Opinión Migración 100621

 

 Crónica Confidencial // México y EUA: ópticas distintas

 La vice-presidenta estadunidense Kamala Harris vino a lo suyo. Por lo que ambos gobiernos dieron a conocer, el tema central fue la migración de centroamericanos hacia los Estados Unidos; como segundo, acelerar la reforma laboral en México.

 

Quedó una interesante lista de proyectos y programas conjuntos.., pero esos son para después. Algunos serán del agrado del presidente López Obrador, como las inversiones en el sureste; otros no tanto, como las tecnologías ambientales.

 

La migración ilegal es de gran interés político en EUA, usted lo sabe Marcelo, dada la cantidad de centroamericanos que a diario intentan cruzar nuestra frontera. Sabemos que los migrantes trabajan mucho más, a cambio de salarios menores y pagando impuestos vía interpósitas personas. No obstante, el pueblo estadounidense no ve con buenos ojos the brownish of America, como le dicen.

 

La migración ilegal es uno de los problemas en los que los estadunidenses califican baja la actuación del presidente Joe Biden; por ello el mandatario tiene prisa en solucionarla. Tal vez por eso el mensaje de Harris en su visita previa a Guatemala fue contundente. “¡No vengan (a EUA)!”, les dijo, para después manifestar su interés en que la gente encuentre esperanza dentro de su propio país.

 

A diferencia de la 4T, que cree que los buenos deseos se cumplen con solo enunciarlos, la administración Biden tiene claro que cualquier programa para generar condiciones positivas a los centroamericanos tomará tiempo y sus resultados se consolidarán en el mediano plazo, en el mejor de los casos.

 

La migración deriva el subtema de los derechos humanos. O por lo menos es de interés para los medios de EUA, estimado Marcelo. Desde 2019, México ha repatriado 242 mil migrantes; hay registro de que por lo menos el tres por ciento de ellos sufrió vejaciones de nuestra Guardia Nacional y/o del Instituto Nacional de Migración, según relató ayer Los Angeles Times. Falta ver la cifra negra de las agresiones del crimen organizado y que, por supuesto, nos llevan al abominable tema de la trata de personas.

 

Al igual que AMLO, Biden y Harris han tomado el combate a la corrupción como bandera, pero con ópticas distintas. Washington no lo aborda desde un punto de vista moral sino práctico, pues ve en ella la causa principal del desajuste social y económico en los países centroamericanos. En consecuencia, lo tratará frontalmente con una Fuerza de Tarea Anticorrupción a nivel regional.

 

Mientras tanto, el presidente mexicano aborda la corrupción como un problema moral -que sin duda lo es-, abocándose más a los delitos de cuello blanco y dejando muy atrás la amenaza tan grave que significa el amplio control territorial del crimen organizado en nuestro país derivado, nada más y nada menos, que de la corrupción.

 

¿De qué hablaron la señora Harris y López Obrador en su entrevista privada? No nos contará, Marcelo, lo sé. Por lo pronto yo espero que el presidente haya señalado el tráfico de armas EUA a México. Los servicios de inteligencia nacionales tienen indicios de otros operativos tipo “Rápido y Furioso” que, al parecer, tampoco han fructificado. Un dato que brilla fuerte: ocho de cada 10 delitos vinculados al crimen organizado se cometen con las armas Made in USA, mayoritariamente, que ingresan de contrabando a México.

 

También espero que Harris haya pedido a AMLO bajarle tres rayitas a sus varios intentos de trasgredir los contratos de nuestro país con inversionistas estadounidenses.

 

Como está nuestra economía, nos es extraurgente que el dinero no sólo se quede, sino que venga también de otras partes del planeta… (Leopoldo Mendívil, La Crónica de Hoy, p. 5)

 

 Pepe Grillo

 Fusiles y drones

 Primero los mandos de la CIA, después la vicepresidenta Harris y la próxima semana viene a México el titular del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, el abogado Alejandro Mayorkas.

 

El gobierno de Biden no quita el dedo del renglón y quiere cumplir en el corto plazo su promesa de dar seguridad de su frontera sur, la que comparte con México.

 

Los del Homeland Security son especialistas en lucha contra el terrorismo y por eso les urge poner orden en la migración.

 

Sus pares lo recibirán con gusto porque es una oportunidad para tratar un tema central de la agenda mexicana que es el intenso tráfico de armas desde Estados Unidos.

 

Si quieren seguridad allá, que las autoridades norteamericanas detengan la venta de fusiles de asalto y otros artilugios, como los drones, a los delincuentes de aquí. (La Crónica de Hoy, Nacional, p. 8)

  

Sin ataduras // cambio de postura hacia EU

El objetivo principal de la visita a México de la vicepresidenta Kamala Harris fue abordar las causas fundamentales de la migración centroamericana hacia Estados Unidos, visión coincidente con nuestro gobierno, pero el documento firmado entre los dos países carece de compromisos claros.

 

El 8 de junio el presidente Andrés Manuel López Obrador y la vicepresidenta Harris fueron testigos de la firma de un memorándum de entendimiento pleno de buenas intenciones, pero vacío de compromisos obligatorios para el desarrollo en Centroamérica.

 

El memorándum de entendimiento fue suscrito por la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Amexcid) nada menos que con la misma Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) que financió a Mexicanos contra la Corrupción, organización considerada enemiga por el Presidente, quien a pesar de todo atestiguó el acto de la firma en Palacio Nacional.

 

México pretende que Estados Unidos ayude a financiar los programas Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro en Honduras, El Salvador y Guatemala.

 

Sin embargo, el memorándum “no constituye una obligación de fondos ni un compromiso jurídicamente vinculante”, pues cada gobierno mantendrá “sus respectivos mandatos y misiones, de forma exclusiva y por separado”.

 

Por lo tanto, no está claro si Usaid financiará los programas mexicanos manejados por la Amexcid en Honduras, El Salvador, y Guatemala “con sujeción a la disponibilidad de recursos y personal” de cada país.

 

También llamó la atención que no hubo una conferencia de prensa conjunta entre AMLO y Harris, como sí la hubo el día anterior en Guatemala con el presidente chapín, y resultó extraño que cada gobierno haya difundido su propio comunicado, como si hubieran sido dos visitas distintas.

 

La principal diferencia entre el comunicado mexicano y el estadunidense estriba en que el primero se queda en lo retórico, y el segundo va al grano.

 

Uno habla de “respeto mutuo” y “voluntad compartida”, mientras que el de Estados Unidos anuncia donaciones por 130 millones de dólares en apoyo a la reforma laboral en México, 250 millones de dólares de inversión en el sur de nuestro país para la producción de cacao, café y el ecoturismo, así como apoyos al combate al tráfico de personas y a ayudar a resolver los más de 82 mil casos de desaparecidos en México, entre otras acciones.

 

Antes, el 3 de junio, Harris comunicó a López Obrador que el gobierno estadunidense regalará más de un millón de dosis de la vacuna contra el covid19 para los mexicanos que habitan en la frontera norte, donación que el Presidente agradeció.

 

Quizá por ello el resultado más notorio de la reciente visita de la vicepresidenta a México fue el cambio de actitud del presidente López Obrador hacia su colega estadunidense Biden.

 

López Obrador, quien mantuvo una relación cordial con Donald Trump a pesar de las amenazas económicas y de los insultos contra los migrantes mexicanos, se había rehusado a felicitar a Biden por su triunfo electoral y ahora dijo que estaba muy interesado en mantener buenas relaciones con su vecino del norte.

 

El Presidente pasó de la confrontación a la conciliación, en cuestión de días. Esperemos que así se mantenga por el bien de México. (Agustín Gutiérrez Canet, Milenio Diario, Política, p. 12)

 

 México en la vicepresidencia de EU

 El dato más significativo de la visita de la Vicepresidenta Kamala Harris es el hecho de que sea la segunda de a bordo del gobierno estadounidense quien tenga el encargo de atender los asuntos de México. Es decir, desde esa oficina pueden movilizarse los recursos y las políticas de todas las áreas de gobierno, a diferencia de que la responsabilidad recayera como normalmente se hacía, en el Departamento de Estado.

 

Una estrategia coordinada por la vicepresidencia debe ser capaz de alinear a la DEA, al departamento del Tesoro, al de Seguridad Interna y la policía fronteriza, entre otros. En el fondo es un reconocimiento de que México se cuece aparte dentro del gran espectro de las relaciones internacionales que debe atender la superpotencia.

 

Esto es así porque, a diferencia de otros países, las acciones y omisiones de México repercuten en el ámbito interno de Estados Unidos como en ningún otro caso. La primera gira internacional de Kamala Harris responde a esta realidad. En su arranque, la administración Biden goza de altos niveles de aprobación en prácticamente todos los rubros, excepto en el capítulo migratorio.

 

Una mayoría de los norteamericanos considera que las políticas de Trump eran más eficaces para detener los flujos de migrantes que las acciones emprendidas por el nuevo presidente. Así las cosas, tomaron la decisión de utilizar la bala de plata que significa la Vicepresidencia de los Estados Unidos.

 

Si Kamala juega bien sus cartas y tiene éxito en contener los flujos migratorios, sus credenciales para alcanzar eventualmente la Casa Blanca aumentarán sustancialmente. Los efectos que alcance su estrategia sobre la realidad de México y de Centroamérica serán su pasaporte o su tumba para alcanzar la candidatura demócrata.

 

De esta forma, la Sra. Harris mantendrá una vigilancia constate y directa de las reacciones y la respuesta que vaya observando de sus vecinos del sur. La visita que realizó esta semana es tan sólo el detonador de un proceso que será monitoreado cuidadosamente en Washington.

 

Desde finales del 2019 los flujos migratorios de ciudadanos mexicanos han ido aumentando, hasta rebasar en números totales a los centroamericanos. Así, el bienestar económico de México se torna en prioritario en las preocupaciones Washington. Y esto es parcialmente cierto; la economía mexicana necesita crecer para arraigar a nuestra gente.

 

Sin embargo, las condiciones han cambiado y esta es ya una película incompleta. Tanto en México como en América Central el componente de la violencia y la inseguridad han ido incidiendo de manera más directa en la decisión de muchos para emigrar. Los más altos expulsores de migrantes proceden de municipios y regiones asoladas por el crimen, más que la pobreza.

 

De ahí que el paquete de medidas que trajo en la maleta la Vicepresidenta Harris no sólo incluyera apoyos económicos y de inversión, sino también un capítulo clave en materia de cooperación contra el crimen y la delincuencia. Es en este terreno donde pueden salir más chispazos y desencuentros puesto que implica un cambio radical en la manera en que México atiende los problemas de inseguridad.

 

Estados Unidos está consciente de que la generación de empleos será insuficiente para contener a los desplazados, por lo cual resulta necesario enfrentar de manera distinta y más firme a las bandas delincuenciales. Este es el punto de acuerdo más sensible y complicado en las relaciones bilaterales.

 

En las próximas semanas, más allá de los boletines de prensa y los comunicados conjuntos, debemos observar qué tipo de enviados llegan a México. Ya se aparecieron por estas tierras los altos mandos de la CIA y se anuncia la visita del Secretario de Seguridad Interna.

 

Con toda probabilidad, la seguridad será el aspecto dominante de la agenda bilateral y donde pondrá el acento la Sra. Harris. Aunque no fuésemos vecinos de Estados Unidos (como no lo es Honduras, por ejemplo) es imprescindible detener la espiral de violencia que nos agobia. El tiempo dirá si logramos construir una estrategia regional o si continuaremos con los fallidos esfuerzos unilaterales. (Enrique Berruga Filloy, El Universal, Opinión, p. 11)

 

 ¡¡¡Kabala!!!

 Si algo le gusta a la demócrata Kamala Harris, política, abogada, exfiscal, exsenadora y primera vicepresidenta mujer de Estados Unidos, son los retos. Así la educó su madre, Shyamala Gopalan, especialista en cáncer de mama y su verdadera inspiradora, quien le decía que había que enfrentarse a cualquier reto por difícil que fuera hasta lograr convertirlo en un éxito.

 

Con este mismo espíritu y convicción Ka-ma-la Harris aceptó la encomienda de Joe Biden, de viajar a México para reunirse con Andrés Manuel López Obrador, el presidente mexicano que apoyó a Trump y se tardó más de un mes en felicitar a Biden por su triunfo, el mismo que hasta ahora se niega a usar cubrebocas, que no cree en los Acuerdos de París porque para él el mejor negocio es el petróleo y que tampoco cree en la lucha de las mujeres.

 

Tener a un interlocutor tan ignorante, soberbio y autoritario, vaya reto que le esperaba a Ka-ma-la Harris, gran luchadora contra el cambio climático y por los derechos de las mujeres.

 

De allí que con mucha anterioridad la vicepresidenta preparó su agenda a propósito de los temas que trataría, como el crimen organizado, la reforma laboral y migración, sin olvidar la necesidad de fortalecer la seguridad en los puertos de México, el contrabando, el tráfico de armas y la creación de un grupo especializado para desmantelar las bandas de polleros que trafican con migrantes.

 

Tema del que dijo que no se resolvería tras un viaje de dos días tanto a México como a Guatemala. “Es importante que progresemos y permanezco optimista del potencial de ese progreso y creo que si vemos la capacidad de la gente e invertimos en ella, veremos los retornos de esa inversión”.

 

Respecto a la inversión, Ka-ma-la Harris prometió al presidente Andrés Manuel López Obrador que su país invertirá alrededor de 130 millones de dólares para la implementación de la reforma laboral en México durante los próximos tres años. (Guadalupe Loaeza, Reforma, Opinión, p. 9)

 

 Historias de reportero // Estados Unidos le da el avión a AMLO

 Durante varias conferencias mañaneras consecutivas, el presidente se mostró enojado y acusó a Estados Unidos de injerencista en la política mexicana porque una agencia del gobierno americano, USAid, ha financiado a la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI).

López Obrador quiso escalar el asunto y mandó a Estados Unidos una nota diplomática exigiendo una explicación sobre ese financiamiento que, según el presidente mexicano, alienta a una oposición golpista.

La nota diplomática no ha tenido respuesta directa, ni tendrá. Hasta el momento esa es la decisión del gobierno de Joe Biden y ya se la hicieron saber a la cancillería de Marcelo Ebrard.

Pero respuesta indirecta, dura y contundente, sí ha habido.

Primero, la semana pasada la Casa Blanca anunció una política de Estado que promoverá y redoblará el financiamiento a las ONG de todo el mundo que combatan la corrupción y luchen por democracia y las libertades. Es una política hacia todos los países del mundo, no solo para México. Es decir, más que cachetada con guante blanco, le dejaron caer la aplanadora.

 

Y segundo, el acto con el que se dio inicio a la visita a México de la vicepresidenta estadounidense, Kamala Harris, fue la firma en Palacio Nacional de un acuerdo de cooperación del gobierno de López Obrador ¡con USAid! Sí, con la agencia acusada por el presidente de injerencista y golpista.

 

Bofetadón con guante blanco. Estados Unidos dobló a López Obrador. Lo dejó chiflando en la lomita con sus exabruptos irracionales. Y para un acuerdo con USAid tuvo que sentarse y estampar su firma el canciller Ebrard, junto al encargado de la oficina de la embajada de Estados Unidos en México, John Creamer.

 

En la reunión López Obrador-Kamala Harris, el mexicano insistió en que para frenar la migración centroamericana se echara mano de dos de sus programas sociales emblemáticos: Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro. Es la tercera vez que el presidente de México lo pone sobre la mesa (antes, en una llamada con el presidente Biden y en otra llamada con la vicepresidenta Harris). Y es la tercera vez que Estados Unidos le da la misma respuesta: que lo está analizando.

 

Estados Unidos ha manifestado dudas sobre las reglas de operación de estos programas. Ha habido contactos sobre el asunto, reconoció ayer en entrevista para W Radio el embajador Esteban Moctezuma, quien detalló que más bien el interés es por Sembrando Vida, que el gobierno de Biden ha pedido más información, y que, en todo caso, no sería un programa de los dos países, sino que “lo implementarían ellos por su cuenta, no sería de manera mancomunada”.

 

SACIAMORBOS

¿Será que parte de la derrota de Claudia Sheinbaum tiene responsabilidad en un lujoso departamento de las torres gemelas de Polanco, donde vive el primo más influyente de Palacio, quien prometió operar la elección? Para allá apuntan a cobrarse muchos de los que aportaron recursos y confiaron. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. 2)

 

 Bajo reserva

 Un pacto con “el enemigo”

Y ya metidos en el tema de la visita a México de la vicepresidenta Kamala Harris, también nos hacen ver que el presidente López Obrador tuvo que guardase su enojo con la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), a la que ha acusado prácticamente de golpista al financiar a sus adversarios y críticos. El martes, con él y doña Kamala como testigos de honor, y en el propio Palacio Nacional, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) firmó un memorándum de entendimiento para la cooperación internacional nada más y nada menos que con ¡la USAID! Si no puedes contra el enemigo, pues al menos que te coopere con algo. (El Universal, Nación, p. 2)

 

 Templo mayor

 CACHETADA con guante blanco le dieron Joe Biden y Kamala Harris a Andrés Manuel López Obrador de manera muuuy diplomática. Cosa de ver que el Presidente ha estado duro y dale con que Estados Unidos financia a sus opositores a través de la agencia USAID y, ¡oh, sorpresa!, el acuerdo para atender el tema migratorio será atendido por esa misma dependencia.

 

ES DECIR, el mandatario mexicano difícilmente podrá seguir tirándole a USAID como si fuera un agente del “imperialismo yanqui”, cuando por el otro lado su propio gobierno estará recibiendo dinero, capacitación y equipos de parte de quienes, en su fantasía, ve como enemigos de su gobierno. Qué curiosa es la Kabala, perdón, ¡el karma! (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)

  

Arsenal // Bola ensalivada

Suena bien el objetivo compartido por el presidente López Obrador y la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, de resolver el problema de la migración desde la raíz, vía oportunidades y empleo en las comunidades expulsoras de migrantes en México y Centroamérica.

 

Para que esto ocurra, sin embargo, se requiere mucho más que el memorando de buenas intenciones que ambos firmaron, o los 130 millones de dólares que Washington comprometió para resolver el problema. Lo que ayudaría es que se restablezca la confianza de pequeñas, medianas y grandes empresas que son las que, finalmente, apuestan su capital para crear más riqueza y, con ello, opciones de desarrollo para millones de familias. El gobierno mexicano tendrá que ser “muy disciplinado” si quiere honrar su compromiso y generar las condiciones para la llegada de nuevas inversiones, advierten fuentes de la iniciativa privada.

 

“Una de las condiciones para que el país sea atractivo para las empresas globales es la certidumbre jurídica y regulatoria. En nada ayudan a la imagen del país los cambios súbitos, como los que se intentaron en los mercados de electricidad y petrolíferos”, advierten. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 4)

 

 Harris en América y Biden en Europa

Introducción

En esta semana, Estados Unidos (EU) borda a mano su diplomacia. La Vicepresidenta Kamala Harris viajó a dos países estratégicos por una problemática para su agenda: la migración. Mientras que el mandatario estadounidense hoy inicia su gira de trabajo por Europa. ¿Geopolítica? Si y mucha.

América

Los espacios vacíos abandonados por Trump en África y América Latina fueron muy bien aprovechados por China. A través de su diplomacia de la deuda y luego, con su diplomacia de las vacunas, el gigante asiático ha comenzado a expandir sus tentáculos en la zona natural de influencia estadounidense. Por lo que es momento para EU que encienda los motores y neumáticos los dardos con gran precisión hacia donde debe hacerlo estratégicamente.

Kamala Harris tuvo un encuentro en Guatemala para abordar -desde diferentes aristas- los temas: migratorio, corrupción, desarrollo económico y la relación bilateral. En su parada obligada a México fue una visita de trabajo con un gran impacto. El resultado fue la firma de un Memorándum de Entendimiento donde EU se comprometió a: i) una aportación de 130 MDD para reforzar la reforma laboral, ii) analizar las causas de origen que generan la migración hacia dicho país para implementar un proyecto estratégico migratorio integral, iii) establecer un grupo de operaciones para intercambiar información sobre tráfico de personas, iv) crear una alianza para los desaparecidos en México vv) una inversión en el sureste de su vecino del sur. Esta última es relevante derivado a que EU sabe perfectamente que China tiene inversiones en México y, es específico con las obras del Tren Maya y la refinería Dos Bocas. Por lo que esta noticia de que EU toca la campana para avisar que ya está listo para invertir en esta región, es algo benéfico para la región.

Faltantes

Lo que hubiéramos esperado sería una cumbre regional donde estuvieran invitados los mandatarios de Honduras y El Salvador. Pero el hecho de que no fueron ‘invitados a la fiesta’ es un tema político. Es decir, EU no consideró pertinente en estos momentos incluirlos. Por lo que dichos países deben cuestionarse de qué les falta hacer para que EU voltee a verlos con ojos de aliados. Hay temas álgidos con el hermano del presidente hondureño que fue condenado a cadena perpetua por narcotráfico y al mandatario salvadoreño lo notan distante.

¿Qué más faltó? Abordar las vacunas. EU tiene y le sobran. Habría sido una gran diplomacia de vacunas, que dentro de esta visita, la vicepresidenta dijera que donaría vacunas a Guatemala pero también a El Salvador ya Honduras para darles una cachetada con guante blanco. (Aribel Contreras, El Sol de México, Anáñisis, p.16)

Uso de Razón / La criticada gira de Kamala

Los críticos de la vicepresidenta de Estados Unidos han cubierto su gira por Guatemala y México con la pesada bruma del fracaso y la irrelevancia.

Resulta prematuro juzgar una misión que apenas empieza, pero los intereses políticos actúan rápido

En términos de imagen pública, sus detractores saben que –como dicen los estudiosos de las apariencias– no hay una segunda oportunidad para dejar una primera buena impresión.

La falta de resultados visibles hizo agua la boca de republicanos y no pocos demócratas, que ven al pantano mexicano y centroamericano como el lugar idóneo para hundir las posibilidades de Kamala Harris de ser la próxima presidenta de Estados Unidos.

Republicanos exigían a Kamala una postura enérgica contra la migración, con amenazas que detengan la creciente marejada que llega a la frontera sur. “Como hizo Trump”, dicen.

Los demócratas del ala “progresista” esperaban lo contrario.

“No vengan a Estados Unidos”, dijo, “es muy peligroso y serán devueltos”.

Esos llamados no hacen desistir a nadie, dicen los republicanos.

La superestrella demócrata, la más joven representante en el Congreso de Estados Unidos, la legisladora de New York, Alexandria Ocasio-Cortez, fustigó sin piedad a Harris:

“Ver eso fue decepcionante. Primero, buscar asilo en cualquier frontera de Estados Unidos es un método de llegada 100 por ciento legal. Segundo, Estados Unidos pasó décadas contribuyendo a un cambio de régimen y desestabilización en América Latina. No podemos ayudar a que alguien incendie la casa de otro y después culparlo por escapar de ella”.

Tienen razón en algunos de sus argumentos críticos, pero de ahí a decir que Kamala se va a hundir en el tema migratorio es desconocer su propia historia reciente.

Barak Obama le hizo el mismo encargo a Joe Biden cuando ocupaba la vicepresidencia; fracasó. Igual derrotó a Trump y hoy despacha en la Oficina Oval de la Casa Blanca.

En efecto, no hay manera de que Kamala tenga éxito en el capítulo migratorio de su encomienda, porque la solución no está en manos de Estados Unidos, sino en las de los votantes de los países al sur de la frontera.

Si eligen a presidentes que ahuyentan las inversiones y dan carta blanca a los grupos criminales, porque les interesan las remesas de los migrantes, despresurizar la demanda de empleo, y que haya cash aunque venga del tráfico de drogas, ¿qué puede hacer Kamala Harris?

El gobierno de Biden está en lo correcto al legalizar a 11 millones de extranjeros indocumentados, gastar 3 mil 300 millones de dólares para dar trato digno a menores de edad que cruzan la frontera, y destinar recursos para reunificar a familias que Trump separó.

Pero prometer solución “de raíz” a las causas de la migración es un sueño cuando se tiene un presupuesto de apenas 4 mil millones de dólares (menos de lo que el gobierno de México debe a extranjeros tenedores de bonos de largo plazo, por la no construcción del NAIM).

Un plan de apoyo económico fuerte y sostenido de Estados Unidos a sus vecinos del sur, claro que es solución. Aunque eso funciona con gobiernos eficaces, que no hay.

México compra en 500 millones de dólares, en Estados Unidos, una refinería que debe 900 millones de dólares. Y lleva dos años con pérdidas. Gasta, ahora y en los próximos años, unos 12 mil millones de dólares en construir una refinería para procesar combustibles fósiles.

Está en su derecho, pero así no hay manera que Biden y Kamala lo ayuden a perder dinero, y menos que financien una agenda antagónica a la cruzada ambiental que ahora encabeza Estados Unidos.

Honduras tiene un presidente ligado al narco. Cuando termine su periodo será requerido por una corte en Estados Unidos por colusión con el crimen organizado que tiene en la anarquía a su país.

¿A él le van a dar dinero para que pacifique Honduras, y que sus gobernados no huyan del crimen y la violencia, generada por sus compinches?

En El Salvador manda un populista y ególatra, tan autoritario como Daniel Ortega, cuyo gobierno chapotea en corrupción. ¿Qué van a lograr ahí? Nada.

Tampoco le gustó a un sector de los demócratas que en la reunión en México quedaran fuera de la agenda los temas que le encargaron a Kamala Harris.

El presidente del Comité de Asuntos Exteriores del Senado, Bob Menendez, y otros 19 senadores demócratas, le pidieron a la vicepresidenta –a través de una carta– que pusiera sobre la mesa los temas de Estado de derecho, lucha anticorrupción y gobernanza democrática

Están molestos porque aparentemente los ignoró, o minimizó, por el afán de lograr acuerdos migratorios con autoridades mexicanas.

No fue así. “En la reunión con México se tocaron todos los temas, pero la estrategia (de Estados Unidos) es que las diferencias se ventilen en privado. Habría sido ilógico mencionarlas en público porque hubiera estropeado el propósito colaborativo del viaje”, me dice una fuente creíble desde Washington.

Dar por liquidada a Kamala Harris por la misión imposible que le encomendó su jefe, es un error.

Pensar que le van a tomar el pelo con narcotráfico, Estado de derecho, democracia y medio ambiente, también sería un error.

Kamala tiene peso específico, impone.

Quedó evidenciado con una anécdota: cuando fue recibida por el presidente López Obrador, generalmente aplomado, de las tres palabras que usó para recibirla se equivocó en dos. (Pablo Hiriart, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p.32)