Opinión Migración 100123

Gente detrás del dinero // AICM, un aeropuerto para la Marina

Han disminuido notablemente los niveles de robo de objetos a los pasajeros, ya sea cometidos por elementos de empresas privadas de “seguridad” o por otros viajeros; aún hay notorios delitos de ese tipo, pero existen cada vez más instrumentos tecnológicos y elementos humanos para prevenirlos y sancionarlos; ésa es una de las facetas en que se nota la presencia de la Marina en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, pero no la única en que la administración a cargo del vicealmirante Carlos Velázquez Tiscareño ha recuperado estándares de seguridad propia para el aeropuerto más importante del país.

Entre el 21 de febrero al 30 de noviembre de 2022, número de aviones que fueron sujetos de revisión por su origen sensible y/o de algún pasajero fue de 10,482 naves; no fueron admitidos 35,598 viajeros internacionales y 621 repatriados; se capturaron 9,034 kilos de sustancias ilícitas; se efectuaron 821 recorridos perimetrales a fondo y se prestaron 24,088 apoyos a usuarios con diversas contingencias.

Hay que recordar que la dirección del AICM fue asignada a un marino, un vicealmirante en retiro, luego de las catastróficas administraciones de Carlos Morán y anteriormente de Jesús Rosano cuando entre otras cosas la norma fue el arrendamiento irregular de andadores y espacios de descanso para viajeros a fin de colocar espacios comerciales; crecía el robo, el tráfico de mercancía ilegal anda como Juan por su Casa y ya no se diga el desorden en la asignación de slots (para fingir una saturación aérea inexistente) que hizo perder millones de horas-persona de viaje millones de pesos a las aerolíneas.

La movilización de 1,800 elementos de Semar fue el primer paso. Hubo gran suspicacia de los usuarios, en particular por los fallos en la entrega de equipaje; tras la mejora de ello se amplió el sistema de videovigilancia en todas las áreas del AICM, en la selección de personal de las empresas privadas y de los agentes migratorios del instituto a cargo de Francisco Garduño.

El AICM se encuentra bajo la supervisión operativa de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes que conduce Jorge Nuño, al igual que el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles… con la diferencia que este último pertenece económica y administrativamente a la Sedena que lleva el general Cresencio Sandoval.

Entonces, si la Semar, al mando del almirante Rafael Ojeda, realiza un trabajo destacado y eficiente, sería lógico que el AICM pasara a la Marina Armada. No lo hacen nada mal. (Mauricio Flores, La Razón, Negocios, p. 18)

Frentes políticos

La diplomacia manda. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se reunió con el primer mandatario mexicano, Andrés Manuel López Obrador, para iniciar las conversaciones sobre la migración ilegal y el tráfico de fentanilo, dos crisis que deben solucionarse a corto plazo. Luego de aterrizar en el AIFA para la “cortesía diplomática”, el Air Force One se volvió el símbolo de aprobación al nuevo aeropuerto y el inicio de lo que luce como la relación más estrecha entre presidentes de ambas naciones en toda la historia. Tanto así que Biden invitó a López Obrador a viajar en La Bestia, el vehículo presidencial estadunidense, convirtiéndose en el primer mandatario extranjero en hacerlo. Son los detalles diplomáticos los que marcan por dónde va la relación. (Excélsior, Nacional, p. 11)

Pulso político // Reuniones bilaterales, ayer; hoy, la trilateral

Reunión bilateral entre los presidentes de México y Estados Unidos, ayer, tras la bienvenida oficial que Andrés Manuel López Obrador le dio a su homólogo Joe Biden en Palacio Nacional y previa a la trilateral que habrá hoy con el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, quien arribó también al AIFA para participar en la Cumbre de Líderes de América del Norte en la que se abordarán problemas como migratorios, no energéticos, narcotráfico —con el fentanilo por delante—, que ha causado la muerte de unos cien mil estadounidenses en los últimos años.

Con el buen ánimo, sonriente y complaciente con el que llegó Biden la tarde-noche del domingo al Felipe Ángeles, lo hizo ayer Trudeau, quien en declaraciones en Ottawa dijo que el Presidente López Obrador tiene que entender que los acuerdos del T-MEC suscritos por los tres países, como el energético, deben cumplirse porque ayudarán a México y generarán inversiones. Del AIFA a la capital, el primer ministro y su esposa, Sophie Grégoire, se trasladaron en camioneta, sin la compañía de su anfitrión. (Francisco Cárdenas, La Razón, México, p. 9)

Misión especial // Cumbre México EU Canadá

Ayer comenzó el encuentro bilateral México EU de esta X Cumbre de Líderes de América del Norte. Hoy se celebra, la Cumbre trilateral y el miércoles 11 el segmento bilateral México- Canadá. 

Los dos temas más importantes con EU son migración y seguridad. En materia migratoria, el gobierno estadounidense anunció el jueves pasado las líneas de política migratoria que aplicará en los próximos meses. Entre ellas destaca el hecho de que México aceptará hasta 30 mil deportados de Cuba, Nicaragua, Venezuela y Haití.

Un número igual al de solicitudes de asilo que EU procesará de los mismos países. México no tiene las condiciones para recibir a ese número de personas en las ciudades fronterizas ya saturadas. La Casa Blanca recordó también al Congreso de EU (y a los republicanos) que no habrá una frontera segura y una migración humana y regular sin una reforma migratoria.

Con este anuncio unilateral, EU marcó su línea roja en materia de migración. En la reunión bilateral y la Cumbre, prevalecerá su narrativa. Tomó el control de la comunicación y el gobierno de México tendrá poco que decir al respecto.

En lo que toca a seguridad, el tema central es el combate al tráfico de fentanilo. La detención de Ovidio Guzmán se inscribe en esa prioridad de los EU que, hasta ahora, percibía que el gobierno de nuestro país poco comprometido en esa lucha que ha llevado a la muerte de más de 90 mil estadounidenses en el último año. 

Fue un error de nuestro gobierno no haber reconocido y actuado con oportunidad contra el flagelo del fentanilo que corrompe y afecta por igual a ambos países. 

Como en el caso de la migración, EU marcó su línea roja. Dos puntos de posible conflicto inmediato: la extradición de Rafael Caro Quintero y la del propio Ovidio Guzmán.

Hoy se celebrará la reunión trilateral cuyo objetivo principal será evaluar los avances sobre lo acordado en la pasada reunión celebrada en 2021 en lo relativo a cambio climático, relocalización de cadenas de valor y competitividad de la región de América del Norte, tema fundamental para el futuro de México. 

Para avanzar en ese objetivo debe resolverse el diferendo energético. Como dijo a la prensa el primer ministro Trudeau, México debe cumplir con las normas del pacto comercial, a fin de atraer más inversión extranjera al país.

La celebración de la Cumbre en sí es importante como símbolo y mensaje. Esperemos que no se agote en el simbolismo y que los resultados concretos sean un paso en esa consolidación de la competitividad de la región de América del Norte.

La posición del presidente López Obrador en los últimos días ha sido menos rijosa con EU. Quizás se impuso la realidad. Quizás reconoció que la economía de México depende de EU y Canadá, que el presidente Biden ha sido mucho más eficaz y fuerte de lo que suponía Palacio Nacional, que los republicanos están profundamente divididos, que Trump es ya un lastre y no un activo. (Martha Bárcena Coqui, El Heraldo de México, País, p .6)

Apuntes de guerra // De Cumbres, aeropuertos y golpes

an arribado ya a México el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y el primer ministro canadiense Justin Trudeau, para iniciar una reunión cumbre que en la mayoría de los asuntos centrales tienen más que ver con la relación México-EU: migración y combate el narcotráfico sin duda, pero también algunos de los puntos más complejos en el ámbito comercial. Sin minimizar lo que a Canadá corresponde, esta será una reunión trilateral marcada por los diálogos y acuerdos o desacuerdos bilaterales.

Los medios de comunicación mexicanos y estadounidenses así lo reflejan, centrándose allá en el tema migratorio no sólo por su alta visibilidad y carga emocional, sino por su enorme impacto político y sus implicaciones para el futuro inmediato y mediato de la presidencia de Joe Biden y su eventual búsqueda de la reelección.

Llega Biden a México en un momento particularmente propicio de su gestión, tras unas elecciones intermedias en que conservó cómodamente su mayoría en el Senado y ahora, arrancando el año, ver la implosión de los liderazgos republicanos en la Cámara de Representantes. Lo que parecía hace unos meses que sería una segunda mitad de su presidencia caracterizada por la debilidad (lo que en Washington se conoce como el síndrome del Lame-Duck, o el pato cojo) ahora es la de un Presidente que, pese a su edad, parece tener a la fortuna de su lado, mientras que sus rivales buscan desesperadamente un rumbo que les permita llegar a la Casa Blanca, sin tener que vender sus almas al diablo del ultraderechismo.

Por su parte, el Presidente mexicano recibe a sus socios comerciales en el que suele ser el año de la cúspide del poder presidencial en la tradición sexenal mexicana: ese quinto año que un político priísta de la vieja escuela describió como el de la “pinche plenitud del poder”.

Para López Obrador, 2023 inició con el pie izquierdo cuando la Suprema Corte de Justicia bateó a su candidata favorita a presidirla, pero bien pronto se compuso con el exitoso, aunque tardío, operativo para detener a Ovidio Guzmán. Las buenas noticias continuaron con el anuncio estadounidense de una serie de medidas para aliviar la crisis humanitaria en la frontera y finalmente, quien lo dijera, en un regalito de sus opositores, que al mofarse de su pretensión de que Biden y Trudeau arribaran al AIFA, hicieron que su aterrizaje allí se convirtiera en victoria propagandística para López Obrador.

Justin Trudeau llega con la relativa comodidad de saber que no enfrenta mayores complejidades ni en la relación bilateral con EU ni con México, más allá de las ya conocidas diferencias en materia energética que difícilmente serán destrabadas por los mandatarios.

Así las cosas de cara a esta Cumbre que, por lo pronto, ya generó su primer pronunciamiento, incluso antes de empezar: una enérgica defensa de la democracia brasileña ante la intentona dominical de los simpatizantes radicales de Bolsonaro. (Gabriel Guerra Castellanos, El Heraldo de México, País, p. 10)

Un montón de plata // El inesperado factor Trudeau

Si algo sale mal en la Cumbre de Líderes de América del Norte eso no será por la presencia del presidente de Estados Unidos Joe Biden, sino por lo imprevisible que puede resultar el Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau. El presidente López Obrador ha focalizado su esfuerzo diplomático hacia el presidente estadounidense; y tanto los recursos como la estrategia mexicana estarán alineadas en todo momento con Biden. Pero con Trudeau no es lo mismo, lo que el mandatario canadiense ya registró y por ello lanzó desde el fin de semana declaraciones incendiarias sobre lo que viene a hacer a México: ponerle a AMLO un ‘estate quieto’.

AMLO registrará uno de sus mayores triunfos del sexenio hoy. El acuerdo migratorio que tendrá con Biden, para que México reciba miles de venezolanos, haitianos y nicaragüenses, despresuriza en la Casa Blanca un problema que la vicepresidenta Kamala Harris nunca logró resolver; y alinea la operatividad del control migratorio de ambos lados de la frontera, dándole certeza al flujo de personas. A ese triunfo se sumará otro, en materia energética, porque Biden comprará el Plan Sonora a López Obrador, como parte de un discurso mutante que ha tenido el mexicano en materia energética: antes hablaba de la autosuficiencia de petróleo y energía eléctrica para México; pero ahora ya lo hace para Norteamérica:

“Se va avanzando mucho; como nunca. Se necesita fortalecer la integración, y ya se está dando, de manera natural. Se está fortaleciendo la economía en América del Norte y hay que apresurarnos para terminar de ser autosuficientes en América del Norte y pensar en ser autosuficientes en todo el continente americano”, fue la declaración de López Obrador, que en el fondo tiene a la energía como industria central. AMLO habló de la sustitución de importaciones; pero una planta manufacturera del tamaño de lo que requiere Norteamérica solo es posible con una industria energética integrada. (Carlos Mota, El Heraldo de México, Merk-2, p. 18)

Duda razonable // Biden, desde la debilidad

En el Capitolio, las fuerzas de la derecha trumpiana se preparan para hacer la vida imposible a Joseph Biden. Fue parte de su negociación para que al fin quedara como presidente de la Cámara de Representantes Kevin McCarthy. Iniciarán investigaciones en contra de la administración y la familia de Biden; una venganza sin pruebas ni elementos, pero efectiva políticamente, contra las investigaciones que los demócratas hicieron contra Donald Trump.

En un año, el próximo enero, comenzarán las elecciones primarias en EU para elegir candidatos de ambos partidos rumbo a la elección en noviembre de 2024. Este año veremos a los precandidatos republicanos y, si es que hay alguno dependiendo de la fortaleza de Biden, demócratas.

Entre los aspirantes republicanos lo que no se verá es moderación. Al contrario, con Trump debilitado después de la elección del pasado noviembre, los aspirantes se esforzarán en atraer a esos votantes con argumentos aún más radicales que los del ex presidente y uno que nadie discute es el de la migración, o sea, posiciones antimigrantes y xenófobas. Es por este cálculo político que las iniciativas de Biden son tan temerosas, algunas de ellas parecidas a las de Trump y que su mayor apuesta es conseguir que el gobierno mexicano le siga ayudando, convirtiéndose aún más en un muro previo a nuestra frontera norte o aceptando ser un país de estancia a los deportados.

Es por los republicanos controlando la Cámara de Representantes que cualquier iniciativa de gasto para Centroamérica y otros países del continente es prácticamente imposible.

Es por todo esto que la reunión de estos días será de muchas sonrisas y cariño. Poco más. (Carlos Puig, Milenio Diario, Al frente, p. 2)

Recuento de los daños // Cumbre, ¿entre amigos?

Llegó el día, México vuelve a ser anfitrión de la Cumbre de Líderes de América del Norte o Cumbre de los Tres Amigos, que en su décima edición se realiza este martes en Ciudad de México. El objetivo, en lo público, es mostrar la mejor cara de la región, acordar las estrategias para potenciarla y destacar que, juntos, somos aún más fuertes ante el mundo.

En lo privado, Estados Unidos busca dejar claro el papel conjunto en el combate al tráfico de fentanilo y solicitará a México más apoyo en el tema migratorio. Para México es fundamental lograr un compromiso de Estados Unidos en el combate al tráfico de armas. Y juntos, sí, aunque no lo vayan a decir, celebrarán la reciente detención de Ovidio Guzmán, ¿o a qué vino el fiscal general Merrick Garland, el único que tiene una acusación sólida en su contra?

Para Estados Unidos y Canadá también es importante dejarle claro a México que, a su juicio, no está cumpliendo con las reglas establecidas en el TMEC y por ello se mantendrán firmes durante las consultas iniciadas en energía, electricidad, maíz y las que se acumulen. ¿Contestará México como lo hace el Presidente en sus mañaneras, señalando de saqueadoras a las empresas de los otros países?

El inicio de los encuentros estuvo lleno de cordialidad y gestos de amistad. Un verdadero trato de amigos dieron el presidente Joe Biden y el primer ministro Justin Trudeau a Andrés Manuel López Obrador al aterrizar en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles. Miren que animarse a hacer una hora al hotel en lugar de 15 o máximo 30 minutos, sí que es de amigos.

La cumbre lleva en su nombre la amistad por la vecindad que comparten los tres países, lo que no quiere decir que los tres líderes actuales no tengan diferencias, pues como buenos vecinos cada uno ve por sus propios intereses.

Lo relevante será que, a pesar de las diferencias, logren acuerdos y los ejecuten para que verdaderamente se potencie la región y con ello México se convierta en el proveedor principal de ambos países en múltiples sectores dejando atrás a China y les exija apoyo para atender la crisis migratoria que a petición de Estados Unidos seguirá administrando: frenando migrantes, atendiendo a los que permanecen varados y recibiendo a los que nos devolverán. (Alejandro Domínguez, Milenio Diario, Al frente, p. 3)

Pensándolo bien // Cumbres poco borrascosas

Que los tres presidentes se reúnan es trascendente, desde luego, a condición de no excederse en las expectativas. La X Cumbre de Líderes de América del Norte que tiene lugar en México debería llevar a preguntarnos ¿para qué sirven estas reuniones? O, dicho de otro modo, ¿cuáles son sus posibilidades y sus límites?

En realidad, las relaciones entre los tres mandatarios están acotadas por el protocolo de estas visitas, el margen de posibilidades del poder Ejecutivo en sus respectivos países, y las necesidades políticas y electorales que les obligan a impulsar determinadas agendas concediendo o negociando frente a las prioridades de cada uno de los otros dos. Se necesitan de tal manera, que se ven obligados a abordar sus diferencias sin poner en riesgo otros frentes. No significa que la capacidad para negociar sea la misma, evidentemente.

Los dólares son una llave mágica para destrabar resistencias y eso lo tienen a manos llenas los norteamericanos. Pero la política es mucho más complicada que eso. La reelección de Joe Biden, para poner un ejemplo, pasa en mucho por la agenda migratoria, que los grupos conservadores convertirán en tema nodal en la próxima campaña; en cierta manera ya lo es en Estados Unidos. 

Eso hace de México y sus políticas fronterizas y migratorias un factor clave de cualquier estrategia de la Casa Blanca, lo cual otorga a Palacio Nacional un poderoso argumento. En ese sentido, ningún tema es independiente para efectos de negociación y resoluciones: inversiones extranjeras, temas ecológicos y nuevas tecnologías, vida fronteriza, inseguridad y drogas, además de migración son barajas que habrán de intercambiarse en un sentido y otro. 

Un segundo problema tiene que ver con el equívoco de tomar a cualquiera de los tres países como un solo jugador. Parte de la culpa la tiene la prensa. Cuando un subcomité del senado estadunidense o un subsecretario de Estado hace un pronunciamiento sobre México, los medios de comunicación lo transmiten como un absoluto: “Estados Unidos exige a México… ”.

En realidad, se trata de un actor político, entre otros muchos, dirigiéndose menos a México que a su propio entorno, por consideraciones de necesidad política. Tan solo en materia de seguridad pública, existen muchos matices y contradicciones entre las posiciones de la DEA, la Casa Blanca, el Departamento de Estado, los comités legislativos vinculados al tema, el Departamento de Justicia y otras agencias de Seguridad. Y el equivalente sucede con casi cualquier otro tema. (Jorge Zepeda Patterson, Milenio Diario, Política, p. 10)

Las que no hacemos // Encuentro de líderes

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, arribó el pasado domingo al Aeropuerto Internacional “Felipe Ángeles”, en el marco de los preparativos de la X Cumbre de Líderes de América del Norte, evento que inicia hoy en la Ciudad de México. Fue recibido por el presidente López Obrador, acompañado del secretario de Relaciones Exteriores y los embajadores de ambas naciones. Por su parte, el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, pisó el territorio nacional ayer desde el AIFA.

Es preciso mencionar que, previamente, existieron dudas sobre dónde aterrizaría el Air Force One —si en Santa Lucía o en el “Benito Juárez”—, luego de que el mandatario mexicano solicitó a Biden hacerlo en el AIFA. Se trata de la primera visita que un Presidente estadounidense realiza a tierras mexicanas en casi diez años y, adicionalmente, bajo el paraguas del bicentenario de las relaciones diplomáticas México-Estados Unidos.

Hace unas semanas, el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, dio a conocer la agenda de dicha Cumbre que consta de seis ejes centrales: diversidad; equidad e inclusión; medio ambiente y competitividad con el resto del mundo; migración y desarrollo; salud; así como seguridad común. Todo ello insertado en una serie de tensiones, disputas e interacciones a nivel regional.

Habrá que estar atentos a los encuentros binacionales que sostendrán los líderes. Cada uno enarbolará un mensaje con sus características y particularidades. Sin duda, el tema medular que tocará el presidente López Obrador con su homólogo estadounidense es el relativo a la migración —concretamente aquella que se realiza de manera ilegal y sin controles—, junto con otros asuntos primordiales tales como la seguridad fronteriza, el fentanilo, las consultas del T-MEC y el Plan Sonora.

Esta semana se difundió que México aceptó admitir mensualmente a 30 mil hermanos centroamericanos —provenientes de Venezuela, Cuba, Nicaragua y Haití—, que sean expulsados de territorio estadounidense por cruzar la frontera de forma irregular. Lo anterior tendrá implicaciones para el mercado laboral mexicano, por lo cual será clave que se propicien las condiciones necesarias para absorber el tránsito de personas.

Vale la pena subrayar que Joe Biden llega fortalecido a la Cumbre tras las elecciones intermedias que se celebraron en Estados Unidos en noviembre de 2022, donde la “ola roja” del Partido Republicano no se impuso como lo apuntaban los pronósticos. Ciertamente, el capital político es crucial al momento de negociar posibles acuerdos. Sin embargo, se han activado los contrapesos en la Unión Americana; hace unos días se confirmó que la Cámara de Representantes estará presidida por el congresista republicano, Kevin McCarthy, quien obtuvo 216 votos a favor.

Independientemente de los posicionamientos y avances que se anuncien, la trascendencia de la Cumbre radica en que se refrenda la vitalidad de la relación trilateral México-Estados Unidos-Canadá, al igual que el dinamismo y la competitividad de América del Norte. Hago votos porque este evento sirva como puente para consolidar una región más próspera y equitativa.

¿O será otra de las cosas que no hacemos? (Francisco X. Diez Marina, 24 Horas, Estados, p. 10)

Biden: entre la diplomacia y el fentanilo

Ovidio Guzmán, el hijo del chapo Guzmán, ya se encuentra en el penal del Altiplano, a la espera de que las autoridades estadounidenses concluyan sus argumentos legales para la extradición. Pero para los Estados Unidos una gaviota no hace verano.

La captura de Ovidio no es vista como un cambio en la estrategia mexicana para doblegar al cártel de Sinaloa o a cualquier otro cártel, según lo declaró el ex jefe de la DEA en México, Mike Vigil, a The Washington Post.

Lo cierto es que ninguna estrategia parece tener éxito; ni el descabezamiento de los cárteles, como le gusta a EUA, ni los abrazos y los programas sociales promovidos por México. Los cárteles están más fuertes que nunca en nuestro país. A EUA cada vez se introduce más droga y cada vez es más fuerte, al grado de que el fentanilo ya es un serio problema de salud pública y de seguridad nacional.

Este es el difícil contexto de la llegada del presidente Joe Biden a México, para la celebración de la Cumbre Trilateral de Norteamérica, la primera desde 2014, cuando Barack Obama se reunió con Enrique Peña Nieto y el entonces primer ministro de Canadá, Stephen Harper, en Toluca. De entonces a la fecha, la agenda trilateral ha cambiado mucho y las prioridades de cada Nación son muy distintas.

Biden tiene varias acciones que resentir de López Obrador, a las cuales me he referido en este espacio. De entrada, lo felicitó tardíamente por su victoria presidencial y ha mostrado abiertamente su simpatía por Donald Trump. Luego siguieron el boicot a la Cumbre de las Américas, la Ley Eléctrica que puso en jaque a las empresas estadounidenses en México, la poca atención al cambio climático y ahora la repentina prohibición de que el maíz modificado ingrese a nuestro país sin dar tiempo a los productores de EUA a reconvertir sus cultivos.

En la parte estrictamente económica ambos países se necesitan, pero por distintas razones. EUA busca que en México se den las condiciones para la relocalización de sus empresas (nearshoring) y que dejen atrás a China, lo cual significaría un 30 por ciento de incremento para México en su comercio bilateral, según estimaciones del Bank of America. En cambio, el gobierno de la 4T prefiere más inversiones de tipo social en el sureste del país.

Y como un elefante en la sala está el tema migratorio… 

El gobierno de Biden anunció la semana pasada un nuevo plan mediante el cual mensualmente dará cabida a 30 mil solicitantes de Venezuela, Cuba, Haití y Nicaragua, siempre y cuando no crucen la frontera ilegalmente, sino que apliquen formalmente y tengan un aval económico y moral en EUA. 

Así las cosas, 360 mil migrantes latinoamericanos podrían ingresar a EUA legalmente al año; aun cuando se antoja una medida audaz para los estándares estadounidenses, es una porción muy pequeña comparada con la demanda existente; tan solo el año pasado hubo dos millones de intentos de cruzar la frontera desde México. 

La parte difícil es que, según fuentes estadounidenses, México ha aceptado mantener en nuestro territorio a esos 30 mil solicitantes mientras se definen sus casos. Además, seguramente seguirán llegando los migrantes que, a como dé lugar, quieren llegar a EUA. A la fecha, hay cientos de miles de extranjeros varados en nuestras fronteras norte y sur.

La paradoja del caso es que resulta -literalmente- mil veces más barato darles refugio que devolverlos a su país, según datos de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados. Lo que tampoco resulta nada barato, ni fácil, es ofrecerles empleo.

Con Canadá la relación de la 4T no es mejor. De una parte es distante y, de la otra, empresas de ese país invirtieron en el nuestro 13 mil millones de dólares canadienses para echar a andar plantas de energías renovables; y dichas plantas han sido obstaculizadas por la Ley Eléctrica, por lo que el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, ya expresó la firmeza con la cual defenderá el tema, más allá de lo que se decida en los páneles de controversia.

Será hasta el miércoles cuando tengamos más información sobre los acuerdos a que lleguen los mandatarios. 

Para mí, doctor Ebrard, que México está en una posición de debilidad. Si la 4T no abandona su obsecación, Estados Unidos tiene muchas formas de presionarla, aparte de los caminos legales.

¿Por dónde nos llegaría el trancazo..? (Leopoldo Mendívil, La Crónica de Hoy, Nacional, p. 9)

Arsenal // Lo que Biden y Trudeau quieren dejar claro a AMLO

Mientras veía descender a Justin Trudeau y a su esposa, Sophie Grégoire, por la escalerilla del avión que lo trajo al AIFA, recordé las declaraciones que el primer ministro de Canadá hizo antes de viajar a la “Cumbre de los Amigos” en la CDMX. Más allá de los saludos y las cortesías de rigor a las que obliga el protocolo, el premier de Canadá viene a dejar “muy claro”, junto con el presidente Biden, el tema energético y las obligaciones contraídas por México en el T-MEC.

Cito, textual, sus declaraciones, realizadas antes del viaje:

“Entiendo que (AMLO) quiera poner más énfasis en empresas estatales, pero tiene que hacerse de manera responsable, debe entender que es parte del NAFTA (T-MEC) y cumplir con esas reglas”. Estados Unidos y Canadá mantienen un diferendo con México relacionado con la política energética de AMLO. Dicen que el gobierno del tabasqueño violó cuatro artículos del T-MEC, al negar el acceso al mercado mexicano a compañías privadas y dar preferencia a Pemex y a la CFE.

La inmigración también será “tema principal” con el presidente Biden, dijo a CNN John Kirby, coordinador del Consejo de Seguridad Nacional para Comunicaciones Estratégicas de Estados Unidos.

Poco antes de la cumbre, Biden anunció que México accedió a recibir mensualmente a 30 mil inmigrantes ilegales de Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela. Mil por día, en promedio.

¿A cambio de qué? Es pregunta. No hay información sobre si habrá apoyo financiero de Estados Unidos para la manutención de las decenas de miles de migrantes deportados a nuestro país.

Otro guiño a Biden es la recaptura de Ovidio Guzmán días antes de su llegada al Felipe Ángeles. Estados Unidos ofrecía 5 millones de dólares por su cabeza. ¿El costo rojo del operativo? 29 muertos (entre ellos, 10 militares), 35 heridos y 21 detenidos. Armas, fentanilo y cambio climático están en el menú de la cumbre. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 4)

Razones // Migración, seguridad, energía: la agenda

¿Qué platicaron a solas los presidentes Biden y López Obrador, mientras se trasladaban del AIFA a Polanco, en el vehículo oficial del mandatario estadunidense?, lo saben sólo ellos y las traductoras de ambos. Fue un recorrido de una hora en el que no participaron otros funcionarios y en el cual dudo mucho que todo se haya concentrado en temas anecdóticos o en mostrarle al presidente López Obrador alguno de los artilugios (“los botones”) de La Bestia.

Lo cierto es que, en la reunión trilateral entre los mandatarios de México, Estados Unidos y Canadá, los temas a tratar son muy concretos, comenzando por la migración y el tráfico de fentanilo. En el ámbito migratorio, México ha aceptado el papel que le impuso el gobierno de Estados Unidos en la crisis, recibiendo en nuestro territorio a miles de migrantes que no pueden acceder a la Unión Americana o que fueron regresados desde ese país.

Según datos oficiales, hay resguardando fronteras y frenando el avance de los migrantes, 32 mil elementos del Ejército y la Guardia Nacional, más aún que en las épocas de Donald Trump, cuando eran 27 mil. El gobierno de Biden no pudo, no quiso en realidad, dar marcha atrás a muchas de las medidas tomadas por Trump, porque ello implicaría costos políticos muy altos para su administración. Tendrá apoyo de Canadá en ello porque, si bien el tema migratorio de esa nación con México no le genera problemas, lo cierto es que la administración Trudeau sí tiene conflictos migratorios por refugiados de otras latitudes y, pese a ser un gobierno liberal, tampoco puede perder el control del proceso.

No es casualidad que Biden antes de llegar a México haya estado en El Paso, Texas, donde incluso se encontró con el gobernador republicano Greg Abbott, uno de sus mayores opositores y activo militante antimigración. Lo cierto es que fueron detenidas en la frontera más de dos millones de personas. La administración de Biden ha ofrecido 30 mil visas para venezolanos, una medida que ayuda, pero que está lejos de solucionar el problema, asumiendo además que más de una tercera parte de todos los que desean migrar ilegalmente a los Estados Unidos son mexicanos. Con un problema adicional: el tráfico de personas está controlado por el crimen organizado, en México, en Centroamérica, en Haití, en Venezuela y en Nicaragua. Y para sectores de inteligencia de los Estados Unidos, incluso fomentado por algunos de esos gobiernos para presionar a la Unión Americana.

En lo del fentanilo, la caída de Ovidio “N”, en la brutal batalla librada en Jesús María, sin duda ayuda en los acuerdos bilaterales, pero el problema trasciende al hijo de El Chapo. El servicio de aduanas decomisó el año pasado fentanilo ilegal suficiente, dijo, “como para matar por sobredosis a toda la población de Estados Unidos”. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 8)

La primera semana del año

¡Vaya inicio trepidante del 2023! Si es indicio de lo que nos espera, el año que perfila la sucesión presidencial será febril, intenso y sorprendente. En una semana se sucedieron hechos de gran importancia que merecen ser ponderados, tanto por sus aristas como por sus implicaciones.

No es cualquier cosa que en la SCJN haya sido derrotada la candidata del Presidente y que, en su lugar, haya ganado una ministra de probada independencia. Tampoco lo es que se haya detenido a Ovidio Guzmán y se hayan hecho concesiones migratorias a Estados Unidos a unos días de la llegada del presidente Joe Biden. Menos aún el choque de trenes en el Metro de la CDMX mientras la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, estaba en Michoacán.

(…) No es el único obsequio que recibió el mandatario norteamericano. El gobierno mexicano aceptó recibir cada mes a 30 mil solicitantes de asilo que no hayan iniciado el trámite en sus países de origen. Los peligros y violaciones a derechos humanos que sufren los migrantes en su paso por México presagian un agravamiento de la crisis humanitaria que se padece en la frontera. Pero sin duda que ambos hechos complacieron a Biden, pues sólo después de sucedidos accedió a la petición de aterrizar en el AIFA como cortesía diplomática. (Fernando Belaunzarán, Excélsior, Editorial, p. 10)

Dinero

Conversación a bordo de La Bestia // Migración, tema apremiante // Jill Biden y Beatriz Gutiérrez Müller

Mientras aquí se discutía si el avión del presidente Biden aterrizaría en el AIFA, en Washington ya había sido resuelto el tema y se conversaba sobre el raite que daría al presidente López Obrador en el impresionante vehículo conocido como The Beast, una idea del canciller Marcelo Ebrard. No es usual.

Aprovecharían el largo trayecto de Zumpango a Polanco para platicar, según información extraoficial de fuentes generalmente bien enteradas. ¿Tema libre o con agenda? Finalmente se decidió que hablarían de todo. Fue una conversación amistosa, distendida, con toques de buen humor.

Tema divertido fue el de los tres ex presidentes mexicanos que andan huyendo en España y uno ya es mitad sefardí. Los ex presidentes vivos de Estados Unidos residen en su país: Trump, Bush, Clinton, Obama y Carter. Venía de visitar el muro a la altura de El Paso, Texas, por lo que el tema obligado fue la migración –mejor dicho, el flujo casi imposible de detener de migrantes pobres–. La propuesta de AMLO no ha variado: arraigarlos en su lugar de origen, y eso se consigue con empleos y bienestar. (Enrique Galván Ochoa, La Jornada, Economía, p. 6)

Serpientes y escaleras // Bilateral AMLO-Biden: chocan discursos y visiones

En vísperas de la Cumbre de Líderes de Norteamérica, en la reunión bilateral México-Estados Unidos que tuvo lugar la tarde de ayer en Palacio Nacional, hubo un choque de posiciones entre el presidente anfitrión y el presidente visitante. Los discursos inaugurales de los dos mandatarios, al frente de sus respectivos gabinetes, difirieron sobre las prioridades que cada uno de ellos ve para este encuentro binacional y dejaron en claro que, tras la cortesía política y la “amistad” que se profesaron los dos presidentes en la víspera, hay también visiones distintas y distantes sobre las prioridades de la relación binacional.

(…)La respuesta de Biden no pudo ser más directa, pero también más opuesta y dejó entrever incomodidad ante las acusaciones de “abandono, olvido y desdén” hacia el gobierno de Estados Unidos: “Quisiera aclarar que en los últimos 15 años hemos gastado miles de millones de dólares en este hemisferio, decenas de miles de millones de dólares en el hemisferio, pero lo que debemos hacer es algo que usted ha hecho, que es seguir construyendo instituciones democráticas en el hemisferio”, dijo de entrada el mandatario estadunidense, luego definió las prioridades para su país para profundizar la integración con México y con Latinoamérica:  “Esto incluye fortalecer nuestras cadenas de suministro para que seamos más competitivos; vamos a hablar también sobre nuestra seguridad compartida, incluida nuestra acción conjunta para abordar la plaga del fentanilo que ha matado a 100 mil estadounidenses, hasta ahora, y cómo podemos abordar la migración irregular. Sobre todo estamos comprometidos sobre cómo lograr un mejor futuro que se base en la paz y prosperidad para todos nuestros pueblos”.

Es decir, que mientras López Obrador hablaba de utopías bolivarianas, citando al libertador de América, y de integrar una región económica continental a partir de “fortalecer la hermandad en el continente americano, respetar nuestras diferencias y nuestras soberanías y procurar que nadie se quede atrás y que juntos vayamos detrás de la bella utopía de la libertad, la igualdad y la verdadera democracia”, Biden se iba a lo práctico y lo real: integrar pero cadenas productivas entre México, Estados Unidos y Canadá, combatir al narcotráfico, particularmente al fentanilo que está matando a los estadounidenses y enfrentar y resolver el problema de la migración ilegal. (Salvador García Soto, El Universal, Nación, p. 9)

La Cuarta Transformación / Lo que México quiere de EU y Canadá

EN UNA JUGADA de ajedrez político, el presidente Andrés Manuel López Obrador cambió la discusión entre Estados Unidos, Canadá y México: sacrificó a Ovidio Guzmán y puso en un segundo nivel de interés la disputa por el tema energético en el T-MEC.

En las últimas semanas los bonos de Marcelo Ebrard están creciendo como nunca, al convertirse en el líder negociador de México y ha borrado de la agenda política a Rocío Nahle y Raquel Buenrostro en Energía, a Rosa Icela Rodríguez en Seguridad y Adán Augusto López en migración.

Los equipos negociadores de los tres países trabajaron la semana pasada para allanar el camino a los mandatarios antes de que arranque la Cumbre de Líderes de América del Norte (CLAN) y llegar a un acuerdo en materia migratoria: Estados Unidos acepta 30 mil personas por mes, pero Mexico se queda con 30 mil migrantes rechazados.

En los equipos negociadores de los tres países hay optimismo de que esta cumbre pueda ser una oportunidad histórica de hacer de Norteamérica la región más competitiva del mundo, si logran superar sus barreras ideológicas.

Como región podemos estar en la antesala de un relanzamiento del T-MEC, que incluya lo que no tuvo el TLCAN: flujos de mano de obra de México a Estados Unidos y Canadá, inversión en sectores estratégicos como petróleo y electricidad y control migratorio y aduanero conjunto.

Para estos negociadores, es evidente la oportunidad que se está dando en la integración por razones geopolíticas: China ha dejado de ser un socio confiable porque aprovechó la presencia de empresas occidentales para transferir y/o piratear tecnología.

Hoy en día, China compite con ventaja, además de que ha logrado tejer un tamaño que desafía el liderazgo de Estados Unidos tanto comercial como político en aquella zona del mundo.

Además se afirma que las cadenas de suministro tienen que reestructurarse y el bloque comercial norteamericano necesita a México para replantear los eslabones productivos en el hoy conocido como nearshoring.

 

Joe Biden llega con dudas de los republicanos en el Congreso porque consideran que tiene una posición débil frente a las presiones migratorias, mientras que la seguridad en la frontera sur con México es una coladera porque solo se incauta entre 5% y 10% de la droga.

Por eso, después de la seguridad en la frontera y el tráfico de drogas, el comercio trinacional para hacer de Norteamérica una zona más competitiva en el mundo, es el tema de tensión de Biden y López Obrador.

Le decía ayer que en el tema energético la Secretaria de Economía de Buenrostro ha arrastrado los pies lo más que ha podido para cumplir el acuerdo trinacional.

De hecho México ya pidió extender las negociaciones hasta finales de febrero, pero los equipos de Biden, y marcadamente Justin Trudeau, tienen emplazado a AMLO a que cumpla ya el acuerdo y se deje de interpretaciones nacionalistas.

Estados Unidos y Canadá argumentarán que resolver la disputa ayudará a atraer más inversión a México. De hecho, antes de iniciar su viaje, Trudeau aseveró: “Biden y yo vamos a ser bastante claros en que esto será una forma de ayudar a México para traer empresas”.

¿Qué van a pedir Estados Unidos y Canadá en tanto en las pláticas bilaterales y como en la trilateral?

Lopez Obrador pedirá a Biden apoyos económicos para proyectos de energía limpia y atraer inversiones en chips. La 4T quiere construir parques solares de propiedad estatal en Sonora y vender la energía limpia a los estados fronterizos con México, particularmente a California.

México quiere que el gobierno de Biden promueva entre las empresas de Estados Unidos que están hoy en Asia, trasladarse aquí e integrar cadenas de suministro para las empresas que están en la franja fronteriza, particularmente de la industria automotriz.

En este mismo sentido va la propuesta del gobierno de Trudeau, pero el canadiense está planteando el tema de los subsidios en las autopartes para autos eléctricos.

El gobierno de México planteará a Trudeau que la CFE, dirigida aún por el dique Manuel Bartlett, y la canadiense TransCanada Energy, que preside Francois Poirier, firmen una alianza para producir energías limpias.

López Obrador, a través de Ebrard, está empujando que se incrementen los flujos de migrantes mexicanos a Canadá para trabajos temporales, pero este sería el inicio para regular los trabajos de mano de obra de México a Norteamérica. (Darío Celis, El Financiero, Economía, p. 6)

El Globo / Incapacidad ejecutiva

Más allá de las fantásticas fotos de parejas o de grupo entre los presidentes López Obrador y Biden, en la visita oficial iniciada el pasado domingo por la noche, y de la calidez y hasta “cercanía” que las señoras Jill Biden y Beatriz Gutiérrez pudieran transmitir, hay discrepancias discursivas esenciales.

Mientras que el Presidente mexicano habla de humanismo, de integración y financiamiento a toda América Latina, el presidente estadounidense habla de fentanilo, de migración y de seguridad.

Hasta el cierre de esta edición, aún no se ha abordado el delicado y puntilloso tema de las divergencias comerciales, tema reservado para las reuniones trilaterales a las que se suma Justin Trudeau el día de hoy.

La percepción americana y canadiense es que México y el gobierno de López Obrador están haciendo múltiples maniobras para incumplir acuerdos estipulados en el T-MEC, bajo el resbaladizo tema de la “independencia y la soberanía”. Y la pregunta de los socios es clara y simple: ¿por qué si tenían reservas en materia energética o de inversión extranjera firmaron el acuerdo?

México ha faltado a compromisos adquiridos en materia comercial, de inversión extranjera en nuestro país, especialmente en el tema energético. Ha echado para atrás plantas, contratos e inversiones, lo que a nuestros socios comerciales ha causado enormes problemas con empresarios de sus países, quienes exigen a sus gobiernos acciones más enérgicas en contra de México. Esta será la discusión central del día de hoy.

Otro más será el complejo tema de las cadenas de suministro, gravemente afectadas desde Asia durante la pandemia, y que ahora produce el extenso fenómeno del nearshoring, el acercamiento de plantas y empresas chinas a la frontera americana para evitar la suspensión de las cadenas, o el retraso en entrega de productos esenciales, como los chips para millones de computadoras y robots.

Para esta abundante corriente de inversión hacia México es vital cumplir con condiciones de suministro eléctrico y de energías limpias, que nuestro país no está en condiciones de ofrecer en estos momentos del regreso a la estatización eléctrica.

En lo político hay mucho que señalar: la cálida y generosa relación que los Biden le dispensan a AMLO y su señora es signo inequívoco de un cálculo geopolítico cuidadoso y bien planeado. Todo terso, suave, lleno de sonrisas y de abrazos, el lenguaje universal del afecto y la comprensión, más allá de que no puedan intercambiar palabra directa alguna. López Obrador no habla inglés. La causa de fondo es evitar cualquier conflicto, neutralizar pretexto alguno para la radicalización de AMLO. Washington no quiere un régimen de izquierda extrema en su frontera sur, nada que se asemeje a Venezuela, Cuba o Nicaragua.

De ahí que las sonrisas, las simpatías y las enormes concesiones de la Casa Blanca a México en los últimos dos años, incluso con los crecientes flujos migratorios que Texas, Florida y otros estados gobernados por republicanos explotan políticamente con éxito.

Una de las grandes incógnitas es qué pasó en la limusina durante el trayecto desde el AIFA hasta la Ciudad de México. ¿Estaba ya ahí la traductora de Biden para enlazar la comunicación entre ambos mandatarios?

Mientras que el destino económico y de inversión de México sigue apuntando hacia el norte inexorablemente, el presidente López Obrador se empeña en hablar del sur, de la integración latinoamericana y de la inversión de Estados Unidos en la región.

Otro gesto amable de los Biden fue el discurso de la señora Biden, usando el lenguaje afín a esta administración mexicana, expresando conceptos coincidentes al discurso de este gobierno.

Pareciera imposible que el Presidente mexicano aproveche con potencia y éxito esta oportunidad histórica. Responder con claridad a los temas de seguridad, incrementar la cooperación, volver a los estrechos intercambios de información y de operativos conjuntos, aunque la detención de Ovidio Guzmán envía señales de mayor cooperación.

Con todo, aquí prevalece la nostálgica idea de la soberanía protegida contra cualquier intento foráneo por mancillarla.

López Obrador tiene la mesa puesta para potenciar un encuentro exitoso el día de hoy con la cumbre tripartita. Ojalá y los líderes de Canadá y Estados Unidos lo sensibilicen acerca de la necesidad de impulsar un mercado eléctrico competitivo, abierto a la inversión extranjera. De lo contrario, será un fracaso sobrado de sonrisas y abrazos, que no conducirá más que a paneles de controversia. (Leonardo Kourchenko, El Financiero, Mundo, p. 21)

Expectativa racional / Turbulento inicio de 2023

En tan sólo 10 días de enero hemos tenido un turbulento inicio de 2023. Si bien era de preverse que la detención de Ovidio desataría ataques violentos en Sinaloa, éstos han sido descomunalmente sangrientos con 29 muertos e incluyendo objetivos civiles por parte del narco como balear una aeronave de Aeroméxico. No hay que desvincular la captura de Ovidio de la visita de Biden; el objetivo parecía claro: recibirlo con una muestra contundente de que el gobierno de México combate al narco. Hasta qué punto el operativo usó información de inteligencia del FBI, la CIA y la DEA y se acordó el día con las autoridades estadounidenses no lo sabremos. Pero ciertamente fue muy suspicaz la visita del embajador Salazar a Palacio Nacional dos días antes de la detención. Otros piensan que Ebrard estuvo moviendo algunos hilos, pues quiere convencer al gobierno estadunidense que él es la mejor opción para la presidencia.

Otro hecho grave fue la violenta fuga de 30 reos del penal de Ciudad Juárez el 1 de enero, dejando 17 muertos. En el contexto de la visita de Biden a México, López Obrador insistió en que la agenda incluya cuestiones sobre la migración, pero Biden le dio un albazo al tema al dar a conocer unos días antes importantes cambios a su política migratoria, minando el margen de negociación de México.

En el plano político, los enfrentamientos entre Ebrard y Sheinbaum son cada vez más abiertos, con reclamos y denuncias. Apuntan a una canibalización al interior de Morena. Véase también por ejemplo la fractura por la candidatura para la gubernatura de Coahuila. Asimismo, el accidente del Metro por descuido y falta de mantenimiento es imperdonable, evidenció una vez más la incapacidad de Sheinbaum y su incompetente gobierno.

En términos de la perspectiva económica, 2023 será difícil. La economía apenas crecerá alrededor de 1%, la inflación se mantendrá elevada en 5%, la inversión privada difícilmente repuntará y las finanzas públicas seguirán con su debilidad y riesgos crónicos. En algún momento de 2023 Estados Unidos entrará en una recesión, pero se espera que ésta sea de corta duración y no tan profunda. Por lo general, las recesiones en Estados Unidos afectan con mayor magnitud al PIB de México, algo que hay que tomar en cuenta. Por otro lado, urge el desenlace de las controversias dentro del T-MEC, pues las perspectivas económicas podrían empeorar si se llega a la fase de las sanciones arancelarias.

Para finalizar, el Ejecutivo nominó a Omar Mejía para ocupar la vacante en la Junta de Gobierno del Banco de México. Se ha puesto en duda su experiencia y conocimiento para el puesto. No son momentos para tener una Junta de Gobierno analíticamente débil para temas monetarios y financieros sin la experiencia necesaria para enfrentar y manejar posibles crisis.

Dentro de estos turbulentos 10 días, el único hecho positivo fue la designación de la magistrada Norma Piña al frente de la SCJN. Ello reforzará la independencia e imparcialidad de la Corte. Le restan 355 días a 2023, días con riesgos e incertidumbres políticas con creciente debilidad económica. Abróchense los cinturones. (Federico Rubli Kaiser, El Economista, El Foro, p. 38)

Frente de batalla / 2023, año de colaboración con equidad e inclusión

Con los principios de respeto, soberanía y cooperación de buena fe en beneficio mutuo entre México, Estados Unidos y Canadá se desarrollará la X Cumbre de Líderes de América del Norte donde se plantearán una serie de acciones para las relaciones bilaterales, comerciales y de inversión con la finalidad de acelerar los proyectos de infraestructura fronteriza en beneficio de estas 3 naciones.

Esta agenda, dada a conocer por el Canciller Marcelo Ebrard, contiene 6 temas principales a abordarse en esta semana que tienen su centro de atención en lograr condiciones óptimas para el desarrollo de esos países: Diversidad, equidad e inclusión, así como el tema del medio ambiente, la competitividad, el asunto de migración, salud y la seguridad común.

Uno de los conceptos que se incorporaron en esta cumbre es la movilidad laboral en el tema de cooperación bilateral de migración, donde el Gobierno de México busca fortalecer sus políticas y programas para hacer valer los derechos de las personas migrantes en nuestro país, en estrecha coordinación con organismos internacionales.

En dichas acciones de ambos gobiernos se contempla un esquema temporal de administración del flujo migratorio que ha sido analizado por ambos países periódicamente a fin de mejorar su implementación, así como evaluar sus resultados y continuidad.

En esta cumbre el gobierno del presidente de Andrés Manuel López Obrador presentará el Acuerdo sobre Energías Limpias para fortalecer la integración de las cadenas productivas y la transición hacia la electromovilidad en beneficio del planeta.

La presencia de los mandatarios de Estados Unidos y Canadá, Joe Biden y Justin Trudeau representa la oportunidad de nuestro gobierno para darle continuidad a la estrategia en favor de los pueblos indígenas y las comunidades históricamente marginadas, en lo cual existe un interés internacional por abordarlo.

Otra de las propuestas planteadas por el gobierno de México, a decir del Canciller Ebrard, es la construcción de la Alianza para la Prosperidad de los Pueblos de las Américas para crear una zona de cooperación entre los Estados que conforman la parte norte del Continente Americano.

Sin duda, esta reunión trilateral generará expectativas alentadoras sobre la lucha contra la pobreza y la desigualdad, circunstancias que se agudizaron con la aparición y el combate de la pandemia por COPVID19 que nos dejó marcados, cuyos efectos en el ámbito social, económico y de salud aún se resiente.

Desde el Senado de la República, los grupos parlamentarios, estaremos pendientes de los resultados y acuerdos que se logren en esta X Cumbre de Líderes de América del Norte para lo conducente en la construcción de mejores condiciones para los habitantes de estas tres naciones. (Alejandro Armenta Mier, El Sol de México, Análisis, p. 14)

Tres amigos

El centro de la relación trilateral es el comercio y aunque los intercambios económicos han aumentado en América del Norte, la disputa de EU y Canadá contra México por la reforma energética mexicana no parece haber avanzado aún. Difícilmente el gobierno mexicano ganaría esta batalla en los paneles de controversias trilaterales así que solo podría ser cuestión de tiempo para que México recule. Los costos políticos internos para AMLO dependerán de cómo se haga ese anuncio y los sectores más rudos de la 4T, como Rocío Nahle, perderán ante el peso de la relación trilateral. Sin embargo, mientras eso no ocurra, la tensión persiste y lo mismo con temas medioambientales. Antes de viajar hacia México, el premier canadiense Justin Trudeau fue duro en una entrevista al referirse a este tema. Del lado estadounidense, John Kerry y del lado mexicano Marcelo Ebrard se entienden, pero el presidente López Obrador no ve un futuro sin hidrocarburos.

Un punto trilateral que no debiera ser tema de tensión, sino más bien de coincidencias es el referente a los temas de igualdad, diversidad e inclusión. Ayer los cancilleres de los tres países firmaron una alianza sobre el tema. En los tres países hay reconocimiento de derechos de la diversidad sexual, incluido el matrimonio, pero las diferencias persisten en temas como acceso a la salud. Por ejemplo, México optó por el sadismo de Estado, al no comprar vacunas contra la viruela del mono, dejando prácticamente sin protección a las poblaciones más vulnerables. El paso de mujeres trans migrantes por México y la protección de ellas también debería ser tema del encuentro como sí lo es la inclusión de niñas y mujeres, así como de comunidades indígenas.

Al margen de la reunión trilateral, hay temas bilaterales y para México los más relevantes son los de la relación con EU. El comercio es uno de los pilares entre ambos países, pero los otros dos son migración y seguridad. Biden estuvo en la frontera poco antes de viajar a México y las críticas que recibió por parte del gobernador texano y de otros republicanos sientan el tono de la presión que enfrenta el demócrata por endurecer, aún más, la política migratoria. Esto pese a que desde el 2001, el republicano George W. Bush reconocía la necesidad de una reforma migratoria que ni él ni el demócrata Barack Obama pudieron entregar. Donald Trump ofreció un muro y su presión fue tal que el gobierno de López Obrador tuvo que cambiar su propio interés en política migratoria y detener a miles de inmigrantes centroamericanos, venezolanos y caribeños. La migración es uno de los asuntos que más tensión generará este año.

La seguridad es el otro pilar de la relación con Biden. La crisis del fentanilo que deja más de 100 mil muertes al año en EU es tan grave como la de la violencia que en México dejó más de 39 mil homicidios violentos en 2022. El marco bilateral sigue siendo el del combate al narcotráfico, a pesar de que EU y Canadá han acelerado la regulación de la mariguana y empiezan a hablar de otras drogas. La captura de Ovidio Guzmán, como las capturas previas de todos los líderes del crimen organizado, fue por petición estadounidense. Aquí AMLO decidió dejar a medias una política que ni es de abrazos, ni de balazos y que simplemente no ha cambiado la situación de violencia en México. (Genaro Lozano, Reforma, Opinión, p. 9)