Opinión Migración 100625

Jaque Mate / Como anillo al dedo

Yo no sé si el presidente estadounidense Donald Trump promovió los actos de violencia de los activistas de Los Ángeles, que quemaron vehículos y realizaron otros actos de vandalismo mientras ondeaban banderas mexicanas, pero ciertamente ha sido el principal beneficiario político de estas protestas. Le han servido para enfatizar su posición de que la Unión Americana es una víctima de una invasión de criminales indocumentados que solo él se ha atrevido a confrontar.

A pesar de lo dramático de las fotografías y los videos, las protestas fueron en realidad pequeñas y restringidas al centro del condado de Los Ángeles. No afectaron al resto de las comunidades en un área metropolitana extensísima, de 87,940 kilómetros cuadrados. Las quemas de vehículos se perpetraron para las cámaras de televisión, pero la violencia no se extendió. Es falso que haya una rebelión por toda la ciudad como la que tuvo lugar en los disturbios de 1992, tras la absolución de cuatro policías blancos que habían dado una golpiza a un taxista negro, Rodney King, por oponerse a un arresto. En aquellos disturbios se registraron 63 muertes, unas 12 mil personas fueron detenidas y hubo más de mil millones de dólares en pérdidas materiales. No hay comparación.

Sin embargo, las imágenes de los autos quemándose y de los activistas embozados ondeando banderas mexicanas le han caído como anillo al dedo al presidente Trump. Este 8 de junio escribió en Truth Social: “Una antes gran ciudad estadounidense, Los Ángeles, ha sido invadida y ocupada por Extranjeros y Criminales ilegales. Ahora multitudes violentas insurrectas están abrumando y atacando a nuestros Agentes Federales para tratar de detener nuestras operaciones de deportación [mayúsculas en el original]”.

Trump ha tenido un gran éxito en la parte más importante de su programa contra la inmigración ilegal. Este pasado mes de abril hubo tan solo 12,035 “encuentros” por tierra (detenciones y expulsiones) de inmigrantes indocumentados en la frontera suroeste de Estados Unidos, según la oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). En abril de 2024 fueron 179,737; en abril de 2023, 211,992; en el mismo mes de 2022, 235,785. El desplome ha sido enorme. Con estos resultados Trump ha logrado un triunfo político importante. Su principal promesa de campaña era esa: frenar el ingreso de inmigrantes ilegales.

El esfuerzo por deportar a los 11 millones de extranjeros indocumentados que viven en Estados Unidos es mucho más complicado. Trump se comprometió a deportar a un millón de personas al año en su nuevo gobierno. Tom Homan, director interino del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), distinto de CBP, presumió el 28 de abril que ya había deportado a 139 mil, pero las cifras oficiales de ICE solo reportaban 57 mil hasta ese momento.

Lo que sí ha logrado Trump es generar miedo. Las redadas del viernes en Los Ángeles detuvieron solo a 44 inmigrantes, y a un activista que buscaba defenderlos, pero generaron terror en la comunidad mexicana. Muchos, incluso con papeles, han dejado de trabajar o de mandar a sus hijos a la escuela por temor a las redadas.

No deja de ser paradójico que los activistas que organizaron las protestas hayan defendido el derecho de los indocumentados para permanecer en Estados Unidos al tiempo que desplegaban banderas mexicanas. Si querían generar simpatía entre la población de Los Ángeles o del país, se equivocaron. Quizá lo que buscaban era ayudar políticamente a Trump.

  • LEGALES

Además de combatir la inmigración ilegal, Trump prometió reordenar y revitalizar la migración legal. No solo no lo está haciendo, sino que sus acciones contra los estudiantes extranjeros amenazan con reducir el número de los migrantes más rentables para la economía estadounidense: los jóvenes de alto desempeño académico. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p.10)

Rayuela

¿Y si en lugar de recurrir a suposiciones conspiranoicas admitimos que los migrantes tienen derecho a exigir vivir en paz en estados y ciudades santuarios?. (La Jornada, Contraportada)

El Correo Ilustrado

Condena silencio de la oposición ante represión a migrantes

Desde Dignidad Migrante en Canadá vemos con rabia las imágenes de paisanos ensangrentados por las políticas del presidente Donald Trump, quien miente sobre sus razones para usar la violencia contra la población civil en Los Ángeles, California.

¿Cómo no vemos al Prian-MC condenar el autoritarismo contra sus conciudadanos? ¿Acaso su silencio festeja la represión a los mexicanos? El gobierno trumpista ha violado las leyes del estado de California y tratados de derechos humanos, pero no hay acciones de los organismos del ramo reprobando esta agresión que transmite a través de televisión y a todo color.

La valentía con que nuestros connacionales ejercen su derecho a la manifestación merecen más que el pasmo de los gobernantes y políticos, o las meras declaraciones de nuestra Presidenta y los protocolos consulares. Le solicitamos al gobierno demande el cese a la represión y presioné en los foros multilaterales para frenar la barbarie a nuestros paisanos.

Como la protección de los demás es la defensa de nosotros mismos, convocamos a expresar la más amplia solidaridad con los migrantes en todas las sedes estadunidenses del mundo. Hoy la brutalidad contra los migrantes es en Estados Unidos, ¿mañana dónde? Para coordinarse en México proporcionamos el siguiente numero: 55-8013-3419 Alma Torres y Raúl Gatica, asistente de la mesa directiva de Dignidad Migrante en Canadá. (Correo Ilustrado, La Jornada, Editorial, p. 2)

Dinero

EL PRESIDENTE TRUMP envió ayer lunes a Los Ángeles a 700 marines para reforzar a los 2 mil soldados de la Guardia Nacional que había desplegado antes para apoyar a la migra del ICE, pero hallaron una ciudad que despertó tranquila después de las manifestaciones del fin de semana. Se reportó un pequeño mitin frente al City Hall. Pareciera que los paisanos se hubieran esfumado. Los callejones del populoso Fashion District se ven desiertos.

Las señoras que hacen aseo doméstico avisaron a las patronas que no irían a trabajar. Igual, muchos cocineros y meseros. Ya no están las personas que bloquearon la autopista 101. La cantante Gloria Estefan transmite un mensaje: Este país no es el mismo que era, no se están respetando los derechos de los seres humanos. (Ni luces del ‘ecologista’ Eugenio Derbez). Ha aparecido un arma que probablemente hará difícil que el zar de la frontera, Tom Homan, cumpla la meta de deportar a 3 mil indocumentados al día: los teléfonos celulares. Nuestros paisanos han aprendido a formar grupos en Internet que pasan la voz, adónde no ir porque anda la migra cerca, en cual suburbio se ven helicópteros zopiloteando. ¿Quiere decir que ya se apagó la protesta de Los Ángeles? No. Prendió y se está reproduciendo en numerosas ciudades de Estados Unidos.

Gobernador demanda al presidente

EN VEZ DE chocar con migrantes, los marines se toparon con un mensaje del gobernador de California, Gavin Newsom: ‘No deberían ser desplegados en suelo estadunidense enfrentando a sus propios compatriotas para cumplir la fantasía desquiciada de un presidente dictatorial’. Ya se traían ganas desde los incendios de principios de año que consumieron una zona del norte de Los Ángeles, pero los sucesos de este fin de semana recalentaron el enfrentamiento del gobernador del Partido Demócrata con el presidente del partido opuesto. Trump había sugerido que debería ser detenido por permitir el caos migratorio y el gobernador respondió con una demanda contra el ocupante de la Casa Blanca por violar la Constitución al tomar el mando de la Guardia Nacional sin su autorización, como corresponde. El problema está en el centro del debate de los políticos estadunidenses.

Claudia se reunirá con Trump

FINALMENTE OCURRIRÁ EL encuentro cara a cara de Claudia Sheinbaum y Donald Trump. Asistirán a la reunión representantes del G-7, el grupo de naciones de mayor desarrollo (Estados Unidos, Alemania, Japón, Francia, Reino Unido, Italia y Canadá, y sin ser un miembro formal, también participa la Unión Europea). El encuentro tendrá lugar del 15 al 17 de este mes en Kananaksis, un exclusivo spa de la provincia de Alberta, Canadá; acudirá como invitado especial el primer ministro, Mark Carney. Sheinbaum y Trump han conversado en siete ocasiones por teléfono. En su agenda hay problemas críticos: aranceles, narcotráfico, T-Mec, frontera, migración, a los que se ha sumado, recientemente, el proyecto de ley para gravar con un impuesto las remesas de nuestros paisanos. (Enrique Galván Ochoa, La Jornada, Política, p. 6)

Astillero

OBSTINADO EN ESE plan político-electoral, Trump está arrojando gasolina militar sobre la seca pradera de migrantes sin regularización documental y de ciudadanos estadunidenses de origen latinoamericano, sobre todo mexicanos. Por primera vez en seis décadas ha echado mano de la Guardia Nacional (una fuerza de reserva de la fuerzas armadas) a contrapelo de la opinión del gobernador del estado, en este caso el demócrata Gavin Newsom, quien aspira a pasar de Sacramento, la capital de California, a la Casa Blanca en la próxima elección (ayer, el mandatario estatal criticó el envío de marines, con la intención de enfrentar “a sus propios compatriotas para cumplir la fantasía demente de un presidente dictatorial”). (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p.8)

Rebelión y guerra en Los Ángeles

Como instrumento de las élites estadunidenses y expresión de las ideas más nefastas del supremacismo yanqui, el programa político que encabeza Donald Trump busca recuperar el cercenado poderío imperial de Estados Unidos. Su estrategia: combinar la guerra total a escala global contra los países enemigos, exacerbar la sumisión de países y entes político económicos ya subordinados y construir y eliminar a un enemigo interno en lo nacional.

A través de identificar a los inmigrantes como el enemigo interno, Trump construye el relato de que esa población– en especial la latina, asiática y africana– es la causa de todos los problemas del país. Las redadas contra migrantes se iniciaron bajo el argumento que sólo se deportarían a personas con una situación migratoria irregular que hubieran cometido algún delito. Pronto esto se demostró falso. Las deportaciones al centro de detención en El Salvador y a otros países incluyeron incluso a ciudadanos estadunidenses y a personas sin siquiera una multa de tránsito. Entre los criterios para identificarlos como delincuentes, además de aplicar el criterio racial, era que ellos tenían tatuajes (¡uno de cada tres estadunidenses tiene tatuajes!).

Desde el fin de semana pasado, la política antimigrante de Trump topó con la realidad: una rebelión espontánea de latinos –principalmente mexicanos– en la ciudad de Los Ángeles. Las redadas del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) fueron directamente a centros de trabajo en busca de personas “indocumentadas”. Eso detonó la ira popular. Cientos de personas las enfrentaron, impidiendo sus labores. Los combates se extendieron contra policías, personal de la FBI, de la DEA y de la oficina de seguridad del suelo patrio. Fue entonces que Trump envío a 2 mil tropas de la Guardia Nacional y 500 marines para sofocar la rebelión y, hasta ahora nada han podido hacer.

La Guardia Nacional es la reserva militar de Estados Unidos. Ese cuerpo represivo y de ocupación, fundado en 1663, antes de que Estados Unidos existiera como país independiente, fue enviado sin la anuencia del gobernador de California (algo que no ocurría desde hace 60 años). Su presencia en las calles, atacando a la población, pone en evidencia una guerra civil en curso, que había permanecido soterrada. Los inmigrantes, como enemigo interno, son el objetivo de la guerra interna.

El estado de California representa por sí solo la quinta economía más grande del mundo y Los Ángeles la ciudad más desigual de Estados Unidos. Un tercio de sus residentes viven en la línea de la pobreza. Mientras el precio por metro cuadrado de tierra está entre los 10 más caros del mundo, 80 mil ciudadanos viven en las calles. Es una de las ciudades en que el proceso de desindustrialización de fines del siglo XX avanzó de manera ejemplar con la gentrificación de barrios, la especulación inmobiliaria y la superexplotación de los trabajadores, sacando una renta extraordinaria de los inmigrantes sin papeles.

En la década de 1990, el urbanista crítico Mike Davis en Ciudad de Cuarzo resaltó su carácter de promesa utópica y de vertedero posmoderno del sueño americano. Alertó sobre los desastres sociales que podían venir a causa de la estructura imperante. En 1992, ante la exoneración de cuatro policías que habían golpeado casi hasta la muerte al taxista afro Rodney King, estalló en esa ciudad una revuelta de enorme magnitud: 63 personas fueron asesinadas por la policía, miles fueron detenidas y decenas de miles de negocios fueron incendiados. Por aquel entonces, Los Ángeles era la segunda ciudad con mayor población afro de Estados Unidos. Hoy la revuelta migrante alerta sobre un conflicto de proporciones inéditas: más de 40 por ciento de su población es latina.

No todo es rebeldía. La gente también tiene miedo. El terrorismo de Estado sigue siendo funcional. Los restaurantes mexicanos registran poca afluencia.

Mucha gente teme ser deportada. Algunas personas han dejado de salir de sus hogares. Esta guerra interna amenaza con quebrar lazos comunitarios muy profundos.

La rebelión rebasó a las organizaciones sociales. Los sindicatos están paralizados y sumidos en su periodo de negociación contractual. Las fuerzas más activas y beligerantes son las de las agrupaciones vecinales que luchan por la vivienda, defienden a la población inmigrante y fortalecen la vida comunitaria. Para ellas el desafío de hoy radica en combinar el alzamiento espontáneo con estrategias de resistencia a largo plazo. Identifican que la verdadera batalla será en los barrios y por periodos prolongados.

Si el conflicto se sostiene o aumenta, lo más probable es que las élites políticas intentarán decantar las contradicciones a través de las disputas político electorales entre demócratas y republicanos y sus ONG afines, tratando de hacer discreta una guerra interna que, como ocurre con las guerras externas, requieren tanto del garrote como de la zanahoria. (Magdiel Sánchez Quiroz, La Jornada, Opinión, p. 13)

México SA

TRUMP SE SUMA al interminable inventario de inquilinos de la Casa Blanca que se han negado a negociar un tratado migratorio con México (el Programa Bracero fue para “trabajadores huéspedes”), a pesar de lo obvio: primero, que nadie es ilegal en territorio robado; segundo, que todas las políticas de “contención” (muro incluido) y punitivas en contra de los migrantes mexicanos han sido un rotundo fracaso; tercero, que es innegable la necesidad que tiene la economía gringa de la mano de obra mexicana; cuarto, que la creciente interrelación entre ambas naciones (que incluye prácticamente todo… menos la migración, a pesar de que más de un millón de gringos viven en México sin mayor trámite que cruzar la frontera hacia el sur) no se limita al ámbito comercial, y muchos más elementos por los cuales, si se tratara de un gobierno racional y realista, ya se hubiera firmado ese tratado. Pero le gana el amor a la capucha blanca segregacionista. Ahora, si no está de acuerdo, si tanto le molesta, pues que regrese el territorio robado, con California para empezar, y todo resuelto, porque los mexicanos seguirán ocupando tierra mexicana

MIENTRAS LOS PAISANOS no bajan la guardia y mantienen la protesta por las salvajes redadas del “fuck ICE”, la presidenta Sheinbaum subrayó: “México siempre ha planteado que se requiere una reforma migratoria integral para el reconocimiento de esos mexicanos; primero, respeto a los derechos humanos por encima de todo. No estamos de acuerdo con estas acciones que violentan los derechos humanos de las personas migrantes, que los criminalizan, como si lo fueran. Son trabajadores honestos que ayudan a la economía de Estados Unidos; las redadas y estas formas de atender este fenómeno migratorio no son la mejor forma”. Asimismo, dio a conocer un documento oficial en el que se destaca que “la migración debe ser abordada desde una perspectiva integral, humana y con corresponsabilidad regional. México reitera su disposición de colaborar con el gobierno de Estados Unidos en la búsqueda de soluciones que privilegien el respeto a los derechos humanos, la legalidad y el desarrollo compartido”. (Carlos Fernández-Vega, La Jornada, Economía, p. 18)

Templo Mayor

CUANDO PENSABAN que el verano no podía estar más caliente, que empiezan los disturbios migratorios en Los Ángeles Conforme pasan las horas, la situación va escalando y es difícil saber hasta dónde llegará.

EL DESPLIEGUE de la Guardia Nacional e, inclusive, del cuerpo de Marines ordenado por Donald Trump no tiene precedente. El mandatario recurrió a una muy vieja y olvidada ley para poder mandar las tropas a California pasando por encima hasta del gobernador Gavin Newsom

QUIENES ENTIENDEN la política norteamericana aseguran que el desplante del presidente 47, más que in contra los migrantes (que sí son un blanco) en realidad va dirigido hacia California todo lo que representa Es decir, un estado liberal hasta las cachas, impulsor de la diversidad en el más amplio sentido y, también, sede de varias ciudades santuario

ACABAR CON las ciudades santuario o al menos atemorizarlas sometiendo a Los Ángeles, parece ser la verdadera intención detrás del espectáculo de violencia y resistencia montado por agentes federales y migrantes, con la bandera mexicana ondeando por todo lo alto.. poniendo a México er la mira del trumpismo de ala dura

POR CIERTO que la par que la presidenta Claudia Sheinbaum condena bala violencia en cualquiera de sus expresiones, algunos funcionarios de su gobierno habían venido impulsando marchas y protestas en Estados Unidos

SU OBJETIVO: presionar al Congreso norteamericano para que no apruebe el impuesto contra las remesas, que por ahora está en 3.5 por ciento

EL NUEVO COMISIONADO de Migración, Sergio Salomón, incluso se comunicó con varios gobernadores morenistas para que, cada uno desde su terruño, movilizara a las agrupaciones de paisanos que residen en las principales ciudades de EU

PEEERO TRAS los incidentes de Los Ángeles vino una orden de muy arriba para frenar esos ímpetus. Incluso entre senadores morenistas circuló ayer un mensaje del coordinador, Adán Augusto López, donde pide no convocar a marchas y no in a protestar frente la embajada estadounidense Además prohibió acudir a California ni siquiera como turistas “Se nos pide paciencia y prudencia”, dice el mensaje de Adán Augusto. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)

Frentes Políticos

Bienvenido otra vez. El exembajador y ahora subsecretario de Estado, Christopher Landau, volverá a pisar suelo mexicano del 10 al 13 de junio. Lo hace con la diplomacia en la maleta y el discurso de Donald Trump bajo el brazo: migración, crimen transnacional y más inversión estadunidense. Nada nuevo, salvo el entusiasmo con el que anuncia su “primer viaje al extranjero” como si el sur del río Bravo fuera campo de entrenamiento. ¿Qué busca realmente? ¿Colaboración o control? Hablar de cooperación mientras se criminaliza al migrante es tan creíble como promover desarrollo desde un avión militar. Algo entre manos se traen… (Frentes Políticos, Excélsior, Nacional, p. 13)

Arsenal / “La fantasía demente de un presidente dictatorial”

El conflicto provocado por las redadas en Los Ángeles escaló. Ya no es sólo cacería de indocumentados. Derivó en un duro enfrentamiento entre el presidente Trump y el gobernador de California, Gavin Newsom. El mandatario republicano dice que el gobernador demócrata, que se opone a la intervención de las fuerzas federales, es “tremendamente incompetente”.

Declara, incluso, que si él fuera Tom Homan, zar de la frontera, arrestaría a Newsom.

—¡Arréstame! —reviró el gobernador.

La cosa no quedó en palabras. Alrededor de 700 infantes de Marina estadunidense se reportaban anoche para ir a Los Ángeles para ayudar a proteger edificios federales, según un mensaje en X del Comando Norte.

El anuncio provocó un duro y merecido revire del gobernador Newsom: “Los marinos estadunidenses han servido honorablemente en múltiples guerras para defender la democracia.

“No deberán ser desplegados en suelo de Estados Unidos, frente a sus propios compatriotas, para realizar la fantasía demente de un presidente dictatorial”.

Aquí tampoco quedó en palabras. Newsom confirmó que California demandará al gobierno de Trump por el despliegue de la Guardia Nacional y por “pisotear” la autonomía estatal.

* Para entender lo que ocurre en Estados Unidos platicamos ayer, vía telefónica. con el excanciller Jorge Castañeda, uno de los analistas que mejor conocen a los vecinos del norte.

Nos dijo sobre lo que ocurre en Los Ángeles:

“Todo esto son provocaciones de Trump para que la gente salga. Para que el gobernador de California y la alcaldesa de Los Ángeles se opongan al envío de la Guardia Nacional y el FBI. Lo logró en el sentido de que los manifestantes salieron a defender a los indocumentados. El problema de Trump es que tiene que ir a buscar indocumentados a la calle, a los sitios de trabajo, a los sitios de reclutamiento, porque no le alcanza detenerlos en la frontera, está llegando poca gente.

“Para alcanzar su meta de 3 mil al día tiene que ir a los centros de trabajo y recurrir a gente militarizada. Los manifestantes respondieron con toda la razón. Trump usó esa respuesta de los manifestantes para enviar a la Guardia Nacional, federalizar el conflicto y, ahora, todavía no sucede, enviar a los marinos”.

* El gobierno de México utiliza todos los canales diplomáticos y legales disponibles para expresar su inconformidad con prácticas que criminalizan la migración y ponen en riesgo a los paisanos, como bien dijo ayer la presidenta Sheinbaum.

Ha activado también todos los mecanismos de asistencia y protección consular para garantizar asesoría legal y adecuada a los connacionales. No hay mucho más que pueda hacer.

“México no está en condiciones de subir la puja. No puede decir que si no dejan de hacer todo esto, vamos a abrir la frontera otra vez. Es la única arma que tenemos y no es utilizable. La represalia de ellos sería terrible”, advierte Castañeda.

Agrega: “López Obrador dejó al país en condiciones de tal debilidad, de tal vulnerabilidad, que nos encontramos en una situación de indefensión”.

* Con Juan Ramón de la Fuente intercambiamos mensajes vía WhatsApp. “Ojalá y le bajen. Muy injusto”, nos dijo el canciller, el pasado sábado. Ayer intervino en la mañanera para señalar, entre otras cosas, que 42 connacionales han sido detenidos en LA y que se sigue hablando con ICE (Control de Inmigración y Aduanas) y con CBP (Aduanas y Protección Fronteriza).

“La instrucción ha sido muy clara. Diálogo, todo el que sea necesario; cooperación, con mucho gusto; coordinación, desde luego, pero no subordinación”, sintetizó.

—¿Qué entiende por no subordinación? —le preguntamos.

—Muy sencillo. Las decisiones las tomamos nosotros en ejercicio y defensa de nuestra soberanía. Hay un muy buen diálogo y eso ayuda mucho —respondió.

* —¿Tiene visa para entrar a Estados Unidos? —preguntamos ayer a Ricardo Monreal, presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados.

—Tengo visa y tengo pasaporte —respondió.

—A qué atribuye que hayan filtrado su nombre en listas de políticos a los que les van a retirar la visa?

—A la mala fe. Tengo visa, viajo. Tengo familia en Estados Unidos. Lo atribuyo a los conservadores que no nos ven con buenos ojos, que mienten y engañan sin ninguna consideración.

“Me sorprendió la manera como se difundió una noticia falsa. Incluso periodistas serios la tomaron como verdad. Tú mismo, que eres serio, me estás preguntando a qué se debe que se haya filtrado de manera visible, masiva…”.

Interrumpí sólo para aclarar: yo pregunto (al señalado) antes de escribir.

* Manuel Añorve, jefe de la bancada del PRI en la Cámara de Senadores, hizo ayer una pregunta pertinente, luego de que el Inegi diera a conocer que la inflación se disparó a 4.42% en mayo pasado:

¿Cómo se atreve Morena a decir que vamos mejor que nunca si el carrito cuesta cada vez más? (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 6)

La narrativa que quiere Trump

Lo que está ocurriendo en Los Ángeles es una pésima noticia. No porque haya movilizaciones en contra de la política antiinmigrante de la administración de Trump, lo que es en sí mismo positivo, sino porque a la violencia con que han actuado las fuerzas policiales primero y las de la Guardia Nacional después, se han sumado acciones también muy violentas de un grupo de manifestantes que, con sus acciones e imágenes, le han dado al gobierno estadunidense la mejor excusa para intensificar sus políticas más radicales.

Me tocó reportar, casi por casualidad, cuando estaba cubriendo una gira presidencial en Los Ángeles, el inicio de las protestas por la violencia policial en contra de Rodney King en 1991, que generaron una ola de violencia en buena parte de Estados Unidos. Fueron movimientos espontáneos que fueron asumidos luego por fuerzas sociales organizadas y que generaron cambios en el gobierno de George Bush.

Pero Trump no es Bush, el presidente estadunidense en esos años, y lo que ha hecho y hará es redoblar su apuesta. Más aún, esos episodios de violencia le han servido para reforzar su narrativa, tomar medidas contra los migrantes, poner distancia (en realidad generar un rompimiento) con el gobernador de California, Gavin Newsom, y hacer olvidar su pelea con Elon Musk, que había dominado la agenda durante toda la semana pasada. Ha movilizado elementos de la Guardia Nacional, violando las leyes federales respecto a no contar con el respaldo estatal, y más importante, ha ordenado al Comando Norte de la Defensa estadunidense hacerse responsable de recuperar el control de Los Ángeles, actuando una vez más por encima de las autoridades locales. 700 marines fueron desplegados en Los Ángeles, además de los elementos de la Guardia Nacional.

Más allá de la política antiinmigrante de Trump, lo cierto es que las imágenes de quema de vehículos, la de personajes ataviados al estilo Mad Max con una bandera mexicana, encapuchados y parados sobre una patrulla destrozada, alimenta como pocas cosas la lógica represiva.

Se ha dicho que éstos podrían ser provocadores. No lo sé, lo dudo, no es muy diferente de lo que hacen en cada manifestación en México grupos como los anarquistas del bloque negro o simplemente los de la CNTE o manifestantes por Ayotzinapa. Algunos deben pensar que, si aquí no sucede nada, allá, con el argumento de no caer en provocaciones, les permitirán actuar con impunidad. No es ni será así. Toda violencia debe ser condenada en cualquiera de las dos partes, pero, con esas imágenes, la narrativa trumpista, para el americano promedio, resultará más que convincente.

Lo de Rodney King, a inicios de los años 90, o más recientemente los movimientos de Black Lives Matter, cometieron excesos, pero tuvieron fuerzas que los encarrilaron, aunque, incluso así, algunos fueron (como sucede con el movimiento woke y sus excesos a veces irracionales) los que le dieron oxígeno a la candidatura de Trump y hoy a su gobierno. El ciudadano promedio ni allá ni aquí quiere que exista violencia en sus calles, y se puede indignar por muchas acciones gubernamentales, pero la distancia entre un activista y un vándalo siempre es percibida con claridad por la gente.

Ayer veía imágenes de delincuentes que habían sido detenidos, distribuidas por el Homeland Security, en las manifestaciones de Los Ángeles el fin de semana, y hay algunos personajes efectivamente terribles. Por supuesto, son un puñado respecto a las decenas de detenidos, y ni siquiera hay constancia de que fueran detenidos en las manifestaciones, pero eso no importa, la narrativa está garantizada y el único beneficiario es la Casa Blanca.

Desde México es poco lo que realmente se puede hacer, pero se debería insistir en que las manifestaciones de este tipo deben ser pacíficas, masivas y no deben estar concentradas en una sola ciudad. Hay de dónde aprender: el movimiento chicano de los años 60 y 70 que encabezó, entre otros, César Chávez, fue masivo, pacífico, sostenido y logró cambios trascendentales, sobre todo para los trabajadores agrícolas en California y otros estados. Ése es el mejor y más valioso ejemplo para nuestros paisanos movilizados en Estados Unidos. Los Ángeles es la segunda ciudad con más mexicanos en el mundo, sólo por debajo de la Ciudad de México, pero precisamente por eso se debe insistir en los principios de no violencia y masividad.

Mientras tanto, finalmente la presidenta Sheinbaum viajará a la cumbre del G7 en Alberta, Canadá, donde se verá, por primera vez, con el presidente Trump cara a cara. Era imprescindible que la Presidenta fuera a ese cónclave, más aún en esta coyuntura. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 10)

La bandera mexicana como símbolo de protesta

Claro que hay muchos hispanos enojados en Estados Unidos, sobre todo los de origen mexicano. Y no me refiero a los migrantes indocumentados, sino los que nacieron ahí, son legítimos ciudadanos de ese país, se parten el lomo todos los días trabajando, pagan puntualmente sus impuestos, participan en las Fuerzas Armadas y, a pesar de todo, los discriminan.

Las autoridades federales de Estados Unidos están haciendo redadas en lugares donde hay más estadunidenses de origen mexicano para dizque atrapar a indocumentados. A la policía migratoria se le hace muy sencillo realizar “perfilamiento racial”: detienen a los morenos como posibles sospechosos y punto.

Lo peor es que muchos de los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) son de origen mexicano y se comportan igual o peor que los oficiales anglosajones.

¿Cómo no van a estar enojados los mexicano-estadunidenses cuando el presidente de su país es un racista que cree que las últimas olas de migrantes a Estados Unidos son una bola de criminales?

No nos equivoquemos. Donald Trump es el que está azuzando a los racistas, que abundan en el país del norte, para discriminar y atacar a los hispanos de piel morena. Es el mandatario que envía al ICE a zonas donde ellos viven y trabajan y que aplaude la deportación incluso de ciudadanos estadunidenses.

Bien por los mexicano-estadunidenses que, ante dicha discriminación, salen a las calles a protestar.

Me encanta que utilicen la bandera de México como símbolo de manifestación de orgullo por sus raíces.

Desgraciadamente, la imagen de una minoría de vándalos que destruye patrullas, pinta automóviles privados o lanza piedras a la vez que ondean la bandera nacional sólo ayuda a la narrativa racista y destructora de Trump. Legitiman el estereotipo del mexicano salvaje que no respeta la ley, que en cualquier momento vandaliza, viola o asesina a la pacífica y trabajadora ciudadanía estadunidense.

Justifica que el presidente envíe a la Guardia Nacional a Los Ángeles para reprimir a los forajidos que enarbolan el lábaro tricolor. Eso, a su vez, inflama aún más los ánimos. Como dijo el gobernador de California, Gavin Newsom, que se opone a la utilización de las Fuerzas Armadas para controlar las manifestaciones angelinas, Trump es el que exacerba la situación con fines políticos.

Tiene toda la razón. Efectivamente, el presidente de Estados Unidos utiliza las peligrosas armas del miedo y el odio en la política.

A los blancos anglosajones les aterra que negros, hispanos y asiáticos vayan ganando presencia poblacional, de tal forma que algún día dejen de ser mayoría y les vayan a hacer a ellos lo que ellos les hicieron a las minorías, es decir, discriminarlos. Odian la idea de que dejen de ser los amos y señores de la tierra que sus antecesores conquistaron. Ese miedo y odio lo explota Trump a la perfección. Escenas como las que vimos en días pasados en Los Ángeles legitiman este chocante discurso.

En México no faltan los que también se suben a este tren de odio por viejos agravios nacionalistas.

Ahí está, por ejemplo, la editorial de ayer de la sección “Rayuela” en La Jornada, el periódico oficial de la 4T: “Dice Trump que ‘Los Ángeles fue invadida y ocupada por inmigrantes indocumentados y criminales’. Y es cierto. Ocurrió en 1848, cuando, con la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo, los estadunidenses nos robaron la mitad de nuestro territorio”.

¿Qué ganamos los mexicanos con este nacionalismo ramplón? Ponernos al mismo nivel de odios y resentimientos del trumpismo.

Damned beaners, por un lado, pinches gringos, por el otro.

No, los mexicanos no debemos sumarnos a los discursos de odio. Tenemos que apoyar a nuestros paisanos indocumentados que están siendo maltratados en Estados Unidos y sentirnos orgullosos de que las nuevas generaciones de estadunidenses estén utilizando nuestra bandera en señal de protesta por los agravios de una población blanca asustada y provocada por un presidente que no está midiendo las posibles consecuencias.

Todo mi respeto, en este sentido, al gobernador de California, que está siendo la voz de una sociedad que resiste a tragarse el cuento trumpista de los peligros de la migración. Si juega bien sus fichas, Newsom puede acabar siendo la figura nacional en Estados Unidos que presente la visión de la otra parte de la sociedad de ese país: la tolerante, plural, democrática y sensata. (Leo Zuckermann, Excélsior, Nacional, p. 11)

Redadas

Las recientes redadas migratorias en Los Ángeles han encendido una de las crisis sociales y políticas más significativas de los últimos años en California. En cuestión de días, operativos coordinados por ICE y otras agencias federales resultaron en la detención de más de un centenar de migrantes, incluidos al menos 35 mexicanos, y desencadenaron protestas masivas que terminaron con enfrentamientos, bloqueos de autopistas y decenas de arrestos. La respuesta de las autoridades y la sociedad californiana, así como la reacción de la presidenta Claudia Sheinbaum y del gobernador Gavin Newsom, han puesto en perspectiva la importancia de la comunidad mexicana y el papel crucial de California en la economía y el tejido social de Estados Unidos.

Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum fue contundente: condenó las redadas y la violencia, subrayando que “no es con redadas ni con violencia como se va a atender el fenómeno migratorio”, y recordó que Los Ángeles y Estados Unidos “no serían lo que son” sin la aportación de los mexicanos. Sheinbaum reiteró el apoyo a los connacionales y exigió respeto a los derechos humanos, al tiempo que llamó a una reforma migratoria integral.

Por su parte, el gobernador Newsom no sólo criticó el despliegue de la Guardia Nacional ordenado por la administración Trump, sino que anunció una demanda contra el gobierno federal por lo que calificó como una “grave violación de la soberanía estatal”. Newsom defendió a los manifestantes pacíficos y desafió abiertamente la narrativa federal, dejando claro que la protección de los migrantes y la cohesión social de California están por encima de la política de confrontación.

La magnitud de la crisis migratoria cobra otra dimensión cuando se considera el peso de California. Con un PIB de 4.1 billones de dólares en 2024, el estado se ha convertido en la cuarta economía más grande del mundo, sólo detrás de EU, China y Alemania. California lidera la producción agrícola, manufacturera y tecnológica del país, y sus puertos y aeropuertos son nodos logísticos clave para el comercio internacional, especialmente con México.

La economía californiana no sólo es diversa y dinámica, sino que depende en gran medida de la mano de obra migrante, en particular de los mexicanos. Estudios muestran que esos migrantes han sido el motor fundamental del crecimiento en sectores como la agricultura, la construcción, los servicios y la manufactura. Su aportación fiscal es igualmente relevante: los mexicanos generan 8% del PIB estadunidense y aportan más de 120 mil millones de dólares en impuestos, incluso quienes no cuentan con documentos migratorios.

Más allá de las protestas y los enfrentamientos, lo que ha quedado claro es la profunda solidaridad de la sociedad californiana y estadunidense con los migrantes mexicanos. Las manifestaciones en Los Ángeles no sólo fueron protagonizadas por la comunidad latina, sino que sumaron a ciudadanos de todas las procedencias, organizaciones sociales, sindicatos y líderes locales, que ven en la defensa de los migrantes una causa de justicia y dignidad. El gobernador Newsom y otros líderes han reiterado que la prosperidad de California se debe a su diversidad y a la inversión en las personas, no a la exclusión ni a la persecución.

Las redadas y la respuesta social han puesto en evidencia que la economía y la cultura de California —y, por extensión, la de Estados Unidos— están intrínsecamente ligadas al trabajo, la creatividad y la resiliencia de los migrantes mexicanos. La solidaridad mostrada por los ciudadanos estadunidenses en California es una señal potente de que, más allá de las políticas de turno, existe una conciencia colectiva sobre el valor de la inclusión y el respeto a los derechos humanos. Si California es el motor económico de EU, los migrantes mexicanos son el combustible que lo mantiene en marcha.

La crisis actual es, en el fondo, una prueba de hasta dónde está dispuesto el país a defender sus valores fundacionales y a reconocer que el futuro de Estados Unidos depende, en gran medida, de la dignidad y el trabajo de quienes, muchas veces, llegan buscando una vida mejor. (Yuriria Sierra, Excélsior, Nacional, p. 14)

Trascendió

Que ni dos meses pudo cumplir Pedro Alberto Velázquez Castro en su cargo como director de Seguridad y Resguardo del Patrimonio Cultural del INAH, pues ayer fue renunciado después del escándalo de la semana pasada por el cierre de varios museos en la Ciudad de México. Los 60 días se hubieran cumplido el próximo jueves, pero esta vez no hubo un Francisco Garduño que lo salvara, como cuando ambos trabajaban en Migración y el primero no investigó las numerosas denuncias por acoso sexual que había contra su colaborador.

Que los legisladores morenistas Alfonso Ramírez Cuéllar y Guadalupe Chavira dieron marcha atrás y eliminaron de sus redes sociales la convocatoria a una “protesta pacífica y solidaria contra la represión a migrantes en Estados Unidos” frente a la embajada este martes, al tiempo que el coordinador de la mayoría guinda en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, advirtió que no existe acuerdo ni autorización de su bancada para tal acto, y hasta el presidente del Senado, Gerardo Fernández Noroña, descartó participar. (Trascendió, Milenio, Al Frente, p. 2)

El terror y el triunfo político de Trump

Lo sucedido en Los Ángeles en estos días cumple a la perfección toda la estrategia política de Donald Trump anunciada desde su primer tiempo en la Casa Blanca, y enfatizada y aumentada con insultos en la última campaña: sembrar el terror.

Ayer ya hubo protestas en San Francisco y en Nueva York y hay reportes de mítines, pequeños y sin mayores consecuencias como en Los Ángeles, en una docena de ciudades importantes y, por lo tanto, con muchos migrantes en el resto de Estados Unidos.

No será extraño que en estos días, ya sea en California o en algún otro estado, se repita alguna escena de caos y violencia, como las del fin de semana, y que se repita la presencia de la Guardia Nacional.

La estrategia trumpiana está bien descrita por su principal asesor en asuntos domésticos, hombre clave en la actual Casa Blanca, Stephen Miller. Esto posteó ayer en X: “Extranjeros ilegales invadieron Estados Unidos. El gobierno de California ayudó e instigó esa invasión. Turbas violentas, incitadas por los líderes de California, atacaron a los oficiales de ICE para evitar que expulsaran a los invasores. Los funcionarios de California se negaron a enviar a la policía para rescatar a los oficiales de ICE, con la esperanza de que los alborotadores lograran cerrar las redadas de ICE. Se trata de una insurrección organizada contra las leyes y la soberanía de Estados Unidos”.

Sí, es cierto lo que usted está pensando cuando leyó el párrafo anterior. La xenofobia, la mentira, el odio… pero qué cree. No es la primera vez que Miller o el mismo Trump hayan dicho esto muchas veces de muchas maneras. Y sí, por esa narrativa votaron la mayoría de los estadunidenses, por primera vez en muchos años rebasando en el voto popular a los demócratas.

Las acciones de los próximos días solo reforzarán su base, por si había algunas dudas sobre lo que estaba haciendo. La migración fue el tema número uno en la mente de los votantes el año pasado.

Trump y su equipo ya están utilizando el fin de semana para presionar y que se apruebe su iniciativa de gasto, porque incrementa el presupuesto de las fuerzas federales encargadas de aprehender migrantes.

Trump esto prometió, esto está cumpliendo. ¿Qué sé yo? Como lo de la reforma judicial, ¿no? (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)

L.A. estrategia de Trump

Las redadas para detener migrantes en Los Ángeles, California, son una estrategia del gobierno de Donald Trump para provocar una crisis y sacarle provecho y de paso enviar un mensaje a los indocumentados y a las autoridades locales que se rehúsan en ayudar a detenerlos.

La elección de esa ciudad no es casualidad. Se trata de la que tiene más migrantes en Estados Unidos, con 40 por ciento de sus habitantes proveniente de otros países. Además, es un bastión demócrata en un estado demócrata, gobernado por un político con amplias posibilidades en convertirse en el candidato presidencial en 2028 que le competiría al candidato que Trump impulse del lado republicano.

La redada del viernes en una fábrica de ropa y al exterior de un Home Depot se concentró en la detención de personas trabajadoras, que toman empleos que los estadunidenses no quieren hacer y por los que cobran menos. Se eligió estratégicamente el sitio para detenerlos a pesar de que no son delincuentes. Evidentemente, sabiendo que sus familias, amigos y conocidos se unirían para reclamar sus detenciones. Hartos de lo ocurrido, pues no fue un hecho aislado, los están deteniendo al acudir a las cortes a sus procesos migratorios o a través de engaños, ofreciéndoles empleos falsos.

La presencia de mexicanos en las protestas tampoco es casualidad. Los Ángeles es la segunda ciudad del mundo con más mexicanos después de Ciudad de México. La presencia de grupos violentos y hasta infiltrados tampoco sorprende. Los hay hasta en las manifestaciones que se realizan frecuentemente en nuestras calles.

Todo combinado generó imágenes, fotografías, videos para alimentar un discurso coordinado desde la Casa Blanca y entre sus simpatizantes: criminalizando a los migrantes y respaldando las políticas de Trump.

Las imágenes también evidencian que si entre los migrantes hay delincuentes, la mayoría andan sueltos, como quienes vandalizan propiedad privada, edificios públicos, vehículos; roban y saquean establecimientos comerciales, y agreden a policías y agentes migratorios.

Conductas similares a las que se cometieron durante la irrupción al Capitolio en 2021, que Trump y sus aplaudidores se negaron a condenar y cuyos protagonistas hoy gozan de plena libertad. (Alejandro Domínguez, Milenio, Al Frente, p. 3)

Redadas contra migrantes

Las redadas contra migrantes del pasado viernes en Los Ángeles, California (Estados Unidos), pusieron en alerta a la amplia comunidad migrante latina de esa ciudad, a las autoridades estatales y a los alcaldes de los condados adyacentes, dado los antecedentes históricos y las acciones de resistencia civil que los grupos de diverso origen étnico han desarrollado en esta área.

De inicio, el 40 % de la población residente en LA es de origen migrante, mayoritariamente mexicano. El 90% de nuestras y nuestros compatriotas residentes en el condado tiene más de cinco años de vivir en el área. Y, junto con las comunidades de connacionales en los estados de Illinois y de Texas, son los mayormente organizados y preparados —jurídica y políticamente— para responder a estas redadas, que se han hecho sin respetar el debido proceso que rige a las deportaciones.

LA es una ciudad con antecedentes de resistencia y movilizaciones importantes de protesta contra la violencia racial y la brutalidad policiaca, tanto de población negra como latina y asiática.

Recordemos los disturbios de 1992, que durante dos meses se produjeron por la exoneración de cuatro policías que aplicaron exceso de fuerza en la detención del afroamericano Rodney King, quien, ya sometido y arrodillado, recibió golpes contusos en la cabeza, rostro y pecho, con pistolas eléctricas y porras, hasta desvanecerlo en el pavimento. Las movilizaciones causaron la muerte de 63 personas, 2 mil 383 heridos y decenas de detenidos, y solo fueron sofocadas con la intervención de la Guardia Nacional y de los marines, mismos cuerpos de seguridad que fueron movilizados en estos días sin la autorización del gobierno local de California, como lo mandata la ley.

En el siglo pasado, LA vio crecer la lucha sindical de trabajadores agrícolas de origen hispano, como la Unión de Campesinos, de César Chávez y posteriormente de David Huerta, que de inmediato pasaron de la defensa de derechos laborales al reconocimiento de los derechos ciudadanos de las personas latinas, a través de organizaciones como la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC).

Y qué decir de las asociaciones de defensa de migrantes de Asia (especialmente de origen coreano y chino), que también han tenido un papel activo en la promoción y defensa de los derechos laborales y cívicos de sus connacionales.

 

LA es el prototipo de “ciudad santuario” de personas migrantes no recién llegadas a EU, sino de las ya integradas o en proceso de integración. Por eso el fundado temor y protesta del gobernador de California, Gavin Newsom, y de la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass —ambos del Partido Demócrata—, solicitando detener estas redadas antimigrantes.

La respuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum ha estado a la altura de la situación. De entrada, recordó que el tema migratorio no se resuelve con redadas ni con el uso de la fuerza. Rechazó las protestas violentas y la quema de vehículos como forma de resistir a las deportaciones y movilizó a la red de protección consular para asistir jurídica y humanitariamente a nuestras y nuestros connacionales deportados (que hasta ayer sumaban más de 40).

El gobierno estadunidense tiene el derecho de aplicar en su territorio las medidas migratorias que considere pertinentes, pero también tiene la obligación de hacerlo con apego al derecho y a las convenciones internacionales en la materia. Y en México tenemos la obligación de defender con esas mismas armas jurídicas y diplomáticas a nuestras y nuestros connacionales; a no dejarlos solos. (Ricardo Monreal Ávila, Milenio, Justicia, p. 14)

Banderas mexicanas en el escenario equivocado

Incendiar coches y destrozar mobiliario urbano no es la mejor manera de agenciarse las simpatías de los estadunidenses certificados.

Es cierto que son racistas, bastantes de ellos, con todo y que habitan una nación de inmigrantes. Y, ahora que el movimiento MAGA está restaurando la primigenia pureza de la “América” profunda, una nación hecha de anglosajones y (paradójicamente) ardientes devotos de la Biblia, los mexicanos de tez morena no son parte de ese orden natural.

En su momento, los irlandeses tampoco era bien vistos en las altas esferas de la sociedad protestante, por no hablar de los negros (African Americans, les llaman ahora) y otras etnias de extrañas proveniencias. Uno de los más oscuros capítulos de la historia de los Estados Unidos fue el internamiento, en campos de concentración, de los ciudadanos de origen japonés, durante la Segunda Guerra Mundial. Y, en ese mismo siglo XX, acontecían todavía brutales linchamientos de jóvenes negros, perpetrados por turbas de vecinos apacibles que, de pronto, se trasmutaban sin mayores trámites en bárbaros surgidos de la noche de los tiempos.

Hoy mismo, la población carcelaria de nuestro vecino país es la más alta del mundo –unos dos millones de personas— y la tasa de encarcelamiento de los referidos afroamericanos es cinco veces mayor que la de los estadounidenses blancos.

Ahora bien, más allá de todas las posibles referencias al racismo en los Estados Unidos, el hecho de que millones y millones de mexicanos hayan emigrado y sigan queriendo emigrar hacia ese país no deja de ser una auténtica vergüenza para México: quiere decir que en su patria no encuentran futuro, ni oportunidades, ni bienestar, ni seguridad, ni justicia.

Y así, dejan el entrañable terruño, afrontando las más de las veces escalofriantes adversidades, y se construyen una existencia de trabajo duro del otro lado.

Pero, no nos equivoquemos, así de nobles y esforzados como sean, y así de necesitada que se encuentre la economía norteamericana de mano de obra y de individuos dispuestos a desempeñar las más ingratas labores, no se puede reclamar un derecho a la ilegalidad ni exigirle, al país de acogida, que sea reconocida la mexicanidad que un vándalo enarbola en nuestra bandera, un símbolo que no tiene absolutamente ninguna cabida en un paisaje de coches en llamas. (Román Revueltas Retes, Milenio, Al Cierre, p. 39)

En privado / El peor momento

El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum tiene una serie de conflictos con el de Estados Unidos que ha llevado al peor momento de su joven gestión en esta siempre difícil vecindad:

  1. El tráfico de drogas, en particular el del letal fentanilo, legado de López Obrador, que siempre negó esa realidad.
  1. La intervención de agencias estadunidenses en México, marcadamente la DEA.
  1. La reforma judicial, como expresó el entonces embajador Ken Salazar, lo que llevó a AMLO a declarar pausadas las relaciones con su gobierno.
  1. El cierre de fronteras al ganado mexicano y el gusano barrenador por las ocurrencias de su antecesor.
  1. China. Las crecientes inversiones de aquel país en México y el disparo de sus exportaciones que rondan los 200 mil millones de dólares.
  1. La revisión del T-MEC y los aranceles, que solo en el caso del aluminio y el acero Trump los elevó de un ya disparado 25 por ciento al insostenible 50 por ciento.
  1. El impuesto de 5 por ciento a las remesas de los mexicanos, que en 2024 rebasaron los 64 mil millones de dólares.

Y hoy se agrava la crisis histórica de la migración, en medio de la convulsión por las redadas en Los Ángeles, que tras cuatro días de disturbios se convierte en tema central en este momento por la gravedad del caso interno, es la primera vez en sesenta años que un presidente de Estados Unidos dispone de la Guardia Nacional, su relación con México y el hecho de que los duros de Trump la estén señalando como su promotora tras su declaración del pasado día 24 en Villa Hidalgo, San Luis Potosí, cuando al rechazar el impuesto a las remesas habló de movilizaciones, como si en verdad tuviera esa capacidad de levantar a miles de paisanos en Estados Unidos, violencia que ella misma desestimó desde el sábado al condenar la violencia allá.

Este es el momento más delicado en su relación con Trump y el mayor reto en lo que va de su gobierno, lo que solo ella puede resolver, pero a ver cómo.

RETALES

  1. ENCUENTRO. Sheinbaum confirmó ayer su asistencia a la cumbre del G7 el domingo en Alberta, Canadá. Una decisión inteligente. Allí tendrá su primer cara a cara con Trump, conocido por las trampas que ha puesto a sus invitados al Salón Oval. El G7 es otro escenario, pero es el mismo Trump. Hay, sí, un riesgo, pero debe tomarlo y ganarlo;
  1. ADORNO. Fernández Noroña presumió en sus redes que el embajador Ronald Johnson lo iba a visitar el viernes en su oficina del Senado, cuando el jueves le canceló y ya se quedó callado el bocazas; y
  1. ANDY. El hijo de López Obrador, de casi 40 años, tuvo su primer trabajo en septiembre del año pasado, cuando su padre lo nombró el poderoso secretario de Organización de Morena. Y quiere que su propaganda de 2030 sea: Vota por Andrés Manuel, no por Andy, su verdadero yo del que ahora rehúye. (Joaquín López Dóriga, Milenio, Al Frente, p.3)

*Rozones*

*Ahorita mejor no*

Así que la manifestación pacífica que senadoras y senadores de Morena tenían programada para este martes frente a la embajada de Estados Unidos fue cancelada de último momento. La convocatoria inicial la había lanzado la senadora Guadalupe Chavira y todo estaba listo: consignas contra las redadas migratorias, mantas con frases como “¡Ni muros, ni redadas, ni deportaciones!”, y el discurso para condenar las políticas de Trump. Sin embargo, nos cuentan que desde la coordinación de la bancada guinda en la Cámara alta se puso el freno de mano y ponderar más la cautela que el entusiasmo. Así que los legisladores del guinda retiraron su participación, aunque harán un pronunciamiento en la materia. ¿Tendrá algo que ver la contención con la próxima visita del subsecretario Christopher Landau, que precede la del secretario de Estado, Marco Rubio? Pendientes. (Rozones, La Razón, LA DOS, p. 2)

Pepe Grillo / Entre céfiros y trinos…

La batalla política de fondo es entre el presidente Donald Trump, del Partido Republicano, y el gobernador de California, Gavin Newsom, del Partido Demócrata, a quien se menciona con frecuencia como próximo candidato presidencial del partido del burro.

El pretexto es la acometida del gobierno de Trump en contra de los migrantes ilegales que radican en California, y la polémica gira en torno a la utilización de la bandera nacional mexicana como símbolo de resistencia de los migrantes.

No queda claro si se trata de una buena idea o no, ya que hay voces que sostienen que la bandera puede ser usada, como ya se está haciendo, para representar a los migrantes como extranjeros criminales.

Allá dicen que la bandera es una provocación, que incluso podría estar montada por los ideólogos más conservadores para establecer que se trata de extranjeros que no quieren asimilarse a Estados Unidos. Hasta dónde hemos llegado. (Pepe Grillo, La Crónica, La Dos, p.2)

Mesura ante la provocación

Desde el viernes la ciudad de Los Ángeles, California, vive jornadas de tensión, protestas y disturbios luego de que agentes federales de migración iniciaron operativos para realizar arrestos sorpresivos en negocios que presuntamente emplean a trabajadores cuya situación migratoria no está en orden.

El domingo el caos fue mayor y desde las oficinas gubernamentales federales el vandalismo que se generó fue ligado específicamente a la comunidad mexicana. La fotografía de un individuo ondeando la bandera de México arriba de un vehículo y con el humo y el fuego a su espalda fue difundida por el Departamento de Seguridad Nacional como muestra de la supuesta presencia de “extranjeros ilegales criminales” en California. Algunos aplaudieron la imagen, otros la condenaron.

En medio de los disturbios y al calor de la furia por la presencia de elementos de la Guardia Nacional enviados por el gobierno de Donald Trump, que dispararon balas de goma y gas pimienta, las señales que se emitan pueden ser equivocadas, pues en el río revuelto no se descarta que algunos grupos sean utilizados como punta de lanza para crear la sensación de que la población mexicana está generando esas escenas.

La mesura y el llamado a la no confrontación tendría que ser la pauta de los líderes de asociaciones y de agrupaciones de latinos que residen en California.

Los enfrentamientos, la quema de vehículos y las protestas violentas solo sirven para alimentar la percepción impulsada desde la Casa Blanca de que los inmigrantes son sinónimos de criminales y, por lo tanto, no merecen residir en Estados Unidos.

Esa narrativa, hay que recordarlo, no es nada nueva. En su discurso del 16 de junio de 2015 —hace ya 10 años—, cuando dio a conocer su aspiración para contender por la candidatura republicana, Donald Trump eligió como objetivo de su campaña estigmatizar a los migrantes que de todas partes del mundo llegan a Estados Unidos en busca de mejores oportunidades de vida o en busca de ambientes libres de persecución política.

Y de ese universo de migrantes enfocó sus baterías contra la comunidad mexicana que reside en el país vecino, asegurando —desde entonces— que está integrada por criminales, narcotraficantes y violadores.

Diez años han transcurrido y no se ha apartado de ese discurso, que ya le dio un segundo mandato en la Casa Blanca.

Sin embargo, esta vez la situación ha subido de nivel. El gobierno estadounidense ha encendido una mecha sin saberse aún el tipo de explosión que se producirá. Por lo pronto, ayer lunes anunció que mandará a marines a Los Ángeles, medida que fue rechazada por el gobernador de California. Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum pide respeto a la dignidad humana, apego al Estado de derecho y que las manifestaciones se realicen de manera pacífica.

La provocación está en marcha. La prudencia debe imponerse en los connacionales. (Editorial El Universal, Opinión, p. 12)

Sacapuntas

Defienden a connacionales

Quienes también salieron a defender a los migrantes mexicanos en Estados Unidos fue la dirigencia de Morena. Su líder nacional, Luisa María Alcalde, incluso le exigió al país vecino terminar con las redadas. Además, rechazó cualquier forma de criminalización, pues aseguró que los migrantes mexicanos en Estados Unidos no son criminales y que se trata de mujeres y hombres honestos, trabajadores, que sostienen dos economías.

 

Le pidieron calma

Tremendo regaño se llevó la senadora Guadalupe Chavira de Morena, debido a que estaba convocando a una marcha en la embajada de Estados Unidos en la CDMX, todo por la defensa de los migrantes que están siendo “cazados” allá. A la legisladora le hicieron ver que esa medida no fue bien vista en Palacio Nacional y por eso decidió posponerla. (Sacapuntas, El Heraldo de México, La 2, p. 2)

Estrictamente Personal / El costo de las palabras

Los disturbios en Los Ángeles han vuelto a poner el acento en la ruptura que existe en el corazón de Morena, entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el expresidente Andrés Manuel López Obrador. También reflejan las contradicciones al interior del movimiento y los caminos opuestos por los que avanzan las dos vertientes del obradorismo, la que gobierna y los que siguen soñando con la insurrección ininterrumpida. A López Obrador le funcionó durante el primer mandato del presidente Donald Trump, pero ni él ni los suyos entienden que el sujeto con el que hay que lidiar en el segundo, no tiene nada que ver con aquél.

Las revueltas callejeras de los últimos días en Los Ángeles tienen el componente político suficiente para entender que lo que comenzó con redadas el viernes como parte de una serie de detenciones masivas en el sur de California, rebasa el ámbito migratorio. Es parte de la guerra política y cultural de Trump en contra de los liberales, escogiendo a California, el más progresista de todos los estados, el más rico y que ha sido santuario de inmigrantes por décadas, para embestir a los demócratas en su principal bastión desde hace 33 años.

En esta nueva confrontación, primera estación para las elecciones legislativas del próximo año y para la elección presidencial en 2028, no hay que equivocarse. La presidenta Sheinbaum parece haberlo entendido al haber modificado significativamente su discurso retador e intervencionista de hace dos semanas, amenazando con movilizaciones por los gravámenes a las remesas que piensan aprobar en el Capitolio, por uno inteligente donde no se mete a discutir políticas internas, sino aboga por la defensa de los derechos humanos de los migrantes, donde reprueba la violencia de unos y pide a los otros que se apeguen a la ley.

Sin embargo, no todos en el régimen obradorista lo entienden de la misma manera. El sector radical, veleidoso y suicida en torno del expresidente López Obrador, articulado, organizado y administrado por su exvocero y jefe de la maquinaria de propaganda, Jesús Ramírez Cuevas –coordinador de asesores de Sheinbaum–, se envolvió en el lábaro patrio tras ver las fotografías de los manifestantes ondeando banderas mexicanas, que se convirtieron, en los ojos de la prensa internacional, en el símbolo de la violenta protesta.

Hans Salazar, uno de los inventos de Ramírez Cuevas que cobraba mensualmente en la Secretaría de la Defensa y era el principal alfil para sus mentiras y difamaciones, escribió: “Reacción ante la brutalidad de la policía de la política antimigratoria de Trump en Paramount, California. ¡Vivan nuestros compatriotas!”. Jorge Gómez Naredo, el aviador que dirige una publicación que floreció cuando Ramírez Cuevas llegó a la Presidencia, apuntó: “Y que nunca se olvide. California es más mexicana que gringa. California nos la robaron los gringos”, la misma línea de La Rayuela, el minieditorial del obradorista La Jornada. “La Catrina Norteña”, una cuenta colectiva que encabeza una funcionaria de la Secretaría Anticorrupción, subrayó: “SERÉ BREVE. California será el Estado 33 de México”.

“La Catrina Norteña” acompañó su mensaje con la misma fotografía que publicó en toda su portada el New York Post, uno de los medios trumpistas. Los radicales de López Obrador, manejados por Ramírez Cuevas, empalmaron sus imágenes, aunque con diferente contenido, a las utilizadas por los sectores de extrema derecha estadounidenses, entrando tontamente al juego de la provocación. “La última vez que el gobierno federal demandó a los demócratas que obedecieran la ley y terminaran con el empleo barato y explotados, lanzaron la Guerra Civil”, escribió una analista en Breitbart News, líder de los medios alternos extremistas. “Esta vez parece que intentan quemar sus propias ciudades”.

Las imágenes de las banderas mexicanas como eje visual de las protestas han servido para polarizar todavía más a la sociedad y ubicar a la migración mexicana como el motor de lo que Trump ya comenzó a llamar una “insurrección”. Stephen Miller, director adjunto del gabinete y el gran ideólogo de Trump contra los migrantes, escribió en X que “ciudadanos extranjeros, ondeando banderas extranjeras, están obstruyendo los esfuerzos de la policía para expulsar a los invasores ilegales extranjeros”.

La maquinaria de propaganda obradorista de Ramírez Cuevas no lo entiende así. Su radicalismo primitivo se fortaleció durante el primer mandato de Trump y en el gobierno de Joe Biden porque López Obrador dio, a cambio de que cerraran los ojos a todo lo que pasaba en México, lo que quisieron en materia migratoria, agachándose ante el primero y pisoteando al segundo. Las intromisiones en la política interna de Estados Unidos llegaron a niveles tales que López Obrador activó a las células de Morena en la campaña presidencial para apoyar a Trump y actuar en contra de Biden.

No se sabe si participaron las células de Morena en Los Ángeles para apoyar en los disturbios del fin de semana, pero desde la Ciudad de México los radicales, que siguen siendo incondicionales de López Obrador, actuaron de acompañamiento como lo han hecho en anteriores ocasiones. La violencia mexicana que apoyan es la narrativa que están tratando de imponer los extremistas de Trump.

“En el momento en que aparecieron las banderas extranjeras en las violentas protestas contra ICE el fin de semana en Los Ángeles, es cuando Donald Trump ganó su autoridad moral”, escribió Miranda Devine en el New York Post. “Los demócratas están amarrados a una tierra sin orden, debiéndole a Biden la invasión con agitadores enmascarados violentos ondeando cualquier bandera, menos la de Estados Unidos”. Fox News, la cadena que ve Trump, repitió imágenes de violencia con la bandera mexicana ondeando en primer plano. Y el FBI ofreció una recompensa de 50 mil dólares a quien informe sobre uno de los protestantes que atacó a los policías el sábado, que llevaba en la mano una bandera mexicana.

Sheinbaum está chocando con el radicalismo obradorista. La presidenta pidió a la comunidad mexicana en Los Ángeles actuar pacíficamente, sin caer en provocaciones; los puros del obradorismo avivan el fuego. Ese aventurismo ya no tiene cabida en estos tiempos y Sheinbaum, si es que puede, tendrá que neutralizarlos antes de que le causen más daño político. (Raymundo Rivapalacio, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 34)

Apuntes de Guerra / De migrantes, redadas y banderas

La imagen es impactante: un joven parado sobre un automóvil quemado ondea una bandera mexicana. Al fondo se observan columnas de humo negro.

Esa y otras fotografías han servido para aceitar las maquinarias propagandísticas: unos lo ven como la prueba irrefutable de la invasión migratoria, otros como un símbolo de la resistencia contra las redadas.

Pero basta con profundizar un poco un panorama mucho más complejo.

Comencemos por lo básico: en California viven alrededor de un millón novecientos mil personas indocumentadas, de las cuales casi la mitad se encuentran en la zona metropolitana de Los Ángeles. La abrumadora mayoría son personas trabajadoras, parte integral de sus comunidades, que pagan impuestos y contribuyen de manera importante a la economía local.

Para darnos una idea, en todo EEUU los indocumentados pagan aproximadamente cien mil millones de dólares en impuestos al año, de los cuales casi la mitad va a las arcas federales, y su aporte al PIB ronda el 3.6-3.8 por ciento.

Además de la excesiva fuerza desplegada y de dirigirse a centros de trabajo, los operativos puestos en marcha por el gobierno federal estadounidense tienen dos propósitos principales: lograr un alto impacto mediático para satisfacer a la base trumpiana, y generar pánico y zozobra en las comunidades hispanas. En la lógica de los ultras en la Casa Blanca, el terror los llevará a “autodeportarse”.

Si dejamos de ver la foto del joven ondeando la bandera por un momento, podemos ver cómo llegan los agentes migratorios: enmascarados, portando armas de combate y transportados en vehículos de asalto. Parecen operativos encaminados a detener a criminales altamente peligrosos y no a personas en su trabajo diario.

Las reacciones de los manifestantes reflejan una acumulación de agravios añejos que han sido exacerbados por la retórica de Trump y sus ultras (Miller, Noem, etc). Pero la frustración y el resentimiento vienen de antes: el racismo del que son víctimas, las condiciones de semi clandestinidad en que se ven obligados a trabajar y vivir, y la manera en que muchos empleadores se aprovechan de sus vulnerabilidades.

Las imágenes de disturbios y las banderas mexicanas alimentan la narrativa de la “invasión” de los MAGA y tendrán repercusiones negativas para las comunidades, pero antes de condenarlos por ondear las banderas valdría la pena preguntarse si no es una expresión identitaria, de orgullo por sus orígenes, aunque ya vivan en EEUU y muchos tal vez sean ya ciudadanos.

Y también preguntarnos si el despliegue de la Guardia Nacional, en contra de la voluntad expresa de las autoridades estatales y locales, no representa un abuso de poder por parte de la Casa Blanca y un intento por militarizar manifestaciones predominantemente tranquilas y pacíficas.

Puedo entender, pero condeno, el descarado uso propagandístico de las protestas por parte de los MAGAs, pero lo que es verdaderamente lamentable es que en México afloren las condenas y juicios moralinos en vez de la solidaridad con nuestros paisanos.

Este es un asunto que afecta a millones de compatriotas, y nuestras reacciones deberían ir más allá de filias y fobias partidistas. (Gabriel Guerra Castellanos, El Heraldo de México, País, p. 9)

La Quinta Transformación / ¿Landau enfriará relación crispada México – EU?

EL SUBSECRETARIO DE Estado y ex embajador de Estados Unidos aquí, Christopher Landau, llega hoy al país en un ambiente crispado y tenso por la relación entre Donald Trump y México.

El pasado fin de semana la bomba estalló entre la Guardia Nacional de Estados Unidos y los grupos de migrantes mexicanos, por las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, el temido ICE.

A ello, agregue una tormenta perfecta con el impuesto a las remesas que mandan esos mismos inmigrantes, la revocación de visas a políticos, la contratación que hizo el IMSS de médicos cubanos, la pérdida de la demanda de México contra los fabricantes de armas y la imposición de un arancel de 50% al acero y aluminio.

Con la visita de Landau a la presidenta Claudia Sheinbaum se prevé que los temas que estarán en la agenda bilateral en Palacio Nacional sean tráfico de fentanilo, entrega de líderes del narcotráfico y combate al lavado de dinero.

El gobierno de Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, quieren más colaboración de México y resultados tangibles de todas las dependencias del gobierno de la 4T en materia de seguridad. Desde la Secretaría de la Defensa que comanda el general Ricardo Trevilla, hasta la Marina Armada de México al mando del almirante Raymundo Morales, pasando por las secretarías de Gobernación de Rosa Icela Rodríguez, Hacienda de Edgar Amador, Seguridad de Omar García Harfuch y la Fiscalía General de la República de Alejandro Gertz Manero.

¿Qué ofrece el gobierno de Trump? Distender el tema comercial, suavizar la relación bilateral, relajar a los migrantes en las ciudades santuario, dar información de inteligencia sobre los cárteles y sus operadores y colaborar en los controles fronterizos, particularmente las aduanas.

¿Qué pide? Cerrar la frontera al tráfico de drogas y personas ilegales, entrega de cabezas de los líderes del narcotráfico y sus vínculos con financieros y políticos. Pero, sobre todo, que el gobierno federal no arrastre los pies.

En Estados Unidos hay 40 millones de mexicanos de segunda y tercera generación; la mayoría se reconoce como mexicanos, aunque no hayan nacido allá.

Son cerca de 10% los que no cuentan con documentos migratorios y, de ese grupo, alrededor de cuatro millones, cerca de 80%, lleva más de cinco años viviendo en la Unión Americana; están integrados a la vida estadounidense.

México ha planteado años atrás, desde los gobiernos panistas y priistas, y ahora de Morena, la necesidad de una reforma migratoria integral. (Darío Celis, El Heraldo de México, Merk-2, p. 19)

El privilegio de opinar / Odio en Washington

Más odio

En otro orden de odio practicado por el mismo protagonista de la crónica anterior: el Ogro Anaranjado, continúa ejerciendo su malquerencia contra los trabajadores migrantes, sobre todo los mexicanos y latinoamericanos. Otra vez ha querido quedar bien con la mayoría que votó por él –xenófoba y supremacista.

Ante las detenciones individuales y colectivas sin mayor justificación; como una manera de protestar contra las expatriaciones de sus paisanos, algunos hasta con sus papeles en reglas; hartos de las deportaciones no a sus países de origen sino a la terrible prisión salvadoreña, la mayoría de trabajadores inmigrantes que con su incansable labor han contribuido a que el Estado de California, sea la quinta economía mundial, estallaron en una protesta que el bárbaro de la Casa Blanca en lugar de apaciguar la hizo arder al mandar fuerzas de la Guardia Nacional a reprimir a aquellos que sólo quieren trabajar en paz; a aquellos que en el 2023 ejercieron más de un tercio de todos los trabajos ejecutados en el área metropolitana de Los Ángeles; a aquellos descendientes de los que alguna vez fueron los dueños de ese pedazo de tierra. (Manuel Ajenjo, El Economista, Política y Sociedad, p. 40)

Times / Sheinbaum y Trump: ¿el primer choque?

Donald Trump dio un paso más hacia la militarización de la política migratoria el jueves pasado al ordenar la movilización de la Guardia Nacional en Los Ángeles para sofocar las protestas contra las agresivas redadas migratorias que ha lanzado en todo EU. Basó su decisión en una ley que le permite federalizar esa fuerza armada cuando hay insurrección, necesidad de proteger propiedades federales, imposibilidad de hacer cumplir las leyes o amenazas a los derechos civiles. Pero el mensaje fue claro: está dispuesto a usar soldados para sofocar la disidencia política y proyectar fuerza ante la crítica.

Aunque el marco legal existe, su aplicación fue vista por muchos como excesiva. El gobernador de California, Gavin Newsom, luego de asegurar que no hay una insurrección en su estado, calificó la medida de inconstitucional y advirtió que el presidente busca imponer una agenda autoritaria bajo el disfraz de legalidad. Aseguró que desplegar tropas ante protestas pacíficas alimenta el temor, no la paz.

Algunos analistas consideran que la orden de Trump respondió también al conflicto que sostuvo días antes con Elon Musk. El despliegue de la Guardia Nacional, más allá de controlar disturbios, podría haber servido para desviar la atención del pleito con el hombre más rico del mundo.

El descontento aumentó cuando, durante las manifestaciones, fue arrestado y herido David Huerta, presidente de un sindicato que representa a decenas de miles de trabajadores latinos. Para organizaciones civiles y líderes comunitarios, su detención evidenció que el objetivo no era proteger el orden, sino criminalizar la protesta y amedrentar a quienes se organizan.

La presidenta Claudia Sheinbaum reaccionó con firmeza. El domingo 8 de junio declaró que no comparte “esta forma de abordar el tema migratorio” y pidió una reforma integral que respete los derechos humanos. Antes, el 24 de mayo, rechazó el impuesto del 3.5% a las remesas enviadas por no ciudadanos, calificándola de injusta, discriminatoria y perjudicial para millones de familias. Incluso advirtió que, si era necesario, México respaldaría movilizaciones pacíficas, sin aclarar si se refería a protestas callejeras u otro tipo de acciones.

Las críticas de la presidenta contrastan con el silencio de sus antecesores, incluido AMLO. En un momento en que Trump recurre al aparato militar para reprimir diferencias políticas y perseguir migrantes, la postura de Claudia Sheinbaum marca un cambio: México ya no acepta que sus migrantes sean tratados como una amenaza a la seguridad nacional estadounidense.

El despliegue de la Guardia Nacional pone a prueba los límites del poder de Trump y el papel del Ejército en una democracia. Una ley federal de 1878 prohíbe que los militares actúen como policía interna. Si esa línea se cruza, como parece estar ocurriendo, no solo se vulnera la Constitución, sino también la confianza de los ciudadanos en su gobierno.

Las declaraciones de la presidenta y la represión ordenada por Trump pueden colocar a ambos en trayectorias de choque y afectar lo que hasta ahora parecía una buena relación personal entre ambos. Si Trump insiste en medidas agresivas contra migrantes y Claudia Sheinbaum mantiene una postura firme, la tensión podría transformarse en su primer gran desencuentro. (Eduardo Ruiz-Healy, El Economista, Política y Sociedad, p. 41)

Misión Especial / Política exterior mal y de malas

La SRE se especializa en expresar su “firme rechazo” a acciones que no gustan al gobierno, pero se abstiene de condenar aquellas en contra de la comunidad migrante en EU.

El 5 de junio, la Suprema Corte de los Estados Unidos, en votación unánime 9-0, incluyendo los votos de los jueces liberales, desechó la demanda del gobierno de México en contra de las empresas fabricantes de armas a las que acusó de ayudar activamente y/o alentar los crímenes violentos cometidos por miembros de los cárteles de las drogas. El Gobierno de México argumentó que los acusados no ejercieron una “atención razonable” para impedir el tráfico de sus armas a México y que, por lo tanto, eran responsables de su mal uso.

La demanda de México se presentó en 2021 ante una corte de distrito que la rechazó parcialmente. La decisión se impugnó ante una Corte de Apelaciones. Uno de los fabricantes, Smith and Wesson, decidió llevar el caso ante la Suprema Corte, con el objetivo de “matar de una vez por todas” la demanda mexicana.

En octubre de 2024, Marcelo Ebrard celebró que la Suprema Corte fuera a considerar el tema “porque asistía a México la razón”. Buscaba que los fabricantes de armas pagaran a México 10 mil millones de dólares por el daño causado.  No entendió que el fin de la petición de Smith and Wesson era concluir el proceso y que no se volvieran a presentar demandas similares. No era un triunfo de México.

Los jueces de la Suprema Corte de EU determinaron que la ley de protección del comercio legal de armas es aplicable a los productores de éstas. Determinó que el gobierno de México, “no pudo alegar plausiblemente que los productores hayan ayudado o alentado a los comerciantes de armas a venderlas ilegalmente a los traficantes mexicanos (traducción propia)”. Rechazó también los alegatos de México respecto a las prácticas de mercadotecnia y diseño de las empresas.

La Secretaría de Relaciones Exteriores reaccionó enojada ante la predecible derrota. En un comunicado confuso, señaló que “México rechaza” la decisión de la Suprema Corte y abundó “expresa con firmeza su desacuerdo con la decisión emitida…”

Su posición es claramente intervencionista ante la determinación del máximo órgano judicial de los EU que dio por cerrado el caso.

Está pendiente la demanda en contra de tiendas distribuidoras de armas que, en mi opinión, tiene mayores posibilidades de ser exitosa.

México tiene que impulsar en diversos foros la lucha contra el tráfico ilícito de armas y, sobre todo, combatir la corrupción en aduanas, por donde entran.

Otro “firme rechazo” de la Cancillería fue al informe de la OEA por “algunas de las recomendaciones” de los observadores a la elección judicial. Molestó en particular que la misión concluyera que “No se recomienda que este modelo de selección de jueces se replique para otros países de la región” y destacó el bajo nivel de participación.

Mal y de malas. (Martha Bárcena Coqui, El Heraldo de México, País, p. 7)

CARTONES

Huracán bárbaro

Huracán bárbaro

(Camacho, Reforma, Opinión, p. 10)

For me?

For me

(Reforma, Opinión, p.11)

Dureza

Dureza

(Kimches, El Universal, Opinión, p. 12)

Suele suceder

Suele suceder

(Osvaldo, El Sol de México, Análisis, p. 20 y La Prensa, Editorial, p. 14)

Tal cual

Tal cual

(Alarcón, El Heraldo de México, La 2)

Columnas

Columnas

(Chelo, El Universal, Opinión, p. 13)

Limpieza Étnica

Limpieza Étnica

(Rapé, Milenio, Al Frente, p. 2)

Como anillo al dedo

Como anillo al dedo

(El País de Nunca Jabaz, Al Frente, p. 3)

Otro tiro en el pie

Otro tiro en el pie

(El Fisgón, La Jornada, Política, p. 4)

Good Hombre

Good Hombre

(Hernández, La Jornada, Política, p. 7)