Opinión Migración 101120

Así lo dice La Mont // Política Exterior Biden

Latinoamérica: Del Bravo a la Patagonia, Biden y Rice buscarán la contención de China y lanzarán un paquete de ayuda para los países del Triángulo del Norte (Honduras, El Salvador y Guatemala) que facilite la reforestación y producción de alimentos para contener las caravanas de migrantes. (Federico La Mont, El Sol de México, Nacional, p. 12)

Trascendió

Que con la llegada de Leticia Bonifaz al Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, la Misión Permanente de México en Naciones Unidas sigue con su buena racha. La representación a cargo de Juan Ramón de la Fuente ha ganado las elecciones de Claude Heller en el grupo contra la tortura, Édgar Corzo en el de trabajadores migratorios, Irma Pineda en el Foro para las Cuestiones Indígenas y Amalia Gamio Ríos en Derechos de las Personas con Discapacidad. (Milenio Diario, Al frente, p. 2)

El dedo en la llaga // El pez por la boca muere

Donald Trump se va. Se hizo escuchar un hartazgo por la política de odio, racismo, discriminación y misoginia. Su modelo de comunicación se convirtió en una guerra sin cuartel contra los medios que se atrevieron a criticar al mandatario.

Una buena dosis del voto latino que le había dado su respaldo quedó decepcionada por la política migratoria que criminalizó a miles, además de llevar a la separación y detención de más de dos mil 800 familias y niños migrantes, por lo menos en 2018.

Con Obama tampoco nos había ido bien en ese aspecto, pero lo hacía con menos estridencia. Trump desapareció el programa DACA, que permitía estudiar a 800 mil jóvenes indocumentados que llegaron durante la infancia, conocidos como dreamers.

El odio como política. La incertidumbre de la guerra comercial con China, las confrontaciones continuas hasta con países aliados y el desprecio por el medio ambiente. (Adriana Delgado Ruiz, El Heraldo de México, País, p. 7)

Antilogía // AMLO y Biden

Existe la percepción generalizada de que a México le va mejor con un presidente norteamericano demócrata que con uno republicano. La respuesta correcta es: depende de qué tema se trate y qué intereses estén involucrados.

La verdad es que la relación bilateral México-Estados Unidos se rige por factores estructurales y no por los estados de ánimo de los actores coyunturales, que suelen ser los ejecutivos en funciones de ambas naciones.

En materia de migración, tendremos un respiro transitorio ante el compromiso demócrata de encontrar una vía de regularización para dreamers, pero también es de esperar una mayor deportación, una vez que se alcance ese acuerdo. (Ricardo Monreal, Milenio Diario, Política, p. 9)

Renovar la relación

La jornada electoral del martes 3 de noviembre en EU resultó más competida de lo que se esperaba, aunque al final el resultado fue contundente. Joe Biden será presidente de ese país, y para México inicia una oportunidad de renovar nuestra relación bilateral para superar los graves tropiezos que la combinación AMLO-Trump significó en los últimos años.

La agenda bilateral México-Estados Unidos debe estar sustentada en un trato respetuoso y fluido. Si estamos viendo una actitud  conciliadora por parte del virtual presidente estadounidense, cabe esperar que esa misma intención de diálogo y entendimiento tendrá con respecto a su vecino más próximo.

Los temas migratorios, de seguridad, de comercio y medio ambiente, exigen que se hable con franqueza y sobriedad, y se busquen de verdad caminos de encuentro, con respeto a la soberanía de ambas naciones, y a los derechos humanos de sus habitantes. (Cecilia Romero, El Heraldo de México, Editorial, p. 14)

Sextante // Alivio

Ganamos todos, aunque algunos se piensen perdedores. Ganamos porque Trump despreciaba la política, despreciaba los principios y pretendía gobernar un mercado de imágenes y tuits.

Ganamos porque en un mundo global lo que está en juego es un proceso civilizatorio, de avance en los derechos humanos y respeto a las minorías. Ganamos porque si sólo hubieran votado los varones Trump hubiera avasallado. Perdió el macho style.

Ganamos porque siendo los primeros socios comerciales de EU estábamos siendo chantajeados según los intereses del descocado de la Casa Blanca y porque el “efecto cascada” de un fanfarrón racista fue permeando en la sociedad norteamericana y llegó a expresarse en restaurantes donde las miradas soberbias caían sobre los hispanohablantes y en los agentes de migración que se sentían respaldados en su grosería.

Ganamos porque en un siglo de grandes migraciones la obsesión persecutoria hirió a decenas de miles de familias. Ganamos porque la frivolidad fue derrotada. Más allá de las ideologías, razones para sentir alivio hay y muchas. (Federico Reyes Heroles, Excélsior, Nacional, p. 6)

Retrato hereje // Biden ya comenzó a gobernar

Colocar en suspenso el reconocimiento al triunfo electoral de Joe Biden en Estados Unidos ha empezado a complicar los canales de interlocución del gobierno mexicano con todo el ecosistema demócrata, que aterriza ya planes para detonarlos desde los primeros días de la nueva administración en la Casa Blanca.

Documentos que circulan entre consultoras cercanas al equipo Biden dan cuenta de un primer listado de acciones inmediatas que planea emprender mediante acuerdos presidenciales que no requieran el aval del Congreso, para sepultar parte del legado Trump. Muchas de estas medidas impactarán el interés estratégico de México en temas como migración, seguridad, medio ambiente, energía, comercio o salud.

Se da por descontado que apenas ocupe el histórico escritorio del Salón Oval, Biden firmará una orden para retirar la declaración de emergencia que permitió dar fondos a la construcción del muro fronterizo; cancelará el proceso de derogación que pende sobre el DACA, que beneficia a decenas de miles de jóvenes “soñadores”, muchos de ellos mexicanos, y eliminará el límite de visas para estudiantes internacionales. También, regresará a su país al seno de la OMS, y fortalecerá los programas contra la propagación del Covid-19.

El problema hoy son los tiempos. El presidente López Obrador anunció que respetará plazos legales antes de felicitar al hombre más votado en la historia de la vecina nación, al que conteos finales estatales le dieron ya la ventaja legal, y que recogió cuatro millones de votos populares más que Trump. (Roberto Rock, El Universal, Nación, p. 9)

“Puedo ser la primera mujer en esta oficina, pero no seré la última”

Kamala Harris hace historia al ser la primera mujer electa para ocupar la vicepresidencia de Estados Unidos. Acontecimiento inédito que aglutina importantes motivos de regocijo: constituye un triunfo de la democracia estadounidense; reconoce el profesionalismo de Kamala; es un gran logro en contra de la discriminación; refleja la esperanza para inmigrantes; sobre todo, representa gran victoria para las mujeres.

Nacida en Oakland, California, hija de inmigrantes: padre jamaiquino y madre india. Kamala Harris es una luchadora en favor de los los Derechos Civiles, convencida por sus propias vivencias y las enseñanzas motivantes de su madre. En el aludido discurso se refirió a ella diciendo: “Cuando vino aquí desde la India a la edad de 19 años, tal vez no imaginaba este momento. Pero creía profundamente en Estados Unidos en donde un momento como este es posible”.

Refleja la esperanza de los inmigrantes. En el debate que sostuvo con su homólogo del partido contrario, Kamala defendió enfáticamente la preservación de un trato humanitario para los migrantes, así como de los programas sociales que les favorecen (DACA y DREAMERS). (Margarita Luna Ramos, El Universal, Opinión, p. 14)

Todo mal

Entre las muchas realidades paralelas que escuchamos del Presidente, la de insistir en que su homólogo Donald Trump “nos ha tratado con respeto” resulta por demás desafortunada porque se desmiente con la experiencia cotidiana. La única forma en la que tal afirmación podría ser creíble es cambiándola del plural al singular y aun así sería cuestionable.

El todavía presidente de Estados Unidos impuso a México su política migratoria tras amenazar con aranceles progresivos en flagrante violación a los acuerdos comerciales.

El gobierno mexicano tenía varias opciones, pero optó por la capitulación. Por eso se destinaron 27 mil efectivos de la Guardia Nacional para perseguir migrantes y se recibieron a miles de solicitantes de asilo que están esperando respuesta, convirtiéndonos, en los hechos, en tercer país seguro. Y, según documentó New York Times, se han aceptado deportaciones de niños no acompañados, contraviniendo convenciones internacionales.

El caso es que el Presidente mexicano no sólo aceptó todas las condiciones migratorias de la Casa Blanca, fue allá a hacer campaña por Trump en su única gira internacional y ahora le da aliento a la negativa de aceptar su derrota, negándose a felicitar a Joe Biden y Kamala Harris hasta que se agoten los procesos legales. Todo mal.

En Estados Unidos no existe como tal una autoridad electoral y la gobernabilidad tras sus comicios ha dependido, en buena medida, de la actitud responsable de los contendientes, reconociendo los resultados. Al mundo le conviene que ese país no caiga en inestabilidad política porque eso generaría incertidumbre, tanto geopolítica como financiera, cuyas consecuencias podrían ser insospechadas. (Fernando Belaunzarán, Excélsior, Nacional, p. 16)

Estrictamente personal // La extrema derecha con AMLO

El presidente Andrés Manuel López Obrador se quedó solo y nadie en su equipo de asesores en política estadounidense está de acuerdo en no felicitar a Joe Biden, presidente electo de Estados Unidos. Al final, el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, cambió su posición y desde el domingo la matizó, anticipando que tendrían una buena relación económica con el presidente electo. El lunes fue más allá, y trató en el gabinete de Seguridad en Palacio Nacional, que López Obrador rectificara. No fue así. Asumió una posición principista, que abundó en la mañanera, resaltando, para que nadie adentro o afuera de su gobierno tuviera duda, que es facultad suya, como jefe del Ejecutivo, haber actuado como lo hizo.

López Obrador jugó semánticamente para justificar porqué en el caso de Bolivia, se pronunció casi de inmediato a favor de Evo Morales que terminó fuera del poder y autoexiliado, al igual que en el caso de Alberto Fernández, a quien saludó antes de que terminara el proceso en Argentina. También omitió que el presidente Donald Trump lo felicitó la misma noche en que ganó la elección, con sólo los datos del PREP y el conteo rápido, a 72 horas de iniciar el cómputo de votos. Los malabares del Presidente, por maniqueos y mentirosos, son lamentables.

Su posición fue registrada en el mundo, donde los medios resaltan la contención de López Obrador a la par de los autócratas del mundo, y subrayan el contexto de la forma como desarrolló una relación fraternal con Trump. De todo ese grupo de líderes de mano dura, es al único al que le atribuyeron como una explicación, la cercanía con el jefe de la Casa Blanca. Alinearlo con ese grupo de presidentes despóticos debió haber preocupado a la Cancillería mexicana, que desde el domingo estuvo filtrando a medios que la razón del no reconocimiento fue para evitar que Trump tomara represalias en el tiempo que le queda al frente del gobierno. Era, quedó claro, una chapuza para controlar los daños.

Toda su indigna genuflexión ante Trump, le permitió al republicano afirmar ante su electorado que había cumplido con sus promesas de campaña en migración y el muro, importándole más a López Obrador que no lo maltratara en sus discursos, sin importar que nos pisoteara a los mexicanos. Es su egocentrismo, por encima de su responsabilidad como jefe del Estado Mexicano, y la posición que mantiene se acerca a la que está defendiendo la extrema derecha en Estados Unidos, lista para impugnar en tribunales los resultados de la elección sin existir evidencia alguna de fraude, y sin importar el daño institucional que está haciendo a esa nación. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional Política Y Sociedad, p.36)

Política triage // Hasta nunca, presidente

A una semana de las elecciones en EU, el ambiente sigue caldeado porque, a pesar de la evidencia de su derrota y del coro de voces que lo insta a actuar con gracia, el presidente Donald Trump se niega a aceptar que los estadounidenses favorecieron a su contrincante. Biden ganó claramente, etiquetando a su oponente con lo que más odia: un perdedor.

El balance de su administración es más pobre de lo que parece. Del famoso muro, pocos kilómetros nuevos se construyeron y ni un peso salió del Gobierno mexicano. De la política exterior destaca su crueldad para los refugiados y los más de 500 niños que aún lloran por sus padres. Amigo de líderes autoritarios como Putin y Kim Jong-un, brilló por darle la espalda a sus aliados e iniciar guerras comerciales con China y Europa. Se salió del Acuerdo de París. Nombró tres jueces para la Suprema Corte, su legado más firme, y logró un primer impulso a la economía que fue destrozado sin que fuera su culpa por la pandemia del Covid-19.

Fuera de estos hechos, lo que nos dejan estos cuatro años es el trumpismo, en forma de una ideología radical y rabiosa que se aferra a las glorias del pasado. Una idea rancia del privilegio blanco y del dinero viejo. Una estructura que promete bajar impuestos y mejorar la economía, pero que esconde que esos dividendos jamás llegarán a las clases trabajadoras. Una retórica que despertó el fantasma del racismo que ha acompañado a Estados Unidos desde su misma fundación y que esperemos que al reconocerlo, logren dar los pasos necesarios para superarlo.

Me atrevo a decir que estos cuatro años le han sido costosos al presidente. Se retira por la puerta de atrás; endeudado; perseguido por la justicia y con su marca manchada. De no haber sido presidente, no estaría temiendo en estos momentos terminar en la cárcel. Sin embargo, la fuerte identificación que logró con millones de seguidores debería alcanzarle para convertirse no sólo en un líder de opinión sino en el dueño de un canal de noticias con su sello característico; un negocio redondo que lo sacará de apuros y lo mantendrá vigente. (Montserrat Salomón, La Razón, Mundo, p.18)

El globo // Nación partida

El retrato en detalle que representa con frecuencia un resultado electoral, arroja una foto de grave confrontación interna en Estados Unidos.

Trump perdió en los números finales y tendrá que aceptarlo en las siguientes semanas, pero su desempeño en campaña, el comportamiento de sus electores, la capacidad de movilización del sector que simpatiza con su estilo, es textualmente, la mitad del país.

En las cuentas finales Trump habrá obtenido la victoria en 24 estados (Georgia aún en disputa) con más de 71 millones de votos ciudadanos. Una cifra aplastante si se mira en retrospectiva: en 2016, en su sonada victoria frente a Hillary Clinton, obtuvo 63 millones de votos. Es decir, 4 años después de majaderías y humillaciones a minorías, mujeres, aliados y contrincantes políticos, el fallido presidente Trump conquistó poco más de 8 millones de votos adicionales.

Esto obliga al análisis y la reflexión de una sociedad dividida, confrontada, con altos niveles de enojo e intolerancia entre un sector y otro. Con abusos y atropellos al Estado de derecho y a segmentos vulnerables de la población: especialmente a afroamericanos e hispanos inmigrantes. Trump cerrará la elección de 2020 con una derrota histórica, porque obtuvo el 47% del total de los votos. Se convierte en el candidato perdedor más votado en la historia. Y el primero en la historia estadounidense en perder dos veces el voto ciudadano.

Hemos hablado ya de las causas de su derrota, de los factores que contribuyeron a distanciarse de una parte del electorado, a su nefasta gestión de la pandemia que ha costado cientos de miles de vidas, cuando se acercan ya a los 10 millones de contagios. Pero para todo el mundo resultó una sorpresa que alcanzara números tan importantes. (Leonardo Kourchenko, El Financiero, Mundo, p.28)

Uso de razón // Se equivocaron otra vez

Cuando el presidente López Obrador acudió a la Casa Blanca, en plena campaña, a dar las gracias a Donald Trump por “el trato respetuoso” a México y a los mexicanos, muchos lo atribuyeron a su “pragmatismo”.

De nueva cuenta, como ha venido sucediendo desde hace más de tres décadas, se equivocaron con el personaje. La negativa a felicitar al ganador de las elecciones en Estados Unidos, Joe Biden, ¿también es pragmatismo?

La apuesta y el corazón del Presidente de México estaban con Donald Trump, y eso no debe extrañar a nadie. Ambos son populistas y autoritarios. Uno estatista, plutócrata el otro.

Los hermana una afinidad superior. Tienen enemigos comunes: el que piensa diferente. El que ejerce su derecho a dar una opinión propia. El Estado de derecho.

La ciencia. El subordinado que piensa por sí mismo. Ninguno de los dos se conforma con la disciplina en sus equipos de trabajo. Exigen obediencia ciega y creen que pueden gobernar solos.

Con Trump, AMLO tenía un aliado poderoso y lo perdió. No aceptó la evidencia, como le ha ocurrido en otras ocasiones en que la realidad lo ha golpeado de manera similar. No sólo se cayó la reelección de Donald Trump la semana pasada.

Afortunadamente para México, Biden es un político profesional y con experiencia, por lo que no se prevén pleitos graves entre los dos países vecinos.

Habrá, eso sí, una agenda bilateral más rica, amplia y exigente, que únicamente la migración.

Para afinar esa agenda de temas de interés común, hemos perdido un tiempo que es valioso. (Pablo Hiriart, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p.34)

Tu Opinión Reforma

Diferencia.- La diferencia entre Trump y Biden en cuanto a su relación con México se puede avizorar en dos frases. Con Biden seremos tratados con mayor respeto; sin embargo, seguramente nos será más difícil el trato comercial y el tema de deportaciones de migrantes.

No podemos ignorar que con el Gobierno de Barak Obama hubo más deportaciones ni que Kamala Harris fue de las que votaron en contra del T-MEC.

Lo más deseable sería el retorno de los políticos clásicos y que esto lo asimilen quienes siguen intentando dividir para vencer. (Francisco Guzmán, Reforma, Nacional, p. 4)

Cartón

carton 1

(Magú, La Jornada, Política, p. 5)

carton 2

(Rocha, La Jornada, Política, p. 12)