Opinión Migración 100523

Astillero

Necesaria continuidad de la guerra (electoral) // 4T: movilizar, consolidar // Corte y anti-4T: invalidar, magnifi car // Título 42, INM y Garduño

ESTE JUEVES DEJARÁ de aplicarse en Estados Unidos el Ttítulo 42, norma de la que se valió el gobierno del país vecino a fin de rechazar el ingreso inmediato de migrantes, por consideraciones contra la pandemia en curso, y así devolverlos a espacios convenidos para presuntas esperas administrativas, como México. 

OLEADAS DE MIGRANTES tratarán de aprovechar el marco jurídico que será restituido al salir de escena el mencionado Título 42 y, por ello, funcionarios estadunidenses de alto nivel han estado definiendo las medidas que desde México permitan atenuar el impacto de tales acometidas, que tendrán también consecuencias electorales en la nación vecina, donde los republicanos presionan al presidente Biden en busca de acciones radicales. 

DEL LADO MEXICANO todo está aceitado para que continúe el esquema de algo más que colaboración que ha prestado el gobierno obradorista tanto a las presiones desquiciadas de Donald Trump como al estilo más suave, pero igualmente imperativo, de Joe Biden o quienes en nombre de él gobiernan. México mantiene el estatus de país adosado a las políticas de Estados Unidos en materia migratoria, con la utilización de la Guardia Nacional y el muy descalificado Instituto Nacional de Migración (INM) como instrumentos de control, extorsión y represión. 

UN PUNTO DE referencia permite confirmar la continuidad del esquema lesivo que tuvo expresión trágica (una entre miles de esa cotidianidad salvaje) en Ciudad Juárez, cuando 40 migrantes murieron encerrados en una celda ilegalmente montada en instalaciones del citado INM. El director de este instituto, Francisco Garduño, sujeto a proceso judicial por el caso juarense, permanece en su puesto, como garante de ejecución de las feroces políticas de contención migratoria impuestas por Estados Unidos a México. (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 10)

El dedo en la llaga // La desbandada migratoria

Siete semanas desde el incendio en que 40 personas fueron quemadas vivas en la estación migratoria de Cd. Juárez, sin justicia. El director del INM, Francisco Garduño, está libre, impune y ocupando el mismo puesto desde el que puede entorpecer las investigaciones, aunque esté sujeto a proceso. Sólo cinco funcionarios menores detenidos y una recomendación de Derechos Humanos dejan claro un doble discurso humanista. 

El hecho también es una muestra contundente de que la capacidad mexicana en materia de migración está rebasada por mucho, mientras Estados Unidos nos ha impuesto, de facto, el papel de tercer país seguro.

Ahora llega un nuevo y complejo episodio. El final de la pandemia y del Título 42 que permitía al gobierno estadounidense regresar por la frontera, en automático, a todo indocumentado que intentara cruzarla, llega luego de un momento tenso en que los congresistas republicanos Dan Crenshaw y Michael Waltz habían propuesto enviar tropas a México, con el argumento de combatir la violencia. Más allá de los señalamientos mutuos que eso generó, el punto es retomar la cordura y resolverlo.

A partir de hoy, Estados Unidos está desplegando 1,500 soldados más en la frontera con México para reforzar la vigilancia contra el ingreso de los migrantes indocumentados. Emergen nuevamente los radicalismos. El gobernador de Texas, Greg Abbott, anunció la integración de una Fuerza Fronteriza Táctica con helicópteros Black Hawk y C-130 y soldados entrenados especialmente, además de que ordenó la revisión de cuanto camión cruce la frontera hacia su estado.

En Florida, el gobernador Ron DeSantis, obtuvo la aprobación de leyes que contemplan penas de hasta 15 años de prisión para quienes transporten inmigrantes irregulares, multas severas para quienes los contraten, invalidan cualquier identificación oficial de quien no demuestre su residencia legal, y permite al gobierno expulsar del estado a los indocumentados.

La gran pregunta es: ¿qué harán los países centroamericanos y caribeños de donde llegan las grandes masas de migrantes para retener a sus ciudadanos?

De enero a abril, la autoridad mexicana registra oficialmente el paso de 111,505 indocumentados por el país. No son todos, solo los que han sido contados. Entre los centroamericanos, la mayor cantidad son guatemaltecos y hondureños huyendo de las continuas crisis económicas producto de la corrupción y las malas políticas públicas. De Nicaragua, huyen de la dictadura autoritaria y asfixiante. En tanto, la migración salvadoreña se ha reducido significativamente por la erradicación de la violencia y la creación de oportunidades.

En cuanto al Caribe, la gran mayoría viene de Cuba, aun considerando que México no es la ruta más directa para ellos. En Sudamérica, el país que más expulsa a sus ciudadanos es Venezuela. El fenómeno se explica solo.

¿Realmente es tan grande el esfuerzo estadounidense por proteger su lado de la línea fronteriza? Dimensionemos: con los 1,500 soldados enviados por el presidente Biden, la línea divisoria con México estará vigila por 11,700 efectivos. Mientras, la Guardia Nacional mexicana tiene más del doble, 28,848, para cuidar tanto la frontera norte como la sur.

Los 1,149 kilómetros de nuestra frontera con Centroamérica son altamente porosos, entre densas zonas selváticas y los ríos Suchiate, Usumacinta y Hondo, por donde pasan en balsas. México no cuenta con los recursos logísticos necesarios para contener esas caravanas cada vez más masivas, ni los albergues y mecanismos suficientes para atender a toda esa migración.

El gran problema es que nuestro país queda entre la espada y la pared. En el norte, un vecino dejándole una responsabilidad esencialmente inmanejable, y en el sur, naciones que no hacen lo mínimo necesario para construir bienestar y progreso dentro de su propio territorio. (Adriana Delgado, El Heraldo de México, País, p. 8)

Pepe Grillo

La hora de la verdad

Si de verdad los presidentes de Estados Unidos y México se hablaron para decir que son buenos amigos, fue un desperdicio de tiempo, se hubieran mandado un Whats y santo remedio.

Los temas de la migración y el fentanilo queman. Hoy concluye el llamado Título 42, que hace referencias a las medidas para expulsar a los migrantes vía fast track con el pretexto de los contagios Covid. Los migrantes suponen que podrán tener más oportunidades para cruzar la frontera, pero no será así.

El gobierno norteamericano ha incrementado el número de efectivos militares en la zona y lo más difícil está por venir. La tensión aumenta hora tras hora.

Más migrantes expulsados equivale a más problemas para México que carece de recursos, infraestructura y personal capacitado para atender a los migrantes y brindarles un trato humanitario, como quedó demostrado con la tragedia de la estación migratoria de Ciudad Juárez, que sigue impune. (La Crónica de Hoy, Columnistas, p. 3)

Pulso político // AMLO, contra ministros y Monreal lo secunda

De esto y de aquello…

MIGRACIÓN con “dimensión humanista”, pidió el Presidente López Obrador a su par, Joe Biden, de Estados Unidos, en la videoconferencia que sostuvieron ayer, ante el incremento de quienes serán devueltos a México al concluir mañana el Título 42. Otros temas fueron tráfico de fentanilo y armas. (Francisco Cárdenas Cruz, La Razón, México, p. 7)

Desde afuera // Un “parche” para un problema de fondo

Más allá de la crisis inmediata que plantea el final de la política de exclusión por motivos sanitarios, o sea el llamado “Título 42”, la política migratoria estadounidense se encuentra en lo que podría definirse como su habitual estado de confusión.

Desde 1986, cuando el senador republicano Alan Simpson y el diputado demócrata Peter Rodino lograron la aprobación de una sólida reforma migratoria, la primera y más completa, para tratar de regular una situación que para muchos se había escapado de control, han habido al menos otros dos intentos que han dejado más frustración e irritación que soluciones.

Para unos, la llegada de migrantes a EU es algo deseable. Una forma de cumplir los ideales de una nación construida por migrantes, y de rejuvenecer una sociedad que comienza a envejecer. Para otros, ya es suficiente con la población que está en el país, y cuyo bienestar es necesario defender.

Los dos puntos parecen racionales, pero la polarización política de Estados Unidos fue precedida por la ferocidad del debate migratorio, con sus posiciones irreductibles y sus aspectos de clase, raza, religión y cultura. De hecho, es un reflejo de la división del país.

Ahora, el final de la vigencia del “Título 42”, la medida sanitaria usada por el gobierno del presidente Donald Trump (2017-2021) ante la pandemia de COVID-19. Eso llevó a un arreglo más o menos forzado con el gobierno mexicano, que se vio compelido a convertirse en el refugio de decenas de miles de peticionarios de asilo en Estados Unidos. La nueva estrategia estadounidense no es el simple envío de tropas a la frontera, aunque auspicien las aspiraciones y los desplantes político-electorales del gobernador texano, Greg Abbott.

La nueva estrategia, según escribe el especialista Andrew Selee, del Migration Policy Institute (MPI) de Washington, busca identificar a las personas con más necesidades de protección humanitaria antes de que lleguen a la frontera, ampliar el acceso a vías legales para la entrada legal, y crear un proceso más ordenado en las entradas fronterizas.

El eje de esta estrategia es el establecimiento de Centros Regionales de Procesamiento en América Latina.

Si eso funcionará o no está por verse, pero por lo pronto, hay decenas de miles de presuntos refugiados amasados en el lado mexicano de la frontera con Estados Unidos y miles más en tránsito a través de México.

Las tribulaciones de los migrantes en territorio mexicano son parte del debate y tal vez un poco de la presión por resolver un problema de ser principalmente bilateral pasó a multilateral por el número de países involucrados: no son sólo mexicanos o centroamericanos, sino haitianos, venezolanos, cubanos y de otras nacionalidades.

Pero aún, el intento de enfrentar la crisis migratoria es en el mejor de los casos un parche: cualesquier solución deberá ser debatida y sancionada por un Congreso políticamente incapacitado para llegar a un arreglo. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 27)

Duda razonable // AMLO, un tuit no es la realidad

La foto funciona, en términos electorales para México, lo único que importa al presidente Andrés Manuel López Obrador. Es decir: él.

En un momento de crisis, por la migración, por las decisiones del gobierno de Estados Unidos frente a la crisis del narcotráfico, frente a la realidad, pues, esto es lo que tenemos: un tuit que dice: 

“Conversamos alrededor de una hora con el presidente Biden. Reafirmamos el compromiso de seguir trabajando juntos en temas como la migración con dimensión humanista, el tráfico de drogas y armas y, sobre todo, en cooperación para el bienestar de los pueblos más pobres de nuestro continente. Somos buenos vecinos y amigos”.

Vamos uno por uno.

La migración con dimensión humanista, pues no. 

Decenas de miles, literal, de seres humanos están en las calles de nuestras ciudades fronterizas. Sin futuro, sin saber dónde terminarán. Ya dijo la Secretaría de Relaciones Exteriores hace unas semanas que no aceptan recursos de Estados Unidos para hacerse cargo de esos miles y miles de migrantes que serán devueltos en estos días. Pues sí, no había mucho que esperar del canciller que aspira a presidente, sometido a los deseos del elector, menos de quien no hicieron subsecretario en la relación más importante del país.

Luego está lo de las drogas.

Nada más quiero apuntar que, antes de la llamada, a mí el mail con el boletín de prensa del Departamento del Tesoro me llegó a las ocho y media de la mañana, se anunciaba la congelación de cuentas de otro hijo de El Chapo y unas empresas mexicanas que, dicen los estadunidenses, se dedican a traficar precursores de fentanilo desde China y a transportar el fentanilo desde la frontera.

Paso al tercer punto del tuit. Seguir trabajando “en cooperación para el bienestar de los pueblos más pobres de nuestro continente”. 

Pues no. 

Alguien en la cancillería o en la Presidencia le debería pasar al Presidente un informe de lo que está pasando en Estados Unidos. A lo mejor estaban comiendo cacahuates.

Ayer se reunió, después de la llamada, Biden con el líder de los republicanos en el Congreso.

No llegaron a un acuerdo sobre el presupuesto y los límites de deuda del gobierno.

No me meto en detalles, lo que queda claro es que no hay manera de que haya dinero para los países que están expulsando migrantes por miles y miles.

Pues no, señor Presidente, su tuit no hace mucho sentido contra la realidad. (Carlos Puig, Milenio Diario, Al frente, p. 2)

Estado por estado // Guanajuato: Libia y Ale, choque de trenes

CHIHUAHUA: Nutrido estuvo el foro “Chihuahua, interconectando ciudades inteligentes”, que a iniciativa del canciller Marcelo Ebrard se llevó a cabo en esta ciudad con la asistencia de la gobernadora Maru Campos. El tema fue la migración, que se agrava en ciudades fronterizas. La podredumbre crece y el abandono gubernamental también. No es un asunto de la cancillería, pero Ebrard será el interlocutor. Quien fue convocado, pero no asistió, fue el alcalde de Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, quien ya eligió “corcholata”. (Víctor Sánchez Baños, El Heraldo de México, Estados, p. 25)

Trascendió

Que dos centenares de madres y padres, que no han visto a sus hijos migrantes hasta por 30 años, viajarán a Estados Unidos para reencontrarse como parte de Cabecitas Blancas, programa que impulsa el gobernador Mauricio Vila, quien informó que en junio próximo abrirá la Casa del Migrante Yucateco en el condado de San Mateo, en San Francisco, como se había comprometido. Por cierto, el panista y Claudia Sheinbaum van a inaugurar Yucatán Expone en el Zócalo capitalino el próximo viernes. (Milenio Diario, Al frente, p. 2)

Veranda // México, se acabó la “fiesta” del único país abierto

En lo que es el inicio del reacomodo de las piezas mundiales del turismo, la llegada de estadunidenses a México cayó 9% en marzo a tasa anualizada contra 2022, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Migración, procesadas por el Reporte Gemes de Héctor Flores Santana. 

Mientras Brasil, otro de los principales emisores de turistas a México en América, sufrió una contracción de 32% porque la Cancillería reimpuso la visa.

Además, el arribo de colombianos bajó más de 12% debido a los problemas con los oficiales migratorios.

México había alcanzado récords, tanto en la llegada de turistas internacionales como de ingresos provenientes de esta actividad, pues el gobierno del presidente López Obrador mantuvo las fronteras abiertas durante la pandemia mientras que otros competidores las cerraron.

Con el fin de la emergencia anunciada la semana pasada por la Organización Mundial de la Salud, prácticamente todos los destinos ya están abiertos y los viajeros estadunidenses quieren visitar otros países.

La situación se complica porque desde hace más de cuatro años el gobierno mexicano dejó de invertir en la marca país y ahora enfrenta la competencia de otras naciones con oficinas de promoción y presupuesto para recuperar su participación de mercado. 

También está el tipo de cambio, pues el dólar ya se está cotizando a menos de 18 pesos al mayoreo, lo que está en careciendo viajar a México.

Un caso exitoso es Los Cabos, el principal destino mexicano de lujo, cuya tarifa promedio estaba en 290 dólares la noche al inicio de la emergencia sanitaria, pero que en la actualidad ya llegó a 550.

Virtuoso una de las principales cadenas de agencias de viajes en el segmento de lujo, identifica a Los Cabos como el destino con las tarifas más altas de América Latina de toda su red con más de mil dólares en promedio por persona por noche.

Rodrigo Esponda, director del Fideicomiso de Turismo de Los Cabos (Fiturca), dijo que, en términos de precios, ya están a la par de Scottsdale, otro destino para viajeros de alto poder adquisitivo en Arizona.

De 2020 a la fecha abrieron 38 nuevas rutas desde diferentes destinos de Estados Unidos a México, todas ellas operadas por aerolíneas de ese país que pueden cambiarlas rápidamente o bajar sus frecuencias si sigue cayendo la demanda estadunidense.

Miguel Torruco, secretario de Turismo Federal, carece de herramientas para enfrentar este nuevo entorno tras la liquidación del Consejo de Promoción Turística.

De los más de seis mil millones de pesos que llegó a tener el CPTM para promoción, Sectur en 2022 sólo tuvo para este fin 27 millones de pesos es decir menos de 1 por ciento.

Alejandro Aguilera, responsable de las cifras en Sectur, tiene instrucciones para presentar los datos de manera distinta para maquillar las bajas, pues en los acumulados el país sigue arriba.

Serán 2022 y 2023 cuando veremos sí México cae de la segunda a la séptima posición como receptor de turistas internacionales, como estaba en 2019, o todavía un poco más. (Carlos Velázquez, Excélsior, Dinero, p. 6)

Texas: racismo desatado

La afluencia masiva a la franja fronteriza con motivo del fin del Título 42 plantea desafíos y genera una obvia preocupación a los gobiernos de Joe Biden y de Andrés Manuel López Obrador. Por ello, ayer los mandatarios sostuvieron una conversación telefónica en la que se trató “una estrecha coordinación continua entre las autoridades y fuertes medidas de cumplimiento de la ley”. Al término de la llamada, tanto el morenista como el demócrata expresaron su satisfacción con la voluntad de cada parte de trabajar juntos en esta problemática compartida.

En contraste con el clima de diálogo y cooperación entre Palacio Nacional y la Casa Blanca, el gobernador de Texas, Greg Abbott, se encuentra embarcado en una campaña de estigmatización y criminalización de los migrantes que por momentos adquiere tintes francamente fascistas. Desde hace años, el político republicano se ha referido a las personas en tránsito como “invasores” y ha azuzado a los sectores más retrógrados de su electorado con una retórica inadmisible en cualquier democracia.

El año pasado, Abbott hizo de la xenofobia el centro de su campaña por la relección, y su compañero de fórmula, Dan Patrick, llegó a comparar los cruces indocumentados de la frontera con el ataque japonés sobre Pearl Harbor en 1941. Abbott ha acompañado su discurso con hechos a través de la Operación Estrella Solitaria (sobrenombre del estado de Texas), una salvaje persecución de migrantes en la que ha derrochado miles de millones de dólares.

En vísperas de que termine el Título 42, la escenificación de una batalla para salvar a Estados Unidos de una amenaza que sólo existe en la mente de sus partidarios ha alcanzado un paroxismo con el despliegue de helicópteros Black Hawk, aeronaves de combate que se han utilizado en las invasiones estadunidenses a Irak y Afganistán, así como en otros escenarios bélicos.

Cada una de las acciones racistas de Abbott se complementa con una publicación en redes sociales donde denuncia la “política de fronteras abiertas” de Biden y la indefensión de los ciudadanos ante la presunta negativa del gobierno federal demócrata a atender la crisis fronteriza. Estas afirmaciones pertenecen al género de bulos que fueron normalizados por Trump, y son desmentidos por la realidad, pues desde marzo de 2020 se han efectuado 2.8 millones de expulsiones de migrantes.

En suma, el texano manipula los miedos de una parte significativa de los estadunidenses a que la llegada de extranjeros pobres lleve a una pérdida de los valores tradicionales de esa sociedad o al “robo” de empleos para impulsar su carrera política y extorsionar a al gobierno federal. Dicha conducta es deplorable en sí misma, pero además atiza odios que pueden derivar en tragedias mayúsculas como la ocurrida en 2019, cuando un joven asesinó a 23 personas en El Paso en respuesta a lo que consideraba una “invasión hispana”. Ahora mismo, las autoridades investigan si el atropellamiento que mató a ocho migrantes e hirió a otros nueve en Brownsville fue intencional y si tuvo motivaciones racistas.

Lamentablemente, es poco lo que puede hacer el gobierno de Biden frente a la autonomía de que gozan los estados, y también se ha hecho patente que sus buenas intenciones tienen una repercusión limitada debido a las inercias de un aparato burocrático federal caracterizado por la insensibilidad, el colonialismo, el racismo y la corrupción, lo cual deja un panorama desolador para centenares de miles de personas desesperadas que únicamente buscan circunstancias propicias para trabajar, estudiar y sostener a sus familias. (Editorial, La Jornada, Editorial, p. 6)

Repensar / ¡Madres!

Cuando se piensa en el fenómeno migratorio, rara vez se tiene consciencia de cómo afecta a las familias. En particular, las madres y los niños, vulnerables de por sí, enfrentan situaciones dramáticas que se mantienen invisibilizadas y, por lo mismo, tienden a empeorar.

Madres abandonadas. Cuando los varones deciden migrar, algunas veces simplemente desaparecen, huyendo de la responsabilidad familiar. Se ahorran las explicaciones y los reproches.

Para sus parejas quizá sea mejor que cuando las convencen de aceptarlo y les dan la esperanza de un futuro maravilloso. Un buen número de ellos va perdiendo el contacto poco a poco y en menos de dos años se hace de una novia por allá.

Aun si la relación continúa, pasarán meses o años para que el papá pueda contribuir a la manutención de los hijos. La probabilidad de que él regrese con recursos, o los de aquí se vayan para allá legalmente, es mínima. Para todos los efectos prácticos la madre se queda sin apoyos.

La masiva migración de varones es la causa de que, crecientemente, las mujeres sean titulares de derechos agrarios. Lamentablemente eso no contribuye a su autonomía económica, sino al revés: las ata a una actividad poco productiva que les impide progresar.

Viven además en comunidades decadentes, pueblos fantasma que se van despoblando y en los que la inseguridad es creciente.

Madres migrantes. La falta de perspectivas positivas lleva a que cada vez más mujeres decidan migrar con todo e hijos. Suelen ser más cuidadosas en su trayecto hacia la frontera. No viajan de polizontes en el tren, sino en autobuses; no pernoctan en la calle, sino en refugios; buscan recomendaciones sobre polleros “confiables”. En realidad, corren mucho peligro.

Como no están muy convencidas de salir del país y descubren que en las ciudades fronterizas hay oferta de empleos, muchas se quedan de este lado. El trabajo en las maquiladoras es extenuante y no permite estar pendiente de los hijos.

A diferencia de los varones, las que cruzan casi no se atreven a alejarse de la frontera. Se quedan ahí por estar menos lejos de su tierra y porque en las comunidades hay mayoría de mexicanos y algo de apoyo a los recién llegados.

El problema es que la abundancia de mano de obra deprime los salarios. Las poblaciones del sur de Texas y Nuevo México están entre las más pobres de Estados Unidos.

Madres trabajadoras. A diferencia de las migrantes asiáticas, las mexicanas y centroamericanas cuentan con escasa educación formal. Mientras que tres de cada cuatro hindús y la mitad de las de China, Corea y Filipinas concluyeron la educación básica (hasta preparatoria) en sus países, apenas una de cada 20 mexicanas lo consiguió. En consecuencia, los empleos a los que pueden aspirar son los más cansados, desprotegidos y mal pagados.

Peor aún, la gran mayoría de las migrantes de nuestro país no entiende el inglés; no lo habla, lo escribe o lo lee. Por ello, ni logran continuar su educación formal ni tienen posibilidad de encontrar trabajo en el sector de servicios. Esa misma carencia impide el acceso a la justicia para defenderse de la violencia intrafamiliar o el abuso laboral.

En el largometraje Spanglish (protagonizada por Adam Sandler, Paz Vega y Cecilia Suárez) se narran las dificultades de una migrante mexicana que sólo habla español, cuando se contrata de sirvienta con una familia estadounidense. En la película, y en la realidad, el final feliz sólo llega cuando alcanza a entender y a darse a entender en el nuevo idioma.

En los campos del Central Valley en California cada vez hay más mujeres en la recolección de cosechas. Viven explotadas y desconocen sus derechos. Duermen en galerones insalubres y reciben alimentos poco nutritivos.

Los que pasan por ahí se extrañan de que, con el Sol candente, ellas vistan varias capas de ropa. Es su forma de defenderse del acoso de compañeros y capataces. Las violaciones son frecuentes y pocas veces denunciadas.

Madres atemorizadas. Las migrantes que, empezando de cero, con gran esfuerzo y sacrificio, después de muchos años, obtienen una estabilidad económica y sacan adelante la educación de sus hijos, de todas formas, viven con miedo. Saben que en cualquier momento pueden ser deportadas, separadas de sus familiares y perder todo.

Urgen políticas (como las de la Unión Europea o la Asean) para proteger a las madres migrantes. O mejor, darles oportunidades aquí para que no tengan que irse. (Alejandro Gil Recasens, El Financiero, Mundo, p. 23)

Bitácora del director // Los caminos del infierno

En marzo de 2021, el general Glen VanHerck, cabeza del Comando Norte –brazo del Pentágono encargado de defender la integridad de Estados Unidos en caso de una invasión– afirmó, en una conferencia organizada por el Comité de Servicios Armados del Senado de ese país, que las organizaciones criminales dominan un tercio del territorio mexicano. 

La declaración no tardó en ser desmentida por el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien, al día siguiente, manifestó en su conferencia mañanera: “No es cierto lo que se sostiene, pero respetamos las opiniones de todos”.

Sería imposible para mí –y creo que para casi cualquiera– establecer con precisión qué porcentaje del país está bajo control del crimen. Formalmente no hay municipio cuyo ayuntamiento no tenga presidente o autoridad encargada, y en cada palacio de gobierno estatal despacha un gobernador. Pero detrás de esa realidad institucional, muchas veces hay otra en la que la delincuencia controla uno, varios o todos los aspectos de la vida pública. Se trata de una realidad paralela en la que el gobierno no incide, ya sea por complicidad, indolencia o incapacidad.

La mano de los criminales se siente de varias maneras: en la extorsión a productores o comerciantes, en el control de las policías locales, en la asignación de la obra pública, en la organización de espectáculos, en la venta de alcohol, en la explotación de recursos naturales, etcétera.

Uno de los campos en los que ha comenzado a notarse fuertemente su presencia es la movilidad terrestre. Los delincuentes se han apoderado de muchos caminos del país. Carreteras federales como la 150 (en su tramo Puebla-Orizaba), la 54 (en su paso por el estado de Zacatecas), la 2 (entre Reynosa y Nuevo Laredo), la 132 (entre Tulancingo y Xicotepec), la 199 (entre San Cristóbal de las Casas y Palenque), la 37 (entre Uruapan y La Piedad) y la 45 (entre Celaya y Querétaro) son algunas que se han convertido en paraíso de asaltantes y secuestradores.

En días recientes, otras dos autopistas se dieron a conocer por la inseguridad que presentan. Una de ellas, la 57 –que une el Valle de México con la frontera norte –, es la vía más importante del país para la importación y exportación de insumos y mercancías. Otra, la 95, uno de los caminos más antiguos del país, que dio a conocer a México en el extranjero por enlazar a la capital con Acapulco, y que es utilizado por cientos de miles de personas cada fin de semana, particularmente en su tramo entre la Ciudad de México y Cuernavaca.

La semana pasada, vehículos que circulaban entre Matehuala, San Luis Potosí, y Saltillo, Coahuila, fueron abordados por asaltantes fuertemente armados a la altura del municipio de Doctor Arroyo, Nuevo León. Luego de ser interceptadas sobre la carretera 57, las víctimas fueron conducidas por una brecha hasta el poblado conocido como El Tecolote, donde fueron retenidas durante seis horas, despojadas de sus pertenencias, incluidos sus autos, y abandonadas en el desierto. Algunas fueron, además, golpeadas.

Lo paradójico es que se trata de la misma zona donde a principios de abril se rescató a decenas de migrantes, secuestrados por traficantes de personas, luego de que se denunció la desaparición de presuntos turistas que iban de San Felipe, Guanajuato, a Saltillo, a bordo de dos camionetas (y que resultaron ser, ellos también, migrantes).

En la otra carretera, la 95, sobre la vieja vía entre la Ciudad de México y Cuernavaca, los ocupantes de 22 vehículos fueron asaltados a la altura de Huitzilac, Morelos, después de salir de la autopista de cuota para librar un bloqueo que habían instalado campesinos en pleno regreso del fin de semana. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Nacional, p. 2)

Cartón

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(Jabaz, Milenio Diario, Al frente, p. 3)