Informativamente el tema migrante va y viene, pero los flujos son constantes aun cuando no salgan en las noticias. Por ejemplo, en un año se recibieron cinco mil 438 niñas, niños y adolescentes (NNA) migrantes acompañados y no acompañados en el Centro Integral de Atención a NNA migrantes Nohemy Álvarez Quillay, ubicado en Ciudad Juárez. La presidenta del DIF Estatal, María Eugenia Galván Antillón, informó que el 60 por ciento de las NNA son mexicanos, quienes atraviesan todo el país desde el sur con la intención de cruzar a suelo norteamericano, donde en muchos casos sus padres o familiares los esperan. El otro 40 por ciento son habitantes de Guatemala, Honduras y El Salvador. (Redacción, El Sol de México, República, p. 2)
La semana pasada el gobernador de Zacatecas, David Monreal, y el embajador de Estados Unidos en nuestro país, Ken Salazar, establecieron un acuerdo de cooperación para recuperar la paz en esa entidad y combatir a las bandas del crimen organizado, con la participación de dependencias de la nación vecina como la Oficina Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés), la Agencia Antidrogas (DEA), la Oficina Internacional de Asuntos Antinarcóticos y Procuración de Justicia (INL) y la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid).
El representante de la Casa Blanca en México, en un encuentro a puerta cerrada convocado por el mandatario estatal y al cual acudieron integrantes del gobierno local, líderes empresariales y jerarcas eclesiásticos, informó que la colaboración acordada ya empezó, concretamente en asesorías a la Fiscalía General de Justicia de Zacatecas para el combate al lavado de dinero y el secuestro, y que tiene como perspectiva trabajar juntos en áreas como el combate al fentanilo, el tráfico de personas y la creación de una seguridad compartida entre México y Estados Unidos.
La noticia causó azoro e indignación por la manera furtiva en la que se negoció y anunció tal convenio, porque contraviene abiertamente el marco constitucional del país y los principios que rigen el pacto federal y porque el convenio es contrario a la estrategia de Seguridad Pública establecida por el actual gobierno federal y apoyada por Morena, el partido del gobernador Monreal.
En efecto, el artículo 89 de la Carta Magna menciona entre las facultades exclusivas del Presidente de la República dirigir la política exterior y celebrar tratados internacionales, en tanto que el 117 prohíbe expresamente a las entidades federativas celebrar alianza, tratado o coalición con otro Estado ni con las potencias extranjeras.
Más allá de semejante contravención a la ley suprema, no ha de omitirse el hecho de que la concepción de Washington de los fenómenos delictivos en México ha orientado una cooperación a todas luces contraproducente, que el balance de la presencia y la operación de dependencias estadunidenses como la DEA en el territorio nacional dista mucho de ser positivo y que en no pocas ocasiones esas instituciones extranjeras han generado más problemas que los que se pretendía resolver.
Con esas consideraciones en mente, el gobierno federal dio por cancelada la Iniciativa Mérida que Felipe Calderón firmó con Estados Unidos y que dio a Washington carta blanca para intervenir en el manejo de la seguridad pública nacional; en su lugar, se ha propuesto el Entendimiento Bicentenario, el cual está en gran medida por construirse en un proceso que atañe a los gobiernos nacionales de ambos países.
En tales circunstancias, y ante la opacidad con la que se ha manejado el acuerdo entre Monreal y Salazar, es por demás pertinente la exhortación al primero formulada por legisladores de Morena y del Partido Revolucionario Institucional para que haga público tal acuerdo y explique al detalle en qué consiste.
En tanto no lo haga, queda la impresión de que el gobernador zacatecano no sólo pasó por encima de la Constitución sino que por añadidura rompió con la política de seguridad pública que impulsa el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. (Editorial, La Jornada, p. 2)
Ya se ha documentado aquí el abierto injerencismo del embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, quien de manera constante encabeza reuniones de índole política, económica y gubernamental por todo el país y despliega pronunciamientos y entendimientos que van más allá de lo diplomático.
En Zacatecas, con el gobernador morenista David Monreal como coadyuvante, el embajador Salazar dio un paso antes impensable: cumplió un compromiso al coconducir una reunión en la que se acordó un plan de acción presuntamente pacificadora y justiciera, con ayuda del Buró Federal de Investigaciones (FBI), la Agencia de Control de Drogas (DEA), la Agencia Internacional de Asuntos Antinarcóticos y Procuración de Justicia (INL) y la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid). No se informó en esa conferencia de prensa si el Estado mexicano cambiaría su nombre a tono con alguno del vecino país: ZacaTexas, por ejemplo.
Los términos de ese acuerdo, sobre todo en cuanto al monto y formas del apoyo, se darían a conocer en fecha próxima en Washington, dijo el embajador Salazar, quien puntualizó: no todos los gobernadores hicieron lo que hace este gobernador: abrió la puerta para decir, ¿cómo lo trabajamos juntos?, y por eso te doy las gracias mucho, David. A principios de septiembre pasado, Ken ya había estado en Zacatecas con el gobernador y su hermano, el senador Ricardo Monreal. Hablaron de seguridad, violencia y crimen organizado y Ken hizo el compromiso de ayudar.
En otro tema delicado, instancias diplomáticas y mediáticas de Rusia aseguraron que se instalaría en México el sistema de geolocalización satelital Glonass. El presidente Putin promulgó la ley correspondiente a un acuerdo con México y en ese contexto la embajada rusa en México y la agencia estatal Sputnik afirmaron que habría tal instalación. La Agencia Espacial Mexicana, de la SICT, y la cancillería, informaron que no hay un acuerdo específico en ese sentido ni la intención de lograrlo. Es decir, no se instalará el Glonass, técnicamente aceptable pero geopolíticamente controversial. ¿Colorín colorado?
Este martes se dará a conocer la nueva envoltura del mismo producto que nomás no pega: Unid@s es el término escogido como añadidura de la serie de denominaciones del proyecto partidista-empresarial gerenciado por Claudio X. González.
Por membretes no han parado: Sí por México, Va por México, Frente Cívico Nacional, Sociedad Civil México, más otras etiquetas que forman el multiverso del antiobradorismo desesperado. Pero Alito y los demás priístas desalmados reventaron Va por México, así que ahora han debido improvisar Unid@s, una elaboración tan hecha a la carrera que no se reparó en que la denominación escogida es similar a la de una Agrupación Nacional Política, Unid@s (como subtítulo, Por un país mejor).
En diciembre de 2020, la agrupación Unid@s firmó con Morena un Acuerdo de participación en el proceso electoral federal 2020-2021 (https://bit.ly/3SQ1ps2). Tal acuerdo fue firmado por Mario Delgado y Citlalli Hernández, a nombre de Morena, y por Sergio Benito Osorio Romero y Mayra Martínez Salgado, como directivos del partido y la asociación política, respectivamente (por cierto, Osorio Romero es actualmente director general de la Red de Transporte de Pasajeros de la Ciudad de México). En Oregón, Estados Unidos, hay también una organización de latinos que se denomina Unid@s (https://bit.ly/3TdfaRH).
Y no deja de ser irónico que la derecha y sus aliados usen la arroba como presunta muestra de inclusión, para significar unidos y unidas (aunque pronuncian unidos), sin atreverse a una definición como la del partido español de izquierda moderna que inició como Unidos Podemos (nació en mayo de 2016, fusionando al partido Podemos y otras organizaciones) y pasó en 2019 a denominarse Unidas Podemos, como específica y militante reivindicación del feminismo, no como una arroba (Unid@s) que no es realmente inclusiva sino simple, cómodamente alusiva. ¡Hasta mañana! (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 8)
El jueves, en Washington, se va a llevar a cabo una reunión de alto nivel sobre seguridad entre autoridades de México y EU en la que participarán el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, el titular de la Defensa, Luis Cresencio Sandoval; la secretaria de Seguridad Ciudadana, Rosa Icela Rodríguez, y el representante de la FGR, Alejandro Gertz Manero.
Al final del encuentro se hará una conferencia conjunta para dar a conocer los resultados del encuentro, que se llevará a cabo en medio de la polémica por la vigilancia o marcaje personal de parte del Ejército a las actividades del embajador Ken Salazar, de acuerdo con las filtraciones de GuacamayaLeaks.
La reunión genera expectativas porque ni siquiera en el país se han podido sentar en una misma mesa todos los funcionarios nacionales; sin embargo, llegan a EU cuando hay alerta roja por la corrupción y las fallas del sistema de justicia de México, que conducen a la impunidad y a juicios fallidos, lo que podría decirse que permite que el poder criminal quede sin control.
Lo anterior lo advierte un informe del Congressional Research Service, que fue entregado a la Casa Blanca con el nombre de México: Crimen Organizado y Organizaciones de Tráfico de Drogas, que ubica a más de nueve organizaciones activas que operan en México y EU: Cártel Jalisco Nueva Generación, Cártel de Sinaloa, Cártel del Golfo, Los Zetas, Noroeste, Organización de los Beltrán Leyva, Caballeros Templarios, Los Viagras, Familia Michoacana, Los Rojos, Tijuana-Arellano Félix y Juárez Carrillo Fuentes.
Cuatro temas se tratarán: el más importante, el tráfico de fentanilo (que tiene en modo zombie a los adictos estadounidenses); eltráfico y trata de personas y comercio seguro en la frontera, se examinará el plan de acción vigente, así como el tráfico de armas. Este último es la bandera para levantar la voz y condenar a EU cada que se quejan del crimen organizado y de la inseguridad en nuestro país. Sin embargo, las autoridades mexicanas llegan con la condena de que un proveedor de armas para un grupo criminal tenía su base de operaciones en el Campo Militar 1, y otro cerca del octavo regimiento en Almoloya. El Ejército lo supo y no se sabe si se llegó al fondo de las investigaciones.
Todo lo anterior hace que el encuentro de los funcionarios mexicanos con la delegación estadounidense que encabeza el secretario de Estado, Antony Blinken, el encargado de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, y el fiscal general, Merrick Garland, no sea cómodo para ninguna de las partes, y seguramente van a salir chispas.
Uppercut: Alerta en Morena e investigación interna, luego de que se filtrara que Celeste Mora, consejera del partido impuesta por Felix Salgado Macedonio, es pareja sentimental de Alfredo Hurtado Olascoaga, El Fresa, líder criminal de San Miguel Totolapan, quien usó el Facebook para presentarse como tal y narrar cómo sobrevivió a la masacre de la semana pasada. (Alejandro Sánchez, El Heraldo de México, País, p. 8)
ALTO NIVEL
Diálogo de alto nivel en materia de seguridad se llevará a cabo el jueves. En Washington se reunirán funcionarios de México con sus pares de Estados Unidos. Entre otros, acudirán el canciller Marcelo Ebrard, la secretaria de Seguridad, Rosa Icela Rodríguez; el fiscal Alejandro Gertz; los secretarios de Sedena y Marina, Luis Cresencio Sandoval y Rafael Ojeda, así como los titulares de la UIF y Aduanas, Pablo Gómez y Horacio Duarte, y el procurador fiscal, Arturo Medina. (Sacapuntas, El Heraldo de México, LA2, p. 2)
Muy calladito se tenía la corcholata Ebrard el acuerdo internacional que México firmó con la Rusia de Putin para “cooperación” espacial, incluyendo la instalación y operación en México de localización GPS rusa, “Glonass”, según la propia agencia estatal de noticias rusa Sputnik. Este tratado fue suscrito hace apenas un año. La excusa de la corcholata es que aún no ha sido ratificado por el Senado y que, por lo tanto, no ha entrado en vigor.
Tras la forma en la que el Senado se dobló a las exigencias del Ejecutivo en relación a entregar la Guardia Nacional a la Sedena, la cual según la información recolectada por las “Guacamayas” dista mucho de ser un modelo ejemplar de comportamiento, con eso de que tiene elementos que le venden armamento a los narcos, ¿acaso a alguien le queda duda que ratificar tal tratado López-Putin resulta un mero trámite en un Senado doblado, sumiso, obediente y subserviente al Poder Ejecutivo?
Sumando esta alianza con Rusia a la “hermandad” de México con Cuba, Nicaragua y Venezuela, regímenes despóticos de izquierda, a nadie le queda duda de cuál es la verdadera inclinación de la Cuarta Trastornación: zurda, zurda, zurda.
Se manifiesta en los hechos en las políticas de Gobierno, en los dichos y hechos presidenciales, en nuestra diplomacia, en la contrarreforma energética, en el empleo de la hacienda pública para promover el proselitismo, en cambiar las leyes para ajustarse a los caprichos, en lugar de ajustar los caprichos a nuestras leyes. E incluso, en la “estrategia” de “abrazos, no balazos”, como eje central de la lucha contra la violencia y la inseguridad: recordemos que varios miembros del Gobierno venezolano están acusados en Estados Unidos de ayudar al narcotráfico.
Está como para analizarse el hecho -señalado en múltiples ocasiones- que la mayor fuerza política de los adeptos al cuatroteísmo (este, sureste y frontera) se registra en Estados de la república controlados por las narcoorganizaciones mexicanas más poderosas. ¿Coincidencia? Un par de “hackeos” más y pronto tendremos una respuesta definitiva.
Salta a la vista que, en lo macro, a quienes más conviene que continúen los abrazos es a los mismos criminales, por lo que claramente es de su interés que permanezcan en el poder quienes se adhieren a esta peculiar “filosofía”. Sea de esto lo que fuere, imitación extralógica, o lo que gusten, los paralelos entre los pocos países que quedan en el mundo adeptos a las retrógradas filosofías comunistas/socialistas resultan ser, simultáneamente, los que “admiran” nuestros iluminados gobernantes.
Aparentemente no le tiran a imitar al Primer Mundo, ellos mismos se colocan la mira muy baja y posan su admiración y hermandad en el Quinto Inframundo, en las dictaduras tiránicas donde NO HAY respeto a los derechos humanos, ni libertades, ni crecimiento económico, sólo una población reprimida y una economía marchita controlada por el Estado.
Un Estado cuyo enfoque es la REPRESIÓN de las libertades y no la prosperidad de la ciudadanía.
¿Por qué firmar entonces un pacto con la Federación Rusa y Vladimiro Putin? Porque creen que son muy listos nuestros gobernícolas, que con este tipo de “relaciones” acalambran a Estados Unidos, el que demostradamente es el único ente fuera de su control -y de su territorio- al que temen. No se percatan, como buenos Narcisos, que logran precisamente lo contrario: se colocan en el terreno de los enemigos de Estados Unidos.
El “timing” de este acuerdo no podría ser PEOR: justo cuando Rusia comete atrocidades en Ucrania, cuando sus fuerzas retroceden y pierden territorio, cuando surge la DISENSIÓN dentro de Rusia, cuando el Tovarich Putin se convierte en enemigo del MUNDO al amenazar con el uso de armas NUCLEARES.
¿Queremos ser amigos de un tirano que amenaza con destruir al mundo? ¡Qué geniales nos miramos! En este momento no sabemos a ciencia cierta de quién fue la genial idea de concretar un pacto con el Imperio del Mal. Por ejemplo, ¿fue esto algo que le ocurrió a la corcholata Ebrard para quedar bien con su jefazo, quien no oculta su predilección por la Quitapón Sheinbaum? ¿O simplemente habrá implementado una decisión del Comandante López y su círculo íntimo de radicales que le fue ordenada (y la cual, incluso, pudo haber objetado)?
Independientemente de cómo fue que se dio este pacto resulta ser una muy mala idea, especialmente en el contexto del “plan de paz” PRORRUSIA que planteó en la ONU México a petición expresa de su Tlatoani, pitcher zurdo.
Entre otras muchas cosas, acabamos VIOLANDO la máxima de Juárez: “El respeto al derecho ajeno es la paz”. ¿O acaso será que realmente NO ES BENITO JUÁREZ el ideal a seguir, sino el otro Vladimiro, éste LENIN?
Después de todo, el camarada Fidel, su “dios”, también amigo y socio de los rusos, se decía a sí mismo “marxista-leninista”.
El imperativo de COPIARLO en todo luce muy fuerte. (Manuel J. Jáuregui, Reforma, Opinión, p. 18)
Rusia y México afianzan su relación bilateral.
Luis Videgaray inició la exploración buscando madurar la relación bilateral cuando Donald Trump enseñó colmillos y uñas en contra de México: el TLCAN en vilo, y como tal, el panorama de México sencillamente era de pronóstico reservado.
El 16 de noviembre de 2017, tres años después de la anexión de Crimea, la Secretaría de Relaciones Exteriores emitió un comunicado revelando el objetivo de la visita de Luis Videgaray a Moscú: “Fortalecer el diálogo político de alto nivel y dar seguimiento al encuentro que sostuvieron los presidentes Enrique Peña Nieto y Vladímir Putin en septiembre pasado (…)”.
Videgaray se reunió con Serguéi Lavrov e impartió una conferencia magistral en la Academia Diplomática.
En el terreno legislativo la relación también ha mejorado. En septiembre de 2018 la entonces diputada Gabriela Cuevas se tomó una selfie con el presidente Vladimir Putin en el Palacio Tavricheskiy, en San Petersburgo. La sonriente diputada morenista (antes panista) escribió en redes sociales: “Tuve la oportunidad de conocer el presidente Vladimir Putin, quien habló de los avances en Rusia para una mayor inclusión de mujeres”. Gabriela Cuevas participó en el Segundo Foro Euroasiático de mujeres.
Las excelentes relaciones entre los gobiernos de López Obrador y Vladimir Putin se han profundizado a lo largo del sexenio. En 2021, López Obrador recibió una invitación de parte del Kremlin para participar en el desfile del 9 de mayo con el que Rusia celebra el Día de la Victoria de la Segunda Guerra Mundial. El desfile fue reducido debido a la pandemia. AMLO, como de costumbre, no viajó al exterior. Marcelo Ebrard viajó a Moscú en abril de 2021 para analizar la cooperación en materia sanitaria. La vacuna Sputnik fue adquirida por el Gobierno de AMLO y existieron proyectos para producirla en México. Un comunicado de la SRE indicó que Ebrard “depositó una ofrenda floral en la Tumba del Soldado Desconocido” y como lo hizo Videgaray, “dictó una conferencia en la Academia Diplomática”.
Es conocida la trayectoria diplomática de la subsecretaria Carmen Moreno Toscano. Su reunión con el embajador ruso Víktor Koronelli, el año pasado, en la vieja casona de la Condesa, resultó muy productiva.
No deja de sorprender la nula eficacia en la ponderación de la agenda internacional del Gobierno de AMLO. En el Facebook de la embajada rusa, el 5 de octubre a las 11:14 horas se comunicó la ratificación de “un acuerdo intergubernamental entre Rusia y México” sobre “exploración y uso del espacio ultraterrestre con fines pacíficos” y “la posible instalación de estaciones Glonass en territorio mexicano”.
La noticia fue revelada por el Kremlin y el Gobierno de AMLO quedó descolocado por el entorno de la guerra. ¿Tema decir que Rusia es su aliado? (Fausto Pretelin Muñoz de Cote, El Economista, GeoPolítica, p. 49)
¿Qué parte no entiende el gobierno federal respecto a que somos América del Norte, que desde hace más de un cuarto de siglo tenemos acuerdos económicos, comerciales, financieros, incluso políticos, con Estados Unidos y Canadá que le dan sentido y normatividad a esa pertenencia?, ¿cuándo dejaron de saber en el gobierno federal que Estados Unidos y México tienen una relación comercial única en el mundo, que el comercio exterior entre los dos países en 2021 alcanzó 661 mil 164 millones de dólares, la cifra más alta desde que hay registro y sigue aumentando en este 2022?, ¿no saben que las remesas que vienen de EU superan con holgura los 50 mil millones de dólares al año?
¿Desde cuándo decidieron ignorar que la integración energética, la creación de una suerte de mercado común energético es, con mucho, la apuesta regional más importante que pueden tener ante el mundo los tres países?, ¿tomaron nota en Palacio Nacional que uno de las pedidos explícitos de la administración Biden con México es crear una suerte de burbuja protectora, un mecanismo de protección cibernético que cubra los tres países de la región y que incluya la exclusión de infraestructura de Rusia y China?, ¿entienden que hay una guerra comercial que involucra directamente a China y Rusia contra Estados Unidos y que ello está provocando la migración de una enorme cantidad de empresas extranjeras que podrían asentarse en México si existieran condiciones idóneas y acuerdos explícitos, como incluso lo propuso el secretario de Estado Antony Blinken en su última visita a México, para que en nuestro país se asiente buena parte de la industria de semiconductores con inversiones multimillonarias?
¿No leen en la prensa internacional que ese conflicto comercial, político y militar, como lo demuestra la invasión rusa a Ucrania, ya se ha trasladado al espacio?, ¿que Rusia y Estados Unidos ya no trabajarán juntos en la estación aeroespacial?, ¿no se han enterado que sistemas como el ruso Glonass sirven para tareas de geolocalización como el GPS, pero también para espionaje y tareas militares?
Es una vergüenza que nos tengamos que enterar por la prensa rusa que se firmaron convenios de colaboración espacial con el gobierno de Vladimir Putin, que en un comunicado la Agencia Espacial Mexicana acepte que ese convenio se firmó, pero dice que hace un año, sin haberlo divulgado nunca, y que asegure que no se prevé instalar el sistema Glonass, pese a que el informe oficial del gobierno ruso del acuerdo, que publicó el 28 de septiembre en lo que sería su diario oficial, especifica que sí se instalará ese sistema, así como “sistemas ópticos de prevención de situaciones peligrosas espaciales en México”, lo que eso quiera decir. ¿Son tan ingenuos o nos creen tan ingenuos para asegurar que todas esas actividades son para desarrollarse con fines pacíficos?
Cuando se habla de la integración con Estados Unidos y Canadá no estamos hablando de la venta de jitomates y aguacates (que se venden, y muy bien, por miles de millones de dólares), estamos hablando de una política integradora en todos los ámbitos, de crear un bloque regional que podría ser el más poderoso del mundo por la enorme cantidad de sinergias que pueden generarse entre los tres países. Y eso incluye muchos ámbitos, en forma clara la energía, las telecomunicaciones, el espacio y la geopolítica.
Pero el gobierno de López Obrador no lo entiende así: sus amigos son Cuba, Venezuela, se niega a castigar a Nicaragua en la OEA. Se entusiasma con Evo Morales. Con Estados Unidos, donde viven millones de compatriotas y cada año quieren emigrar más, con nuestro principal socio comercial, financiero, tenemos encontronazos, desafíos, tratamos de jugar con cartas marcadas, no terminamos de establecer mecanismos eficientes de seguridad y le rivalizamos diplomáticamente en su contra con temas estratégicos como la relación con China y la invasión rusa a Ucrania.
Ahora, una vez divulgado este convenio, se entiende más por qué el presidente López Obrador nunca ha terminado de condenar la invasión rusa, por qué presentó un seudoplan de paz que, como sostuvo el gobierno ucraniano, era un “plan prorruso”, por qué se molestó en la mañanera el propio presidente López Obrador de que se hubiera propuesto para el premio Nobel de la Paz al presidente Zelenski, por qué en lugar de calificar a Ucrania como la víctima de la invasión, insiste en decir que es una parte del conflicto, como si no hubiera invasión alguna, por qué se queja de que le entreguen armas los países occidentales a Ucrania. Es una visión infame que se refrenda con acuerdos que nos integran a una estrategia espacial diseñada para enfrentarse a nuestros socios, vecinos y se supone que amigos.
Todos sabemos que el presidente López Obrador sigue pensando que el mundo se quedó en los años 70 y que, en estos temas, quiere repetir algunos de los juegos tercermundistas de la Guerra Fría que tanto le gustaban al presidente Echeverría. Pero ese mundo ya no existe, como ya no existe ese México y hoy formamos parte de un bloque regional en América del Norte que no podemos desconocer o ignorar, mucho menos juguetear con la idea de una suerte de Brexit región cuatro que algunos en el gobierno, tan entusiasmados con Evo, con Cuba y Venezuela, esgrimen.
Pocos errores tan graves en nuestra política y alineamiento exterior como este acuerdo con las agencias aeroespaciales rusas. Por cierto, que alguien les explique que en Querétaro tenemos una muy próspera industria aeroespecial, íntimamente ligada a empresas de Estados Unidos, Canadá y Europa. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 10)
A veces, las noticias que surgen en la semana me hacen preguntarme si México tienen remedio. Desde los papeles Guacamaya surgen miles de notas que, por sí solas, serían causa de renuncia de mandos militares y todo un gobierno en un país decente. Pero parece que nos hemos convertido ya, como sociedad, en la rana que hierven lentamente y no se da cuenta. El Ejército mexicano que tanto he defendido, espía a particulares y clasifica de alto riesgo a grupos vulnerables. El Ejército mexicano sabe que van a matar alguien y no hace nada. Ese mismo Ejército lleva a cabo una venta de garaje de armas a grupos del crimen organizado. Esto tumbaría un gobierno en cualquier lado.
Pero, quizá, la nota más relevante se dio el sábado donde el Kremlin (sí, ese palacio donde vive Putin) ha confirmado que celebró un acuerdo sobre cooperación en la exploración y utilización de espacio ultraterrestre para fines pacíficos (nótese que se aclara el fin). La Cancillería informó que en ningún lugar se establece el sistema Glonass, que es la versión homóloga rusa del GPS. ¡Menos mal! Si no se hubiera aclarado esto, uno pensaría mal en nuestro gobierno y Putin, pero ya aclarando que es “en buena onda”, nos quedamos todos muy tranquilos.
El problema es que, luego nos acordamos de que el gobierno de México no ha condenado la invasión rusa de Ucrania y hemos sido autores de un plan de paz que se basaba en que abusador y víctima se quedaran con su golpe cada uno.
En alguna de mis columnas, estimado lector, le recomendé la lectura de The road to unfreedom, de Timothy Snyder. Lo vuelvo a hacer, porque ese libro nos ayuda a entender la verdadera guerra que hay en el mundo y de lo que se tratan las defensas y los posicionamientos de los gobiernos del mundo frente a la Guerra en Ucrania. Hoy se desenmascaran grupos de gobernantes, que no países ni culturas.
Se le atribuye a Churchill, derivado de su agudeza mental y su claridad verbal, que los fascistas del futuro se llamaran a sí mismos antifascistas. Y mire, le pegó seco.
Hay una guerra global, cultural, social, económica y militar. El problema de esta guerra es que es entre dos ideas y no entre las etiquetas, símbolos y señales a los que estamos acostumbrados. La guerra es entre quienes estamos a favor de la democracia liberal o el autoritarismo fascistoide (en sus varios formatos, ayatolas, presidentes electos, reformadores constitucionales, monarquías absolutas, pseudodemocracias, etcétera). Esto hace muy fácil a los gobiernos manipuladores colocar en el lado “incorrecto” a sus adversarios llamándoles lo que no son, pero lo que ellos si son: fascista, conservador, autoritario, militarista, etcétera.
La segunda cuestión es que se trata de colectivizar un tema que tendremos que seleccionar individualmente. Si es usted mexicano, tiene que apoyar a su gobierno y, por lo tanto, estar a favor de Rusia, versus yo Luis Lozano Olivares soy un demócrata liberal que apoyaré esta idea con quien esté en lo mismo que yo, sea inglés o croata. Es decir, la etiqueta (creada por el hombre, ojo) de ser mexicano no me define en la guerra existente, lo que me define es mi creencia individual. Y el individualismo es lo que más odian aquellos que quieren controlar todo imponiendo etiquetas.
No es un fenómeno sólo de México, es lo mismo que sucede en otros países y que tendría diferentes repercusiones si Trump hubiera ganado la presidencia a Biden, los dos siendo americanos hubieran escogido distintos posicionamientos frente a Putin porque creen en diferentes cosas como individuos; afortunadamente para nuestros vecinos y socios, Biden y los que valoran la democracia liberal y sus libertades ganaron la presidencia.
El gobierno de México ha decidido ponernos en el lado equivocado de la historia en cuanto a lo que se está peleando en Ucrania, y va a tener costos para todos como colectivo, ahí si el costo no será individual. Seamos más activos por medio de las organizaciones de la sociedad civil, que a diferencia de las etiquetas, une a individuos con pensamientos e intereses afines por elección propia. Es momento de reaccionar. (Luis F. Lozano Olivares, Excélsior, Nacional, p. 10)