Cambiando de Tema. Noticias, por sus conductores, Gerardo Cuesta y Raúl Ruiz Venegas, quienes destacaron también que el expresidente Vicente Fox Quesada y López Obrador libran ya una pelea de callejón, una lucha de varias caídas sin límite de tiempo, por la “paternidad” de la ayuda a adultos mayores. El panista sostiene que fue él quien con el Programa 70 y más inició el apoyo a las personas mayores, mientras que AMLO asegura haber sido él cuando fungía como jefe de Gobierno de la Ciudad de México y destaca que incluso es él quien eleva a rango constitucional dicha ayuda.
Lo menos que el huésped de Palacio Nacional dijo a su antecesor es que no tiene vergüenza, que es un cara dura, hipócrita y otras linduras más, a lo que seguramente el guanajuatense habrá de responder, seguramente en el mismo tono, pues tampoco tiene “pelos en la lengua “, lo que vaticina un “agarrón de callejón”.
Bajo la dirección de nuestro presidente editor, Naim Libien Kaui, los periodistas estacaron que en los últimos meses las denuncias contra elementos de la (…) por abusos de autoridad y otros delitos considerados como de alto impacto, han aumentado de manera significativa, como también la violencia e inseguridad a lo largo y ancho del territorio nacional, flagelos que angustian y atemorizan a la sociedad en su conjunto, la que espera que la presente administración, como lo había prometido, atacara, combatiera y erradicara los mismo, lo que lamente no ha sucedido, sino por el contrario.
Lo mismo ocurre en el Instituto Nacional de Migración, donde las quejas de migrantes, tanto nacionales como extranjeros, se multiplican día a día, ante la indiferencia de su aún comisionado, Francisco Garduño, quien a pesar de lo sucedido en el albergue temporal de Ciudad Juárez, donde fallecieran 40 migrantes, camina tan campante como siempre, ya que afirma que cuando sucedió la tragedia se encontraba a muchos kilómetros de distancia del sitio trágico, lo que resulta increíble. (Roberto Meléndez, Unomásuno, Programa TV, p. 11)
Fueron los malos resultados de la coalición opositora en las elecciones de Estado de México los que llevaron a Germán Martínez a destaparse como aspirante a la Presidencia de la República. “De la derrota debemos sacar fuerzas. A mí la derrota, como a los viejos panistas, como al López Obrador de antes, me da para adelante”, nos dice el senador del Grupo Plural.
Germán, de 55 años, ya comunicó sus intenciones a los representantes de organizaciones de la sociedad civil y a los líderes de los partidos de oposición. La respuesta la tendrá en el método.
La trayectoria del senador habla de capacidad y experiencia. Abogado y político michoacano, ha sido diputado federal dos veces, fugaz secretario de la Función Pública; exjefe nacional del PAN en tiempos de Felipe Calderón.
Su trabajo fue tan destacado que hasta el presidente López Obrador se fijó en él. Lo hizo director general del IMSS al inicio de su sexenio, cargo al que renunció por los graves recortes de personal y la “injerencia” permanente de la Secretaría de Hacienda. Fue senador de Morena y actualmente forma parte del Grupo Plural en la Cámara alta.
En charla con este reportero, reitera convencido: “Si la convocatoria está abierta a los que no tenemos partido y los requisitos no están con dedicatoria, me voy a registrar”.
Hombre inteligente, buen polemista, formado en la arena política y respetado por aliados y adversarios, Germán enfatiza: “Quiero ser presidente de los aspiracionistas. Del que aspira a una vida mejor, del que aspira a un hospital y a una escuela mejor, del que aspira a un país más seguro”.
Sabe que el camino que inicia es cuesta arriba. La partidocracia tiene el monopolio de las candidaturas. Difícilmente aceptarán que un outsider los abandere en las presidenciales de 2024. “No soy ingenuo, pero quiero dejar testimonio que el sistema de partidos ya no da de sí. Hay que reformarlo”, subraya. Entre las propuestas de Germán destaca recuperar el destruido proyecto del Aeropuerto de Texcoco, “pero no al viejo estilo y para que se hagan ricos los especuladores de tierra”, aclara. Lo quiere hacer con una “asociación público-social”, que sea un ejemplo de cómo repartir riqueza.
Argumenta: “Hay que arrebatarle a López Obrador la bandera de ‘por el bien de todos, primero los pobres’, pero no mentándole la madre, sino reconociéndole lo que está bien. El Tren Maya, por ejemplo, ya está. Hay que hacerlo eléctrico, amigable con el medio ambiente”.
Otra de sus propuestas es desaparecer el Instituto Nacional de Migración y derrumbar sus “cárceles”. Una tercera es hacer un IMSS grande. “Un IMSS ordinario que pague cuotas obrero patronales y un IMSS gratuito, pero con dinero del Seguro Popular. No mezclar porque. si no, llevas al desastre al IMSS”, advierte.
Restablecer el diálogo del gobierno con la oposición, algo que AMLO no ha hecho en sus cuatro años y medio de gobierno, es uno de sus sueños. “Me sueño debatiendo, argumentando con la oposición. Volver a un régimen más de diálogo, más de división de Poderes y menos presidencialista”, sintetiza.
* Antes que yo, nada. Es la filosofía del presidente López Obrador. El tamaño de su narcisismo lo lleva a pensar que es dueño del monopolio de los programas sociales.
Así lo reflejan los comentarios que hizo ayer sobre el expresidente Fox, luego del spot que subió el PAN a los medios en sus tiempos de alternancia.
En el promocional, el primer presidente de la alternancia presume que fue en su gobierno (2000-2006) cuando comenzó el programa de adultos mayores, conocido como 70 y más. “La diferencia es que hoy se usa con fines político- electorales”, contrato el exmandatario. Y dijo más: “También fundamos el Inai para transparentar todos los niveles de gobierno. Y como López Obrador no quiere que se sepa de la corrupción de sus cercanos, lo quiere desaparecer”.
Fue demasiado para AMLO. “Lo de Fox es una reverenda mentira, es muy hipócrita. Ahora, este caradura, es que así son, la verdadera doctrina de la derecha es la hipocresía, como dicen una cosa, dicen otra”, aseveró el Presidente.
Es cierto que el primer programa de pensiones para adultos mayores se echó a andar en el Distrito Federal durante 2003, cuando López Obrador era jefe de Gobierno.
También es cierto que, ese mismo año, el gobierno de Fox también otorgó apoyos a la tercera edad a partir de los 60 años, aunque únicamente a los que vivían en zonas de muy alta marginación y padecían pobreza alimentaria.
Otro expresidente panista, Felipe Calderón, también polemizó sobre el tema. Escribió en Twitter: “El programa 70 y más empezó durante mi gobierno. El seguro popular lo diseñó el doctor Julio Frenk, pero la primera vez que tuvo un presupuesto real para ponerlo en operación fue en 2007”. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 4)
Con la misma soberbia que Trump se creyó el dueño del mundo, al punto de poner en riesgo a su país, el gobernador Abbott parece no entender que las barreras sólo generan tragedias. (La Jornada, Contraportada)
Esta semana, comenzó extraoficialmente el proceso electoral de 2024 en México. Inició con una reunión del Presidente con los aspirantes a la candidatura presidencial por su partido. Continuó el 6 de junio, cuando el canciller Marcelo Ebrard anunció que dejará la Cancillería para buscar la candidatura.
Un día después del anuncio de Ebrard, en Washington se debatió en el Congreso si los llamados cárteles mexicanos deben considerarse organizaciones terroristas.
En septiembre del año pasado, el gobernador de Texas, Greg Abbott, firmó una orden ejecutiva en la que declaró a los cárteles de las drogas mexicanos como “organizaciones terroristas extranjeras”.
Sus argumentos fueron que los cárteles eran responsables de traficar a EU cientos de millones de dosis letales de fentanilo y humanos. Abbott ordenó que el centro de investigación policiaca Texas Fusion Center estableciera una “división para cárteles mexicanos”. Estas investigaciones buscarán desarticular pandillas en Texas que apoyen el narcotráfico desde México, además de presionar para que se hagan más juicios a extranjeros en Texas.
Esta semana, el Comité de Seguridad Interior de la Cámara de Representantes retomó el debate.
En los últimos años, como canciller, Ebrard había lidiado con esto, principalmente pujando por la responsabilidad estadounidense en el trasiego ilegal de armas hacia México. Ahora se hace a un lado, motivado por sus aspiraciones presidenciales, justo cuando el proyecto parece tener apoyo bipartidista.
El Comité invitó a varios expertos a testificar. Uno de ellos fue Melissa Ford, de la organización conservadora Texas Public Policy Foundation. Ella dijo que los cárteles mexicanos representan una “amenaza grave e inminente” para EU. Señaló como ejemplos el agravamiento del tráfico de drogas en la frontera, la desaparición y el asesinato de migrantes y el reclutamiento de jóvenes estadounidenses, a través de TikTok y otras redes sociales, para mover drogas, principalmente fentanilo. Ford dijo que “hay pruebas irrefutables de amplia colusión entre el Estado mexicano y los cárteles criminales en todos los niveles de gobierno”.
Otro testimonio provino de Jason Blazakis, profesor en el Instituto de Estudios Internacionales de Middlebury en California y experto antinarcóticos, quien dirigió las actividades de la Oficina de Financiamiento y Designaciones de Contraterrorismo, encargada de recomendar al secretario de Estado de EU cuáles mafias deben ser clasificadas como Organizaciones Terroristas Extranjeras.
Blazakis dijo que, en su tiempo como funcionario, surgió periódicamente la pregunta de si los cárteles mexicanos debían ser considerados como organizaciones terroristas. Creía, y sigue creyendo, que esto es una “mala idea”.
En su testimonio, explicó que los cárteles buscan, principalmente, “ganar dinero” y no están llevados por “creencias idelógicas” como los terroristas. “No tienen ningún interés en derrocar al presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador. El gobierno de EU no debe confundir el terrorismo y el crimen”, dijo el experto.
La recomendación tuvo también un componente práctico. Una designación como la planteada, dijo Blazakis, acercaría aún más a México con China, Rusia e Irán. Además, si EU clasificara a los cárteles como organizaciones terroristas, los clientes serían “financiadores del terrorismo” con todas sus implicaciones legales. Muchos de esos “financiadores” son ciudadanos estadounidenses.
Finalmente, el experto citó la oposición que ha expresado Ebrard, como canciller, sobre esta designación. En un artículo reciente, Ebrard escribió que si se designa a los cárteles como organizaciones terroristas, ello aumentaría las actividades violentas e ilícitas dentro de ambos países.
Ahora, Ebrard estará dedicado a tratar de ser candidato y no queda claro qué pasará con este y otros temas claves de su gestión en la Cancillería.
Si EU declara a los cárteles mexicanos como terroristas, se impondrían sanciones económicas que tendrían un grave efecto en la economía mexicana. Mientras nuestros ojos están en el inminente proceso electoral, no olvidemos que cualquiera que llegue a la Cancillería deberá lidiar con este asunto gravísimo, que se complica cada día. (Peniley Ramírez, Reforma, Opinión, p. 8)
La lista de republicanos que quieren sentarse en la oficina oval está creciendo cada vez más, ahora el conocido supremacista cristiano y exvicepresidente Mike Pence presentó sus documentos para competir por la nominación de su partido a la Presidencia.
En esa misma tesitura el exgobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, se registró para entrar a la carrera parejera republicana, junto con ellos, al menos, otros ocho políticos de ese partido tienen las mismas intenciones, pero la verdad es que el día de hoy, el favorito sigue siendo Donald Trump.
Entre esos rivales destaca el gobernador de Florida, Ron DeSantis; la exembajadora de EU en Naciones Unidas, Nikki Haley; y el exgobernador de Arkansas, Asa Huttchinson. Algunos más esperarán a ver como se empiezan a destrozar los primeros destapados.
Ante la andanada de suspirantes, el Partido Republicano ha fijado como límite mínimo que cualquier aspirante debe tener al menos 1 por ciento en intención de voto, contar con 40 mil donantes diferentes y un mínimo de 200 donantes en más de 20 estados.
Lo cierto, es que Pence encabezará la derecha conservadora religiosa y eso lo coloca como un contrincante peligroso para su exjefe Trump, quien representa a la extrema derecha, esa que rechaza a los migrantes, que es racista, que no reconoce la diversidad sexual, pero que se siente excluida y desplazada.
Durante el mandato de Trump, su vicepresidente Pence fue un férreo defensor de su gobierno, pero eso se terminó, el 6 de enero de 2021, cuando una turba de trumpistas extremos ingresaron al Congreso para tratar de evitar la ratificación del triunfo presidencial del demócrata Joe Biden.
Ese día Pence desoyó el reclamo y orden de Trump de frustrar la sesión en la que el Congreso debía convalidar la victoria electoral de Biden, incluso lo llamó “traidor”, Hoy el magnate lo ve como su enemigo.
Demócrata y católico en su juventud, Pence se convirtió política y religiosamente hasta ser definido como “el más exitoso supremacista cristiano en la historia de EU”.
Las aspiraciones de Pence, a querer o no, representan un problema serio para Trump, quien además tiene a sus espaldas una serie de procesos judiciales de su anterior gestión, que hacen dudar a un sector republicano que pueda retomar la Casa Blanca.
Tampoco es un secreto que muchos militantes del Partido Republicano votarían por Trump, sólo y exclusivamente porque creen que es el único que puede impedir la reelección de Biden.
La base electoral de Trump está encabezada por varios grupos radicales que le profesan una fe ciega como los Proud Boys, Oath Keepers, Three Percenters, Qanon y People’s Rights, la otra derecha es más moderada, pero es la que duda del magnate.
Pero, por si fuera poco, Christie se subió también al ring político republicano como el único, según él, que puede anular a Trump, aunque en 2016 el magnate ya lo dejó en la lona, mientras sean peras o manzanas y se despellejan los republicanos, Biden parece que marcha en caballo de hacienda. (Israel López Gutiérrez, El Heraldo de México, Orbe, p. 11)
Chiapas es un polvorín. Hace una semana el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), abandonó su mutismo comunicativo para advertir que la entidad “está al filo de la guerra civil por la presencia de paramilitares, miembros de diferentes cárteles que se disputan plazas y grupos de autodefensa”.
El grupo armado, de forma conjunta con organizaciones indígenas y de derechos humanos, levantó su voz para denunciar una serie de ataques perpetrados en su territorio y otros puntos de Chiapas por parte de la Organización Regional de Cafeticultores de Ocosingo (ORCAO), que durante 20 año ha agredido a las bases sociales de los zapatistas.
De acuerdo con Raúl Romero, desde el año pasado la ORCAO incrementó los ataques armados contra las bases zapatistas que habitan en los pueblos de Emiliano Zapata y La Resistencia, ambos pertenecientes al caracol 10 Floreciendo la Semilla Rebelde, en el municipio oficial de Ocosingo, Chiapas. De acuerdo con la junta de buen gobierno Nuevo Amanecer en Resistencia por la Vida y la Humanidad, el saldo de los ataques hasta entonces había sido de 83 personas bases de apoyo desplazadas de manera forzada de sus hogares, 54 de Emiliano Zapata y 29 de La Resistencia.
Las agresiones a manos de este grupo paramilitar han permeado en el último mes, pues del 2 al 6 de mayo de 2023 atacaron con armas de fuego a comunidades zapatistas de la región Moisés Gandhi, por lo que alrededor de 83 bases de apoyo del Ejército Zapatista tuvieron que ser desplazadas.
Esta última advertencia de una posible guerra civil fue a causa de que, el pasado 22 de mayo, de este año, Jorge López Sántiz, indígena tseltal y miembro de las Bases de Apoyo del EZLN, fue víctima de un ataque armado perpetrado por integrantes de la ORCAO.
“La ORCAO opera como brazo paramilitar del Estado y además algunos de sus integrantes ocupan puestos en estructuras de gobierno. Este es el caso de José Pérez Gómez, quien actualmente es el primer regidor del gobierno municipal de Ocosingo”, dice Romero.
El cambio de gobierno del PRI a Morena, con Rutilio Escandón como gobernador, no ha modificado un ápice este hostigamiento que, a estas alturas, ya es de franca tolerancia y complicidad. La misma tibieza del presidente López Obrador para pronunciarse en torno al conflicto, ha hecho que el EZLN incremente su escepticismo frente a un gobierno al que han criticado desde su inicio, lo que empeoró con el proyecto de Tren Maya que los indígenas rechazan.
Pero el paramilitarismo no es el único foco rojo en Chiapas. La semana pasada al menos siete personas murieron y tres resultaron heridas en un ataque armado contra víctimas de desplazamiento forzado originarias del municipio de San Pedro Chenalhó, quienes estaban refugiadas en la comunidad zapatista de Polhó, en la región de Los Altos de Chiapas.
La Fiscalía General del Estado informó que el ataque ocurrió en una bodega ubicada dentro de la comunidad de Polhó, donde permanecían refugiados más de 150 indígenas tzotziles desplazados del sector Santa Martha, lugar al que arribó un grupo que realizó detonaciones de arma de fuego y dejó siete personas sin vida y otras tres lesionadas, mismas que fueron trasladadas a diferentes hospitales de San Cristóbal de las Casas. Y así de manera cotidiana.
El problema de los desplazados se orgina por esos grupos violentos de origen priísta y morenista que desean acabar con los municipios autónomos zapatistas, también por diferencias ideológicas sobre la repartición de tierras, pero también por el avance del crimen organizado en el estado, que ya controla la tala ilegal, la siembra de enervantes y el tráfico de migrantes provenientes de Guatemala.
En suma, la violencia que ha alcanzado ese estado es un coctel molotov donde conviven guerrilla, narcotráfico, partidos políticos, caciques, iglesias protestantes y atavismos históricos por ignorancia, que están a punto de estallar, sin que al parecer preocupe mucho a la 4T. El resultado podría ser de cientos de muertos. (Alejandro Jiménez, El Sol de México, República, p. 2)