apoyar a esos hermanos y hermanas en sus necesidades físicas, con asistencia legal con asistencia médica”, dijeron
Los representantes del Papa Francisco coincidieron en que la Santa Sede mantiene su postura de abogar por el respeto los derechos humanos:
“Por supuesto que el llamado es que se respeten los derechos humanos, el Santo Padre habla de ello no solamente en sus discursos públicos sino también con los contactos que tenemos en los países”, dijo Spiteri.
El actual secretario de Estado Vaticano, Pietro Parolin, en su paso por México como Nuncio apostólico, conoció de cerca los problemas de la migración de Centroamérica y de México a Estados Unidos, por ello es que ahora, como Canciller de la Curia Romana, manifiesta que:
El Papa Francisco ha declarado que el no dar a los migrantes la posibilidad de trabajar, como el no brindarles acogida, es un pecado grave: “Estamos a favor de una política sabia hacia los migrantes y que no llegue a los extremos y se aborden los conflictos globales con humildad y responsabilidad”, expresó.
Parolin deseó que el nuevo presidente de los Estados Unidos pueda ser un “ elemento de distensión y pacificación en los conflictos actuales que están desangrando al mundo “.
Sobre Donald Trump, el segundo hombre más importante en la Iglesia Católica expresó que “el próximo presidente de los Estados Unidos no tiene una varita mágica… Esperemos que realmente acabe con las guerras, pero ni siquiera él tiene una varita mágica, hace falta mucha humildad”.
Los obispos de Estados Unidos, Timothy Paul, Marc, J. Seitz y Jaime Soto dijeron que “nuestro país merece un sistema de inmigración que ofrezca caminos justos y generosos hacia la ciudadanía para los inmigrantes que viven y trabajan durante muchos años dentro de nuestras fronteras. Necesitamos un sistema que brinde alivio permanente para los inmigrantes que llegan en la infancia, que ayude a mantener a familias juntas y que dé la bienvenida a refugiados“.
Sabemos que la Conferencia de los Obispos Católicos de Estados Unidos, el Nuncio apostólico en EU, Christopher Pierre, y dirigentes católicos del partido Republicano, cabildean para convencer a Donald Trump y a su grupo cercano que estará en el gobierno a partir del próximo 20 de enero, para que no haya expulsiones masivas de migrantes porque va a ser una medida que generará mucho dolor en las familias y tendrá graves efectos sobre la economía de ese país. (Luis Vega, La Prensa, Editorial, p. 14)
Relación México – Estados Unidos

(Garci, El Financiero, Opinión, p. 40)
Constante amenaza

(Gregorio, Excélsior, Nacional, p. 16)
¡Viva la familia!

(Camacho, Reforma, Opinión, p. 11)